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Teatro selecto, tomo 2 de 4

EL MÉDICO DE SU HONRA. (continued 2)

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(Descúbrese á Doña Mencía en la cama.)[1]

Rey.

¡Notable suceso! (Ap. Aquí La prudencia es de importancia. Mucho en reportarme haré. Tomó notable venganza.) Cubrid ese horror que asombra, Ese prodigio que espanta, Espectáculo que admira, Símbolo de la desgracia. Gutierre, menester es Consuelo; y porque le haya En pérdida que es tan grande Con otra tanta ganancia, Dadle la mano á Leonor; Que es tiempo que satisfaga Vuestro valor lo que debe, Y yo cumpla la palabra De volver en la ocasion Por su valor y su fama.

D. Gut.

Señor, si de tanto fuego Aún las cenizas se hallan Calientes, dadme lugar Para que llore mis ánsias. ¿No quereis que escarmentado Quede?

Rey.

Esto ha de ser, y basta.

D. Gut.

Señor, ¿quereis que otra vez, No libre de la borrasca, Vuelva al mar? ¿Con qué disculpa?

Rey.

Con que vuestro Rey lo manda.

D. Gut.

Señor, escuchad aparte Disculpas.

Rey.

Son excusadas. ¿Cuáles son?

D. Gut.

¿Si vuelvo á verme En desdichas tan extrañas, Que de noche halle embozado A vuestro hermano en mi casa...?

Rey.

No dar crédito á sospechas.

D. Gut.

¿Y si detras de mi cama Hallase tal vez, señor, De Don Enrique la daga?

Rey.

Presumir que hay en el mundo Mil sobornadas criadas, Y apelar á la cordura.

D. Gut.

A veces, señor, no basta. ¿Si veo rondar despues De noche y de dia mi casa?

Rey.

Quejárseme á mí.

D. Gut.

¿Y si cuando Llego á quejarme, me aguarda Mayor desdicha escuchando?

Rey.

¿Qué importa, si él desengaña Que fué siempre su hermosura Una constante muralla De los vientos defendida?

D. Gut.

¿Y si volviendo á mi casa, Hallo algun papel que pide Que el Infante no se vaya?

Rey.

Para todo habrá remedio.

D. Gut.

¿Posible es que á esto le haya?

Rey.

Sí, Gutierre.

D. Gut.

¿Cuál, señor?

Rey.

Uno vuestro.

D. Gut.

¿Qué es?

Rey.

Sangrarla.

D. Gut.

¿Qué decís?

Rey.

Que hagais borrar Las puertas de vuestra casa; Que hay mano sangrienta en ellas.

D. Gut.

Los que de un oficio tratan, Ponen, señor, á las puertas Un escudo de sus armas; Trato en honor, y así pongo Mi mano en sangre bañada A la puerta; que el honor Con sangre, señor, se lava.

Rey.

Dádsela, pues, á Leonor; Que yo sé que su alabanza La merece.

D. Gut.

Sí la doy. (Dale la mano.) Mas mira que va bañada En sangre, Leonor.

D.ª Leon.

No importa; Que no me admira ni espanta.

D. Gut.

Mira que médico he sido De mi honra: no está olvidada La ciencia.

D.ª Leon.

Cura con ella Mi vida, en estando mala.

D. Gut.

Pues con esa condicion Te la doy. Con esto acaba El Médico de su honra, Perdonad sus muchas faltas.

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