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Claros varones de Castilla, y Letras

LIBRO DE LOS CLAROS VARONES DE CASTILLA, DIRIGIDO A LA MUY ALTA REYNA MUESTRA SEÑORA. (continued 2)

Reading edition

TITULO XIV. De un Razonamiento fecho á la Reyna nuestra Señora.

Otros muchos Claros Varones naturales de vuestros Reynos ovo que ficieron cosas dignas de memoria, las quales si como dixe se escribiesen particularmente, sin dubda sería mayor libro, é de mayores é mas claras fazañas que el que fizo Valerio, é los otros que escribieron los fechos de los Griegos é de los Romanos. Entre los quales facen grand memoria de Mucio Cévola, que escondidamente salió de la Cibdad de Roma, é fué á matar al Rey Porsena que la tenia cercada, y exáltanlo mucho en aver quemado su brazo porque no acertó de matar al Rey que pensaba, é mató á otro que parescia ser el Rey. Ved qué culpa tovo su brazo por el yerro que ovo su pensamiento. E por cierto si la pena que este dió á su brazo toviese lugar de loor, loariamos al espada que face buen golpe, é no al que la menea. E pues deste caso se face grand estima por los Historiadores Romanos, razon es que faga aqui memoria de lo que supe, é es notorio en Francia, que fizo un Fijodalgo vuestro natural, que se llamó Pedro Fajardo, mozo de veinte años: el qual como sirviese en la Cámara del Rey Carlos de Francia, é le pidiese merced de un caballo é un arnés para le servir en la batalla que tenia aplazada con el Rey de Inglaterra; é el Rey, ávido respecto que su edad era aun tierna para entrar en batalla, no gelo quisiese dar, é le mandase quedar en su Cámara, este Pedro Fajardo respondió al Rey: No suelen los Fijosdalgo de Castilla que son de mi edad quedar en la Cámara yendo su Señor á guerra; yo vos certifico, Señor, dixo él, que si no me forneceís de armas é de caballo, que yo iré á pie delante las esquadras de vuestra gente á morir, peleando en la batalla. El Rey, conoscida la animosidad deste Fijodalgo, le dió un caballo é un arnés: é como se vido armado, un dia antes de la batalla, en presencia del Rey fizo voto solenne de matar al Rey de Inglaterra, ó derribar su estandarte Real, ó morir en la demanda. El corazon deste mozo conoscido por algunos mancebos Franceses, despertó sus ánimos, é prometieron de le ayudar á complir su voto. Otro dia, las faces tendidas, é fecha señal de trompeta para se juntar las faces, este Fijodalgo Castellano se adelantó de las otras gentes, é dando golpes en los enemigos, é rescibiéndolos en todo su cuerpo, entró por fuerza en la batalla del Rey Inglés, é abrazóse con su Estandarte Real, é vino con él al suelo: é alli rescibió tan grandes feridas en la cabeza, que perdió las fuerzas y el sentido, é fué preso por los Ingleses; pero consiguió el fin de su voto por donde fué su parte vencedora. Este Pedro Fajardo Castellano, y el otro Cévola Romano iguales me parece que fueron en los propósitos, pues que ambos iban con deliberacion de rescebir muerte por ayudar á su parte; pero el Castellano se mostró claro enemigo, porque guerreando los contrarios fué como Caballero á complir su voto: el Romano, como hombre encubierto, con simulacion fingida fue á complir el propósito que no consiguió, porque mató á otro, é no al Rey que pensó matar. Notorio es asimesmo en toda la Christiandad el paso que Suero de Quiñones Caballero Fijodalgo sostuvo un año en la puente de Orvigo, que es en el camino de Santiago, é como este Caballero envió publicar con sus Farautes por las cortes de los Reyes é Señores de la Christiandad, que qualquier Gentilhombre que por aquella puente pasase avía de facer armas con él. Concurrieron á esta reqüesta muchos Caballeros é Gentileshombres de diversas tierras, que en el paso de aquella puente de Orvigo ficieron armas con este Caballero: en las quales, é en todo otro acto de caballería que alli intervino, ningun estrangero se esmeró ni ovo igual victoria de la que por las armas este Fijodalgo Castellano ovo. ¿Qual de los Capitanes Romanos pudo pujar al esfuerzo de Don Juan Ramirez, Comendador mayor de Calatrava, del noble linage de Guzman? el qual mostraba tan grand ardideza en las batallas, é tenia tanta destreza en el gobernar las armas, que el brazo desnudo, el espada en la mano, esforzando los suyos, firiendo los enemigos, venció muchas batallas de Moros: é con tanto esfuerzo acometia, é con tal perseverancia duraba en los peligros, que como ageno de todo miedo lo imprimia en los enemigos.

TITULO XV. De Garcilaso de la Vega.

Garcilaso de la Vega, Caballero de noble sangre é antiguo, criado desde su menor edad en el oficio de las armas, en la mayor priesa de las batallas tenia mejor tiento para facer golpe cierto en el enemigo: é ni la multitud de las saetas, ni los tiros de las lanzas, ni los otros golpes de los contrarios que le rodeaban, alteraban su continencia para facer desconcierto en la manera de su pelear. De loar es por cierto Oracio Teocles[20] Romano, que peleó en la puente Suhicia[21] del Tiberi con los Toscanos, é los detovo peleando entretanto que se derribaba el un arco de aquella puente, porque los Romanos fuesen salvos; pero no es menos de estimar el esfuerzo deste Garcilaso, el qual como viese que su gente estaba en punto de se perder, fuyendo de la multitud de los Caballeros Moros que los siguian, este Caballero, ofresciendo su vida por la salud de los suyos, tornó con grand esfuerzo á los enemigos, é tomado un paso, los impidió peleando con ellos tanto espacio, que su gente se pudo salvar que no peresciese.[22] Este Caballero era hombre callado, sofrido, esencial, amigo de efectos, enemigo de palabras, é tovo tal gracia, que todos los Caballeros de su tiempo desearon remedar sus costumbres.

