NAVFRAGIOS (continued 2)
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CAP. XVIII. De la Relacion que diò de Efquivèl.
Efta cuenta toda diò Figueroa por la relacion que de Efquivèl havia fabido, i afi de mano en mano llegò à mi, por donde fe puede vèr, i faber el fin que toda aquella Armada hovo, i los particulares cafos, que à cada vno de los demàs acontefcieron. Y dixo mas, que fi los Chriftianos algun tiempo andaban por alli, podria fer que viefen à Efquivèl, porque fabia que fe havia huìdo de aquel Indio con quien eftaba, à otros que fe decian los Mareames, que eran alli vecinos. Y como acabo de decir, èl, i el Afturiano fe quifieran ir à otros Indios, que adelante eftaban: mas como los Indios que lo tenian lo fintieron, falieron à ellos, i dieronles muchos palos, i defnudaron al Afturiano, i pafaronle vn braço con vna Flecha; i en fin fe efcaparon huiendo, i los Chriftianos fe quedaron con aquellos Indios, i acabaron con ellos, que los tomafen por Efclavos, aunque eftando firviendoles fueron tan mal tratados de ellos, como nunca Efclavos, ni Hombres de ninguna fuerte lo fueron; porque de feis que eran, no contentos con darles muchas bofetadas, i apalearlos, i pelarles las barbas por fu pafatiempo, por folo pafar de vna cafa, ò otra, mataron tres, que fon los que arriba dixe: Diego Dorantes, i Valdiviefo, i Diego de Huelva, i los otros tres que quedaban, efperaban parar en efto mifmo: i por no fufrir efta vida, Andrès Dorantes fe huyò, i fe pasò à los Mareames, que eran aquellos adonde Efquivèl havia parado, i ellos le contaron como havian tenido alli à Efquivèl, i como eftando alli fe quifo huir, porque vna Muger havia foñado, que le havia de matar vn Hijo, i los Indios fueron tras èl, i lo mataron, i moftraron à Andrès Dorantes fu Efpada, i fus Cuentas, i Libro, i otras cofas que tenia. Efto hacen eftos por vna coftumbre que tienen, i es, que matan fus mifmos Hijos por fueños, i à las Hijas en nafciendo las dexan comer à Perros, i las echan por aì. La razon porque ellos lo hacen es, fegun ellos dicen, porque todos los de la Tierra fon fus enemigos, i con ellos tienen continua guerra: i que fi acafo cafafen fus Hijas, multiplicarian tanto fus enemigos, que los fujetarian, i tomarian por Efclavos: i por efta caufa querian mas matallas, que no que de ellas mifmas nafciefe quien fuefe fu enemigo. Nofotros les diximos, que por què no las cafaban con ellos mifmos? Y tambien entre ellos dixeron, que era fea cofa cafarlas con fus Parientes, i que era mui mejor matarlas, que darlas à fus Parientes, ni à fus enemigos: i efta coftumbre vfan eftos, i otros fus vecinos, que fe llaman los Iguaces folamente, fin que ningunos otros de la Tierra la guarden. Y quando eftos fe han de cafar, compran las Mugeres à fus Enemigos, i el precio que cada vno dà por la fuia, es vn Arco, el mejor que puede haver, con dos Flechas; i fi acafo no tiene Arco, vna Red, hafta vna braça en ancho, i otra en largo: matan fus Hijos, i mercan los agenos: no dura el cafamiento mas de quanto eftàn contentos, i con vna Higa deshacen el cafamiento. Dorantes eftuvo con eftos, i defde à pocos dias fe huiò. Caftillo, i Eftevanico fe vinieron dentro à la Tierra-firme à los Yeguaces. Toda efta Gente fon Flecheros, i bien difpueftos, aunque no tan grandes como los que atràs dexamos; i traen la Teta, i el Labio horadados. Su mantenimiento principalmente es Raìces de dos, ò tres maneras, i bufcanlas por toda la Tierra: fon mui malas, i hinchan los Hombres que las comen. Tardan dos dias en afarfe, i muchas de ellas fon mui amargas, i con todo efto fe facan con mucho trabajo. Es tanta la hambre, que aquellas Gentes tienen, que no fe pueden pafar fin ellas, i andan dos, ò tres Leguas bufcandolas. Algunas veces matan algunos Venados, i à tiempos toman algun Pefcado: mas efto es tan poco, i fu hambre tan grande, que comen Arañas, i huevos de Hormigas, i Gufanos, i Lagartijas, i Salamanquefas, i Culebras, i Vivoras, que matan los Hombres, que muerden, i comen Tierra, i Madera, i todo lo que pueden haver, i eftiercol de Venados, i otras cofas, que dexo de contar; i creo averiguadamente, que fi en aquella Tierra huviefe piedras, las comerian. Guardan las efpinas del Pefcado, que comen, i de las Culebras, i otras cofas, para molerlo defpues todo, i comer el polvo de ello. Entre eftos no fe cargan los Hombres, ni llevan cofa de pefo, mas llevanlo las Mugeres, i los Viejos, que es la Gente que ellos en menos tienen. No tienen tanto amor à fus Hijos, como los que arriba diximos. Ai algunos entre ellos, que vfan pecado contra natura. Las Mugeres fon mui trabajadas, i para mucho: porque de veinte i quatro horas que ai entre dia, i noche, no tienen fino feis horas de defcanfo: i todo lo mas de la noche pafan en atiçar fus Hornos, para fecar aquellas Raìces, que comen; i defque amanefce comiençan à cabar, i à traer Leña, i Agua à fus Cafas, i dàr orden en las otras cofas, de que tienen necefidad. Los mas de eftos fon grandes Ladrones, porque aunque entre sì fon bien partidos, en bolviendo vno la cabeça, fu Hijo mifmo, ò fu Padre, le toma lo que puede. Mienten mui mucho, i fon grandes borrachos, i para efto beben ellos vna cierta cofa. Eftan tan vfados à correr, que fin defcanfar, ni canfar, corren defde la mañana hafta la noche, i figuen vn Venado; i de efta manera matan muchos de ellos, porque los figuen, hafta que los canfan; i algunas veces los toman vivos. Las Cafas de ellos fon de Efteras, pueftas fobre quatro Arcos, llevanlas acueftas, i mudanfe cada dos, ò tres dias, para bufcar de comer: ninguna cofa fiembran, que fe puedan aprovechar: es Gente mui alegre: por mucha hambre que tengan, por efo no dexan de bailar, ni de hacer fus Fieftas, i Areytos. Para ellos el mejor tiempo que eftos tienen, es quando comen las Tunas, porque entonces no tienen hambre, i todo el tiempo fe les pafa en bailar, i comen de ellas de noche, i de dia: todo el tiempo que les duran, exprimenlas, i abrenlas, i ponenlas à fecar; i defpues de fecas, ponenlas en vnas Seras, como Higos, i guardanlas para comer por el camino, quando fe buelven, i las cafcaras de ellas muelenlas, i hacenlas polvo. Muchas veces, eftando con eftos, nos acontefciò tres, ò quatro dias eftàr fin comer, porque no lo havia: ellos, por alegrarnos, nos decian, que no eftuviefemos triftes, que prefto havria Tunas, i comeriamos muchas, i beberiamos del çumo de ellas, i terniamos las barrigas mui grandes, i eftariamos mui contentos, i alegres, i fin hambre alguna: i defde el tiempo que efto nos decian, hafta que las Tunas fe huviefen de comer, havia cinco, ò feis Mefes: i en fin, huvimos de efperar aqueftos feis Mefes; i quando fue tiempo, fuimos à comer las Tunas: hallamos por la Tierra mui gran cantidad de Mofquitos, de tres maneras, que fon mui malos, i enojofos, i todo lo mas del Verano nos daban mucha fatiga: i para defendernos de ellos, haciamos al derredor de la Gente muchos fuegos de Leña podrida, i mojada, para que no ardiefen, i hiciefen humo; i efta defenfion nos daba otro trabajo, porque en toda la noche no haciamos fino llorar, del humo que en los ojos nos daba, i fobre efo gran calor, que nos caufaban los muchos fuegos, i faliamos à dormir à la Cofta; i fi alguna vez podiamos dormir, recordabannos à palos, para que tornafemos à encender los fuegos. Los de la Tierra adentro, para efto vfan otro remedio, tan incomportable, i mas que efte que he dicho; i es, andar con tiçones en las manos, quemando los Campos, i Montes, que topan, para que los Mofquitos huian, i tambien para facar debaxo de Tierra Lagartijas, i otras femejantes cofas, para comerlas: i tambien fuelen matar Venados, cercandolos con muchos fuegos, i vfan tambien efto, por quitar à los Animales el pafto, que la necefidad les haga ir à bufcarlo adonde ellos quieren, porque nunca hacen afiento con fus Cafas, fino donde ai Agua, i Leña, i alguna vez fe cargan todos de efta provifion, i vàn à bufcar los Venados, que mui ordinariamente eftan donde no ai Agua, ni Leña: i el dia que llegan matan Venados, i algunas otras cofas que pueden, i gaftan todo el Agua, i Leña en guifar de comer, i en los fuegos que hacen para defenderfe de los Mofquitos, i efperan otro dia para tomar algo que lleven para el camino; i quando parten, tales vàn de los Mofquitos, que parefce que tienen enfermedad de Sant Laçaro: i de efta manera fatisfacen fu hambre dos, ò tres veces en el año, à tan grande cofta como he dicho; i por haver pafado por ello, puedo afirmar, que ningun trabajo que fe fufra en el Mundo, iguala con efte. Por la Tierra ai muchos Venados, i otras Aves, i Animales, de las que atràs he contado. Alcançan aqui Vacas, i Yo las he vifto tres veces, i comido de ellas: i parefceme, que feran del tamaño de las de Efpaña: tienen los cuernos pequeños, como Morifcas, i el pelo mui largo, merino, como vna bernia, vnas fon pardillas, i otras negras; i à mi parefcer tienen mejor, i mas gruefa carne, que de las de acà. De las que no fon grandes, hacen los Indios Mantas para cubrirfe, i de las maiores hacen Çapatos, i Rodelas: eftas vienen de àcia el Norte, por la Tierra adelante, hafta la Cofta de la Florida, i tiendenfe por toda la Tierra mas de quatrocientas Leguas: i en todo efte camino, por los Valles por donde ellas vienen, baxan las Gentes, que por alli habitan, i fe mantienen de ellas, i meten en la Tierra grande cantidad de Cueros.
