ACTO I
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Noche.—Una plazuela que se supone ser la de San Martín, conforme estaba en la época del drama. A la izquierda, en primer término, la fachada y gradería del templo; en segundo, una calle, y otra en el fondo, que parte casi en la misma dirección. A la derecha, en segundo término, otra calle que cae en frente de la de la izquierda; en primero, una casa con puerta y balcón practicables, y delante de la casa una imagen en su nicho sobre la pared, alumbrada por un farolillo, única luz que hay en la escena.
ESCENA PRIMERA Mendaña, Castilla, Grana, que al levantarse el telón aparecen mirando con curiosidad a varias damas, que a su espalda se dirigen hacia el templo, todas con el velo levantado. Con las damas se verán también algunos caballeros CASTILLA ¡Todas sin manto! MENDAÑA Mejor. CASTILLA No digáis eso, Mendaña; siempre el manto fué en España... MENDAÑA Tapa-enredijos de amor. GRANA Si antes fueron permitidos 5 los velos... CASTILLA Sigan como antes para bien de los amantes... MENDAÑA Para mal de los maridos. GRANA Vos, por lo visto, don Pablo, dado sois al matrimonio. 10 MENDAÑA No diré que no. CASTILLA ¡Demonio! MENDAÑA Ni diré que sí. CASTILLA ¡Pues diablo!... Diréis... ¡qué sé yo! MENDAÑA Quien forme otros juicios mucho yerra; que al fin y al cabo, en la tierra 15 todo es... según y conforme. GRANA ¡Ah! ya... CASTILLA No os entiendo aún. MENDAÑA Todo en el mundo es mejor. GRANA ¿Todo, decís? MENDAÑA Sí, señor; todo, conforme y según. 20 GRANA De lo que decís infiero... MENDAÑA Que es mejor vivir casado. CASTILLA Mas yo en limpio habré sacado... MENDAÑA Que es mejor vivir soltero. GRANA ¡Gran sentencia! CASTILLA ¡Gran sandez! 25 GRANA Tal razón me deja mudo. Siendo viudo... MENDAÑA ¡Ah! para el viudo lo mejor es la viudez. GRANA (riéndose) ¡Profunda filosofía!... MENDAÑA Por profunda y verdadera 30 es mejor que otra cualquiera. CASTILLA Si la cede en mejoría. MENDAÑA ¡Es verdad! CASTILLA Tenéis razón. ¡Voto a veinticinco santos!... Pero volviendo a los mantos, 35 que es aquí nuestra cuestión... GRANA Nadie a comprenderlo acierta. Cual si fuesen a sus bodas, andan hoy las damas todas con la cara descubierta. 40 MENDAÑA Es que el rey lo manda así. CASTILLA Mas ¿por qué lo manda el rey? MENDAÑA Yo no interpreto su ley. CASTILLA Corren voces por ahí... Lo diré pronto y clarito: 45 esa injusta ley... MENDAÑA ¡Prudencia! Su majestad... CASTILLA Su excelencia... MENDAÑA Dióla el rey... CASTILLA No; el favorito. MENDAÑA Es lo propio, según creo. CASTILLA Sí... Olivares... MENDAÑA ¡Gran señor!50 CASTILLA Pues, os protege... MENDAÑA Mejor. CASTILLA Eso sí que es mejoreo. Pero, volviendo a Olivares, él, que al soberano engaña, le arrancó ley tan extraña 55 por fines particulares. MENDAÑA Es un falso testimonio. CASTILLA No; tan ridícula ley... MENDAÑA Dióla en servicio del rey. CASTILLA O en servicio del demonio. 