INTRODUCCION (continued 2)
Reading edition
[Nota 4: Véase la lámina 1.]
[Nota 5: Véase la lámina 2.]
[Nota 6: Véase la lámina 3.]
[Nota 7: Escasamente me ocupo aquí de los animales y de la vegetacion, por no tener, sobre esto, otros conocimientos que los que me suministran las comparaciones con la provincia de Yungas. Al ocuparme de esta, daré una noticia positiva de lo que acerca de estas materias he recogido en ella.]
No es tanta la variedad que se nota en las llanadas bajas, donde se halla el suelo por todas partes entrecortado, ya por espesos bosques tan antiguos como el mundo, ya por estendidos herbazales. Aquí la naturaleza, aunque no tan pródiga, es siempre demasiado rica, y abunda sobre todo en animales selváticos, y en toda especie de plantas[1]. En suma, la provincia de Caupolican reune á la vez, por sus diversas zonas de altura, todas las producciones naturales de Bolivia.
[Nota 1: Siendo este espacio de llanuras muy semejante á Moxos, y participando de las mismas condiciones, con respecto á su vegetacion y á sus animales, puede verse mas adelante la descripcion particular de esta provincia.]
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HISTORIA
Primera época, ántes de la llegada de los Españoles.
Si hemos de juzgar por el estado presente y por las tradiciones populares, la provincia de Caupolican parece haber sido en todos tiempos habitada por tres naciones diferentes: los Quichuas, los Apolistas y los Tacanas.
Atraida sin duda por la abundancia de minas de oro, y de pastos para la cria de las llamas y de las alpacas, la nacion quichua habia fundado desde tiempos muy atrasados los pueblos de Suches y de Puyo-cucho[1]. Estos indígenas permanecieron bajo la dominacion de los Incas hasta la llegada de los Españoles, dependiendo sus poblaciones de la provincia de Guancané ó de la de Carabaya[2].
[Nota 1: Que en quichua significa rincon de nieblas: por corrupcion ha venido á llamarse Pelechuco entre los españoles.]
[Nota 2: Véanse, la historia general de los Incas al fin de esta obra; la descripcion particular de los Quichuas en las secciones que tratan de Cochabamba y de Chuquisaca; y sobre todo, el mapa antiguo de estas naciones ántes de la conquista.]
La nacion de los Apolistas ocupaba el lugar llamado por ella, en su idioma particular, Hahuachili[3], el cual se halla situado no léjos del punto en que se encuentran hoy los pueblos de Apolo y de Santa-Cruz. Estos indios eran de un color bastante atezado, de mediana estatura y de facciones muy afeminadas; su carácter era apacible y dócil; nada se sabe por lo demas acerca de sus costumbres ántes de la conquista. El idioma de que hacian uso era enteramente distinto de la quichua y de la lengua tacana.
[Nota 3: Que quiere decir interior.]
La nacion de los Tacanas habitaba, al este y al nordeste de la nacion Apolista, en esas regiones de montañas y de llanos que en su idioma llaman estos indios Irimo[4]. Su territorio se estendia desde Aten hasta mas allá de Cavinas; es decir, sobre una banda que va de norte á sud, y que se encuentra comprendida entre los últimos repechos de las cordilleras y el rio Beni, desde los 11 hasta sobrepasar los 13 grados de latitud sud. Las tribus septentrionales de esta nacion se denominaban Toromonas; su dialecto, llamado lengua tacana, es uno de los mas duros de América.
[Nota 4: Que significa lugar de su orígen.]
La tez de estos indígenas era mas morena que la de los Mocetenes; pero no tanto como la de los Apolistas, y mucho ménos todavía que la de los Aymaraes, los que comparativamente consideraban á los Tacanas como si fuesen blancos. Del mismo modo que los Mocetenes y los Yuracarees, los Tacanas tenian casi todos la piel, por el cuerpo y en el rostro, maculada de pintas blancas. Su estatura los asemejaba á los Yuracarees, ó á lo ménos era idéntica á la de los Mocetenes: habia hombres que tenian cinco piés y dos ó tres pulgadas de alto; pero la generalidad de ellos no pasaba de la estatura ordinaria de cinco piés y una pulgada.
Sus formas eran iguales en todo á las de los Mocetenes; sus cuerpos robustos y bien proporcionados; todos sus miembros redondos y fornidos; su manera de andar era elegante y desembarazada. Por el modo como se halla constituida esta nacion, todavía salvage, debemos creer que en aquellos tiempos estaba tambien dividida en tribus que vivian dispersas, sea en el interior de las húmedas selvas que se encuentran sobre las montañas inferiores, sea en las llanuras que costean á estas. Su principal ocupacion era la de la caza; pero se dedicaban tambien á la agricultura. Cada hombre estaba obligado á construir por sí solo la casa en que debia habitar con su familia; si alguno faltaba á este uso, que para ellos constituia una ley, perdia el título de hombre, y venia á ser el ludibrio de sus conciudadanos.
Las mugeres utilizaban el algodon, haciendo gruesos tegidos, que servian para cubrirles algunas partes del cuerpo; miéntras que los hombres andaban enteramente desnudos, y solo se cubrian la cabeza con una especie de turbante[1] muy vistoso, compuesto de plumas; obra que tambien estaba encomendada á las indias, las que disponian estos sencillos adornos, matizando los colores con una gracia admirable.
[Nota 1: Los que usaban los hombres se llamaban panizas, y los de las mugeres toromayas.]
Cada tribu tenia su gefe para conducirla á la guerra, ó á las espediciones apartadas, así como tambien sus espertos en la cura de las enfermedades; pero estos indios no componian, propiamente hablando, un cuerpo de nacion, aunque todas las tribus observasen entre ellas la paz y armonía mas perfectas.
Existian, á mas de estas tres naciones, algunas otras que nos son desconocidas: entre ellas, los Huacanahuas, los Suriguas y los belicosos Machuis hácia el norte; los Ultume-cuana ó hombres rojos, y los Chuntaquiros hácia el nordeste[2].
[Nota 2: No hago aquí mencion de los Araomos y de los Pacaguaras que habitan las riberas del Beni y dependen de la provincia de Moxos.] Segunda época, desde la llegada de los Españoles hasta nuestros dias.
La provincia de Caupolican, colocada fuera de los caminos transitados por los primeros aventureros españoles que llegaron al Perú, permaneció totalmente ignorada durante largo tiempo. Es probable que los pueblos de Suches y Pelechuco hayan pasado de la dominacion de los Incas al poder de los diversos conquistadores, que con tanta frecuencia se sucedian en medio de las multiplicadas contiendas de aquellos tiempos tempestuosos de la historia de América, y que no cesaron hasta el siglo décimo-séptimo. No es posible penetrar esta parte de la historia de Caupolican, pues en ninguna parte existe un solo documento impreso que nos suministre el mas ligero indicio: debemos creer, sin embargo, que alguno de aquellos, á quienes esta provincia cupo en propiedad en el repartimiento de las tierras conquistadas, se haya internado en ella con la mira de esplorarla y ver si encerraba algunas minas; y que á estas escursiones y trabajos es debida la fundacion, hecha por los indios quichuas, de los pueblos de Pata y de Moxos, sin que podamos fijar la data precisa de estos acontecimientos.
La entrada de los Padres franciscanos es el primer hecho seguro y constante en la historia de esta provincia. Prevenidos sin duda estos religiosos de que existian en ella muchas naciones salvages, se decidieron á ensayar la conquista espiritual; así es que en 1750 penetraron en Caupolican, y fundaron fácilmente con la nacion de los Apolistas, cuya sumision pudieron ganar desde luego, las misiones de Apolo y de Santa-Cruz de Valle-ameno. Fué tal el ascendiente que llegaron á tener sobre estos indígenas, y el buen éxito coronó de tal manera sus esfuerzos, que bien pronto las cabañas dispersas de aquella poblacion salvage se vieron reemplazadas por multitud de hermosos caseríos, que respiraban el órden y la limpieza, y en medio de los cuales se levantó una espaciosa iglesia con su convento.
No limitando sus conquistas á este primer paso, internáronse aun mas los franciscanos, llevados por un celo digno de los mayores elogios; y habiendo logrado reunir en la mision de Aten á los altivos Tacanas, se abrieron un vasto campo para proseguir su trabajosa empresa. Desde luego, acompañados por estos últimos, pudieron adelantar hácia las llanuras, en donde otros Tacanas dispersos los aguardaban. De este modo, y haciendo frente á las mas penosas fatigas, penetraron estos religiosos en el corazon de los desiertos para aumentar el número ya bastante crecido de sus procélitos. Como á treinta leguas largas hácia el este, formaron con los Tacanas la mision de San-José, se encaminaron en seguida por tierra, y crearon sucesivamente las de Tumupaza y de Isiamas. Finalmente, embarcándose sobre el Boni, se trasportaron hasta el confin de las poblaciones salvages, y fundaron todavía la mision de Cavinas.
Aunque no hayan procurado los Padres franciscanos introducir en sus misiones ni el lujo en los templos, ni la industria entre los habitantes, como lo han practicado los Jesuitas en Moxos y Chiquitos, no por eso han dejado de prestar grandes y muy señalados servicios á la humanidad, haciendo pasar á un considerable número de hombres, desde la vida enteramente salvage al principio de la vida social.
La direccion de estas misiones era del cargo exclusivo de la comunidad: el convento de Apolo, que dependia de la ciudad de La-Paz, suministraba los hermanos necesarios para la conservacion y el buen gobierno de estos establecimientos, cada uno de los cuales poseia uno ó dos religiosos, á cuyo cuidado estaba encomendada la administracion de la iglesia y la práctica de sus ritos. Sea que no les fuese posible, ó que no lo creyesen conveniente, no enseñaban estos misioneros á los indígenas otra industria que la de cultivar la tierra; así pues, solamente aprovechaban los productos de esta, que consistian en cacao, coca, y multitud de otros frutos naturales estraidos de las florestas.
Las cargas ligeras que los franciscanos se veian obligados á imponer á los indígenas, á fin de procurarse los medios que eran menester para proveerlos de instrumentos de labranza, y demas útiles, cargas indispensables al bienestar de la sociedad, parecieron no obstante demasiado pesadas á algunas naciones. El hombre enteramente salvage, dueño absoluto de todas sus acciones, con dificultad llega á penetrarse de los deberes que una sociedad en su infancia debe imponerse á sí misma, si desea entrar en la senda del progreso; por eso se impacienta y mortifica cuando pesa sobre él la mas leve contribucion. Habiendo pues los franciscanos llegado á convertir la tribu de los Toromonas, que habitaba de la otra parte de Cavinas, y tambien algunos cuantos Pacaguaras, estos indígenas, injustamente desconfiados, ó porque les fuese muy duro someterse á llenar tal cual imposicion, esparcieron la voz de que los misioneros, so pretesto de enseñarles las doctrinas de la verdadera religion, solo trataban de reunirlos para hacerlos trabajar en beneficio de sus intereses personales: en consecuencia de esto los espulsaron de su nacion, suplicándoles que jamas volviesen á presentarse en ella.
A fines del siglo décimoctavo, habian ya conseguido los franciscanos todo lo que podian pretender en la provincia. Sin embargo hácia la misma época, ántes del año de 1800, esta órden religiosa abandonó su obra, se ignora bajo que pretesto, ó con cual motivo: entónces todas las misiones que con Suches, Pelechuco, Pata y Moxos entraron bajo el dominio español, vinieron á formar la provincia de Caupolican, dependiente de la intendencia de La-Paz. Inmediatamente colocó el mandatario real un cura y un alcalde en cada parroquia ó distrito, y nombró un subdelegado para gobernar y cuidar de los intereses de la nueva provincia, á la que se dió el pueblo de Apolo por capital.
En aquella época, el mas grande mérito que podian contraer los empleados españoles á los ojos de la autoridad suprema, era el trabajar por el acrecimiento de las rentas del estado; todo cuanto concurria á este objeto era especialmente recompensado por ella. El primer subdelegado, D. José Santa-Cruz, padre del general Santa-Cruz que fué mas tarde presidente de la república de Bolivia, al hacerse cargo del mando de la provincia, puso todo su conato en obligar desde luego á los indígenas que hasta entónces se habian eximido de las imposiciones regulares, á que en adelante pagasen una contribucion personal de cinco pesos por cada hombre, á lo cual daban entónces el nombre de real tributo. Esta contribucion, á cuya práctica y cumplimiento estaban tambien sujetas las demas naciones de los altos llanos, fué puntualmente satisfecha por los indígenas de todas las misiones, que se sometieron á ella sin grande resistencia. El subdelegado Santa-Cruz recibió del rey de España, en recompensa de este servicio, el título de Maestre de Campo; pero el principal resultado de semejante medida fué hacer que desde aquel instante las naciones, que ya parecian dispuestas á salir del estado salvage para entrar en el camino de la civilizacion, se apartasen de él, procurando alejarse á lo mas escondido de los bosques, á fin de sustraerse al tributo anual, y sobre todo á las vejaciones de todo género y á las torpes violencias, frecuentemente empleadas por aquellos que estaban encargados de recaudarlo. La mision de Cavinas, en razon de hallarse tan alejada, fué la única que durante la dominacion española se vió exenta de la contribucion personal.
Tal era el estado de cosas hasta el año de 1814, en cuya época, á consecuencia de la lucha encarnizada que existia entre los patriotas, que anhelaban por la independencia nacional, y las tropas españolas, que creian sostener los derechos de su soberano, vino Muñecas á la provincia con el intento de sublevarla en favor de la causa de los libres. Apoderóse de la capital y de algunas otras parroquias; pero bien pronto perseguido por el ejército español que mandaba el capitan D. Agustin Gamarra, presidente años despues de la república del Perú, tuvo que huir de Apolo, y mas tarde de Aten, donde el último resto de sus partidarios prefirió morir ántes que rendirse[1]. Fué en ese entónces cuando un indio tacana, para libertarse de los terribles castigos impuestos por Gamarra á los amigos de la libertad, huyó llevando consigo treinta familias y permaneció siete años escondido, sin que fuese posible dar con él ni con una sola persona de las de su séquito en el seno profundo de las selvas[2].
[Nota 1: Véase lo que digo de esta lucha al ocuparme de Aten.]
[Nota 2: Véase, en la parte que trata de Aten, la relacion especial de esta historia.]
En 1824, despues de la memorable y gloriosa batalla de Ayacucho, Caupolican, bajo la denominacion de provincia, hizo parte del departamento de La-Paz, uno de los seis que compusieron la república de Bolivia. Un gobernador reemplazó al subdelegado; pero la condicion de los habitantes no cambió en lo mas mínimo, quedando ellos sometidos á las mismas imposiciones. En el año de 1830, el acopio de la cascarilla vino á dar una nueva vida á la provincia, por el comercio que este precioso vegetal atrajo á su interior, y solamente desde entónces los habitantes, acostumbrados al simple comercio de trueque, empezaron á conocer el valor del metal amonedado. Repitiendo lo antedicho, señalarémos por último, entre las medidas mas eficaces para la mejora de la provincia de Caupolican, su separacion, en 1842, del departamento de La-Paz, para pasar á ser una de las partes que han compuesto el nuevo departamento del Beni.
* * * * *
ESTADO ACTUAL DE LA PROVINCIA.
Division política.
Con la mira de dar á conocer esta provincia lo mas ampliamente posible, voy á ocuparme por separado de cada una de sus poblaciones.
Se ha divido generalmente la provincia de Caupolican en dos partidos: el primero, que se compone de Suches, Pelechuco, Pata, Moxos, Apolo-Bamba, Santa-Cruz de Valle-Ameno y Aten, es conocido bajo el nombre de Partido-Grande, ó pueblos de Caupolican; el segundo, compuesto de San-José de Chupiamonas, Tumupaza, Isiamas y Cavinas, se llama Partido-Chico, ó pueblos interiores.
Partido grande, ó pueblos de Caupolican.
SUCHES.
Esta aldea, que es un anejo de Pelechuco, pertenece á la vertiente occidental de la cordillera oriental, y se encuentra situada sobre la pendiente misma de esta cordillera, entre dos montañas escarpadas, que son el asiento de perpetuas escarchas. Ella es una de esas numerosas colonias, cuya fundacion, tanto entre los Incas como entre los conquistadores, solo pudo ser determinada por la sed insaciable del oro. Su colocacion en medio de los escombros de antiguos é innumerables lavaderos, manifiesta efectivamente que no ha debido su creacion sino á esos laboreos mineralógicos, que han dado tantísimos productos, y que hoy mismo bastan para que mas de treinta y dos familias de indios quichuas, acostumbradas á este género de faenas, puedan procurarse el sustento necesario. El escesivo frio que reina constantemente en aquel parage, y la aridez de las montañas, no dan lugar á ninguno especie de cultivo, así es que la única industria de sus habitantes consiste en saber descubrir y arrancar de las entrañas de la tierra el preciado mineral.
Unas cuantas chozas, colocadas sin órden y agenas de toda comodidad, componen el pueblecillo de Suches, que por otra parte no presenta la mas mínima esperanza de mejora, á no ser que algunos hombres inteligentes vayan allí á beneficiar en grande, y de un modo mas simple y ménos costoso, las riquezas que encierra todavía el suelo frio é inanimado de aquellas regiones.
Viniendo de Escoma para Suches, que como ya se ha dicho es un anejo de Pelechuco, no hay que pasar por este lugar, al cual se deja á la izquierda.
Los arroyuelos que toman su orígen en Suches, se dirigen al rio Cojata. Este se reune despues al lago de Titicaca, cerca de Escoma.
PELECHUCO.
Pelechuco, cuyo nombre es una corrupcion de puyo-cucho, que en lengua quichua significa rincon de niebla, está situada á siete leguas de Suches, sobre la vertiente este de la cordillera oriental. Esta es entre las parroquias de la provincia la que se encuentra mas elevada sobre el nivel de los mares. Efectivamente, apénas se ha pasado la estrecha garganta de Cololo, rodeada de nieves eternas, cuando en medio de montañas escarpadas, sobre una pendiente rápida y peñascosa y á la derecha de un torrente, se tropieza con el canton de Pelechuco. A mas de que llueve en él frecuentemente, su posicion, tan próxima á las nieves perpetuas, lo hace demasiado frio para que su morada pueda tener el menor atractivo.
Nada tiene de notable este pueblo, edificado sin ninguna alineacion sobre un terreno en declive, el cual se halla regado por un raudal de agua escelente. Una parte de la poblacion se compone de indios quichuas, ocupados sobre las alturas vecinas en la cria y el pastoreo de ganados, que consisten en vacas, ovejas y llamas; ó en cultivar en los alrededores algunos frutos de las regiones frias, como las papas y la cebada, y algo mas abajo, en los valles templados, la racacha, los camotes, los sapallos, la yuca ó mandioca y el maiz: siembran igualmente estas mismas plantas en los valles cálidos, al mismo tiempo que el maní, el arroz, los plátanos, los papayos, la gualuza, el tabaco, la coca, la caña-dulce, el algodon y la piña, conocida mas comunmente fuera de Bolivia bajo el nombre de ananá.
Si el temperamento sano de las dos primeras regiones permite que puedan realizarse en ellas toda clase de mejoras, no se puede esperar otro tanto de la region calurosa, en donde reinan, sobre todo en el fondo de los valles, fiebres intermitentes que atacan con vigoroso encono á todos los que fijan allí su residencia.
Por lo demás, siéndoles dobladamente mas fácil á estos indígenas el ganar mucho dinero, con ir solamente á buscar sobre las montañas de Motosolo, del fuerte de Amantala, de Yuncapampa y de los alrededores de Tapi, la cascarilla en ellas tan abundante, descuidan casi enteramente la agricultura, lo cual hace que los frutos de primera necesidad sean escasisimos y muy caros. Hay otra porcion numerosa de indígenas, cuya ocupacion consiste en conducir las tropas de llamas, con las cuales trasportan los artículos, ya de importacion, como producciones naturales de los otros puntos de la provincia, ya de esportacion como la quina, etc.
La poblacion de Pelechuco, unida con la de Suches y la de los lugarejos adyacentes, es de dos mil quinientas almas poco mas ó ménos.
Hallándose sobre el tránsito mismo de la única entrada de la provincia, su posicion comercial no puede ser mas aventajada. Así pues, todas las mercancias y los objetos de trueque llevados por los comerciantes, como tambien todos los frutos de los demas cantones interiores, pasan indispensablemente por su plaza: razon por la que el gobierno ha creido conveniente colocar en este punto un recaudador de aduanas, dependiente de la administracion principal de La-Paz.
El camino que se trae para venir de Suches á Pelechuco es el siguiente. Se suben primero como tres leguas por los collados hasta el alto de Cololo, en seguida se anda una legua bajando la cuesta por un camino nuevo; despues legua y media de collados practicando al fin una breve ascension hasta Calantica; hay que bajar por último dos leguas y media hasta la Garita, de donde solo falta una legua para llegar á Pelechuco. Este camino muy mal atendido, y por el que se percibe, sin embargo, un derecho de peage, seria muy fácil mantenerlo en un buen estado, por la abundancia de toda clase de materiales, propios para el efecto, que se encuentran allí tan á la mano. De Pelechuco hasta Pata que está al nordeste, hay treinta y tres leguas de camino. Empieza este por la costanera derecha del valle de Pelechuco, y sigue constantemente ya bajando, ya subiendo del lecho de los rios á la cumbre de las lomas que separan á estas dos poblaciones. He aquí para mejor inteligencia los detalles de este camino, junto con sus distancias.
Leguas
Partiendo de Pelechuco, se sigue siempre en descenso por la pendiente de las montañas hasta llegar, despues de haber pasado por Piguara y Lavanara, al rio de Santa-Ana. 6
Del rio de Santa-Ana se sube una cuesta de media legua hasta Gocotica. 1/2
Luego se sigue por la ladera de la montaña hasta Pasto-Grande. 1
Se baja de la montaña por pendientes muy ásperas hasta llegar á Taunaza. 1
De donde solo falta practicar una bajada muy fácil para ponerse en el rio de Pilcobamba. 1/2
Despues de haber pasado el rio, que no es sino un torrente poco caudaloso, se trepa la montaña hasta un sitio llamado Huancapata. 1-1/2
Se baja en seguida por un camino pedregoso hasta Quichara. 1-1/2
Practicando subidas y bajadas de poco tiro, se llega á Chamaljata; 1
Y siguiendo por la ladera de la montaña, á Culi. 1/2
De allí, tan pronto subiendo tan pronto bajando por las mismas laderas, á Mamaljata. 2
De donde solo falta que bajar hasta el rio del Puente-Grande, el cual, mas considerable que los otros, se pasa en efecto por medio de un puente de leños entretegidos y bien afianzados. 2
Dejando el rio del Puente-Grande, se suben algunas cuestas, y se sigue por la ladera hasta Paracorin. 1
Se suben y bajan algunas pequeñas cuestas hasta Huayamacan. 2-1/2
Se sigue despues por la ladera, y por cuestas poco espaciosas, hasta al lugarejo del Fuerte. 1
Hay que subir una pequeña cuesta, y descenderla en seguida, por un sendero de los mas escabrosos, hasta Sampulo. 1
Se suben y bajan otras dos, cuyos caminos son igualmente malísimos, hasta el rio de Amantala, el cual bastante ancho, arrastra siempre un caudal considerable de agua. 1
Del rio de Amantala se trepa una montaña por el espacio de una legua, y se anda otro tanto, siguiendo por su ladera, hasta llegar á Ayapata. 2
Se baja luego á Raqui-Raqui. 1
Despues el collado hasta Santa-Rosa. 1
Hay que subir todavía á Cuquiputa. 1/2
Y á Cruz-Pata ó San-José. 1/2
En seguida se baja, se sube y se anda por la ladera de los collados hasta Petiapo. 2
Despues de haber descendido al valle de Pata, se camina una legua. 1
Y atravesando el rio del mismo nombre, lleno de atolladeros, solo falta que subir otra legua para encontrarse finalmente en el pueblo. 1 _______
TOTAL 33
PATA
Este canton, situado sobre una colina cubierta de plantas gramineas y de tal cual boscage ralo, se compone de unas cuantas chozas puestas en hilera: sus habitantes, que son los indios quichuas, alcanzan apénas al número de ciento sesenta y cinco. Esta pequeña poblacion disfruta, en medio del pais mas fértil del mundo, de un temperamento húmedo y abrigado, muy agradable por lo tanto. A pesar de la carestía de agua que se esperimenta, aun en la misma aldea, los lugares circunvecinos ofrecen inmensos recursos, tanto para la cría de ganados, como para el cultivo de las plantas tropicales. Las anchas playas del rio Tuyche qué está á poca distancia, los bosques de sus orillas, las llanuras de Piliapo, la quebrada de San-Antonio, y otros muchos parages donde los habitantes usurpan á la accion constante de la vegetacion silvestre algunas partículas de terreno para sus labranzas, prueban en efecto la grande feracidad de aquellas regiones casi desiertas. Nada mas que con el cultivo de la tierra, podria mantenerse allí una numerosa poblacion, miéntras que al presente solo hay un puñado de hombres que se encuentran perdidos, por decirlo así, sobre ese suelo virgen todavía.
Hoy los habitantes recogen la cantidad suficiente para ellos, de arroz, de maiz, de yucas, de bananas, de caña dulce y de maní; mas su comercio consiste solamente en un poco de arroz y de tabaco, que suelen cambiar por géneros y vestidos. Hay algunos, sin embargo, que prefieren ir á esplorar las selvas para recoger las producciones naturales, como la cascarilla, la copaiba, el estoraque, el incienso y el copal. Estos indígenas se ocupan tambien en la pesca de sábalos y de bagres que abundan en el rio Tuyche, así como en cazar los innumerables pájaros, los monos de diversas especies, los venados, ó mil otros cuadrúpedos que andan errantes por los bosques.
Las colinas podrian ciertamente proporcionar el alimento necesario para el pastoreo de numerosas tropas de ganado vacuno; pero actualmente no poseen los habitantes arriba de treinta vacas, por los estragos que les causan los tigres[1] tan abundantes en aquellas comarcas, y los que no pudiendo perseguir libremente en la estacion lluviosa sus presas selváticas, se van á los lugares altos, donde para alimentarse tienen que atacar á los ganados.
[Nota 1: Felis onca.]
Pata se encuentra siete leguas al este sudeste de Santa-Cruz de Valle-Ameno: para encaminarse de aquel á este último punto, se toma una senda trazada para las mulas, llevando el itinerario siguiente:
Leguas.
Partiendo de Pata se sube por una pendiente fácil hasta Huichu-huichu. 1-1/2 Se sigue luego la ladera de la montaña hasta Tentacion. 1-1/2
En seguida se baja por un camino muy malo hasta la Palizada. 1/2
Hay despues un llano pantanoso y lleno de hoyos, en el cual han tenido que colocar multitud de troncos atravesados para facilitar la circulacion: sin embargo, la mala construccion de este camino y el poco cuidado que se tiene de él, hacen que su tránsito sea muy dificultoso para las mulas, sobre todo en la estacion de las lluvias. Atravesando este llano se llega á San-Juan-Pampa. 3
De donde no hay sino una mala calzada que andar para ponerse en Santa-Cruz de Valle-Ameno. 1/2 ———— TOTAL leguas 7
Doce leguas al norueste de Pata se encuentra su anejo de Moxos: para transportarse á este lugar hay que atravesar el rio Tuyche, siguiendo despues por las montañas hasta llegar á un valle, en el cual está situada la aldea.
MOXOS.
Edificada sobre una colina cubierta en partes por plantas gramineas, esta aldea cuyos alrededores son fértiles y muy propios para la labranza de la tierra y para la cria de ganados, sobre todo en los valles y las quebradas, reune por lo visto poco mas ó ménos las mismas circunstancias en que se encuentra su parroquia: pero aunque su poblacion no es tan crecida como la de esta, pues que solo consta de ciento veintidos almas, su posicion es mucho mas ventajosa con respecto á las condiciones de existencia. Colocada efectivamente en un sitio mas elevado, sus valles pueden producir las plantas tropicales, y sus montañas circunvecinas las plantas de las zonas templadas, tales como el trigo, las papas, etc. Los llamas, estos dóciles cuadrúpedos, penetran hasta Moxos llevando las mercaducarías, lo cual es una ventaja mas para el comercio, siendo el costo de las mulas mucho mayor.
Pudieran tambien criarse allí ganados con grande provecho; así como estenderse los trabajos de laboreo y de lavaderos de oro sobre las montañas mas inmediatas á la cordillera.
APOLO-BAMBA[1].
El pueblo de Apolo, hoy dia capital de la provincia, fué fundado á mediados del siglo anterior por los misioneros franciscanos, que reunieron en aquel punto á los indígenas de la nacion apolista, y formaron una mision, la cual habiendo sido adherida en el año de 1800 á las otras poblaciones comarcanas, vino á componer la provincia de Caupolican.
[Nota 1: Bamba es una corrupcion de Pampa, que en lengua quichua significa llanura.]
Apolo se halla situado en el centro de una llanura ligeramente ondeada y cubierta de plantas gramineas. Esta llanura, limitada al sud por unas montañas á las que sus valles y los recodos que estos forman, dan un aspecto muy pintoresco, tiene como de cinco á seis leguas de ancho, y su largo se estiende de norte á sud, como de doce á catorce, figurando un cuadrilongo. Al este se levanta, semejante á una pared, una grande montaña que se dirige de norte á sud, y á la que por su mucha elevacion se ha denominado Altuncama. Hay al oeste una colina baja, interpuesta entre las llanuras de Apolo y las de Santa-Catalina que vienen á ocupar la parte oeste y sudoeste. Este último valle horizontal, que tiene doce leguas de largo sobre cinco de ancho, está cubierto en parte de pajonales, y lo atraviesa el rio Tupili, cuyas orillas se ven adornadas de anchurosos y espesos bosques, los cuales contrastan de tal manera con lo raso del resto, que parecen haber sido plantados por la mano del hombre.
El pueblo está formado de tres grupos distintos. El primero se encuentra situado ántes de pasar el rio, y se compone de casas diseminadas: en este grupo, que se llama la parcialidad de la Concepcion, es donde se hallan establecidos los mercaderes de toda especie de frutos, y á quienes los habitantes nativos dan en su lengua particular el nombre de mataguas, es decir, forasteros. El segundo grupo, colocado en el centro y sobre un ligero promontorio de greda rojiza, está de la otra parte del rio, y encierra la casa consistorial, la iglesia parroquial y el convento de los franciscanos, cuya fachada que mira al este, da sobre una plaza en la que los lados norte y sud se componen de varios edificios, y la parte del este, frontera al convento, de una serie de casas habitadas por los indígenas: estas casas, cada una de las cuales tiene una sola puerta y como de quince á veinte varas de largo, se hallan colocadas sobre la colina en forma de anfiteatro, de suerte que desde el convento se descubre todo cuanto pasa en el interior de ellas. Tal era el modo como las habian dispuesto los franciscanos, con el objeto de estar á la mira de todos los pasos de los indios, y de poder velar sobre sus acciones. En aquel entónces, los comerciantes que venian á la provincia, estaban obligados á hospedarse en el convento para efectuar sus trueques en presencia de los religiosos. Un arroyo separa esta segunda parte, del tercer grupo que se encuentra situado sobre el camino de Aten, y dispuesto en el mismo órden que acabamos de ver en aquella.
La temperatura de Apolo es agradable y sana; sin embargo, como sus llanuras dejan libre acceso á todos los vientos, el aire viene á ser mas seco que en Santa-Cruz. Allí se cultivan los mismos frutos que en los otros distritos; pero la coca es el solo objeto importante del comercio de trueque. Tambien hay en Apolo como de dos mil á dos mil quinientas cabezas de ganado, y si fuesen sus habitantes algo mas hacendosos y prolijos, tendrian ciertamente todo género de bienes en abundancia. Un solo hecho bastará para justificar este aserto, por lo tocante á la gran procreacion de los ganados. Un indio llamado Pedro Chambi, habia reunido con el producto de su industria unas quince vacas, á cuya cria dedicándose luego con esmero, llegó de tal modo á multiplicarlas, que fuera del gran número vendido por él mientras vivió, aun dejó en 1828, al terminar sus dias, como mil cabezas. Se ve pues que con algun cuidado las llanadas y las colinas podrian fácilmente cubrirse de ganados, tanto vacunos como lanares, y aun acaso de caballares. Seria igualmente posible que las montañas de Altuncama, en vista de su elevacion, produjesen la viña y las papas.
La estraccion de la cascarilla ha modificado algun tanto la manera de ser de estos habitantes, enseñándoles á estimar el valor positivo de las cosas, y dándoles una idea del dinero. Por el comercio de este específico han llegado á conocer tambien otros muchos objetos, que les eran enteramente ignorados, y con cuya posesion disfrutan hoy en dia de mayores comodidades. Si hubiese continuado este comercio, no hay la menor duda que los habitantes de Apolo estarian ya bastante avanzados en el camino de una civilizacion, contra la que luchan incesantemente aquellos que se han constituido en directores de estos indígenas, bajo el necio pretesto de que la relacion comercial con los estrangeros corrompe sus costumbres. Aunque pueda esto verificarse algunas veces, no por eso se han de negar las inmensas ventajas que necesariamente debe traer consigo la frecuencia de estas relaciones. El natural de estos habitantes, indígenas todos ellos de la nacion apolista, y cuyo número no pasa de dos mil setecientos setenta y cinco, es el mas apacible, y dócil: amantes de los placeres, buscan ante todo las diversiones. Las numerosas festividades del cristianismo, aumentadas todavía por los usos locales, les proporcionan frecuentemente la ocasion de reunirse para entregarse á las dansas alegres y jocosas, estimuladas por las repetidas libaciones de aguardiente, del cual abusan algunos hasta privarse de la razon. Tal es el modo como pasan la vida, sin pensar en ocuparse, ni en su porvenir, ni en el de sus hijos, confiados probablemente en la riqueza natural del pais, cuyos productos bastan para la satisfaccion de sus necesidades. Con un carácter vivo y ligero, tienen muchísima habilidad para imitar cuanto se les presenta: así es que reunen todas las cualidades que los hacen susceptibles de civilizarse, mas ántes, quizas que las mismas naciones indígenas de los Andes. Falta únicamente para que pueda esto llevarse á cabo, que algunos hombres benévolos, despojándose de sus intereses particulares, quieran consagrarse al desarrollo de las facultades intelectuales de estos Indios y á su educacion social, gobernándolos moral y físicamente.
Al sudeste de Apolo se encuentra el pueblo de Aten, que dista nueve leguas por el itinerario siguiente:
Leguas.
Saliendo de Apolo, se anda por la llanura hasta Puente-Chico. 1
De aquí hasta Puente-Grande. 2
Y hasta llegar á Pampa-Tupili. 3
Se sube luego la cuesta de Chímasacro-Grande, 1
En seguida se baja, de ella y se toma la falda de la montaña hasta Chímasacro-Chico. 1
Y se anda finalmente hasta Aten. 1
———— TOTAL 9
SANTA-CRUZ DE VALLE AMENO.
Su deliciosa posicion le ha hecho merecer á Santa-Cruz el sobrenombre de Valle-Ameno. Nada efectivamente puede haber de mas encantador, de mas pintoresco y alegre que sus alrededores, ni que sea mas apacible y risueño que su morada. Situado en un llano, sobre una pendiente apénas perceptible que se inclina al sud, y al pié de un cerro de forma cónica, este pueblo se halla tambien circundado por colinas bajas, pero que van levantándose gradualmente hácia el norte hasta llegar á formar altas montañas, las que se ven coronadas de palmeras cuyo elegante follage se entremezcla con las copas gigantescas de los árboles mas robustos. El contraste que presentan los llanos con las colinas cubiertas de una vegetacion primorosa y variada, la corriente del rio de Santa-Cruz que atraviesa el conjunto de este cuadro, esparciendo un saludable frescor, todo en fin concurre para hacer que este lugar sea el punto mas agradable de la provincia.
Aunque pequeña, pues que solo contiene novecientos cuarenta y un habitantes, parte de ellos de la nacion apolista, la parroquia de Santa-Cruz es muy aseada, y mirando sus bellísimos contornos, fácilmente se desvia la atencion de la irregularidad de sus calles y edificios. El terreno que la circunda produce con abundancia todos los frutos de la zona tórrida; así es que sus habitantes son todos labradores, y no solamente recogen lo suficiente para su consumo, sino que hacen tambien algun comercio con lo que les sobra; para lo cual ponen á curar al aire y al sol los frutos del plátano, cortándolos primeramente en tiras ó tajadas largas, que despues de secas se trasforman en escelentes orejones. Preparan asimismo el tabaco y la coca, y todos estos productos vienen á servirles para operar sus trueques, á falta del dinero amonedado, que aun no ha entrado allí en circulacion. Se ocupan igualmente los moradores de Santa-Cruz en la cria del ganado vacuno, lo que se consigue con muchísimo provecho sobre las colinas. Hay épocas en que se dedican activamente al acopio de la cascarilla, esplorando los bosques de las montañas vecinas; pero se encuentran estos ya tan destruidos, que al presente se ven obligados á correr diez ó doce leguas para llegar á encontrarla. En cuanto á la pesca y á la caza esta comarca es tan abundante como la de Pata, y sus producciones naturales son enteramente las mismas: se ha descubierto, sin embargo, en los bosques de Santa-Cruz, una infinidad de maderas de ebanistería las mas finas y hermosas, tales como el guayabo, el granadillo, etc.
En resúmen, si esta poblacion quisiese aprovechar todos los recursos de que se encuentra rodeada, dedicándose con mas ahinco, á la cria de los ganados, á la agricultura en el seno de esa tierra tan fértil y en donde la naturaleza le brinda sus tesoros á manos llenas, á la estraccion juiciosamente graduada de la cascarilla y al laboreo, en fin, de las minas de oro y de plomo, que se dice haber en la sierra de Santa-Clara, no hay duda que conseguiría duplicar sus riquezas; mas para esto seria preciso vencer primero esa apatía natural, que conduce á estos indígenas á no trabajar sino lo muy medido para procurarse las cosas indispensables á la existencia. Verdad es tambien que fuera menester, para mover y activar su ambicion, una poblacion mas numerosa y mercados de esportacion mas estendidos.
Santa-Cruz era un lugar muy salubre hasta el año de 1830, en que ya empezaron á sentirse algunas enfermedades, desconocidas hasta entónces, y las que atacaban con rigor á los habitantes. Hoy en dia las fiebres intermitentes han asentado allí su dominio. Algunas personas han creido que provenia esto de la introduccion de árboles pertenecientes á los valles calurosos[1]; pero segun mis observaciones sobre la provincia del Valle-Grande[2], pienso que semejante cambio es mas bien debido al desmonte causado por los incendios, que los habitantes tienen la costumbre de promover cada año con el objeto de renovar la yerba de los llanos y de las colinas. Lo cierto es que muchos lugares, muy sanos en otro tiempo, se hallan al presente invadidos por esa peste destructora, que va en aumento á medida que el desmonte se estiende. Es pues un deber del gobierno el tomar alguna sabia medida para cortar los progresos de semejante mal, y mejorar en lo posible los lugares inficionados.
[Nota 1: Esta es la opinion de uno de los autores de las notas manuscritas, que poseo sobre la provincia.]
[Nota 2: Mas adelante detallaré con amplitud estas observaciones.]
Santa-Cruz está situado al oeste sudoeste de Apolo-Bamba. Para venir á este lugar se andan cinco leguas por el itinerario siguiente:
Leguas.
Se sube la cuesta de Santa-Teresa. 1
Se baja despues esta, hasta Huilipisa. 1
Y se sigue luego por un llano hasta Bacqueria. 1
De donde hay que andar, por un terreno igual, hasta llegar á Apolo. 2 ________
TOTAL 5
ATEN.
Este pueblo, antigua mision de los franciscanos, se halla situado en medio de montañas, en una hondonada bastante igual, y sus casas, aunque regulares, están desparramadas. Su clima es caliente y húmedo, muy sano por consiguiente, á pesar de las lluvias que caen allí con frecuencia. Su cultivo, sus producciones y su comercio son de la misma naturaleza que en Apolo: críanse tambien algunos ganados en las llanuras herbosas de Tupili.
El número de sus habitantes alcanza poco mas ó ménos á mil treinta y tres; estos indígenas pertenecen á una nacion diferente de la de los Apolistas, y hablan la lengua tacana, tal vez una de las mas chocantes y duras, así como de las mas guturales de América. Su carácter, análogo al lenguaje, es irascible, tenaz, lleno de altanería, y muy poco alegre; son sin embargo mas inclinados al trabajo que los Apolistas, sobretodo á la agricultura y á las correrías escudriñadoras en el seno de las florestas. Cada individuo de esta poblacion, como ya hemos dicho en otra parte, está obligado á construir él mismo, sin ayuda de otros, la casa que mas tarde ha de habitar con su familia; si llega á faltar á esta costumbre, probablemente conservada desde su estado salvage, se llena de oprobio, despojándose de la dignidad de hombre. En estremo pródigos y amigos de la ostentacion, y ansiando siempre poder adquirir ornamentos lucidos para engalanarse ellos y sus mujeres, no hay trabajos, por penosos que sean, que no estén dispuestos á emprender á fin de procurarse tal satisfaccion. Prefieren sobre todo los vasos y demás vajilla de plata, para colocarla como un adorno sobre sus mesas, ó las vestimentas estrañas, cubiertas de galones y de bordados relucientes, con que se componen para salir á las procesiones del culto católico, tratando de distinguirse de los demás por lo brillante y singular de tales arreos.
Las facciones de los Atenianos son bastante toscas, sin que haya en esto diferencia alguna entre ámbos sexos: tienen la nariz corta y chata, la tez demasiado trigueña, y casi todos ellos están salpicados de manchas blancas por el cuerpo y en la cara, lo que contribuye á darles un aspecto muy estraño.
Un episodio de la historia de la provincia, particular á Aten, hará conocer la índole de sus habitantes[1]. En 1811, en consecuencia de haber sido derrotado por los Españoles el destacamento del ejército patriota, que bajo las órdenes del general Pinelo se encaminaba del Cuzco hácia La-Paz, el doctor Muñecas, secretario de aquel jefe y eclesiástico de mucho mérito, se refugió con algunos otros oficiales y patriotas en el valle de Larecaja, donde logró con su influencia sublevar en tropel á los habitantes contra los Españoles. Despues de una lucha larga y encarnizada, despues de haber combatido con un valor heroico por la causa de la libertad y de la independencia, estos soldados improvisados habiendo sido finalmente vencidos por las tropas aguerridas y ordenadas de los Españoles, vióse forzado Muñecas á dejar Larecaja, de donde se encaminó, con algunos de los suyos, por el rio Iuyo hasta Aten. Inmediatamente sublevó á los indios atenianos y logró con ellos apoderarse de Apolo. Los Españoles, que no lo perdian de vista, poco tardaron en mandar tropas para combatirlo. El capitan D. Agustin Gamarra fué comisionado para esta empresa; y habiendo llegado á vencer en todos los encuentros á los patriotas, tan inferiores en número, tan poco aguerridos, y desprovistos enteramente de armas, se aprestaba para la toma de Aten, que debia coronar su triunfo. Doce Atenianos, mandados por el capitan Pariamo, no pudiendo resistir en campo raso á cien soldados de tropa veterana y á quinientos flecheros, se emboscaron á distancia de una legua del pueblo, en un espeso monte[2] que se halla situado sobre una colina, resolviéndose á morir allí ántes que rendirse al enemigo. Despues de un combate de dos horas, el capitan Pariamo fué el único que llegó á salvarse, y Gamarra, que se vió dueño del campo, siguiendo la costumbre de los Españoles, empezó por castigar de la manera mas atroz á todos aquellos que él suponia haber tomado las armas para alistarse en el ejército patriota.
[Nota 1: Este interesante pasage pertenece al señor Acosta, que ha tenido la bondad de comunicármelo.]
[Nota 2: Este bosque, uno de los mas impenetrables, ha recibido por esta circunstancia el nombre de Ecoto-sacho, que quiere decir montón cerrado de árboles.]
Aumentándose las persecuciones de dia en dia, y cada vez con mas rigor, un indígena llamado José Pacha, que era uno de los mas comprometidos, propuso á veinte ó treinta familias el abandonar sus moradas para ir á buscar la quietud en lo mas escondido de las selvas. Esta poblacion emigrante se alejó pues, conducida por Pacha, en busca de un recinto donde no pudiese llegar á ser descubierta; y habiendo traspasado los desiertos, finalmente se detuvo en una hondonada, á la que dio el nombre de Irimo: en este lugar, situado como doce ó catorce leguas al este de Aten, permanecieron estos indios mas de siete años sin que se les pudiese descubrir. Como el cauto Pacha habia tenido gran cuidado de que se tomasen todas las medidas necesarias, nada le faltaba á la nueva colonia. Para poder vestirse plantaron algodon, y mientras que se ocupaban los hombres en la caza y en labrar las tierras, las mujeres tejian y cuidaban de las faenas caseras. Pacha, que se constituyó jefe de la colonia, estableció una policía interior muy severa, distribuyendo los empleos segun la edad y los sexos; y todos los trabajos se hacian en comun, alternándose de modo que los que un dia se ocupaban del cultivo, al siguiente iban á la caza, y vice versa; así es que todos los productos se repartian por igual, como si no hubiese mas que una sola familia.
Para no renunciar á la religion católica, los moradores de esta pequeña república construyeron una capilla, colocando en ella algunas imágenes de santos, que hablan tenido cuidado de traer tambien consigo en su emigracion. Pacha, investido ya de los poderes civiles, quiso reunir á ellos el desempeño de las funciones religiosas: él era quien bautizaba, quien santificaba los matrimonios y enterraba los muertos, siendo á la vez el cura, el juez y el legislador de su colonia. Entre las medidas rigurosas tomadas por él, para no ser descubiertos, habia dictado una ley, la cual mandaba que fueran enterrados vivos todos aquellos que, bajo cualquier pretesto, llegasen á ponerse en contacto con los habitantes de Aten; así es que pudieron vivir ignorados por tan largo tiempo, sin que nadie fuese tan imprudente y audaz para quebrantar una ley de esta naturaleza, y cuya infraccion traia en pos tan horribles consecuencias. Hubo, sin embargo, una circunstancia que vino á ponerlos al cabo en descubierto.
Aconteció que una muchacha de trece años de edad, hija de un Manuel Cito, cuya familia se componia de su muger y de esta sola niña, habiendo muchas veces oído hablar del gusto sabroso que da la sal á los alimentos, concibió el deseo, y con este el proyecto, de procurarse esta sustancia. Sin que sus padres se apercibiesen, escapóse del lugarejo y tomando la direccion de Aten, llegó á este pueblo, donde, sin ser vista, se introdujo en una casa aislada, y apoderándose de toda la sal que pudo encontrar, volvió á Irimo con el producto de su robo. Durante su ausencia, que fué de tres dias, el vigilante jefe no dejó de apercibirse de la falta de la muchacha, practicando mil pesquizas para saber de su paradero, é instando estrechamente á los padres para que le dijesen qué era de ella. En medio de estas investigaciones se aparece la joven fugitiva; y por el contenido de su carga se descubre que venia de Aten, donde, por otra parte, ella misma confesó haber estado. Inmediatamente mandó Pacha que la castigasen con todo el rigor de la ley; pero en el momento de la ejecucion, todos los habitantes reunidos imploraron su gracia con tanta instancia, y la pobre niña hizo tantas protestas, que al fin otorgóle el jefe su perdón. A los seis ó siete meses, enteramente olvidada de que habia escapado á la muerte, tentó una segunda escursion con el mismo fin, y habiéndola hecho espiar Pacha por todas la direcciones con la órden terminante de aplicarle las terrible pena decretada por él, fué prendida cuatro dias despues, y ni sus lágrimas, ni su desesperacion pudieron enternecer á sus aprehensores, que la hicieron pasar incontinenti por el horrendo suplicio de ser enterrada viva.
Los infelices padres, sobrecogidos de horror á la nueva de tal acontecimiento, huyeron precipitadamente de Irimo, y fueron á Aten á quejarse al juez del espantoso castigo que acababa de sufrir su hija; poniendo así en descubierto la mansion de Pacha. Ordenó la autoridad que inmediatamente se aprehendiese á este, lo cual así que se efectuó, se le condujo á La-Paz para ser juzgado; pero se tardó tanto en ajusticiarlo, que en 1823, cuando esta ciudad cayó en poder de los patriotas, Pacha se vió comprendido en el indulto general y pudo entónces volver á su pais.
Irimo existe todavía, y se compone de las mismas familias, sometidas al presente á la jurisdiccion civil y eclesiástica de Aten. Sus habitantes, por la grande fertilidad del terreno disfrutan de todas las comodidades de la vida, bajo un temperamento suave y en una posicion deliciosa.
Las aguas del rio de Aten van á reunirse al Mapiri, uno de los tributarios del Beni: por lo demás, esta es la sola corriente del centro de la provincia que no se dirige al Tuyche.
PARTIDO CHICO Ó PUEBLOS INTERIORES.
Bajo esta denominacion reunen generalmente las poblaciones del interior, tales como San-José de Chupiamonas, Tumupaza, Isiamas y Cavinas, separadas todas ellas, por inmensos desiertos, de las que acabamos de examinar. Voy pues á describir tambien estos pueblos, misiones antiguas, fundadas igualmente, como queda dicho, por los padres franciscanos.
SAN-JOSÉ DE CHUPIAMONAS.
Saliendo al estenordeste de Apolo, y atravesando por caminos espantosos, llenos de peligros de todo género, en medio de unos desiertos sin término, y al cabo de treinta y ocho leguas de una marcha penosísima, se llega finalmente á San-José de Chupiamonas, que ha tomado su nombre de un rio cuyas aguas rojizas van á reunirse, no léjos de allí, con las del rio Tuyche. El pueblo compuesto de setenta y tres indígenas, en todo semejantes á los Atenianos, y que hablan la misma lengua, está situado cerca de la confluencia que forma el mencionado rio con el Tuyche, el cual es tan ancho en aquel punto, que es menester pasarlo en balsas: así es que los habitantes son muy útiles á los viageros y á los comerciantes, ocupándose en pasarlos de una banda del rio á la otra. En razon del número tan escaso de sus habitantes, se habia pensado en reunir esta poblacion con la de Aten; pero las justas reclamaciones de los negociantes la han hecho conservar como un punto indispensable para el comercio.
La temperatura de San-José es muy cálida, sin que por esto se conozcan allí en manera alguna las enfermedades: su morada no puede ser mas agradable, pues parece que la naturaleza se hubiese complacido en derramar sus dones en aquellos lugares salvages, con una prodigalidad digna de la tierra de promision. El estrangero que llega á San-José quéda pasmado de admiracion al contemplar una vegetacion tan hermosa, y la variedad infinita de frutos que allí abundan. Efectivamente sus bosques ofrecen por todas partes la vainilla, el aceite de copaiba, recinas, cortezas aromáticas, gomas, la cera y la miel de abeja y multitud de plantas medicinales. Críanse allí espontáneamente los frutos mas esquisitos, y entre ellos el cacao, que sin ser plantado crece silvestre por todas partes dando abundantes cosechas. La caza ofrece cantidad prodigiosa de pájaros y de cuadrúpedos: entre estos pueden citarse la gran-bestia, el oso-hormiguero, los perico-ligeros, muchos venados y javalíes, y una especie de cerdos muy pequeñitos, que llaman en el pais quebo-queres. El Tuyche abunda tambien en pescados. Por último, esta tierra extraordinariamente fértil produce arroz, maiz, yucas, maní, bananas, ananáes, algodon y caña-dulce; mas todas estas producciones sirven tan solo para el consumo de la poblacion, y de ninguna manera para el comercio.
TUMUPAZA.
Doce leguas al nordeste de San-José, sobre una ligera colina compuesta de pedregales blanquiscos y en medio de un campo horizontal, cubierto de bosques ó de pequeños herbazales, se encuentra situada la mision antigua de Tumupaza[1], convertida al presente en una parroquia. Cuando por los meses de agosto, setiembre y octubre sube uno sobre las colinas, apercibe á lo léjos, sobre muchos puntos diferentes, la humareda producida sin duda por los fuegos de los salvages, que viven desconocidos hasta hoy, en esos lugares tan fértiles circunvecinos á Tumupaza. Esta parroquia, compuesta de ochocientas-ochenta y cinco almas, reune, con respecto á sus producciones de cultivo y naturales, absolutamente las mismas circunstancias que San-José.
[Nota 1: Tumu-paza, en lengua tacana, significa piedra blanca.]
Estos Indios, pertenecientes á la nacion tacana, son bien constituidos y elegantes de talle, tienen el cabello negro y muy fino, la cara regular y la tez de un blanco pálido; su fisonomía es agradable y espresiva, y todo anuncia en ellos la alegría. Son por lo demás muy sóbrios: todo su vestido consiste en una túnica hecha de un tejido de algodon, la cual les cae hasta las rodillas, y no tiene sino medias mangas: andan siempre descalzos, y tampoco se cubren la cabeza. Las mujeres son muy aseadas, y gustan mucho de los afeites: queriendo sacar á la naturaleza, á este respecto, de sus límites ordinarios, desde su juventud empiezan á ponerse brazaletes y ligas de tejidos de algodon, para modificar por este proceder sus brazos y piernas, y aparecer mejor formadas de lo que son. Tambien se adornan el cuello con corales falsos, y son tan exageradas en este punto, que si les fuera posible llevarian sobre sí un almacén de semejantes atavíos. Vístense lo mismo que los Indios con una túnica de algodon, pero sin mangas, á la que dan el nombre de dapi. Esta túnica, blanca, azul ó roja, la reemplazan, cuando pueden, por un vestido de zaraza floreada á grandes ramages y de fondo punzó: andan igualmente descalzas. Todo el haber de una familia consiste, por lo demás, en una casa, en algunos utensilios de cocina, en instrumentos de caza, como el arco y las flechas, en dos ó tres túnicas, en otras tantas dapis, y en algunas mantas, con que se cubren al acostarse sobre el suelo desnudo.
Los terrenos de Tumupaza son muy productivos; pero la falta de comercio hace que sus habitantes no cultiven sino lo muy preciso para satisfecer sus necesidades. El dinero[1] no es aun conocido entre ellos, reemplazándolo hasta el presente, para procurarse los objetos que necesitan, sus frutos que dan en cambio. El escelente cacao[2], que se cria silvestre hoy en dia por todas partes, puede suministrar lo suficiente para dar abasto á las ciudades mas populosas. Los Españoles creian que, plantado primitivamente este vegetal, habia sido desparramado entre los bosques por los innumerables monos que en ellos abundan: como quiera que sea, él cubre actualmente superficies inmensas, y la sola faena de recogerlo rendiria un producto anual considerable. A pesar de esta abundancia, que va continuamente creciendo por la estension que toman los cacahuales, los indígenas solo recogen lo que les basta para pagar la contribucion personal de seis libras de cacao en pepita por año, para darle su racion de ocho libras al cura, á mas, como de diez á quince libras para trocarlas por los vestidos necesarios á la familia: lo restante, es decir, millares de libras se pierden todos los años, quedando abandonadas á los pájaros y otros animales selváticos. Es muy fácil comprender que hay sin embargo un motivo, para que no quieran los habitantes recoger lo sobrante del cacao: esto es, porque el cura ó el alcalde no los fuercen á llevar sobre las espaldas, por el espacio de sesenta ó ochenta leguas hasta la capital, el acopio de estos frutos. Efectivamente, estos pobres desgraciados son las solas bestias de carga de su pais, y se les fleta de igual modo que á las mulas: cada hombre tiene que llevar, junto con sus víveres, treinta y tres libras de carga, en una cesta llamada chiquito, por un salario tanto mas mínimo cuanto que se paga en mercancias, y que no representan estas sino la mitad del valor real. Cuando hacen estos viajes de transporte, por cuenta del estado ó en servicio del cura ó del alcalde, se les retribuye con la cantidad de catorce reales; y cuando lo hacen por cuenta de los comerciantes reciben tres pesos partiendo de Tumupaza, y tres y medio desde Isiamas.
[Nota 1: Designan la plata bajo el nombre de chipilo]
[Nota 2: Véase la lámina 2]
Es evidente que la onerosa ocupacion que en la actualidad pesa sobre estos infelices, no solamente los entorpece y los hace echar ménos su estado salvage, en el que siquiera se veian libres, sino que contribuye tambien á paralizar uno de los ramos mas productivos del comercio de la república.
Si en el estado actual se ocupasen mas activamente los habitantes en la cosecha del cacao, llegarian á centuplicar sus recursos; pero para esto seria menester, ante todo, abrir caminos practicables para las mulas, ó emprender la navegacion por el Tuyche. Una pequeñísima parte del año invertirian en esta faena, pudiendo dedicar el resto al tejido de los algodones, para no tener que pagar un duro por la vara de esos malísimos géneros de algodon que les llevan los comerciantes.
ISIAMAS.
El pueblo de este nombre, antigua mision de los franciscanos, se halla situado diez y nueve leguas al nornordeste de Tumupaza, en el seno de una inmensa llanura entrecortada por bosques y pajonales. El puesto central que ocupa relativamente á los otros pueblos interiores, le hecho merecer la preeminencia de capital del Partido-Chico, y es por lo tanto un vicariato distinto del de Apolo.
En cuanto á la agricultura y á la caza, Isiamas goza de los mismos privilegios que Tumupaza: hay ademas en su distrito una especie de ciervos muy grandes, y suele ser tambien mucho mayor el producto de su pesca en el rio Beni, el cual solo dista de allí, cuando mas unas trece leguas hácia el este. Todos los años, por los meses de agosto y setiembre, bajan los indios á este rio, para recoger gran cantidad de huevos de tortuga, que se encuentran con prodigiosa abundancia sobre sus orillas. Pescan igualmente en los vecinos rios de Tequije y de Itaca, y en una infinidad de estanques y de charcos que se forman cuando los rios salen de madre.
Los habitantes de esta poblacion, que asiende al total de mil ciento setenta, pertenecen á la nacion tacana, y tanto sus costumbres como sus trajes los asemejan enteramente á los Tumupaceños.
Los bosques de Isiamas están llenos de árboles cuya madera es muy estimada para la ebanistería; podemos citar entre ellos el jacarandá y la caoba: hay tambien allí multitud de árboles resinosos, tales como el sandragon, y de plantas oleaginosas como el tumijojo (nombre equivalente á pepita de piedra) que es una palmera, cuyos cocos sumamente duros, contienen almendras llenas de aceite: este se estrae solamente para alimentar las lámparas de las iglesias, y muy rara vez para el comercio. Sacan tambien el aceite de otras especies diversas de palmeras, como del comoruru, por ejemplo, que tiene la corteza espinosa, y de la tuema y del asajo. Esta última es la que de preferencia plantan, hasta en las mismas poblaciones, cerca de las casas; en donde se suelen ver igualmente algunos tamarindos.
Es poco notable la cria de ganados en Isiamas; se encuentran allí, sin embargo, algunos caballos.
CAVINAS.
Esta parroquia, situada á una distancia inmensa de Isiamas[1], es la última mision que se encuentra al norte de la provincia. Partiendo del pueblo que acabo de nombrar, se llega á Cavinas navegando por el rio Beni, el cual pasa hácia el este á poco trecho de este lugar. Aunque seria muy fácil entablar por tierra una comunicacion, abriendo un camino en medio de los llanos, no hay duda que la navegacion es preferible, siempre que se sustituyan á esas balsas formadas de troncos amarrados, de que se sirven actualmente, embarcaciones cómodas y regulares.
[Nota 1: El autor de una nota dice que esta distancia es de cien leguas, lo que me parece demasiado.]
El pueblo de Cavinas, habiendo sido reducido posteriormente á las otras parroquias, se halla exento de pagar tributos; su poblacion compuesta de Tacanas, en el número de mil, no tiene mas gefe que su cura, quien está encargado de regirlos tanto en lo espiritual como en lo civil; él es quien conduce sus frutos para cambiarlos por los objetos que ellos desean. Por lo demas, este distrito cuenta con las mismas producciones que Tumupaza, habiendo de particular en él, un árbol gigantesco, que produce cierta especie de almendras contenidas por grupos en una cáscara muy gruesa. Las llanuras servirian ventajosamente para la cria de ganados, si no fuera la inmensa muchedumbre de murciélagos[1] que se ceban por las noches en chupar la sangre á los pobres animales, siendo esto hasta el presente un grande obstáculo para su progreso.
[Nota 1: Especie perteneciente al genero de los vampiros.]
El rio Madidi, que toma su orígen cerca de Carabaya (en el Perú) pasa hácia el norte de Cavinas y no léjos del pueblo, el cual se halla precisamente construido sobre el ángulo muy agudo formado por la reunion de aquel rio con el Beni.
La posicion tan apartada de esta poblacion la pone cuasi en contacto con muchas tribus todavía salvages, pero que se encuentran en las mejores disposiciones para convertirse al cristianismo. Ya en 1830, setenta indios de esas tribus vinieron por su propia voluntad á someterse al régimen providencial de la parroquia; así es que si protegiese el gobierno su conquista, no tardarian todas ellas en constituir nuevas y grandes poblaciones, y esto con tanta mas espontaneidad, cuanto que se sustraerian entónces á las incursiones de los belicosos Machuis, sus implacables enemigos.
Poblacion de la provincia.
Como acabamos de ver, la provincia de Caupolican se compone de diez parroquias, cuya poblacion dividida en tres naciones distintas, es la siguiente, segun las reseñas tomadas en el año de 1832.
+—————————————————————————————-+ | NOMBRES | NOMBRES DE LAS NACIONES, | TOTAL | | | y número de la poblacion | | | de | de cada distrito. | DE | | |—————————————| LOS HABITANTES | | LOS PUEBLOS |QUICHUAS|APOLISTAS|TACAÑAS| de cada distrito.| |——————-+————+————-+———-+—————————| |Suches | | | | | |Pelechuco | 2.500 | | | 2.500 | |Pata | 165 | | | 165 | |Moxos | 122 | | | 122 | |Apolo | | 2.775 | | 2.775 | |Santa-Cruz de| | | | | | Valle-Ameno| | 941 | | 941 | |Aten | | | 1.033 | 1.033 | |San-José de | | | | | | Chupiamonas| | | 73 | 73 | |Tumupaza | | | 885 | 885 | |Isiamas | | | 1.170 | 1.170 | |Cavinas | | | 1.000 | 1.000 | | |————+————-+———-+—————————| | Totales| 2.787 | 3.716 | 4.161 | 10.664 | +—————————————————————————————-+
Esta planilla nos demuestra que la poblacion, enteramente indígena á escepcion del alcalde y del cura de cada distrito, asciende á diez mil seiscientos sesenta y cuatro habitantes, de cuyo número, dos mil setecientos ochenta y siete pertenecen á la nacion quichua, tres mil setecientos diez y seis á la nacion apolista, y cuatro mil ciento sesenta y uno á la nacion tacana. Si se agregan á estas cantidades como tres mil indígenas, todavía salvages, que habitan hácia el norueste, hácia el norte y hácia el nordeste de Tumupaza y de Cavinas, resultará un total general de trece mil seiscientas sesenta y cuatro almas.
Las tres lenguas primitivas de la provincia se hablan aun en ella por todas partes: así en Suches, Pelechuco, Pata y Moxos los habitantes se entienden solamente en quichua; los de Apolo y Santa-Cruz de Valle-Ameno siguen espresándose en apolista; miéntras que en Aten, y en todos los pueblos interiores, la lengua tacana es la sola que está en uso. Como los franciscanos tenian precision de comunicarse continuamente con los indígenas, en cada poblacion se encuentran intérpretes, á mas de que las relaciones comerciales, debidas al acopio de la cascarilla, irán contribuyendo poco á poco á generalizar el uso del castellano entre los indios, que no dejan ya de comprender algunas palabras.
Estos indígenas, generalmente hablando los mas dóciles, se sujetan, sin quejarse jamas, á las leyes que se les impone, siendo al mismo tiempo aptos para todo, tanto por su carácter, como por la facilidad de comprension que es en ellos natural. Lo que dejo dicho en el detalle de cada parroquia bastará para dar una idea de sus costumbres y de sus hábitos; podria solamente añadir que los Caupolicanos son todos pobres, sin que los aflija semejante pobreza, pues que poseen lo necesario para alimentarse á saciedad y para vestirse y procurarse algunos placeres, no pudiendo inquietarlos por otra parte el porvenir de sus hijos, en el seno de esa naturaleza tan fértil. Su pobreza relativa es una verdadera riqueza en el actual estado de cosas; pues ¡como desear los objetos de que no se tiene la menor idea! ¿y porqué trabajar mas de lo que es preciso para procurarse las pocas cosas que les son hoy en dia conocidas? El espíritu de posesion de riquezas, y de ir haciendo acopio de medios para procurarse en el porvenir toda especie de goces, es ya, por decirlo así, un principio de civilizacion desconocido para los pueblos que se aproximan, tanto como el de Caupolican, al estado primitivo. El único modo de remediar esa apatía natural, esa indolencia que se les echa en cara á todas las naciones todavía medio salvages, es hacer nacer entre ellas, por la frecuencia de relaciones comerciales, las necesidades que les son hasta el presente desconocidas. En seguida, el deseo de satisfacerlas, determinará necesariamente los esfuerzos del trabajo, con el que se han de proporcionar los medios.
Debe decirse, en elogio del carácter de estos habitantes, que todos ellos se consideran como si perteneciesen á una misma familia, viviendo en la mas estrecha fraternidad: así, por ejemplo, cuando hay alguno cuya cosecha llega á ser insuficiente para su provision del año, solicita como una cosa muy natural el ausilio de su vecino, quien con la mayor buena voluntad del mundo parte con él todo cuanto posee. Contando pues con los suyos, jamas un indígena pide á los estrangeros la mas mínima cosa. Si dan ellos tan generosamente á sus compatriotas lo necesario á la subsistencia, no se hallan ménos dispuestos á prodigar lo superfluo á los que son sus amigos.
El abuso de las funciones, que con motivo del gran número de festividades religiosas ha introducido el clero en Caupolican, lo mismo que sobre el llano boliviano, es sin duda la causa principal de la ruina y del desórden. Si en semejantes dias los indígenas de los pueblos interiores se contentan con ataviarse grotescamente y llevar sobre sus personas los variados plumages de los pájaros de sus florestas, sin beber otra cosa que la chicha, líquido fermentado, hecho de yucas, el cual ni es muy fuerte ni pernicioso, no sucede así con los naturales de Caupolican, que vestidos con igual estravagancia hacen uso del aguardiente, ocasionándoles esta bebida grandes gastos al mismo tiempo que la pérdida de su salud. Por otra parte, estas festividades religiosas (durante las cuales se ocupan continuamente en beber con sus amigos, pasando así muchos dias consecutivos) son tan multiplicadas, que casi no les queda tiempo para la labranza y demas faenas agrícolas, resultando naturalmente de todo esto grandísimos desórdenes.
Insalubridad de la provincia.
La provincia de Caupolican es generalmente muy sana: jamas se han esperimentado en ella epidemias, y hasta las enfermedades endémicas son raras, ó se hallan confinadas en puntos muy limitados. Decimos esto, porque las dos únicas pestes, que por ahora perjudican al aumento de la poblacion, pueden desaparecer tan luego como se quieran aplicar algunos remedios. La introduccion de la vacuna llegará fácilmente á estirpar la primera de estas pestes, que son las viruelas. La segunda, que hace sus estragos en el interior, es ocasionada por el viento frio del sud. Estraordinaria suele ser la desolacion que causa entre los habitantes de las regiones calurosas la aparicion de este viento, el cual hace bajar inmediatamente la temperatura como de quince á veinte grados, sobre todo cuando sopla despues del viento abrigado del norte. El viento del sud, que trae consigo un frio penetrante, no puede ménos de ser riguroso para unos hombres cuyas vestimentas son siempre las mismas, siendo entretanto muy fácil de concebir que bastaria arroparse un poco mas para moderar sus molestos efectos, cosa que no practican los indígenas, y contraen por ello, como es natural, reumas y pleuresías; ocasionando estas una grande mortandad particularmente entre las criaturas, á las que no se tiene el cuidado de precaver por medio del abrigo contra tan funesto influjo. Hé aquí pues la sola causa de la lentitud con que se acrece la poblacion, á pesar de la fecundidad de las mugeres del pais[1].
[Nota 1: El viento del sur no solamente es pernicioso á los habitantes de los pueblos del interior, sino que destruye tambien algunas veces la cosecha venidera de cacao. Parece que influye igualmente sobre los animales; pues se han encontrado monos muertos de frio, en las actitudes mas singulares y con todas las facciones descompuestas.]
Hay en los llanos una enfermedad llamada espundia, que no es otra cosa que una afeccion sifilítica muy susceptible de propagarse con el contacto. Hasta el presente se ha visto que, cuando ella ataca la boca, la nariz ó otras partes del cuerpo, tanto los naturales como los estrangeros sucumben al cabo de diez ó veinte años de crueles padecimientos. Con la práctica de los métodos curativos, empleados en Francia, llegaria sin dificultad á estinguirse del todo esta dolencia, ó á minorar considerablemente, por lo ménos, sus fatales electos. Algunos rios de las montañas, como el de Amantala, por ejemplo, suelen causar fiebres intermitentes á los moradores de sus orillas, sobre todo en las estaciones lluviosas; pero son contados los lugares donde esto sucede, y el resto de la provincia se halla exento de tales daños. Por lo demás, se ha notado que solamente de pocos años á esta parte, la poblacion de Santa-Cruz de Valle-Ameno se ve infestada por semejantes fiebres, cuya existencia habia sido siempre desconocida. Creo llenar un deber llamando particularmente la atencion del gobierto acerca de este punto. Tambien las provincias de Misqué y de Valle-Grande, que eran muy sanas en otro tiempo, son hoy en dia casi inhabitables; y habiendo observado yo mismo que el mal se aumentaba á proporcion del desmonte ocasionado en las montañas por los incendios, que anualmente se practican para renovar los pastos, estoy persuadido que, haciendo cesar esta práctica, disminuirian desde luego las fiebres intermitentes, y se restituiria su natural y antigua salubridad á esas comarcas.
Productos naturales.
La provincia de que vamos hablando, en razon de sus diversas zonas de temperamento y de altura, y por los accidentes de su terreno ya llano, ya montañoso, presenta los productos mas variados. En Suches y Pelechuco críanse los mismos animales que en el distrito de La-Paz; pero á medida que se baja hácia los valles calurosos, vanse multiplicando las especies. Abundan allí sobre todo los mamíferos: multitud de monos traviesos pueblan los inmensos bosques, ofreciendo á los cazadores indígenas su carne tan sabrosa para estos, y sus pieles no poco estimadas en el comercio[1]: ciervos de todas clases y tamaños[2], gran-bestias[3], javalíes y otros muchos cuadrúpedos, entre los que citaremos el hayupas[4], pueden suministrar una caza abundantísima. Encuéntranse ademas animales muy raros, tales como el perico-ligero[5] y los osos hormigueros[6].
[Nota 1: Mycetes seniculus y Caraya.]
[Nota 2: Cervus paludosus, campestris, rufus, etc.]
[Nota 3: Tapirus americanus.]
[Nota 4: Este es el Paca, Coelogenus fulrus, animal de color obero, bastante parecido al conejo.]
[Nota 5: El Bradypus didactylus y tridactilus.]
[Nota 6: Myrmecophaga jubata.]
A pocos paises ha favorecido la naturaleza tanto como á esta provincia en cuanto á la variedad y belleza del plumage de los pájaros: sus montañas están animadas por millares de ellos, distinguiéndose, entre los mas notables, los brillantes tunquís[1], los cefalopteros[2], los picaflores, los tanagras[3], los ampelies, á cual mas bellos; y una infinidad de loros y de guacamayos habladores[4] que anidan tanto sobre las montañas, como en los llanos. Encuéntranse en estos los surucúes[5] y multitud inmensa de otras especies, admirabilísimas por el lucido matiz de sus plumages. Vecinos á estos, es decir, en las llanuras, se presentan al cazador, como un bocado esquisito, los paujos ó pavas del monte[6], los manacaracos, ó gallinetas montaraces[7], los huangues ó palomas torcazas[8].
[Nota 1: Rupicola peruviana.]
[Nota 2: Cephalopterus ornatus.]
[Nota 3: Una multitud de clases del género Tanagra.]
[Nota 4: Muchas especies del género Ampelis.]
[Nota 5: Especies del género Trogon.]
[Nota 6: Es una especie de Penelope.]
[Nota 7: Es una especie del género Tinamus.]
[Nota 8: Columba.]
Los reptiles son raros en Caupolican, y casi nunca hacen daño á los habitantes.
Entre tanto, cada año se recogen allí en copiosa cantidad los huevos de tortuga de agua dulce[1], tan abundantes en las orillas del rio Beni. Ademas, todos los rios de la provincia están llenos de pescados de diversas especies, entre los cuales los sábalos[2], que suben muy arriba hácia las cabeceras, son los mas numerosos; despues de ellos, el mucie de los Quichuas, llamado tambien velador (pez salpicado de manchas pardas y negras), los bagres[3], los sollos, los suches, y una infinita variedad, que seria demasiado largo mencionar. Hoy en dia pescan los indígenas á flechazos, ó valiéndose de una planta llamada manuno, cuyo jugo difundido en el agua, hace morir inmediatamente los pescados. Por cierto que este último medio puede solo emplearse en un pais en donde no se teme destruir al mismo tiempo la pesca venidera: en Francia, como en otras partes de Europa, tendria buen cuidado la policía de tomar sus medidas para vedarlo.
[Nota 1: Probablemente una especie del género Emys.]
[Nota 2: Paca lineatus.]
[Nota 3: Especies del género Pimelodus y Bagrus]
La vegetacion ofrece en sus variedades infinitas una porcion de plantas utilísimas al hombre. Abundan allí sobre todo las maderas de construccion, y pueden citarse, entre las mas convenientes para la fabricacion de mubles de lujo, el granadillo y el guayabo[1]. Un árbol enteramente parecido al box europeo, tan útil para los grabados, se encuentra entre otras muchas especies, aplicables á diversos objetos y que allí se presentan á escoger. Las numerosas palmeras, á la vez que suministran una madera dura como el hierro, de la que se sirven los indígenas para hacer sus flechas, producen frutas jugosas y cocos aceitosos, susceptibles de utilizarse con grande provecho: hay otros árboles, tales como el que da las almendras apiñadas, de cuyos frutos se estraeria tambien gran cantidad de aceite. El copaibo, y los árboles que crian las resinas mas variadas, como el estoraque, el copal, el incienso, la sangre de drago, la grimilla, el acco-acco, etc., etc., son abundantísimos en los bosques: mencionarémos asimismo los árboles productores de la goma elástica ó cautchuc, y algunos otros, tales como el yusuma ó canelon, que brindan sus cortezas aromáticas, del mismo modo que el campeche y el yarunilas ofrecen sus materias propias para teñir. Finalmente, la inmensa variedad de formas botánicas presenta toda clase de recursos industriales y comerciales.
[Nota 1: Llamado comunmente en Francia palixandre ó palissandre]
Entre los productos de las plantas silvestres, aun podemos citar el cacao, que ha llegado á formar en los pueblos interiores bosques considerables, que se estienden cada dia mas y mas, prometiendo recursos inagotables al comercio: sucede otro tanto con la vainilla, que crece naturalmente en las selvas.
Las plantas medicinales son multiplicadas; colocarémos en el primer rango la cascarilla[1], que abunda sobre todas las montañas vecinas á los pueblos de Pata, Moxos, Santa-Cruz de Valle-Ameno, Apolo y Aten, en donde se acopia solamente la que se cria en los alrededores, mientras que superficíes inconmensurables, tanto al norte como al sud, están vírgenes todavía, sin que jamas se haya efectuado en ellas el corte. Hay otras plantas medicinales, conocidas tan solo en el pais, como el matice[2] de los Españoles, que los indios llaman moco-moco, y cuyas hojas astringentes cierran las heridas, cortan la gangrena, y son antiescorbúticas; el vejuco[3], antídoto famoso en el pais contra la picadura ponzoñosa de las serpientes; el ebacua-ruro, nombre que significa, en lengua tacana, simiente de hijos: esta planta se compone de unos bulbos pequeños, que los indios echan en infusion en el vino, dando á beber el líquido resultante á las mujeres estériles con muy eficaz resultado. El tribi-cirué tiene entre tanto una virtud contraria á la del ebacua-ruro. Los indios del interior de la provincia, en vez de la llipta (pasta dura compuesta de cenizas llenas de potasa) que mascan junto con la coca los indígenas de los altos llanos, se sirven de una planta llamada chimacro. Emplean igualmente el chepereque como un medicamento escelente.
[Nota 1: Especie del género Cinchona]
[Nota 2: Especie de Piperace.]
[Nota 3: Especie del género Aristoloquia.]
Hay tambien allí multitud de plantas venenosas, entre las cuales es muy notable el árbol del manuno, que se cria en las inmediaciones de Pata: cuando se toma del negro, y en una dósis copiosa, es un veneno sumamente activo; pero si se toma del blanco, no es otra cosa que un simple purgante. Se hace mucho uso de esta planta para pescar en los estanques, donde tan luego como se arroja, da la muerte á todos los pescados, sin que la carne de estos llegue con tal motivo á ser dañosa: suelen llevar tambien al interior este vegetal, para emplearlo, ya en la pesca, ya en la destruccion de los gusanos, que atacan á las bestias valiéndose de las heridas que les dejan los sanguinarios murciélagos.
De todos estos productos naturales de la vegetacion, solo se esportan, tal cual madera de ebanistería, cuando expresamente se hacen algunos pedidos de ella; cierta porcion de aceites de coco, de almendra y de copaiba; las recinas del estoraque, del copal y del incienso; y sobre todo, mucha cascarilla y buena cantidad de cacao.
No son menores las ventajas naturales que presenta en aquel pais el reino mineral. El oro abunda particularmente, estendiéndose sobre una superficie considerable: se encuentran muchas minas de lavadero, ó aventaderos de este preciado metal, en las cercanías de Suches, donde los Incas las beneficiaban antiguamente, y siguen hoy beneficiándola los actuales moradores; pero la carestía de agua es un grande obstáculo para este género de laboreos. Hay ademas mineros de veta en el rio Mutu-Solo, sobre las playas de Pelechuco, y mas arriba de la aldea de este nombre. Las montañas de Suni-chuli, en la direccion de Charasani hácia el norte de Pelechuco, encierran las venas mas ricas: las ofrece igualmente el rio de Amantala. Se hallan tambien algunos lavaderos sobre las colinas del rio de Santa-Rosa y en el rio de Aten, sin que se practique el laboreo en ninguno de estos puntos. En todos los lugares donde se encuentran rocas silurianas, representadas por pizarras azulinas, puede afirmarse la existencia del oro; pues que este metal, cuando se halla en el fondo de los valles, proviene de la denudacion geológica de esas rocas. En las montañas de Santa-Clara, cerca de Santa-Cruz-de-Valle-Ameno, se ha descubierto últimamente una mina de plata y de plomo, la que tampoco se beneficia.
Productos industriales.
Tanto en Suches como en los alrededores de Pelechuco se dedican los habitantes de Caupolican á la cria de las llamas. Los otros pueblos poseen cierto número de vacas, algunos rebaños de ovejas y unos cuantos caballos mulas y burros; pero están muy distantes todas estas poblaciones de tener lo suficiente en ganados para proveer á sus necesidades, así es que se ven obligadas á comprar algunos mas á los comerciantes que van á la provincia.
Los productos de labranza son algo mas considerables: en las cercanías de Suches y de Pelechuco cultivanse las papas, la cebada para el pastoreo, el trigo, la quinua, la oca[1] y todas las plantas de las regiones frias. En los demas distritos, donde la temperatura es mas caliente, se siembran, el maiz, el arroz, la coca[2], el café, superior á todos los del mundo, el tabaco, el algodon, la caña-dulce y otros muchos frutos, como el papayo, los sapallos, las sandías, la racacha, los camotes, la gualuza, la yuca ó mandioca[3], juntamente con el maní, los ananáes, la palta, el banano ó plátano y los naranjos. En algunos pueblos del interior se ha introducido ademas el tamarindo.
[Nota 1: Especie del género Oxalis que hoy se planta en Europa.]
[Nota 2: Al ocuparme de la provincia de Yungas hablaré sobre la cultura y el empleo de esta planta.]
[Nota 3: Es una especie del género Janipha]
Estas producciones agrícolas, sirven para el consumo de la misma provincia, esceptuando solamente la coca, el tabaco, el café, el arroz y las bananas de que se hacen orejones; frutos con que los indios efectuan sus trueques por mercancias estrangeras.
Comercio.
Los frutos de toda especie, que se aplican al comercio de la provincia de Caupolican, pueden avaluarse como sigue.
Coca, 20,000 arrobas á 4 pesos. 80,000 Cacao, 10,000 libras á 1 peso en trueque. 10,000 Tabaco, 1,00 mazos á 4 reales en trueque. 5,000 Arroz, 100 quintales á 8 pesos. 800 Diversas drogas, maderas, pieles de monos, loros, etc. 1,000 Cascarilla, 3,000 quintales á 8 pesos[1]. 33,000 ———— TOTAL 129,800
[Nota 1: Cuando el Gobierno llegue á entablar el Banco de rescate de cascarilla, no hay duda que su producto se verá doblado, pudiendo contar entónces la provincia con una renta anual de 66,000 pesos.]
El presupuesto de gastos de la provincia es el siguiente:
Contribucion personal de los indígenas. 7,800 Derechos de aduana. 16,000 Sueldos de los curas, en frutos y en dinero. 12,000 ———- TOTAL 35,800
Se ve pues, por la diferencia de ámbos totales, que la provincia dispone todavía de 94,000 pesos; sirviendo esta cantidad á sus habitantes para la adquisicion de las mercadurías que les vienen del esterior.
El comercio de esportacion se practica con las provincias vecinas, situadas sobre la alta planicie del departamento de La-Paz, y con algunos puntos del Perú. Este comercio, como ya se dijo al hablar de las parroquias en particular, es puramente de trueque, arreglado sobre valores ficticios bien inferiores al valor positivo, redundando por lo tanto en pingüe provecho de los mercaderes ambulantes, que van al efecto hasta Caupolican. Los artículos comerciales de importacion son: la carne fresca ó salada, el sebo, los quesos, el pan, la sal, la harina, el aguardiente: toda clase de gruesos tegidos indígenas de lana y de algodon para el uso de los indios, cierta porcion de telas europeas para los empleados: las mulas, los caballos y algunos burros de carga para los trasportes.
Las facilidades de comunicacion son en todo pais el primer requisito para el adelanto del comercio y de la civilizacion. A este respecto, y como debe haberse ya entrevisto por los itinerarios que quedan detallados, los malos caminos han sido siempre en la provincia de Caupolican el principal obstáculo á la propagacion del comercio: este estado de cosas era entretanto mantenido de propósito por los empleados seculares ó religiosos, á fin de conservar esclusivamente para ellos el monopolio de trueques. Habiendo pues el gobierno descuidado del todo y por largo tiempo la reparacion de los caminos, no podia ciertamente existir el comercio sinó á riesgo de los hombres y de los animales; así es que el negociante, al realizar sus ventas, se veia precisado á contar en el presupuesto de pérdidas las mulas que se estropeaban y las que perecian por causa de los malos caminos. Los inmensos espacios de terreno pantanoso, sobre los que se colocaban algunos troncos atravesados para facilitar la circulacion, eran sobre todo los tránsitos de peligro, porque donde llegaba á faltar un tronco caia luego la pobre mula, quebrándose la pierna, ó sumiéndose hasta los encuentros en el profundo lodazal. Felizmente el actual gobierno se aplica ya con mucho conato en mejorar estos caminos, deseoso de dar mayor impulsion al comercio. Se han renovado algunos antiguos, y hase abierto uno nuevo de veintidos leguas, que va de Apolo hasta Guanay.
Entre tanto, los gravámenes personales que pesan sobre los indios del interior, obligados como están á reemplazar á los animales de carga, trasportando sobre las espaldas y por larguísimas distancias toda clase de mercancias, son sin duda alguna, la causa que hace mas tardío el adelanto comercial en aquellas comarcas, paralizando hasta el deseo mismo de cosechar los frutos que la naturaleza ofrece espontaneámente por todas partes.
Mejoras, agrícola, industrial y comercial de que la provincia es suceptible.
Este capítulo deberia ser muy largo, en razon de la variedad del terreno y de las diversas zonas de altura que presenta la provincia; mas como tengo que examinar, al hablar de Moxos, la cuestion concerniente á las llanuras cálidas, y en la seccion de Yungas lo que respecta á las montañas arboladas, calurosas y templadas, así como en la de La-Paz lo tocante á las encumbradas planicies y á las montañas rasas y estériles, me remito á estas diversas provincias para la indicacion de las mejores que les son comunes con Caupolican, siéndome permitido el apreciarlas con tanto mas acierto en aquellos lugares, cuanto que por mí mismo he recogido en ellos notas muy prolijas sobre la materia. Me ocuparé pues, por ahora, solamente de aquellas modificaciones importantes, que me parecen mas especiales á la provincia de Caupolican.
Acaba de verse que hoy en dia, á pesar de la abundancia de pastos escelentes que presenta la naturaleza sobre las alturas de Pelechuco, en las cercanías de Pata, de Santa-Cruz de Valle-Ameno, de Apolo y de Aten, á pesar de los que ofrecen con profusion los llanos de los distritos interiores, la carne fresca y el tasajo se cuentan entre los artículos de importacion comercial.
Si se fomentase la cria de ganado vacuno, es indudable que en vez de recibirlo del esterior, vendria á ser él un ramo importante del comercio de salida: otro tanto sucederia con los rebaños de ovejas, que llegando á multiplicarse suministrarian á la vez su carne y sus lanas en abundancia. Aumentándose en igual proporcion los caballos y las mulas, se activaria considerablemente la esportacion de los frutos, contribuyendo esta circunstancia al acrecimiento de las rentas de la provincia, y á la cesacion de esa penosa y degradante servidumbre que hoy abate á los indios del interior, obligados como están de ir á puntos apartados haciendo el oficio de las bestias; libres ya de semejante cargo estos infelices, emplearian entónces sus jornadas en labrar la tierra, ó en cosechar simplemente las producciones naturales del pais, sin que les asistiese el temor bastante justo que ántes los forzaba á desecharlas.
La dilatada estension de las llanuras del interior seria como en Moxos el centro de la cria de toda especie de ganados; ellas mudarian completamente de aspecto al cabo de pocos años, cubriéndose de millares de vacas y de caballos. Con la posesion de estos, veriase el gobierno de Bolivia hartamente provisto de recursos para su ejército; recursos que están bien distantes de poseer las repúblicas de Chile y del Perú.
Por otra parte, la solicitud en buscar los animales vestidos de hermosas pieles, tales como los marimonos negros y rojos, no dejaria de producir grandes provechos, del mismo modo que la conservacion de las pieles de gran-bestia, que con el curtido se transformarían en cueros los mas convenientes para los arneses de coches; dirémos otro tanto de la piel de los venados, que es tan elástica y suave como el cuero de la gamuza, del que fabrican en Europa los guantes mas estimados, ó el calzado de mayor comodidad.
Los huevos de tortuga que se encuentran sobre las orillas del Beni, darian, por medio de la preparacion empleada en las riberas del Orinoco, la excelente manteca de tortuga, uno de los elementos de la cocina de los indígenas.
Vista la sin igual abundancia de pescado que se encuentra en el rio Beni y en sus tributarios, podria entablarse sobre algunos puntos la pesca en todas reglas; conservando luego por medio de la salazón los productos de ella, de manera que se viniese á crear un nuevo y muy importante ramo de esportacion, el cual no dejaria de ser estimado, sobre todo en las poblaciones de las altas planicies, como las ciudades de Oruro, de La-Paz, etc.
La vegetacion es lo que principalmente ofrece mejoras considerables. Tan luego como la industria de las ciudades se apodere de los productos naturales del interior, llegarán á verse llenas las plazas comerciales de maderas las mas preciosas para la ebanistería, beneficiando así los bosques inmensos que cubren las montañas y los llanos. El box, actualmente tan escaso y tan caro en Europa, y del que no se pueden conseguir grandes planchas, se veria remplazado por esos maderos amarillos, abundantísimos en aquellas comarcas, y que, á mas de ser tan sólidos y compactos como aquel, tienen la ventaja de poder suministrar láminas de todos tamaños á los grabadores.
En cuanto á las paleras, no solamente reportaria de ellas el comercio sus cocos esquisitos y su rica madera para la ebanistería, sinó tambien sus aceites utilísimos á la industria; igual provecho se sacaria de los almendros de cavinas.
Grandísimas ventajas se obtendrian con buscar escrupulosamente las varias y útiles resinas, sobre todo el copal, que es el primer elemento del barniz mas hermoso que se confecciona en Europa.
La importancia de la goma elástica, empleada en el continente europeo para la fabricacion de diversos artículos, como los corsees, las ligas y los tirantes ó suspensores, se aumenta de dia en dia, constituyendo el mas importante ramo del comercio y de la industria de los habitantes de Para, que van esclusivamente á dedicarse á su cultivo en grande, ¿qué impedimento hay para que la rica provincia de Caupolican no pueda hacer otro tanto, siendo tambien poseedora de este vegetal?
La cascarilla, que durante algunos años ha dado millones al comercio, aun no tiene cuando agotarse. Hasta el dia de hoy solo se ha practicado el corte en las inmediaciones de los lugares habitados, y mucho importaría el estraerla de lodos los sitios en donde se encuentra. Segun informes que he podido recoger, los indios dedicados á esta faena se dispersan por las montañas, y así, aislados uno á uno entre los bosques, cortan la preciosa planta sin ningún género de precauciones, sin elegir siquiera la estacion mas apropiada para el caso. Desprovistos ademas de parages donde ponerla en depósito y á cubierto contra las frecuentes lluvias, les acontece muy á menudo el malograr completamente sus acopios, ó el verlos en gran parte averiados. Siendo pues evidente que la cosecha de la cascarilla está destinada á ser uno de los ramos mas seguros de las rentas del Estado, convendria mucho que las autoridades reglasen el modo de practicar el corte, dictando para ello ciertas ordenanzas, cuyo principal objeto fuese poner un término á la destruccion que se generaliza y cunde por todas partes, dejando marcada en algunas la huella de su tránsito, con la ausencia total de los árboles que la mano de la naturaleza habia plantado.
La necesidad de conservar sus maderos de construccion, de carpintería y hasta los que se destinan para servir de leña, ha obligado á la Francia, hace ya mucho tiempo, á crear la Administracion de Bosques, que tiene por objeto cortar los abusos de todo género á fin de conservar recursos para el porvenir. Tiempo es ya tambien de que Bolivia, en donde aun pertenece al Estado mas de la mitad de los terrenos, trate de crear un cuerpo vigilante y activo que tenga á su cargo;
1° Poblar de árboles europeos, tales como el abeto, el abedul ó álamo blanco, etc., las montañas vecinas á La-Paz, á Chuquisaca y á Potosí, á fin de proveer á estas grandes ciudades de leña y de maderas de carpintería;
2° Prohibir, bajo las penas mas rigurosas, el desmonte por medio del fuego; lo cual impidiendo detenerse á las nubes acrecenta de dia en dia la falta de humedad, y priva por lo tanto á los campos de su riego natural, haciéndolos estériles, ó deja que los aguaceros impetuosos, teniendo el paso libre, arranquen y arrastren sobre las alturas la tierra vegetal, á la que suceden rocas desnudas é infecundas en los lugares donde crecian los árboles mas hermosos;
3° Evitar que los indígenas arranquen en vez de cortar los arbustos que suministran la leña y el carbon, para que puedan estos volver á echar renuevos; disponiendo, ademas, que los cortes se afecten por tablones sucesivos, lo cual impedirá la destruccion completa que se hace ya sentir sobre muchos puntos donde crecen plantas leñosas;
4° Practicar la estraccion de la cascarilla en grande, pero con arreglo á ciertas ordenanzas, y fijando ante todo la estacion mas propicia, para que al mismo tiempo que se aproveche en la totalidad el producto de las cosechas anuales, pueda siempre conservarse esta planta para el porvenir. Entre tanto, las medidas mas eficaces que creo deber señalar, para la conservacion y regular beneficiacion de este ramo importante de las entradas del erario, son las siguientes.
1ª Puede el gobierno de la república hacer contratar en Europa un empleado de Bosques, inteligente y versado en el manejo y la aplicacion de mejoras sobre la materia, para confiarle la inspeccion general de los bosques de cascarilla, el cual transportándose de un punto á otro vigile y dirija continuamente á los empleados subalternos colocados en cada provincia.
2ª El empleado subalterno estará encargado de ordenar y dirijir la estraccion de la cascarilla en cada una de las parroquias de la provincia. Para que la cosecha se haga con la perfeccion debida, será preciso empezar desde luego por abrir caminos en direccion á todos los valles donde se cria este vegetal, dividiendo en seguida el territorio en diez secciones, por ejemplo, á fin de no beneficiar sinó una por año, dando tiempo de este modo á las otras de volver á poblarse para cuando les llegue su turno.
3ª La cosecha debe tener lugar solamente en los meses de junio, julio y agosto, que es cuando los tallos se encuentran en un estado mas perfecto de madurez, y cuando la planta contiene mayor cantidad de savia, sin que sea de temer que llegue á secarse en consecuencia del corte.
4ª Es menester dar principio en cada parroquia á la operacion del corte, trazando ante todo un sendero de extraccion, y construyendo una ó muchas barracas en el centro de la seccion que se beneficia, para que los jornaleros dispersos puedan ir depositando en estos sotechados el producto diario de sus faenas, y hacer que se seque allí la cascarilla sin los accidentes de averias ó de completo malogro.