APÉNDICES
Reading edition
I
A LA MUY MAGNÍFICA SEÑORA DOÑA JERÓNIMA PALOVA DE ALMOGÁVAR, GARCILASO DE LA VEGA[399]
Si no hubiera sabido antes de ahora dónde llega el juicio de V. m. bastárame para entenderlo ver que os parescía bien este libro; mas ya estábades tan adelante en mi opinión que paresciéndome este libro bien hasta ahora por muchas causas, la principal por donde ahora me lo paresce es porque le habéis aprobado de tal manera, que podemos decir que le habéis hecho, pues por vuestra causa le alcanzamos a tener en lengua que le entendemos. Porque, no solamente no pensé poder acabar con Boscán que le tradujese,[400] mas nunca me osé poner en decírselo, según le vía siempre aborrecer a los que romanzan libros, aunque él a esto no lo llama romanzar, ni yo tampoco,[401] mas aunque lo fuera creo que no se escusara dello mandándolo V. m.
Estoy muy satisfecho de mí, porque antes que el libro viniese a vuestras manos,[402] ya yo le tenía en tanto como entonces debía; porque si ahora, después que os parece bien, empezara a conocerle, creyera que me llevaba el juicio de vuestra opinión. Pero ya no hay que sospechar en esto, sino tener por cierto que es libro que merece andar en vuestras manos para que luego se le parezca dónde anduvo y pueda después andar por el mundo sin peligro; porque una de las cosas de que mayor necesidad hay doquiera que hay hombres y damas principales, es de hacer, no solamente todas las cosas que en aquella su manera de vivir acrecienta el punto y el valor de las personas, mas aun de guardarse de todas las que pueden abajarle: lo uno y lo otro se trata en este libro tan sabia y tan cortesanamente que no me parece que hay que desear en él, sino vello cumplido todo en algún hombre, y también iba a decir en alguna dama, si no me acordara que estábades en el mundo para pedirme cuenta de las palabras ociosas.
Demás de todo esto puédese considerar en este libro que, como las cosas muy acertadas, siempre se estienden a más de lo que prometen: de tal manera escribió el Conde Castellón[403] lo que debía hacer un singular cortesano, que casi no dejó estado a quien no avisase de su oficio. En esto se puede ver lo que perdiéramos a no entenderle.
Y también tengo por muy principal el beneficio que se hace a la lengua castellana en poner en ella cosas que merezcan ser leídas, porque yo no sé qué desventura ha sido siempre la nuestra, que apenas ha nadie escrito en nuestra lengua sino lo que se pudiera muy bien escusar; aunque esto sería malo de probar con los que traen entre las manos estos libros que matan hombres.[404]
Y supo V. m. muy bien escoger persona por cuyo medio hiciésedes este bien a todos; que siendo, a mi parecer, tan dificultosa cosa traducir bien un libro como hacerle de nuevo, diose Boscán en esto tan buena maña, que cada vez que me pongo a leer este su libro, o por mejor decir, vuestro, no me parece que le hay escrito en otra lengua; y si alguna vez se me acuerda del que he visto y leído, luego el pensamiento se me vuelve al que tengo entre las manos. Guardó una cosa en la lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir de la afectación, sin dar consigo en una sequedad; y con gran limpieza de estilo usó de términos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de la gente. Fue, más desto, muy fiel traductor, porque no se ató al rigor de la letra, como hacen algunos, sino a la verdad de las sentencias, y por diferentes caminos puso en esta lengua toda la fuerza y el ornamento de la otra.[405] Así lo dejó todo tan en su punto como lo halló, y hallolo tal que con poco trabajo podrían los defensores deste libro responder a los que quisiesen tachar alguna cosa dél.[406] No hablo en los hombres de tan tiernos y tan delicados oídos, que entre mil cosas buenas que tendrá este libro, les ofenderá una o dos que no serán tan buenas como las otras; que destos tales no puedo creer sino que aquellas dos les agradan y las otras les ofenden, y podríalo probar con muchas cosas que ellos fuera de esto aprueban. Mas no es de perder tiempo con estos, sino remitirlos a quien les habla y responde dentro en ellos mismos, y volverme a los que con alguna aparencia de razón podrían en un lugar desear satisfacción de algo que les ofendiese; y es, que allí donde se trata de todas las maneras que puede haber de decir donaires y cosas bien dichas a propósito de hacer reír, y de hablar delgadamente, hay algunas puestas por ejemplo que paresce que no llegan al punto de las otras ni merecen ser tenidas por muy buenas de un hombre que tan avisadamente trató las otras partes; y de aquí podrían inferir una sospecha de no tan buen juicio ni tanta fineza del auctor como le damos. Lo que a esto se puede responder es que la intención del auctor fue poner diversas maneras de hablar graciosamente y de decir donaires, y porque mejor pudiésemos conocer la diferencia y el linaje de cada una de aquellas maneras, púsonos ejemplo de todas, y discurriendo por tantas suertes de hablar, no podía haber tantas cosas bien dichas en cada una destas, que algunas de las que daba por ejemplo no fuesen algo más bajas que otras; y por tales creo yo que las tuvo, sin engañarse punto en ellas, un auctor tan discreto y tan avisado como este. Así que ya en esto se ve que él está fuera de culpa; yo solo habré de quedar con una, que es haberme alargado más de lo que era menester; mas enójanme las sinrazones, y hácenme que las haga con una carta tan larga a quien no me tiene culpa.
