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Claros varones de Castilla, y Letras

ADICIONES A LOS CLAROS VARONES DE PULGAR.

Reading edition

I. Al título del Marques de Santillana, pág. 32.

Gomez Manrique, Corregidor de Avila y Toledo, hijo del Adelantado Pedro Manrique, hermano de Don Rodrigo Manrique Maestre de Santiago, y tio del célebre Poeta Don Jorge Manrique, en el Cancionero que recopiló de sus propias obras á ruego del Conde de Benavente insertó las Coplas que hizo á la muerte del Marques[63], precedidas de una Carta, dirigiendolas á Don Pedro Gonzalez de Mendoza, Obispo entonces de Calahorra, en la qual dice:

Si despues de la definicion del muy virtuoso señor padre vuestro, mi señor é mi tio, digno de eterna memoria, muy Reverendo Señor, yo he dexado de escrebir á Vra. Reverencia, segun se suele acostumbrar en los semblantes casos de dolor entre los que bien se aman, bien puede creer la Merced vra. non aver por inadvertencia nin por mengua de amor quedado; mas ciertamente porque vuestro sentimiento sentí, é el vuestro dolor tanto me dolió, que mas para ser consolado, que para consolar me fallé dispuesto. E no sin causa; ca en pronto ante mi afligido espíritu fué presentada la irreparable pérdida que este nuestro Reyno facia: que bien se puede decir que perdió otro Fabio para sus consejos, otro Cesar para sus conquistas, otro Camilo para sus defensas, otro Livio para sus memorias; seyendo el primero de semblante prosapia é grandeza de estado que en nuestros tiempos congregó la ciencia con la caballería, é la loríga con la toga: que yo me recuerdo aver pocos, é aun verdad fablando, ninguno de los tales que á las Letras se diese; é no solamente digo que no las procuraban, mas que las aborrescian, repreendiendo á algun Caballero si se daba al estudio, como si el oficio militar solo en saber bien encontrar con la lanza, ó ferir con la espada consistiese. La qual errada opinion este Varon magnífico arrancó de nuestra patria, reprobándola por teórica, e faciendola incierta por prática: en la paz prosas é metros de mayor elegancia escribiendo que ninguno de los pasados; en las guerras mostrandose un Marcelo en el ordenar, é un Castino en acometer, seyendo á sus Caballeros, como Mario por sí decia, aconsejador, en los fechos, é compañero en los peligros...

II. Al título de D. Fernand Alvarez de Toledo, pag. 45.

Hallandose este Caballero en la prision le dirigió el Marques de Santillana una obrita intitulada: Coplas de Bias á la Fortuna[64] con la carta ó proemio que se sigue.