60 No conspiran las tapadas; y es esa ley singular. MENDAÑA (con calor) La mejor... para evitar enredos y cuchilladas. CASTILLA (colérico) ¡Vive Dios!... ESCENA II Dichos, Quevedo QUEVEDO (entrando por la derecha) Paz, caballeros; 65 no haya duelo ni quebranto, ni en noche de Jueves Santo se ensangrienten los aceros. GRANA ¡Noble cisne de Madrid! QUEVEDO ¡Cisne pues!... El de Guzmán 70 dice que soy alcotán. GRANA ¡Oh, venid acá, venid! ¿Qué hay de nuevo por la corte? QUEVEDO ¿Por Madrid? GRANA No; por palacio. QUEVEDO No sé nada. GRANA ¡Qué rehacio!75 QUEVEDO Nada que a nadie le importe; pero cuando aquí llegué, percibí en frases cortadas no sé qué de cuchilladas... CASTILLA ¿Conque oísteis?... QUEVEDO No sé qué.80 GRANA Eran Castilla y Mendaña disputando con calor que esa ley... MENDAÑA Es la mejor. CASTILLA La peor que hubo en España. QUEVEDO ¡Cómo! ¿Habláis sobre los mantos? 85 Eso es andar por las ramas. CASTILLA Tal rigor contra las damas... QUEVEDO Nos descubre sus encantos. No os paréis en frioleras. Tal negocio no es de rey 90 ni de ministro... Esa ley es cuestión de costureras. Leyes de tan ruin valía no son de gobierno, a fe; son leyes no más... CASTILLA ¿De qué?95 QUEVEDO Leyes... de guardarropía. GRANA ¡Bien dicho, bien!... Pero ya ruido en el templo se siente. Las tinieblas... MENDAÑA Ciertamente. Vamos, señores, allá. 100 QUEVEDO Vamos, pues. CASTILLA (aparte) Quevedo, oíd. ESCENA III Quevedo y Castilla, que le detiene cuando se dirigía al templo QUEVEDO ¿Qué es lo que tanto os agita? CASTILLA ¡Oh! La infanta Margarita vino ayer tarde a Madrid. QUEVEDO Pero entonces ¿dónde está? 105 En palacio no. CASTILLA Lo sé. Donde Olivares esté nunca la infanta cabrá. QUEVEDO Mas ¿quién vino en su compaña? CASTILLA Sola de Ocaña se huyó; 110 ¿y sabéis por qué?... Por no morirse de hambre en Ocaña. QUEVEDO Es imposible. CASTILLA Por Cristo yo os juro que vino ayer, y que entró al anochecer, 115 y que mis ojos la han visto. QUEVEDO Equivocación, don Juan. CASTILLA Yo sé bien que se halla aquí; pero tengo para mí que otros también lo sabrán. 120 Olivares vive alerta; teme que aborten sus tramas... Tal vez... ¿Quién sabe?... Hoy las damas van con la faz descubierta. (Entra en el templo) ESCENA IV QUEVEDO Ella es, sin duda... Castilla 125 dice que se huyó de Ocaña... Cierto: ayer entró en la corte, y hoy me dirige esta carta. Diómela con tal misterio aquel hombre de la capa... 130 Ni se descubrió el embozo ni me dijo una palabra. De ella es, sin duda... Imposible... No; la duquesa de Mantua, del gran Felipe Segundo 135 nieta, del rey prima hermana, la que en Portugal virreina fué también; la ilustre infanta Margarita de Saboya... No, no puede ser la dama 140 que me escribe... Sin embargo, ella es hoy bien desgraciada... Y aun así yo... ¿qué podría para endulzar su desgracia? El pensarlo fué quimera... 145 Mas ¿de quién es esta carta? ¿De quién?... Cuanto más la leo menos mi mente lo alcanza. (Leyendo a la luz del farol) «Una dama ilustre a quien vos conocéis y que os estima en mucho, ha menester hablaros esta misma noche. Estad en San Martín y la veréis al fin de las tinieblas. A pesar de la prohibición de los velos irá rebozada y encubierta, porque le importa no ser de nadie conocida; y porque vos la conozcáis su nombre os dirá ella misma. Adiós.» (Durante la lectura de la carta Medina se asoma al balcón, y después de observar a Quevedo, desaparece) Su nombre... su nombre... Cierto... Margarita... Sí, la infanta... 