CAP. XIX. De como nos apartaron los Indios.
Quando fueron cumplidos los feis Mefes, que Yo eftuve con los Chriftianos, efperando à poner en efecto el concierto que teniamos hecho, los Indios fe fueron à las Tunas, que havia de alli à donde las havian de coger, hafta treinta Leguas: i ià que eftabamos para huirnos, los Indios con quien eftabamos, vnos con otros riñeron fobre vna Muger, i fe apuñearon, i apalearon, i defcalabraron vnos à otros; i con el grande enojo que huvieron, cada vno tomò fu Cafa, i fe fue à fu parte: de donde fue necefario, que todos los Chriftianos que alli eramos, tambien nos apartafemos, i en ninguna manera nos podimos juntar hafta otro Año: i en efte tiempo Yo pasè mui mala vida, anfi por la mucha hambre, como por el mal tratamiento, que de los Indios refcibia, que fue tal, que Yo me huve de huir tres veces de los Amos que tenia, i todos me anduvieron à bufcar, i poniendo diligencia para matarme; i Dios Nueftro Señor, por fu mifericordia, me quifo guardar, i amparar de ellos, i quando el tiempo de las Tunas tornò, en aquel mifmo lugar nos tornamos à juntar. Yà que teniamos concertado de huirnos, i feñalado el dia, aquel mifmo dia los Indios nos apartaron, i fuimos cada vno por fu parte: i Yo dixe à los otros Compañeros, que Yo los efperaria en las Tunas; hafta que la Luna fuefe llena: i efte dia era primero de Septiembre, i primero dia de Luna; i avifelos, que fi en efte tiempo no viniefen al concierto, Yo me iria folo, i los dexaria: i anfi nos apartamos, i cada vno fe fue con fus Indios, i Yo eftuve con los mios, hafta trece de Luna: i Yo tenia acordado de me huir à otros Indios, en fiendo la Luna llena; i à trece dias del Mes llegaron adonde Yo eftaba Andrès Dorantes, i Eftevanico, i dixeronme como dexaban à Caftillo con otros Indios, que fe llamaban Anagados, i que eftaban cerca de alli, i que havian pafado mucho trabajo, i que havian andado perdidos, i que otro dia adelante nueftros Indios fe mudaron àcia donde Caftillo eftaba, i iban à juntarfe con los que lo tenian, i hacerfe Amigos vnos de otros, porque hafta alli havian tenido Guerra: i de efta manera cobramos à Caftillo. En todo el tiempo que comiamos las Tunas, teniamos fed, i para remedio de efto bebiamos el çumo de las Tunas, i facabamoslo en vn hoio, que en la Tierra haciamos, i defque eftaba lleno, bebiamos de èl, hafta que nos hartabamos. Es dulce, i de color de Arrope: efto hacen, por falta de otras Vafijas. Ai muchas maneras de Tunas, i entre ellas ai algunas mui buenas, aunque à mi todas me parefcian afi, i nunca la hambre me diò efpacio para efcogerlas, ni parar mientes en quales eran mejores. Todas las mas de Gentes beben Agua llovediça, i recogida en algunas partes, porque aunque ai Rios, como nunca eftan de afiento, nunca tienen Agua conofcida, ni feñalada. Por toda la Tierra ai mui grandes, i hermofas Dehefas, i de mui buenos paftos para Ganados; i parefceme, que feria Tierra mui fructifera, fi fuefe labrada, i habitada de Gente de raçon. No vimos Sierra en toda ella, en tanto que en ella eftuvimos. Aquellos Indios nos dixeron, que otros eftaban mas adelante, llamados Camones, que viven àcia la Cofta, i havian muerto toda la Gente, que venia en la Barca de Peñalofa, i Tellez, i que venian tan flacos, que aunque los mataban no fe defendian: i afi los acabaron todos, i nos moftraron Ropas, i Armas de ellos, i dixeron, que la Barca eftaba alli al travès. Efta es la quinta Barca, que faltaba, porque la del Governador ià diximos como la Mar la llevò: i la del Contador, i los Frailes la havian vifto echada al travès en la Cofta, i Efquivèl contò el fin de ellos. Las dos, en que Caftillo, i Yo, i Dorantes ibamos, ià hemos contado, como junto à la Isla de Malhado fe hundieron.
CAP. XX. De como nos huimos.
Defpues de havernos mudado, defde à dos dias nos encomendamos à Dios Nueftro Señor, i nos fuimos huiendo, confiando, qne aunque era ià tarde, i las Tunas fe acababan, con los frutos que quedarian en el Campo, podriamos andar buena parte de Tierra. Yendo aquel dia nueftro camino, con harto temor que los Indios nos havian de feguir, vimos vnos humos, i iendo à ellos, defpues de Vifperas llegamos allà, do vimos vn Indio, que como viò que ibamos à èl, huiò, fin querernos aguardar: nofotros embiamos al Negro tras de èl, i como viò que iba folo, aguardòlo. El Negro le dixo, que ibamos à bufcar aquella Gente, que hacia aquellos humos. El refpondiò, que cerca de alli eftaban las Cafas, i que nos guiaria allà, i afi lo fuimos figuiendo: i èl corriò à dàr avifo de como ibamos, i à puefta del Sol vimos las Cafas: i dos tiros de Ballefta antes que llegafemos à ellas, hallamos quatro Indios, que nos efperaban, i nos refcibieron bien. Diximosles, en Lengua de Mariames, que ibamos à bufcallos: i ellos moftraron, que fe holgaban con nueftra compañia, i anfi nos llevaron à fus Cafas; i à Dorantes, i al Negro apofentaron en Cafa de vn Fifico: i à mi, i à Caftillo en Cafa de otro. Eftos tienen otra Lengua, i llamanfe Avavares, i fon aquellos que folian llevar los Arcos à los nueftros, i iban à contratar con ellos; i aunque fon de otra Nacion, i Lengua, entienden la Lengua de aquellos con quien antes eftabamos, i aquel mifmo dia havian llegado alli con fus Cafas. Luego el Pueblo nos ofrefciò muchas Tunas, porque ià ellos tenian noticia de nofotros, i como curabamos, i de las maravillas, que Nueftro Señor con nofotros obraba (que aunque no huviera otras) harto grandes eran abrirnos caminos por Tierra tan defpoblada, i darnos Gente, por donde muchos tiempos no la havia, i librarnos de tantos peligros, i no permitir que nos matafen, i fuftentarnos con tanta hambre, i poner aquellas Gentes en coraçon, que nos tratafen bien, como adelante dirèmos.
CAP. XXI. De como curamos aqui vnos dolientes.
