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The Spanish American Reader

PART ONE (continued 3)

Reading edition

—¿No es posible utilizar como agentes a personas o firmas ya establecidas?

—Sin duda; pero, naturalmente, tendrá Ud. que cuidar, ante todo, de que esos representantes no estén interesados en la venta de productos propios similares a los suyos.

—Me imagino que las casas serias no aceptarán una representación a menos que se les dé agencia exclusiva en toda la América latina.

—¡Oh, no! La representación debe darse por países, aunque es cierto que en algunos casos es posible, y hasta conveniente, incluir varias pequeñas repúblicas vecinas en un solo territorio; como, por ejemplo, toda la América Central, o bien, regiones limítrofes tales como Argentina, Paraguay y Uruguay. En algunos países, especialmente en aquéllos que no cuentan con vías de fácil comunicación, como en Colombia y Venezuela, donde sería difícil y caro remitir las mercaderías de un punto a otro muy distante, es necesario a veces dividir la representación o hacer de modo que[13] los artículos sean remitidos directamente desde aquí a los clientes que residen en los distritos más distantes.

—Y si remitiera un catálogo a los comerciantes de la América latina a quienes mis artículos pudieran interesar, ¿no cree Ud. que recibiría pedidos de allá? Ninguno de los cónsules de esos países se negaría, me imagino, a remitirme una nómina de los comerciantes en mi ramo ....

—No le aconsejo a Ud. ese procedimiento. Desde luego tendría Ud. que gastar en la traducción al castellano de sus catálogos, pues no hay que pensar en remitirlos en inglés. Pero aun así, dudo que los resultados correspondieran al esfuerzo. Deseche Ud. la esperanza de capturar mercados con tan sencillos procedimientos. Antes que eso, le aconsejaría constituir aquí una asociación entre fabricantes de artículos semejantes a los suyos, y reducir de ese modo los gastos de una representación en el exterior. Me consta que algunos fabricantes mantienen con éxito agencias de esta clase, de las cuales reciben informaciones referentes a las condiciones del mercado, al par que mantienen[14] con el público un contacto personal, que es la mejor manera de interesar a los presuntos compradores.

Chapter Footnotes:

XXXIV.—LAS IMPORTACIONES DE NORTE AMERICA (to the vocabulary section)

—¿Cuáles son las mercaderías, de los Estados Unidos que tienen fácil salida[1] en las plazas de la América latina?

—Su pregunta no puede contestarse en términos generales. Desde luego la demanda de ciertos artículos está impuesta por la geografía, el clima y las condiciones industriales de cada país. En la zona tórrida, no venderá Ud. vestidos de abrigo ni patines para el hielo. En ciertas ciudades argentinas y uruguayas donde la madera escasea, sería absurdo ofrecer en venta estufas que requieren leña como combustible; y en el norte de Chile, donde no llueve nunca, estarían de más los capotes impermeables.

—Esas son verdades de «Pero Grullo».[2] Mi pregunta tenía por objeto averiguar cómo influye la concurrencia de artículos europeos en la demanda por los productos similares norteamericanos.

—A ese respecto debe decirse que algunos géneros norteamericanos deben sufrir esa concurrencia con más éxito que otros.

—¿Cuáles son las mercaderías que se imponen en el mercado[3]?

—Los artículos de metal,—es decir, los de aluminio, hierro, acero, cobre y latón, así como las aleaciones de esos metales.

—¿Las mercaderías de madera no se hallan en este caso?

—Sí, por cierto; desde el producto bruto hasta el mueble más fino. Y otro tanto ocurre con los artículos de cuero, caucho y goma vulcanizada.

—Hasta aquí[4] he comprendido perfectamente. Ahora dígame Ud. ¿cuáles son las manufacturas que no compiten con éxito con las europeas?

—En esta clase entran los textiles, particularmente los tejidos de algodón, hilo y lana; las lozas, porcelanas y artículos de vidrio y cristal; las preparaciones de perfumería, los vinos, licores y otras bebidas.

—¿De modo que sería excusado[5] pretender introducir en la América latina las mercaderías que Ud. acaba de mencionar?

—No he dicho tanto.[6] Aquí se presenta otro aspecto de la cuestión. La concurrencia europea no es igualmente intensa en toda la América latina. Hay una zona, que comprende Méjico, América Central y las Antillas, donde los Estados Unidos llevan a Europa la ventaja de la proximidad y de una relación comercial más estrecha. Se puede decir que allí los Estados Unidos dominan en el comercio, como lo prueba el hecho de que las importaciones de este país son cuatro veces mayores que las de la Gran Bretaña.

—¿Quiere Ud. decir con eso que en la zona del Caribe nuestras mercancías tienen mayor salida que las similares europeas?

—Así es. En cuanto al resto de la América latina, esto es, los países de Sud América, las relaciones comerciales que éstos mantienen con Europa son más íntimas y fáciles, y la concurrencia es desfavorable a Uds. en cuanto a artículos de igual calidad y costo de producción. Como resultado de esta diferencia, la Europa domina en esa zona, con una importación muchísimo mayor que la de Estados Unidos. Allí sólo pueden imponerse las mercaderías realmente superiores,—entre ellas las ya mencionadas de metal, madera, cuero y caucho, en que los Estados Unidos se distinguen.