Confieso a V. md. que hube tanta invidia de veros merecer sola las gracias que se deben por este libro, que me quise meter allá entre los renglones o como pudiese; y porque hube miedo que alguno se quisiese meter en traducir este libro,[407] o por mejor decir, dañarle, trabajé con Boscán que sin esperar otra cosa le hiciese luego imprimir, por atajar la presteza que los que escriben mal alguna cosa suelen tener en publicarla; y aunque esta traducción me diera venganza de cualquier otra que hubiera, soy tan enemigo de cisma, que aun esta tan sin peligro me enojara; y por esto, casi por fuerza, le hice que a todo correr le pasase, y él me hizo estar presente a la postrera lima, más como a hombre acogido a razón que como ayudador de ninguna enmienda.[408]
Suplico a V. md. que pues este libro está debajo de vuestro amparo, que no pierda nada por esta poca de parte que yo dél tomo, pues en pago desto os le doy escrito de mejor letra donde se lea vuestro nombre y vuestras obras.[409]
II
CARTA DE GARCILASO AL EMPERADOR CARLOS V[410]
†
S. C. C. M.t[411]
La orden q̄ el Principe[412] a dado enel caminar de la gente es q̄ se deſenbarquen enbaya o en saona y de alli tomen el camino la via de alexandria y paren en medio desta ciudad y de alexandria lo qual se pone luego en obra y yo me parto delante para tener prouisto lo neceſsario en saona.
El capitan sabajosa va alo q̄ el principe y el embaxador[413] escriuen; lagente q̄ viene segū todos afirman es muy buena. Nro. Sor. la S. perſona de V. M.t[414] guarde con acrecētamjēto de nueuos Reynos y srios.[415] De genoua XX de mayo 1536.
S. C. C. M.t
Criado de V. S. M.t
Garcilaſso.[416]
III
GARSIAE LASSI DE LA VEGA AD FERDINANDUM DE ACUÑA[417]
EPIGRAMMA
Dum Reges, Fernande, canis, dum Caesaris altam Progeniem nostri, claraque facta Ducum, Dum Hispana memoras fractas sub cuspide gentes, Obstupuere homines, obstupuere Dei: Extollensque caput sacri de vertice Pindi Calliope blandis vocibus haec retulit; Macte puer gemina praecinctus tempora lauro, Qui nova nunc Martis gloria solus eras; Hac tibi dat Bacchusque pater, dat Phoebus-Apollo Nympharumque leves Castalidumque chori, Ut quos divino celebrasti carmine Reges, Teque simul, curva qui canis arma lyra, Saepe legant, laudent, celebrent post fata Nepotes: Nullaque perpetuos nox fuget atra dies.
IV
OCTAVA RIMA
«Cristóbal de Castillejo, poeta de agudo ingenio en su tiempo, da el nombre de poeta solamente al nuestro —a Garcilaso— fol. 27 de sus obras, y da por suya, fol. 275, esta octava rima:
Y ya que mis tormentos son forzados, Aunque vienen sin fuerza consentidos ¿Pues qué mayor alivio [a] mis cuidados que ser por vuestra causa padecidos? Si como son por vos bien empleados, De vos fuesen, señora, conocidos, La más crecida angustia de mi pena Sería de descanso y gloria llena.»
(Don Tomás Tamayo de Vargas, Garcilaso de la Vega, Madrid, 1622, fol. 86 de las anotaciones.)
V
ANÉCDOTA
«Garcilaso, como era un caballero muy cortesano, y el doctor Villalobos un muy del palacio y gracioso médico, así muy ordinariamente —es decir, frecuentemente— ambos se burlaban; y habiendo estado muy malo Garcilaso, curole el dotor y sanole muy cuidadosamente; y viendo que un día y otro se tardaba la paga, enviole un paje el dotor, que pues le había hecho tanto mal como volverle al mundo, que le pagase. Él —Garcilaso— abriendo un arca vacía, sacó della también una bolsa vacía, y enviósela con esta copla dentro:
La bolsa dice: —Yo vengo Como el arca de moré, Que es el arca de Noé Que quiere decir: no tengo.»
(Miscelánea de don Luis Zapata, tomo XI del Memorial histórico español, pág. 297.) De este mismo juego de vocablos: Noé = no he = no tengo, usó también Barahona de Soto en su paradoja A la pobreza y Luis Rufo en Las quinientas apotegmas. (V. F. Rodríguez Marín, Luis Barahona de Soto, Madrid, 1903, págs 739-740.)