27.
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(Año de 1565).—Relación circunstanciada de los acontecimientos y suceso del viaje y jornada que hizo el Armada de S. M., de que fué por General el muy Iltre. Señor Miguel Lopez de Legazpi, en el descubrimiento de las Islas de Poniente; desde 19 de Noviembre de 1564 que partió del puerto de Navidad hasta fin de Mayo del siguiente año que salió del puerto de Zubú para Nueva España, con el aviso del arribo del Armada á aquellas Islas, y á descubrir la navegación de la vuelta, la nao capitana San Pedro, á cargo del Capitan Felipe de Salcedo, llevando consigo al Piloto mayor Esteban Rodriguez, y á Rodrigo de Espinosa, Piloto que era del galeon de la propia Armada nombrado San Juan. (C. i. de N. t. 17. d. n. 5.)
El dicho General se despachó en el Puerto de la Navidad que es en la Nueva España á la Mar del Sur, y está en altura de 19 grados y medio de la Equinocial á la parte del Norte: fueron quatro Navios los que llebó, dos Galeones grandes, y dos Patages pequeños; la Nao Capitana nombrada San Pedro que era la mayor en que fué dicho General, y por Pilotos della Esteban Rodriguez Piloto mayor, y Pierres Plin[71] Frances: la Nao Almiranta nombrada San Pablo en que fue el Maese de Campo Matheo del Saz, y por Piloto della Jaymes Martinez Fortun, y Diego Martin su compañero: el Patax nombrado San Juan que fue por Capitan Juan de la Isla, y por Piloto Rodrigo de Espinosa su hermano; y el otro Patax menor nombrado San Lucas de que fue por Capitan Don Alonso de Arellano, y por Piloto Lope Martin; y mas otro varco, ó Fragatilla que se compró de Juan Pablo de Carrion que la Nao Capitana llebó por popa; y con estos quatro Navios haviendo repartido por ellos la gente segun el porte de cada uno, asi la de Guerra como la de Mar contenida en la Lista y Nomina que se hizo en el dicho Puerto de la Navidad, ansi mismo toda la artilleria, municiones y bastimentos; y haviendo dado Instruccion y nombres á todos los Capitanes de la orden que habian de tener, y como le habian de seguir, se embarcó encomendandose al Benditisimo nombre de Jesus de quien es muy devoto.
Partió la Armada del dicho Puerto de la Navidad Lunes 20 de Noviembre de 1564 años dos horas despues de media noche; ó por mejor decir Martes tres horas antes del dia 21 de Noviembre y corrió al Sudueste derechamente conforme á la Instruccion que llevaba del Illmo. Visorrey Don Luis de Velasco, que en Gloria sea, y por esta derrota corrió hasta el sabado siguiente.
Sabado 25 de Noviembre, que fue dia de Santa Catalina, el dicho General por ante Hernando Requel Escribano de Governacion exhivió una Instruccion que traia sellada y cerrada de la Abdiencia Real de la Nueva España, la qual le fue mandado no abriese hasta que se hallase cient leguas la Mar adentro, y visto que por la dicha Instruccion se le mandaba, que siendo los tiempos favorables hiciese su viaje derechamente á las Islas Filipinas, y á otras de aquella comarca que están en la demarcacion de Su Magestad, y que para esto procurase tomar las Islas Nublada y Rocapartida, y las de los Reyes y Corales, y Arrecife, y Matalotes, que es el camino que hizo Rui Lopez de Villalobos, mandó llamar é juntar en la Nao Capitana los Religiosos, Capitanes é Oficiales de Su Magestad, é Alferez, Sargento, é Alguacil mayor, é todos los Pilotos del Armada, y estando todos juntos les dijo lo que por la dicha Instruccion se les mandaba, y que conforme á ella su derecha derrota habia de ser á las Islas Filipinas, y á las demas á ellas comarcanas que están dentro de la demarcacion de Su Magestad, que le diesen su Parescer, por que rumbos y derrotas mejor lo podia hacer y cumplir lo contenido en la dicha Instruccion, lo qual sintieron mucho los Religiosos que iban en la Armada dando á entender se hallaban engañados, y que á haber sabido ó entendido en tierra que habia de seguirse esta derrota[72] no vinieran la jornada por las causas y razones que el Padre Fray Andres de Urdaneta habia dicho en Mexico, mas como Religiosos zelosos del servicio de Dios nuestro Señor visto lo que la Real Audiencia mandaba, y lo que alli el General les dijo, y quan servido seria Dios nuestro Señor dello y su Santa Feé dilatada, y el aumento de la Real Corona, y general provecho dellos que en la Armada iban pasaron con ello y mostraron conformarse con la voluntad del General, y tratando de la derrota mas derecha y mejor para las Islas Filipinas como el General se lo pidió, todos en un mismo parescer conformes dixeron, que presupuesto que habian de ir en demanda de las Islas Filipinas que lo mejor y mas conviniente era governar al Hueste quarta del Sudueste[73] hasta ponerse en altura de 9 grados, y puestos en 9 grados correr derechamente al Hueste en demanda de las Islas de los Reyes y de los Corales que dicen estar en 9 grados, y que desde alli fuesen en demanda de Arrecifes y Matalotes que estan en 10 grados, y desde alli a las Filipinas, y que esto era su parescer, por que ya no se podia tomar la Nublada, ni Rocapartida sin perder mucho camino, por que este dia digeron los Pilotos haber tomado en 15 grados el altura[74].
Conforme al parescer de arriba el General mandó mudar la derrota, y que la Armada governase al Hueste quarta del Sudueste hasta ponerse en altura de 9 grados, y desde alli corriesen derechamente al Hueste en demanda de los Reyes y Corales, y desde alli á Matalotes y Arrecifes, y desde alli á las Filipinas en altura de 12 grados y medio hasta 13, y conforme á esto dió nuevas Instrucciones[75] á los Capitanes, Maestres y Pilotos de la orden que habian de tener, y si alguna Nao con tiempo forzoso se apartase de la compañia procurase tomar las Islas en estos capitulos señaladas, y el tiempo que en ellas esperaria el que primero llegase á las otras, y no viniendo dentro del tal tiempo, y partiendose para seguir su derrota, las señas que habian de dejar en cada parte, y que guardando esta orden fuesen á las Filipinas donde no podian dejar de juntarse, y en dandoles estas Instrucciones se mudó la derrota que hasta alli habian traido, y esto se efectuó el dicho Sabado 25 de Noviembre despues de medio dia.
Y ansi el Armada governó al Hueste quarta del Sudueste hasta el Jueves siguiente que fueron 29 de Noviembre, y cada noche por mandado del General el Patax San Lucas iba delante por la proa de la Capitana, y por que algunos dias amanescia el dicho Patax muy lejos del Armada y delantero mas de dos leguas, otras vezes á sotavento, el dicho General mandó á Lope Martin Piloto del Patax Sant Lucas que no se desviase del Armada, y que por proa de la Capitana se adelantase solamente media legua, y ansi el dicho Juebes en la tarde el dicho Patax se puso ante la proa de la Capitana navegando la mesma derrota arriba declarada, segun se le habia mandado, y el Viernes por la mañana no paresció, ni se vido el dicho Patax, y aunque todo aquel dia y el otro siguiente se tubo por cierto que arribara sobre la Flota por que era mas buen velero que las otras Naos, no vino, ni hasta ahora se ha tenido noticia ni nueva del[76], lo qual no poca pena dió á la Armada, y al General mayormente, por que se sospechó haberse apartado por culpa ó descuido del dicho Lope Martin Piloto, aunque siempre se tubo entendido que siguiendo el Patax su Navegacion conforme á la instruccion que llevaba no podia dejar de tomar alguna de las Islas Filipinas, por que se tubo por cierto que iba mas adelante que la Flota, y con esperanza de verle prosiguió el Armada su rumbo.
Corrimos por esta derrota hasta ponernos en altura de 9 grados que fue á 18 de Diciembre: en este tiempo tovimos dos ó tres dias de calmas, y algunos aguazeros: puesto en 9 grados de altura mandó el General que el Armada governase al Hueste conforme á lo que antes se habia acordado para el acrecentamiento de la Navegacion, lo qual se hizo y fue corriendo en esta altura de 9 grados un cuarto mas ó menos, por que los Pilotos jamas se concertaron en el tomar del sol sino que siempre diferian unos de otros un quarto, y algunas vezes mas, porque si unos tomaban en 9 grados, otros se hallaban en 9 y un quarto, como paresce por sus Derroteros, que ni en la altura, ni en las zingladuras jamas se conformaron, y algunos dellos iban delanteros mas de 200 leguas de otros en el camino que decian haber andado desde el Puerto de la Navidad hasta allí: otros menos, pero todos iban errados y desatinados, y desta manera echaban sus zingladuras mas camino del que los Navios andaban: no sé si lo hizo las muchas corrientes y aguages que en el Golfo se vieron, ó que fue la causa dello, mas cada Piloto trabajaba sustentar su opinion y dar á entender al otro, que él era el que venia errado, aunque despues como el General les preguntaba cada dia que quanto era el camino que habian andado, y quantas leguas se hallaban del Puerto de la Navidad, y en que altura habian tomado el sol, emmendaron algo; los que iban muy delanteros se tenian cortos, y los que se habian quedado atras alargandose en las cingladuras, y si no fuera por este termino que usó el General para su concierto de los Pilotos andubieran en muy gran error segun lo comenzaron á andar al principio de la navegacion, y con todo esto parece haberse adelantado todos en echar demasiado camino, y el que mas se moderó fué el Padre Fray Andres de Urdaneta, y asi fue el que mejor acertó quando dijo hallarse con la tierra, y no sé si se acortara mas sino fuera por ver que todos los Pilotos iban tan delanteros, y que diferian tanto de su punto, y esto bastó para hacerle que se alargase algo mas en las cingladuras de lo que al principio comenzó por no diferir de la opinion de todos los Pilotos en tanto grado: por este rumbo y altura de 9 grados poco mas ó menos corrimos derechamente en demanda de las Islas de los Reyes y Corales hasta que todos los Pilotos por los puntos de figuras que llevaban digeron hallarse mucho mas adelante de las dichas dos Islas, y haberlas pasado, y que algunos dellos se hallaban cerca de las Islas de los Arrecifes y Matalotes, que son mucho mas adelante, y visto esto el General con acuerdo y parescer de todos los Capitanes y Pilotos mandó que se pusiesen en altura de 10 grados para ir en demanda de Matalotes que dicen estar en esta altura, lo qual se hizo, y esto fue á 28 de Diciembre, y puestos en los 10 grados se mandó governar al Oeste derechamente con la diferencia que los Pilotos llevaban entre sí de la altura como arriba está dicho; y prosiguiendo esta derrota Lunes 8 de Enero de 1565 años por la mañana la Nao Almiranta que venia trasera de todas tiró un tiro de artilleria y amuró en señal de haber visto tierra al Sur, y asi amuraron las demas y fueron corriendo al Sur todo el dia hasta hora de visperas y no se vió tierra; y visto quel Almirante se habia engañado la Capitana hizo señal que arribasen y volbiesen al Oeste quarta del Norueste, lo qual se hizo.