Chapter Footnotes:

XXXV.—NACIONALIDAD (to the vocabulary section)

—¿Cómo imponen la nacionalidad las repúblicas de la América latina?

—En la mayor parte de esas repúblicas se consideran naturales todos los nacidos en ellas.[1] Algunas excluyen de esta condición a los hijos de extranjeros, siempre que[2] el hijo no opte por la nacionalidad de nacimiento al llegar a su mayoría de edad.[3] En otras, las constituciones acuerdan a los hijos la nacionalidad de sus padres sólo en caso que aquéllos expresamente lo soliciten dentro de un tiempo breve después de alcanzada la mayoría de edad.

—¿Conserva el que nace en el extranjero, de padres latino-americanos la nacionalidad de sus progenitores?

—Fuera de Méjico y alguna otra república cuyas constituciones declaran nacionales a todos los hijos de padres nativos, sin excepción, incluyendo así, por lo tanto, a todos los nacidos en el extranjero, los demás países latino-americanos sólo adoptan este principio cuando el así nacido[4] se domicilia en el país.

—Y en ese caso, ¿deben ambos padres ser nativos de la república de que se trate?

—Algunas constituciones exigen que ambos padres lo sean; otras requieren esta condición sólo del padre; algunas—las menos—del padre o la madre.

—¿Se estimula la naturalización de los extranjeros?

—Sí, por cierto; pero la legislación al caso no es uniforme. Algunos países establecen que todo extranjero que ejerce algún oficio o profesión, o que posee propiedad raíz o capital en giro, es considerado ciudadano, a menos que aquél manifieste su propósito de conservar su nacionalidad original. En la mayoría de los países la ciudadanía debe solicitarse, y el tiempo de residencia necesaria para ello varía desde un año en Chile hasta diez en Panamá.

—¿No puede abreviarse ese tiempo?

—Sí; en caso de que el extranjero en cuestión sea propietario, o tenga familia, y sobre todo si es casado con una natural del país. Algunas repúblicas hispanoamericanas facilitan la naturalización a los hijos de las otras naciones hermanas. La mayoría de las repúblicas de Centro América consideran ciudadanos de las mismas a todos los residentes que, nacidos en otra nación centroamericana, no expresen el deseo de conservar su nacionalidad.

Chapter Footnotes:

XXXVI.—EDUCACIÓN (to the vocabulary section)

—¿A qué edad comienza la educación de los niños en la América latina?

—Cada uno de esos países tiene su legislación propia, y ésta admite diferencias aún dentro de una misma nación; pero puede decirse que en general los niños ingresan a la escuela primaria a los seis años de edad.[1] En los países que han incorporado a sus instituciones de enseñanza los jardines de infantes, o sea escuelas maternales o kindergartens como también se los llama, el niño empieza su educación a una edad más temprana.[2]

—Hablaba Ud. hace un momento de diferencias en la legislación escolar dentro de cada país: ¿no está centralizada en cada una la dirección de la educación?

—Es cierto que casi todas las naciones hispano-americanas han creado en la administración federal un Ministerio encargado de dirigir la instrucción pública; pero por lo común, ese departamento gubernamental se encarga sólo de administrar la educación superior, la secundaria, la normal y la especial. Tocante al[3] gobierno de la enseñanza primaria, la tendencia de la legislación es asegurar a su respecto la autonomía de los estados, provincias o departamentos, que son los nombres de las divisiones políticas correspondientes a las que, en Estados Unidos, se llaman estados. En cada una de esas divisiones las autoridades dirigen los asuntos relativos a la enseñanza primaria con entera independencia y aún con rentas propias; en otros países la autonomía es menos completa, y los consejos locales administran los fondos votados por el gobierno federal. Por último, no es raro el caso en que[4] los dineros destinados a la educación proceden de ambas fuentes.

—¿Es gratuita la enseñanza elemental?

—Casi en todas partes; pero aun donde la gratuidad es un principio proclamado, no todos los niños reciben gratuitamente los libros y otros útiles escolares. Algunos países todavía imponen a los educandos un derecho pecuniario que se paga al recibir la matrícula. Este impuesto es módico, sin embargo, y de él están exentos los que no pueden satisfacerlo.

—¿Es también obligatoria la enseñanza primaria?

—La ley así lo establece en la gran mayoría de las repúblicas de que tratamos; pero son tantos los inconvenientes con que se tropieza para dar instrucción a todos los niños en edad escolar,[5] que las contravenciones a la ley quedan impunes.

—¿Cuáles son los inconvenientes a que Ud. se refiere?

—Uno de los mayores obstáculos a la difusión de la enseñanza es la vasta extensión de casi todos esos países, en los cuales la población se halla diseminada aquí y allá.[6] Como puede esperarse,[7] los centros urbanos dan las cifras más altas de inscripción y asistencia escolares.