TITULO XVI. De Don Juan de Sayavedra.

Don Juan de Sayavedra, Caballero Fijodalgo guerreó los Moros muchos tiempos, é tan osado era en las batallas, que con menor número de gente siempre osó acometer los enemigos, aunque fuesen muchos mas que los suyos, é los venció muchas veces é desbarató. Gonzalo de Sayavedra su hermano, en guerras de Moros é de Christianos ningun Romano pudo tener mayor diligencia, ni mejor conoscimiento para ordenar las batallas, ni en saber los lugares, ni en poner las guardas, y en todas las otras cosas que para seguridad de las huestes se requiere saber á todo buen Capitan: el qual fué tan discreto, é consideraba las cosas é los casos que podian acaescer en las guerras, é las proveía de tal manera, que nunca se halló que por defecto de su provision los de su parte rescibiesen inconveniente.

TITULO XVII. De Rodrigo de Narvaez.

¿Quien fué visto ser mas industrioso ni mas acepto en los actos de la guerra que Rodrigo de Narvaez, Caballero Fijodalgo, á quien, por notables hazañas que contra los Moros fizo, le fué cometida la Cibdad de Antequera, en la guarda de la qual, y en los vencimientos que fizo á los Moros, ganó tanta honra y estimacion de buen Caballero, que ninguno en sus tiempos la ovo mayor en aquellas Fronteras? Y es de considerar, que como quiera que los Moros son hombres belicosos, astutos é muy engañosos en las artes de la guerra, é varones robustos é crueles, é aunque poseen tierra de grandes é altas montañas, é de lugares tanto asperos é fragosos, que la disposicion de la misma tierra es la mayor parte de su defensa; pero la fuerza y el esfuerzo destos Caballeros, é de otros muchos Nobles é Fijosdalgo vuestros naturales, que continuaron guerras con ellos, siempre los oprimieron á que diesen parias á los Reyes vuestros progenitores, é se ofresciesen por sus vasallos. E ni estos grandes Señores é Caballeros é Fijosdalgo de quien aqui con causas razonables es hecha memoria, ni los otros pasados que guerreando á España la ganaron del poder de los enemigos, no mataron por cierto sus fijos, como ficieron los Cónsules Bruto é Torcato, ni quemaron sus brazos, como fizo Cévola, ni ficieron en su propia sangre las crueldades que repugna la natura, é defiende la razon; mas con fortaleza é perseverancia, é con prudencia é deligencia, con justicia é con clemencia, ganando el amor de los suyos, é seyendo terror á los estraños, gobernaron huestes, ordenaron batallas, vencieron los enemigos, ganaron tierras agenas, é defendieron las suyas. Yo por cierto no vi en mis tiempos, ni leí que en los pasados viniesen tantos Caballeros de otros Reynos é tierras estrañas á estos vuestros Reynos de Castilla é de Leon por facer armas á todo trance, como ví que fueron Caballeros de Castilla á las buscar por otras partes de la Christiandad. Conoscí al Conde Don Gonzalo de Guzman, é á Juan de Merlo: conoscí á Juan de Torres, é á Juan de Polanco, Alfaran de Vivero, é á Mosen Pero Vazquez de Sayavedra, á Gutierre Quixada, é á Mosen Diego de Valera; é oí decir de otros Castellanos que con ánimo de Caballeros fueron por los Reynos estraños á facer armas con qualquier Caballero que quisiese facerlas con ellos, é por ellas ganaron honra para sí, é fama de valientes y esforzados Caballeros para los Fijosdalgo de Castilla. Asimesmo supe que ovo guerra en Francia, y en Nápoles, é en otras partes, donde concurrieron gentes de muchas naciones, é fuí informado que el Capitan Francés ó el Italiano tenia estonces por muy bien fornescida la Esquadra de su gente, quando podia aver en ella algunos Caballeros Castellanos; porque conoscia dellos tener esfuerzo é constancia en los peligros mas que los de otras naciones. Ví tambien guerras en Castilla, é durar algunos tiempos; pero no ví que viniesen á ella guerreros de otras partes: porque así como ninguno piensa llevar fierro á la tierra de Vizcaya donde ello nace; bien así los estrangeros reputaban á mal seso venir á mostrar su valentia á la tierra de Castilla, dó saben que hay tanta abundancia de fuerzas y esfuerzo en los varones della, que la suya será poco estimada. Así que, Reyna muy Excelente, estos Caballeros, é Perlados, é otros muchos naturales de vuestros Reynos, de que no fago aqui mencion por ocupacion de mi persona, alcanzaron con sus loables trabajos que ovieron, é virtudes que siguieron, el nombre de Varones Claros, de que sus descendientes en especial se deben arrear, é todos los Fijosdalgo de vuestros Reynos deben tomar exemplo para limpiamente vivir, porque puedan fenescer sus dias en toda prosperidad, como estos vivieron é fenescieron. Lo qual sin dubda todo hombre podrá facer sacudiendo de sí malas aficiones é pensamientos torpes, que al principio prometen dulzura, é á la fin paren tristeza é disfamia. Agora razon es facer aqui memoria de algunos Perlados naturales de Castilla, que en mis tiempos por su sciencia, méritos é virtudes subieron á grandes estados, é tubieron grandes dignidades en la Iglesia de Dios.

TITULO XVIII. Del Cardenal de Sant Sixto.