Quando yo demando á los Ferreras, tus criados y mios, é aun á muchos otros, Señor é mas que hermano mio, de tu salud, é de qual es agora tu vida, é que es lo que faces é dices; é responden é certifican con quanto esfuerzo, con quanta paciencia, con quanto desprecio é buena cara tú padesces, consientes é sufres tu detencion, é todas las otras congojas, molestias y vejaciones que el mundo ha traído; é con quanta liberalidad é franqueza partes é distribuyes aquellas cosas que á tus sueltas manos vienen; refiriendo á Dios muchas gracias, me recuerdo de aquello que Homero escribe en la Ulixia; conviene á saber, que como por naufragio ó fortuna de mar, Ulixes, Rey de los Cefalanos, desbaratado viniese en las riberas del mar, é desnudo é maltractado fuese traído ante la Reyna de aquella tierra, é de los Grandes del Reyno, que con ella estaban en un festival é grande convite: é como aquella le viese y le acatase, despues todos los otros con grande reverencia tanto le estimaron, que dexada la cena, todos estaban contemplando en él: asi que apenas era alguno que mas desease cosa que pudiese alcanzar de los dioses que ser Ulixes en aquel estado. Adonde á grandes voces, y muchas veces, este soberano poeta exclama diciendo: ¡O homes! habed en gran cura la virtud, la qual con el naufragio nada, é al que está desnudo é desechado en los marinos litos ha mostrado con tanta autoridad é así venerable á las gentes. La virtud, así como el Filosofo dice, siempre cayó de pies, é como el abrojo. E ciertamente, Señor é mas que hermano mio, á los amigos tuyos é mios, asi como uno de aquellos, es é debe ser de los trabajos tuyos el dolor, la mengua ó alta, asi como Lelio decia de Cipion: ca la virtud siempre será, agora libre ó detenido, rico ó pobre, armado ó sin armas, vivo ó muerto, con una loable é maravillosa eternidad y fama. Con estos Ferreras me escribistes que algunos de mis tractados te enviase por consolacion tuya. Desde allí con aquella atencion que furtar se puede de los mayores negocios, é despues de los familiares, pensé investigar alguna buena manera, así como remedios, ó meditacion contra Fortuna, tal que si ser pudiese, en esta vejacion á tu nobleza gratificase, como no sin asaz justas y aparentes causas á lo tal é á mayores cosas yo sea tenido. Ca principalmente ovimos unos mesmos abuelos, é las nuestras casas siempre sin enterrupcion alguna se miraron con leales ojos, sincéro é amoroso acatamiento; é lo mas del tiempo de nuestra crianza quasi una é en uno fué: así que juntamente con las personas cresció é se aumentó nuestra verdadera amistad. Siempre me pluguieron é fueron gratas las cosas que á tí, de lo qual me tove é tengo por contento: por quanto aquellos á quienes las obras de los virtuosos placen, así como librea ó alguna señal traen de virtud. Una continuamente fué nuestra mesa: un mesmo uso en todas las cosas de paz é de guerra. Nenguna de las nuestras cámaras é despensas se pudo decir menguada si la otra abastada fuese. Nunca yo te demandé cosa que tú no cumplieses, nin me la denegases; lo qual me face creer que las mis demandas fuesen rectas é honestas é conformes á la razon, como sea que á los buenos é doctos varones jamás les plega ni deban otorgar sinó buenas é lícitas cosas. E sean agora por informaciones de aquellos que mas han visto, é paresce verdaderamente hayan querido hablar de las costumbres y calidades de todos los Señores y mayores hombres deste nuestro Regno, ó de aquellos que de treinta años, ó poco mas, que yo comencé la navegacion en este vejado é trabajoso golfo, he avido noticia é conoscimiento, é de algunos compañia é familiaridad, loando á todos, tú eres el que á mí mucho plugiste é places. Ca la tu voluntad non esperó á la mediana mancebía, ni á los postrimeros dias de la vejez; ca en edad nueva aún puedo decir comenzó el resplandor de la tu utilidad é nobleza. Nin es quien pueda negar que fechas las treguas con los Reyes de Aragón é de Navarra, é levantadas las huestes del Garray é del Majano, cesadas las guerras, en las quales viril é muy virtuosamente te oviste, é por tí obtenidas las inexpugnables fuerzas de Xalante, é Teresa, Sahara, é Xaraficil en el Regno de Valencia, aver tu seido de los primeros que contra Granada la frontera emprendiese, ciertamente estando ella en otro punto é mayor prosperidad que tú la dexaste al tiempo que triunfal é gloriosamente por mandado de nuestro Rey de las fronteras de Córdoba é Jaen te partiste, aviendo ganado tantas é mas Villas é Castillos, así guerreandolas, como combatiendolas, entrandolas forzosamente, que ninguno. E como quiera que el principal remedio é libertad á la tu detencion, é infortunios depende de aquel que universalmente á los vejados reposa, á los aflictos remedia, á los tristes alegra, espero ya sea que en algunos tiempos traerá á memoria á los muy excelentes y claros nuestro Rey é Príncipe (como en la mano suya los corazones sean de los Reyes) todas las cosas que ya de los tus fechos he dicho, y muchos otros servicios á la Real Casa de Castilla por los tuyos é por tí fechos. E por me allegar á la rivera é puerto de mi obra, recuérdome de aver leido en aquel libro donde la vida del Rey Asuero se escribe, que de Ester se llama, como en aquel tiempo la costumbre de los Reyes fuese en los retraimientos é reposos suyos mandar leer las gestas é actos que los naturales de sus Reynos é forasteros oviesen fecho en servicio de los Reyes, de la patria é del bien público, que Mardochêo prósperamente é con glorioso triunfo de la muerte fué librado. Pues lee nuestro Rey é mira los servicios, regracíalos é satisfácelos; é si se aluenga non se tira. Ni tanto lugar avrá el nucíble apetito, nin la ciega saña, que tales é tan grandes aldabadas é voces de servicios las sus orejas non despierten: ca non son los nuestros Señores Diomedis de Tracia, que de humana carne facia manjar á sus caballos; non Buseris de Egipto, matador de los huespedes; non Perillo Siracusano, que nuevos modos de penas buscaba á los tristes culpados hombres; non Dionisio de esta misma Siracusa; non Attila flagelum Dei, nin de muchos otros tales; mas benívolos, clementes é humanos: lo qual todo hace á mí firmemente esperar de tu libertad. La qual con salud tuya, é de tu noble muger, é de tus fijos dignos de tí, nuestro Señor aderesce así como yo deseo.