150 ¡Ella en Madrid! ¡Oh! Castilla dice que se huyó de Ocaña... Sí... ya sabrá el conde-duque su venida... y para hallarla mandó que desde hoy sin velo 155 anden por Madrid las damas. ¡Cuánto la aborrece ese hombre!... (Mira la carta) ESCENA V Quevedo y Mendaña, que sale del templo MENDAÑA Quevedo... Mas ¡calla, calla! ¿Componéis versos? ¡Por vida!... Vamos, ya entiendo... ¡Una sátira!160 ¡Ah mejor, mejor! QUEVEDO (¡Imbécil!) MENDAÑA Llenos estarán de gracia picante... Vamos, leedme. QUEVEDO ¿No me buscabais, Mendaña? MENDAÑA Ciertamente; las tinieblas 165 dieron principio, y La Grana, Castilla y demás amigos, notando vuestra tardanza... QUEVEDO Vamos, pues. MENDAÑA Sí; mas primero leedme... QUEVEDO Ved que me aguardan.170 MENDAÑA Bien; pero después... QUEVEDO Después... (Dirigiéndose al templo y con convicción) (Es la duquesa de Mantua.) ESCENA VI Olivares, que ha estado en la esquina de la derecha y con el embozo a la cara durante la escena anterior; después Medina OLIVARES Gracias a Dios que me dejan libre un momento la plaza. (Llamando a la casa de la derecha) ¡Medina! MEDINA (saliendo) ¿Señor? OLIVARES La hora175 llega. MEDINA La espero con ansia. OLIVARES ¿Los has conocido? MEDINA A todos. OLIVARES ¿Qué hablaron? MEDINA Con la distancia no he conseguido cazarles ni siquiera una palabra. 180 OLIVARES Bien, poco importa. Quevedo... MEDINA Leyendo estuvo la carta. OLIVARES ¿Será la misma? MEDINA Sin duda. No habrá conocido nada. Luego que vos la leísteis, 185 volví de nuevo a cerrarla, y al punto se la entregaron como si estuviese intacta. ¡Oh! Con tan buenos espías... no hay que interceptar las cartas,190 cuando él mismo que las lleva se encarga de interceptarlas. OLIVARES Está bien. Cuando del templo la dama del manto salga... ya lo sabes. MEDINA Ciertamente.195 Mas si alguno la acompaña... OLIVARES La sigues y... MEDINA Ya, ya entiendo: en cualquier calle excusada... OLIVARES Discreción y mano firme. MEDINA Podéis rezar por su alma. 200 OLIVARES Golpe seguro. MEDINA Seguro lo llevó Villamediana. OLIVARES Pero aun pudo en su agonía escribir cuatro palabras con su propia sangre, y pudo 205 perdernos. MEDINA Pero a Dios gracias, el escrito a vuestras manos fué derecho y... OLIVARES No fué mala suerte el que yo aquella noche como un alcalde rondara 210 cuando se halló su cadáver tendido junto a las tapias, cerrando el papel sangriento entre sus manos crispadas. MEDINA Pero nunca me habéis dicho 215 lo que en él Villamediana escribió al morir. OLIVARES Medina, eso ya no importa nada; lo que importa es que esta noche no escriba también la dama... 220 MEDINA No dirá: ¡Jesús! OLIVARES Confío... MEDINA Podéis tener confianza. OLIVARES Pues a palacio en seguida; mira que aguardo con ansia. MEDINA Grande es, sin duda, el servicio... 225 OLIVARES No será menor la paga. (Medina a una seña de Olivares saluda y entra en la casa) ESCENA VII OLIVARES ¡Dura pensión del poder!... ¡Oh! luchar... ¡siempre luchar! ¡Enemigos por doquier!... Mas no es fácil sorprender 230 a quien se empeña en velar. Tú, con tu ardid, estás hoy, noble duquesa, en Madrid; pero yo también estoy, y han de luchar, por quien soy, 235 el ardid contra el ardid. Quisiste, al dejar a Ocaña, decir al rey, por mi mal: «Miente Olivares, te engaña: por su culpa el rey de España 240 no es ya rey de Portugal.» ¡Débil, incauta mujer!... Vanos tus intentos son, y muy pronto hemos de ver si me arrancas el poder 245 o te arranco el corazón. (Se dirige al fondo) ESCENA VIII Olivares, Margarita por el fondo con el velo echado MARGARITA ¡Ah! OLIVARES Señora, perdonad.