Don Juan de Torquemada Cardenal de Sant Sixto fué hombre alto de cuerpo, delgado, é de venerable gesto é presencia, natural de la Cibdad de Burgos. Sus aguelos fueron de linage de los Judios convertidos á nuestra Santa Fé Católica.[23] Aprendió Teología seyendo mozo, porque tenia inclinacion á esta sciencia mas que á otra. Paresció en el sosiego de su niñez que la natura le apartó de las cosas mundanas, é ofresció á la Religion. Los dias de su adolescencia siguieron las buenas costumbres que ovo en su mocedad, é los de la juventud á los de la adolescencia: é así cresciendo en dias, siempre crescia en virtudes: é segun paresció en la honestad é limpieza de su vida, quier procediese de su complexion ó de su buen seso, siempre tovo tan fuerte resistencia contra las tentaciones, que no pudieron corromper sus buenas costumbres. Rescibió de su voluntad Avito é Orden de Santo Domingo. Era observantisimo en su Religion. Aprendió en el estudio de París, donde recibió el grado de Magisterio. Venido á Castilla con deseo de su naturaleza, conoscida la sciencia é honestidad de su vida, fué elegido por Prior de Sant Pablo de Valladolid, é despues fué Prior de Sant Pedro Martir de la Cibdad de Toledo. Estando en aquel Monesterio con propósito de facer alli asiento de su vida, los hados que llevan al que quieren para que vaya á aquellas cosas que la providencia Divina tiene ordenadas, rodearon las cosas en tal manera, que se levantó contra él tal emulacion de persona de su Orden, que le forzó ir á Roma quando fué quitada la cisma que ovo en la Iglesia entre el Papa Eugenio y el que se llamó Felix, é llegó á tiempo que se avía de facer Congregacion de Letrados en Roma para determinar algunas dubdas que de la cisma pasada avian resultado. Para lo qual el Rey Don Juan acordó enviar sus Embaxadores á Roma, entre los quales, porque era necesario enviar grandes Letrados, conoscida la fama que este Religioso tenia de gran teólogo, le envió mandar que se juntase con sus Embaxadores: el qual obedesciendo al Rey lo fizo. En aquella Congregacion de Letrados cosa maravillosa fué quanto se esmeró sobre todos los otros, así en las dubdas que aclaró, como en la determinacion que fizo en las cosas que ocurrieron: lo qual fizo crescer la fama que tenia de gran Letrado. E porque la honestad de su vida se conformaba con la abundancia de su sciencia, el Papa le fizo mucha honra, é á suplicacion del Rey Don Juan le crió Cardenal. Fué avido en sus tiempos por tan gran teólogo, que quando acaescia venir de qualquier parte de la Christiandad alguna dubda ó qüestion de teología, todos se referian á la determinacion que este Cardenal entre todos los otros teólogos ficiese. Era hombre apartado, estudioso, manso é caritativo, y en su buena y honesta vida mostró tener gracia singular, con la qual ganó honra para sí, é dió exemplo á otros para usar de virtud. Deleytabase en las obras del entendimiento: fizo una glosa del Psalterio devotisima, é otros tractados é declaraciones de la Sacra Escriptura, muy provechosos é doctrinales. Fundó en Roma á sus expensas el Monesterio de la Minerva: reedificó asimesmo todo el Monesterio de Sant Pablo de Valladolid, é tornólo en observancia: é fizo otras labores é reparos en Monesterios é Casas de oracion. Estobo con grand honra en Roma despues que fué criado Cardenal, hasta que murió de edad de ochenta años.

TITULO XIX. Del Cardenal de Sant Angelo.

Don Juan de Carvajal Cardenal de Sant Angelo fué hombre alto de cuerpo, de gesto blanco, y el cabello cano, é de muy venerable fermosa presencia, natural de la Cibdad de Placencia, de linage de hombres Fijosdalgo. Desde su menor edad continuó el estudio: fué grand Letrado en derecho canónico é civil. Era hombre muy honesto é gracioso en sus fablas. Quando propuso de tomar orden Eclesiástica fué á Roma, donde conoscido por grand Letrado é hombre de honesta vida, el Papa Eugenio le encargó negocios arduos, é le envió diversas veces en embaxadas de grand importancia, en las quales guardó siempre su honra é su conciencia, é dió la razon que hombre Letrado é discreto debia dar. Fué proveído del Obispado de aquella Cibdad de Placencia dó era natural; é viniendo de una embazada dó fué enviado al Concilio de Basilea, conoscida su grand suficiencia en las cosas que alli negoció, le fué dado el Capelo de Cardenal. Era hombre esencial, aborrescedor de aparencias é de cerimonias infladas. Quanto mas fuía de la honra mundana tanto mas le seguia. Nunca en sus votos publicos, ni fablas privadas fué visto desviar punto de la justicia por aficion ni por interese suyo ni ageno, ni fizo cosa que paresciese fuera de razon, ni demandó que otro la ficiese. Despues que ovo la renta de aquel Obispado de Placencia, la qual entendió ser necesaria para sostener su estado, no pensó en gastar la vida cobdiciando riquezas; mas propuso vivir obrando virtudes, é puso tales límites á la cobdicia, que se puede bien decir averla vencido: porque no solamente dexó de procurar mas renta de la que avía de su Obispado: mas cerró su deseo, é apartó de sí la cobdicia de tal manera, que jamás quiso rescebir otras rentas é dignidades que muchas veces le fueron ofrecidas: é de muchos é grandes cargos que tuvo, é comisiones que le fueron fechas, donde por razon pudiera aver grandes intereses, nunca rescibió, ni consintió á sus oficiales rescebir interese pequeño ni grande. E en esta manera, señoreando la cobdicia, señoreaba aquellos á quien señoreaba la cobdicia, é ninguno osaba agraviarse de sus determinaciones, conosciendo que carescian de aficion é interese. Reprehendia mucho á los hombres que sobrándoles las rentas allende de lo necesario, tenian el deseo de adquirir en infinito. Este varon supo bien quanta fuerza suele facer á las veces el oro á la justicia, la qual teme poco el criminoso quando con dinero piensa redemir su crimen. Conosció asimesmo como todo Juez que toma, luego es tomado, é que no puede huir de ser injusto ó ingrato: injusto, si por el don que rescibe tuerce el derecho: ingrato, sinó le tuerce el favor de aquel que le dió: é si face justicia ó la abrevia por lo que rescibió, puédese decir vendedor de la justicia por precio. Conoscidos por este Perlado los inconvenientes que del cobdiciar allende de lo necesario se siguen, ni se atormentó cobdiciando ni se avergonzó demandando: é teniendo la cobdicia tan subjecta, tenia la honra tan alta. Estaba continuamente alegre, porque gozaba de la virtud de la templanza, avenidora de la razon con el apetito. Era prudente é de grand entendimiento, que son partes esenciales del anima, é las ovo por arte y esperiencia de tiempos. Estas virtudes conoscidas en él, fué Legado del Papa á la Provincia de Alemaña dos veces: y en estas sus Legaciones fizo, determinó é declaró grandes fechos, é pacificó los Príncipes de aquellas partes, é las Comunidades que estaban en discordia: é castigó la heregía de los Boemios, é fizo otras singulares cosas en servicio de Dios é augmentacion de la Fé Christiana. Otrosí por escusar el daño grande que conosció recrescer á todas las gentes que pasaban el rio de Tajo cerca de la cibdad de Placencia, movido con ferviente caridad, fizo á sus grandes expensas la puente que hoy allí está edificada, que se llama la puente del Cardenal, edificio muy notable. Puedese creer deste Claro Varon que su buen seso le fizo aprender sciencia, é su sciencia le dió saber, é su saber le dió esperiencia, é la esperiencia le dió conoscimiento de las cosas, de las quales supo con prudencia elegir las que le ficieron hábito de virtud: mediante la qual vivió próspero ochenta años sin pasion de cobdicia, é con abundancia de lo necesario, é murió con grand honra en la Cibdad de Roma.