Aquella mifma noche, que llegamos, vinieron vnos Indios à Caftillo, i dixeronle, que eftaban mui malos de la cabeça, rogandole, que los curafe; i defpues que los huvo fantiguado, i encomendado à Dios, en aquel punto los Indios dixeron, que todo el mal fe les havia quitado: i fueron à fus Cafas, i truxeron muchas Tunas, i vn pedaço de carne de Venado, cofa, que no fabiamos què cofa era; i como efto entre ellos fe publicò, vinieron otros muchos enfermos en aquella noche, à que los fanafe, i cada vno traìa vn pedaço de Venado: i tantos eran, que no fabiamos adonde poner la carne. Dimos muchas gracias à Dios, porque cada dia iba crefciendo fu mifericordia, i mercedes; i defpues que fe acabaron las curas, començaron à bailar, i hacer fus Areytos, i Fieftas, hafta otro dia que el Sol faliò: i durò la fiefta tres dias, por haver nofotros venido, i al cabo de ellos les preguntamos por la Tierra de adelante, i por la Gente que en ella hallariamos, i los Mantenimientos que en ella havia? Refpondieronnos, que por toda aquella Tierra havia muchas Tunas, mas que ià eran acabadas, i que ninguna Gente havia, porque todos eran idos à fus Cafas, con haver ià cogido las Tunas: i que la Tierra era mui fria, i en ella havia mui pocos Cueros. Nofotros, viendo efto, que ià el Invierno, i tiempo frio entraba, acordamos de pafarlo con eftos. A cabo de cinco dias, que alli haviamos llegado, fe partieron à bufcar otras Tunas, adonde havia otra Gente de otras Nafciones, i Lenguas; i andadas cinco jornadas, con mui grande hambre, porque en el camino no havia Tunas, ni otra Fruta ninguna, allegamos à vn Rio, donde afentamos nueftras Cafas, i defpues de afentadas, fuimos à bufcar vna Fruta de vnos Arboles, que es como Hieros: i como por toda efta Tierra no ai Caminos, Yo me detuve mas en bufcarla: la Gente fe bolviò, i Yo quedè folo, i viniendo à bufcarlos, aquella noche me perdì; i plugò à Dios, que hallè vn Arbol ardiendo, i al fuego de èl pasè aquel frio aquella noche, i à la mañana Yo me carguè de Leña, i tomè dos tiçones, i bolvì à bufcarlos, i anduve de efta manera cinco dias, fiempre con mi lumbre, i carga de Leña, porque fi el fuego fe me matafe en parte donde no tuviefe Leña, como en muchas partes no la havia, tuviefe de que hacer otros tiçones, i no me quedafe fin lumbre, porque para el frio Yo no tenia otro remedio, por andar defnudo, como nafcì; i para las noches Yo tenia efte remedio, que me iba à las matas del Monte, que eftaba cerca de los Rios, i paraba en ellas, antes que el Sol fe pufiefe, i en la Tierra hacia vn hoio, i en èl echaba mucha Leña, que fe cria en muchos Arboles, de que por alli ai mui gran cantidad, i juntaba mucha Leña, de la que eftaba caìda, i feca de los Arboles, i al derredor de aquel hoio hacia quatro fuegos en Cruz, i Yo tenia cargo, i cuidado de rehacer el fuego de rato en rato, i hacia vnas gavillas de paja larga, que por alli ai, con que me cubria en aquel hoio: i de efta manera me amparaba del frio de las noches; i vna de ellas el fuego caiò en la paja, con que Yo eftaba cubierto, i eftando Yo durmiendo en el hoio, començò à arder mui recio, i por mucha priefa que Yo me dì à falir, todavia faquè feñal en los cabellos del peligro en que havia eftado. En todo efte tiempo no comì bocado, ni hallè cofa, que pudiefe comer: i como traìa los pies defcalços, corriòme de ellos mucha fangre; i Dios vsò conmigo de mifericordia, que en todo efte tiempo no ventò el Norte, porque de otra manera ningun remedio havia de Yo vivir; i à cabo de cinco dias lleguè à vna Ribera de vn Rio, donde Yo hallè à mis Indios, que ellos, i los Chriftianos me contaban ià por muerto, i fiempre creìan, que alguna Vivora me havia mordido. Todos huvieron gran placer de verme, principalmente los Chriftianos, i me dixeron, que hafta entonces havian caminado con mucha hambre, que efta era la caufa, que no me havian bufcado: i aquella noche me dieron de las Tunas que tenian; i otro dia partimos de alli, i fuimos donde hallamos muchas Tunas, con que todos fatisfacieron fu gran hambre; i nofotros dimos muchas gracias à Nueftro Señor, porque nunca nos faltaba fu remedio.
CAP. XXII. Como otro dia nos truxeron otros enfermos.
Otro Dia de mañana vinieron alli muchos Indios, i traìan cinco enfermos, que eftaban tollidos, i mui malos, i venian en bufca de Caftillo, que los curafe: i cada vno de los enfermos ofrefciò fu Arcos, i Flechas, i èl los refcibiò, i à puefta del Sol los fantiguò, i encomendò à Dios Nueftro Señor, i todos le fuplicamos, con la mejor manera que podiamos, les embiafe falud: pues èl via, que no havia otro remedio para que aquella Gente nos aiudafe, i faliefemos de tan miferable vida, i èl lo hiço tan mifericordiofamente, que venida la mañana, todos amanefcieron tan buenos, i fanos, i fe fueron tan recios, como fi nunca hovieran tenido mal ninguno. Efto causò, entre ellos, mui gran admiracion, i à nofotros defpertò, que diefemos muchas gracias à Nueftro Señor, à que mas enteramente conofciefemos fu bondad, i tuviefemos firme efperança, que nos havia de librar, i traer donde le pudiefemos fervir; i de mi sè decir, que fiempre tuve efperança en fu mifericordia, que me havia de facar de aquella captividad, i afi Yo lo hablè fiempre à mis Compañeros. Como los Indios fueron idos, i llevaron fus Indios fanos, partimos donde eftaban otros comiendo Tunas, i eftos fe llaman Cutalches, i Malicones, que fon otras Lenguas: i junto con ellos havia otros, que fe llamaban Coayos, i Sufolas, i de otra parte otros, llamados Atayos, i eftos tenian Guerra con los Sufolas, con quien fe flechaban cada dia; i como por toda la Tierra no fe hablafe fino en los mifterios, que Dios Nueftro Señor con nofotros obraba, venian de muchas partes à bufcarnos, para que los curafemos; i à cabo de dos dias, que alli llegaron, vinieron à nofotros vnos Indios de los Sufolas, i rogaron à Caftillo, que fuefe à curar vn herido, i otros enfermos, i dixeron, que entre ellos quedaba vno, que eftaba mui al cabo. Caftillo era Medico mui temerofo, principalmente quando las curas eran mui temerofas, i peligrofas, i creìa, que fus pecados havian de eftorvar, que no todas veces fufcediefe bien el curar. Los Indios me dixeron, que Yo fuefe à curarlos, porque ellos me querian bien, i fe acordaban, que les havia curado en las Nueces, i por aquello nos havian dado Nueces, i Cueros; i efto havia pafado, quando Yo vine à juntarme con los Chriftianos, i afi huve de ir con ellos: i fueron conmigo Dorantes, i Eftevanico; i quando lleguè cerca de los Ranchos, que ellos tenian, Yo vì el enfermo, que ibamos à curar, que eftaba muerto, porque eftaba mucha Gente al derredor de èl llorando, i fu Cafa deshecha, que es feñal, que el dueño eftaba muerto; i anfi, quando Yo lleguè, hallè el Indio los ojos bueltos, i fin ningun pulfo, i con todas feñales de muerto, fegun à mi me parefciò, i lo mifmo dixo Dorantes: Yo le quitè vna Eftera, que tenia encima, con que eftaba cubierto, i lo mejor que pude, fupliquè à Nueftro Señor fuefe fervido de dàr falud à aquel, i à todos los otros, que de ella tenian necefidad; i defpues de fantiguado, i foplado muchas veces, me traxeron fu Arco, i me lo dieron, i vna Sera de Tunas molidas, i llevaronme à curar otros muchos, que eftaban malos de modorra, i me dieron otras dos Seras de Tunas, las quales dì à nueftros Indios, que con nofotros havian venido; i hecho efto, nos bolvimos à nueftro Apofento: i nueftros Indios, à quien dì las Tunas, fe quedaron allà, i à la noche fe bolvieron à fus Cafas, i dixeron, que aquel eftaba muerto, i Yo havia curado en prefencia de ellos, fe havia levantado bueno, i fe havia pafeado, i comido, i hablado con ellos, i que todos quantos havia curado, quedaban fanos, i mui alegres. Efto causò mui gran admiracion, i efpanto, i en toda la Tierra no fe hablaba en otra cofa. Todos aquellos à quien efta fama llegaba, nos venian à bufcar, para que los curafemos, i fantiguafemos fus Hijos; i quando los Indios, que eftaban en compañia de los nueftros, que eran los