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Colon en Puerto-Rico

Carta del doctor Chanca.

Reading edition

Publicamos íntegro este documento histórico[73], porque los autores, que se han ocupado de él, no están contestes en algunas de sus notas, principalmente Navarrete y Las Casas. Los escritores puertorriqueños, para dilucidar el punto electo por el Almirante en su arribada á BORIQUÉN, han acudido á esta fuente histórica, y también están en desacuerdo, habiendo sacado, á veces, de una misma frase deducciones muy opuestas. El agua, por decirlo así, se ha revuelto tanto, que se necesita un filtro de Pasteur para descubrir las cristalinas linfas; por lo que preferimos publicar toda la epístola de Chanca con las anotaciones de don Martín Fernández Navarrete[74] y las del obispo de Chiapa Fray Bartolomé de las Casas[75], á entresacar frases en pro de nuestras opiniones. Además ponemos al lado de las notas de Navarrete y Las Casas, nuestra pobre opinión, de manera que el lector 37puede formar, perfectamente, criterio propio sobre los puntos que se debaten; máxime si se auxilia, en la cuestión del bojeo seguido por el crucero en el segundo viaje de Colón, de un mapa de las Antillas.

Combatimos el parecer del señor Navarrete, en algunas de sus notas, descansando siempre en pruebas fehacientes. Y no es de extrañar, que el ilustre académico sufriera equivocaciones en la magna obra, que se propuso llevar á cabo. Hoy mismo vemos al catedrático de Historia de la Universidad Central, don Emilio Castelar[76], suponer la agradable impresión que causaría á Colón y á sus compañeros, al llegar Cuba, el cocotero[77] y el plátano[78], cuando está probado hasta la saciedad ser plantas exóticas en las Antillas. El doctor don Joaquín Torres de Asensio, prelado doméstico de Su Santidad, al traducir del latín el pasaje de Mártir de Anglería, 38en que describe el HIGÜERO, cuyas calabazas usan los indígenas para guardar bebidas, incurre también en el error de creer se tratase del COCOTERO. La frase de Mártir en que considera el meollo de esa calabaza más amargo que la hiel, lo cree el señor Asensio debido á que los viajeros probaron el coco fuera de sazón, cuando sabemos que en los cocos, no maduros, y llamados vulgarmente COCOS DE AGUA, la comida interior es una tela blanca, semi-transparente y muy sabrosa al paladar. Y don Nicolás Estévanez, antiguo profesor del Ateneo militar de Madrid, asegura[79] que el pequeño grupo de islas de Barlovento llamado SANTOS, debe su nombre á la circunstancia de haber sido descubierto por Colón el día de Todos los santos, cuando sabemos positivamente, que el 3 de noviembre, al amanecer, divisó por vez primera á DOMÍNICA, y que el primero de noviembre, día conmemorativo de Todos los Santos estaba aún el crucero sin divisar tierra alguna; viniendo á sospecharla el Almirante el 2 por la tarde. Y por este estilo muchos errores relativos á América.

No es tan sólo respecto á Puerto-Rico, que ha sufrido don Martín Fernández Navarrete algunos errores. La ímproba tarea de recopilar y anotar los viajes verificados por los españoles en dos siglos, era empresa árdua, y aparejaba tropiezos y dificultades. Por eso vemos al señor Navarrete claudicar á veces. Al decidirse por cuál fuera la verdadera GUANAHANÍ, escoge á GRAN TURK, ligereza imperdonable, como dice Montojo, en un hombre tan eminente como el sabio marino[80]. Y al fijar el punto de Cuba 39donde arribara el Almirante, en su primer viaje, significa el puerto de NIPE; y el fluvial al cual bautizara Colón rio de la Luna, al puerto de BANES. Equivocaciones de bulto; pues el puerto de Cuba, al cual puso Colón el nombre de SAN SALVADOR, y donde fondearon las carabelas en su primera exploradora empresa, fué en el de GIBARA; y el rio de la Luna fué el actual puerto de MANATÍ. Hechos comprobados sin dudas ni vacilaciones algunas por Varnhagen[81], Leyva[82] y Montojo[83].

He aquí la Carta interesantísima del físico de la Armada, Diego Alvarez Chanca, dirigida desde la Isabela, al Cabildo de Sevilla:

“Muy magnífico Señor[84]: Porque las cosas que yo particularmente escribo á otros, en otras cartas, no son igualmente comunicables como las que en esta escritura[85] van, acorde de escribir distintamente las nuevas de acá y las otras que á mí conviene suplicar á vuestra Señoría[86], 40é las nuevas son las siguientes: Que la flota que los Reyes Católicos, nuestros Señores[87], enviaron de España para las Indias é gobernación de su Almirante del mar Océano Cristóbal Colón por la divina permisión, parte de Cádiz á veinte y cinco de Setiembre del año de[88] años, con tiempo é viento convenible á nuestro camino, é duró este tiempo dos dias, en los cuales pudimos andar al pié de cincuenta leguas; y luego nos cambió el tiempo otros dos, en los cuales anduvimos muy poco ó no nada; plogó á Dios que pasados los dias nos tornó buen tiempo, en manera que en otros dos llegamos á la Gran Canaria donde tomamos puerto, lo cual nos fué necesario por reparar un navío que hacía mucha agua, y estuvimos ende todo aquel día, é luego otro día partimos é fízonos algunas calmerías, de manera que estuvimos en llegar al Gomera cuatro ó cinco días, y en la Gomera fué necesario estar algún día por facer provisiones de carne, leña é agua la que más pudiesen, por la larga jornada que se esperaba hacer sin ver más tierra: ansí que en la estada de estos puertos y en un día después de partidos de la Gomera, que nos fizo calma, que tardamos en llegar fasta la isla de Fierro, estovimos díez y nueve ó veinte dias: desde aquí, por la bondad de Dios, nos tornó buen tiempo, el mejor que nunca flota llevó tan largo camino, tal que partidos del Fierro á trece de Octubre dentro de 41veinte dias hobimos vista de tierra; y viéramosla á catorce ó quince si la nao Capitana fuera tan buena velera como los otros navíos, porque algunas veces los otros navíos sacaban velas porque nos dejaban[89] mucho atrás. En todo este tiempo hobimos mucha bonanza, que en él, ni en todo el camino, no hobimos fortuna, salvo la víspera de San Simón que nos vino una, que por cuatro horas nos puso en harto estrecho. El primero Domingo después de Todos Santos, que fué á tres dias de Noviembre, cerca del alba, dijo un piloto de la nao Capitana: albricias, que tenemos tierra. Fué el alegría tan grande en la gente que era maravilla oir las gritas y placeres que todos hacían, y con mucha razón, que la gente venían ya tan fatigados de mala vida y de pasar agua, que con muchos deseos sospiraban todos por tierra. Contaron aquel día los pilotos de la armada, desde la isla de Fierro hasta la primera tierra que vimos, unas ochocientas leguas; otros setecientas é ochenta, de manera que la diferencia no era mucha, é mas trescientas que ponen de la isla de Fierro fasta Cáliz, que eran por todas mil é ciento; ansí que no siento quien no fuese satisfecho de ver agua. Vimos el Domingo de mañana sobredicho[90], por proa de los navíos una isla, y luego á man derecha pareció otra: la primera era la tierra alta de sierras[91] por aquella parte que vimos, la otra[92] era tierra llana, 42también muy llena de árboles muy espesos, y luego que fué más de día comenzó á parescer, á una parte é á otra, islas; de manera que aquel eran seis islas á diversas partes, y las más harto grandes. Fuimos enderezados para ver aquella que primero habiamos visto, é llegamos por la costa andando más de una legua buscando puerto para sorgir, el cual todo aquel espacio nunca se pudo hallar. Era en todo aquello que parescía desta isla todo montaña muy hermosa y muy verde, fasta el agua que era alegría en mirarla, porque en aquel tiempo no hay en nuestra tierra apenas cosa verde. Despues que allí no hallamos puerto acordó el Almirante que nos volviésemos á la otra isla que parescía á la mano derecha[93], questaba desta otra cuatro ó cinco leguas. Quedó por entonces un navío en esta isla buscando puerto todo aquel día para cuando fuese necesario venir á ella, en la cual halló buen puerto é vido casas é gentes, é luego se tomó aquella noche para donde estaba la flota que había tomado puerto en la otra isla[94], donde descendió el Almirante é mucha gente con él con la bandera Real en las manos, adonde tomó posesión por sus Altezas en forma de derecho. En esta isla había tanta espesura de 43arboledas, que era maravilla, é tanta diferencia de árboles no conocidos á nadie, que era para espantar, dellos con fruto, dellos con flor, ansí que todo era verde. Allí hallamos un árbol, cuya hoja tenía el mas fino olor de clavos que nunca ví[95], y era como laurel, salvo que no era ansí grande; yo ansí pienso que era laurel su especia. Allí había frutas salvaginas de diferentes maderas, de las cuales algunos no muy sabios probaban, y del gusto solamente tocándoles con las lenguas se les hinchaban las caras, y les venían tan grande ardor y dolor que parescían que rabiaban[96], los cuales se remediaban con cosas frías. En esta isla no hallamos gente nin señal della, creimos que era despoblada, en la cual estovimos bien dos horas, porque cuando allí llegamos era sobre tarde, é luego otro día de mañana[97] partimos para otra isla[98] que parescía en bajo de esta que era muy grande, fasta la cual desta que habría siete ú ocho leguas, llegamos