TITULO XX. Del Arzobispo de Toledo.

Don Alonso Carrillo Arzobispo de Toledo, fijo de Lope Vasques de Acuña, fué hombre alto de cuerpo, é de buena presencia. Era de los Fidalgos é de limpia sangre del Reyno de Portugal. Su abuelo fué Caballero Portugués, que vino á Castilla al servicio del Rey Don Juan el que fué vencido en la batalla de Aljubarrota. Fué primero Obispo de Ciguenza, é despues fué proveido del Arzobispado de Toledo á suplicacion del Rey Don Juan. Rezaba bien sus horas: guardaba complidamente las cerimonias que la Iglesia manda guardar. Fundó el Monesterio de San Francisco de Alcalá, é comenzó á fundar otro Monesterio en la Villa de Brihuega. Era hombre de gran corazon, é su principal deseo era facer grandes cosas é tener grand estado, por aver fama é grand renombre. Tenia en su casa Letrados é Caballeros é hombres de facion. Rescebia muy bien é honraba mucho á los que á él venian, é tratábalos con buena gracia, é mandábales dar grand abundancia de manjares de diversas maneras, de los quales facia siempre tener su casa muy proveida, é tenia para ello los oficiales é ministros necesarios, é deleytabase en ello. Sus pensamientos deste Perlado eran muy mas altos que sus fuerzas, é su grand corazon no le dexaba discernir, ni consentia medir su facultad con las grandes empresas que tomaba, é desto se le seguian trabajos é fatigas continuas. Era hombre franco, é allende de las dádivas que de su voluntad con grand liberalidad facia, siempre daba á qualquier que le demandaba, porque no sofria que ninguno se partiese dél descontento: é por cierto la dádiva fecha con deseo de fama, é no con pensamiento de razon, mas se puede decir mal fecho, que buen pensamiento: porque aquel beneficio es carísimo que caresce de vanagloria. Verdad es que ni nuestra benignidad se debe tanto cerrar que sea dura la comunicacion de nuestros bienes, ni tanto abrir que con prodigalidad se derramen: porque si del retener se sigue odio, del indiscreto derramar procede tal mengua, que de necesario vienen los pródigos á poner las manos en bienes agenos. Así que estos bienes temporales son buenos, é á lá humana sociedad mucho aprovechan, quando son poseídos por varones de prudencia, para que ni dañen á otros retiniéndoselos con avaricia, ni pierdan al que los posee vertiéndolos con indiscrecion: porque tambien parescen mal guardándose, como sin causa derramándose. Era hombre belicoso, é siguiendo esta su condicion placiale tener continuamente gente de armas, é andar en guerras é juntamientos de gentes. Insistía mucho en la opinion que tomaba, é queriala proseguir aunque se le representaban algunos inconvenientes: é como la opinion, sospecha é afecion son cosas que muchas veces á los hombres desatinan, así este Perlado, traído por alguna destas, procuraba siempre de sostener parcialidades, donde se siguieron en sus tiempos algunas guerras en el Reyno, en las quales acaescieron batallas campales, é otros recuentros é fechos de armas. Era grand trabajador en las cosas de la guerra; é quanto era amado de algunos por ser franco, tanto era desamado de muchos por ser belicoso, seyendo obligado á Religion. Placíale saber experiencias é propiedades de aguas é de yerbas, é otros secretos de natura. Procuraba siempre aver grandes riquezas, no para tesoro, mas para las dar é destribuir, y este deseo le fizo entender muchos años en el arte del alquimia; é como quier que della no veía efecto, pero creyendo siempre alcanzarla para las grandes hazañas que imaginaba facer, siempre continuó: en la qual, é en buscar tesoros é mineros, consumió mucho tiempo de su vida, é gran parte de renta, é todo quanto mas podia aver de otras partes. E como vemos algunas veces que los hombres deseando ser ricos se meten en tales necesidades que los facen ser pobres, este Arzobispo, dando é gastando en el arte del alquimia, y en buscar mineros é tesoros pensando alcanzar grandes riquezas para las dar é destribuir, siempre estaba en continuas necesidades. E sin dubda puedese creer, que si lo que deseaba tener este Perlado respondiera al corazon que tenia, ficiera grandes cosas. Al fin, gastando mucho, é deseando gastar mas, murió pobre y adeudado en la Villa de Alcalá de edad de sesenta años, de los quales fué treinta é siete Arzobispo de Toledo.