III. Al título de D. Rodrigo de Villandrando, pag. 61.

El Privilegio que el Rey Don Juan el II. expidió á este Caballero está inserto en una confirmacion de la Reyna Doña Juana, cuyo registro se halla en el Archivo de Simancas: Dice:

En el nombre de Dios Padre..... Acatando é parando mientes á los muchos, é buenos, é leales, é señalados servicios que vos Don Rodrigo de Villandrando, Conde de Rivadeo, mi Vasallo, é de mi Consejo, me avedes fecho, é los peligros á que vos pusistes por mi servicio, é de la Corona Real de mis Reynos, veniendo, segun que venistes de fuera de ellos por mi mandado con muchas Gentes de armas de á caballo é Archeros, sobre los levantamientos fechos en mis Reynos, é dexastes vuestras tierras é castillos é hacienda, poniendolo todo en aventura por mi servicio. E especialmente el servicio señalado que vos me fecisteis el dia de la Epifanía que pasó, quando estando para entrar en Toledo mi persona ovo gran peligro, é vos con vuestro esfuerzo é animosidad la fecisteis segura de las muchas Gentes de armas que salieron en pos del Infante de la Cibdad para facerme deservicio. E por memoria de tan leal é animoso fecho, é señalado servicio, vos me pedistes por privillejo é preeminencia especial, que vos, é los otros Condes vuestros succesores que despues vinieren hayan é lleven, é les sean dadas las ropas é vestiduras enteramente que Nos, é los Reyes nuestros succesores en Castilla é en Leon, que despues de nos vinieren, vistieremos en el sobre dicho dia de la Epifanía de cada un año para siempre jamas: é ansimismo que vos honremos asentandovos á nuestra mesa á comer con Nos, é con los otros Reyes que despues de Nos fueren, en el dicho dia de la Epifanía de cada un año por siempre jamas á vos é á los que vos succedieren en vuestro Condado de Rivadeo. Y yo, queriendo que haya memoria de tan gran fecho, é leal é señalado servicio, é animosidad con que defendisteis mi Persona, é acudisteis al bien publico de mis Reynos, é que se dé exemplo á los otros mis Vasallos, lo tove por bien. E por la presente... Fecho en Torrijos nueve dias de Enero año del Nascimiento de Nuestro Salvador Jesu Christo de mil é quatrocientos é quarenta é un años, YO EL REY. Yo Diego Romero le fice escrebir por mandado de nuestro Señor el Rey.

Illustration from Claros varones de Castilla, y Letras

IV. Al título de Don Rodrigo Manrique, pag. 90.

D. Jorge Manrique, hijo de este insigne Maestre de Santiago, hizo en su elogio con motivo de su muerte aquellas célebres Coplas que tantas veces se han impreso, y que sin embargo son raras: por cuyo motivo, y por ser de las mejores poesías de aquel tiempo, se repiten aqui.

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando: quan presto se vá el placér; como despues de acordado dá dolor; como á nuestro parecer qualquiera tiempo pasado fué mejor. Pues que vemos lo presente quan en un punto se es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera mas que duró lo que vió; pues que todo ha de pasar por tal manera. Nuestras vidas son los rios que van á dar en la mar, que es el morir: allí van los señoríos derechos á se acabar y consumir. Allí los rios caudales, allí los otros medianos, y mas chicos, allegados son iguales; los que viven por sus manos, y los ricos. Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores: no curo de sus ficiones; que traen yerva secreta sus sabores. A aquel solo me encomiendo, á aquel solo invoco yo de verdad, que en este mundo viviendo, el mundo no conoció su Deidad. Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos quando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos: asi que quando morimos descansamos. Este mundo bueno fué, si bien usasemos de él como debemos; porque segun nuestra fé es para ganar aquel que atendemos. Y aún el Fijo de Dios para subirnos al Cielo descendió á nacer acá entre nós, y vivir en este suelo dó murió. Ved de quan poco valor son las cosas tras que andamos é corremos, que en este mundo traydor aun primero que muramos las perdemos. Dellas deshace la edad, dellas casos desastrados que acaescen, dellas por su calidad en los mas altos estados desfallecen. Decidme ¿la hermosura, la gentil frescura y tez de la cara, la color y la blancura, quando viene la vejez qual se para? Las mañas é ligereza, y la fuerza corporal de juventud, todo se torna graveza quando llega al arrabal de senectud. ¿Pues la sangre de los Godos, el linage, y la nobleza tan crecida, por quantas vias y modos se pierde su gran alteza en esta vida? Unos por poco valer, ¡por quan bajos y abatidos que los tienen! otros que por no tener con oficios no debidos se mantienen. ¿Los estados é riqueza que nos dexan á deshora quien lo duda? No les pidamos firmeza; pues que son de una señora que se muda: que bienes son de fortuna, que revuelve con su rueda presurosa; la qual no puede ser una, ni ser estable ni queda en una cosa. Pero digo que acompañen é lleguen basta la huesa con su dueño: por eso no nos engañen; pues se va la vida apriesa como sueño. Y los deleytes de acá son, en que nos deleytamos temporales; y los tormentos de allá, que por ellos esperamos, eternales. Los placeres é dulzores de esta vida trabajada que tenemos ¿que son sino corredores, y la muerte la zelada en que caemos? No mirando á nuestro daño corremos á rienda suelta sin parar: de que vemos el engaño, y queremos dar la vuelta, no hay lugar. Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal, como podemos hacer el alma tan gloriosa angelical, ¿que diligencia tan viva tubieramos toda hora, y tan presta, en componer la cativa, dexándonos la señora descompuesta? Estos Reyes poderosos, que vemos por escrituras ya pasadas, con casos tristes llorosos fueron sus buenas venturas trastornadas. Asi que no hay cosa fuerte; que á Papas y Emperadores, y Perlados así los trata la muerte como á los pobres pastores de ganados. Dexemos á los Troyanos, que sus males no los vimos ni sus glorias: dexemos á los Romanos, aunque oímos y leemos sus historias. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue de ello: vengamos á lo de ayer, que tambien es olvidado como aquello. ¿Qué se hizo el Rey D. Juan? ¿los Infantes de Aragon que se hicieron? ¿que fué de tanto galan, que fué de tanta invencion como traxeron? ¿Las justas é los torneos, paramentos, bordaduras é cimeras, que fueron sinó devaneos? ¿que fueron sinó verduras de las eras? ¿Que se hicieron las damas, sus tocados, sus vestidos, sus olores? ¿Que se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Que se hizo aquel trobar las musicas acordadas que tañian? ¿Que se hizo aquel danzar y aquellas ropas chapadas que trahian? ¿Pues el otro su heredero Don Enrique que poderes alcanzaba? ¡Quan blando, quan halaguero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás ¡quan enemigo, quan contrario, quan cruel se le mostró! ¡Habiéndole sido amigo, quan poco duró con el lo que le dió! ¡Las dádivas desmedidas, los edificios reales llenos de oro; las bajillas tan fabridas, los enriques y reales del tesoro; los jaeces y caballos de su gente, y atavios tan sobrados, donde iremos á buscallos! ¿que fueron sinó rocios de los prados? Pues su hermano el inocente, que en su vida sucesor se llamó, ¡que corte tan excelente tubo, y quanto gran Señor que le siguió! Mas como fuese mortal, metiólo la muerte luego en su fragua. ¡O juicio divinal! quando mas ardia el fuego echaste agua. Pues aquel gran Condestable, Maestre que conocimos tan privado, no cumple que dél se hable, sinó solo que le vimos degollado. Sus infinitos tesoros, sus