—Nuestras equivocadas ideas acerca de la América latina nos hacen pensar involuntariamente en que todas esas repúblicas siguen los mismos planes y administran sus escuelas del mismo modo.

—Ya ve Ud. que no es así. Hablando de planes,[8] y sin salir por ahora de la enseñanza primaria, le diré a Ud. que ésta dura cuatro años en algunos países y en otros más, aunque seis puede considerarse el promedio general. Unos países han establecido la escuela intermedia, entre la primaria y la secundaria; en los otros los cursos del bachillerato empalman con los de la escuela elemental sin transición alguna.

—¿Se exige que los niños pronuncien el idioma materno como lo hacen los españoles?

—Sólo por excepción, especialmente cuando en las clases de lenguaje los alumnos deben distinguir ciertas letras por su sonido; pero fuera de estos casos, no se insiste en la pronunciación peninsular.[9] Esto no obstante, en el estudio del idioma se ponen ante el alumno los autores más castizos, tanto nacionales como de España. Se hace esfuerzos por conservar las formas puras y el significado propio de las palabras; pero cuando las voces nuevas o alteradas en su acepción responden a diferencias en el ambiente y las costumbres, se muestra el mismo celo por consagrar su significado y arraigarlas en el habla popular.

—¿Cuentan todas las escuelas primarias con maestros diplomados?

—Tampoco es ello posible excepto en los países más ricos y adelantados, y eso sólo en ciertas zonas. En todas partes se nota[10] la necesidad de aumentar el número de las escuelas normales. Muchos países remedian en parte[11] esta deficiencia, dando clases de pedagogía y ciencias afines en los institutos secundarios.

—¿Qué modelos siguen los educadores latino-americanos en la organización de la enseñanza?

—En la escuela primaria las ideas pedagógicas de los Estados Unidos se han impuesto; pero en la enseñanza secundaria predominan los sistemas franceses y alemanes.

—¿Cuál es la razón de esa diferencia?

—Los colegios o liceos de enseñanza secundaria existían como anexos de las universidades antes que se organizara la enseñanza primaria. Cuando esto último ocurrió, los institutos secundarios no ligaron su suerte a la de la escuela primaria, ni progresaron al paso de ella como ocurrió en los Estados Unidos, sino que conservaron sus viejas relaciones con la Universidad, de la cual muchos son anexos hoy día.

—¿Ocurre eso en todos los países latinoamericanos?

—Sí; sobre todo en aquéllos donde las viejas universidades han impuesto una dirección a la educación. Algunos países, y ciertas regiones dentro de un país, están más libres que otros de esa tradición y, por lo tanto, han comenzado a organizar la enseñanza secundaria como continuación de la primaria, con el propósito de que la mayor parte del pueblo pueda terminar en ella su educación después de haber adquirido conocimientos de valor práctico para la vida.

—A propósito de esos anhelos, ¿ha progresado algo la enseñanza industrial en la América latina?

—En algunos países esa enseñanza ha sufrido una evolución significativa. Por muchos años sus limitadas actividades tenían por órganos humildes escuelas pobremente equipadas y dirigidas por religiosos, a las que asistían niños huérfanos, abandonados o precozmente delincuentes. Pero hoy día la enseñanza industrial se va dignificando en algunos países, en donde pueden verse institutos tan bien equipados y dirigidos como las buenas manual training high schools de los Estados Unidos. Las escuelas de comercio se extienden igualmente, así las de varones como las para mujeres.

—¿Se da a la mujer una enseñanza profesional fuera de la que se exige para ejercer el magisterio?

—Sí, señor; pues la enseñanza industrial para la mujer ha pasado de la etapa filantrópica a la económica, aunque sólo en algunos centros, que son contados[12] todavía. En ellos no sólo se ha franqueado ante la mujer las puertas de la universidad sino—lo que es más importante todavía—las de las escuelas profesionales, donde ella adquiere las artes manuales indispensables para su independencia económica. Ya funcionan en la América latina escuelas agrícolas para mujeres donde se les inculca los conocimientos que tienen relación con la granja y el hogar.

—Según eso, las escuelas agrícolas para varones deben de hallarse en un estado floreciente.

—Sí; sobre todo en la Argentina, Brasil y Chile. Además de los institutos para la enseñanza de la agricultura en general, empiezan allí a fundarse las escuelas regionales; es decir, las escuelas destinadas al estudio científico y la explotación económica de los productos de la región en que se hallan. Así encuentra Ud. escuelas de viti-vinicultura, de sacaritecnia para el estudio del azúcar, de praticultura para el estudio de los prados y la alimentación del ganado, las de lechería, de fruticultura, escuelas forestales, de productos industriales tropicales, etc.

—He oído decir que la enseñanza militar y la naval están bien organizadas en Argentina y Chile.