(Dejándola paso) (¿Con velo?... Es ella.) MARGARITA Id con Dios. OLIVARES Yo me holgara de ir con vos. MARGARITA Pláceme la soledad. 250 OLIVARES Débeos ser muy halagüeña esa soledad, señora, cuando por aquí a tal hora vais sin rodrigón ni dueña. Mas, ya entiendo: alguna cita... 255 MARGARITA Adiós, que se me hace tarde. OLIVARES Un momento. MARGARITA Dios os guarde.(Se dirige al templo) OLIVARES (después de un momento) (¡Oh, qué idea!) ¡Margarita! (Margarita que empieza a subir las gradas, vuelve al punto la cabeza) Bien; acerté vuestro nombre. MARGARITA (¡Gran Dios!) OLIVARES ¿Vais a San Martín?260 Ya dan las tinieblas fin. No vayáis. MARGARITA (¿Quién es este hombre?) OLIVARES ¿Os habéis quedado muda? MARGARITA ¿Quién sois vos? OLIVARES Nada os importe: soy... un cualquiera de la corte. 265 MARGARITA ¿Conocéis?... OLIVARES Sí, a cierta viuda, conocida en toda España, que en secreto... MARGARITA Proseguid. OLIVARES Vino ayer tarde a Madrid. MARGARITA ¿Desde dónde? OLIVARES Desde Ocaña.270 MARGARITA (¡Gran Dios! ¡Soy perdida!) OLIVARES (¡Oh, cuánto, cuánto con su angustia gozo!) MARGARITA Echad abajo el embozo. OLIVARES Cuando echéis atrás el manto. MARGARITA ¿Y os atrevéis? OLIVARES Damas mil275 van hoy sin velo; es de ley: ved que lo ha mandado el rey. MARGARITA ¿Sois, por ventura, alguacil? OLIVARES Soy, señora, un poco más: un hombre que ve y observa, 280 que siente crecer la hierba; soy... MARGARITA ¡El mismo Satanás! OLIVARES (riéndose) Bien decís. MARGARITA (Él es... ¡Ay Dios! ¡Quién otro pudiera... quién!) Hidalgo, os conozco bien. 285 OLIVARES Bien os conozco yo a vos. MARGARITA Causa sois de mis pesares. OLIVARES Mi nombre... MARGARITA ¡Nombre maldito! Os llamáis... el favorito. (Con desprecio) OLIVARES (desembarazándose) Conde-duque de Olivares. 290 MARGARITA (¡No me engañé!... ¡Siempre ese hombre!) OLIVARES Algo suspensa os dejó mi nombre... MARGARITA (Me insulta. ¡Oh!...) Yo desprecio vuestro nombre. OLIVARES Nadie le humilló en el mundo; 295 nombre es que España respeta... ¿Quién no teme?... MARGARITA (descubriéndose con arrogancia) Yo... la nieta del gran Felipe Segundo. OLIVARES (saludándola con ironía) Dama de la sangre real que altas prendas atesora; 300 por el rey gobernadora del reino de Portugal. MARGARITA Algún día... Ya hace meses (Con amargura) que el rey, mi primo y señor, no tiene gobernador 305 en dominios portugueses. Allí fuimos soberanos; mas gracias a vos, después ese reino portugués se nos fué de entre las manos. 310 ¡Y por eso Margarita sufre tantas penas hoy!... OLIVARES (como esquivando la conversación) ¿Vais al templo? MARGARITA Al templo voy... Tengo en el templo una cita. OLIVARES ¿En el mismo templo?... A fe... 315 MARGARITA Fuera de casa o del templo mal segura me contemplo, y adivinad vos por qué. OLIVARES (Si yo pudiese obligarla a volverse desde aquí 320 a Ocaña otra vez... Sí, sí... ¿Qué interés tengo en matarla?) MARGARITA (¿Qué estará tramando ahora?) OLIVARES (Así triunfo y no asesino.) Habéis hecho un desatino; 325 volved a Ocaña, señora. MARGARITA Conde-duque, deliráis. OLIVARES Yo por vuestro bien lo anhelo. MARGARITA ¡Por mi bien! ¿No hay en el cielo rayos de Dios? OLIVARES ¿Qué intentáis?330 MARGARITA Ver al rey de cualquier modo. OLIVARES No lo lograréis acaso. MARGARITA ¿Quién ha de cerrarme el paso? OLIVARES Yo, que aquí lo puedo todo. MARGARITA ¡Todo!... Por eso, por eso 335 tanto en Ocaña he sufrido, que soportar no he podido de mi desventura el peso. Ved estos párpados rojos de llorar... ¿Os dan espanto?... 