TITULO XXI. Del Arzobispo de Sevilla.

Don Alfonso de Fonseca Arzobispo de Sevilla fué hombre de mediana estatura, bien proporcionado en las faciones de su rostro y en la composicion de sus miembros, fijo del Doctor Juan Alfonso de Ulloa, de linage de hombres Fijosdalgo del Reyno de Galicia. Era natural de la Cibdad de Toro: tomó el apellido de su madre, que era de linage de Fonseca. Era hombre de muy agudo ingenio, é de buen entendimiento, é bien instruto en lo que requeria el hábito é profesion Eclesiástica que tomó. El sentido de la vista tenia muy ávido é cobdicioso mas que ninguno de los otros sentidos: é siguiendo esta su inclinacion, placiale tener piedras preciosas, é perlas, é joyas de oro é de plata, é otras cosas fermosas á la vista. Las cosas necesarias para el servicio de su persona é para el arreo de su casa queria que fuesen muy primas, é toviesen singularidad de perfeciones sobre todas las otras, é deleytábase en ello. Era asimesmo muy limpio en su persona y en su vestidura é trages, é reglado é muy ordenado en sus gastos. Comenzando la edad de mancebo salió del Estudio, é vino al servicio del Rey Don Enrique seyendo Príncipe, é fué su Capellan mayor, é por su intercesion fué proveído del Obispado de Avila, é despues fué proveído á dignidad de Arzobispo de Sevilla. Fablaba muy bien é con buena gracia. Tovo gran lugar en la gobernacion del Reyno en tiempo del Rey Don Juan, é del Rey Don Enrique su fijo. Quería tanto gratificar á los que con él negociaban, que ninguno iba mal contento de su respuesta. Era hombre muy astuto é diligente: daba buenos é prestos remedios á los casos que acaescian: zelaba mucho la justicia, é la honra de la Corona Real. Era tan agudo, que siempre inventaba grandes cosas. Procuraba mucho la honra, é siempre queria tener el especial lugar cerca de los Reyes, é ser único con ellos en sus fablas é retraimientos: é como acaesce en las Cortes de los Reyes ser envidiados é odiosos aquellos que mas cerca dellos están, este Arzobispo por esta singular acepcion que procuraba siempre tener acerca del Rey Don Juan é del Rey Enrique, é por la gran confianza que en aquellos tiempos le ficieron de algunos arduos negocios que ocurrian, se le siguieron enemistades peligrosas con algunos Grandes del Reyno, las quales por discurso de tiempo, é con obras que fizo de amistad supo con buen juicio satisfacer de tal manera que saneó el odio que dél fué concebido. Conoscidos los grandes trabajos, así del espíritu como de la persona, que ovo en la gobernacion del Reyno, le fué fecha merced por el Rey Don Juan de las Villas de Coca é de Alahejos é otras grandes mercedes, de que fizo casa é mayorazgo que dexó á su hermano. Tenia la cobdicia comun que todos los hombres tienen de aver bienes temporales, é sabíalos muy bien é con gran diligencia adquerir. Este Arzobispo edificó de principio en aquella su Villa de Alahejos la Fortaleza que en ella está hoy fundada. E como acaesce que algunos procurando las cosas que desean se reputan mezquinos quando no las alcanzan, é serloían si las alcanzasen; é otros hay que aborresciendo las cosas que piensan serles dañosas, su buena fortuna les fuerza que las resciban, por la utilidad que dellas se les ha de seguir: puédese creer deste Arzobispo, que ovo tan buena fortuna acerca de estas cosas mundanas, que siempre se le apartaba aquello que procuraba, si al fin le avía de ser dañoso; é se le aparejaba lo que aborrescia, si al fin le avía de ser próspero. Murió en honra é prosperidad en la su Villa de Coca conosciendo á Dios como buen Perlado, é con devocion de Católico Christiano en edad de cincuenta é cinco años.

TITULO XXII. Del Obispo de Burgos.