—También el Brasil presta atención creciente a esta rama de la educación técnica. Además de la escuela militar, hay en esos países escuelas superiores de guerra, de caballería, de tiro, de clases o sea de cabos y sargentos, de aprendices armeros, y de aviación. En el ramo de la marina, aparte de las escuelas navales que preparan los oficiales de las respectivas escuadras, las hay de aplicación para los mismos, así como para pilotos, aprendices artilleros, torpedistas, mecánicos, marineros, grumetes y foguistas.

—¿Tienen esos países el servicio militar obligatorio?

—Sí; y hace Ud. bien en[13] mencionar ese punto al tratar de la educación, pues la conscripción militar es una verdadera escuela en la que los jóvenes de veinte años completan su educación, reciben nociones de agricultura y se ejercitan en ciertas prácticas industriales.

—¿Son las universidades[14] parecidas a las nuestras?

—Parécense más bien a las viejas universidades de las naciones católicas europeas, cuyo espíritu han conservado en parte aunque una vez que pasaron a depender del Estado se impuso en ellas, como consecuencia, la enseñanza laica. Hay, sin embargo, algunas universidades católicas y otras que, aunque oficiales, enseñan teología y derecho canónico.

—¿Es cierto que algunas universidades hispanoamericanas se fundaron antes que las nuestras?

—No sólo eso, sino que las Universidades de San Marcos en Lima, la de Méjico, la de Bogotá en Colombia y la de Córdoba en la Argentina funcionaban ya cuando los primeros peregrinos llegaron a Plymouth.

—Es sorprendente. ¿Todos los países latinoamericanos tienen universidades?

—Con excepción de dos o tres,—donde, sin embargo, funciona alguna escuela profesional superior cuyos estudios son de carácter universitario—todas las repúblicas americanas tienen una o varias universidades nacionales, esto es, sostenidas con los fondos del gobierno federal y administradas por autoridades nombradas por él. Esta circunstancia asegura la validez del diploma en todo el territorio de la república, y, en ciertos casos, como ocurre en Guatemala, los títulos son aceptados en otras repúblicas. Pero esto es caso excepcional.

—¿Se aceptan en las repúblicas latinoamericanas los títulos profesionales de las universidades norteamericanas?

—No; los que de ellas egresan deben dar un examen de reválida ante la universidad cuyos títulos desean obtener.

—¿Cuáles facultades son más concurridas?

—Las de jurisprudencia, de ciencias políticas, de filosofía y letras, de artes liberales y ciencias. Además hay facultades de medicina, farmacia, odontología, de ingeniería, de agricultura y veterinaria, etc. Sin embargo, una evolución significativa ha tenido lugar en la Argentina, donde la Facultad de Medicina es la más frecuentada de las que componen la Universidad de Buenos Aires, que es a su vez la más grande de la América latina.

—¿Cuántos alumnos tiene esa Universidad?

—Alrededor de ocho mil.

—¿A qué nacionalidad pertenecen por lo general los profesionales?

—Casi todos los que reciben un título en las Universidades de la América latina son hijos del país. El ser[15] doctor es una aspiración general en ellos; con que[16] quien no es[17] médico,[18] abogado[19] o ingeniero,[20] estudia para[21] arquitecto,[22] agrimensor,[23] dentista,[24] farmacéutico,[25] veterinario,[26] oculista,[27] etc. Sin embargo, la copiosa emigración al Plata ha llevado a las universidades argentinas muchos extranjeros, particularmente italianos y judíos rusos.

—Ha nombrado Ud. los abogados. ¿Se desarrollan los procesos jurídicos en la misma forma que en los Estados Unidos?

—Existen diferencias substanciales. Cada juez está auxiliado por escribanos o notarios, en cuyas oficinas, llamadas notarías, o escribanías, se presentan las demandas que constituyen la primera pieza de autos. A ésta se van agregando y cosiendo todas las subsiguientes, formando así lo que se llama[28] un expediente. A continuación de cada pieza, el escribano asienta todas las providencias, decretos, interrogatorios, careos, etc., al pie de los cuales el juez pone su «visto bueno» (Vº Bº).

—¿Quién hace la notificación a las partes?

—El escribano envía a su cliente copia de todas las piezas y sentencias durante el primer acto del procedimiento. Los demás actos o autos se presume que son conocidos de las partes con tal que[29] hayan transcurrido dos o tres días desde el en que fueron[30] firmados por el juez.

—Ese procedimiento supone una vigilancia minuciosa por parte de los litigantes.

—Este cuidado se deja, por lo general, a cargo de los procuradores, que representan a las partes. Cada litigante tiene el suyo.[31] Ellos toman conocimiento a nombre de sus clientes de los autos del procedimiento, que comunican, no a los litigantes, sino al abogado, el cual es en realidad quien dirige el proceso.

—¿El abogado no ve nunca[32] a sus clientes?

—Sí; éstos se comunican con aquél en su despacho, bufete o estudio.

Chapter Footnotes:

XXXVII.—¿QUÉ ES LA AMÉRICA LATINA? (to the vocabulary section)

—Usted me pregunta cuáles son las causas de la ignorancia que prevalece en los Estados Unidos respecto de las repúblicas del sur. Por cierto esas causas son numerosas; pero entre ellas yo señalaré una que no he oído mencionar nunca.