Martes 9 de Enero por la mañana de la Nao Capitana se vió tierra, que era una Isla pequeña y baja, y luego tiró un tiro para que las otras Naos entendiesen lo que era, y corrieron derechamente á la Isla que se habia visto, y llegados á ella era una Isla pequeña que al parescer podia tener tres leguas de box poco mas ó menos: tenia mucha arboleda y fresca, y muchas palmas de cocos, y era tan cantilada de arrecife que no se podia surgir, ni se hallaba fondo, é yendo bordo á bordo della buscando donde poder surgir se descubrió un Pueblezuelo y Casas entre los palmares, é Indios que andaban por la Playa é otros en Canoas, y como vieron las Naos todos los Indios procuraron de huir y meterse por la tierra adentro en la Isla, y los de las Canoas se acogieron á tierra: El Patax San Joan que iba delante surgió en frente de las casas, y estando la proa sobre el arrecife echó el ancla en mas de 150 brazas: la Capitana llegó junto al Patax hasta dar con el baupres en tierra, y amaynó y dejó caer el ancla, y con dos cables no tomó fondo por ser acantilado: lo mismo hizo el Almiranta. Habia embiado el General al Capitan Martin de Goyte[77] en el barco adelante: saltó en tierra, llegando cerca de la Poblazon, como no pudo hallar surgidero y para ver si podia hablar á los Indios. El General viendo que no habia surgidero para las Naos rogó al Padre Fray Andres de Urdaneta que saliese en tierra para ver si podia tomar lengua de los Indios, el qual salió en el Batel, y embió con él á su nieto Felipe de Salcedo para que en nombre de Su Magestad tomase posesion de la Isla, y como de las otras Islas el Maese de Campo y el Capitan Joan de la Ysla salian en los Bateles, y venian á la Capitana para saber lo que se habia de hacer, y vieron quel Batel de la Capitana iba á tierra; arribaron sobre él sin llegar á la Capitana, y fueronse á tierra con el Padre Fray Andres, y las Naos entendieron en cobrar las anclas que habian echado, y cobradas, viendo que la corriente las echaba fuera de la Isla y las metia á la mar el General mandó dar vela, y que de un bordo y de otro esperasen los Bateles questaban en tierra, é ansi se hizo, é ya quel sol se ponia mandó el General que de la Capitana se soltase una pieza para que los que estaban en tierra se recogiesen á las Naos; ellos se dieron priesa, aunque tardaron en dar la vuelta, por que el barco en que salió el Capitan Martin de Goyte habia quedado en seco con la baja mar: trabajaron en volverlo al agua, y como anocheció luego mandó el General que en la Capitana se pusiesen tres faroles para que los Bateles no la perdiesen de vista, y acudiesen á ella, y el Patax San Juan habia ya garrado de donde estaba surto, y los Bateles de la tierra acudieron á él, é ansi el Patax y Bateles llegaron á las Naos á hora de las 10 de la noche, y luego dando velas el Armada fue prosiguiendo su derrota.
El Padre Fray Andres y los que fueron en tierra digeron como habian estado con un hombre viejo que los aguardó con una India vieja que debia de ser su muger y otra moza que seria su hija con una criatura: no se pudo entender su Lengua sino por señas y dieronles algunas cuentas y cosas de rescates que llevaban con que el viejo se aseguró, y mostró tener gran contento, y mostraba á los Españoles las casas y frutas de comer que tenian, y les daban della, y asi mismo pescado de que habia mucha cantidad, asi en fardos, como en barbacoas, y por señas decian que no se viniesen que el embiaria á llamar la gente de la tierra y vernian todos, y se holgaron con ellos, y como vió que se querian volber mostró que le pesaba de que se fuesen. El Indio era muy bien dispuesto y las Mujeres de buen gesto: andaban vestidas de palma de unos petates que ellos hacen muy delgados y primos: habia muchas gallinas de Castilla y mucho pescado y cocos, patatas, ñames, y otra semilla como millo, y que tenian desto mucha cantidad. Asi mismo tenian Canoas muy polidas, anzuelos de hueso y redes, y anzuelos de cordeles muchos é muy primos: el cabello suelto y luengo: pusosele á esta Isla por nombre la Isla de los Barbudos: está en altura de 10 grados: no se les vieron ningun género de armas ofensivas ni defensivas, ni tenian ningun genero de baso de barro.
Miercoles 10 de Enero por la mañana vimos otra Isla que paresció ser grande, y casi a medio dia llegando á ella eran unos Isleos pequeños que estaban Norte Sur, y de un Isleo á otro estaba un arrazife ó baja[78] y despues daban la vuelta los Isleos, y venian á hacer un como corral grande, é unos plazeles y bajos de unos á otros, por lo qual se les puso por nombres las Islas de los Plazeles: no pareció haber Indio ni Poblacion, ni se halló donde poder surgir, aunque las Naos pasaron muy junto al arrecife y baxio.
En este dia Miercoles 16[79] de Enero á la tarde vimos otra Isla pequeña y redonda llena de arboleda, ya puesta de sol llegamos á ella: era despoblada, y habia en ella muy gran cantidad de pajaros de cuya causa le pusimos por nombre la Isla de Pajaros, de cuya causa tiene esta Isla una restinga de arrecifes de mas de dos leguas acia la parte del Nordeste. Estará esta Isla de la Isla de los Arrecifes ocho, ó nueve leguas, y sin parar en ellas proseguimos adelante nuestra navegacion.
Viernes 12 de Enero se vieron otros Isleos y arrecifes de otra forma de corral y plazeles como los de atras que les pusimos por nombre las Hermanas: eran despoblados, y los arrecifes un Isleo á otro, que en medio vienen á hacer como á manera de corral, que terná mas de diez leguas de box por la parte que la costeamos que fué por la vanda del Sur: no se halló donde poder surgir, y asi pasamos adelante prosiguiendo nuestra navegacion. Todos estos Isleos son llenos de arboleda muy espesa hasta donde baña la Mar, y muy acantilados de piedra y arrecifes.
Corrimos por nuestra derrota hasta el Domingo siguiente que fueron 14 de Enero, y este dia en la tarde vimos tierra que nos demoraba al Sueste; arribamos con ella, y por ser noche no la podimos tomar: anduvimos toda la noche de una vuelta y de otra hasta el Lunes siguiente que amanesció, y vista toda la tierra conoscimos ser unos Isleos y arrecifes bajos y peligrosos despoblados, y sin cosa buena: tampoco podimos hallar donde surgir aunque se procuró, llegandonos á tierra todo lo pusible, y visto que la tierra no podia tomarse mandó el General governar al Oeste para proseguir nuestra navegacion. El Padre Fray Andres de Urdaneta dijo, que no seria mucho que estas Islas y arrecifes que fuesen los Jardines que Villalobos descubrió, aunque si eran ellos nos hallabamos mas atras de lo que se pensaba, y no habiamos hallado tanto camino como se hallaba por los puntos, y que esto le parecia por estar en la misma altura que se ponen los otros en las Relaciones de los que fueron con Villalobos, y por otras razones que daba, y los Pilotos se reian dello, diciendo no podia ser, porque estabamos mucho mas adelante, é algunos dellos se hallaban cerca de las Felipinas, otros con Matalotes, y ansi proseguiamos nuestra navegacion por la derrota que llevabamos hasta el Miercoles siguiente que fueron 17 de Enero.
El Miercoles siguiente viendo el General que todos los Pilotos por sus puntos se hallaban ya con las Islas Felipinas, é algunos dellos habian pasado adelante, y que todos estaban en que habiamos pasado las Islas de Matalotes y de Arrecife en cuya demanda ibamos, y que ya no las topariamos, mandó juntar en la Capitana los Religiosos, Capitanes, Oficiales y Pilotos, y á todos propuso lo que los Pilotos decian, y que si era verdad que estabamos más adelante de Matalotes convenia ir en busca de las Filipinas, y que si fuese posible no querria tomar la Isla de Bindanao en tan poca altura como la tomó Villalobos, por evitar lo que á él le subcedió que no pudo salir ni doblar una punta de la misma Isla para ir á las Filipinas, de cuya causa padesció hambre y trabajos, y pues que todos se hallaban en las Filipinas, y algunos mas adelante viesen si convenia subir en altura algo mas de los 10 grados en que se hallaban; pidioles sobre ello su parescer para que conforme á el provea lo que mas conviniente sea al servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad, á lo qual todos de un conforme parescer digeron, que les parescia seria bien subir en altura de 13 grados, y de allí correr al Hueste para no errar las Filipinas, y tambien para evitar no acontesciese otro tanto como á Villalobos al doblar de la punta que dijo el General, el qual conforme al parescer de todos mandó governar al Norueste hasta ponerse en altura de 12 grados y medio, ó hasta 13 y desde allí corriesen al Hueste, lo qual se puso en efecto, y este acuerdo le paresció muy bien al Padre Fray Andres de Urdaneta diciendo que yendo por esta derrota no podian errar las Felipinas, y si los Isleos y arrecifes últimos eran los Jardines que descubrió Villalobos como el lo habia dicho, de necesidad topariamos las Islas de los Ladrones que estaban en altura de 13 grados, y que eran muchas Islas, y que estan Norte Sur, y ansi no podriamos pasar sin ver algunas dellas, y topándolas teniamos certinidad del viaje, y de no haber andado tanto como se pensaba, y ansi fuimos corriendo hasta ponerse el Armada en altura de los 13 grados, y puestos en ella mandó el General governar al Hueste, y que las guiñadas fuesen á la quarta del Sudueste, porque fuesemos de 13 grados hasta 12 y medio, aunque en esto de las alturas siempre diferian los Pilotos como arriba está dicho un quarto de grado, é un tercio, y mas y menos, y ansi fuimos por este rumbo hasta el Domingo 21 de Enero, y este dia el Padre Fray Andres dijo al General, que si era verdad lo que habia pensado de que los Isleos y tierra postrera que atras dejamos eran los Jardines de Villalobos, que estabamos cerca de las Islas de los Ladrones, porque habia tenido cuenta con ello, y se hallaba cerca de tierra de Isla de Ladrones.