Don Alfonso de Santa Maria Obispo de Burgos fué hombre de buen cuerpo, bien compuesto en la proporcion de sus miembros, tenia cara é persona muy reverenda. Era fijo de Don Pablo Obispo de Burgos, el qual le ovo en su muger legítima que tovo antes que entrase en la Religion Eclesiástica. Este Obispo Don Pablo fué de linage de los Judios, é tan gran sabio, que fué alumbrado de la gracia del Espíritu Santo, é aviendo conoscimiento de la verdad, se convirtió á la nuestra santa Fé Católica. Este Obispo Don Alfonso su fijo desde su mocedad fué criado en la Iglesia, y en escuela de sciencia, é fué gran Letrado en Derecho canónico é civil. Era asimesmo gran Filosofo natural: fablaba muy bien é con buena gracia, ceceaba un poco, é su persona era tan reverenda é de tanta autoridad que en su presencia todos se honestaban, é ninguno osaba decir ni facer cosa torpe. Era ya tan acostumbrado en los actos de virtud, que se deleytaba en ellos. Era muy limpio en su persona y en las ropas que traía, y el servicio de su mesa é todas las cosas que le tocaban facia tratar con gran limpieza, é aborrescia mucho los hombres que no eran limpios: porque la limpieza exterior del hombre decia él que era alguna señal de la interior; pero entendia aprovechar poco la limpieza del cuerpo é de las ropas é de las muy limpias vestiduras é aparatos, sinó se conseguian con ello la sinceridad de los pensamientos, é la limpieza de las obras. Entre los Letrados que fueron escogidos para enviar á un gran Concilio que se fizo en Basilea, este Obispo seyendo Dean de Santiago fué uno de los nombrados á quien el Rey Don Juan mandó ir en aquella embaxada[24]: en la qual, conoscida su sciencia é la experiencia de sus letras é claras costumbres, ganó tan gran fama, que estando en Roma, el Papa Eugenio le proveyó del Obispado de Burgos, que era del Obispo Don Pablo su padre. Puesto en esta dignidad guardó tan bien los preceptos que segun los sacros Canones é Decretos debe guardar el Perlado, que fué exemplo de vida é doctrina á todos los otros Perlados que fueron en su tiempo. Fué Embaxador al Rey de Portugal por mandado del Rey Don Juan, é con la fuerza de sus razones escusó la guerra, é concluyó la paz que por entonces ovo entre estos dos Reynos. Era observantísimo en la orden é hábito que tomó. Predicaba, confesaba, corregia, é usaba en su Diocesi de aquellas cosas que Perlado es obligado á facer. Era limosnero, é ayudó con gran suma á edificar el Monesterio de Sant Pablo de Burgos, é reedificó otras Iglesias e Monesterios de su Obispado. Fué varon quito de cobdicias temporales, é nunca se sintió en él punto de envidia. Decia él que no podia ser alegre con sus bienes el que se atormenta con bienes agenos. Era de espíritu humilde, é doctrinando con humildad, su doctrina era mejor rescebida é de mejor fruto. Tornó de lengua Latina en nuestra lengua vulgar ciertas obras de Séneca, que el Rey Don Juan le mandó reducir. Era hombre muy estudioso, é deleytábase en platicar las cosas de sciencia. Ovo una gran disputa con un Filósofo é Orador grande de Italia, que se llamó Leonardo de Arecio, sobre la nueva traslacion que fizo de las Eticas de Aristóteles, en la qual disputa se contienen muchos é muy doctrinables preceptos. Fizo asimesmo algunos tratados de Filosofia moral, é de Teología, provechosos á la vida, los quales están hoy en la Capilla dó está enterrado en la Iglesia mayor de Burgos. Aborrescia los loores que en presencia le decian; porque si la consciencia acusa de dentro, poco decia él que aprovechan los loores de fuera. E si el entendimiento humano es tan alto é generoso que pone sus terminos cercanos á los del alto Dios, quien bien considerare los actos exteriores deste Perlado conoscerá sin dubda que sus pensamientos interiores mas participaban con las cosas celestiales, que con las terrenales. Al fin, seyendo en edad de sesenta años, como propusiese ir en romería de Santiago, aun en este su voto paresció ser bien acepto á Dios; porque le dió gracia que fuese en salvo é cumpliese su romería: la qual cumplida, é tornado á su Diocesi, finó conosciendo á Dios, é dexando fama loable, é claro exemplo de vida.

TITULO XXIII. Del Obispo de Coria.