—¿Cuál es ella? Me tiene Ud. con[1] curiosidad.

—Pues esa causa procede de un punto de vista propio del americano del norte; punto de vista que resulta de abrazar a todos esos países en una denominación común, como es la de[2] América latina, con que se designa el conjunto de las veinte repúblicas.

—La verdad es que no alcanzo ...

—Ud. se sonríe. Pero me explicaré. Ustedes agrupan a todos los países que quedan al sur del Río Bravo del Norte (Río Grande) bajo un solo nombre; el de América latina, o por lo menos el de América española cuando excluyen de la cuenta al Brasil que habla otra lengua y al que tal vez atribuyen tradiciones diferentes. Ahora bien, una designación común crea en la mente la presunción de que existen semejanzas estrechas entre todas las partes que concurren a formar ese todo.

—Me sorprende Ud. no poco.[3] ¿Estamos equivocados al suponer que existen mil rasgos comunes en la raza, la historia, la tradición, la religión, y el lenguaje de aquellas repúblicas, que justifican plenamente la designación común que les damos?

—Muchas de esas semejanzas son de un orden teórico y no se confirman en la realidad. Ya se lo probaré a Ud. luego.[4] Entretanto, observaré que al atribuir a cada país los rasgos fundamentales que forman parte de un concepto general de todos ellos, ustedes cometen errores en cada caso particular. El punto de vista que ustedes han adoptado los prepara para advertir semejanzas, y no para descubrir diferencias, siendo así que[5] estas últimas están dando a los países latino-americanos la personalidad a que aspiran en la familia de las naciones.

—Pero vamos a los hechos. Tomemos la raza. ¿No tienen Uds. a ese respecto rasgos comunes?

—No tantos como nos distinguen.[6] Todas las combinaciones etnológicas se hallan actualmente en movimiento en los países de la América latina. Entre ellos tiene Ud. algunos donde el indio constituye las dos terceras partes de la población; otros donde el negro predomina en igual proporción; y por fin, países donde el indio y el negro son totalmente o casi desconocidos.

Considere Ud. cuán distintos y complicados son los problemas de educación y de gobierno que esas diferencias sugieren. Tenga Ud. en cuenta, además, que hay, como quien dice,[7] indios e indios; es decir, que entre las razas nativas existen diferencias marcadas que imponen modalidades y rasgos diferentes. No puede compararse el indio manso y tolerante del trópico, con el altivo indígena de más al sur, ni el indio que vive en regiones que le ofrecen amplia subsistencia, con el que habita comarcas donde la lucha es el precio de la vida.

—Bien está[8] que la diversidad de sangres contribuya a diferenciar la población en los distintos países de la América. Lo acepto, pero ¿y qué de la historia[9] y la tradición común?

—Permítame Ud.[10]; la América latina no tiene una historia común; es decir, una historia cuyos episodios unifiquen los sentimientos de los individuos en la veneración de glorias comunes. A lo sumo,[11] tal vez pueda Ud. descubrir esa comunidad en ciertos distritos geográficos; pero no es raro que la historia—esa historia a que Ud. atribuye la función de vínculo—sea precisamente un elemento de alejamiento y de rivalidad.

—¿Es posible?

—No sólo posible sino lógico también. Desde luego recuerde Ud. el largo feudo, no terminado aún, entre los admiradores de Bolívar y los que consideran a San Martín como el más grande de los dos.[12] De tales controversias están llenas las bibliotecas. Por otra parte, si el comentario histórico es fuente de disensiones entre los propios, ¡cuánto más no ha de[13] serlo entre los extraños! Cruza Ud. una línea fronteriza y encuentra Ud. que los héroes de un lado acaso son tenidos como bandidos en el otro. ¿Y olvidó Ud. las guerras que tuvieron o pudieron tener lugar? Ellas han creado situaciones poco favorables a la comunidad de miras desde el punto de vista histórico ....

—Confieso que no había reflexionado sobre las razones que Ud. expone, y que me parecen irrefutables.

—¿Lo ve Ud.? Sus palabras mismas demuestran que el punto de vista en que ustedes se colocan y que los lleva a buscar semejanzas en toda la América latina, también los inhabilita fatalmente para hacerse reflexiones como las que acaba Ud. de aceptar.

—Comienzo a comprender sus argumentos; pero me cuesta mucho creer que[14] existan tantas líneas de divergencia en la sociedad de esos países.

—No puede ser de otro modo[15] si bien se mira,[16] dadas las condiciones geográficas distintas en que esos países se hallan. El estar situados sobre el Atlántico o sobre el Pacífico, en el trópico o en la zona templada, en el interior del continente o en la costa, en zonas fértiles o ingratas, crea intereses diversos, si no antagónicos, y fomenta ideales económicos contrapuestos.