Cutalchiches, fe hovieron de ir à fu Tierra, antes que fe partiefen nos ofrefcieron todas las Tunas, que para fu camino tenian, fin que ninguna les quedafe: i dieronnos Pedernales, tan largos como palmo i medio, con que ellos cortan, i es entre ellos cofa de mui gran eftima. Rogaronnos, que nos acordafemos de ellos, i rogafemos à Dios, que fiempre eftuviefen buenos, i nofotros fe lo prometimos: i con efto partieron los mas contentos Hombres del Mundo, haviendonos dado todo lo mejor que tenian. Nofotros eftuvimos con aquellos Indios Avavares ocho Mefes, i efta cuenta haciamos por las Lunas. En todo efte tiempo nos venian de muchas partes à bufcar, i decian, que verdaderamente nofotros eramos Hijos del Sol. Dorantes, i el Negro, hafta alli no havian curado: mas por la mucha importunidad que teniamos, viniendonos de muchas partes à bufcar, venimos todos à fer Medicos, aunque en atrevimiento, i ofar acometer, qualquier cura, era Yo mas feñalado entre ellos; i ninguno jamàs curamos, que no nos dixefe, que quedaba fano: i tanta confiança tenian, que havian de fanar, fi nofotros los curafemos, que creìan, que en tanto que nofotros alli eftuviefemos, ninguno de ellos havia de morir. Eftos, i los de mas atràs, nos contaron vna cofa mui eftraña, i por la cuenta que nos figuraron, parefcia que havia quince, ò diez i feis Años, que havia acontefcido, que decian, que por aquella Tierra anduvo vn Hombre, que ellos llaman Mala cofa, i que era pequeño de cuerpo, i que tenia barbas, aunque nunca claramente le pudieron vèr el roftro, i que guando venia à la Cafa, donde eftaban, fe les levantaban los cabellos, i temblaban, i luego parefcia à la puerta de la Cafa vn tiçon ardiendo: i luego aquel Hombre entraba, i tomaba al que queria de ellos, i dabales tres cuchilladas grandes por las hijadas, con vn Pedernal mui agudo, tan ancho como vna mano, i dos palmos en luengo, i metia la mano por aquellas cuchilladas, i facabales las tripas, i que cortaba de vna tripa poco mas, ò menos de vn palmo, i aquello que cortaba echaba en las brafas, i luego le daba tres cuchilladas en vn braço; i la fegunda daba por la fangradura, i defconcertabafelo, i dende à poco fe lo tornaba à concertar, i poniale las manos fobre las heridas, i deciannos, que luego quedaban fanos: i que muchas veces, quando bailaban, aparefcia entre ellos en habito de Muger vnas veces, i otras como Hombre: i quando èl queria, tomaba el Buhìo, ò Cafa, i fubiala en alto, i dende à vn poco caia con ella, i daba mui gran golpe. Tambien nos contaron, que muchas veces le dieron de comer, i que nunca jamàs comiò, i que le preguntaban donde venia, i à què parte tenia fu Cafa, i que les moftrò vna hendedura de la Tierra, i dixo, que fu Cafa era allà debaxo. De eftas cofas, que ellos nos decian, nofotros nos reìamos mucho, burlando de ellas: i como ellos vieron que no lo creìamos, truxeron muchos de aquellos, que decian que èl havia tomado, i vimos las feñales de las cuchilladas, que èl havia dado en los lugares, en la manera que ellos contaban. Nofotros les diximos, que aquel era vn malo; i de la mejor manera que podimos les dabamos à entender, que fi ellos creiefen en Dios Nueftro Señor, i fuefen Chriftianos, como nofotros, no ternian miedo de aquel, ni èl ofaria venir à hacelles aquellas cofas; i que tuviefen por cierto, que en tanto que nofotros en la Tierra eftuviefemos, èl no ofaria parefcer en ella. De efto fe holgaron ellos mucho, i perdieron mucha parte del temor que tenian. Eftos Indios nos dixeron, que havian vifto al Afturiano, i à Figueroa con otros, que adelante en la Cofta eftaban, à quien nofotros llamabamos de los Higos. Toda efta Gente no conofcian los Tiempos por el Sol, ni la Luna, ni tienen cuenta del Mes, i Año, i mas entienden, i faben las diferencias de los Tiempos, quando las Frutas vienen à madurar, i en tiempo que muere el Pefcado, i el aparefcer de las Eftrellas, en que fon mui dieftros, i exercitados. Con eftos fiempre fuimos bien tratados, aunque lo que haviamos de comer lo cababamos, i traìamos nueftras cargas de Agua, i Leña. Sus Cafas, i Mantenimientos fon como las de los pafados, aunque tienen mui maior hambre, porque no alcançan Maìz, ni Bellotas, ni Nueces. Anduvimos fiempre encueros como ellos, i de noche nos cubriamos con Cueros de Venado. De ocho Mefes, que con ellos eftuvimos, los feis padefcimos mucha hambre, que tampoco alcançan Pefcado. Y al cabo de efte tiempo, ià las Tunas començaban à madurar, i fin que de ellos fuefemos fentidos, nos fuimos à otros, que adelante eftaban, llamados Maliacones: eftos eftaban vna jornada de alli, donde Yo, i el Negro llegamos. A cabo de los tres dias embiè, que traxefe à Caftillo, i à Dorantes; i venidos, nos partimos todos juntos con los Indios, que iban à comer vna Frutilla de vnos Arboles, de que fe mantienen diez, ò doce dias, entretanto que las Tunas vienen; i alli fe juntaron con eftos otros Indios, que fe llaman Arbadaos, i à eftos hallamos mui enfermos, i flacos, i hinchados: tanto, que nos maravillamos mucho, i los Indios con quien haviamos venido fe bolvieron por el mifmo camino: i nofotros les diximos, que nos queriamos quedar con aquellos, de que ellos moftraron pefar; i afi nos quedamos en el Campo con aquellos, cerca de aquellas Cafas; i quando ellos nos vieron, juntaronfe, defpues de haver hablado entre sì, i cada vno de ellos tomò el fuio por la mano, i nos llevaron à fus Cafas. Con eftos padefcimos mas hambre, que con los otros, porque en todo el dia no comiamos mas de dos puños de aquella Fruta (la qual eftaba verde) tenia tanta leche, que nos quemaba las bocas: i con tener falta de Agua, daba mucha fed, à quien la comia; i como la hambre fuefe tanta, nofotros compramosles dos Perros, i à trueco de ellos les dimos vnas Redes, i otras cofas, i vn Cuero, con que Yo me cubria. Yà he dicho, como por toda efta Tierra anduvimos defnudos, i como no eftabamos acoftumbrados à ello, à manera de Serpientes, mudabamos los Cueros dos veces en el año: i con el Sol, i Aire hacianfenos en los pechos, i en las efpaldas, vnos empeines mui grandes, de que refcebiamos mui gran pena, por raçon de las mui grandes cargas, que traìamos, que eran mui pefadas, i hacian, que las cuerdas fe nos metian por los braços; i la Tierra es tan afpera, i tan cerrada, que muchas veces haciamos Leña en Montes, que quando la acababamos de facar, nos corria por muchas partes fangre, de las efpinas, i matas con que topabamos, que nos rompian por donde alcançaban. A las veces me acontefciò hacer Leña, donde defpues de haverme coftado mucha fangre, no la podia facar, ni acueftas, ni arraftrando. No tenia, quando en eftos trabajos me via, otro remedio, ni confuelo, fino penfar en la Pafion de Nueftro Redemptor Jefu-Chrifto, i en la Sangre, que por mi derramò, i confiderar quanto mas feria el tormento, que de las Efpinas èl padefciò, que no aquel, que Yo entonces fufria. Contrataba con eftos Indios, haciendoles Peines, i con Arcos, i con Flechas, i con Redes. Haciamos Efteras, que fon Cafas, de que ellos tienen mucha necefidad: i aunque lo faben hacer, no quieren ocuparfe en nada, por bufcar entretanto que comer, i quando entienden en efto, pafan mui gran hambre. Otras veces me mandaban raer Cueros, i ablandarlos: i la maior profperidad en que Yo alli me vì, era, el dia que me daban à raer alguno, porque Yo lo raìa mui mucho, i comia de aquellas raeduras, i aquello me baftaba para dos, ò tres dias. Tambien nos acontefció con eftos, i con los que atràs havemos dexado, darnos vn pedaço de carne, i comernoslo afi crudo, porque fi lo pufieramos à afar, el primer Indio que llegaba, fe lo llevaba, i comia: parefcianos, que no era bien ponerla en efta ventura, i tambien nofotros no eftabamos tales, que nos dabamos pena comerlo afado, i no lo podiamos tambien pafar como crudo. Efta es la vida; que alli tuvimos, i aquel poco fuftentamiento lo ganabamos con los Refcates, que por nueftras manos hecimos.
CAP. XXIII. Como nos partimos, defpues de haver comido los Perros.