Lunes 22 de Enero de 1565 años como á las 10 antes de medio dia vimos tierra, la qual nos demoraba al Norueste, y á lo que parescia era tierra muy alta: luego las Naos governaron al Norueste para tomalla: los Pilotos decian ser tierra de las Filipinas, y quanto mas nos llegabamos á tierra, tanto mas se afirmaban en ello. Solo el Padre Fray Andres de Urdaneta decia, que podian ser Islas de Ladrones, é yendo asi, de la gavia de la Capitana vieron Paraos con velas que salian de la costa, los quales parescia venir acia la Armada: digeron los de las gavias que de una parte de la tierra habian venido seis juntos; de otra parte diferente desta otros seis; de otra cinco, y luego digeron que de todas las partes de la costa que se veia salieron mucha cantidad dellos: el Padre Fray Andres preguntó á los de las gavias, que forma de velas traian estos Paraos: dixeron, que Latinas, lo qual oido dijo afirmándose en ello ser Islas de Ladrones, y mas viendo luego venir cerca de las Naos tanta cantidad de Paraos, lo qual dijo que tenian en costumbre los naturales de aquellas Islas, y que en las Filipinas no lo hicieran. Los Pilotos porfiaban lo contrario, y que no era sino tierra de las Filipinas, y se reian de que se pensase ser Ladrones, y llegando el Armada como dos leguas de tierra llegaron á nuestras Naos todas aquellas velas Latinas, las quales eran de petate de palma muy bien texidas, y cada Canoa ó Parao traia á 6 á 8 á 10 y á 12 y mas Indios: algunas llegaron de 6 en 6 y de quatro en quatro como habian partido de cada barrio de los de la tierra, y serian hasta cincuenta Paraos los que rodeaban las Naos poniendose á tiro de piedra della, y todos ellos nos daban muy grandes vozes, sino que no se entendia lo que decian mas de que todos ellos y cada uno nos señalaba por señas á su Pueblo, que fuesemos á el, é que nos darian mucho que comer, mostrando en las manos alguna fruta que traian en las Canoas: refregabanse en las barrigas con las manos: abrian los brazos, daban vozes, y á lo que entendiamos nos decian con estas señas que nos hartarian: nunca quisieron allegarse á bordo, aunque los llamaban: el General viendo que no querian llegar les mandó echar desde la Capitana en una tabla unos cuchillos, tigeras, cuentas, y un espejo y otras cosas, lo qual tomaron los Indios que venian en la canoa que mas cerca se halló, é ansi fuimos hasta ponernos bordo á bordo con la tierra, y las canoas siempre nos llevaban en medio dando vozes, y señalando cada uno á su Pueblo, y quando llegamos á tierra era á puesta de sol, y por la parte que llegamos no se halló surgidero, y toda la costa por la Ribera estaba llena de palmares de cocos, y entre los palmares parescian casas, y ansi fuimos costeando la Isla acia la parte del Sur, y como los Indios vieron que no surgiamos y se hacia noche se fueron cada uno á su Pueblo, y las Naos fueron corriendo la costa hasta doblar una Isla baja llena de palmares que estaba á la punta de la Isla grande. De la Isla pequeña á la grande hacia un arrecife de piedra grande. Doblando esta Isleta á la parte del Sudueste de la Isla alta hace una Baya, á la qual el General mandó ir delante al Patax San Joan para que viese si habia surgidero donde las Naos pudiesen estar. En anocheciendo por toda la costa encendieron los Indios muchos fuegos, y casi á la media noche surgió el Patax San Joan; y luego el Martes siguiente al alba surgió la Capitana junto al Patax y despues mas tarde surgió la Almiranta que venia más atras, y mandó el General echar bando, que ninguna Persona del Armada fuese osado de saltar en tierra sin su licencia, y los que en ella saltasen no hiciesen fuerza, agravio ni daño alguno á los Naturales, ni dellos tomasen cosa ninguna, asi de sus bastimentos, como de otra cosa, y que no les tocasen en sus sementeras, ni labranzas, ni cortasen palma, ni otro arbol alguno, y que no diesen ni contratasen con los Naturales en cosa ninguna de ningun genero que fuese sino fuese por mano de los oficiales de Su Magestad que tenian cargo de ello, so graves penas, y á los Capitanes que no lo consintiesen so pena de suspension de sus oficios, y asi se les notificó, y despues en todas las partes donde la Armada llegó se publicó este mesmo bando, de que no poco descontento mostraron los soldados.
El Martes al alba comenzaron á venir los Naturales en sus Paraos á donde la Armada estaba surta, y de toda la costa vinieron tantos que tenian todas las Naos rodeadas, que á lo que se pudo contar eran más de 400 y quando la Nao Capitana llegó á surgir traia al rededor de si mas de 100 de ellos. Los Indios que en ellas venian traian á vender cocos secos, y verdes, cañas dulces, platanos verdes, tamales de arroz, y asi otras cosillas de comer, y de todo muy poco: á dos ó tres cocos cada uno, una caña dulce ó dos: dos ó tres batatas ó ñames, un tamal ó dos. De cosa ninguna traian cantidad, y daban tanta priesa porque los rescatasen esto, y tantas vozes que lo daban por qualquier cosa que les diesen. Ninguno dellos quiso entrar en las Naos, ni fiarse, aunque el General les decia muchas cosas, dandoles cuentas, y resgates, y les mostró mucho amor y voluntad, y los tenia por amigos: no se fiaban mas de que por qualquier cosa que les diesen daban aquello poco que ellos traian, y ansi daban por naypes, por pedazuelos de orillos de paños, por caxcabeles lo que traian, que era bien poco de cada cosa, y asi estobieron todo este dia hasta la tarde: el Padre Prior les habló algunos vocablos de su Lengua que se le acordaban, especialmente conto hasta diez en su lenguage con que mostraron gran contento, y uno dellos vino á nombrar á Gonzalo, que segun dijo el Padre Prior era el nombre de un Español que ellos hallaron en una Isla de aquellas, y dixeron que aquella Isla se llamaba Goam, y siempre nos decia y señalaba cada uno dellos á su Pueblo, y que fuesemos allá que habia mucho que comer, y todas las canoas y gente que en ellas venia traian sus armas de paveses y hazes de baras tiraderas, y hondas, y piedras hechas á la forma de un huevo, que estas son las armas que ellos usan: andan desnudos en carnes sin cubrir parte ninguna de sus cuerpos: son gente muy crescida, membrudos, bien dispuestos, y de grandes fuerzas á lo que paresce: asi mismo las Mugeres son muy altas y ellas solamente traen un cordel atado por los muslos, y en el cordel un poco de yerba ó hojas de arboles, con que cubren las partes vergonzosas, y algunas las cubren con un petate fecho de hoja de palma: todo lo demás descubierto: ellos y ellas lleban el cabello suelto y largo, y lo cogen al cogote, color tiricia.
El Miercoles siguiente vinieron mas cantidad de Paraos que el dia de antes, mas ya no querian dar lo que traian como antes, sino que pedian yerro, y como se lo diesen daban por el lo que traian, y como les mostraron clabos ya no querian yerro, ni dar lo que traian por otra cosa sino clabos, y mostraron aficionarse á ellos, porque por ellos daban quanto traian, los quales dieron á entender que los querian para hacer las canoas, las quales son muy polidas y muy bien hechas, cosidas con cordeles, y por cima les daban con un betun blanco, ó naranjado en lugar de brea: son muy ligeras, y navegan con aquellas sus velas Latinas de petate contra el viento, y á la volina con tanta ligereza que es cosa de maravilla, y segun lo afirma la gente de Mar desta Armada no han visto genero de fustas que tan ligero sea: no tienen popa, ni proa, que como ban navegando no hacen sino volver la punta de la vela Latina, y tan recia como iba para delante vuelbe para atras haciendo de la popa proa, y cierto es cosa de ver la presteza con que navegan, y la facilidad con que vuelben á una parte y otra: todos los dias que la Flota estubo surta en esta Isla hubo canoas de los Naturales á bordo á vender cosas de comer, y bien se desquitaron del barato que hicieron el primero dia, que como los del Armada les diesen á entender por señas que truxiesen más cantidad de arroz, é todo lo demas que traian, comenzaron á traer petates fechos, fardos de arroz que al parescer tenian á tres almudes y á quatro, y á mas y menos, y los daban por clabos grandes, y como no entraban en las Naos sino que desde bordo les echaban un cordel y en él atado un clabo, contentandose dél ataban al mesmo cordel el fardo de arroz, é hallaronse muchos fardos llenos de arena y por cima habria como dos dedos de arroz que cubria el engaño, y otros traian yerbas y piedras en medio porque pesasen, y destas hicieron muchas y muy graciosas burlas, é asi mismo unos barrilejos de azeyte de cocos que se daban para alumbrar la lantia, y se compraron cantidad: ansi mismo los mas dellos se hallaron que no tenian mas de un dedo ó dos de azeyte por encima, y lo demas todo era agua, y ansi hicieron muchos engaños y maldades que muchos dellos como les echaban de las Naos los clabos sin verguenza echaban á huir y se iban á otra Nao á hacer otro tanto, y si algo les decian de las Naos luego hacian fieros y mostraban sus armas, baras, y hondas, amenazando que les tirarian, y porque el General les tenia mandado que nadie no les hiciese mal, ni les digese palabra de amenaza se salian con todo: es gente inclinada á hacer mal, y en haciendo la vellaqueria muestran muy gran contento de haberla fecho, y verdaderamente le sobró razon á quien les puso nombre Isla de Ladrones, porque ellos lo son y se precian dello, y son muy desvergonzados y mal inclinados, y que no tienen cuenta mas de cada uno con sigo mismo, y asi se vió algunas vezes que el General daba algunas cosas á los Indios que parescian mas principales, de cuentas y espejos, y cosas de rescates: reñian sobre quien las llevaria, y se las arrebataban de las manos los unos á los otros y echaban á huir, y siempre andaban mirando que podian hurtar, y en el Patax San Joan les desclabaron un pedazo de un yerro del timon, é intentaban y procuraban de sacar los clabos del costado á los Navios, y un dia se atrevió un Indio á saltar de la canoa en el esquife que estaba á bordo atado con un cabo á un obenque y le desató y se pasó á la canoa tirando del cabo del esquife para quererlo llebar, y lo llebó hasta que le dieron vozes de la Nao, y quedó el Indio muy muerto de risa. Otra vez unos Indios de una Canoa digeron á un Marinero questaba en el batel que entrase en la Canoa y porque no digesen que dejaba de hacerlo de miedo entró dentro, y apenas hubo entrado quando comenzaron á bogar tan recio para llebarselo que le convino echarse al agua, é asi volbió á nado al batel, y luego la Canoa volvió á bordo sin ninguna verguenza, y cortaron, y llebaron las boyas de todas las Naos, y todo esto se sufria por haber mandado el General que no se les hiciese mal, sino que se guardasen de dar lugar é ocasion para que los Indios lo pudiesen hacer.