Don Francisco Obispo de Coria fué hombre de pequeño cuerpo, é fermoso de gesto: la cabeza tenia grande. Era natural de la Cibdad de Toledo: sus abuelos fueron de linage de los Judios convertidos á la Fé Católica. Desde su menor edad fué honesto, é tovo inclinacion á la sciencia. Era cuerdo é de muy sotil ingenio. Muertos su padre é madre, é quedando mozo, la vergüenza que padescia por falta de lo necesario le constriñó salir de su tierra, é ir al Estudio de Lérida, donde mostrando Gramática á otros, y él aprendiendo Filosofía, pobremente pasó algun tiempo. Durante el qual ovo noticia de su habilidad la Reyna Doña Maria de Aragon, hermana del Rey Don Juan, é porque le placía mucho ver Castellanos dados á virtud, le tomó para su Capilla: é á pocos dias, conoscido que tal ingenio no debia ser distraído del estudio, proveyéndole de su limosna para cada año, le envió al Estudio de París, donde aprendió por espacio de diez años: en los quales los Rectores de aquel Estudio, veyendo que su grand sciencia é integridad de vida suplian el defecto de su edad, le dieron grado de Magisterio, que á otros tan mancebos no se acostumbra dar en aquel Estudio. Fué muy grand predicador, é ceceaba un poco; é como quier que pequeño de cuerpo, su órgano resonaba muy claro, é tenia singular gracia en sermonar, tan bien en lengua Latina, como en la suya materna. Era observantísimo en la orden Clerical que tomó. Sostovo muchas veces conclusiones de Filosofía é Teología en el Estudio de París, y en Corte Romana, y en otros Estudios generales, donde alcanzó honra é fama de grand Teólogo. Era de vida honestísima, é no fué visto en ninguna de sus edades jugar ni jurar. E como el entendimiento comprehende las cosas universalmente, y el apetito las sigue, é la prudencia las ordena, puédese creer deste Perlado, que ni fallesció en el entender, ni erró en el elegir, ni menos desvió del verdadero juicio para las discernir. Moviase á la obra virtuosa, no por el bien aparente, salvo por el exîstente: era hombre justo, no por temor de la pena, mas por amor de la justicia. Estando en Roma, un Cardenal que se decia Deformo[25], varon muy notable, le rescibió en su casa, é visto por experiencia lo que deste Claro Varon se decia por fama, le fizo su Confesor, é al tiempo de su fin le estableció albacéa de su alma. Era de vida tan clara, que jamás fizo cosa en secreto que sin repreension no la pudiera facer en público. No suplicó jamás por Beneficio ni Dignidad que oviese; mas su sciencia é su vida procuraban su provision sin procuracion. Muerto aquel Cardenal, el Papa Pio le rescibió por su Familiar, é le proveyó del Deanadgo de Toledo é de otros Beneficios: é conoscida la gran fuerza que tenia en el razonar, le envió diversas veces por Embaxador al Rey Don Luis de Francia, é al Rey Don Alfonso de Aragon. Fué uno de los Teólogos escogidos que el Papa envió dos veces á reducir los Boemios hereges, donde trabajó mucho el espíritu é la persona en augmentacion de la Fé Católica. No tenia en tal estimacion las cosas humanas, que le impidiesen la contemplacion de las divinas. Ordenó algunos tratados de Filosofía é Teología, é Sermones de gran doctrina: é aviendo consideracion del yerro grande en que caen aquellos que sin autoridad del Sumo Pontífice presumen quitar Reyes é ponerlos, ordenó un libro fundado por Derecho contra aquellos que facen division en los Reynos, é presumen por su propia autoridad quitar un Rey é poner otro. E nunca fué tan laborioso, que no pensase en las cosas de Dios; ni tan ocioso, que no trabajase en utilidad del próximo. Estaba ya habituado en vida tan recta é tan razonable, que aquella gracia del libre arbitrio que le cupo siempre la exercitó en loor de aquel que gela dió. El Rey Don Enrique Quarto le dió cargo de la embaxada é procuracion suya é de sus Reynos en Corte Romana, y el Papa Sixto le fizo su Datario, que es oficio de gran confianza, é le proveyó del Obispado de Coria. E porque en la Cibdad de Génova acaescieron grandes divisiones y escándalos de los que suelen acaescer entre los de aquella Cibdad, el Papa, que era de aquella nacion Genovesa, deseándolos pacificar, é conosciendo que el honesto vivir deste Perlado le daba grand autoridad, le envió por su Legado á aquella Provincia: el qual, conoscidos los deseos de los principales movedores, é dando á cada uno las razones que entendió ser medicinales á su pasion, los retraxo de las vias erradas que llevaban; é puestos en las verdaderas que debian llevar, los amansó, é pacificó los escándalos, que estaban aparejados á la destruicion de la tierra. Puestas en paz las cosas de aquella Provincia, é vuelto á la Cibdad de Roma, estando para ser creado Cardenal en edad de cincuenta é cinco años fenesció sus dias, é tornó á la tierra tan virgen como salió della. E porque las molestias é tentaciones en esta vida vienen á los hombres por diversas maneras, á unos porque sean punidos, á otros porque sean corregidos, ó porque tentados con alguna adversidad conoscan mejor á Dios, ó por otros respectos notos á él, é innotos á ellos, puédese creer deste Perlado, que así como fué amado de los buenos por ser gran persuasor de virtudes, así por ser reprehensor de vicios fué aborrescido de algunos malos, de cuyos mordimientos ovo molestias que sufrió é venció con verdadera paciencia. Ciertamente quien considerare la vida deste Claro Varon hallará ser ejemplo é doctrina para todo hombre que quisiere bien vivir: porque ni esta opinion que tenemos de linage le sublimó, ni la compostura del cuerpo, ni las riquezas le ficieron Claro Varon, ni menos se puede decir que la fortuna le fué favorable para alcanzar la honra y estimacion grande que ovo; mas la perseverancia que tovo en la vida virtuosa le abrió puerta para entrar en grandes lugares, é le fizo aver acepcion cerca de grandes Señores, é para aver la honra que le dió claro nombre.

TITULO XXIV. Del Obispo de Avila.

Don Alfonso Obispo de Avila fué hombre de mediana estatura, el cuerpo espeso, bien proporcionado en la compostura de sus miembros: tenia la cabeza grande, y el gesto robusto, el pescuezo corto. Era natural de la Villa de Madrigal, de linage de Labradores. Desde su niñez tovo inclinacion á la sciencia, é cresciendo en dias, cresció mas en deseo de aprender. Era hombre agudo é de gran memoria: ovo principios en Filosofia é Teología: aprendió en el Estudio de Salamanca, donde recibió habito Clerical. Fué observantísimo en la Orden que rescibió, é de edad de veinte y cinco años ovo el grado de Magisterio: é tanto resplandescia en sciencia y en vida honesta, que como quier que avía otros de mayor edad, é de gran suficiencia, pero por sus méritos fué elegido para leer las Cátedras de Teología é Filosofia: é tovo gran continuacion é perseverancia en el estudio, tanto que el tiempo que se pasaba siempre lo tenia presente, porque gozaba en la hora presente de lo que en la pasada avia deprendido. Tovo muchos discípulos, é despues que fué Maestro nunca falló mostrador; porque ni se escusó jamás de aprender, ni fué acusado de aver mal aprendido. El Papa, movido por la habilidad interior deste Claro Varon, mas que por suplicacion exterior de otro, le proveyó de Maestre-escuela de Salamanca. Seyendo gran Maestro en Artes é Teología se dispuso á aprender Derecho canónico é cevil, é fué en aquellas facultades bien instruto: é tan grande era la fama de su saber en todas sciencias, que estando en aquel Estudio duró gran tiempo que le venian á ver hombres doctos, tambien de los Reynos estraños, como de los Reynos de España. Cierto es que ningun hombre, dado que viva largos tiempos, puede saber la perfeccion é profundidad de todas las sciencias: é no quiero decir que este sabio Perlado las alcanzó todas; pero puédese creer dél, que en la sciencia de las Artes, é Teología, é Filosofia natural é moral, é asimismo en el arte del Astrología é Astronomía no se vido en los Reynos de España, ni en otros estraños se oyó aver otro en sus tiempos que con él se comparase. Era hombre callado, é resplandescia mas en él la lumbre de la sciencia, que el florear de la lengua. Fué á Roma, donde sostubo conclusiones de gran sciencia, é alcanzó fama de varon muy sabio, é fué mirado por el Papa é por todos los Cardenales como hombre singular en la Iglesia de Dios. Fizo muchos tratados de Filosofia é Teología, y escribió sobre el texto de la Sacra Escriptura una muy copiosa declaracion é de gran doctrina, que está hoy en el Monesterio de Guadalupe, y en el Estudio de Salamanca: en la qual verá quien bien la mirare quanto este Perlado abundaba en todas sciencias, é como es verdad lo que dél aqui se predica. El Rey Don Juan, que era un Príncipe á quien placia oír lecturas, é saber declaraciones é secretos de la Sacra Escriptura, le tuvo cerca de sí, é le fizo de su Consejo, é suplicó al Papa que le proveyese del Obispado de Avila. Duró Perlado en aquel Obispado seis años, é murió de edad de cincuenta é cinco, conosciendo á Dios, é con fama del mas sabio hombre que en sus tiempos ovo en la Iglesia de Dios.