340 Es que han vertido por llanto gotas de sangre mis ojos. Sola en Ocaña, ¡ay de mí! faltóme en tan negro afán hasta un pedazo de pan... 345 ¡Oh! ¡tuve hambre! OLIVARES ¡Vos! MARGARITA Sí, sí, hombre sin Dios y sin ley, ¡fuí de convento en convento mendigando mi sustento!... OLIVARES ¡Vos! MARGARITA ¡Yo!... La prima del rey.350 OLIVARES Yo ignoraba... De hoy en más os juro... Tomad un coche... Idos a Ocaña esta noche... MARGARITA A palacio iré quizás. OLIVARES Duquesa, volved a Ocaña; 355 ya entraréis, cuando haya espacio, como entrar debe en palacio toda una infanta de España. MARGARITA Si no me abandona Dios, entraré mañana... ¡Oh! sí... 360 Pronto el rey sabrá por mí... OLIVARES Nada el rey sabrá por vos. MARGARITA Sabrá por culpa de quién ya no es suyo el Portugal. OLIVARES Vos... le gobernasteis mal... 365 MARGARITA Y vos... le perdisteis bien. OLIVARES Pero... MARGARITA Basta ya. Cobarde sois, aunque diestro adalid. Hoy comienza nuestra lid... ¡Nunca para el bien fué tarde! 370 OLIVARES Soy poderoso enemigo... MARGARITA No siempre triunfó el poder. OLIVARES Sois una débil mujer. MARGARITA ¡Dios combatirá conmigo! OLIVARES Es muy desigual el duelo. 375 MARGARITA (con orgullo) ¿Desigual? OLIVARES Yo en esta guerra soy el poder de la tierra. MARGARITA Yo la venganza del cielo. (Con solemnidad y dirigiéndose al templo) OLIVARES Pues que nadie os acompaña, mi mano aceptad ahora. 380 MARGARITA Sois... muy galán. OLIVARES Soy, señora, español. MARGARITA Judás de España.(Subiendo) OLIVARES (queriendo asirla de la mano) Si no lo habéis por enojo, mi mano hasta arriba... MARGARITA (desviando la mano con altivez y desprecio) ¡Ah, no! OLIVARES ¿Quién ha de serviros? ESCENA IX Margarita, Olivares, Quevedo QUEVEDO (apareciendo entre las columnas y dando la mano a Margarita) Yo.385 MARGARITA Gracias. OLIVARES (Él es... ¡Qué sonrojo!) Con gusto la mano os dan, don Francisco de Quevedo. (Margarita sube las gradas. El conde-duque permanece abajo) QUEVEDO Decir lo propio no puedo yo a don Gaspar de Guzmán. 390 OLIVARES Jamás competí con vos: vuestro ingenio y vuestra fama... QUEVEDO Ved que me espera esta dama. OLIVARES No os detengo. QUEVEDO Adiós. OLIVARES Adiós. QUEVEDO (en el atrio) ¿Qué anheláis en tanto apuro? 395 MARGARITA Ver al rey. QUEVEDO No encuentro modo... MARGARITA ¡Oh! QUEVEDO Mas le veréis con todo; por mi salvación lo juro. (Condúcela al interior del templo) OLIVARES Quien no convence asesina. No quiso a Ocaña volver... 400 Hice cuanto pude hacer... lo demás lo hará Medina. ESCENA X Olivares y Medina, que aparece a la puerta de la casa al tiempo que aquél se dirige a paso largo a la calle del fondo MEDINA (en voz baja) ¿Conde-duque? OLIVARES ¡Y bien! MEDINA Lo siento; mas no la mato, señor. OLIVARES ¿Pues no dijisteis, traidor?... 405 MEDINA De lo dicho me arrepiento. OLIVARES ¿Y qué causa?... MEDINA No os asombre. Cuanto hablasteis escuché, de la dama el nombre sé, y está muy alto su nombre. 