á ella hacia la parte de una gran montaña que parescía que quería llegar al cielo[99], en medio de la cual montaña 44estaba un pico mas alto que toda la otra montaña, del cual se vertían á diversas partes muchas aguas, en especial hacia la parte donde íbamos: de tres leguas paresció un golpe de agua tan gordo como un buey, que se despeñaba de tan alto como si cayera del cielo: parescía de tan lejos, que hobo en los navíos muchas apuestas, que unos decían que eran peñas blancas y otros que era agua. Desque llegamos mas á cerca vídose lo cierto, y era la más hermosa cosa del mundo de ver de cuán alto se despeñaba é de tan poco logar nacía tan gran golpe de agua. Luego que llegamos cerca mandó el Almirante á una carabela ligera que fuese costeando á buscar puerto, la cual se adelantó y llegando á la tierra vido unas casas, é con la barca saltó el Capitán en tierra é llegó á las casas, en las cuales halló su gente, y luego que los vieron fueron huyendo, é entró en ellas, donde halló las cosas que ellos tienen, que no habían llevado nada, donde tomó dos papagayos muy grandes y muy diferenciados de cuantos se habían visto. Halló mucho algodón hilado y por hilar, é cosas de sus mantenimiento, é de todo trajo un poco, en especial trajo cuatro ó cinco huesos de brazos é piernas de hombres[100]. Luego que aquello vimos sospechamos que aquellas islas eran las de Caribe, que son habitadas de gente que comen carne humana, porque el Almirante por las señas que le habían dado del sitio destas islas, el otro camino, los indios de las islas que antes habían descubierto, había enderezado el 45camino por descubrirlas[101] porque estaban más cerca de España, y también porque por allí se hacía el camino derecho para venir á la Isla Española, donde antes había dejado la gente, á 46los cuales, por la bondad de Dios y por el buen saber del Almirante, venimos tan derechos como si por camino sabido é seguido viniéramos. Esta Isla es muy grande, y por el lado nos paresció que había de luengo de costa veinte y cinco leguas; fuimos costeando por ella buscando puerto más de dos leguas; por la parte donde íbamos eran montañas muy altas, á la parte que dejamos parescían grandes llanos, á la orilla de la mar había algunos poblados pequeños, é luego que veían las velas huían todos. Andadas dos leguas hallamos puerto y bien tarde. Esa noche acordó el Almirante que á la madrugada saliesen algunos para tomar lengua é saber qué gente era, no embargante la sospecha é los que ya habían visto ir huyendo, que era gente desnuda como la otra que ya el Almirante había visto el otro viaje. Salieron esa madrugada ciertos Capitanes; los unos vinieron á hora de comer é trajeron un mozo de fasta catorce años, á lo que después se sopo, é él dijo que era de los que esta gente tenían cativos. Los otros se dividieron, los unos tomaron un mochacho pequeño, al cual llevaba un hombre por la mano, é por huir lo desamparó. Este enviaron luego con algunos dellos, otros quedaron, é destos unos tomaron ciertas mujeres naturales de la isla, é otras que vinieron de grado, que eran de las cativas. Desta compañía se apartó un Capitán no sabiendo que se había habido lengua con seis hombres, el cual se perdió con los que con él iban, que jamás sopieron tornar, fasta que á cabo de cuatro días toparon con la costa de la mar, é siguiendo por ella tornaron á topar con la flota[102]. Ya los teníamos por perdidos 47é comidos de aquellas gentes que se dicen los Caribes, porque no bastaba razón para creer que eran perdidos de otra manera, porque iban entre ellos pilotos, marineros que por la estrella saben ir é venir hasta España, creíamos que en tan pequeño espacio no se podían perder. Este día primero que allí decendimos andaban por la playa junto con el agua muchos hombres é mujeres mirando la flota, é maravillándose de cosa tan nueva, é llegándose alguna barca á tierra á hablar con ellos, diciéndolos tayno tayno, que quiere decir bueno, esperaban en tanto que no salían del agua, junto con él moran, de manera que cuando ellos querían se podían salvar: en conclusión, que de los hombres ningunos se pudo tomar por fuerza ni por grado, salvo dos que se aseguraron é después los trajeron por fuerza allí. Se tomaron más de veinte mujeres de las cativas, y de su grado se venían otras naturales de la isla, que fueron salteadas é tomadas por fuerza. Ciertos mochachos captivos se vinieron á nosotros huyendo de los naturales de la isla, que los tenían captivos. En este puerto estovimos ocho dias[103] á causa de la pérdida 48del sobredicho Capitán, donde muchas veces salimos á tierra andando por sus moradas é pueblos, que estaban á la costa, donde hallamos infinitos huesos de hombres, é los cascos de las cabezas colgados por las casas á manera de vasijas para tener cosas. Aquí no parescieron muchos hombres; la causa era, según nos dijeron las mujeres, que eran idas diez canoas con gentes á saltear á otras islas. Esta gente nos paresció más pulítica que la que habita en estas otras islas que habemos visto, aunque todos tienen las moradas de paja; pero estos las tienen de mucho mejor hechura, é más proveidas de mantenimientos, é paresce en ellas más industria ansí veril como femenil. Tenían mucho algodón hilado y por hilar, y muchas mantas de algodón tan bien tejidas que no deben nada á las de nuestra patria. Preguntamos á las mujeres, que eran cativas en esta isla, que qué gente era ésta: respondieron que eran Caribes. Después que entendieron que nosotros aborrecíamos tal gente por su mal uso de comer carne de hombres, holgaban mucho, y si de nuevo traían alguna mujer ó hombre de los Caribes, secretamente decían que eran Caribes, que allí donde estaban todos en nuestro poder mostraban temor dellos como gente sojuzgada, y de allí conocimos cuáles eran Caribes de las mujeres é cuales nó, porque las Caribes traían en las piernas en cada una dos argollas tejidas de algodón, la una junto con la rodilla, la otra 49junto con los tobillos: de manera que les hacen las pantorrillas grandes, é de los sobredichos logares muy ceñidas, que ésto me parecen que tienen ellos por cosa gentil, ansí que por esta diferencia conocemos los unos de los otros[104]. La costumbre desta gente de Caribes es bestial: son tres islas, esta se llama TURUQUEIRA[105], la otra que primero vimos se llama CEYRE, la tercera se llama AY-AY[106]; estos todos son conformidad como si fuesen de un linaje[107], los cuales no se hacen mal: unos é otros hacen guerra á todas las otras islas comarcanas, los cuales van por mar ciento é cincuenta leguas á saltar con muchas canoas que tienen, que son unas fustas pequeñas de un solo madero. Sus 50armas son flechas en lugar de hierros: porque no poseen ningún hierro, ponen unas puntas fechas de huesos de tortugas los unos, otros de otra isla ponen unas espinas de un pez fechas dentadas, que ansí lo son naturalmente, á manera de sierras bien recias, que para gente desarmada, como son todos, es cosa que les puede matar é hacer harto daño; pero para gente de nuestra nación no son armas para mucho temer. Esta gente saltea en las otras islas, que traen las mujeres que pueden haber, en especial mozas y hermosas, las cuales tienen para su servicio, é para tener por mancebas, é traen tantas que en cincuenta casa ellos no parescieron, y de las cativas se vinieron más de veinte mozas. Dicen también estas mujeres que estos usan de una crueldad que paresce cosa increible; que los hijos que en ellas han se los comen, que solamente crían los que han en sus mujeres naturales. Los hombres que pueden haber, los que son vivos llévanselos á sus casas para hacer carnicería dellos, y los que han muertos luego se los comen. Dicen que la carne del hombre es tan buena que no hay tal cosa en el mundo; y bien paresce porque los huesos que en estas casas hallamos todo lo que se puede roer todo lo tenían roido, que no había en ellos sino lo que por su mucha dureza no se podía comer. Allí se halló en una casa cociendo en una olla un pescuezo de un hombre. Los mochachos que cativan córtanlos el miembro, é sírvense dellos fasta que son hombres, y después cuando quieren facer fiesta mátanlos é cómenselos, porque dicen que la carne de los mochachos é de las mojeres no es buena para comer. Destos mochachos se vinieron para nosotros huyendo tres, todos tres cortados sus miembros. É cabo de cuatro días vino el Capitán que se había perdido, de cuya venida estábamos 51ya bien desesperados, porque ya los habían ido á buscar otras cuadrillas por dos veces, é aquel día vino la una cuadrilla sin saber dellos ciertamente. Holgamos con su venida como si nuevamente se hubieran hallado[108]: trajo este Capitán con los que fueron con él diez cabezas entre mochachos y mojeres. Estos ni los otros que los fueron á buscar, nunca hallaron hombres porque se habían huido, ó por ventura que en aquella comarca había pocos hombres, porque según se supo de las mojeres eran idas diez canoas con gentes á saltear á otras islas. Vino él é los que fueron con él tan destrozados del monte, que era lástima de los ver: decían, preguntándoles cómo se habían perdido, dijeron que era la espesura de los árboles tanta que el cielo no podían ver é que algunos dellos, que eran marineros, habían subido por los árboles