TITULO XXV. Del Obispo de Córdova.

Don Tello Obispo de Córdova fué hombre alto de cuerpo, bien proporcionado en la compostura de sus miembros, y el rostro tenia honesto: era natural de una Villa que se dice Buendia, de linage de Labradores. Desde su menor edad tovo gran deseo á la sciencia: é como quier que le menguaba lo necesario para continuar el estudio, pero la voluntad que tenia de aprender le llevó á las Escuelas de Salamanca, confiando mas en la providencia de Dios, que suele acorrer á los buenos deseos, que en la facultad suya, ni de otro ninguno que le ayudase. Aprendió en un Colegio de Salamanca donde muestran á los pobres por amor de Dios. Fué buen Letrado en Derecho canónico, y en aquella facultad le fué dado grado de Doctor. Eligió el hábito Clerical, é guardó muy bien aquellas cosas que la Iglesia estatuyó que guardasen los buenos Clérigos. Por sus méritos fué proveído del Arcedianadgo de Toledo, é de otros Beneficios en la Iglesia de Dios: é como este Claro Varon se vido con gran renta, é puesto ya en la edad que demanda reposo, retráxose á la Iglesia de Toledo á servir á Dios en aquella Dignidad que tenia. Era hombre á quien movia mas la caridad para distribuir, que la cobdicia para ganar. Compadesciase de los miserables, é veces con el consejo, veces con el consuelo, é tambien con su limosna, allí dó era necesario los consolaba é remediaba; porque creía que estos bienes temporales no se dieron mas para poseer, que para destribuir. Su deseo era facer, obras de misericordia, é poniéndolas en obra sacaba todos los años cierto número de cativos Christianos de tierra de Moros: y en esto, y en casar huerfanas é socorrer pobres gastaba su pensamiento é toda la renta que tenia, reputando á pecado si de un año le quedase algo para otro. Y esto fizo complidamente y con tanta diligencia, que sin dubda se puede decir que fué leal despensero de sus bienes para los destribuir á voluntad del que gelos dió: porque hervia tanto en la virtud de la caridad, que de lo necesario á su persona propria no curaba tanto, quanto pensaba en socorrer la necesidad agena. E porque fué informado que por falta de una torre que no avía en un termino cerca de la Cibdad de Alcalá la Real perescian algunos Christianos en las guerras que en aquellas partes tienen con los Moros, este Perlado envió á la edificar á sus proprias expensas en el lugar é forma que le fué dicho ser necesaria al bien é defensa de aquella tierra. Otrosí, visto que algunos hombres perescian en el rio de Guadarrama, que pasa por el camino que va desde la Cibdad de Toledo á la Villa de Torrijos, este Claro Varon edificó la puente que hoy allí está edificada, y escusó los inconvenientes que todos los años por falta della en el paso de aquel rio se recrescian: en la qual obra este Perlado usó de tal magnanimidad, que como viese la dificultad que algunas personas particulares ponian en la contribucion de lo necesario para aquel edificio, no consintió que ninguno contribuyese cosa alguna para él, salvo él solo acordó de lo facer á sus expensas. Y en esta liberalidad nos dió á conoscer quanto mas el virtuoso se deleyta en el gastar, que el avariento pena en el guardar. La Reyna Doña Isabél, que tenia un singular deseo de proveer en las Iglesias de sus Reynos de personas notables, suplicó al Papa que proveyese á este Claro varon del Obispado de Córdova: el qual fué proveído de aquella Iglesia, é mediante los ruegos y exortaciones que de parte de la Reyna le fueron fechas aceptó la provision que el Papa le fizo de aquella Dignidad: é dentro del año que fué proveído por Perlado de aquella Iglesia fenesció en esta vida, con testimonio cierto de aver ganado la otra, en edad de setenta años.

TITULO XXVI. De otro Razonamiento breve fecho á la Reyna nuestra Señora.

Muy excelente Reyna y Señora. Por cierto se debe creer que tambien se loára un fecho Castellano, como se loa un fecho Romano, si oviera escriptores en Castilla que supieran ensalzar en escriptura los fechos de los Castellanos, como ovo Romanos que supieron sublimar los de su nacion Romana: así que imputarémos la negligencia á los escriptores que no escribieron, mas no imputarémos por cierto á los Castellanos que no ficieron actos de virtud en todas las cosas donde ella exercitada suele relucir. E por tanto el noble Caballero Fernan Perez de Guzman dixo verdad, que para ser la escriptura buena é verdadera, los Caballeros debian ser Castellanos, é los escriptores de sus fechos Romanos.

NOTA.

En ninguna ediccion se hallan colocadas las Cartas de Pulgar cronológicamente. En esta se advertirá al principio de algunas el año en que parece se escribieron: la fecha de otras no se ha podido averiguar. Tambien se notará las que faltan en la primera ediccion.

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