Este dia Miercoles en la tarde mandó el General al Maese de Campo, y á los Capitanes Martin de Goyte, é Juan de la Isla que en los bateles fuesen á ver una Caleta que se hacia en la misma Isla é Baya á ver si habia Rio de agua dulce para tomar agua, la qual habia menester la Armada, los quales fueron, y vueltos digeron, que en la misma Caleta habia un Rio donde se podia hacer el aguage muy bien, y que las Naos podian ir á surgir á aquella Caleta que habia buen fondo y limpio, y por no estar tan lejos el General mandó que entrasen las Naos en esta Caleta mientras se hacia la aguada; y otro dia siguiente Juebes las Naos fueron atoando hasta la boca de la Caleta, y el Patax San Juan que iba delante quiso entrar mas adentro, é ya que llegaba á la boca de la Caleta de cerca de tierra los Indios le comenzaron á tirar piedras con hondas y baras de ambos bordos en mucha cantidad, porque de ambos lados estaban tan cerca de tierra que las piedras alcanzaban á la Nao, y ansi hirieron alguna gente, y lastimaron al dicho Juan de la Isla con una pedrada, de cuya causa tubo necesidad de soltar algunos arcabuzes para apartar los Indios que eran muchos y se entraban en el agua animosamente por tirar de mas cerca al Navio, y como sintieron los arcabuzes se desviaron, y el Capitan Joan de la Isla vino á la Capitana á dar cuenta al General dello, y de camino pasó por bordo del Almiranta que estaba mas cerca del: mandó el General al Maese de Campo saliese á tierra en un batel y diese á entender á los Indios que para que hacian aquello, y que estubiesen de paz, porque de las Naos no se les haria daño ninguno, ni se haria mas que tomar agua é irnos: el Maese de Campo fue á tierra y sosegó á los Indios, los quales le prometieron que estarian de paz, y no harian mal, y quando los Indios desde tierra estaban apedreando el Galeon San Juan estaban á bordo de las Naos mas de cient Paraos rescatando, y por señas nos decian, que ellos eran nuestros amigos, y no los de aquella Caleta, y los que esto decian viamos como en apartandose de las Naos iban á la Caleta, y de la Caleta volver Canoas á las Naos, que ninguna verguenza tienen de hacer mal, y alli en la misma boca donde le apedreaban surgió el Patax, y las Naos surgieron un poco más afuera.
Otro dia siguiente salió el Maese de Campo con los bateles y comenzó á tomar agua del Rio, y los Indios mostraron estar sosegados y de paz, y ellos mismos vinieron donde se tomaba el agua, y comenzaron a ayudar á henchir los barriles de agua, y estando asi todos juntos los unos con los otros en toda amistad, un Indio arrebató á un soldado un arcabuz que tenia al hombro y se fue huyendo con él, y todos los Indios hicieron lo mismo, y comenzaron á apedrear á los que estaban haciendo el agua con gran grita, y los soldados con los arcabuzes los comenzaron á picar y los Indios se subieron sobre una ladera, y de alli apedreaban con sus hondas, y dende á un rato volvieron, diciendo que querian ser amigos y estar de paz, y el Maese de Campo los admitió y rescivió de paz diciendoles que no hiciesen mal, y que el tampoco les haria daño, y otra vez estando tomando agua, y los Indios juntamente con toda amistad con los Españoles, un Indio arremetió á un Soldado que estaba junto á el, y le dió á mantiniente con una bara tostada por los pechos, y como llevase cota no le hirió en los pechos, mas acertole en la mano una herida de la qual vino á morir dende á diez ó doze dias, y luego todos los Indios echaron á huir y á ponerse de guerra en la ladera, y á tirar piedras. El Maese de Campo visto la bellaqueria escaramuzó un rato con ellos, y les hizo dejar la ladera, y huir de alli y prendió un Indio dellos el qual trajo á las Naos, y le tubieron en la Capitana con unos grillos haciéndole todo buen tratamiento, dandole á entender que volviesen los Indios el arcabuz que habian arrebatado al Soldado, y que lo soltarian sin hacerle mal ninguno, é asi estubo tres ó quatro dias; y estando preso los Indios tornaron á venir de paz, y el General los rescivió y salió en tierra á tomar la posesion de la Isla[80] en nombre de Su Magestad, y los Religiosos salieron á decir Misa, y se celebró el culto Divino, y se tomó la posesion de la tierra en nombre de Su Magestad con solemne ceremonia, y vinieron á donde el General estaba mas de ochenta Indios, el qual á todos ellos les dió cuentas y les dejó contentos, y desta manera estaban á ratos de paz, y á ratos de guerra; y aunque fuese de bajo de paz, todas las vezes que veian ocasion acometian qualquier bellaqueria, y con todo esto ordinariamente habia cantidad de Canoas á bordo de las Naos, y estando rescatando se apartaban de las Naos en sus Canoas, y se iban á pelear á tierra contra los nuestros, y otros de los que peleaban se metieron en las Canoas dejando la pelea y se venian á rescatar á bordo, y siempre no dejaban las armas de las manos, lo cual hacian sin verguenza ninguna, porque de cosa no la tienen.
Un dia el Indio que estaba preso en la Capitana con grillos mirando las Canoas que se llegaban á bordo, y estando descuidada la guarda que lo tenia á cargo se arrojó á nado con los grillos hasta meterse en una Canoa de las que estaban alli, y estando dentro él solo dió la vela y se fue huyendo, que como son tan ligeros aquellos Paraos, aunque salió luego el Batel y lo siguió no pudo alcanzallo: un Batel que á este Indio seguia tomo de camino un Parao, y en el un Indio y una India, é un mochacho, y los trajo á bordo de la Capitana en la misma Canoa. El General mandó dar á la India un espejo y un peyne y qüentas, y la mandó soltar luego que se fuese en su misma Canoa dandole á entender por señas que digese á los Indios que traxesen el arcabuz, y los grillos que llebaron los Indios, y que luego soltarian los que estaban en la Capitana, y asi la India se fue en su Canoa, aunque nunca vino respuesta; y porque otro dia adelante el Padre Prior, y el Piloto mayor habian de ir á ver la Costa con el Maese de Campo por la parte del Poniente, el General mandó que llebasen consigo aquellos dos Indios, y los soltasen á la Costa donde el dia antes vieron tomar tierra á la India que soltó el General, y queriendose partir aquella noche á media noche fueron debajo de cubierta á sacar los Indios, y el Indio mayor no quiso salir, antes se echaba en el suelo y se daba de cabezadas, y mordia á los Soldados que lo querian sacar, de cuya causa el Padre Prior dijo que lo dejasen, y ansi no los llebó, y á la mañana hallaron al Indio que se habia ahorcado de un madero junto al suelo, y asi quedó solo el mochacho, y aquel mismo dia vinieron á bordo muchas Canoas, como ordinariamente lo hacian. El general mando sacar el mochacho para ver si conoscia alguna Canoa, el qual comenzó á dar vozes á los Indios que venian en una, é dijo que alli venia su Padre, y como le vieron de la Canoa llegaron á bordo, y daban un fardo de arroz y batatas, y cocos para que comiese el mochacho. El General le pregunto por señas si queria ir con su Padre, y que le soltaria: el mochacho comenzó á llorar: el General le dijo que no llorase, y luego le mandó dar unos zaraguelles de lienzo, y un bonete, é un peyne y cuentas, y como el mochacho entendió que le querian soltar no hacia sino abrazar las piernas al General, y besarselas muchas vezes: el General le ató con una cuerda por el cuerpo, y asi bestido lo mando abajar por popa á donde estaba la Canoa de sus Padres, ó Debdos, y lo recogieron con gran regocijo y alegria, y lo abrazaban todos los de la Canoa, y lo arrebataron y quitaron las cuentas, espejo y peyne que llevaba, y se fueron con él muy contentos.
En esta Isla estando juntos el General y Religiosos y Capitanes é Oficiales de Su Magestad, propuso el Padre Prior que se debia poblar en aquella Isla, y desde alli despachar un Navio á la Nueva España, porque haciendose asi se ahorraba y abentajaba mucho tiempo para la navegacion de la Nao que habia de descubrir la vuelta, y seria mas brebe la venida de socorro, y los que quedasen poblados podrian entre tanto ver y descubrir lo que habia mas adelante hasta las Filipinas ó hasta donde les paresciese: el General dijo que poblar alli no cumpliria con lo que era obligado, y se le habia mandado por Instruccion de Su Magestad: demas que aquella Isla era pobre y no tenia otro aprovechamiento mas que la comida, y que por ninguna via dexaria de ir á las Islas Filipinas, y á otras á ellas comarcanas, como le era mandado, y aunque entonces hubo otras replicas no se trató más dello, y asi mandó el General dar prisa en la partida de aquel Puerto para proseguir nuestra navegacion.
En pago de la buena voluntad que el General á los de esta Isla con obras mostraba como hombres que ignoran todo genero de virtud, y son muy habiles y despiertos al mal, por descuido de un mochacho vieron ocasion para hacer una ruindad que fue la ultima y principal que hicieron, y fue que como un dia tubiesen los bateles en tierra tomando agua, y los indios de paz con ellos, poco antes quel sol se pusiese los bateles vinieron á bordo cargados de agua, y de toda la gente que en tierra habia estado, y paresce que quando llamaron á recoger no lo oyó un mozo Grumete que se habia metido entre los palmares por estar dormido, é por otro descuido paresciendo le estaba seguro, pues los Indios estaban de paz, mas al fin el se quedó sin que la gente lo hiciese menos: luego pues que los bateles llegaron á bordo salió el mozo á la ribera que como los Indios lo vieron lo martirizaron traspasandole el cuerpo muchas veces con las lanzas con la mayor crueldad del mundo con gran bozeria, y aunque la grita se oyó de las Naos no se entendió lo que era hasta que luego se echó de menos el mozo, y como se viese que faltaba saltó luego gente en el batel, y á toda furia fueron á tierra, mas llegaron tarde porque ya hallaron al pobre mozo hecho pedazos que segun las heridas que tenia parescia que lo habian atado en forma de aspa de pies y manos, y teniendolo desta manera le habian tirado con aquellas lanzas tiraderas que tienen, porque tenia mas de treinta heridas que le traspasaban el cuerpo, y despues le desollaron la cara y le metieron un palo agudo por la boca que le salia al colodrillo, y despues le apedrearon, y como los Indios vieron la Gente en el batel dejaron al mozo en el arenal y se subieron á la loma donde solian encaramarse, y de alli daban gritos y hacian fieros á los del batel, mostrando la camisa, zaraguelles y chamarreta de que habian despojado al malogrado mozo, que tan cruelmente mataron, y por señas decian, que fuesen donde estaban ellos que otro tanto harian de todos, mas no embargante esto siempre habia mientras lo que está dicho pasaba, gran cantidad de Paraos á torno de la Armada rescatando; mas con acuerdo de los Capitanes y Oficiales del Armada paresció al General aquella maldad no ser cosa que pase sin castigo, y con parescer de todos el General le cometió al Maese de Campo, el qual salió aquella noche en tierra con cien soldados, y fué á amanecer á un Pueblo que habia alli cerca, mas como los Indios tenian sus centinelas halló el Pueblo sin gente ninguna: á la mañana volviéndose al Puerto les puso una zelada en un palmar, y en la ribera ajuntando tres ó cuatro Canoas les puso fuego, y el se embarcó en los bateles, y como los Indios lo vieron acudieron á socorrer las Canoas, y viniendo con gran grita ya que llegaban cerca de las Canoas descubrieron una zelada, y asi no se hizo el efecto que se pensaba, aunque los arcabuzes hirieron y mataron algunos: prendieron solos quatro, los tres mortalmente heridos, el otro sin herida, á los quales mandó el Maese de Campo ahorcar en el mismo lugar donde mataron al pobre mozo, mas al Indio que estaba sin herida á ruego de los Religiosos lo traxo á la Nao, diciendo, que seria más servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad llebarle á la Nueva España que no ahorcarle, é ansi se llevó á la Capitana.