para mirar el estrella, é que nunca la podieron ver, é que si no toparan con el mar fuera imposible tornar á la flota. Partimos desta isla ocho días después que allí llegamos[109]. Luego otro 52día, á medio día, vimos otra isla[110], no muy grande, que estaría desta otras doce leguas; porque el primero día que partimos lo más del día nos fizo calma, fuimos junto con la costa desta isla, é dijeron las indias que llevábamos que no era habitada, que los Caribes la habían despoblado, é por esto no paramos en ella. Luego esa tarde vimos otra[111]: á esa noche, cerca desta isla, fallamos unos bajos, por cuyo temor sorgimos[112], que no osamos andar fasta que fuese de día. Luego á la mañana paresció otra isla[113] harto grande: á ninguna destas nos llegamos por consolar los que habían en la Española, é no plogó á Dios, según que abajo parescerá[114]. Otro día á hora de comer llegamos á 53una isla[115] é pareciónos mucho bien, porque parescía muy poblada, según las muchas labranzas 54que en ella había. Fuimos allá é tomamos puerto en la costa: luego mandó el Almirante ir á tierra una barca guarnecida de gente para si pudiese tomar lengua para saber qué gente era, é también porque habíamos menester informarnos del camino, caso quel Almirante, aunque nunca había fecho aquel camino, iba muy bien encaminado, según en cabo paresció. Pero porque las cosas dubdosas se deben siempre buscar con la mayor certinidad que haberse pueda, quiso haber allí lengua, de la cual gente que iba en la barca ciertas personas saltaron en tierra, é llegaron en tierra á un poblado de donde la gente ya se había escondido. Tomaron allí cinco ó seis mujeres y ciertos mochachos, de las cuales las más eran también de las cativas como en la otra isla[116] porque también estos eran de los Caribes, según ya sabíamos por la relación de las mujeres que traíamos. Ya que esta barca se quería tornar á los navíos con su presa que había fecho por parte debajo; por la costa venía una canoa en que venían cuatro hombres é dos mujeres é un mochacho; é desque vieron la flota maravillados se embebecieron tanto que por una grande hora estovieron que no se movieron de un logar casi dos tiros de lombarda de los navíos. En esto fueron vistos de los que estaban en la barca é aun de toda la flota. Luego los de la barca fueron para ellos tan junto con la tierra, que con el embebecimiento que tenían, maravillándose é pensando qué cosa sería, nunca los vieron hasta que estovieron muy cerca dellos, que no les pudieron mucho huir aunque harto trabajaron por ello; pero los nuestros aguijaron con tanta priesa que no se les pudieron ir. Los 55Caribes desque vieron que el hoir no les aprovechaba, con mucha osadía, pusieron mano á los arcos, también las mujeres como los hombres; é digo con mucha osadía porque ellos no eran más de cuatro hombres y dos mujeres, é los nuestros más de veinte é cinco, de los cuales firieron dos, al uno dieron dos flechazos en los pechos é al otro una por el costado, é si no fuera porque llevaban adargas é tablachutas, é porque los invistieron presto con la barca é les trastornaron su canoa, asaetearan con sus flechas los más dellos. E después de trastornada su canoa quedaron en el agua nadando, é á las veces haciendo pié, que allí había unos bajos, é tovieron harto que hacer en tomarlos, que todavía cuanto podían tiraban, é con todo eso el uno no lo pudieron tomar sino mal herido de una lanzada que murió, el cual trajeron ansí herido fasta los navíos. La diferencia destos á los otros indios en el hábito, es que los de Caribe tienen el cabello muy largo, los otros son tresquilados é fechas cien mil diferencias en las cabezas de cruces é de otras pinturas en diversas maneras, cada uno como se le antoja, lo cual se hacen con cañas agudas. Todos ansí los de Caribe como los otros es gente sin barbas, que por maravilla hallarás hombre que las tenga. Estos Caribes que allí tomaron venían tiznados los ojos é las cejas, lo cual me paresce que hacen por gala, é con aquello parescían más espantables; el uno destos dice que en una isla dellos llamada CAYRE[117], que es la primera que vimos, á la cual no llegamos, hay mucho oro; que vayan allá con clavos é contezuelas para hacer sus canoas, é que traerán cuanto oro quisieren[118]. 56Luego aquel día[119] partimos desta isla, que no estaríamos allí más de seis ó siete horas, fuimos para otra tierra[120] que paresció á ojo que estaba en el camino que habíamos de facer: llegamos noche cerca de ella. Otro día[121] de mañana fuimos por la costa della: era muy gran tierra, aunque no era muy continua, que 57eran más de cuarenta y tantos islones[122], tierra muy alta, é la más della pelada, la cual no era ninguna ni es de las que antes ni después habemos visto. Parescía tierra dispuesta para haber en ella metales: á ésta no llegamos para saltar en tierra, salvo una carabela latina llegó á un islon de éstos, en el cual hallaron ciertas casas de pescadores. Las indias que traíamos dijeron que no eran pobladas. Andovimos por esta costa lo más de este día, hasta otro día[123] en la tarde que llegamos á vista de otra isla llamada BURENQUEN[124], cuya costa corrimos todo un día[125]: juzgábase que ternía por aquella banda 58treinta leguas. Esta isla es muy hermosa y muy fértil á parecer: á ésta vienen los de Caribe á conquistar, de la cual llevan mucha gente; éstos no tienen fustas ningunas nin saben andar por mar[126]; pero, según dicen estos Caribes que tomamos, usan arcos como ellos, é si por caso cuando los vienen á saltear los pueden prender también se los comen como los de Caribe á ellos[127]. En un puerto[128] desta isla estovimos 59dos días, donde saltó mucha gente en tierra; pero jamás podimos haber lengua, que todos se fuyeron como gente temorizada de los Caribes. Todas estas islas fueron descubiertas deste camino, que fasta aquí ninguna dellas había visto el Almirante el otro viaje, todas son muy hermosas é de muy buena tierra; pero ésta paresció mejor á todos: aquí casi se acabaron las islas que facia la parte de España había dejado de ver el Almirante, aunque tenemos por cosa cierta que hay tierra más de cuarenta leguas antes de estas primeras hasta España, porque dos días que viésemos tierra vimos unas aves que llaman rabihorcados, que son aves de rapiña marinas é no sientan ni duermen sobre el agua, sobre tarde rodeando sobir en alto, é después tiran su vía á buscar tierra para dormir, las cuales no podrían ir á caer según era tarde de doce á quince leguas arriba, y esto era á la man derecha donde veníamos hasta la parte de España; de donde todos juzgaron allí quedar tierra, lo cual no se buscó porque se nos hacía rodeo para la vía que traíamos. Espero que á pocos viajes se hallará. Desta isla sobredicha[129] partimos una madrugada, é aquel día, antes que fuese noche, hobimos vista de tierra, la cual tampoco era conocida de ninguno de los que habían venido el otro viaje; pero por las nuevas 60de las indías que traíamos sospechamos que era LA ESPAÑOLA, en la cual agora estamos[130], Entre esta isla y la otra de BURIQUÉN parescía lejos otra[131], aunque no era grande. Desque llegamos á esta Española, por el comienzo de ella era tierra baja y muy llana[132], del conocimiento de la cual aun estaban todos dubdosos si fuese la que es, porque aquella parte nin el Almirante ni los otros que con él vinieron habían visto, é aquesta isla como es grande es nombrada por provincias, é á esta parte que primero llegamos llaman HAYTÍ[133], y luego á 61la otra provincia junta con esta llaman XAMANÁ, é á la otra BOHÍO, en la cual agora estamos; ansí hay en ellas muchas provincias porque es gran cosa, porque según confirman los que la han visto por la costa de largo, dicen que habrá doscientas leguas[134]: á mí me paresce que á lo menos habrá ciento é cincuenta, del ancho de ellas hasta agora no se sabe. Allá es ido cuarenta días ha á rodearla una carabela, la cual no es venida hasta hoy. Es tierra muy singular, donde hay infinitos ríos grandes é sierras grandes é valles grandes rasos, grandes montañas; sospecho que nunca se secan las yerbas en todo el año. Non creo que hay invierno ninguno en ésta nin en las otras, porque por Navidad se fallan muchos nidos de aves, dellas con pájaros, é dellas con huevos. En ella ni en las otras nunca se ha visto animal de cuatro piés, salvo algunos perros de todas colores como 62en nuestra patria, la hechura como unos gosques grandes[135]; de animales salvajes no hay. Otrosí, hay un animal de color de conejo é de su pelo, el grandor de un conejo nuevo, el rabo largo, los piés é manos como de ratón, suben por los árboles, muchos los han comido, dicen que es muy bueno de comer[136]; hay culebras muchas no grandes; lagartos aunque no muchos, porque los indios hacen tanta fiesta dellos como haríamos allá con faisanes; son del tamaño de los de allá, salvo que en la hechura son diferentes, aunque en una isleta pequeña[137], que está junto con un puerto que llaman MONTE CRISTO, donde estovimos muchos días, vieron muchos días un lagarto muy grande que decían que sería de gordura de un becerro, é atan complido como una lanza, é muchas veces salieron por lo matar, é con la mucha espesura se les metía en la mar, de manera que no se pudo haber dél derecho[138].

