RITMOS ÍNTIMOS
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María, en la primavera era como una divina flor.
MARÍA, EN LA PRIMAVERA era como una divina flor. En la primavera estamos, amos de la vida y del amor. María, sé la gallarda; arda tu corazón sin razón, y ten la dicha que espero, pero dentro de tu corazón. ¡Oh, primaveral María! Dios te diera tantos diamantes como los amantes que te besarán los pies. Y después, con muchas cosas supremas, un palacio de oro y gemas. Y después ... Un príncipe enamorado a tu lado, para besarte los pies. Estupendos pavos reales a tus males llevarán consolación, y soberanos lebreles siempre fieles, soñarán tu corazón. Estatua viva y gallarda, por ti arda una misteriosa flor. Y vibrante y anhelante sé la amante de la vida y del amor. Deshójate como rosa. Sé la esposa de toda ilusión fugaz, pues el tiempo al amor muerde, y la ilusión que se pierde ya no nos vuelve jamás. Y así, María, sé blanca, sé rosada y sé gentil, sé melodiosa y sé franca y de mañana y de Abril. Sé muy fragante y muy buena, parecida a la azucena. Sé apasionada y sé fina, parecida a la englantina. Sé rosada y orgullosa como si fueras la rosa. En fin, María, sé bella, sé parecida a la estrella; toda luz, toda claror. ¡Vuela del mundo pequeño, sé parecida al ensueño al ensueño y al amor!