Villas y sus Lugares, su mandar, ¿que le fueron sino lloros? ¿qué fueron sino pesares al dexar? Pues los otros dos hermanos Maestres tan prosperados como Reyes, que á los grandes é medianos traxeron tan sojuzgados á sus leyes: aquella prosperidad, que tan alto fué subida y ensalzada, ¿que fué sino claridad que quando mas encendida fué amatada? Tantos Duques excelentes, tantos Marqueses y Condes y Varones como vimos tan potentes, dí, muerte, ¿dó los escondes y los pones? É sus muy claras hazañas que ficieron en las guerras y en las paces, quando tú, ¡cruel! te ensañas con tu fuerza las atierras é deshaces. ¿Las huestes inumerables, los pendones, estandartes e vanderas, los castillos impunables, los muros y baluartes é barreras, la caba honda chapada, ó qualquier otro reparo, que aprovecha? quando tú vienes airada todo lo pasas de claro con tu flecha. Aquel de buenos abrigo, amado por virtuoso de la gente, el Maestre Don Rodrigo Manrique, tan famoso é tan valiente, sus grandes fechos y claros no cumple que los alabe, pues los vieron; ni los quiero facer caros, pues el mundo todo sabe quales fueron. ¡Que amigo de sus amigos! ¡que señor para criados y parientes! ¡que enemigo de enemigos! ¡que Maestre de esforzados y valientes! ¡que seso para discretos! ¡que gracia para donosos! ¡que razon! ¡quan benigno á los subjectos! ¡y á los brabos y dañosos un leon! En ventura, Octaviano: Julio Cesar en vencer é batallar: en la virtud, Africano: Anibal en el saber y trabajar: en la bondad, un Trajano: Tito en liberalidad con alegria: en su brazo, un Archiano: Marco Tulio en la verdad que prometia: Antonio Pio en clemencia: Marco Aurelio en igualdad del semblante: Adriano en eloqüencia: Theodosio en humanidad y buen talante: Aurelio Alexandro fué en disciplina e rigor de la guerra: un Constantino en la fé: Gamelio en el gran amor de su tierra. No dexó grandes tesoros, ni alcanzó muchas riquezas, ni bajillas; mas hizo guerra á los Moros, ganando sus fortalezas e sus Villas: y en las lides que venció Caballeros y caballos se prendieron: en este oficio ganó las rentas y los vasallos que le dieron. ¿Pues por su honra y estado en otros tiempos pasados cómo se hubo? quedando desamparado, con hermanos y criados se sostuvo. Despues que fechos famosos fizo en esta dicha guerra que facia, fizo tratos tan honrosos, que le dieron mui mas tierra que tenia. Estas sus viejas historias, que con su brazo pintó en juventud, con otras nuevas victorias agora las renovó en senectud. E por su gran ablidad, por meritos y ancianía bien gastada, alcanzó la dignidad de la gran Caballería de la Espada. E sus villas é sus tierras ocupadas de tiranos las halló; mas por cercos é por guerras, é por fuerzas de sus manos las cobró. Pues nuestro Rey natural si de las obras que obró fué servido, dígalo el de Portugal, y en Castilla quien siguió su partido. Despues de puesta la vida tantas veces por su Ley al tablero; despues de tan bien servida la corona de su Rey verdadero; despues de tanta fazaña, á que no puede bastar cuenta cierta, en la su Villa de Ocaña vino la muerte á llamar á su puerta. Diciendo: buen Caballero, dexad el mundo engañoso, y su halago: muestre su esfuerzo famoso vuestro corazon de acero en este trago. Y pues de vida y salud hicisteis tan poca cuenta por la fama, esfuercese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. No se os haga tan amarga la batalla temerosa que esperais, pues otra vida mas larga de fama tan gloriosa acá dexais. Aunque esta vida de honor tampoco no es eternal, ni verdadera; mas con todo muy mejor que la otra temporal perecedera. El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales, ni con vida deleytable, en que moran los pecados infernales; mas los buenos Religiosos gananlo con oraciones, y con lloros; los Caballeros famosos con trabajos y aflicciones contra Moros. Y pues vos, claro Varon, tanta sangre derramastes de paganos, esperad el galardon que en este mundo ganastes por las manos. Y con esta confianza y con la fé tan entera que teneis partid con buena esperanza, que esta otra vida tercera ganareis. Responde el Maestre. No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina, por tal modo que mi voluntad está conforme con la divina para todo. Y consiento en mi morir con voluntad placentera clara y pura; que querer hombre vivir quando Dios quiere que muera es locura. Tú que por nuestra maldad tomaste forma civil y baxo nombre: tú que á tu divinidad juntaste cosa tan vil como el hombre: tú que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona; no por mis merecimientos, mas por tu sola clemencia me perdona. Así con tal entender, todos sentidos humanos conservados, cercado de su muger, de sus hijos y de hermanos y de criados, dió el alma á quien se la dió, el qual la ponga en el cielo, y en su gloria: y aunque la vida murió, nos dexó harto consuelo su memoria.