63Hay en esta isla y en las otras infinitas aves de las de nuestra patria, é otras muchas que allá nunca se vieron: de las aves domésticas nunca se ha visto acá ninguna, salvo en la ZURUQUIA[139] había en las casas unas ánades, las más dellas blancas como la nieve é algunas dellas negras, muy lindas con crestas rasas, mayores que las de allá, menores que ánsares[140]. Por la costa desta isla corrimos al pié de cien leguas porque hasta donde el Almirante había dejado la gente, habría en este compás, que será en comedio ó en medio de la isla. Andando por la provincia della llamada XAMANÁ en derecho echamos en tierra uno de los indios quel otro viaje habían llevado vestido, é con algunas cosillas quel Almirante le había mandado dar. Aquel día se nos murió un marinero vizcaíno que había seido herido de los Caribes, que ya dije que se tomaron, por su mala guarda, é porque íbamos por costa de tierra, dióse lugar que saliése una barca á enterrarlo, é fueron en resguarda de la barca dos carabelas cerca con tierra. Salieron á la barca en llegando en tierra muchos indios, de los cuales algunos 64traían oro al cuello, é á las orejas; querían venir con los cristianos á los navíos, é no los quisieron traer, porque no llevaban licencia del Almirante; los cuales desque vieron que no los querían traer se metieron dos dellos en una canoa pequeña, é se vinieron á una carabela de las que se habían acercado á tierra, en la cual los rescibieron con su amor, é trajéronlos á la nao del Almirante, é dijeron, mediante un intérprete que un Rey fulano[141] los enviaba á saber qué gente éramos, é á rogar que quisiésemos llegar á tierra porque tenían mucho oro é le darían de ello, é de lo que tenían de comer: el Almirante les mandó dar sendas camisas é bonetes é otras cosillas, é les dijo que por que iba á donde estaba GUACAMARÍ[142] non se podría detener, que otro tiempo habría que le pudiese ver, é con esto se fueron. No cesamos de andar nuestro camino fasta llegar á un puerto llamado MONTE-CHRISTI, donde estovimos dos días para ver la disposición de la tierra, porque no había parecido bien al Almirante el logar donde había dejado la gente para hacer asiento. Descendimos en tierra para ver la disposición: había cerca de allí un gran río[143] de muy buena 65agua; pero es toda tierra anegada é muy indispuesta para habitar. Andando veyendo el río é tierra hallaron algunos de los nuestros en una parte dos hombres muertos junto con el río, el uno con un lazo al pescuezo y el otro con otro al pié, esto fué el primero día[144]. Otro día siguiente hallaron otros dos muertos más adelante de aquellos, el uno destos estaba en disposición que se le pudo conocer tener muchas barbas. Algunos de los nuestros sospecharon más mal que bién, é con razón, porque los indios son todos desbarbados, como dicho he. Este puerto está del lugar donde estaba la gente cristiana doce leguas[145]: pasados dos días alzamos velas para el lugar donde el Almirante había dejado la sobredicha gente, en compañía de un rey destos indios, que se llamaba GUACAMARÍ[146], que pienso ser de los principales desta isla. Este día 66llegamos en derecho de aquel lugar; pero era ya tarde[147], é porque allí había unos bajos donde el otro día[148] se había perdido la nao en que había ido el Almirante, no osamos tomar el puerto cerca de tierra, fasta que otro día de mañana se desfondase[149] é pudiesen entrar seguramente: quedamos aquella noche no una legua de tierra. Esa tarde[150], viniendo para allí de lejos, salió una canoa en que parescían cinco ó seis indios, los cuales venían á prisa para nosotros. El Almirante creyendo que nos seguraba hasta alzarnos, no quiso que los esperásemos, é porfiando llegaron hasta un tiro de lombarda de nosotros, é parábanse á mirar, é desde 67allí desque vieron que no los esperábamos dieron vuelta é tornaron su vía. Después que sorgimos en aquel lugar sobredicho[151] tarde, el Almirante mandó tirar dos bombardas á ver si respondían los cristianos que habían quedado con el dicho GUACAMARÍ[152], porque también tenían bombardas, los cuales nunca respondieron ni menos parescían huegos[153] ni señal de casas en aquel lugar, de lo cual se desconsoló mucho la gente é tomaron la sospecha que de tal caso se debía tomar. Estando ansí todos muy tristes, pasadas cuatro ó cinco horas de la noche, vino la misma canoa que esa tarde habíamos visto, é venía dando voces, preguntando por el Almirante un capitán de una carabela donde primero llegaron: trajéronlos á la nao del 68Almirante, los cuales nunca quisieron entrar hasta quel Almirante los hablase; demandaron lumbre para lo conocer, é después que lo conocieron entraron. Era uno dellos primo del Guacamarí[154], el cual los había enviado otra vez. Después que se habían tornado aquella tarde traían carátulas de oro que Guacamarí[154] enviaba en presente; la una para el Almirante é la otra para un capitán quel otro viaje había ido con él. Estovieron en la nao hablando con el Almirante en presencia de todos por tres horas mostrando mucho placer, preguntándoles por los cristianos que tales estaban: aquel pariente dijo que estaban todos buenos, aunque entre ellos había algunos muertos de dolencia é otros de diferencia que había contecido entre ellos é que Guacamarí[154] estaba en otro lugar ferido en una pierna é por eso no había venido, pero que otro día vernía; porque otros dos reyes, llamado el uno CAONABÓ[155] y el otro MAYRENÍ, 69habían venido á pelear con él é que le habían quemado el logar; é luego esa noche se tornaron diciendo que otro día venían con el dicho Guacamarí, é con esto nos dejaron por esa noche consolados. Otro día en la mañana[156] estovimos esperando que viniese el dicho Guacamarí, é entre tanto saltaron en tierra algunos por mandato del Almirante, é fueron al logar donde solían estar, é halláronle quemado un cortijo algo fuerte con una palizada; donde los cristianos habitaban, é tenían lo suyo quemado é derribado, é ciertas bernias[157] é ropas que los indios habían traído á echar en la casa. Los dichos indios que por allí parescían andaban muy cahareños, que no se osaban allegar á nosotros, antes huían; lo cual no nos pareció bien porque el Almirante nos había dicho que en llegando á aquel lugar salían tantas canoas dellos á bordo de los navíos á vernos que no nos podríamos defender dellos, é que en el otro viaje ansí lo facían; é como agora víamos que estaban 70sospechosos de nosotros no nos parescía bien; con todo halagándolos aquel día é arrojándolos algunas cosas, ansí como cascabeles é cuentas, hobo de asegurarse un su pariente del dicho Guacamarí é otros tres, los cuales entraron en la barca é trajéronlos á la nao. Después que le preguntaron por los cristianos dijeron que todos eran muertos, aunque ya nos lo había dicho un indio que llevábamos de Castilla que lo habían hablado los dos indios que antes habían venido á la nao, que se habían quedado á bordo de la nao con su canoa, pero no le habíamos creido. Fué preguntado á este pariente de Guacamarí quién los había muerto: dijo quél Rey de CAONABÓ y el Rey MAYRENÍ, é que le quemaron las casas del lugar é que estaban dellos muchos heridos, é también el dicho Guacamarí estaba pasado un muslo, y él que estaba en otro lugar y quél quería ir luego allá á lo llamar, al cual dieron algunas cosas, é luego se partió para donde estaba Guacamarí. Todo aquel día los estovimos esperando, é desque vimos que no venían, muchos tenían sospecha que se habían ahogado los indios que ante noche habían venido, porque los habían dado á beber dos ó tres veces de vino, é venían en una canoa pequeña que se les podría trastornar. Otro día de mañana salió á tierra el Almirante[158] é algunos de nosotros, é fuimos donde solía estar la villa, la cual nos vimos toda quemada é los vestidos de los cristianos se hallaban por aquella yerba. Por aquella hora no vimos ningún muerto. Había entre nosotros muchas razones diferentes, unos sospechando el mismo Guacamarí fuese en la traición ó muerte de los cristianos, otros les parescía que no, pues estaba quemada 71su villa, ansí que la cosa era mucho para dudar. El Almirante mandó catar todo el día donde los cristianos estaban fortalecidos porquél los había mandado que desque toviesen alguna cantidad de oro que lo enterrasen. Entretanto que ésto se hacía quiso llegar á ver á cerca de una legua do nos parescía que podría haber asiento para edificar una villa porque ya era tiempo, adonde fuimos ciertos con él mirando la tierra por la costa, fasta que llegamos á un poblado donde había siete ú ocho casas, las cuales habían desamparado los indios luego que nos vieron ir, é llevaron lo que pudieron é lo otro dejaron escondido entre yerbas junto con las casas, que es gente tan bestial que no tienen discreción para buscar logar donde habitar, que los que viven á la marina es maravilla cuán bestialmente edifican, que las casas enderedor tienen tan cubiertas de yerba ó de humedad, que estoy espantado como viven. En aquellas casas hallamos muchas cosas de los cristianos, las cuales no se creían que ellos hobiesen rescatado, ansí como una almalafa[159] muy gentil, la cual no se había descogido de como la llevaron de Castilla, é calzas é pedazos de paños, é una ancla de la nao quel Almirante había allí perdido el otro viaje, é otras cosas, de las cuales más se esforzó nuestra opinión; y de acá hallamos, buscando las cosas que tenían guardadas en una esportilla mucho cosida é mucho á recabdo una cabeza de hombre mucho guardada. Allí juzgamos por entonces que sería la cabeza de padre ó madre, ó de persona que mucho querían. Después he oido que hayan hallado muchas desta manera, por donde creo ser verdad lo que allí juzgamos; desde allí nos tornamos. 72Aquel día venimos por donde estaba la villa, y cuando llegamos hallamos muchos indios que se habían asegurado y estaban rescatando oro: tenían rescatado fasta un marco: hallamos que habían mostrado donde estaban muertos once cristianos, cubiertos ya de la yerba que había crecido sobre ellos, é todos hablaban por una boca que Caonabó é Mayrení los habían muerto; pero con todo eso asomaban queja que los cristianos uno tenía tres mujeres, otro cuatro, donde creemos quel mal que les vino fué de zelos. Otro dia de mañana,[160] porque en todo aquello no había logar dispuesto para nosotros poder hacer asiento, acordó el Almirante fuese una carabela á una parte para mirar lugar conveniente, é algunos que fuimos con él fuimos á otra parte, á do hallamos un puerto muy seguro é muy gentil disposición de tierra para habitar, pero porque estaba lejos de donde nos deseábamos que estaba la mina de oro, no acordó el Almirante de poblar sino en otra parte que fuese más cierta si se hallase conveniente disposición. Cuando venimos deste lugar hallamos venida la otra carabela que había ido á la otra parte á buscar el dicho logar, en la cual había ido Melchor é otros cuatro ó cinco hombres de pro. E yendo costeando por tierra salió á ellos una canoa en que vimos dos indios, el uno era hermano de Guacamarí, el cual fué conocido por un piloto que iba en la dicha carabela, é preguntó quién iba allí, al cual dijeron los hombres prencipales, dijeron que Guacamarí les rogaba que se llegasen á tierra, donde él tenía su asiento con fasta cincuenta casas. Los dichos prencipales saltaron en tierra con la barca é fueron donde él estaba, el cual fallaron en su cama 73echado faciendo del doliente ferido. Fablaron con él preguntándole por los cristianos: respondió concertando con la mesma razón de los otros, que era que Caonabó y Mayrení los habían muerto, é que á él habían ferido en un muslo, el cual mostró ligado; los que entonces lo vieron ansí les paresció que era verdad como él lo dijo: al tiempo del despedirse dió á cada uno dellos una joya de oro, á cada uno como le paresció que lo merescía. Este oro facían en fojas muy delgadas, porque lo quieren para facer carátulas é para poderse asentar en betún que ellos facen, si ansí no fuese no se asentaría. Otro facen para traer en la cabeza é para colgar en las orejas é narices, ansí que todavía es menester que sea delgado, pues que ellos nada de esto hacen por riqueza salvo por buen parescer. Dijo el dicho Guacamarí por señas é como mejor pudo, que porque él estaba ansí herido que dijesen al Almirante que quisiese venir á verlo. Luego quel Almirante llegó los sobredichos le contaron este caso. Otro día de mañada[161] acordó de partir para allá, al cual lugar llegaríamos dentro de tres horas, porque apenas habría dende donde estábamos allá tres leguas[162]; ansí que cuando allí llegamos era hora de comer: comimos antes de salir en tierra. Luego que hobimos comido mandó el Almirante que todos los capitanes viniesen con sus barcas para ir en tierra, porque ya esa mañana antes que partiésemos de donde estábamos había venido el sobredicho su hermano á hablar con el Almirante, é á darle priesa que fuese al lugar donde 74estaba el dicho Guacamarí. Allí fué el Almirante á tierra é toda la gente de pro con él, tan ataviados que en una cibdad prencipal parescieran bien; llevó algunas cosas para le presentar porque ya había rescibido dél alguna cantidad de oro, é era razón le respondiese con la obra é voluntad quél había mostrado. El dicho Guacamarí ansí mismo tenía aparejado para hacerle presente. Cuando llegamos hallámosle echado en su cama, como ellos lo usan, colgado en el aire, fecha una cama de algodón como de red; no se levantó, salvo dende la cama hizo el semblante de cortesía como él mejor sopo, mostró mucho sentimiento con lágrimas en los ojos por la muerte de los cristianos, é comenzó á hablar en ello mostrando como mejor podía, como unos murieron de dolencia, é como otros se habían ido á Caonabó á buscar la mina del oro é que allí los habían muerto, é los otros que se los habían venido á matar allí en su villa. A lo que parescían los cuerpos de los muertos no había dos meses que había acaecido. Esa hora él presentó al Almirante ocho marcos y medio de oro, é cinco ó seiscientos labrados de pedrería de diversos colores, é un bonete de la misma pedrería, lo cual me paresce deben tener ellos en mucho. En el bonete estaba un joyel, lo cual le dió en mucha veneración. Paréceme que tienen en más el cobre quel oro. Estábamos presentes yo y un zurugiano[163] de armada; entonces dijo el Almirante al dicho Guacamarí que nosotros éramos sabios de las enfermedades de los hombres, que nos quisiese mostrar la herida, él respondió que le placía, para lo cual yo dije que sería necesario, si pudiese, que saliese fuera de casa, porque con la mucha gente estaba 75escura é no se podía ver bien; lo cual él fizo luego, creo más de empacho que de gana: arrimándose á él salió fuera. Después de asentado, llegó el zurugiano á él é comenzó de desligarle; entonces dijo al Almirante que era ferida fecha con CIBA[164], que quiere decir con piedra. Después que fué desatada llegamos á tentarle. Es cierto que no tenía más mal en aquella que en la otra, aunque él hacía del raposo[165] que le dolía 76mucho. Ciertamente no se podía bien determinar porque las razones eran iguales, que ciertamente muchas cosas había que mostraban haber venido á él gente contraria. Ansí mesmo el Almirante no sabía qué se hacer: parescióle é á otros muchos, que por entonces fasta bien saber la verdad que se debía disimular, porque después de sabida, cada que quisiesen, se podía dél rescibir enmienda. E aquella tarde se vino con el Almirante á las naos, é mostrándole caballos é cuanto ahí había, de lo cual quedó muy maravillado como de cosa extraña á él; tomó colación en la nao é esa tarde luego se tornó á su casa: el Almirante dijo que quería ir á habitar allí con él é quería facer casas, y él respondió que le placía, pero que el logar era mal sano porque era muy húmedo, é tal era por cierto. Esto todo pasaba estando por intérpretes dos indios de los que el otro viaje habían ido á Castilla, los cuales habían quedado vivos de siete que metimos en el puerto, que los cinco se murieron en el camino, los cuales escaparon á uña de caballo. Otro día[166] estuvimos surtos en aquel puerto; é quiso saber cuándo se partiría el Almirante: le mandó decir que otro día[167]. En aquel día vinieron á la nao el sobredicho hermano suyo é otros con él, é trajeron algún oro para rescatar. Ansí mesmo el día que allá salimos se rescató buena cantidad de oro. En la nao había diez mujeres de las que se habían tomado en las islas de Cariby; eran las más de ellas de Boriquén. Aquel hermano de Guacamarí habló con ellas: creemos que les dijo lo que esa noche pusieron por obra, 77y es que al primer sueño muy mansamente se echaron al agua é se fueron á tierra, de manera que cuando fueron falladas menos, iban tanto trecho que con las barcas no pudieron tomar más de las cuatro, las cuales tomaron al salir del agua; fueron nadando más de una gran media legua. Otro día de mañana[168] envió el Almirante á decir á Guacamarí que le enviase aquellas mujeres que la noche antes se habían huido, é que luego las mandase á buscar. Cuando fueron hallaron el lugar despoblado, que no estaba persona en él: ahí tomaron mucho fuerte á afirmar su sospecha, otros decían que se habría mudado á otra población quellos ansí lo suelen hacer. Aquel día estovimos allí quedos porque el tiempo era contrario para salir: otro día de mañana[169] acordó el Almirante, pues que el tiempo era contrario, que sería bien ir con las barcas á ver un puerto la costa arriba, fasta el cual habría dos leguas[170], para ver si habría dispusición de tierra para hacer habitación, donde fuemos con todas las barcas de los navíos, dejando los navíos en el puerto. Fuímos corriendo toda la costa, é también estos no se seguraban bien de nosotros; llegamos á un lugar de donde todos eran huídos. Andando por él fallamos junto con las casas, metido en el monte, un indio ferido de una vara, de una ferida que resollaba por las espaldas, que no había podido huir más lejos. Los 78desta isla pelean con unas varas agudas, las cuales tiran con unas tiranderas como las que tiran los mochachos las varillas en Castilla, con las cuales tiran muy lejos asaz certero. Es cierto que para gente desarmada que pueden hacer harto daño. Este nos dijo que Caonabó é los suyos le habían ferido, é habían quemado las casas á Guacamarí. Ansí quel poco entender que los entendemos á las razones equívocas nos han traido á todos tan afuscados que fasta agora no se ha podido saber la verdad de la muerte de nuestra gente, é no hallamos en aquel puerto dispusición saludable para hacer habitación. Acordó el Almirante nos tornásemos para la costa arriba por do habíamos venido de Castilla[171] porque la nueva del oro era fasta allá. Fuénos el tiempo contrario, que mayor pena nos fué tornar treinta leguas[172] atrás que venir desde Castilla, que con el tiempo contrario é la largueza del camino ya eran tres meses pasados cuando descendimos en tierra[173]. Plugó á nuestro 79Señor que por la contrariedad del tiempo que no nos dejó ir más adelante, hubimos de tomar tierra en el mejor sitio y dispusición que pudiéramos escoger, donde hay mucho buen puerto é gran pesquería[174], de la cual tenemos mucha necesidad por el carecimiento de las carnes. Hay en esta tierra muy singular pescado más sano quel de España. Verdad sea que la tierra no consiente que se guarde de un día para otro porque es caliente y húmeda, é por ende luego las cosas introfatibles ligeramente se corrompen. La tierra es muy gruesa para todas cosas: tiene junto un río prencipal é otro razonable, asaz cerca de muy singular agua: edifícase sobre la ribera del una cibdad Marta[175], junto quél lugar se deslinda con el agua, de manera que la metad de la cibdad queda cercado de agua con una barranca de peña tajada, tal que por allí no ha menester defensa ninguna; la otra metad está cercada de una arbolada espesa que apenas podrá 80un conejo andar por ella; es tan verde que en ningún tiempo del mundo fuego la podrá quemar: hase comenzado á traer un brazo del río, el cual dicen los maestros que trairán por medio del lugar, é asentarán en él moliendas é sierras de agua, é cuanto se pudiese hacer con agua. Han sembrado mucha hortaliza, la cual es cierto que crece más en ocho días que en España en veinte. Vienen aquí continuamente muchos indios é caciques con ellos, que son como capitanes dellos, é muchas indias: todas vienen cargadas de AGES[176], que son como nabos, muy excelente manjar, de los cuales facemos acá muchas maneras de manjares en cualquier manera; es tanto cordial manjar que nos tiene á todos muy consolados, porque de verdad la vida que se trajo por la mar ha seido la más estrecha que nunca hombres pasaron, é fué ansí necesario porque no sabíamos qué tiempo nos haría, ó cuanto permitiría Dios qué estuviésemos en el camino; ansí que fué cordura estrecharnos, porque cualquier tiempo que viniera pudiéramos conservar la vida. Rescatan el oro é mantenimientos é todo lo que traen por cabos de agujetas, 81por cuentas, por alfileres, por pedazos de escudillas é de plateles. A este AGE llaman los de Carabi NABI, é los indios HAGE. Toda esta gente, como dicho tengo, andan como nacieron, salvo las mujeres de esta isla traen cubiertas sus vergüenzas, dellas con ropa de algodón que les ciñen las caderas, otras con yerbas é fojas de árboles. Sus galas dellos é dellas, es pintarse, unos de negro, otros de blanco é colorado, de tantos visajes que en verlos es bien cosa de reir; las cabezas rapadas en logares, é en logares con vedijas de tantas maneras que no se podría escribir. En conclusión, que todo lo que allá en nuestra España quieren hacer en la cabeza de un loco, acá el mejor dellos vos lo terná en mucha merced. Aquí estamos en comarca de muchas minas de oro, que según lo que ellos dicen no hay cada una dellas de veinte ó veinte é cinco leguas: las unas dicen que son en Niti[177], en poder de Caonabó, aquel que mató á los cristianos; otras hay en otra parte que se llama Cibao[178], las cuales, si place á nuestro Señor, sabremos é veremos con los ojos antes que pasen muchos días, porque agora se ficiera sino porque hay tantas cosas de proveer que no bastamos para todo, porque la gente ha adolecido en cuatro ó cinco días el tercio della, creo la mayor causa de ello ha seido el trabajo é mala pasada del camino; allende de la diversidad de la tierra; pero espero en nuestro Señor que todos se levantarán con salud. Lo que paresce desta gente es que si lengua tuviésemos que todos se 82convertirían, porque cuanto nos ven facer tanto facen, en hincar las rodillas á los altares, é al Ave María, é á las otras devociones é santiguarse; todos dicen que quieren ser cristianos, puesto que verdaderamente son idólatras, porque en sus casas hay figuras de muchas; yo les he preguntado qué es aquello, dícenme que es cosa de TUREY[179], que quiere decir del cielo. Yo acometí á querer echárselos en el fuego é hacíaseles de mal que querían llorar; pero ansí piensan que cuanto nosotros traemos que es cosa del cielo, que á todo llaman TUREY, que quiere 83decir cielo. El día que yo salí á dormir en tierra fué el primero día del Señor: el poco tiempo que habemos gastado en tierra ha seido más en hacer donde nos metamos, é buscar las cosas necesarias, que en saber las cosas que hay en la tierra, pero aunque ha seido poco se han visto cosas bien de maravillar, que se han visto árboles que llevan lana[180] y harto fina, tal que los que saben del arte dicen que podrán hacer buenos paños dellas. Destos árboles hay tantos que se podrán cargar las carabelas de la lana, aunque es trabajosa de coger, porque los árboles son muy espinosos; pero bien se puede hallar ingenio para la coger. Hay infinito algodón de árboles perpetuos tan grandes como duraznos. Hay árboles que llevan cera en color y en sabor é en arder tan buena como la de abejas, tal que no hay diferencia mucha de la una á la otra[181]. Hay infinitos árboles de trementina[182] muy 84singular é muy fina. Hay mucha alquitíra[183]. también muy buena. Hay árboles que pienso que llevan nueces moscadas, salvo que agora están sin fruto, é digo que lo pienso porque el sabor y olor de la corteza es como de nueces moscadas[184]. Ví una raiz de gengibre que la traía un indio colgada al cuello. Hay también linaloe[185], aunque no es de la manera del que fasta agora se ha visto en nuestras partes; pero no es de dudar que sea una de las especias de linaloes que los dotores ponemos. También se ha hallado una manera de canela, verdad es que no es tan fina como la que allá se ha visto, no sabemos si por ventura lo hace el defecto de saberla coger en sus tiempos como se ha de coger, ó si por ventura la tierra no la lleva mejor[186]. También se ha hallado mirabolanos cetrinos, salvo que agora no están sino debajo del árbol, como la tierra es muy húmida están podridos tienen el sabor mucho amargo, yo creo sea del podrimiento; pero todo lo otro, salvo el sabor que está corrompido; es de mirabolanos 85verdaderos[187]. Hay también almástica[188] muy buena. Todas estas gentes destas islas que fasta agora se han visto, no poseen fierro ninguno. Tienen muchas ferramientas, ansí como hachas é azuelas hechas de piedra tan gentiles é tan labradas que es maravilla como sin fierro se pueden hacer. El mantenimiento suyo es pan hecho de raices[189] de una yerba que es entre árbol é yerba[190], é el age, de que 86ya tengo dicho que es muy buen mantenimiento: tienen por especia, por lo adobar, una especia que se llama AGÍ[191] con la cual comen también el pescado, como aves cuando las pueden haber, que hay infinitas de muchas maneras. Tienen otrosí unos granos como avellanas, muy buenos de comer[192]. Comen cuantas culebras é lagartos é arañas é cuantos gusanos se hallan por el suelo, ansí que me parece es mayor su bestialidad que la de ninguna bestia del 87mundo. Después de una vez haber determinado el Almirante de dejar el descobrir las minas fasta primero enviar los navíos que se habían de partir á Castilla[193], por la mucha enfermedad que había seido en la gente, acordó de enviar dos cuadrillas con dos capitanes, el uno á Cibao[194] y el otro[195] á Niti, donde está Caonabó, de que ya he dicho, los cuales fueron é vinieron el uno á veinte días de Enero, é el otro á veinte é uno: el que fué á Cibao halló oro en tantas partes que no lo osa hombre decir, que de verdad en más de cincuenta arroyos é ríos hallaban oro, é fuera de los ríos por tierra; de manera que en toda aquella provincia dice que doquiera que lo quieran buscar lo hallarán. Trajo muestra de muchas partes como en la arena de los ríos é en las hontizuelas[196], que están sobre tierra, créese que cavando, como sabemos hacer, se hallará en mayores pedazos, porque los indios no saben cavar ni tienen con 88qué puedan cavar de un palmo arriba[197]. El otro que fué á Niti trajo también nueva de mucho oro en tres ó cuatro partes; ansí mesmo trajo la muestra dello. Ansí que de cierto los Reyes, nuestros Señores, desde agora se pueden tener por los más prósperos é más ricos Príncipes del mundo, porque tal cosa hasta agora no se ha visto ni leido de ninguno en el mundo, porque verdaderamente á otro camino que los navíos vuelvan pueden llevar tanta cantidad de oro que se puedan maravillar cualesquiera que lo supieren. Aquí me paresce será bien cesar el cuento; creo los que no me conocen que oyeren estas, me ternán por prolijo é por hombre que ha alargado algo; pero Dios es testigo que yo no he traspasado una jota los términos de la verdad.

MAPA DE LAS ANTILLAS
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Notes in this chapter

Note 1 · Esta carta fué copiada por Navarrete de un códice, que poseía la real Academia de la Historia, escrito á mediados del siglo XVI. La carta ocNote 2 · Navarrete.—Ob. cit.Note 3 · Las Casas.—Ob. cit.Note 4 · Castelar.—Ob. cit. pág. 371.Note 5 · Había cocoteros en la costa del mar del Sur, en la provincia del cacique Chimán, pero en las Antillas eran desconocidos.Note 6 · Dice Oviedo: “Estos plátanos los hay en todo tiempo del año; pero no son por su origen naturales de aquellas partes, porque de España fueronNote 7 · Estévanez.—Geografía universal.—1889.Note 8 · Patricio Montojo.—Ob. cit.Note 9 · Varnhagen.—La verdadera Guanahaní de Colón.—1864.Note 10 · Leyva.—Ob. cit.Note 11 · Montojo.—Ob. cit.Note 12 · Esta frase ha hecho suponer á algunos—El Diario popular de Mayagüez: Segundo viaje de Colón por Euskal-Erria—que la carta iba dirigida al MoNote 13 · Esta palabra escritura no está usada en sentido de testimonio público de Escribano. Equivale en esta carta al efecto de escribir, á la obra Note 14 · Si esta carta hubiera ido dirigida al Monarca, Chanca diría vuestra Alteza; hoy decimos vuestra Magestad. La frase vuestra Señoría ha quedadNote 15 · Si la carta hubiera ido dirigida al Monarca diría aquí: que vuestra Alteza.Note 16 · Igual vacío en el original. Debe decir, del año de 1493 (Navarrete).Note 17 · De esta frase se deduce que Chanca venía en la nao Marigalante.Note 18 · El 3 de noviembre.Note 19 · La Domínica, que llamó así por haberla descubierto en día Domingo. (Nav.)Note 20 · La Marigalante, que llamó así porque la nao en que iba Colón tenía este nombre. (Nav.)—Era de extrañar que dada la religiosidad y amor á losNote 21 · Viniendo el crucero con rumbo de este á oeste la segunda isla que vió quedando á mano derecha fué Marigalante.Note 22 · En la Marigalante.—(Nav.).Note 23 · Pimienta malagueta.—Caryophyllus pimienta.Note 24 · De esto se infiere que sería la fruta del Manzanillo que produce efectos semejantes. (Nav.)—El fruto del Manzanillo (Hippomane mancenilla) cNote 25 · El 4 de noviembre.Note 26 · La Guadalupe.—(Nav.)Note 27 · Arribaron á la parte de Guadalupe títulada, Baja tierra, sobre cuya cordillera central se destaca el volcán llamado del Azufre; cuyo cráter Note 28 · Juan Ignacío de Armas.—Ob. cit.—niega esta antropofagía: lo cual es ir contra la narración de todos los cronistas de los primeros tiempos deNote 29 · En el primer viaje del Almirante, los indios de Guanahaní, le indicaron hacia donde quedaban las islas de los Caribes. Colón indudablemente Note 30 · Fué Diego Márquez, el veedor, que iba por Capitán de un navío, quien con ocho hombres más desembarcó y se internó en la isla, sin licencia dNote 31 · Esta frase de Chanca no se puede tomar ad pedem littiræ. Habiendo llegado á Guadalupe el día 4, bien tarde, los ocho días se cumplen el 12 tNote 32 · En el Instituto Smithsonian de Washington, se conservan esculturas de madera de las islas Caribes con las señales de estas ligaduras de algoNote 33 · Pedro Mártir de Anglería la llama Carucueria; pero tanto Mártir como Chanca en cuestión de nombres indígenas sufren sensibles equivocacionesNote 34 · Esta es Santa Cruz.—Chanca la llama la tercera, refiriéndose á la tercera en que desembarcaron.Note 35 · Todos los indios de las islas de Barlovento pertenecían á la raza caribe, procedentes de Costa-firme; los de las grandes Antillas á la rama Note 36 · La Casas fija la vuelta de Márquez el 8.—El padre Nazario supone que el obispo de Chiapa no pudo estar asesorado por su padre Francisco de CNote 37 · Partieron el Domingo 10 de Noviembre (Nav.). Fernando Colón opina también que partieron el Domingo 10.—El padre Nazario opina que el 12. Si Note 38 · La isla Monserrate. (Nav.) Juan de la Cosa la anota en su carta: Santa María de Monserrat.Note 39 · El Almirante la nombró Santa María la Redonda. (Nav).Note 40 · El domingo 10 por la noche.Note 41 · Santa María la Antigua (Nav.).Note 42 · Este párrafo de la carta de Chanca, algo obscuro, ha sido el que ha desorientado á don Martín Fernández Navarrete y al Pbro. Nazario.—La armNote 43 · La de San Martín. (Nav.) Error craso.—Esta es Santa Cruz: es Ay-ay: la tercera en que desembarcaron: lo dice el mismo Chanca al hablar de GuNote 44 · La Guadalupe.Note 45 · Domínica; Cayrí, de los indígenas.Note 46 · Esta aseveración es falsa. En Domínica no había tal oro, como le dijo el indio á Chanca. Lo que se comprobó, después, en esa isla fué un bueNote 47 · El mismo jueves 14 de noviembre.Note 48 · Isla de Santa Cruz donde surgieron el jueves 14 de noviembre (Nav.) Error craso.—El crucero al zarpar de Santa Cruz, á quien marcó nuestro aNote 49 · El día 15 de noviembre.Note 50 · A la mayor de estas islas llamó el Almirante Santa Ursula: y á todas las otras las once mil Vírgenes. (Nav.)Note 51 · El día 16 de noviembre.—El padre Nazario se inclina á que Colón “pondría á buen recaudo la flota en la isla de Vieques”.—La flota se mantuvoNote 52 · Isla de Puerto-Rico, á la que llamó el Almirante San Juan Bautista. (Nav.)—Aquí rompe el padre Nazario con Chanca, pues, asevera se llamaba Note 53 · El día 17 de noviembre.—Hay que tener en cuenta que el precavido Colón no costeó la banda meridional de nuestra Isla como acostumbran á haceNote 54 · Este es un error.—Los boriqueños sabían navegar en canoas como los haitianos, con quienes mantenían tráfico; especialmente con los indios deNote 55 · Esta nota de antropofagía en los boriquenses es errónea; pues no la confirmó después la conquista, como sucedió con los indios de las islas Note 56 · Ensenada de Mayagües. (Nav.) Esta nota la puso don Martín Fernandez de Navarrete, el año de 1825, como opinión propia, equivocándose como loNote 57 · Puerto-Rico. (Nav.)Note 58 · El Viernes 22 de Noviembre tomo el Almirante la primera. tierra de la isla Española. (Nav.)Note 59 · La Mona y Monito. (Nav.)—Juan de la Cosa en su carta náutica no traza estas islas, que indica Navarrete. Brau es de parecer que antes de darNote 60 · Cabo Engaño.Note 61 · Esta palabra ha inducido al padre Nazario (Ob. cit.) á creer que Colón desembarcó en la costa sur de la Española, lo cual es un gran error. Note 62 · Según Guridi, Ob. cit., tiene de superficie la isla 6,000 leguas cuadradas; y de circunferencia 400, aumentando más de 200 si se cuentan lasNote 63 · El Cronista Herrera dice que estos perrillos que no ladraban los llamaban los indios guaniquinajes. Este es un error del cronista de Indias,Note 64 · Esta descripción de Chanca corresponde á la jutía. Aún se conserva en las serranías de Bahoruco. En Cuba hay muchas variedades, la conga es Note 65 · Isla de Cabra, (Nav.)—Al N. O. del Puerto de Puerto-Plata.Note 66 · La higuana. Existen de más de una vara de largo en Santo Domingo, según Guridi. El señor Noda distingue la higuana de mar y la de tierra. ClNote 67 · Sibuqueira.—Chanca en cuestión de nombres indígenas está muy desacertado.Note 68 · Especie de ganso, que procede del Norte de América y viene á invernar á las Antillas. Anser hyperboreus. La especie negruzca se intitula: AnNote 69 · Este Rey fulano, á que se refiere Chanca, era el cacique Guarionex, frente á cuyos dominios estaba la armada del Almirante. Samaná pertenecíNote 70 · Guacanagarí, según Fernando Colón y Oviedo.Note 71 · Rio de Santiago. (Nav.) Este es el rio que el Almirante en su primer viaje, y el martes 8 de Enero, puso el nombre de Rio del oro y hoy se lNote 72 · Según Fernando Colón el 25 de Noviembre.—El padre Nazario, ob. cit. pág. 78, dice: que fué “error en que estuvo don Juan Bautista Muñoz, al Note 73 · Son 7 leguas solamente. (Nav.)—Son más de diez leguas.Note 74 · Guacanagarí.Note 75 · Surgió el Almirante á la entrada del Puerto de la Navidad, miércoles 27 de Noviembre, hacia la media noche, y al día siguiente, á la tarde, Note 76 · Debe decir, el otro viaje; porque hace referencia á la pérdida de la Santa María, cuyo naufragio tuvo efecto en el primer viaje.Note 77 · Esta palabra desfondase es error de copista ó de imprenta. En esta arribada no hubo naufragio de ninguna nave. Desfondar, es quitar á la navNote 78 · La del miércoles 27.Note 79 · Bahía de Caracol. (Nav.) En esta elección se equivocó el académico don Martín Fernandez de Navarrete, como al señalar la de Mayagüez, en PueNote 80 · Guacanagarí.Note 81 · Fuegos ó fogatas.Note 82 · Guacanagarí.Note 83 · Este cacique era, según los historiadores, de raza caribe; turbulento y desconfiado de los indios que ocupaban los inmediatos cacicazgos; erNote 84 · El 30 de Noviembre. El dia anterior 29, fué la visita del primo de Guacanagarí.Note 85 · Bernia, s. f. capa de abrigo hecha de un tegido basto de lana, semejante al de las mantas y de varios colores. (Nav.)Note 86 · 2 de Diciembre.Note 87 · Manto moruno que cubre todo el cuerpo.Note 88 · 3 de Diciembre.Note 89 · 4 de Diciembre.Note 90 · Guacanagarí, con motivo de haberle incendiado su ranchería el terrible Caonabó, ocupaba otro lugar distinto del que tenía al este del río GuNote 91 · Cirujano.Note 92 · Ciba ó siba, significaba piedra en el lenguaje indo-antillano. Conservamos algunos vocablos procedentes de esta raiz.—Cibao: de ciba, piedraNote 93 · Esta apreciación de Chanca, considerando al cacique Guacanagarí como falso, astuto ó solapado, es gratuita. La conducta del régulo indígena Note 94 · 5 de DiciembreNote 95 · 6 de Diciembre.Note 96 · El 7 de Diciembre.Note 97 · El 8 de Diciembre.Note 98 · Puerto Delfin ó Bahiajá. (Nav). El Almirante mandó á Melchor Maldonado con 300 soldados á recorrer la costa. Exploró este capitán la tierra Note 99 · De esta frase de Chanca se desprende claramente que llegaron al fuerte de Navidad por la costa norte, y no por el sur, como pretende el padrNote 100 · Con el derrotero al este, que la armada emprendió, tenía en contra los vientos alisios: lo que justifica la pesadumbre de Chanca en ir de NaNote 101 · El día 9 de Diciembre abandonaron el puerto de Navidad—Guarico—y ya el mismo físico de la armada manifiesta haber sido penosa la navegación.Note 102 · La Isabela, distante 10 leguas al Este de Monte Christi. (Nav).Note 103 · Los documentos oficiales, referentes á esa primera ciudad, dicen siempre Isabela y no Marta.Note 104 · Colón los llamó ñame, niame ó iñame, porque así los oyó nombrar en Guinea; pero el vocablo indio es aje. En el Diario del primer viaje, 4 deNote 105 · Niti era una población indígena, que correspondía al cacicazgo de Maguana.Note 106 · Población, como Niti, perteneciente al cacicazgo de Maguana, además de Corohai, Guaraguano y Guaba. Según Guridi, el Cibao contiene minas abNote 107 · El ilustrado doctor don Agustín Stahl, en su interesante obra Los indios borinqueños, sintetiza su artículo Religión con las siguientes concNote 108 · El Bombax pyramidale, vulgarmente guano, es el único cuyos frutos maduros contienen una especie de lanilla color casi castaño, que se aproveNote 109 · Ceroxilon andicola. Cera de palma. Esta primorosa palmera suministra una especie de cera, que puede reemplazar á la de abejas: brota de las Note 110 · Habiéndose fundado La Isabela en la costa norte dominicana, esta abundante terebintácea, á que se refiere Chanca, es indudablemente el anarcNote 111 · Género de plantas de la familia de las leguminosas, entre ellas la dolichos unguiculutus.Note 112 · La nuez moscada legítima (Myristica aromatica) procede de las Indias Orientales y se ha aclimatado en las Antillas, especialmente en TrinidaNote 113 · La zábila—Aloe spicata.Note 114 · Este es el Laurus montana ó canelero salvaje de las Antillas. La verdadera canela procede del Laurus cinnamomum, natural de las Indias OrienNote 115 · Hay unas cincuenta especies de mirobalanos, originarias todas de países intertropicales. La que puede servir de tipo crece en las Indias OriNote 116 · Almácigo.—Bursera gummifera.Note 117 · Basta esta frase de Chanca para echar por tierra la aseveración de Armas, que en Orígenes del lenguaje criollo, pag. 36, dice: “dieron (los Note 118 · La yuca.—Jatropha manihot. Su talle puede elevarse á la altura de un hombre y de ahí la manera de describirla Chanca entre árbol ó yerba. A Note 119 · Según Armas, Ob. cit, esta voz es de procedencia arábiga. Don José María Doce en su Diccionario ortográfico etimológico español (1881) le coNote 120 · Omphalea nucifera.—Avellano de América.Note 121 · Envió en efecto 12 navíos al mando de Antonio de Torres, que se hizo á la vela del puerto de la Navidad el día 2 de Febrero de 1494, trayendNote 122 · Este fué Alonso de Ojeda, que con 15 hombres salió por el mes de Enero de 1494 á buscar las minas de Cibao, y volvió pocos días después con Note 123 · Juan López Luján, caballero natural de Madrid.Note 124 · Diminutivo de hontana, fuente.Note 125 · Los indios usaban para cavar la tierra un palo tostado al fuego, que llamaban coa, y que les servía como de azada para labrar los campos.
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