El Maese de Campo viendo que á los Indios no se les podia hacer otro castigo en las Personas como lo merescia su maldad, mandó quemar las Casas de una Caleta, digo, aquella del Puerto y de toda aquella comarca é algunos Paraos que se pudieron haber en tierra, y ansi se repartió la Gente, unos al Pueblo donde habian ido aquella noche, otros por un Cabo de la Costa, otros por otra: quemaron cantidad de casas lo qual aunque poco fue una parte de castigo por tantas ruindades y traiciones como contra nosotros cometieron, habiendolos sobrellebado tantas vezes y con tantas ocasiones como dieron, y habiendo el General por tantas vias fecho dellos gente amiga, y se hizo para que quando otra vez alli arribasen Españoles vasallos de Su Magestad que les habian de hacer mejor acogimiento, y guardar con ellos mejor la palabra que daban de amistad, mayormente que de nosotros no rescibieron daño alguno hasta que dieron la última ocasion.
Esta Isla Goam es alta y doblada, y toda ella á la ribera de la Mar está llena de palmares de cocos, y otros arboles y toda poblada de Gentes, é asi mismo en los Valles donde hay rios esta poblado, y tiene muchas sementeras de arrozales, y muchos ñames, y batatas, cañas dulzes, y platanos, y estos son los mejores que he visto, porque en olor y sabor hacen gran ventaja á los de Nueva España: tiene ansi mismo mucho gengibre: hallose muestra de piedra azufre: los altos de la tierra todo es lomas peladas sin montes ni arboles, salbo en algunas quebradas: no se halló que comiesen, ni toviesen ningun genero de carne, ni ganado salvage, ni domestico, ni aves ningunas, salbo unas tortolillas que tenian en jaulas; y los Indios que teniamos en la Nao presos no querian comer carne ninguna, y á los principios no querian comer ninguna cosa de las nuestras: tienen pescados en cantidad que lo toman con anzuelos y redes, de lo qual tienen grandes aparejos, é algunas Personas vieron muchas vezes que estando los Indios rescatando en las Naos si pasaba por cerca de la Nao algun pescado de qualquier genero que sea se dejaban caer tras el y lo sacaban en las manos, lo qual es cosa de gran maravilla: son excelentes nadadores, las casas tienen altas, polidas é bien fechas, altas un estado del suelo sobre unos pilares de piedra grande, é sobre aquellos arman el sobrado y tienen su sala, camaras y repartimientos á una parte y á otra de la Sala, y sus dormitorios empetatados como camas de campo: sus barbacoas altas donde ponen su ajuar ú ropa, y sus bentanillas en las camaras, todo muy bien aseado, que para ser fechos sin herramientas es cosa de ver: Estas son las casas en que duermen: tienen otras casas bajas en el suelo donde cozinan y guisan de comer, y tienen todo el servicio y su barbacoa que tiene la gente de servicio para dormir, y las unas y las otras son cubiertas de palmas.
Tenian otras Casas grandes como Tarazana, que no son de vivienda sino de comunidad, en que ponen los Paraos grandes, y canoas á la sombra, y en cada barrio hay una atarazana destas, una de las quales estaba á donde tomamos el agua muy hermosa de quatro nabes, fecha en cruzero, que podian estar en ella muy á placer 200 hombres, cincuenta en cada nabe: eran muy espaciosas, anchas y altas, y muy de ver: en esta se dijo Misa los dias que alli estobimos; tambien se vieron algunos Paraos grandes, que dicen son para engolfarse de unas Islas en otras, y que llevan mucha carga. Todos estos traen un contrapeso á la parte del viento, segun la grandeza del Parao, con el qual se navega en ellos seguramente porque no pueden zozobrar: no se pudo entender si tienen Señor, mas de por lo que se vido parescia que no, sino que viven por barrios ó Parentelas, y asi lo parescia en las poblaciones.
Sábado á 3 de Hebrero partimos desta Isla de Goam prosiguiendo nuestra navegacion al Oeste, y asi corrimos hasta el Martes que fueron 13 de Hebrero por la mañana que vimos tierra, y arribamos sobre ella, y á hora de Visperas fuimos sobre ella y surgimos en una Bahia grande al reparo de unas Isletas pequeñas, y de la otra parte estaba la Isla grande: están las Isletas á la parte del Leste: Surgimos en 40 brazas, y luego el General envió en los bateles al Maese de Campo, y al Padre Prior, y al Capitan Martin de Goyte a buscar si habia en la Isla alguna poblazon, ó rio, ó Puerto, ó si se podia hallar algun Indio, é anduvieron por toda la Bahia y no hallaron Pueblo, ni Puerto, y aunque vieron Canoas algunos Indios no les quisieron aguardar ni llegarse á ellos.
Luego Domingo que fue el siguiente dia vino una canoa á bordo, y alli por señas dió á entender que la Isla grande se decia Zubu, y ansi mismo nombró algunos principales, é Pueblos de aquella comarca: el General les dió cuentas é bonetes de grana, y cochillos é otras cosas, y los embió contentos, y les rogó que llamasen los Principales porque los queria hablar y asentar amistad con ellos, y ellos prometieron que ansi lo harian. Otro dia vinieron mas canoas, aunque no muchas como en la Isla de los Ladrones, y digeron, que algunos dellos eran Principales, y que se querian sangrar con el General, lo qual es señal de amistad, y hecho este siguro, entraron en la Capitana donde el General les hizo todo buen acogimiento, y les dió colacion y de beber, y despues les dió cosas de resgates, con que mostraron tener todo contentamiento, y entre los Principales que vinieron, uno dellos dijo llamarse Caobos, y queriendo saber si era aqui donde estubo Bernardo de la Torre[81] paresció que no estubo en el mismo Puerto, aunque por señas y por los Pueblos que nombraban entendimos ser la misma Isla, la Isla donde estubo Bernardo de la Torre, que es la Isla que dicen Tandaya, sino que Bernardo de la Torre estubo á la parte del Norte, y nosotros estabamos á la parte del Oeste, y señalaron que Tandaya estaba en la misma Isla lejos de alli acia el Poniente, y asi mismo uno dellos nombró el Capitan Calabaza, y que lo habia visto en Tandaya, que es el mismo Bernardo de la Torre, que paresce que aca se decia á los Indios le llamaban el Capitan Calabaza. Como no teniamos Lengua que entendiese, sino lo que entendiamos por señas no pudo el General darles á entender lo que quisiera decir, mas de decirles que eramos del Rey de Castilla, y la voluntad que Su Magestad les tenia, y que veniamos á contratar con ellos y que seriamos sus Amigos, y ellos decian por señas que serian contentos dello, y que serán amigos de Castilla, y desta manera venian cada dia y entraban en los Navios, y traian bino de palmas con que convidaban á beber á todos. El General les dijo que le vendiesen algunos puercos y gallinas que se los pagarian muy bien, y ellos decian que si traerian; é un dia trageron un gallo y un huebo solo: el General les dijo que no queria sino de cada cosa mucho, por que era para mucha gente, los quales respondieron que ellos traerian mucho de aquello, y ansi lo entretubieron en palabras algunos dias, y en todos ellos no trageron cosa alguna, sino fue un cochino que un Principal presentó al General, y él se lo pagó bien en cosas de rescates, y asi de alli adelante todos acudian á las Naos, porque aunque no tragesen cosa el General les daba cuentas de resgate, y ellos no venian por otra cosa: acudia siempre gente de nuevo á pedir, porque son en extremo grado amigos de tomar, mas dar no lo darán, sino fuere por mas interese de lo que vale.
Visto que no nos querian vender nada, sino traernos en palabras procuró el General que se buscase Puerto en aquella comarca, y embió al Capitan Juan de la Isla en un batel esquifado y dos Religiosos que fueron con el, y doblando una punta de la dicha Isla corrió acia el Norte seis ó siete leguas, y no halló Puerto sino dos Bahias, en la una de las quales le salieron los Indios á la Ribera, y le hicieron señas que se querian sangrar con él, y hacer amistad, y como no llegaron al Batel digeron, que saltase uno en tierra, é un Gentil-hombre del General que iba con el dicho Juan de la Isla que se decia Francisco Gomez se ofreció á salir en tierra é hacer el siguro, é ansi dicen, que luego saltó del Batel en el agua sin licencia del Capitan, y sin esperar lo que se debia hacer con acuerdo, y los Religiosos le digeron que se volviese y no fuese solo, y no quiso sino ir á tierra: queriéndose sangrar con el Principal, salió del monte un Indio y se llegó donde estaba el Francisco Gomez, y por entre los Indios que estaban con el le dió con una lanza por los pechos que casi no tubo lugar de volber al Batel, y murió luego. En este viaje se detubo Juan de la Isla seis dias, y en este tiempo el General embió al Alferez mayor con otro Batel esquifado á la parte del Sur de la dicha Isla con un Principal que vino á las Naos que se decia Calayon, que dijo haber en su Pueblo Puerto bueno, lo qual despues se entendió que debia ser bellaqueria porque el Indio lo llebó á un rio quatro ó cinco leguas de las Naos, y el rio era grande, sino que á la entrada no tenia mas que una braza de agua, y dentro hacia un grande estero, por el qual el Indio los metió, y en el estero el Indio dijo, que se quedase el Batel alli, y que el se queria ir á su casa porque era tarde, y que luego otro dia que fuese de dia volberia á llebarlos, y que se fuese en su canoa con el Alferez á ver su casa, y que el dejaria dos Indios en rehenes dentro del Batel; y aunque el General le habia mandado al Alferez que no saltase en tierra, porque el Indio no pensase que lo dejaba de miedo, dijole que fuese ansi, y ansi fueron en la canoa con el Indio el Alferez mayor, y el Algoacil mayor, y otros dos gentiles hombres del General, y uno de dos Religiosos que iban en este Batel, y el Indio los llebó como una legua por el estero arriba hasta un Pueblezuelo de obra de 20 casas, y alli desembarcaron, y el Indio los metió en su casa, y les mostró á su muger y hijos, á los quales el Alferez mayor les dió algunas cuentas, y resgates que llevaba, y el Indio les dijo, que holgasen alli hasta que les traxesen de comer. Los del Batel que quedaron atras paresciendoles que habian fecho mal en dejar ir al Alferez tan solo con el Indio se fueron por do vieron ir la canoa, y como fueron cerca del Pueblo, los dos Indios que habian quedado por seguro en el Batel saltaron de la canoa á nado y se fueron á tierra á donde estaba el Principal, y le dijo como iba el Batel con lo qual el Principal paresce que se turbó y salió corriendo al rio, y el Alferez le dijo ¿que habia? y el Indio señaló que iba el Batel: el Alferez le señaló que se asegurasen que el le haria volber, y asi fueron á la Ribera donde estaba el Batel, y el Alferez y sus compañeros se embarcaron, y no quisieron volber á la casa del Indio, aunque se lo rogó, y el Indio prometió que otro dia siguiente volveria á la Armada, mas no vino ni nunca mas lo vimos, por donde se sospechó queria hazer alguna traicion al Alferez, llebandole como le llebó á su casa sin la gente que iba con él, y despues que otro dia entendieron los Indios la muerte de Francisco Gomez no paresció ni vino mas Indio, ni vino á las Naos. Esta Isla por esta parte á la Mar es todo manglares, que no pueden entrar los Bateles, y ansi no vimos poblacion ninguna en aquellas Isletas pequeñas que estan á la parte del Leste: tienen algunos palmares de cocos en la Isla grande, y en una de aquellas Isletas pequeñas que estan á la parte del Leste tienen algunos palmares de cocos. El General hizo tomar la posesion[82] en nombre de Su Magestad. En una Isleta destas pequeñas se tomó el altura en 12 grados largos, aunque tambien difieren los Pilotos en ella.