Defpues que comimos los Perros, parefciendonos que teniamos algun esfuerço para poder ir adelante, encomendamonos à Dios Nueftro Señor, para que nos guiafe, nos defpedimos de aquellos Indios, i ellos nos encaminaron à otros de fu Lengua, que eftaban cerca de alli. E iendo por nueftro camino, lloviò, i todo aquel dia anduvimos con Agua: i allende de efto perdimos el camino, i fuimos à parar à vn Monte mui grande, i cogimos muchas hojas de Tunas, i afamoslas aquella noche en vn Horno, que hecimos, i dimosles tanto fuego, que à la mañana eftaban para comer: i defpues de haverlas comido, encomendamonos à Dios, i partimonos, i hallamos el camino, que perdido haviamos; i pafado el Monte, hallamos otras Cafas de Indios, i llegados allà, vimos dos Mugeres, i Muchachos, que fe efpantaron, que andaban por el Monte, i en vernos huieron de nofotros, i fueron à llamar à los Indios, que andaban por el Monte; i venidos, pararonfe à mirarnos detràs de vnos Arboles, i llamamosles, i allegaronfe con mucho temor, i defpues de haverlos hablado, nos dixeron, que tenian mucha hambre, i que cerca de alli eftaban muchas Cafas de ellos proprios, i dix eron, que nos llevarian à ellas: i aquella noche llegamos à donde havia cinquenta Cafas, i fe efpantaban de vernos, i moftraban mucho temor; i defpues que eftuvieron algo fofegados de nofotros, allegabannos con las manos al roftro, i al cuerpo, i defpues traìan ellos fus mifmas manos por fus caras, i fus cuerpos: i afi eftuvimos aquella noche; i venida la mañana, traxeronnos los enfermos, que tenian, rogandonos, que los fantiguafemos, i nos dieron de lo que tenian para comer, que eran hojas de Tunas, i Tunas verdes afadas; i por el buen tratamiento que nos hacian, i porque aquello que tenian nos lo daban de buena gana, i voluntad, i holgaban de quedar fin comer por darnoslo, eftuvimos con ellos algunos dias: i eftando alli, vinieron otros de mas adelante. Quando fe quifieron partir, diximos à los primeros, que nos queriamos ir con aquellos. A ellos les pesò mucho, i rogaronnos mui ahincadamente que no nos fuefemos: i al fin, nos defpedimos de ellos, i los dexamos llorando por nueftra partida, porque les pefaba mucho en gran manera.
CAP. XXIV. De las Coftumbres de los Indios de aquella Tierra.
Defde la Isla de Malhado, todos los Indios, que hafta efta Tierra vimos, tienen por coftumbre, defde el dia que fus Mugeres fe fienten preñadas, no dormir juntos, hafta que pafen dos Años, que han criado los Hijos, los quales maman hafta que fon de edad de doce Años, que ià entonces eftàn en edad, que por sì faben bufcar de comer. Preguntamosles, que por què los criaban afi? Y decian, que por la mucha hambre, que en la Tierra havia, que acontefcia muchas veces, como nofotros viamos, eftàr dos, ò tres dias fin comer, i à las veces quatro: i por efta caufa los dexaban mamar, porque en los tiempos de hambre no muriefen; i ià que algunos efcapafen, faldrian mui delicados, i de pocas fuerças; i fi acafo acontefce caer enfermos algunos, dexanlos morir en aquellos Campos, fino es Hijo, i todos los demàs, fino pueden ir con ellos, fe quedan: mas para llevar vn Hijo, ò Hermano, fe cargan, i lo llevan acueftas. Todos eftos acoftumbran dexar fus Mugeres, quando entre ellos no ai conformidad, i fe tornan à cafar con quien quieren: efto es entre los Mancebos, mas los que tienen Hijos, permanefcen con fus Mugeres, i no las dexan: i quando en algunos Pueblos riñen, i traban queftiones vnos con otros, apuñeanfe, i apaleanfe, hafta que eftàn mui canfados, i entonces fe defparten: algunas veces los defparten Mugeres, entrando entre ellos, que Hombres no entran à defpartirlos: i por ninguna pafion que tengan, no meten en ella Arcos, ni Flechas; i defque fe han apuñeado, i pafado fu queftion, toman fus Cafas, i Mugeres, i vanfe à vivir por los Campos, i apartados de los otros, hafta que fe les pafa el enojo; i quando ià eftàn defenojados, i fin ira, tornanfe à fu Pueblo, i de ai adelante fon Amigos, como fi ninguna cofa hoviera pafado entre ellos, ni es menefter que nadie haga las amiftades, porque de efta manera fe hacen; i fi los que riñen no fon cafados, vanfe à otros fus Vecinos, i aunque fean fus Enemigos los refciben bien, i fe huelgan mucho con ellos, i les dàn de lo que tienen, de fuerte, que quando es pafado el enojo, buelven à fu Pueblo, i vienen ricos. Toda es Gente de Guerra, i tienen tanta aftucia para guardarfe de fus Enemigos, como ternian fi fuefen criados en Italia, i en continua Guerra. Quando eftàn en parte que fus Enemigos los pueden ofender, afientan fus Cafas à la orilla de el Monte mas afpero, i de maior efpefura que por alli hallan, i junto à èl hacen vn Fofo, i en efte duermen. Toda la Gente de Guerra eftà cubierta con Leña menuda, i hacen, fus faeteras: i eftàn tan cubiertos, i difimulados, que aunque eftèn cabe ellos, no los vèn, i hacen vn camino mui angofto, i entra hafta enmedio del Monte, i alli hacen lugar para que duerman las Mugeres, i Niños, i quando viene la noche, encienden lumbres en fus Cafas, para que fi hoviere Efpias, crean que eftàn en ellas, i antes del Alva tornan à encender los mifmos fuegos; i fi acafo los Enemigos vienen à dàr en las mifmas Cafas, los que eftàn en el Fofo falen à ellos, i hacen defde las Trincheas mucho daño, fin que los de fuera los vean, ni los puedan hallar; i quando no ai Montes en que ellos puedan de efta manera efconderfe, i hacer fus celadas, afientan en llano, en la parte que mejor les parefce: i cercanfe de Trincheas, cubiertas con Leña menuda, i hacen fus faeteras, con que flechan à los Indios, i eftos reparos hacen para de noche. Eftando Yo con los de Aguenes, no eftando avifados, vinieron fus Enemigos à media noche, i dieron en ellos, i mataron tres, i hirieron otros muchos, de fuerte, que huieron de fus Cafas por el Monte adelante: i defque fintieron que los otros fe havian ido, bolvieron à ellas, i recogieron todas las Flechas, que los otros les havian echado, i lo mas encubiertamente que pudieron, los figuieron, i eftuvieron aquella noche fobre fus Cafas, fin que fuefen fentidos: i al quarto del Alva les acometieron, i les mataron cinco, fin otros muchos que fueron heridos, i les hicieron huir, i dexar fus Cafas, i Arcos, con toda fu hacienda; i de ai à poco tiempo vinieron las Mugeres de los que fe llamaban Quevenes, i entendieron entre ellos, i los hicieron Amigos, aunque algunas veces ellas fon principio de la Guerra. Todas eftas Gentes, quando tienen enemiftades particulares, quando no fon de vna Familia, fe matan de noche, por afechanças, i vfan vnos con otros grandes crueldades.
CAP. XXV. Como los Indios fon preftos à un Arma.
Efta es la mas prefta Gente para vn Arma, de quantas Yo he vifto en el Mundo, porque fi fe temen de fus Enemigos, toda la noche eftàn defpiertos, con fus Arcos à par de sì, i vna docena de Flechas: i el que duerme, tienta fu Arco, i fi no le halla en cuerda, le dà la buelta que ha menefter. Salen muchas veces fuera de las Cafas, baxados por el fuelo, de arte que no pueden fer viftos, i miran, i atalaian por todas partes para fentir lo que ai: i fi algo fienten, en vn punto fon todos en el Campo con fus Arcos, i Flechas, i afi eftan hafta el dia, corriendo à vnas partes, i otras, donde vèn que es menefter, ò pienfan que pueden eftàr fus Enemigos. Quando viene el dia, tornan à afloxar fus Arcos, hafta que falen à Caça. Las cuerdas de los Arcos fon niervos de Venados. La manera que tienen de pelear es, abaxados por el fuelo, i mientras fe flechan, andan hablando, i faltando fiempre de vn cabo para otro, guardandofe de las Flechas de fus Enemigos: tanto, que en femejantes partes pueden refcibir mui poco daño de Balleftas, i Arcabuces, antes los Indios burlan de ellos, porque eftas Armas no aprovechan para ellos en Campos llanos, adonde ellos andan fueltos: fon buenas para eftrechos, i lugares de Agua: en todo lo demàs los Caballos fon los que han de fojuzgar, i lo que los Indios vniverfalmente temen. Quien contra ellos hoviere de pelear, ha de eftàr mui avifado, que no le fientan flaqueça, ni codicia de lo que tienen, i mientras durare la Guerra, hanlos de tratar mui mal: porque fi temor les conocen, ò alguna codicia, ella es Gente, que fabe conofcer tiempos en que vengarfe, i toman esfuerço del temor de los contrarios. Quando fe han flechado en la Guerra, i gaftado fu municion, buelvenfe cada vno fu camino, fin que los vnos figan à los otros, aunque los vnos fean muchos, i los otros pocos: i efta es coftumbre fuia. Muchas veces fe pafan de parte à parte con las Flechas, i no mueren de las heridas, fino toca en las tripas, ò en el corazon, antes fanan prefto. Vèn, i oien mas, i tienen mas agudo fentido, que quantos Hombres Yo creo que ai en el Mundo. Son grandes fufridores de hambre, i de fed, i de frio, como aquellos que eftàn mas acoftumbrados, i hechos à ello, que otros. Efto he querido contar aqui, porque allende que todos los Hombres defean faber las coftumbres, i exercicios de los otros, los que algunas veces fe vinieren à vèr con ellos, eftèn avifados de fus coftumbres, i ardides, que fuelen no poco aprovechar en femejantes cafos.