Illustration from Claros varones de Castilla, y Letras

V. Al título de Garcilaso de la Vega, pag. 102.

En el Cancionero M. S. de Gomez Manrique hay una obra con el título de Difinicion del Noble Caballero Garcilaso de la Vega, cuyas primeras Coplas ha parecido poner aqui, por expresar algunas circunstancias de su muerte, y un elogio que conviene con el que le hace Pulgar.

A Veinte y un dias del noveno mes el año de cinco despues de cincuenta, é quatro centenas poniendo en la cuenta, nueve centenas é una despues, estando bien cerca del Lugar que es mayor de la Foya de tierra de Moros en nuestras ví gentes sospiros é lloros; é ví los contrarios facer al revés. Las nuestras gentes muy agro lloraban, dando sospiros é grandes gemidos; los Moros con trompas é con alaridos é con atabales el ayre enllenaban. Los nuestros llorando su mal publicaban; los otros riendo su bien descubrian: así los llorantes é los que reian con voces discordes el campo atronaban. Allí era llanto con miedo mezclado: lágrimas iban con lanzas echadas. Allí los gemidos é las cuchilladas facian un son muy desacordado. Allí por sacar el cuerpo finado avia ruido, é tan espantoso, que ninguno era tan poco medroso que non estuviese asaz demudado. Lloraban, plañian parientes hermanos por ser así muerto por un ballestero aquel esforzado gentil Caballero, que otro mejor no fué por sus manos. La contra facian los perros paganos, de los quales era su lanza temida, á muchos con ella tirando la vida, é á otros dexando con cuerpos mal sanos. Oyendo lo qual con gran turbacion, teniendo en el campo quien bien me doliese, sofrirlo no pude que presto no fuese á saber quien era aquel buen varon por quien se facia tal lamentacion, lo qual pregunté á uno muy paso: llorando me dixo: est'es Garcilaso: matóle saeta por gran ocasion. Est'es aquel que sangre facia primero que nadie en los enemigos: est'es aquel que por sus amigos la vida é facienda de grado ponia: est'es aquel que tanto valia que nunca por cierto morirse debiera. Murio por gran falta de una babera, que por ir mas suelto traer no queria. Este jamas perdió su reposo por grandes peligros, nin fuertes temores; antes en priesas é miedos mayores allí se mostraba menos temeroso. Este fué tanto en armas dichoso, que no lo fué mas el fijo mayor del buen Rey Troyano, nin su matador, por mucho que Homero le pinte famoso. Est'es aquel mancebo nombrado, que non fué Troilo en su tiempo mas. Est'es aquel que nunca jamas fué visto vencido, maguer que sobrado. Este sin dubda ha bien demostrado en quantas peleas é casos se vió venir del linage de aquel que pasó con tanto peligro primero el Salado. Aqueste que vedes aquí muerto ya, por quien esta gente tan fuerte se clama, aquí comenzó la su buena fama, la qual mucho tarde, ó nunca morrá. En aqueste mismo lugar donde está le armó Caballero en una gran lid Rodrigo Manrique el segundo Cid, á quien de su muerte mucho pesará. Este muriendo al Rey fizo pago, pues que delante sus ojos fué muerto, su Orden muy bien guardando por cierto de nuestro Patron Señor Santiago, faciendo en los Moros non menos estrago que los descendientes en sí de Cadino, mostrando ser bien sin duda sobrino del noble Marques Señor de Buitrago. · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