Martes á 20 de Febrero de 1565 años nos hecimos á la vela costeando esta costa de Zibabao por la parte del Sur, y salimos por entre la Isla grande, y las Isletas pequeñas, y aquel dia y la noche siguiente fuimos perlongando la costa, y el Miercoles en amanesciendo llegamos á una Punta que la Isla haze: por entre esta punta, y dos ó tres Isletas pequeñas que se vieron cerca dimos la vuelta acia el Poniente; y entre la punta y estas Isletas hallamos doze y quince brazas de fondo y mas y menos, y en dos partes seis ó siete no mas.
Y este dia Miercoles en la tarde surgimos en una Bahia á la costa de la misma Isla grande[83], á la qual le pusimos nombre la Bahia de San Pedro: es enfrente del Rio donde está el Pueblo de Cunuyago, aunque por ser manglares no paresce el Pueblo, ni otra Poblazon ninguna de la Mar, si no es algunas labranzas que están por las laderas altas que parescieron ser arrozales.
Otro dia Juebes vino á la Nao una canoa, y en ella un Indio que dijo ser Principal, y que se decia Urrao, y que era sobrino de Tandaya, el qual se sangró con el Maese de Campo, y hizo su amistad y dijo que Tandaya estaba una jornada de alli, y que era su tio, y que habia visto alli otra vez hombres de Castilla, y preguntandole ¿si en la Isla habia al presente algunos dellos vivos? dijo, que no los habia, ni sabia dellos. Este dia el Maese de Campo entró en su batel por el rio y estero arriba, y fue á dar en el Pueblo de Caniungo, y alli lo rescivió bien otro Principal, con el qual se sangró y vino en una canoa con el Maese de Campo á las Naos, al qual el General rescivió graciosamente, y á él y al otro Principal Urrao les dió muchas cosas de cuentas y resgates, y tambien á otro Principal que vino con ellos, que se llamaba Balaniga, y les embió contentos, y les rogó que le diesen una canoa para embiar una carta á Tandaya, porque Su Magestad le queria por amigo, y le queria mucho, y embiaba al Governador para que lo viese y hablase de su parte, y le diese un presente, los quales digeron que Tandaya vernia alli luego que supiese que estabamos alli, y que ellos le avisarian de nuestra venida: el General les dijo, que se holgaria para decirle á lo que venia, y que le queria embiar un Batel, que le diesen una canoa con dos Indios para que á la gente que habia de ir en el dicho Batel les mostrasen el Pueblo donde estaba: un Indio que vino aqui hablaba algunas palabras castellanas: decia, comamos, bebamos todos, y respondia si, y otras palabras. Este Indio se ofresció á ir, y que otro dia por la mañana volveria á las Naos: tambien les dijo el General, que le vendiesen algunos bastimentos de arroz, y puercos, y gallinas que dixeron tener, de lo qual el Maese de Campo vió en el Pueblo cantidad: prometieron de traello, mas no lo traxeron, ni volvieron mas, ni volvió el que se ofresció de ir á Tandaya. Ellos quisieron cumplir con solas palabras sin ninguna obra: tubose no buena señal. Tomose el sol en esta Bahia en 11 grados.
El Viernes siguiente visto que los Indios no venian ni parescian, el General con parescer de los Religiosos y Capitanes proveyó y mandó que el Capitan Martin de Goyte fuese á buscar el Rio de Tandaya y viese si tenia buen Puerto para surgir las Naos, y que procurase de hablar á Tandaya, y que le digese lo que arriba está referido, y que llegase hasta el cabo de la Isla costeandola, y mirando donde hobiese algun buen Puerto, y porque la Isla de Abuyo ha de estar junto á esta de Tandaya[84] y que en medio de ambas no hay mas que un Estrecho de Mar angosto que las divide, que si buenamente pudiese pasar la de Abuyo que lo hiciese y procurase hablar á los Señores della, con los quales asentase amistad, mirando en todo por algun buen Puerto, de lo qual, y de lo que en la jornada se habia de detener tiempo limitado, y le dió orden por instruccion encargandole no permitiese que ningun soldado hiciese daño ni perjuicio, ni en ninguna manera alterasen los naturales, sino con todo el menos ruido y mas sosiego posible, y para este efecto les dió una Fragata y un batel con gente lo que bastaba, y municion y bastimentos: embió con él al Piloto mayor, y á Rodrigo de Espinosa Piloto del Galeon San Juan, con lo qual los despachó mandandoles fuese la vuelta al Armada dentro de seis dias que fue la limitacion.
Despachado el Capitan Martin de Goyte en la forma arriba dicha el General saltó en tierra á tomar la posesion de la Isla en nombre de Su Magestad, la cual tomó; y despues de haberse dicho Misa, con dos bateles y en ellos la gente que bastaba subió el estero arriba acia el Pueblo de Caniungo para hablar á los Indios, y llevaba con sigo á los Religiosos, y al Maese de Campo, y llegando á vista de la Poblazon, que era el estero arriba como media legua hallaron á la orilla del agua á los Indios de guerra con sus armas haciendo grande algazara, é grita, haciendo fieros, y con los Alfanges daban cochilladas por los arboles, y arrancaban yerbas, y por señas decian que no saltasemos en tierra, porque nos matarian, á lo qual el General les dió á entender que era su amigo, y que no les haria mal ninguno, ni iba sino á verlos, y que antes les daria de lo que traia como lo habia fecho, lo qual con ellos no aprovechó ninguna cosa, y asi se procuró por un rato apaziguarlos con todas las muestras de amistad posibles, é viendo que no llevaba medio, y que estaban puestos en no dejar las armas, mandó el General que sin que se les hiciese enojo volbiesen los bateles por donde habian ido, y al volver dieron los Indios muy gran grita, y comenzaron á tirar piedras á los bateles, y con todo esto no consintió el General les hiciesen de nuestra parte guerra, aunque los arcabuzeros les podian hacer harto daño, mas como los Indios siguiesen los bateles que ya se volvian, y siempre con su algazara y gritos como lo acostumbran y tirando piedras, para espantallos se les tiraron dos arcabuzes, y no aguardaron mas, y ansi nos dexaron y nos venimos á las Naos. El General estubo en esta Bahia diez dias, esperando al Capitan Martin de Goyte. Las armas que los Indios traian eran baras, pabeses, lanzas, y alfanges pequeños, y otros de quatro palmos: algunos usan en esta Isla arco y flecha, escaupiles de cordeles, y los Principales coseletes de caña y corteza de arbol recio y bien hecho: traen oregeras de oro, manillas y cadenas y otras joyas. Lo mismo habia en Zibabao que es la primera Bahia que tomamos: pareze que se goviernan por barrios como behetrias; cada barrio tiene su Principal: no podimos entender que entre ellos hobiese algun Principal ó Gran Señor.
Al fin de diez dias vino el Capitan Martin de Goyte y dió por noticia que como cinco leguas de donde estabamos habia un Rio grande, y que alli le señalaron que era Tandaya, y que la boca y entrada del Rio tenia poca agua que apenas podia entrar el Batel, é ansi pasó adelante costeando la Isla hasta una Bahia grande, la qual atravesaron de punta á punta sin entrar en ella, paresciendoles que en ella no habia nada, que fue harto descuido, porque esta Bahia es el mismo Estrecho que divide á Tandaya y Abuyo, lo qual despues vino á entenderse ser ansi por lo que subcedió: pasada la Bahia halló dos Rios grandes que los Indios le digeron ser Abuyo, á lo qual no dió credito por llebar entendido que Abuyo era Isla por si, y como no vió el Estrecho que atras dejaba en la Bahia que vió, paresciole que le engañaban, y de cada Rio de aquellos le salió un Parao grande con Indios, aunque no quisieron llegarse á los Bateles, y viendo que los Rios no tenian Puerto, ni entrada para los Navios pasó adelante costeando la Isla, y el uno de los Paraos grandes de aquel Rio les siguio mas de tres leguas hablandoles desde lejos, sin quererse allegar á ellos, y á esta hora tubieron necesidad de tomar agua, la qual saltaron á tomar de un pequeño arroyo que vieron, y como los Indios que en este Parao los seguian los vieron en tierra saltaron bien desviados cinco ó seis Indios, los quales se metieron por el monte, y ansi escondidos entre los arboles llegaron hasta donde tomaban el agua, y á un muchacho criado del Capitan Martin de Goyte que se apartó un poco de la gente que tomaba la aguada le tiraron por entre los ramos del mesmo arcabuco dos lanzas, y con la una dellas le hirieron por la yngle, de la qual herida murio dentro de tres dias, y los Indios sin descubrirse por entre el mesmo monte que vinieron se volvieron á su Parao, y como el Capitan vió al mozo herido luego se metió en el Batel y á toda furia siguió el Parao un rato, mas como se le fuese alejando por ser fustas tan ligeras estos Paraos, perdida la esperanza de alcanzallo lo dejó y prosiguió su camino por la Costa adelante hasta que al cabo de aquella Isla vió una poblazon de Indios grande, y á la costa de la Mar, la qual es la primera que vió, y dijo que le parescia haber en ella mas de 200 Casas, en la ribera de la qual salieron mas de 600 Indios: hallaron alli un Parao muy grande cargado de arroz, y otros dos que comenzaban á cargar que la carga dellos estaba en la Playa, lo qual era fardos de arroz, batatas, y otras cosas: estos Paraos dijo, que les paresció ser de otra tierra, y que venian en aquel Pueblo á comprar aquellos bastimentos para llebarlos á otra parte, porque en esta tierra habia muchas labranzas, y muestra de haber abundantemente gran cosecha en esta tierra. Esta poblazion se decia Cabalian, y el Señor Maletec y con esta noticia se volvió sin les hacer mal ni daño alguno, ni tomar, ni rescibir de los naturales cosa alguna: dió noticia que habia buen surgidero en la Costa de aquel Pueblo, aunque no habia Puerto, y que los Indios de Cabalian traian joyas de oro, y tienen muchos puercos y gallinas de Castilla que andaban por la Playa, los quales vieron desde los Bateles.