CAP. XXVI. De las Naciones, i Lenguas.
Tambien quiero contar fus Naciones, i Lenguas, que defde la Isla de Malhado, hafta los vltimos ai. En la Isla de Malhado ai dos Lenguas: à los vnos llaman de Caoques, i à los otros llaman de Han. En la Tierra-firme, enfrente de la Isla, ai otros, que fe llaman de Chorruco, i toman el nombre de los Montes donde viven. Adelante, en la Cofta de la Mar, habitan otros, que fe llaman Doguenes; i enfrente de ellos otros, que tienen por nombre los de Mendica. Mas adelante, en la Cofta, eftàn los Quevenes; i enfrente de ellos, dentro en la Tierra-firme, los Mariames: i iendo por la Cofta adelante, eftàn otros, que fe llaman Guaycones; i enfrente de eftos, dentro en la Tierra-firme, los Yguaces. Cabo de eftos eftàn otros, que fe llaman Atayos; i detràs de eftos, otros Acubadaos, i de eftos ai muchos por efta vereda adelante. En la Cofta viven otros, llamados Quitoles; i enfrente de eftos, dentro en la Tierra-firme, los Avavares. Con eftos fe juntan los Maliacones, i otros Cutalchiches, i otros, que fe llaman Sufolas, i otros, que fe llaman Comos; i adelante, en la Cofta, eftàn los Camoles; i en la mifma Cofta adelante otros, à quien nofotros llamamos los de los Higos. Todas eftas Gentes tienen Habitaciones, i Pueblos, i Lenguas diverfas. Entre eftos ai vna Lengua, en que llaman à los Hombres, por mira acà, arre acà, à los Perros xò: en toda la Tierra fe emborrachan con vn humo, i dàn quanto tienen por èl. Beben tambien otra cofa, que facan de las hojas de los Arboles, como de Encina, i tueftanla en vnos botes al fuego, i defpues que la tienen toftada, hinchen el bote de Agua, i afi lo tienen fobre el fuego, i quando ha hervido dos veces, echanlo en vna Vafija, i eftàn enfriandola con media Calabaça; i quando eftà con mucha efpuma, bebenla tan caliente, quanto pueden fufrir; i defde que la facan del Bote, hafta que la beben, eftàn dando voces, diciendo: Que quien quiere beber. Y quando las Mugeres oyen eftas voces, luego fe paran fin ofarfe mudar; i aunque eftèn mucho cargadas, no ofan hacer otra cofa: i fi acafo alguna de ellas fe mueve, la deshonran, i la dàn de palos, i con mui gran enojo derraman el Agua que tienen para beber, i la que han bebido la tornan à lançar, lo qual ellos hacen mui ligeramente, i fin pena alguna. La raçon de la coftumbre dàn ellos, i dicen: Que fi quando ellos quieren beber aquella Agua, las Mugeres fe mueven de donde les toma la voz, que en aquella Agua fe les mete en el cuerpo vna cofa mala, i que dende à poco les hace morir; i todo el tiempo que el Agua eftà cociendo, ha de eftàr el Bote atapado; i fi acafo eftà defatapado, i alguna Muger pafa, lo derraman, i no beben mas de aquella Agua: es amarilla, i eftàn bebiendola tres dias, fin comer, i cada dia bebe cada vno arroba i media de ella; i quando las Mugeres eftàn con fu coftumbre, no bufcan de comer mas de para sì folas, porque ninguna otra perfona come de lo que ellas traen. En el tiempo que afi eftaba, entre eftos vi vna diablura, i es, que vì vn Hombre cafado con otro, i eftos fon vnos Hombres amarionados impotentes, i andan tapados como Mugeres, i hacen oficio de Mugeres, i tiran Arco, i llevan mui gran carga, i entre eftos vimos muchos de ellos, afi amarionados como digo, i fon mas membrudos que los otros Hombres, i mas altos: fufren mui grandes cargas.
CAP. XXVII. De como nos mudamos, i fuimos bien refcibidos.
Defpues que nos partimos de los que dexamos llorando, fuimonos con los otros à fus Cafas, i de los que en ellas eftaban fuimos bien refcebidos, i truxeron fus Hijos para que les tocafemos las manos, i dabannos mucha Harina de Mezquiquez. Efte Mezquiquez es vna Fruta, que quando eftà en el Arbol es mui amarga, i es de la manera de Algárrovas, i comefe con Tierra, i con ella eftà dulce, i bueno de comer. La manera que tienen con ella es efta: que hacen vn hoio en el fuelo, de la hondura que cada vno quiere; i defpues de echada la Fruta en efte hoio, con vn palo tan gordo como la pierna, i de braça i media en largo, la muelen hafta mui molida; i demàs que fe le pega de la Tierra del hoio, traen otros puños, i echanla en el hoio, i tornan otro rato à moler, i defpues echanla en vna Vafija, de manera de vna Efpuerta, i echanle tanta Agua, que bafta à cubrirla, de fuerte que quede Agua por cima, i el que la ha molido pruebala, i fi le parefce que no eftà dulce, pide Tierra, i rebuelvela con ella, i efto hace hafta que la halla dulce, i afientanfe todos al rededor, i cada vno mete la mano, i faca lo que puede, i las Pepitas de ella tornan à echar fobre vnos Cueros, i las Cafcaras; i el que lo ha molido las coge, i las torna à echar en aquella Efpuerta, i echa Agua como de primero, i tornan à efpremir el Çumo, i Agua que de ello fale, i las Pepitas, i Cafcaras tornan à poner en el Cuero, i de efta manera hacen tres, ò quatro veces cada moledura: i los que en efte Banquete, que para ellos es mui grande, fe hallan, quedan las Barrigas mui grandes de la Tierra, i Agua que han bebido, i de efto nos hicieron los Indios mui gran Fiefta, i hovo entre ellos mui grandes Bailes, i Areitos, en tanto que alli eftuvimos. Y quando de noche durmiamos à la puerta del Rancho donde eftabamos, nos velaban à cada vno de nofotros feis Hombres, con gran cuidado, fin que nadie nos ofafe entrar dentro, hafta que el Sol era falido. Quando nofotros nos quifimos partir de ellos, llegaron alli vnas Mugeres de otros, que vivian adelante: i informados de ellas donde eftaban aquellas Cafas, nos partimos para allà, aunque ellos nos rogaron mucho, que por aquel dia nos detuviefemos, porque las Cafas adonde ibamos eftaban lexos, i no havia camino para ellas, i que aquellas Mugeres venian canfadas, i defcanfando, otro dia fe irian con nofotros, i nos guiarian, i anfi nos defpedimos; i dende à poco las Mugeres que havian venido, con otras del mifmo Pueblo, fe fueron tras nofotros: mas como por la Tierra no havia caminos, luego nos perdimos, i anfi anduvimos quatro leguas, i al cabo de ellas llegamos à beber à vn Agua adonde hallamos las Mugeres que nos feguian, i nos dixeron el trabajo que havian pafado por alcançarnos. Partimos de alli llevandolas por Guia, i pafamos vn Rio, quando ià vino la tarde, que nos daba el Agua à los pechos: ferìa tan ancho como el de Sevilla, i corria mui mucho, i à puefta del Sol llegamos à cien Cafas de Indios; i antes que llegafemos, faliò toda la Gente que en ellas havia à refcebirnos, con tanta grita, que era efpanto, i dando en los muslos grandes palmadas: traìan las Calabaças horadadas, con Piedras dentro, que es la cofa de maior fiefta, i no las facan fino à bailar, ò para curar, ni las ofa nadie tomar fino ellos; i dicen, que aquellas Calabaças tiene virtud, i que vienen del Cielo, porque por aquella Tierra no las ai, ni faben donde las aia, fino que las traen los Rios, quando vienen de avenida. Era tanto el miedo, i tubacion que eftos tenian, que por llegar mas prefto los vnos que los otros à tocarnos, nos apretaron tanto, que por poco nos hovieran de matar; i fin dexarnos poner los pies en el fuelo nos llevaron à fus Cafas, i tanto cargaban fobre nofotros, i de tal manera nos apretaban, que nos metimos en las Cafas, que nos tenian hechas, i nofotros no confentimos en ninguna manera que aquella noche hiciefen mas Fiefta con nofotros. Toda aquella noche pafaron entre sì en Areitos, i Bailes: i otra dia de mañana nos traxeron toda la Gente de aquel Pueblo, para que los tocafemos, i fantiguafemos, como haviamos hecho à los otros con quien haviamos eftado. Y defpues de efto hecho, dieron muchas Flechas à las Mugeres del otro Pueblo, que havian venido con las fuias. Otro dia partimos de alli, i toda la Gente del Pueblo fue con nofotros; i como llegamos à otros Indios, fuimos bien refcebidos, como de los pafados, i anfi nos dieron de lo que tenian, i los Venados que aquel dia havian muerto; i entre eftos vimos vna nueva coftumbre, i es, que los que venian à curarfe, los que con nofotros eftaban les tomaban el Arco, i las Flechas, i Çapatos, i Cuentas, fi las traìan, i defpues de haverlas tomado, nos las traìan delante de nofotros para que los curafemos; i curados fe iban mui contentos, diciendo, que eftaban fanos. Afi nos partimos de aquellos, i nos fuimos à otros, de quien fuimos mui bien refcebidos, i nos traxeron fus enfermos, que fantiguandolos decian, que eftaban fanos, i el que no fanaba, creìa que podiamos fanarle; i con lo que los otros que curabamos les decian, hacian tantas Alegrias, i Bailes, que no nos dexaban dormir.