—Sin embargo, no me doy todavía por vencido.[17] ¿Qué me dice Ud. del lenguaje? ¿No es ese un vínculo común muy poderoso, que hace de toda la América hispánica una sola familia?

—Sin duda todos los hispanoamericanos hablamos la lengua de la madre patria. Sin duda el más puro castellano[18] puede circular, fuera del Brasil, desde el río Bravo a Magallanes en la página impresa, en la cátedra, en el discurso y la conferencia. Pero el idioma español adopta dos formas, según que se emplee[19] en asuntos de orden literario o en las transacciones comunes de la vida. Este último idioma: el idioma de la intimidad, el idioma del pueblo, es el que en realidad difiere del español castizo, porque se ha enriquecido con nuevas voces desconocidas en España, y con modismos innumerables.

—No obstante, ese lenguaje común debe ser un vínculo entre los pueblos de las repúblicas hispanoamericanas....

—¡Pero sí esa[20] diversificación es precisamente lo que las hace extrañas unas a otras! Ha de saber Ud. que en el aislamiento en que viven, cada una de esas repúblicas ha desarrollado por su lado el habla popular[21]; cada una ha amoldado el idioma hablado al ambiente físico peculiar, a las ocupaciones y tradiciones locales. Muchos diccionarios se han escrito donde se catalogan los argentinismos, chilenismos, peruanismos, mejicanismos, cubanismos, etc. Debo agregar que los americanismos de un país son, por lo general, desconocidos en los otros; y a mayor abundamiento,[22] una misma voz suele recibir diferentes significados según el país en que se emplea. Tiene Ud. la palabra cacho: en Guatemala echar un cacho significa embriagarse; pero en Colombia echar el cacho quiere decir aventajar y superar. Cacho en Chile es sinónimo de cosa invendible, al paso que en la Argentina es un racimo de plátanos o bananas. ¿Cómo no quiere Ud., pues, que[23] el habitante de una nación latinoamericana se sienta extranjero en las otras?

—¿Pero va Ud. ahora a decirme que Uds. no se visitan, que no comercian, que no se entienden? La comunicación, que imagino existe entre Uds., debe engendrar un sentimiento común, un sobrentendido de semejanza, resultado de la amistad y el conocimiento recíproco.

—Pues contra lo que Ud. supone,[24] no nos tratamos[25] y, por lo tanto, no nos conocemos[26] .... Desde luego las comunicaciones son difíciles y caras. Estudie Ud. el mapa de las vías de comunicación terrestres entre los estados vecinos de la América latina y verá Ud. qué deficiente[27] es el tráfico internacional, aún en las pequeñas y próximas repúblicas de Centro América. Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia están en comunicación por el riel; pero ¡qué distancias tan enormes[28]! Así se explica que en cada ciudad o pueblo latinoamericano hay más representantes de cualquiera de las principales naciones de Europa que de las vecinas de América.

—¿Quiere Ud. decir que tampoco comercian Uds.?

—A eso iba.[29] ¿Ni cómo podría ser de otro modo?[30] No hallándose desarrollada la industria, esos países exportan sus frutos a Europa o a Estados Unidos y reciben en cambio los productos manufacturados. El intercambio de la Argentina con todas las repúblicas hispanoamericanas juntas[31] es menor que el comercio entre la Argentina y Holanda, para mencionar[32] uno de los países de Europa con el cual el intercambio argentino es menos activo. El comercio del Paraguay con Francia es cuatro veces más fuerte que el que mantiene con su vecino el Brasil. Por cada millón del comercio de este último país con la Argentina, hay que contar dos entre el Brasil y Alemania, país con el que, a su vez, el Uruguay comercia en una escala tres veces mayor que lo hace con[33] la Argentina. El comercio del Ecuador con Perú y Chile, que casi constituye la totalidad de su intercambio con Sud América, es cinco veces menor que el que mantiene con Inglaterra; entre Chile y Estados Unidos se cambian operaciones comerciales por un monto siete veces mayor que las entre Chile y su vecino el Perú. Nicaragua comercia con las otras cuatro repúblicas de Centro América menos que con Italia; y si Ud. suma el intercambio que mantiene Méjico con toda la América Central y del Sur, descubrirá que es ochenta veces menor que el intercambio con los Estados Unidos, el cual a su vez es tan sólo un veinticinco avos[34] de todo el comercio exterior de este último país.

—Me deja Ud. perplejo; y comprendo ahora que las repúblicas americanas no tengan oportunidad de conocerse y tratarse.

—¿Lo ve Ud.? La ignorancia recíproca es consecuencia natural del aislamiento en que viven. Estoy seguro que los niños de escuela en el Brasil saben más acerca de la geografía del Japón que de Chile; y sería una sorpresa encontrar un escolar boliviano que recitara con más corrección la lista de los estados mejicanos que la de los cantones de Suiza. Nombres de latinoamericanos ilustres en las letras, las artes o las ciencias, son menos conocidos en los países limítrofes que los de personajes secundarios en el escenario europeo.

—¡Es singular!