410 OLIVARES ¿Qué te importa? MEDINA ¡Friolera! Su nombre, pardiez, me espanta; no se asesina a una infanta como a una mujer cualquiera. OLIVARES Ya comprendo. Cosa es clara: 415 si es que ha de ser bien vendida, cuanto más valga una vida debe venderse más cara.... Golpes das a mi tesoro que han de agotarle quizás; 420 pero, en fin, pues quieres más oro... te daré más oro. MEDINA No, no es oro lo que quiero. OLIVARES De escucharte me confundo. MEDINA Es que... no todo en el mundo 425 se paga con el dinero. OLIVARES También te colmé de honores: en palacio, como iguales, te hablan damas principales y principales señores. 430 Mira bien si bien te pago: del polvo te alcé a la altura, y hoy tu condición obscura tapa esa cruz de Santiago. (Señalando la capa de Medina) MEDINA No niego vuestra largueza. 435 OLIVARES Pues a servirme... Es tu oficio. MEDINA Es que exigís un servicio en que arriesgo la cabeza. OLIVARES ¡Por mi vida!... Esa traición... MEDINA Os equivocáis, a fe, 440 yo a la infanta mataré... mas con una condición. OLIVARES ¿Condición?... Nunca recibo... MEDINA Sin ella... ¡por Lucifer, que no mato a esa mujer, 445 aunque me desuellen vivo! OLIVARES (El infierno se desata contra mí esta noche.) MEDINA En fin... OLIVARES (¡Alma cobarde y ruin!) Di tu condición... y mata. 450 MEDINA Para mi seguridad he escrito arriba un papel: falta vuestra firma en él; éste es el papel, firmad. OLIVARES ¿Qué dice? MEDINA (acercándose al farol) Oíd. OLIVARES (¡Negra suerte!)455 Ya la tardanza me irrita. MEDINA (leyendo) «A la infanta Margarita darás hoy mismo la muerte.» OLIVARES ¡Vive Dios! MEDINA Firmad y mato. OLIVARES (¡Maldito seas, amén!) 460 ¡Nunca!... A ese precio... MEDINA Está bien; otro lo hará más barato. OLIVARES Traidor... ¿Te vas?... MEDINA Ya mi hazaña es inútil y me voy. OLIVARES (¡Oh! ¡Si ella no muere hoy 465 todo lo pierdo mañana!...) MEDINA Resolved. OLIVARES Oye, Medina. (Voy a perder el juicio.) Aunque es duro el sacrificio... (¡Fuerza es conjurar mi ruina!) 470 MEDINA Pues firmad. OLIVARES Dame el papel.(Dáselo Medina) (¡Oh, su contacto me abrasa!) MEDINA Entrad, pues, en esta casa. OLIVARES (No hay medio... ¡Trance cruel!) (Dirigiéndose a la casa) MEDINA Luz os tengo en el portal 475 y recado de escribir: conque... OLIVARES (entra) (¡Tal mengua sufrir!) MEDINA (después de una pausa) No va el asunto muy mal. Conde-duque, ello por ello; ya somos quién para quién. 480 (Olivares sale y alarga el papel a Medina) (Acercándose al farol y leyendo) «Olivares»; está bien. (Tiene su firma y su sello.) OLIVARES Cuida bien que no se borre. MEDINA Pues ya que os hice firmar... OLIVARES Falta sólo... MEDINA Pues matar;485 y eso de mi cuenta corre. OLIVARES ¡En parte segura! MEDINA ¡Oh, sí! OLIVARES ¡Todo el puñal! MEDINA Eso es. OLIVARES ¡Líbrame de ella! (Marchándose) (Después... yo me libraré de ti.) 490 (Vase por la calle del fondo) ESCENA XI Medina; después Quevedo MEDINA Ya te tengo bien seguro: partes el crimen conmigo... Partiré el poder contigo, por mi puñal te lo juro. Nuestra horrible comunión 495 hoy con sangre he de sellar... Quiero mi ambición saciar, y alas diste a mi ambición. Pues bien... Allí se ve un bulto. (Mirando al templo) Ya sin duda en San Martín 500 dieron las tinieblas fin. Debo mantenerme oculto. (Se oculta en la izquierda) QUEVEDO (baja las gradas con preocupación) En palacio a la duquesa por mi fe de caballero prometí poner... Bien; pero 505 ¿cómo cumplir mi promesa? Con audacia... ¡Desatino! Por ardid... Ese Guzmán es tan cauteloso y tan... Dios me enseñará el camino. 