CAP. XXVIII. De otra nueva coftumbre.
Partidos de eftos, fuimos à otras muchas Cafas, i defde aqui començò otra nueva coftumbre, i es, que refcibiendonos mui bien, que los que iban con nofotros los començaron à hacer tanto mal, que les tomaban las haciendas, i les faqueaban las Cafas, fin que otra cofa ninguna les dexafen: de efto nos pesò mucho, por vèr el mal tratamiento que à aquellos, que tan bien nos refcebian, fe hacia; i tambien porque temiamos, que aquello ferìa, ò caufarìa alguna alteracion, i efcandalo entre ellos; mas como no eramos parte para remediarlo, ni para ofar caftigar los que efto hacian, hovimos por entonces de fufrir, hafta que mas autoridad entre ellos tuviefemos; i tambien los Indios mifmos, que perdian la hacienda, conofciendo nueftra trifteça, nos confolaron, diciendo, que de aquello no refcibiefemos pena, que ellos eftaban tan contentos de havernos vifto, que daban por bien empleadas fus haciendas; i que adelante ferian pagados de otros que eftaban mui ricos. Por todo efte camino teniamos mui gran trabajo, por la mucha Gente que nos feguia; i no podiamos huir de ella, aunque lo procurabamos, porque era mui grande la priefa que tenian por llegar à tocarnos; i era tanta la importunidad de ellos fobre efto, que pafaban tres horas que no podiamos acabar con ellos que nos dexafen. Otro dia nos traxeron toda la Gente del Pueblo, i la maior parte de ellos fin Tuertos de Nubes, i otros de ellos fon Ciegos de ellas mifmas, de que eftabamos efpantados. Son mui bien difpueftos, i de mui buenos geftos, mas blancos que otros ningunos de quantos hafta alli haviamos vifto. Aqui empeçamos à vèr Sierras, i parefcia que venian feguidas de àcia el Mar del Norte; i afi, por la relacion que los Indios de efto nos dieron, creemos, que eftàn quince leguas de la Mar. De aqui nos partimos con eftos Indios àcia eftas Sierras que decimos, i llevaronnos por donde eftaban vnos parientes fuios, porque ellos no nos querian llevar fino por do habitaban fus Parientes, i no querian que fus enemigos alcançafen tanto bien, como les parefcia, que era vernos. Y quando fuimos llegados los que con nofotros iban, faquearon à los otros; i como fabian la coftumbre, primero que llegafemos, efcondieron algunas cofas; i defpues que nos hovieron refcebido con mucha fiefta, i alegria facaron lo que havian efcondido, i vinieronnoslo à prefentar, i efto era Cuentas, i Almagra, i algunas Taleguillas de Plata. Nofotros, fegun la coftumbre, dimoslo luego à los Indios, que con nos venian; i quando nos lo hovieron dado, començaron fus Bailes, i Fieftas, i embiaron à llamar otros de otro Pueblo, que eftaba cerca de alli, para que nos viniefen à vèr, i à la tarde vinieron todos, i nos traxeron Cuentas, i Arcos, i otras cofillas, que tambien repartimos; i otro dia, queriendonos partir, toda la Gente nos queria llevar à otros Amigos fuios, que eftaban à la punta de las Sierras, i decian, que alli havia muchas Cafas, i Gente, i que nos darian muchas cofas, mas por fer fuera de nueftro camino no quefimos ir à ellos, i tomamos por lo llano, cerca de las Sierras, las quales creìamos que no eftaban lexos de la Cofta. Toda la Gente de ella es muy mala, i teniamos por mejor de atravefar la Tierra, porque la Gente que eftà mas metida adentro, es mas bien acondicionada, i tratabannos mejor, i teniamos por cierto, que hallariamos la Tierra mas poblada, i de mejores mantenimientos. Lo vltimo haciamos efto, porque atravefando la Tierra, viamos muchas particularidades de ella; porque fi Dios Nueftro Señor fuefe fervido de facar alguno de nofotros, i traerlo à Tierra de Chriftianos, pudiefe dàr nuevas, i relacion de ella. Y como los Indios vieron, que eftabamos determinados de no ir por donde ellos nos encaminaban, dixeronnos, que por donde nos queriamos ir, no havia Gente, ni Tunas, ni otra cofa alguna que comer: i rogaronnos que eftuviefemos alli aquel dia, i anfi lo hicimos. Luego ellos embiaron dos Indios para que bufcafen Gente por aquel camino que queriamos ir: i otro dia nos partimos, llevando con nofotros muchos de ellos, i las Mugeres iban cargadas de Agua, i era tan grande entre ellos nueftra autoridad, que ninguno ofaba beber fin nueftra licencia. Dos leguas de alli topamos los Indios que havian ido à bufcar la Gente, i dixeron, que no la hallaban, de lo que los Indios moftraron pefar, i tornaronnos à rogar que nos fuefemos por la Sierra. No lo quifimos hacer, i ellos como vieron nueftra voluntad, aunque con mucha trifteça, fe defpidieron de nofotros, i fe bolvieron el Rio abaxo à fus Cafas, i nofotros caminamos por el Rio arriba, i defde à vn poco topamos dos Mugeres cargadas, que como nos vieron, pararon, i defcargaronfe, i traxeron nos de lo que llevaban, que era Harina de Maìz, i nos dixeron, que adelante en aquel Rio hallariamos Cafas, i muchas Tunas, i de aquella Harina, i anfi nos defpedimos de ellas, porque iban à los otros, donde haviamos partido, i anduvimos hafta puefta del Sol, i llegamos à vn Pueblo de hafta veinte Cafas, adonde nos refcibieron llorando, i con grande trifteça, porque fabian ià, que adonde quiera que llegabamos eran todos faqueados, i robados de los que nos acompañaban, i como nos vieron folos, perdieron el miedo, i dieronnos Tunas, i no otra cofa ninguna. Eftuvimos alli aquella noche, i al Alva los Indios que nos havian dexado el dia pafado, dieron en fus Cafas; i como los tomaron defcuidados, i feguros, tomaronles quanto tenian, fin que tuviefen lugar donde afconder ninguna cofa, de que ellos lloraron mucho: i los robadores para confolarles los decian, que eramos Hijos del Sol, i que teniamos poder para fanar los enfermos, i para matarlos, i otras mentiras, aun maiores que eftas, como ellos las faben mejor hacer quando fienten que les conviene: i dixeronles, que nos llevafen con mucho acatamiento, i tuviefen cuidado de no enojarnos en ninguna cofa, i que nos diefen todo quanto tenian, i procurafen de llevarnos donde havia mucha Gente, i que donde llegafemos robafen ellos, i faqueafen lo que los otros tenian, porque afi era coftumbre.
CAP. XXIX. De como fe robaban los unos à los otros.