Con esta noticia que trujo el Capitan Martin de Goyte el General salió de la Bahia de San Pedro, y se hizo á la vela la Armada Lunes cinco dias de Marzo para ir aquella poblazon de Cabalian, y pasamos sin ver á Tandaya ni Abuyo por descuido que tubieron los que fueron á descubrir la vuelta de no reconocer aquel Estrecho que dibidia las dos Islas, y el mismo dia á la tarde á hora de visperas surgió junto al mismo Pueblo de Cabalian, en el qual en la ribera de la Mar hay muchos palmares de cocos, y entre los mismos palmares muchas Casas de morada de los naturales: por detras de los palmares subia un zerro alto, por la falda del qual habia muchas Casas, palmares, sementeras de arroz muchas y muy grandes, y de millo y otras cosas, y como las Naos surgieron entre las mismas Casas comenzó á bullir, y por entre los palmares gente que no osaba salir á la Playa, y entre las Casas andaban muchos puercos, y gallinas, y perros, y llegados aqui el General embió un Batel en tierra para que llamase á los Indios, y se les diese á entender que eramos sus amigos, y les digese que viniese el Señor á las Naos para hacer con él amistad, y el seguro de sangrarse, y luego vino una Canoa con tres, ó quatro Indios y el mas principal se decia Camutrian, el qual dixeron ser hijo del Señor de aquel Pueblo, que se decia Maletec, y que venia á sangrarse para hacer el seguro de la paz: el General lo rescivió muy bien, y entró en la Capitana y le dió colacion, y preguntando ¿que por que no venia el mismo Señor? dijo, que por que era viejo: el General mandó que se sangrase con él el Alferez mayor, diciendole, que era su hijo, y que cuando viniese su Padre que él se sangraria con el Indio: mostró contentarse dello, y se sangró con el Alferez mayor, y fecha la amistad el Indio dió al Alferez mayor la toca que traia en la cabeza, y el Alferez le dió á él un paño de manos: el General le mandó dar cuentas, y un espejo, é un bonete de grana, y otras cosas, y lo mismo á los Indios que vinieron con él, y le rogó que le vendiesen algunos puercos, é arroz, y gallinas, y que se lo pagaria á su contento, y le mostró la muestra de los resgates que se traian en el Armada, y el Indio dijo, que si venderian, y que otro dia traerian todo aquello para contratar con los Españoles, y asi se volvió á tierra muy contento diciendo, que eran amigos de Castilla, y toda aquella noche no hicieron sino embarcar en Canoas todo su hato, mujeres, y hijos y llebarlo por la Costa adelante, que desde las Naos se veia la prisa y bullicio con que lo hacian, y como echaban al agua muchas Canoas que tenian baradas en tierra, y asi alzaron y llebaron todo el hato, y el General mandó que no les hablasen ni estorbasen cosa ninguna, sino que les dejasen hacer á su voluntad lo que quisiesen, lo cual mandó por no alborotarlos, y ver el buen tratamiento habria medio para que se asegurasen y fuesen amigos.
Otro dia de mañana fuese el Maese de Campo en los bateles y con gente la que bastaba á descubrir una Bahia que parescia mas adelante deste Pueblo, y al cabo della descubrió un razonable rio, por el qual entró con los Bateles poco menos de media legua, y dió en una Poblacion de Indios de muchas sementeras y labranzas de arrozales, batatas, platanos, palmas de cocos, y millo: el Rio tenia á la boca poca agua para poder entrar Fusta que fuese mayor que los Bateles, y asi mismo descubrió un estrecho de Mar que divide esta Isla de Cabalian de la Isla de Panae, que estaba enfrente de donde estaban surtas las Naos, y pasado el Estrecho descubrió una Ensenada de Mar grande que los Indios dixeron ser allí el Pueblo de Sugat, y ser el principal de aquella ensenada, con lo qual se volvió donde estaba el Armada en Cabalian.
El General viendo que los Indios no venian, ni traian cosa de las que prometieron el dia antes, mandó que con la Lengua Malaya les diesen vozes de la Nao Capitana para que nos tragesen los bastimentos que nos digeron traerian por nuestros rescates, y que no les queriamos hacer mal, sino pagarselo á su contento, y se les dijo tambien en Lengua de Maluco, y con algunos bocablos que teniamos de su Lengua propia, lo qual se les dijo una y dos y tres vezes, é aunque algunos Indios se paraban entre las palmas á escucharlo y era tan cerca que lo podian escuchar y entender, no respondian cosa ninguna, lo qual visto por el General envió al Alferez mayor en un Batel á tierra con el Escribano, y con el Interprete á decilles, que le vendiesen de los bastimentos que tenian, y que se los pagarian porque tenia necesidad dellos, y que se lo requiriese una, dos y tres vezes, y el Alferez fue á ello, lo qual dijo á los Indios que estaban por toda aquella ribera por la Lengua Malaya, y Maluco, y con bocablos suyos; de manera que los entendian, y ansi andubo por toda la ribera hasta que topó á su amigo Camutuan con quien el dia antes se habia sangrado, al qual le rogó que se viniese con él á lo Nao: el Indio lo hizo ansi, y en una Canoa se vino á la Capitana, y preguntole ¿porque no queria vender los bastimentos? respondió que los Indios tenian gran temor de ver aquellas Naos tan grandes, y por eso no venian, mas que ellos lo traerian y venderian puercos y gallinas porque tenian muchas: preguntole ¿porque su Padre Maletec no queria venir á sangrarse, y á hacer amistad con el General, para que siendo ellos amigos los Indios se asegurasen? dijo, que lo dejaba de hacer por ser muy biejo y estar ciego: el General volvió á decilles como era su amigo, y no habia de hacerles mal ninguno, pero que tenia necesidad de bastimentos, y se los queria pagar muy bien, que le rogaba mucho embiase á decir á los Indios que traxesen puercos, gallinas, patatas y arroz, y que él se lo pagaria, y que hasta que se lo traxesen se quedase alli en la Nao, y que esto no lo hacia por hacerle fuerza, sino porque los Españoles no saltasen en tierra, y se lo tomasen por fuerza, y que se los haria muy buena paga é compañia, y á su gusto, y que como tragese los bastimentos se iria á su casa. El Indio se turbó algo, mas dijo, que le plazia que él queria quedarse, y ansi en la Canoa embió un Indio de los que con él venian: lo que le dijo al partirse no se entendió, mas de que luego que en tierra supieron que el Principal quedaba en la Nao vinieron otros quatro Indios, los quales vinieron á estar con él en su compañia, los quales tambien se quedaron en la Nao, y con tenerles esta prenda no traian cosa ninguna de bastimentos, y aquel dia á la tarde dijo el Principal que queria enviar á tierra un Indio de aquellos para que hiciese traer los puercos, y ansi los embió, al qual dió unas oregeras de oro y otras joyuelas que uno de los otros sus compañeros tenia para que entendiesemos que lo enviaba para que comprase algunas cosas por ello, y un batel que lo fue á echar en tierra, y á la Gente dijo como su padre lloraba mucho por su hijo, é que dió á un Indio un alfange que traia ceñido señalando que se lo dió para que con él fuese á matar puercos, y aunque hacian muestras de que los traerian no ponian nada por la obra, ni traian cosa alguna.
El General viendo, que todo aquello era cumplido de palabra, y viendo la necesidad grande que el Armada tenia de bastimentos, especialmente de carne, que no habia ninguna, mandó juntar los Capitanes, Oficiales, y otras Personas Principales, y les pidió parescer de lo que se debia hacer, atento á los traspasos á palabras con que los Indios lo entretenian, y todos de un conforme parescer por la necesidad del Armada, y porque se remediase por el presente que se debia saltar en tierra y tomarse el bastimento que se hallase, sin que á los Indios se hiciese daño ninguno, y con este acuerdo mandó el General que el Capitan Martin de Goyte con los bateles saltase en tierra, y procurase se tomasen algunos puercos, y que los Oficiales de Su Magestad fuesen asi mismo á tierra, y en la ribera resciviesen todos los puercos que se tomasen para pagarles á los indios el valor dellos, y que despues ellos mesmos lo repartiesen por las Naos en cada una, como hobiese la necesidad, lo qual se puso en efecto, mas los Indios como vieron ir la Gente en los bateles, y que se ponian de pies en la ribera dejaron el Pueblo, é fueronse huyendo por la tierra adentro, y sin embarazo alli cerca en las primeras Casas se tomaron algunos puercos, ñames, batatas, y todo ello se metió en los bateles por mandado de los Oficiales de Su Magestad: arroz no se halló ninguno que parescia haberlo ya alzado, y aunque habia muchas gallinas no pudieron tomarse sino pocas, porque tienen tan largo buelo como perdizes, solamente tomaron puercos y batatas en cantidad que son muy buen bastimento.
Esta noche garró la Capitana que estaba sobre una ancla, y fue despues de media noche y surgió la Bahia adentro mas de una legua de las Naos, y estubo alli hasta otro dia á visperas esperando tiempo para volver á donde estaban las otras Naos, y porque no habia viento tiró una pieza para que inviasen los bateles que la llebasen remolcando, y ansi vinieron todos los bateles, con los quales y los mismos de la Capitana la llebaron á la sirga, y llegó donde estaban las otras dos Naos mas de una hora despues de anochecido, y surgió aunque algo desviada dellos.