510 Con fuertes contrarios lucho... Pueden y... ¡También yo puedo! ¿Quién me auxilia? ¿Quién? ¡Quevedo! (Tocándose la frente y el pecho) Sí... sí. Los dos podéis mucho: grande el pensamiento aquí, 515 y aquí grande el corazón; armas de victoria son, venzo de seguro... sí. Tal vez no... ¡Sí! ¡No!... Comienzo a dudar... ¡No! venceré. 520 ¿Cómo?... ¿Cómo?... No lo sé; pero... de seguro venzo. (Pausa) La duquesa en su posada me citó para las diez... Ya encontraremos tal vez 525 puertas que la den entrada. ¡Por Dios!... De cualquier modo, la ha de ver su majestad... pero antes debo... Es verdad; debe calcularse todo. 530 (Vase por el fondo después de dirigir una mirada a las puertas del templo) MEDINA (observándole) Él es, y se aleja; bien. Gente sale. (Vuelve a esconderse) ESCENA XII Medina, oculto; Mendaña, Castilla y Grana saliendo del templo MENDAÑA Pues, señor, si a palacio vais, mejor: yo a palacio voy también. GRANA ¿Y Quevedo?... En algún lance... 535 MENDAÑA Como esta también abierta, sin duda por la otra puerta fuése, detrás de un romance. GRANA Por allí las damas van. MENDAÑA Mejor, si se fué tras ellas. 540 GRANA Húbolas, a fe, muy bellas. MENDAÑA Mejor sin el manto están. GRANA (a Castilla) Triste andáis vos. CASTILLA Sí, un acceso. MENDAÑA Nunca os encontré tan lacio. CASTILLA (de mal humor) En fin, ¿vamos a palacio? 545 MENDAÑA Lo mejor, sin duda, es eso. (Vanse los tres por la derecha) MEDINA ¿Qué escuché?... Por la otra puerta salen las damas... Quizás ella también... ¡Satanás túvola esta noche abierta! 550 (Con furor) Marchóse por ella... ¡Oh, sí! Todo se ha perdido... (Margarita aparece a las puertas del templo) ¡Ah!... ¡No! (Medina se oculta, Margarita baja lentamente las gradas y después se dirige, como hablando consigo misma, a la calle de la derecha) Margarita Sólo en él confío... Yo nada puedo hacer por mí. Medina (Llegó su vez al puñal.) 555 Margarita No debo tener recelos... Hoy velan por mí los cielos y Dios me libra de mal. (Dirígese a la derecha) Ni se ve ni se oye nada. ¡Qué soledad!... Tengo miedo.... 560 (Al volver Margarita la esquina Medina se lanza detrás cautelosamente) Es tarde.... Tal vez Quevedo se impacienta en mi posada. Voy al punto... ¿Qué rumor?... (Volviéndose a Medina, que estará a dos pasos) ¡Un hombre!... ¡Atrás! ¿Qué queréis? Medina (haciendo un movimiento bajo la capa) Vengo de paz... Margarita No os lleguéis...565 MEDINA (lanzándose sobre ella puñal en mano) A mataros. MARGARITA ¡Ah! ESCENA XIII Dichos y Quevedo, que, saliendo de la calle de la derecha, sujeta por detrás el brazo de Medina que va a herir QUEVEDO ¡Traidor! (Sujetándole el brazo con una mano) MEDINA (soltando el puñal) ¡Jesucristo! QUEVEDO Por allí... (Señalando a la duquesa la calle de la izquierda y sacando a Medina la espada) Al punto os sigo... Alejaos. (Volviéndose a Medina que va a escapar y sujetándole por su capa) ¡Vos, no os alejéis... quedaos! (Quevedo dirige otra vez los ojos a la calle por donde ha desaparecido Margarita, y en tanto Medina suelta la capa en sus manos) MEDINA ¡Oh! ¡Me salvé! (Huyendo) QUEVEDO (Con voz de trueno y levantando la espada de Medina, que se queda inmóvil) ¡Quieto ahí!570 (Quevedo tira al suelo la capa de Medina y dice, arrojándole su espada) Ahora hierro contra hierro, nueva lid. MEDINA Mas vuestro nombre... QUEVEDO (desenvainando) Si no lidiáis como un hombre, vais a morir como un perro. MEDINA Ved... que... el duelo... no es igual. 