VI. Al título del Cardenal de San Sixto, pag. 109.

En la edicion de los Claros Varones del año 1747. en 8. al fin de la vida de este Cardenal se puso la advertencia siguiente.

El P. M. Fr. Hernando del Castillo... Historiador de la Sagrada Religion de Predicadores, en la 1. part. lib. 3. cap. 42... hace varios elogios de los méritos y excelencias del Cardenal de Torquemada: y su ilustre descendencia la refiere asi:

«Fué el Cardenal Fr. Juan de Torquemada, no de Burgos, como le pareció á Fernando de Pulgar, ni de los padres que por su antojo él quiere darle en sus Claros Varones. Fué natural de Valladolid, como él mismo lo escribe en su Lectura sobre el Decreto, hijo de Alvar Fernandez de Torquemada Regidor de aquella Villa, y nieto de Pero Fernandez de Torquemada, y visnieto de Lope Alfonso de Torquemada. A Lope Alfonso de Torquemada, siendo Hijodalgo á los Fueros de Castilla, armó Caballero el Rey D. Alonso el Onceno el dia de su Coronacion en la Ciudad de Burgos, como parece en su Historia cap. 105. Está enterrado en la Iglesia de Santa Cruz de la Villa de Torquemada, donde era natural, y de cuyos antepasados era la mayor parte de aquel Lugar, como consta de un Privilegio que el Rey D. Fernando el Quarto dió á la Villa. De este Lope Alfonso, y de Ana de Collazos su muger fué hijo Pero Fernandez de Torquemada abuelo del Cardenal, y tuvo por hijo en Juana Fernandez de Tovar á Alvar Fernandez de Torquemada. Mandóse enterrar en la Iglesia de Santa Olalla de Torquemada junto á la sepultura de Alvar Lopez de Torquemada su tio. Su testamento es en la Era de MCCCCXIV. que es año del Señor de 1376. en el qual hace mencion de su primo Rodrigo Rodriguez de Torquemada, que fué Adelantado mayor de Castilla (en la Crónica del Rey D. Pedro cap. 3. 4. 5.) y de su tio Lope Garcia de Torquemada, Señor de Fornillos. Su muger Juana Fernandez de Tovar está enterrada en San Francisco de Valladolid en la Claustra en una Capilla que labró su hijo mayor Alvar Fernandez de Torquemada, padre que fué del Cardenal, y de Pero Fernandez de Torquemada. El Alvar Fernandez está con su muger en la Capilla susodicha de San Francisco; y el Pero Fernandez, hermano del Cardenal, en otra que llaman de Santo Domingo en San Pablo. Y haber sido hijo del dicho Alvar Fernandez consta por su testamento, y tambien por la Escritura de renunciacion que el Monasterio de San Pablo hizo de la legítima que le pertenescia por haber tomado allí el Avito y hecho profesion Fr. Juan de Torquemada su hijo.»

Notes in this chapter

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