Otro dia por la mañana mandó el General juntar los Capitanes é Oficiales de Su Magestad y otras Personas, y pidió la memoria de lo que en tierra se habia tomado para mandarlo pagar á los Indios: hallóse por memoria haberse tomado quarenta y cinco puercos entre chicos y grandes que muchos dellos eran cochinos pequeños, y como treinta cargas de batatas y ñames, y consultado con todos la paga que aquello merecia se apartó en cosas de cuentas, margaritas y bonetes de grana, cuchillos, tigeras, y otras cosas lo que á todos paresció que merescia, y apartado lo mostraron al principal que estaba en la Nao dandole á entender como aquello era en pago de lo que el dia antes se les habia tomado en tierra á los Indios, que lo enviase él á tierra con un Indio, y se supiese cuyos eran los puercos, batatas, y ñames que se tomaron, y se repartiese la paga segun lo que á cada uno se hobiese tomado y le faltaba, de lo qual el Indio mostró contento, y luego lo envió á tierra con un Indio de los que estaban con él, que puesto que el Indio que lo llebó dijo que luego volveria, nunca mas volvió á la Nao: dende á un rato que este Indio llebó la paga los Indios de tierra dieron vozes á las Naos, el General mandó fuese un batel á la ribera, y los Indios mostraron un puerco que tenian en una Canoa que lo querian dar porque soltasen á Camotuan: mandoles decir el General que él no tenia preso á Camotuan, sino que era su amigo y de su propia voluntad estaba en su Compañia, y que cada y quando que á Camotuan le agradase podia irse á tierra. En este tiempo que Camotuan y sus Compañeros estobieron en la Nao, el General procuró informarse dellos de los nombres de las Islas comarcanas de los Pueblos, y Señores dellos, y que cosas habia en ellos, ansi de bastimentos, como de contratacion, que puesto que no habia lengua mediante quien se tratase y entendiese perfetamente, todavia por señas é algunos bocablos que se entendian, y otros que se escribian para entendello mejor, se venia á entender lo que ellos decian, y nosotros lo que queriamos se lo dabamos á entender, y asi se entendió dellos ser aquella Isla y la de Abuyo toda una, y como aquella Isla, y la de Tandaya las dividia un estrecho de Mar angosto, y por las señas y palabras se entendió estar el estrecho en la misma Bahia que Martin de Goyte dejó de ver, y que Abuyo eran aquellos dos Rios donde le mataron el criado, y digeron que una Isla questaba en frente donde estabamos era Panae[85] y era Isla por si, y el estrecho que habia entre ellos y Panae que es el mismo que descubrió el Maese de Campo, y como del otro cabo del Estrecho estaba Sugut, Poblacion grande y de mucha gente, y de la otra parte estaba Mazagua, tres leguas, y otra tierra que parescia desde alli digeron ser punta de la Isla de Vindanao, y cogerse en ella mucho oro, y señalaron á qual parte della estaban los Pueblos de Butuan, Surigao, y Calagan que son en la misma Costa de la Isla de Vindanao, y preguntandoles ¿donde habia canela? digeron, que en Vindanao, y en Camiguinin[86], que es otra Isla por si, y señalaron á que parte estaban, y á donde estaban Zubu, y Matan, y otras Islas; y tomando dellos toda la claridad que pudo tomarse, el General les dió á entender quél deseaba ir á Mazagua, porque eran amigos de los de Castilla, y les rogó le mostrasen el camino y guiasen para ella, y que se lo pagaria, porque consultado con los Religiosos y Capitanes fueron de parescer fuesemos á Mazagua, pues en otra parte no hallabamos amigos, y en aquella Isla siempre han hallado los Castellanos que en ella han aportado buen acogimiento, y con esta determinacion rogó á los Indios lo que está dicho, y un Indio de los que estaban con Comutuan dijo, que él sabia muy bien la Isla, y que nos guiaria; y de alli á un rato digeron, que Comutuan y otros tres Indios que estaban con él todos irian con nosotros, pero que no los habian de ver los de Mazagua, porque no se enojasen con ellos, por habernos llebado alli: el General se lo agradesció y les prometió que se lo pagaría, y que él no iba á enojar ni hacer daño á los de Mazagua, sino á favorescerlos porque el Rey de Castilla era su amigo y le queria mucho, y le enviaba un presente con él, y asi no se enojarian, antes les agradescerian que lo encaminasen alla.
Viernes 9 de Marzo se hizo á la vela el armada de Cabalian para ir á Mazagua, llebando consigo los quatro Indios é una Canoa que tomó para en que se volviesen á su tierra, y en doblando la punta de la Isla de Panae por ser tarde surgió á la costa al abrigo della, y con la corriente y el fondo ser acantilado garraron las Naos á prima noche, y con solos los trinquetes se entrotubieron de un bordo y de otro hasta que fue de dia: otro dia Sabado, y con la esperanza que llevaba de ser bien rescivido en la Isla de Mazagua, mandó hacer una Chamarra de terciopelo todo, y un capote de grana con tres fajas de terciopelo azul que se acabó antes que llegasen á Mazagua, y el mismo Sabado el General embió al Prior y al Maese de Campo en los bateles delante para que dixesen al Rey como de parte de la Magestad Real del Rey de Castilla le venia á visitar, y le traia un presente, y esto para asegurarle si por caso tobiese algun miedo, ó alteracion viendo nuestra Armada, porque la relacion de Bernardo de la Torre dice que el pueblo estaba á la parte de Lebante de la Isla, y el Puerto para las Naos á la parte del Poniente, y los bateles donde iban el Padre Prior y el Maese de Campo enderezaron por la parte de la Isla donde se tenia noticia estaba el Pueblo, y no hallaron Casa, ni Indio, ni otra cosa, y prosiguiendo la Costa por la parte del Norte hasta llegar al Puerto que está al Poniente no vieron mas de solo un Indio que desde encima de un peñasco les dió vozes, y ellos á él, y le digeron como eran de Castilla, haciendole señas que bajase á la Marina para hablalle, y como el Indio entendió ser gente de Castilla bajó del peñasco por una escalerilla de cordeles y bejucos, y pensando venia para bajar á la Playa á ver la gente le aguardaron un gran rato, mas el Indio no hizo sino como bajó del peñasco subió en una montañuela donde estaba una casilla, á la qual pegó fuego, y á toda furia volvió á empeñolarse en la peña subiendo por la mesma escalera, y estando arriba la cortó y dejó caer y dió vozes á los bateles, los quales acudieron á las Naos, y dieron esta relacion, y el poco abrigo que en aquella Isla habian hallado, y lo que habian visto, por lo qual todos fueron de parescer que no debian parar alli, porque seria perder tiempo, y que lo mas acertado era pasar á la Isla de Camiguinin que se veia desde alli, por tenerse noticia haber en ella canela y que desde alli se acordaria lo que mas conviniese.
Viendo tan diferente condicion en todos estos naturales destas Islas, de la que por relaciones se sabia solian tener, y la enemistad que nos mostraban al nombre de Castilla, soliendo ser amigos de los Castellanos que aqui han llegado, se vino á entender por el General claramente lo que antes habia sospechado, que era, haber sido maleados por algunas Personas, pues los hallaban tan mudados, y queriendo proseguir el camino acordado para Camiguinin quiso primero despachar á los Indios de Cabalian para que se fuesen á sus tierras; mandoles llamar, y les dió á entender que ellos podian volverse, y para convertirlos á nuestra amistad demas del buen tratamiento que en la Compañía se les hizo, á la partida mandó vestir á Camutuan, y á otro Principal de paño verde, chamarras, zaraguelles, y bonetes, y á los otros dos de lienzo de ruan, y asi bestidos les mandó dar su Canoa y vizcocho y carne de puerco que les bastase para tres dias, y una botija perulera de agua, y les dió licencia que se fuesen, y les dió una carta para Don Alonso de Arellano que se la diesen, si á su Pueblo aportase, y les rogó que siempre que Navios ó Gentes de Castilla llegasen á su Pueblo los rescibiesen bien, y les vendiesen bastimentos porque no les harian mal ninguno, lo qual prometieron de hacer, y era tanto el contento y alegria que mostraron de que se les diese licencia, y tan buen despedimento, que era cosa de ver, y asi se partieron abrazando al General, dandole gracias por el buen tratamiento, y quando salian por la Nao y en su Canoa iban diciendo, Castilla y Cabalian amigos amigos; y juntando dos dedos de la mano decian que habian de ser ansi: Creese que como no fuesen por donde vino la Armada, sino por el Estrecho que divide á Cabalian de Panae llegarian aquella noche á su Pueblo. Idos los Indios tan alegres en su Canoa la Armada siguió su camino á Camiguinin.
Domingo á 11 de Marzo de 1565 años en la tarde tomó la Armada la costa de Camiguinin y surgió en ella al abrigo de un bajo que está desviado de la Isla medio quarto de legua; cerca de donde se surgió se vieron desde las Naos algunas casas junto á unas rocas en unas sabanas á manera de sementera, y todo lo demas de la Isla es muy montuoso de grandes y espesas arboledas, y muy cerradas: no se pudo por entonces ver gente ninguna. Otro dia Lunes saltó alguna gente en tierra para ver si habia donde se pudiese tomar agua, y á la orilla de la Mar debajo de unos arboles se hallaron tres ó quatro Canoas, y dos, ó tres Indios, los quales echaron á huir la tierra adentro, y no quisieron esperar á que se les hablase: este dia envió el General á boxar la Isla para ver si se hallaria alguna Poblazon donde pudiese surgir la Armada, y por la parte de Levante fue el Capitan Martin de Goyte, y por la otra parte fue el Alferez mayor Andres de Ibarra en los bateles, y se toparon en la contra-costa el uno con el otro, y bojado toda la Isla no hallaron Puerto ninguno donde poder surgir, ni menos vieron Pueblo, ni Indio alguno, y como se trajo esta relacion el Maese de Campo con alguna gente salió á tierra para ir á las Casas que se habian visto en las rocas que estaban media legua de la Mar, para ver si podrian hallar algunos Indios para tomar lengua de lo que queriamos, ó si se podrian resgatar algunos bastimentos; y aunque fue á amanescer en las Casas no halló á nadie en ellas, sino todas despobladas que las habian desamparado y metidose en el monte, por que en las Casas habia arroz y otras cosas de comer: no se halló muestra de canela ni señal della, que era lo que mas se deseaba: tomose el Sol en esta Isla por la parte donde estubo surta el Armada, está en 9 grados y un quarto: es Isla muy conocida por dos pezones de montañas altos que tiene: terná como diez leguas de box por todas partes llena de muy cerrada arboleda y monte.
Viendo el General que en esta Isla de Camiguinin no habia que hacer, ni para que parar en ella, pues los Indios no querian aguardar á que se les hablase, mandó juntar á los Religiosos, Capitanes y Oficiales, y otras Personas, y les pidió su parescer de lo que mas convenia se hiciese, y todos fueron de acuerdo, que seria acertado fuese el Armada á Butuan por la parte del Leste desta Isla, y que alli podrian tomar lengua de muchas cosas por tenerse noticia ser el Pueblo de gran contratacion, y que alli se hallaria quien entendiese la Lengua Malaya, porque hasta agora no se habia hallado, ni teniamos Lengua para entender á los naturales.
Miercoles 14 de Marzo en la tarde partió el Armada de Camiguinin para ir á Butuan conforme á lo que se acordó: anduvieron toda la noche con viento contrario que era brisa, y fue de manera que la contrariedad del viento y fuerza de corrientes derribaron el Armada muy á sotavento, y otro dia se hallaron costa á costa de una Isla que se dice Bohol. El General viendo ser viento contrario para la navegacion de Butuan mandó se llegase el Armada á esta Isla para reconocerla, y ansi se surgió en la misma costa en quinze brazas: parecian en la Isla muchos palmares de cocos y algunas casas por la tierra adentro desviados de la mar, y en toda la costa hicieron los naturales muchos humos luego que vieron los Navios, aunque no se vió Indio ninguno.