575 QUEVEDO La espada tenéis desnuda. MEDINA Cierto... QUEVEDO Yo también. MEDINA Sin duda. QUEVEDO No hay ventaja pues. MEDINA Sí tal. (¿Qué diré?...) Por de contado... yo estoy... sin capa... QUEVEDO Es muy cierto.580 MEDINA Conocéisme descubierto; yo no os conozco embozado. QUEVEDO Ya que tanto alambicáis, pronto una capa se quita. (Quevedo se desembaraza de la capa, y, al arrojarla, Medina saca una pistola, dispara y se afogona el tiro) MEDINA ¡Ay de vos!... (Arrojando la pistola) ¡Suerte maldita!585 QUEVEDO (Con frescura, poniéndose en guardia en tanto que Medina recobra su acero y se defiende en retirada) Mala pólvora gastáis. MEDINA ¡Que el cielo os maldiga a vos! QUEVEDO ¡Tiemblas!... MEDINA ¡De rabia! QUEVEDO ¡De miedo! MEDINA (con espanto y retrocediendo) ¡Oh, perdonadme! QUEVEDO No puedo. MEDINA (con voz ahogada y cayendo dentro de la calle de la derecha) ¡Ay! QUEVEDO Que te perdone Dios.590 (Pausa) He matado a un hombre. Fué con razón... Sí... pero pesa el crimen... ¡Ah! la duquesa... por aquí la alcanzaré. (Toma la capa de MEDINA que está a sus pies y vase por el fondo. La escena queda un momento sola. Después aparece MARGARITA por la misma calle que tomó al marcharse) ESCENA ÚLTIMA Margarita, luego Olivares y ronda MARGARITA Nada se oye.... Tras de mí 595 dijo que iría.... Un momento le aguardé junto al convento... ¡Muerta vengo! VOZ (dentro) Por aquí.... MARGARITA ¡Oh, la ronda!... (Quiere huir y vacila) ALCALDE (dentro) Ved si acaso... Mas un hombre en esta esquina 600 yace tendido. (La calle de la izquierda aparece iluminada por la luz de una linterna) OLIVARES (dentro) ¡Es Medina! MARGARITA (¡Oh, no puedo dar un paso!) OLIVARES (saliendo) ¡Por Jesucristo en la cruz! ALCALDE (saliendo seguido de corchetes) Muerto.... Registradle. OLIVARES (deteniéndoles) No.604 Debo registrarle yo. (Tropieza en la capa de Quevedo) Mas ¿qué es esto? ¡Aquí una luz! (Recoje la capa) Pronto, la luz necesito. ALCALDE (a los alguaciles y acercándose a Olivares) Ved que el matador se escapa. (Los corchetes desaparecen por la derecha) OLIVARES De Quevedo es esta capa. MARGARITA ¡Muerto!... ¡Gran Dios! (Cae dentro) OLIVARES Ese grito...610 ALCALDE (dentro) Una dama hay en el suelo. OLIVARES ¿Muerta? ALCALDE Desmayada... OLIVARES A ver... (¡Oh, la infanta!) A esa mujer nadie la levante el velo. ALCALDE Bien, señor. OLIVARES Una litera.615 ALCALDE (a los corchetes que vuelven por la derecha) Id por ella y no tardéis... (Vanse) OLIVARES Dentro a la dama pondréis... mas sin mirarla siquiera. ALCALDE ¿Después? OLIVARES (Mi triunfo es completo.) Conducidla en breve espacio... 620 ALCALDE ¿Dónde? OLIVARES A palacio. ALCALDE ¿A palacio? OLIVARES Por el caracol secreto. ALCALDE ¿Quién la escolta? OLIVARES Sólo vos. ALCALDE Mas vuecencia... OLIVARES Iré detrás. (Vase el alcalde por la izquierda) Duquesa, a palacio vas... 625 desde allí... ¡sábelo Dios! (Dirígese con precipitación hacia la calle donde cayó Medina, y cae el telón)