—Sin embargo, mencionaré un punto en que las aspiraciones de todos esos países coinciden....

—Diga Ud., pues estoy impaciente por ganarle siquiera un punto.

—No se haga Ud. ilusiones,[35] pues esa aspiración es nada menos que[36] la de mantenerse separados, distintos; la de crear una conciencia nacional; la de preparar y consolidar tradiciones propias que definan y circunscriban esas nacientes nacionalidades y les dé una fisonomía y una personalidad. Si Ud. procura ser agradable a un ciudadano de cualquiera de esas repúblicas, evite mencionarle lo que a sus ojos pueda ser indicio de que Ud. no tiene una idea precisa del medio geográfico y la sociedad de donde aquél procede. Le ofenderá Ud., no porque con ello despierte Ud. una baja emulación en su alma, sino porque Ud. le da a entender con eso que su país no ha salido todavía del conglomerado uniforme de la «América latina»....

—Me temo que esa designación común ha acabado por ser poco simpática a los latinoamericanos.

—Veo que me ha comprendido Ud. Ese doble término no puede abrazar los rasgos que distinguen a dichas nacionalidades, y entre esos rasgos que las distinguen se cuentan precisamente los que más caracterizan sus progresos recientes. Si algo significa la designación[37] «América latina»: es decir, si algo tienen de común esas repúblicas, tal comunidad habría necesariamente de encontrarse en los resabios de su existencia primitiva, caracterizada por revoluciones, atraso e ignorancia. Ud. lo ha dicho: el término es poco simpático; y en verdad no conozco mejor elogio que pueda hacerse de cualquiera de esas repúblicas que el de señalarla como la menos latinoamericana de las repúblicas latinoamericanas ... ¡Crea Ud. que a ese ideal aspiran todas en el noble sentido de tal exclusión!

—Aseguro a Ud. que esta conversación ha cambiado profundamente mi punto de vista con respecto a la América lat ...! ¡Perdóneme Ud.! Iba a repetir un término que no tiene significación alguna.

—¡Oh, sí la tiene! Pero no olvide Ud. que esa significación es sólo geográfica.

Chapter Footnotes:

