← Table of contents
El proletario en España y el Negro en Cuba

XII. PARALELO.—CONCLUSION.

Reading edition

Llegados al término de nuestra obrita, vamos á establecer un breve paralelo entre el Proletario y el Esclavo, cumpliendo el propósito que nos impusimos al empezarla.

Los cuadros que de la una y la otra parte del Océano hemos presentado, para dar á conocer la verdadera situacion de cada una de las dos clases que nos ocupan, copiados d' aprés nature y tomados al acaso de entre los infinitos que conocemos, se adelantan ya por sí solos á economizarnos aquel trabajo comparativo, resultando entre ellos las enormes diferencias que hemos visto.

El jornalero, el trabajador en España, merced á un trabajo tan duro como el esclavo en América, relativamente á su organizacion y al clima en que lo ejecuta, se alimenta y alimenta mal á su familia y apenas si puede atender á sus vestidos y á sus enfermedades, interin cuenta con aquel; pero desde el momento en que le falta, (lo cual es harto frecuente), le vemos sumido con su familia en la indijencia, en la desesperacion y en la muerte. ¡Los ahorros, las economias, un porvenir de fortuna y bienestar!...... Son estos, quiméricos ensueños, que ni aun por casualidad, cruzan jamás por su mente.

El esclavo en América, con iguales condiciones que el proletario en España, si es laborioso, honrado y económico, llega á su vejez poseedor de una mediana fortuna, en aptitud de gozarla tranquilamente y de recobrar ó nó su libertad; con su familia educada y al abrigo de toda clase de contratiempos y enfermedades y todo esto, sin sacrificio alguno por su parte, sin haber experimentado un solo dia, ni él ni su familia, las amarguras y tormentos del hambre; y sobre todo, que si no ha hecho fortuna, cuando está agobiado por los años, ocupa en las fincas una plaza de guardiero donde jamás le falta el alimento necesario, ó la casa enfermeria si sus achaques le impiden estar de pié.

Basta de consideraciones por nuestra parte: queremos que los hechos con su formidable elocuencia, hablen por nosotros y lleven á los ánimos el convencimiento, por medio de la explendente luz de la verdad.

Carecemos de amor propio y no desconocemos los infinitos lunares que la crítica literaria hallará en las modestas páginas de este opúsculo; poco nos importará, pues no hemos pretendido conquistar con él una reputacion. Nuestra conciencia esta satisfecha, por que crée haber hecho un bien á su pais y haber proporcionado á esas antorchas del saber humano, que rigen los destinos y guian la opinion de nuestra patria, un dato mas para su obra de regeneracion y perfeccionamiento.

Dios, que penetra los mas misteriosos arcanos de nuestras intenciones, conoce bien la pureza de las que nos han inspirado la ejecucion de esta obrita, que aunque sencilla, es superior á nuestras fuerzas.

Satisfecha quedará nuestra alma, si con ella consiguieramos la mas pequeña parte del objeto que nos propusimos al escribirla.

Y por último: Quien hace lo que puede, hace lo que debe.

FIN

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings