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Claros varones de Castilla, y Letras

LETRAS DE FERNANDO DE PULGAR. (continued 2)

Reading edition

LETRA XXII. Para Don Gabriel de Mendoza.[48]

Noble Señor: Si yo supiera el fruto tan grande que de vuestra absencia desta tierra en ese Estudio aveis conseguido, mayor precio os demándara del que os demandé por ganaros la licencia que os ove de mi señor el Cardenal vuestro tio. Pero, Señor, mejor proporcionastes vos por cierto vuestra manda con vuestra nobleza, que yo mi demanda con mi cobdicia; porque si vos membrais, yo os demandé un melon, é vos, Señor, me ofrecistes una mula: dó se demostró en la demanda mi poca cobdicia, y en la manda vuestra gran nobleza. Agora, Señor, quiero faceros mas varata aquella demanda: porque de todo mi trabajo no quiero otra cosa de Vra. merced, salvo que fagais lo que escribió Tulio en una Epístola familiar á Curion: Ut sic ac nos conformatus revertare, ut quam expectationem tui concitasti, hanc sustinere ac tueri possis &c. Hoc enim, nobilissime Domine, facile consequi posses, etiam & augere, si ficieredes lo que el mismo Tulio escribe á su fijo en el prólogo de los Oficios, lo qual os pido de merced que leais sinó es leído, é fagais sinó es fecho: aunque no creo yo, Señor, que para esto hayais menester persuasion mia ni de otro, pues aquella vuestra natural inclinacion, que con tan ferviente deseo allá os llevó, es de creer que faga su oficio de tal manera, que dedes vos á otros mejor exemplo de doctrina, que ninguno lo puede dár á vos para la sciencia. Et de hoc satis. Valete.

LETRA XXIII. Para su fija Monja.[49]

Muy amada Fija: Pocas palabras te fablé desde que nasciste fasta que complida la edad de doce años escogiste ser consagrada para la bienaventuranza venidera; é porque soy tenudo como próximo, é deudor como padre, no por premia que me fuerza, mas por caridad que me obliga he tenido cuidado de te pagar lo que es razon de te fablar; porque mayor es el pensamiento que el buen pagador tiene para pagar, que premia le puede facer el acreedor para ser pagado. Verdad es, Fija, que la hora que yo é tu madre te vimos apartar de nosotros, y encerrar en ese encerramiento, se nos conmovieron las entrañas, sintiendo aquel pungimiento que la carne suele dár al espíritu. Pero despues que la razon usando de su oficio nos fizo pensar como en esa angostura de templo gozas de la anchura de paraíso, estonces nos esforzamos á vencer la tentacion de la carne, é gozamos de la clara victoria que suele gozar el ánima. Leese de Sócrates que en la pared de sus escuelas avía escrito dos versos: el uno decia: Si vencidos de la torpe tentacion os deleytardes en cosa fea, el deleyte será momentaneo, é la mácula de la vileza os acusará para siempre. El otro decía: Si sintierdes pena en el combate de la tentacion carnal, el trabajo del combate durará poco, é la gloria del vencimiento durará mucho. Y cierto debemos creer que Dios dé gracia para vencer al que tiene osadía para resistir: é para este vencimiento grande aparejo por cierto es el sacudir los malos pensamientos, tambien los que engendran molleza de la carne, como los que nos traen á odio del proximo. El Sabio dice, que las imaginaciones malas nos apartan de Dios. Hallarás, amada Fija, que del mismo Sócrates dice Valerio Máximo estas palabras: Sócrates, casi en oraculo de divina sabiduría, ninguna cosa mandaba que pidiesemos al Dios inmortal, sinó que nos diese bien. E no fallaba este Filósofo que debia ser en nuestro arbitrio la eleccion del bien que pidiesemos; porque muchos procuraron riquezas que los traxeron á la muerte: otros, decia él, que con gran diligencia procuraron oficios que los traxeron á perdicion: otros ovo que procuraron casamientos, pensando por ellos aver bienaventuranza, é fueron causa de su pobreza é deshonra. Así que determinaba aquel Filósofo, que la eleccion del bien que deseamos debiamos remitir al dador de los bienes, porque aquel que los avía de dár los sabria escoger. En el Evangelio de Sant Matéo dice, que Dios nuestro Padre sabe lo que nos es necesario antes que lo pidamos: é sin dubda es de creer que el facedor de los vasos sabe quanto caben, é á cada uno dá según su medida: é si alguno engañado de aficion toma oficio ageno de su habilidad, el elector é lo elegido vemos que se pierde. Sant Agustin en el libro de la Cibdad de Dios dice, que así como no procede de la carne lo que á la carne face vivir, bien así no procede del hombre, mas sobre el hombre es lo que al hombre face bien vivir. Esto considerado damos gracias á aquel verdadero escogedor que te dió gracia para elegir aquello á que desde tu niñez te vimos inclinada, porque puedas bien vivir en esta, é ir á muy buen lugar en la otra vida. Y pues por la gracia de nuestro Redentor has fecho profesion en la santa Religion que escogiste, verdad es que yo no puedo saber como te vá allá; pero quiérote decir como te fuera acá si esta otra vida escogieras. Lo primero que te convenia facer era entrar en la orden del matrimonio, la qual ordenó Dios, y es por cierto santa é buena á los que en ella bien se conservan; pero no entiendas que en buscar marido á la fija, ni aun despues de fallado sea pequeño cuidado á los padres é á la fija. E dexando agora de decir los enojos é desabrimientos que á las veces en esto se sienten, Sant Agustin en el libro de la Cibdad de Dios pinta este mundo segun aqui verás: El hombre, dice él, no puede estar sin trabajo, sin dolor é sin temor. ¿Qué dirémos del amor de tan vanas y empescibles cosas, é de los cuidados que muerden? ¿las perturbaciones, las tristezas, los miedos, los locos gozos, las discordias, las lides, las guerras é asechanzas, iras, enemistades, mentiras, lisonjas, engaños, hurto, rapiña, porfia, sobervia, ambicion, envidias, homecidios, muertes de padres, crueldades, asperezas, maldades, luxuria, osadía, desvergüenza, vilezas, fornicaciones, menguas, pobrezas, adulterios de todas maneras, é otras suciedades que decirse es cosa torpe, sacrilegios, heregías, perjuros, opresiones de los inocentes, calumnias, rodéos, prevaricaciones, falsos testimonios, iniquos juicios, fuerzas, ladronicios, é otras cosas semejantes que no me vienen á la memoria, pero no se apartan desta vida? y ciertamente estas cosas son de los malos hombres, procedientes de aquella raíz del error y perverso amor, con el qual todo fijo de Adan es nascido &c. Otrosí dice ¿que quien es aquel que no conosce como el hombre viene en esta vida con ignorancia de verdad, la qual se manifiesta en él quando niño? ¿é con abundancia de vana cobdicia, mostrada en él quando mozo? de manera que si le dexasen vivir como quiere, cometeria todas ó muchas de las maldades é perversidades que arriba dice, é otras que decir no puede. Asimesmo dice ¿que para que son los miedos falsos que ponemos á los niños, é para que son los azotes é palmatoriadas á los mozos, ó el cetro de la justicia que está enhiesto para contra los malos, sinó para los temorizar é refrenar la maldad á que la natura humana nos inclina? Dice mas adelante ¿Qué es esto, que con trabajo tenemos memoria, é sin trabajo la perdemos? ¿con el trabajo aprendemos, é sin trabajo no sabemos? ¿con el trabajo somos fuertes, é sin trabajo somos sin arte? ¿Qué diré, dice él de los trabajos innumerables con que el cuerpo terrece? ¿conviene á saber, con fervores, con frios, tempestades, lluvias, relámpagos, truenos, granizos, rayos, terremotos, caídas por ofension é por temor, ó por malicias de hombres é de bestias, ó por venenos nascidos en los frutos y en las aguas y en los ayres, ó de los mordimientos de bestias rabiosas, tambien de las que son domesticas, las quales algunas veces son mas temidas que los leones é los dragones? ¿Quántos son los males que pasan los navegantes é los que andan camino? ¿Quién es el que anda que no esté obligado dó quier que anduviere á los casos inopinados? &c.[50] De todo lo qual, ó de parte alguna de lo que aqui pone, no creas amada Fija, que ninguno de los que acá andamos se puede escusar por vigilante ó cauto que sea: porque el Sabio en sus Proverbios dice, que si el justo es tentado en la tierra ¿quánto mas lo serán los iniquos é pecadores? E por tanto debes dar gracias á nuestro Redentor porque te dió gracia para que dexada la solicitud que tenia Marta, tomases la parte mejor que escogió Maria, la qual te face libre de ver é sentir estas tribulaciones. Un Religioso Carmelita de santa vida, cuya mocedad avía sido envuelta en las cosas del mundo, me dixo en París, que sinó pecára, no aborresciera tanto los pecados, ni amára tanto las virtudes; ni oviera verdadero conoscimiento para gozarse con el reposo de la Religion, sino conosciendo la inquietud é turbaciones que tubo fuera della. El Libro de la Sabiduría dice, que la Religion guarda é justifica, é dá alegría de corazon. E no te engañe el pensamiento de como fuiste criada para ver el mundo, y en ese encerramiento no le puedes ver; porque en verdad, Fija, si tu le vieses, verias una ruin cosa, é llena de todas aquellas cosas que arriba pone Sant Agustin, las quales no querriamos ver, ni mucho menos sentir los que las vemos é sentimos. E puédote bien certificar, que si el mozo tuviese la experiencia que tiene el viejo, si seso tuviese, huiria del mundo é de las cosas dél; pero la mocedad lozana, ignorante de sí misma, tiene tan fuertes los combates de la carne, que no los pudiendo resistir, es enlazada é metida en tales necesidades, que no puede quando quiere salir dellas. E porque tu entendimiento lo vea mejor, quiérote decir, que de los que estais en Religion, á los que estamos en el mundo, hago yo por comparacion como de los que miran los toros de talanquera, á los que andan corriendo por el coso. Los que andan en el coso verdad es que tienen una que parece libertad para ir dó quieren, é mudar lugares á su voluntad; pero dellos caen, dellos estropiezan; otros huyen sin causa, porque vá tras ellos el miedo, é no el toro: otros están siempre en movimiento para acometer ó para fuir; otros se encuentran é se dañan; y el que vá á tirar al toro la frecha no sabrá decir qué razon le lleva con tanta diligencia é peligro á facer mal á quien no gelo face: é así veo que todos andan vagando sin término é sin sabiduría de lo que les acaesce é puede acaescer, llenos de miedo rezelando su caída, y llenos de placer mirando la de los otros. Los que miran de talanquera verdad es que no tienen aquella libertad que los del coso tienen para andar por dó quieren; pero están seguros de los peligros, estropiezos é turbaciones que ven padescer á los que andan por el coso: de los quales si bien fueses informada, digote que darias dobladas gracias al que te subió en esa talanquera, donde tienes quitadas aquellas ocasiones de pecar de que acá estarias rodeada, de las quales, ó de alguna dellas te sería dificile escapar si anduvieses en el coso que acá andamos; porque si vencieses la sobervia, encontrarias con la ira; é si la ira vencieses, vencerte ia la cobdicia, é si la cobdicia templases, quizá te guerrearia la acidia, é te venceria la gula, é si templases la gula, no podrias vencer la envidia, é atropellarte ian las feas tentaciones de la luxuria. Mira, verás quien se podrá defender de tantos é tan fuertes combates como de continuo nos face el diablo, del qual canta la Iglesia, que como leon bramante nos rodéa, buscando á quien trague; en especial considerando la flaqueza de nuestra humanidad: de la qual dice Job: Ni mi fortaleza es fortaleza de piedra, ni menos mi carne es fecha de fierro, para que pudiese sufrir el combate de tantas tentaciones. E no nos maravillemos de ser tentados de los pecados, quando nuestro Redentor fué tentado del diablo. E Sant Pablo en una Epístola á Tito dice, que algunas veces fué ignorante, incrédulo, errante, servidor de deseos é deleytes varios con malicia, con envidia, aborrescible é aborrescido. Verdad es que en alguna manera debemos ser alegres en aver seído pecadores; porque á las veces ganamos mas en la penitencia que facemos, que perdimos en el pecado que cometimos: lo qual vemos en el mismo Sant Pablo y en Sant Pedro, y en la Magdalena y en otros muchos, á quien la gran contricion que ovieron de los pecados que cometieron los truxo al excelente grado de gloria que tienen. E por cierto, amada Fija, si otro combate no tuviesemos, salvo el de la cobdicia, nos sería asaz grave de sofrir, considerando las muertes, é otros daños que della se siguen. E quiérote traer aqui á propósito una fablilla que acaesció á un raposo con un asno. Segun cuenta esta patraña, el leon, que es Rey de los animales, quiso facer cortes, á las quales concurrieron los principales animales: é dice, que como este Rey leon tenia ó debia tener la condicion noble, é las orejas simplicisimas, creía todo lo que los otros animales principales le decian. El raposo que era artero, le decia: ¡ó Rey! mal lo miras si todo quanto te dicen crees; porque muchos vienen á tí, dellos con mentiras coloradas, dellos con malicias que tienen imagen de bondad; otros facen su fecho mostrando que facen el tuyo: y has de creer que estos grandes animales desean tener libertad, é sacudir de sí el yugo de tu subjecion, y aver de tu patrimonio para facer á ellos poderosos, é á tí flaco, porque no los puedas castigar, é pierdas tu autoridad; la qual perdída, no serás obedescido, é tu justicia se enflaquescerá, é los delictos creceran, é tu reyno se perderá. Para mientes que los oficios mas veces se conservan con las virtudes, que las virtudes se ganan con los oficios. Necesario has buen seso para sentir, é buen consejo para discernir, é buen esfuerzo para executar. El raposo por el lugar que mediante estos avisos tenia con el Rey era envidiado: los animales mayores, caídos del grado que pensaban merescer cerca del Rey, porque el raposo les era peligroso, buscaron como le apartar de la oreja del leon, é propusieron ante él, que la principal cosa en que se debia entender era en su salud: é porque esta no se podia alcanzar salvo con seso é corazon de asno, el raposo, que era discreto é diligente, debia ir por él. El raposo conosciendo que lo apartaban del leon, le dixo: mira que estos mas lo facen por apartar á mí, que por servir á tí. El leon, visto que todos los grandes animales conformaban, fué constreñido á lo enviar. El raposo yendo en su camino falló un asno pasciendo en un prado, é dixole; ¿tú por qué no vás á la corte donde van todos los animales? El asno le respondió: porque paso aqui mi vida lo mejor que puedo, y no sé qué cosa es corte, ni lo quiero saber. Respondió el raposo: no saber es mal, é no querer saber es peor. ¿Por qué rehusas de ir dó se avisan los animales, dó alcanzan fama, donde la gracia é la dicha de cada uno ha lugar de se emplear en grandes cosas, é aver grandes bienes? Respondió el asno: no tengo uso para entre tal gente. Dixo el raposo: el mayor trabajo es principiar, é la plática te hará maestro. El asno, vencido de cobdicia, dexó su abrigo, é va en compañia del raposo: é como llegasen á un lugar, el asno quiso holgar, y el raposo le dixo: si quieres ser rico é honrado has de ser verdadero é diligente, porque el perezoso holgando, pena deseando. El asno, remitido á la gobernacion del raposo, llegó á la corte, donde vió la presencia espantable del leon, é vido la grandeza de los otros animales, é cobdició ser como uno dellos. El leon fizole gracioso rescibimiento; é á pocos dias, como pensó de le matar, mudó la voluntad buena, é comenzóle á mostrar la cara feroz. El asno, visto que el Rey no le miraba como solia, volvió las espaldas, é tornóse á su prado. El raposo acusó al leon, dixole: quando tuvieredes indignacion, é acordares prender á alguno, juntamente ha de ser la indignacion con la execucion; sinó nacerte ha tal escándalo, que serás deservido. El leon, conoscida su mengua, le rogó que tornase por el asno. El raposo, por encargar al Rey con sus servicios, fué al asno, é preguntóle por qué se avía venido. El asno le respondió: anda, vete, amigo, con tu corte; no querria el placer de su favor, por la tristeza que sentí en el disfavor. Dixo el raposo: ¡cómo eres ignorante! sabete que en las cortes con el favor no te conoscerás, é con el disfavor no te conoscerán. Dixo el asno: no tengo ninguno de mi linage que me honre ni ayude. Respondió el raposo: serás tú el primero que avrás la gloria de los que despiertan memoria á los de su sangre. El asno, metido en la cobdicia, acordó de volver con el raposo, é dixole: yo quiero tornar; mas sinó lo fallo como quiero, no me fallará como quiere. El leon, despues de algunos dias, quiso echar las uñas al asno, é no pudo. El asno, como lo sospechó, huyó, é tornó á su lugar. El raposo, visto como avía perdido su trabajo, reprehendió la negligencia del Rey, é comenzóle á recontar los trabajos que avía pasado en traer dos veces al asno. El leon le dixo ¿quieres que te diga? si alcanzamos el fin, relucen los trabajos; é sinó han efecto, no esperes gualardon, porque el fin de la cosa se mira mas que los medios. El raposo por no perder lo servido tornó por el asno, é dixole: maravillome estando en el dulzor de subir á poderoso dexarlo, é venirte. Cata que ser criado entre nobles, y escoger vida entre rústicos no procede de buen ingenio. Respondióle el asno: si me castigas con rigor, antes me harás tu enemigo que tu corregido, é primero ganarás enemistad para tí, que emienda para mí. Respondió el raposo: nescio eres si miras en la forma del corregir, é no en la manera de tu emendar. El asno le respondió: dígote que esta vida es tan corta, que antes nos morimos que nos emendemos; é por tanto te ruego que dexes de emendarme y cures de proveerme. Sábete que me vine porque quisiera yo luego algun oficio para poder cargar á otros, como otros cargan á mí. Respondió el raposo: si tú quieres oficio ageno de tu natural, perderás á tí é al oficio. Dixo el asno: tambien sospeché que el leon me queria prender ó matar. Dixo el raposo: tu absencia te condena, aunque seas limpio de crimen. Andá acá conmigo, dixo el raposo, é tu presencia quitará la sospecha; porque los miedos vanos nunca los concibió buen seso. Dixo el asno: no querria estár en lugar dó he de facer cara contraria á mi voluntad, é dó peno deseando que me den, é rezelando que me quiten. Dixo el raposo: ¿é dó estarás que no penes con eso? Dixo el asno: bien estaba aqui, donde huelgo mas, é peco menos. Pero anda, allá vamos: bien veo que si al principio no te creyera quando despertaste mi cobdicia, no fuera metido en necesidad forzosa, como al comienzo fué voluntaria. Entrados en la corte, el leon echó las uñas en el asno, é mandó al raposo que truxese los sesos y el corazon. El raposo vistos los sesos y el corazon del asno, comiólos, é dixo al leon que no le habia fallado ningun seso ni corazon. El leon maravillado como podia ser animal sin seso é sin corazon, respondió el raposo: creer debes cierto, señor, que si este animal tuviera seso é corazon no le truxera la cobdicia tres veces á la corte, donde perdió la vida por ganar hacienda. Muy amada Fija: este exemplo te he trahido, en el qual verás allá todo lo en que andamos acá. E puedes creer que non digo muchos, mas infinito es el número de los que tenemos tan poco seso é corazon como el asno; porque teniendo suficiente proveímiento, no dexamos de cometernos á los vayvenes de la fortuna, é vamos tres é mas veces donde los engaños del raposo nos llevan. Otros hay que no se mueven por necesidad que ayan á las cosas, sinó porque ven mover sus vecinos á ellas. Otros veo que dexados los oficios que tienen útiles á la vida, se meten, á fin de holgar, en negocios impropios á su habilidad, é dañosos á ellos, é á la comun utilidad de todos, donde proceden los males que acontescieron al asno, é los que arriba dice Sant Agustin. E si me dixeres que estás aí encerrada, dígote que así lo están acá las buenas. E si sientes estár subjecta, así lo mandó Dios que lo fuesen todos. Si no gozas con la compañia del marido, así estás libre de los dolores del parto. Si no gozas con la generacion de los fijos: tampoco te atormentan sus muertes é sus cuidados. Si caresces de servidores, así estás libre de buscar lo necesario para los proveer. Si te holgáras con tus iguales, asimesmo penáras en sufrir la envidia de tus desiguales. Y en conclusion, si no puedes decir ni facer lo que quieres, así estás libre que no te digan ni te fagan acá lo que no quieres; é de los otros infinitos males que arriba dice Sant Agustin. Nota bien, amada Fija, que el sabio Salomón dice, que el prudente se esconde quando vé el mal, y el loco pasa, é padesce infortunio. Y en el Psalmo treinta que comienza: In te Domine speravi se dicen estos versos: ¡O quan grande es la muchedumbre de la dulzura tuya, Señor, que escondiste á los que te temen! esconderlos has de las tribulaciones de los hombres en el escondimiento de tu cara: defenderlos has en tu tabernáculo de la contradicion de las lenguas. E porque tú por la gracia del muy alto Dios estás en ese tabernáculo divinal escondida de todas estas contradiciones, é gozas de aquella corona preciosa de virginidad de que gozan las virgenes en el paraíso, resta agora decirte que tengas ante tus ojos quatro cosas. La primera, te encomiendo siempre tengas é creas firmemente la Fé Católica de nuestro Salvador é Redentor Jesu-Christo, é aquello que la Santa Madre Iglesia suya cree é tiene; porque ninguno se puede salvar sin fé, la qual Sant Gregorio dice que caresceria de mérito si se creyese por razon. La segunda, te encomiendo que seas mansa é humilde: é para bien mientes que el quinto capítulo del Evangelio de Sant Mateo dice, que Nuestro Señor en el Monte abrió su boca é dixo: Bienaventurados los pobres de espíritu. No dixo pobres de bienes, ni de oficios, ni de cargos, si bien los ministran; mas dice, que como quier que tengamos abundancia destas cosas, no seamos con ellas arrogantes ni vanagloriosos. Item, manda que seamos mansos, é poseerémos la tierra: y esto vemos por experiencia; porque nunca ví sobervio que durase mucho en ella, ni en el amor de las gentes; é vemos que los mansos, é de blanda condicion son tan agradables en su conversacion, que ganan la gracia de las gentes, é alcanzan honras é bienes. Sant Pedro en una Canónica dice, que Dios resiste á los sobervios, é dá gracia á los humildes. E si algun émulo ó adversario tuvieres, no te pese: porque no es siempre malo tener el hombre algun competidor ó contrario, porque estonces hallarás que es bueno quando por miedo de la reprehension de mi émulo dexo de facer cosa fea, é quando me refreno de algunos vicios, que no me refrenaria si el miedo del competidor no tuviese presente. Verdad es que vivir hombre sin emulacion aquesto es lo mas seguro; pero quando la malicia del tiempo lo criare, ningun remedio tenemos mas cierto que vivir tan limpios de reprehension que quebremos los ojos al reprehensor. Otrosí debes, Fija, tener ante tus ojos una verdadera é no fingida obediencia á tu mayor. E mira bien que dice el Evangelio, que el discípulo no ha de ser sobre el maestro, ni el siervo sobre el señor. Y el Apostol dice á los Romanos, que toda ánima sea súbdita á su mayor, porque todo poder es dado por Dios, é quien resiste á su mayor, resiste á Dios. E por cierto si bien mirado es, mucho mayor cuidado debe ser el mandar, que el obedescer; porque aquel que manda ha de trabajar el espíritu considerando qué es lo que manda, é á quien lo manda, y en qué tiempo, é por qué, é para qué, é todas las otras qualidades que se deben mirar en la governacion: é si buen governador es, siempre estará en pensamiento si avra ó no avra buen fin lo que manda. Sant Gregorio en los Morales dice, que qualquier presidente que tiene cargo de ministracion siempre está puesto en los encubiertos tiros del enemigo; porque quando trabaja por proveer las cosas presentes, á las veces, no mirando, daña las futuras: así que el que manda pende de muchas cosas; y el que obedesce de sola una. Obedesciendo paga su deuda é no tiene de dár cuenta si es mal mandado: pero darla ha si no es bien obedescido. Y vemos por experiencia que las Casas, las Ordenes, las Cibdades, las Provincias, los Reynos duran é relucen con la obediencia, é caen é se pierden por la inobediencia de los rebeldes. E si por ventura algun cargo de governacion te dieren, por Dios mira que seas en él tan vigilante, que tu negligencia no acarree mengua: en especial debes mirar que no seas traída por afeccion de personas. El Evangelio dice: Sabemos, Señor, que eres verdadero, é que no miras la cara de ninguno: mas la via del Señor muestras con verdad. E así como el Psalmo dice que acerca de Dios no hay acepcion de personas, menos la debe aver acerca de los governadores; porque alli coxquea la razon del governador, dó se mira linage ó afeccion, é no virtudes é habilidad. Sant Hierónimo en un Prólogo á los Romanos é á los Judíos que se gloriaban de linage, les reprehende diciendoles: En tal manera os gloriais de linage, como si las buenas costumbres no os ficiesen fijos de los Santos, mejor que el nascimiento carnal. Y el Boecio de Consolacion dice, que ninguno hay de linage[51], salvo aquel que dexada la via de la virtud es maculado con las malas costumbres. La tercera cosa que te encomiendo es que tengas caridad, sin la qual ninguno en esta vida puede ser amado, ni en la otra bien rescibido. Sant Pablo dice: Si fabláre las lenguas de los hombres é de los Angeles, é no tengo caridad, no es otra cosa sinó una campana que suena. E si tuviere espíritu de profecía, é tuviere tal ingenio que sepa todos los misterios é toda la sciencia, é tuviere tanta fé que pueda traspasar los montes, é no tengo caridad, no vale nada. E si diere á comer toda mi hacienda á los pobres, é no tengo caridad, no aprovecha nada. La caridad es paciente é benigna, la caridad no es envidiosa, no tiene maldad, no es vanagloriosa ni soberviosa, no es ambiciosa, no busca lo ageno, no piensa mal, no se goza con lo malo, gozáse con lo verdadero, todo lo sufre, todo lo cree, á todo sobrepuja, todo lo sostiene. Esto dice Pablo á los Corinthios en los trece capítulos. ¿E quieres amada Fija, que te diga qué cosa es caridad? A mí paresce que es un comovimiento que sienten las entrañas del caritativo, compadeciendose quando vé alguno padescer mengua ó angustia, quier de consejo, quier de ayuda ó de consolacion, ó de otra alguna necesidad. Y el caritativo usa de esta caridad ayudando al necesitado: calla callando sin publicar el ayuda que él face, ni la mengua que el menguado padesce: y esta caridad se debe usar con todos los hombres: é como quier que somos inclinados á desamar á los buenos como á los malos[52]; pero piadosa cosa es amarlos como á hombres, porque en lo uno amamos la naturaleza nuestra, y en lo otro desamamos la malicia agena. La quarta es rogarte, pues que tienes oficio de orar, y estás en casa digna para lo facer, que ruegues á Dios por mí é por tu madre, y en esto nos pagarás la deuda que nos debes, como facen las cigueñas, que mantienen sus padres quando envejecen otro tanto tiempo como ellos mantuvieron á los fijos quando eran pollos. E tu, amada Fija, si criándote en nuestra casa oviste alguna buena doctrina, debes pagarnosla en oraciones agora que somos viejos, é las avemos menester. Y cerca de la manera del orar, Elías el Profeta decia, que Dios oía por el fuego: conviene á saber por el ardor de la devocion. Así que la oracion se debe facer con todo corazon é con todo el entendimiento, sin nos trasponer quando oráremos en pensamiento ageno de lo que oramos; porque ya vés como estará Dios con nosotros para nos oír, no estando nosotros con él para le rogar. E por cierto burla paresce fablar, é no tener el pensamiento en lo que fablamos: porque esta tal fabla ni nosotros la sabrémos decir, ni el que la oye la querrá entender, é mucho menos facer. E porque sepas mejor como has de orar, trasladé de Latin en Romance para te enviar la Oracion Domínica del Pater noster con la exposicion que fizo Sant Agustin. Plega á Nuestro Señor, é á la Reyna de los Cielos que te dexe perseverar en su servicio, porque al fin ayas santo y entero gualardon, é te dé gracia para rogar por nosotros.

LETRA XXIV. Para cierto Caballero.[53]

Señor: Mandais que os escriba mi parescer cerca del casamiento que se trata de vuestro sobrino. Ciertamente, Señor, las cosas que suelen acaescer en los casamientos son tan varias é tanto fuera del pensamiento de los hombres, que no sé quien ose dár en ellas su parescer determinado, en especial porque si la cosa sucede bien no es agradescido el consejo, é si acude mal es reprehendido el consejero. Querria, Señor, preguntaros ¿que parescer puede ninguno dar en los casamientos, quando en los amores que tenia el otro vuestro primo vimos el estudio que tenia en el traer, é la vigilancia en el servir, y que temor avía de enojar, y que humildad en el rogar, y que deleyte en el contemplar, y que diligencia en el visitar, que alegria en el favor, y que tristeza en el disfavor, que obediencia al mandamiento, y que alegria en ser mandado, que devocion en el mirar, que placer en el amar, que velar, que madrugar, que aventurar, que posponer, que sufrir, que acometer, que trabajar, é quantas é quales penas é congojas tenia en el continuo pensar, é que primores escrebia, é que locuras á las veces decia? Ciertamente, Señor, muchas son las variedades que se revuelven toda hora en el pecho del enamorado, é grandes son las penas que le deleytan, é grandes son las sospechas que le penan; de las quales cosas si sola una ficiese por amor de Dios, como lo face por amor de su amiga, entiendo que en cuerpo y en ánima iría al paraíso. E vistes como despues que alcanzó por muger la que adoraba por señora, dentro en dos años ovo entre ellos tal discordia, que buscaba causa para aver divorcio della. E ciertamente, Señor, no nos maravillemos si queriendo él mandar como marido, fuese á ella grave ser tan presto subjecta de aquel que fué algun tiempo señora. Tambien vistes la fuerza é la manera que fué menester para traer el otro vuestro sobrino á que concluyese el casamiento que fizo; é vemos agora como, dexado el aborrescimiento que primero tenia, poco á poco se le convertió en un amor tan ferviente é tan loco, que se ha desnudado, no solo del poder é del entender, mas del querer é del saber, y está remitido todo á la muger que primero aborrescia; la qual le tiene tan subjecto, que le manda lo que quiere, é cómo é quándo lo quiere, é le aparta quando le paresce, é le llama quando le place, é le defiende, é le castiga, é le quita lo que quiere, é le dá lo que le place: y el mancebo es ya venido en tan grande estrecho de subjecion, que ni osa repugnar lo que le manda, ni dexa de facer lo que ella quiere, aunque él no lo quiera, é obedesce el triste como servidor, é sufre como siervo. Destos dos estremos este diria yo, Señor, que se debe fuir, por ser muy ageno de todo varon é de toda razon; é tambien porque face poco en honra de la muger tener marido que no vale nada. Así que, Señor, porque la prudencia es la que gobierna, é no consiente fealdad en las cosas, si entendeis que no la hay en alguna de las partes, pues la doncella es buena, é fija de buena, concluidlo en hora buena.

LETRA XXV. Para el Obispo de Coria, Dean de Toledo.[54]

Reverendo Señor: Incrépame Vra. mrd. porque no escribo nuevas de la tierra: ya Señor, estó cansado de os escribir generalmente algunas veces; pero me he asentado con propósito de escrebir particularmente las muertes, robos, quemas, injurias, asonadas, desafios, fuerzas, juntamientos de gentes, roturas que cada dia se facen abundanter en diversas partes del Reyno, é son por nuestros pecados de tan mala calidad, é tantas en cantidad, que Trogo Pompeo ternia asaz que facer en recontar solamente las acaescidas en un mes. Ya Vra. mrd. sabe que el Duque de Medina con el Marques de Cadiz, el Conde de Cabra con Don Alfonso de Aguilar tienen cargo de destruir toda aquella tierra de Andalucía, é meter Moros quando alguna parte destas se viere en aprieto. Estos siempre tienen entre sí las discordias vivas é crudas, é crecen con muertes, é con robos que se facen unos á otros cada dia. Agora tienen tregua por tres meses, porque diesen lugar al sembrar, que se asolaba toda la tierra, parte por la esterilidad del año pasado, parte por la guerra que no daba lugar á la labranza del campo. Los hermanos del Duque muertos en batalla: los Caballeros de una parte é de otra todos robados, desterrados, homiciados, y enemistados con guerras é recuentros cada dia de unos en otros en toda aquella Andalucía, tantos que serian dificiles de contar. Del Reyno de Murcia os puedo bien jurar, Señor, que tan ageno lo reputamos ya de nuestra naturaleza como el Reyno de Navarra; porque carta, mensagero, procurador, ni qüestor ni viene de allá, ni vá de acá mas ha de cinco años. La Provincia de Leon tiene cargo de destruir el Clavero, que se llama Maestre de Alcantara, con algunos Alcaydes é parientes que quedaron succesores en la enemistad del Maestre muerto. El Clavero, sive Maestre, siempre duerme con la lanza en la mano, veces con cient lanzas, veces con seiscientas. El señor Maestre de Santiago ayuda á la otra parte: unos dicen que por recobrar á Montanches, que es llave de toda aquella tierra, y gela tiene el Clavero ocupada; otros dicen que por aver el Maestrazgo de Alcántara: baste saber á Vra. mrd. que aquella tierra está toda llena de gente de armas, para saber como le debe ir. Deste nuestro Reyno de Toledo tienen cargo Pedrarías, el Mariscal Fernando, Christoval Bermudez, Vasco de Contreras. Levantanse agora otros mayores, scilicet el Conde de Fuensalida, Conde de Cifuentes, D. Juan de Ribera, Lope Ortíz de Stúñiga, Diego Lopez de Haro fijo de Juan de Haro, desposado con la fija del Conde de Fuensalida la que avía de ser Condesa de Cifuentes. Estos facen guerra porque los dexen entrar en sus casas: si entran, como son de mala yacija, nunca estarán quedos dentro; si no entran, nunca estarán quedos fuera con deseo de entrar. Si entraren algunos que se trata que entren, los que quedaren fuera de necesario bullecerán por entrar; de manera que no sé por qué pecados aquella noble Cibdad rescibiese tan grandes, y espera rescebir mayores puniciones. ¿Qué diré pues, Señor, del cuerpo de aquella noble Cibdad de Toledo, alcazar de Emperadores, donde grandes y menores todos viven una vida bien triste por cierto é desaventurada? Levantóse el pueblo con el Dean Morales é Prior de Aroche, y echaron fuera al Conde de Fuensalida é á sus fijos, é á Diego de Ribera que tenia el Alcazar, é á todos los del Señor Maestre. Los de fuera, echados, han fecho guerra á la Cibdad, la Cibdad tambien á los de fuera: é como aquellos Cibdadanos son grandes inquisidores de la fé, dad que heregías fallaron en los bienes de los Labradores de Fuensalida, que toda la robaron, é quemaron é robaron á Guadamur, é otros Lugares. Los de fuera con este mismo zelo de la fé quemaron muchas casas de Burguillos, é ficieron tanta guerra á los de dentro, que llegó á valer en Toledo solo el cocer de un pan un maravedí por falta de leña. El Rey es ido allá, é fizo ir con él al Conde de Saldaña, porque los unos é los otros se ponen en su mano. Plega á Dios que yo sea incierto adevino, porque creo que no podrá sentenciar el Conde; é si sentenciare, no se obedescerá; é si se obedesciere, no se complirá; é complido, no durará, ni la razon dá posibilidad para ello. El que mas en esto á mi ver ha perdido es el Señor Conde de Fuensalida, no tanto de sus rentas é bienes que le han quemado é tomado, aunque es asaz, quanto de la autoridad que por el oficio é por su persona tenia en aquella su naturaleza. Esto digo porque la cosa vá tan rota contra él, que fué por la Cibdad llamado Alfonso Carrillo, al qual entregaron la vara del oficio de Alcaldía mayor. El suceso que avrá no lo sé; pero hoy dia la tiene en haz del Rey, que está en la Cibdad como tratante entre ellos. Medina, Valladolid, Toro, Zamora, Salamanca, y eso por aí está debaxo de la cobdicia del Alcayde de Castronuño. Hase levantado contra él el señor Duque de Alva para lo cercar; y no creo que podrá, por la ruin disposicion del Reyno, é tambien porque aquel Alcayde está ya criado gusano del Rey Don Alfonso, tan grueso, que allega cada vez que quiere quinientas é seiscientas lanzas. Andan agora en tratos con él porque dé seguridad para que no robe ni mate. En campos naturales son las asonadas, é no mengua nada su costumbre por la indisposicion del Reyno. Las guerras de Galicia, de que nos soliamos espeluznar, ya las reputamos ceviles é tolerables, immo, lícitas. El Condestable, el Conde de Triviño, con esos Caballeros de las Montañas, se trabajan asaz por asolar toda aquella tierra fasta Fuenterabia. Creo que salgan con ello segun la priesa le dán. No hay mas Castilla; sinó mas guerras avria. La Corte que... Los del Consejo squalidi, Contadores gementes, Secretarios querentes. Avernos dexado ya de facer alguna imagen de provision, porque ni se obedesce ni se cumple, y contamos las roturas é casos que acaescen en nuestra Castilla como si acaesciesen en Boloña, ó en Reynos dó nuestra jurisdicion no alcanzase. E porque mas brevemente Vra. mrd. lo comprehenda, certificoos, Señor, que podria bien afirmar que los Jueces no ahorcan hoy un hombre por justicia por ningun crimen que cometa en toda Castilla, aviendo en ella asaz que lo merescen, como quier que algunos se ahorcan por injusticia. Dígolo porque poco ha que Juan de Ulloa en Toro envió á las casas del Licenciado de Valdivieso, é de Juan de Villalpando, é los ahorcó de sus puertas. Estos eran de los mas principales de la Cibdad: todos los otros Caballeros de Toro sabido esto, con sus parciales é allegados fuyeron, é desampararon la Cibdad; é Juan de Ulloa é los suyos entraron las casas, é robaronlas. Yo vos certifico, Señor, que no acabe aqui esta letanía: así que, Señor, si Dios miraculosè no quisiese reedificar este templo tan destruido, no os ponga nadie esperanza de remedio, sinó de mucho peor in dies. Los Procuradores del Reyno, que fueron llamados tres años ha, gastados é cansados ya de andar acá tanto tiempo, mas por alguna reformacion de sus faciendas, que por conservacion de sus consciencias, otorgaron Pedido é Monedas; el qual bien repartido por Caballeros é tiranos que se lo coman bien se hallará de ciento é tantos cuentos uno solo que se pudiese aver para la despensa del Rey. Puedo bien certificar á Vra. mrd. que estos Procuradores muchas é muchas veces se trabajaron en entender é dar orden en alguna reformacion del Reyno, é para esto ficieron juntas generales dos ó tres veces: é mirad quan crudo está aun este humor, é quan rebelde, que nunca hallaron medicina para le curar; de manera que desesperados ya de remedio, se han dexado dello. Los Perlados eso mismo acordaron de se juntar para remediar algunas tiranías que se entran su poco á poco en la Iglesia, resultantes destotro temporal, é para esto el señor Arzobispo de Toledo, é otros algunos Obispos se han juntado en Aranda. Menos se presume que aprovechará esto; porque he miedo... El señor Maestre se casa agora: casado, acuérdase que se junten aqui en Madrid él y el Cardenal con algunos Procuradores, é otros algunos Grandes é Perlados, para dar orden en alguna paz é governacion del Reyno, poniendo algunos Perlados é Caballeros que goviernen por tiempo... porque sobre el cómo, sobre el quien... como dice Tulio: y esto porque falta el oficio del Rey, que lo avía todo de mandar solo. Muerto el Arzobispo de Sevilla, todos sus bienes é la Mota de Medina quedó á Fonseca su sobrino. Aquella Villa viéndose opresa de aquella Mota, acordaron de la derribar, é para esto tomaron por ayudador al Alcayde de Castronuño, el qual con los de la Villa, é los de la Villa con él, la tienen ya en algun aprieto, con propósito de la derribar, é aun daban alguna suma por ello. El Fonseca, viendose así é á su Mota en algun estrecho; trató con la Villa que le diesen alguna equivalencia, é les daria la Mota para la derrocar, é para esto que llamasen al señor Duque de Alva, porque el Duque la tuviese en las manos fasta que la Villa cumpliese la equivalencia que al Fonseca avía de ser dada: y esto todo se trató sin lo saber el Alcayde de Castronuño que la tenia cercada. Et factum est sic. Vino el Duque de Alva con gente, y entró por una puerta de Medina, y el Alcayde se fué por otra, é alzó el cerco, é tomó el Duque la Mota en sí: unos dicen que para la derribar como la Villa lo desea; otros que para la tornar al Fonseca como él lo querria. Yo, Señor, veo que se la tiene el Duque. No dude Vra. mrd. que la envidia ha fecho su oficio aqui, de tal manera, que algunos favorescen de secreto al Alcayde, para que el señor Duque de Alva tenga que entender con él algun rato. Vedes aqui las nuevas de hasta agora: si mas quisieredes, por la muestra destas sacareis las otras.

LETRA XXVI. Para Fernand Alvarez, Secretario de la Reyna.[55]

Señor: Acá nos dicen que se concluye paz con el Rey de Portugal: é por cierto cosa es muy santa é conveniente á ambas partes: á la Reyna nuestra Señora, porque quitado el empacho de la guerra en Reyno ageno, pueda administrar libremente la justicia que debe en el suyo, é tambien porque cosa es digna de loor vencer con fortaleza, é pacificar con humanidad. Al señor Rey de Portugal conviene eso mismo, porque si bien lo mira su Señoría, cara á cara le ha mandado Dios que se dexe desta demanda, pues vido que este Reyno no le pudo sofrir, ni el suyo ayudar, ni mucho menos el de Francia remediar para conseguir su propósito. Vido eso mismo Su Señoria, que si ovo orgullo quando tomó á Zamora, aquello fué por peor, pues fué para salir della con daño é muerte de algunos suyos. Si ovo orgullo para poner real sobre la puente, aquello fué por peor, pues se levantó de alli sin conseguir fruto, peleó é fué vencido. Si ovo esfuerzo en la guerra que el Rey de Francia nos facia en su favor, aquello fué peor, pues se movió por aquello á ir en persona donde ni ganó honra, ni truxo provecho. Si acordó enviar la gente que enviaba á Mérida y Medellin, aquello fué mal consejo, porque peleó é fué vencido del Maestre de Santiago. Y en conclusion, si ovo orgullo con la mucha gente de Portugal, é muchas fiucias de Castilla quando entró en ella, aquello fué por peor, pues salió della con poco provecho é mucho daño. Así que, Señor, bien miradas estas experiencias que vido é que vimos públicas, é otras algunas que Su Alteza ha sentido secretas, de creer es que son amonestaciones divinas que se facen á los Reyes católicos para los reducir de malo á buen propósito: é así entiendo que como católico Príncipe, por via de verdadero conoscimiento de Dios, pues en obras claras ve su voluntad secreta, remedando á Nabucodonosor cuyas tentaciones fueron á penitencia, é no á Faraon que le truxeron á endurescimiento, nos dexará libres servir nuestros Reyes, é no nos molestará ya mas para que sirvamos á Reyes agenos, quos non cognoverunn patres nostri. En especial creo que como Príncipe católico é prudente tomará el consejo evangélico que dice: ¿Quien es aquel Rey que ha de ir acometer guerra contra otro Rey, é no se asienta primero á pensar si podrá con diez mil ir contra el que viene con veinte mil? E pues ve Su Alteza que no es tan poderoso para sostener guerra donde tanta desproporcion de poderío hay, es de creer, segun su prudencia, que segun el mismo Evangelio dice, enviará su embaxada, é rogará aquellas cosas que concernen á la paz. Escribe esto Sant Lucas á los catorce capítulos de su Evangelio: póngolo en romance porque no vais á declaradores. No dudo, Señor, que alteren al señor Rey de Portugal algunas cosas nascidas de las esperanzas que le darán de Castilla; pero á mí paresce que debria Su Señoría membrarse bien que mi señor el Cardenal de España le envió, entre otras cosas á decir quando queria entrar en Castilla, que no ficiese gran caudal del ayuda verbal que le ofrescian algunos Caballeros é Perlados deste Reyno; porque quando necesario oviese el efecto de la actual, podria ser que ni hallase actual ni verbal; en lo qual paresció que el Cardenal mi señor profetizó mas cierto la salida que ovo en este fecho, que los que favorescieron su entrada en este Reyno.

LETRA XXVII. Para el Maestro de la Capilla del Rey de Portugal.[56]

Charissime Domine: Dos, é aun creo que tres Cartas vuestras he rescebido, que no contienen otra cosa sinó rogarme que os escriba: é ciertamente querria facer lo que mandais, quanto mas lo que rogais, salvo porque ni tengo acá, ni me dais allá materia que escribir. Menos escribo nuevas, porque las públicas vos la sabeis, é las secretas yo no las sé. E porque el Filosofo dice que los sermones sunt inquirendi juxta materiam, pues vos no sabeis dar la materia, menos puedo yo facer los sermones: así que vos por no saber, é yo por no poder, se queda la carta por escrebir. Despues he pensado que me quereis apremiar que diga la materia, é faga la forma, como el Rey Nabucodonosor constriñó á sus mágicos que le dixesen el sueño, é le mostrasen la soltara: é aunque vos no teneis el poder de aquel Rey, ni yo el saber de aquel Daniel; pero digoos que fecistes bien en os ir, pues sois ido, é fareis mejor en permanescer, pues estais allá. E como quier que se me fizo grave vuestra ida, pero quanto enojo me dió vuestra absencia, tanto placer me dá vuestra utilidad, sabiendo como estais bien con ese Serenísimo Rey. E pues vuestra constelacion era de venir de capilla en capilla de los Reyes que son de levante fasta poniente, á lo menos serémos seguros que no ireis mas adelante, pues no hay mas capillas de Reyes dó podais ir. Quanto á lo que me encargais tocante á la señora vuestra madre, dictum puta. Valete.

LETRA XXVIII. Para el Prior del Paso.[57]

Reverendo Señor: Recebí vuestra Letra, y pues es buena, no es cara. Dígolo porque aun vuestras Cartas son tan duras de aver, que no sé si las dais tan caras porque sean mas preciadas, ó si las dexais de dar por no dar aunque sea papel; porque como Vra. Reverencia sabe, todos vosotros mis señores los Religiosos sois tan enemigos del dar, quanto sois devotos del tomar. Como quier que sea, me plugo de la rescebir, por saber de la salud de Vra. Reverendisima persona, é tambien por conoscer si aveis templado algun poco esa cobdicia que el hábito de Sant Hieronimo vos dá, debiendoosla quitar. Inter alia me mandais que os escriba nuevas: é para decir verdad de lo que yo sé, ningunas hay de presente sinó guerra de Moros, en la qual esta Reyna nuestra Señora vemos que fuelga é trabaja con tantas fuerzas interiores y exteriores, que paresce bien tenerla en el ánimo. Creed que toda su mayor solicitud por agora es los aderezos que convienen para la seguir, porque tiene los enemigos flacos, hambrientos, divisos, é tan caídos, que se cree á pocos vayvenes sean derribados, ó á lo menos... Face bien de perseverar en su empresa, porque no le contezca lo que acaesció á muchos Reyes y Emperadores, que no sabiendo conoscer su tiempo ni su vencimiento, perdieron todo su trabajo pasado, é ovieron infortunios en lo por venir. Otras nuevas ovimos esta semana, á saber, que el Rey de Portugal, despues que degolló antaño el Duque de Braganza, mató ogaño al Duque de Viseo su primo, fijo del Infante Don Fernando, y hermano de la Reyna su muger, mozo de veinte años: é dícese que mandó matar otros hombres principales sus criados é servidores. La causa destas muertes dicen que fué informacion que ovo el Rey como este Duque trataba de lo matar. Esto es lo que dicen los otros; lo que digo yo es, que no querria vivir en Reyno donde el Rey mata sus deudos, é los deudos se dice que imaginaban matar su Rey. Ciertamente, Reverendo Señor, fablando en la verdad, grande é muy arrebatada debria ser la ira que aquel Rey, para ser Rey, concibió, pues le fizo que matase, é que matase él mismo, é tan aceleradamente, é á hombre de su sangre, é sin le oir primero, é á mozo de veinte años, edad tan tierna, que aunque fuese hábile para facer fazaña, no era aún capaz para la inventar, ni para imaginar dolo. No tenemos licencia para fablar en las cosas de los Reyes; pero sé os decir, que infinitos Reyes leemos vivir vida larga é próspera perdonando, é pocos leemos vivir muchos dias ni seguros matando. Fiat voluntas Dei. Vedes aqui, Señor, las nuevas con sus autoridades. Estas é mas os diria, no porque no sé que las sabeis vos; mas porque sepais que las sé yo, é no digais, como soleis, que mis ochenta libros estarian mejor en vuestra celda que en mi cámara. Valete.

LETRA XXIX. Para Mosen Alfonso de Olivares que estaba en la compañia del Duque de Placencia.[58]

Señor: Dias há que supe el reposo que hallastes con ese noble Señor, é considerada vuestra condicion y edad, conoscí que así como Dios permite turbaciones á los turbulentos, bien así acarrea sosiego á los quietos. Plega aquel qui liberavit vos a negotio perambulante en corte, & replevit vos longitudine dierum: que al fin ostendat vobis salutare suum. Yo soy aqui mas traido que venido; porque estando en mi casa retraído, é quasi libre de la pena del cobdiciar, é comenzando á gozar del beneficio de contentamiento, fuí llamado para escribir las cosas destos Señores. Este Señor me rogó que os escribiese, y enviase unos renglones que ove fecho contra la vejez. Por ellos vereis que cum eram parvulus loquebar ut parvulus; agora que soy viejo la edad me constriñe escribir el sentimiento que se siente en los dias viejos. Al Señor Duque beso las manos. Valete.

LETRA XXX. Para Puertocarrero, Señor de Palma.[59]

Muy noble é magnífico Señor: Dice Vra. mrd. que querria ver mis razones mas que mis encomiendas. En verdad, muy noble Señor, yo deseo que viesedes mas mis servicios que lo uno ni lo otro; pero porque son pocos é flacos, los suplo con aquellas pocas encomiendas que os envié. E por tanto, Señor, no quiero que resciba Vra. mrd. este engaño; porque aveis de saber que quando oviere fecho lo ultimo de mi poder por os servir, certifico á Vra. mrd. que todo ello valga bien poco. Así que no lleva razon que tal Señor como vos, y con tan claras obras como las vuestras, estén obligadas á tan flaco servidor, é tan pocos servicios como los mios. Dice asimismo Vra. mrd. que andando por mandado de la Reyna con el Duque de Viséo vos cuesta saber la lengua Portuguesa tanto como al Conde de Castañeda la Morisca quando se rescató de la prision de los Moros. Ciertamente, Señor, ambos comprastes caro; porque ni la una lengua ni la otra valen la meitad de lo que costaron, y con tales compras de lenguages como estas que se os deparan, está como está el tesoro de Palma. Pero, Señor, si mirais que el otro compró su libertad, é vos fecistes vuestra lealtad, hallareis que ambos comprastes varato. Allende desto os debeis conortar con el Señor Rey de Portugal, á quien costó mas dineros aprender la lengua Castellana que á vos la Portuguesa, é nunca pudo aprender palabra en todo el tiempo que estuvo en Castilla.

LETRA XXXI. Para el Cardenal de España.[60]

Ilustre y Reverendisimo Señor: Sabido avrá V. S. aquel nuevo estatuto fecho en Guipuzcoa, en que ordenaron que no fuesemos allá á casar ni morar &c. como sinó estuviera ya sinó en ir á poblar aquella fertilidad de Xarafe, é aquella abundancia de Carpentania. Un poco paresce á la ordenanza que ficieron los pedreros de Toledo de no amostrar su oficio á confeso ninguno. Así me vala Dios, Señor, bien considerado no ví cosa mas de reir para el que conosce la qualidad de la tierra, é la condicion de la gente. ¿No es de reir, que todos ó los mas envian acá sus fijos que nos sirvan, é muchos dellos por mozos de espuelas, é que no quieran ser consuegros de los que desean ser servidores? No sé yo por cierto, Señor, como esto se puede proporcionar, desecharnos por parientes, y escogernos por señores; ni menos entiendo como se puede compadescer de la una parte prohibir nuestra comunicacion, é de la otra henchir las casas de los Mercaderes y Escrivanos de acá de los fijos de allá; é instituir los padres ordenanzas injuriosas contra los que les crian los fijos, é les dán oficios é caudales, é dieron á ellos quando mozos: quánto yo, Señor, mas dellos ví en casa del Relator aprendiendo á escrebir, que en casa del Marques Iñigo Lopez aprendiendo á justar. Tambien seguro á Vra. Señoría, que hallen agora mas Guipuzces en casa de Fernand Alvarez y de Alfonso de Avila, Secretarios, que en vuestra casa, ni del Condestable, aunque sois de su tierra. En mi fé, Señor, quatro dellos crio agora en mi casa: sus padres ordenan esto que veis: é mas de quarenta hombres honrados é casados están en aquella tierra que crié é mostré; pero no por cierto á facer aquellas ordenanzas. Omnium rerum vicissitudo est. Pagan agora estos la prohibicion que fizo Moysen á su gente que no casasen con Gentiles; pero no podemos decir del: Cœpit Moyses facere & docere, como decimos de Christo nuestro Redentor; porque dos veces que casó tomó mugeres para sí de las que defendió á los otros. Tornando ora, Señor, á fablar al propósito, ciertamente gran ofensa ficieron á Dios por ordenar en su Iglesia contra su Ley, é gran ofensa ficieron á la Reyna por ordenar en su tierra sin su licencia.

LETRA XXXII. Para el Señor Don Enrique.[61]

Muy noble é magnífico Señor: Tanto placer ove del pesar que ovistes por la pérdida de Zahara, quanto pesar ove del placer que ovieron los Moros en ganarla: é por cierto Señor, si desto debe pesar al buen Christiano, é al buen Caballero, mucho mas debe pesar al visnieto del Infante Don Fadríque, é del Rey Don Alfonso de Castilla como vos sois. Este tal por cierto no solo debe aver pesar de tal cosa, mas debe aver ira: porque el pesar á las veces es de las cosas que no llevan remedio, é la ira de las que se espera remedio é venganza. Algunos Filosofos dixeron que el buen varon no debe aver ira, é Aristoteles en las Eticas dice que la debe aver donde conviene, é por lo que conviene: é por cierto, Señor, no sé yo quando ni porque cosa mas la debe aver el buen Caballero que por el caso presente. Así que, muy noble Señor, como suelen decir: pesóme de vuestro enojo; así os digo que me plugo deste vuestro pesar; porque de razon como fijo de vuestro padre, é nieto de vuestros abuelos lo debeis aver para procurar el remedio: é no medre Dios á quien consolatoria os enviare solare ello. Dice Vra. mrd. que os pesará, si quando fuerdes en la Corte se os quitáre el pesar que teneis por la pérdida de aquella Villa: y creo, muy noble Señor, que recelais no os acaezca lo que acaesció á Sant Pedro; el qual como fuese esforzado, verdadero é constante, entrando en la corte de Cayfas luego se mudo, é negó y enflaquesció. Esto, muy noble Señor, es verdad que acaesce en las cortes de los Reyes malos é tiranos, dó se face el buen Caballero malo, y el malo peor; pero no ha lugar por cierto en la corte de los buenos Reyes é Católicos, como son estos nuestros, porque alli se ha tal doctrina con que el buen Caballero es mejor, y el malo no tanto; é aun alli puede el buen Caballero ganar su ánima quando recta é lealmente se oviere en las cosas. Decia el Obispo Don Alfonso, que el Caballero que no iba á la corte, y el Clérigo que no iba á Roma no valian un cornado.[62]

FIN.

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