Notes in this chapter

Note 1 · hacer de modo que, to arrange in such a way. VARIANTS: Arreglar de modo (or de manera) que; disponer las cosas de modo.Note 2 · al par que mantienen, at the same time keeping.Note 3 · tienen fácil salida, find a ready sale (market). VARIANT: Pueden venderse más fácilmente.Note 4 · verdades de «Pero Grullo», truisms of no particular value. VARIANT: «Perogrullada».Note 5 · que se imponen en el mercado, for which there is a market.Note 6 · Hasta aquí, Up to this point. VARIANT: Hasta ahora.Note 7 · ¿... sería excusado ...? ... would be useless ...?Note 8 · No he dicho tanto, I would not go so far as that. VARIANTS: No quiero decir tanto (or eso); no voy tan lejos.Note 9 · todos los nacidos en ellas, all those born therein.Note 10 · siempre que, provided that. VARIANT: Con tal que.Note 11 · al llegar a su mayoría de edad, upon reaching his majority (full legal age). VARIANT: Cuando llegue.Note 12 · el así nacido, the one thus born.Note 13 · a los seis años de edad, at six years of age. VARIANTS: Cuando tienen seis años; después de cumplir (or al cumplir) seis años.Note 14 · a una edad más temprana, of a lesser age; even younger.Note 15 · Tocante al, As to. VARIANTS: En cuanto a; por lo que toca (or concierne) a.Note 16 · no es raro el caso en que, the case is not rare in which. VARIANTS: Se dan casos en que; no son pocas las veces que; no pocas veces sucede (Note 17 · en edad escolar, of school age.Note 18 · aquí y allá, here and there (widely separated). VARIANT: A grandes trechos.Note 19 · Como puede esperarse, As might be expected. VARIANTS: Como es natural; como puede comprenderse.Note 20 · Hablando de planes, Speaking of plans. VARIANTS: Ya que de planes se trata; a propósito de planes.Note 21 · pronunciación peninsular. Referring to the Castilian pronunciation of Spanish as spoken in Spain. Most Spanish American peoples pronounce s,Note 22 · En todas partes se nota, Everywhere one notes. Variant: Es evidente por todas partes (or doquiera, a contraction of donde quiera).Note 23 · remedian en parte, are remedying in part. VARIANT: Subsanan hasta cierto punto.Note 24 · son contados, are still very few. VARIANTS: Son pocos; apenas hay.Note 25 · y hace Ud. bien en, and you do well to. VARIANTS: Ha acertado Ud. al; tiene Ud. razón al; me complace oir a Ud.Note 26 · universidad, university. Related Words: Clases intelectuales, educated class; universitario, university man, doctor; licenciado, a lawyer adNote 27 · El ser, to be. Note that el modifies an infinitive.Note 28 · con que, so that. VARIANTS: Así que, de modo que.Note 29 · quien no es, he who is not.Note 30 · médico (or doctor en medicina), physician.Note 31 · abogado (or licenciado en leyes), lawyer. Related Words: Foro, Bar; código, code.Note 32 · ingeniero, engineer.Note 33 · Note peculiar use of para.Note 34 · arquitecto, architect. Related Words: Honorarios, fee; arancel, scale of regulated fees.Note 35 · agrimensor, surveyor.Note 36 · dentista (or cirujano-dentista), dentist.Note 37 · farmacéutico, druggist.Note 38 · veterinario, veterinarian.Note 39 · oculista, oculist. Related Words: miopia, short-sightedness; ceguera, blindness; ciego, blind; bizco (or bisojo), cross-eyed.Note 40 · lo que se llama, what is called. VARIANT: Lo que lleva el nombre (or se denomina).Note 41 · con tal que, on condition that (if). VARIANT: Siempre que.Note 42 · desde el (día) en que fueron, from the day in which they were.Note 43 · el suyo, his (or her) own. Note that possessive adjectives following the noun are identical with the possessive pronouns.Note 44 · El abogado no ve nunca. Compare with nunca ve.Note 45 · Me tiene Ud. con, You have aroused (my curiosity). Note the introduction of the reflexive pronoun to imply that the curiosity was aroused byNote 46 · como es la de, as is; like.Note 47 · Me sorprende Ud. no poco, You surprise me not a little; you surprise me very much. VARIANTS: Estoy no poco sorprendido por lo que Ud. me dicNote 48 · Ya se lo probaré a Ud. luego, I am going to prove it ... presently. Note the force of ya as anticipating the future.Note 49 · siendo así que,, when it is a fact that; in spite of the fact that. VARIANT: Cuando en realidad.Note 50 · No tantos como (los que) nos distinguen. Part in parenthesis is omitted for euphony.Note 51 · como quien dice, as who should say; according to the saying. VARIANT: Como si dijéramos.Note 52 · Bien está, It may well be. VARIANT: Admitido que....Note 53 · ¿y qué de la historia ...? but what about...? VARIANT: ¿Y qué me dice Ud. de la historia ...?Note 54 · Permítame Ud. (que le diga), I beg your pardon (for the contradiction).Note 55 · A lo sumo, At most. VARIANTS: En último análisis; a lo más.Note 56 · el más grande de los dos, the greater of the two.Note 57 · ¡cuánto más no ha de...! How much more will it not be. Note peculiar use of no. VARIANT: ¡Con cuánto mayor motivo no...!Note 58 · me cuesta mucho creer que, it is hard for me to believe. VARIANTS: No puedo creer que; es imposible creer que; es poco verosímil; no es creiNote 59 · No puede ser de otro modo, It cannot (could not) be otherwise.Note 60 · si bien se mira, if we look at the matter carefully. VARIANT: Bien mirado.Note 61 · no me doy ... por vencido, I do not yet yield (my point).Note 62 · el más puro castellano, the purest Castilian. VARIANT: El castellano más puro.Note 63 · según que se emplee, according to whether.Note 64 · ¡Pero sí esa ...! Why (but), that is precisely...! Note peculiar use of sí. VARIANT: Pues esa ... es precisamente.Note 65 · el habla popular, the language of the common people. VARIANT: El habla de la gente del pueblo.Note 66 · a mayor abundamiento, furthermore. VARIANTS: Con mayor razón o seguridad.Note 67 · ¿Cómo no quiere Ud.... que? How can you avoid concluding that...? VARIANT: ¿Cómo es posible que...?Note 68 · contra lo que Ud. supone, in spite of what you suppose. VARIANTS: Al revés de lo que Ud. cree; contrariamente a lo que Ud. piensa.Note 69 · no nos tratamos, we (the republics) have hardly any social dealings with each other. VARIANT: Casi no mantenemos trato alguno entre nosotrosNote 70 · no nos conocemos, we are not acquainted with one another.Note 71 · verá Ud. qué deficiente, you will see how deficient (limited). VARIANTS: Cuán deficiente, escaso; limitado.Note 72 · ¡qué distancias tan enormes! what enormously long distances! VARIANT: ¡Qué (or cuán) enormes las distancias!Note 73 · A eso iba, I am coming to that. VARIANTS: A eso voy; ya tocaremos ese punto.Note 74 · ¿Ni cómo podría ser de otro modo? And how could it be otherwise? Note the use of ni. VARIANT: ¿Y podría, acaso, ser de otro modo?Note 75 · todas las ... juntas, all the ... put together.Note 76 · para mencionar, to mention.Note 77 · una escala tres veces mayor (de lo) que lo hace con. Matter in parenthesis omitted for euphony. See 6.Note 78 · un veinticinco avos, one twenty-fifth; la veinticinco ava parte.Note 79 · No se haga Ud. ilusiones, Do not delude yourself; that is a mere delusion. VARIANTS: Pierda Ud. toda esperanza; poco le durarán sus ilusioneNote 80 · nada menos que, nothing less than.Note 81 · Si algo significa la designación, If that term means anything at all.
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