Defpues de haverlos informado, i feñalado bien lo que havian de hacer, fe bolvieron, i nos dexaron con aquellos; los quales teniendo en la memoria lo que los otros les havian dicho, nos començaron à tratar con aquel mifmo temor, i reverencia que los otros, i fuimos con ellos tres jornadas, i llevaronnos adonde havia mucha Gente; i antes que llegafemos à ellos avifaron como ibamos, i dixeron de nofotros todo lo que los otros les havian enfeñado, i añadieron mucho mas, porque toda efta Gente de Indios, fon grandes amigos de Novelas, i mui mentirofos, maiormente donde pretenden algun interefe. Y quando llegamos cerca de las Cafas, faliò toda la Gente à refcebirnos con mucho placer, i fiefta: i entre otras cofas, dos Fificos de ellos nos dieron dos Calabaças, i de aqui començamos à llevar Calabaças con nofotros, i añadimos à nueftra autoridad efta cerimonia, que para con ellos es mui grande. Los que nos havian acompañado faquearon las Cafas, mas como eran muchas, i ellos pocos, no pudieron llevar todo quanto tomaron, i mas de la mitad dexaron perdido; i de aqui por la Halda de la Sierra nos fuimos metiendo por la Tierra adentro mas de cinquenta leguas, i al cabo de ellas hallamos quarenta Cafas, i entre otras cofas que nos dieron, hovo Andrès Dorantes vn Cafcavel gordo, grande, de Cobre, i en èl figurado vn roftro, i efto moftraban ellos, que lo tenian en mucho, i les dixeron, que lo havian havido de otros fus Vecinos: i preguntandoles, què donde havian havido aquello? dixeronles, que lo havian traìdo de àcia el Norte, i que alli havia mucho, i era tenido en grande eftima; i entendimos, que do quiera que aquello havia venido, havia fundicion, i fe labraba de Vaciado, i con efto nos partimos otro dia, i atravefamos vna Sierra de fiete Leguas, i las Piedras de ella eran de Efcorias de Hierro; i à la noche llegamos à muchas Cafas, que eftaban afentadas à la Ribera de vn mui hermofo Rio, i los Señores de ellas falieron à medio camino à refcebirnos con fus Hijos acueftas, i nos dieron muchas Taleguillas de Margagita, i de Alcohol molido, con efto fe vntan ellos la cara, i dieron muchas Cuentas, i muchas Mantas de Vacas, i cargaron à todos los que venian con nofotros de todo quanto ellos tenian. Comian Tunas, i Piñones: ai por aquella Tierra Pinos chicos, i las Piñas de ellas fon como Huevos pequeños, mas los Piñones fon mejores que los de Caftilla, porque tienen las cafcaras mui delgadas; i quando eftàn verdes, muelenlos, i hacenlos Pellas, i anfi los comen; i fi eftàn fecos, los muelen con cafcaras, i los comen hechos polvos. Y los que por alli nos refcebian, defque nos havian tocado, bolvian corriendo hafta fus Cafas, i luego daban buelta à nofotros, i no cefaban de correr, iendo, i viniendo. De efta manera traiannos muchas cofas para el camino. Aqui me traxeron vn Hombre, i me dixeron, que havia mucho tiempo que le havian herido con vna Flecha por el efpalda derecha, i tenia la punta de la Flecha fobre el coraçon, decia que le daba mucha pena, i que por aquella caufa fiempre eftaba enfermo. Yo le toquè, i fentì la punta de la Flecha, i vì, que la tenia atravefada por la ternilla, i con vn Cuchillo que tenia le abri el pecho hafta aquel lugar, i vì que tenia la punta atravefada, i eftaba mui mala de facar; tornè à cortar mas, i metì la punta del Cuchillo, i con gran trabajo en fin la faquè. Era mui larga, i con vn Huefo de Venado, vfando de mi Oficio de Medicina, le dì dos puntos; i dados, fe me defangraba, i con rafpa de vn Cuero le eftanquè la fangre; i quando huve facado la punta, pidieronmela, i Yo fe la dì, i el Pueblo todo vino à verla, i la embiaron por la Tierra adentro, para que la viefen los que allà eftaban, i por efto hicieron muchos Bailes, i Fieftas, como ellos fuelen hacer; i otro dia le cortè los dos puntos al Indio, i eftaba fano; i no parefcia la herida que le havia hecho fino como vna raia de la palma de la mano, i dixo, que no fentia dolor, ni pena alguna: i efta cura nos diò entre ellos tanto credito por toda la Tierra, quanto ellos podian, i fabian eftimar, i encarefcer. Moftramosles aquel Cafcavel que traìamos, i dixeronnos, que en aquel Lugar de donde aquel havia venido, havia muchas Planchas de aquello enterradas, i que aquello era cofa que ellos tenian en mucho; i havia Cafas de afiento, i efto creemos nofotros que es la Mar del Sur, que fiempre tuvimos noticia, que aquella Mar es mas rica que la del Norte. De eftos nos partimos, i anduvimos por tantas fuertes de Gentes, i de tan diverfas Lenguas, que no bafta memoria à poderlas contar, i fiempre faqueaban los vnos à los otros; i afi los que perdian, como los que ganaban, quedaban mui contentos. Llevabamos tanta compañia, que en ninguna manera podiamos valernos con ellos. Por aquellos Valles donde ibamos, cada vno de ellos llevaba vn Garrote, tan largo como tres palmos, i todos iban en ala; i en faltando alguna Liebre (que por alli havia hartas) cercabanla luego, i caìan tantos Garrotes fobre ella, que era cofa de maravilla, i de efta manera la hacian andar de vnos para otros, que à mi vèr era la mas hermofa caça que fe podia penfar, porque muchas veces ellas fe venian hafta las manos; i quando à la noche parabamos, eran tantas las que nos havian dado, que traìa cada vno de nofotros ocho, ò diez cargas de ellas; i los que traìan Arcos no parefcian delante de nofotros, antes fe apartaban por la Sierra à bufcar Venados; i à la noche quando venian, traìan para cada vno de nofotros cinco, ò feis Venados, i Paxaros, i Codornices, i otras caças: finalmente, todo quanto aquella Gente hallaban, i mataban, nos lo ponian delante, fin que ellos ofafen tomar ninguna cofa, aunque muriefen de hambre, que afi lo tenian ià por coftumbre, defpues que andaban con nofotros, i fin que primero lo fantiguafemos; i las Mugeres traìan muchas Efteras, de que ellos nos hacian Cafas, para cada vno la fuia à parte, i con toda fu Gente conofcida: i quando efto era hecho, mandabamos que afafen aquellos Venados, i Liebres, i todo lo que havian tomado; i efto tambien fe hacia mui prefto en vnos Hornos, que para efto ellos hacian; i de todo ello nofotros tomabamos vn poco, i lo otro dabamos al Principal de la Gente, que con nofotros venia, mandandole, que lo repattiefe entre todos. Cada vno con la parte que le cabia, venian à nofotros para que la foplafemos, i fantiguafemos, que de otra manera no ofaran comer de ella; i muchas veces traìamos con nofotros tres, ò quatro mil perfonas. Y era tan grande nueftro trabajo, que à cada vno haviamos de foplar, i fantiguar lo que havian de comer, i beber, i para otras muchas cofas que querian hacer, nos venian à pedir licencia, de que fe puede vèr, que tanta importunidad refcebiamos. Las Mugeres nos traìan las Tunas, i Arañas, i Gufanos, i lo que podian haver, porque aunque fe muriefen de hambre, ninguna cofa havian de comer, fin que nofotros la diefemos. E iendo con eftos, pafamos vn gran Rio, que venia del Norte: i pafados vnos Llanos de treinta leguas, hallamos mucha Gente, que de lexos de alli venia à refcebirnos, i falian al Camino por donde haviamos de ir, i nos refcibieron de la manera de los pafados.
CAP. XXX. De como fe mudò la coftumbre de refcebirnos.
Defde aqui hovo otra manera de refcebirnos, en quanto toca al faquearfe; porque los que falian de los Caminos à traernos alguna cofa à los que con nofotros venian, no los robaban; mas defpues de entrados en fus Cafas, ellos mifmos nos ofrefcian quanto tenian, i las Cafas con ello; nofotros las dabamos à los Principales, para que entre ellos las partiefen, i fiempre los que quedaban defpojados nos feguian, de donde crefcia mucha Gente para fatisfacerfe de fu pèrdida: i decianles, que fe guardafen, i no efcondiefen cofa alguna de quantas tenian, porque no podia fer fin que nofotros lo fupiefemos, i hariamos luego, que todos muriefen, porque el Sol nos lo decia. Tan grandes eran los temores que les ponian, que los primeros dias que con nofotros eftaban, nunca eftaban fino temblando, i fin ofar hablar, ni alçar los ojos al Cielo. Eftos nos guiaron por mas de cinquenta leguas de defpoblado, de mui afperas Sierras, i por fer tan fecas no havia caça en ellas, i por efto pafamos mucha hambre, i al cabo vn Rio mui grande, que el Agua nos daba hafta los pechos: i defde aqui nos començò mucha de la Gente que traìamos à adolefcer, de la mucha hambre, i trabajo, que por aquellas Sierras havian pafado, que por extremo eran agras, i trabajofas. Eftos mifmos nos llevaron à vnos Llanos, al cabo de las Sierras, donde venian à refcebirnos de mui lexos de alli, i nos refcibieron como los pafados; i dieron tanta hacienda à los que con nofotros venian, que por no poderla llevar, dexaron la mitad; i diximos à los Indios que lo havian dado, que lo tornafen à tomar, i lo llevafen, porque no quedafe alli perdido: i refpondieron, que en ninguna manera lo harian, porque no era fu coftumbre, defpues de haver vna vez ofrefcido, tornarlo à tomar; i afi, no lo teniendo en nada, lo dexaron todo perder. A eftos diximos, que queriamos ir à la puefta del Sol, i ellos refpondieronnos, que por alli eftaba la Gente mui lexos; i nofotros les mandabamos, que embiafen à hacerles faber, como nofotros ibamos allà, i de efto fe efcufaron lo mejor que ellos podian, porque ellos eran fus enemigos, i no querian que fuefemos à ellos, mas no ofaron hacer otra cofa; i afi embiaron dos Mugeres, vna fuia, i otra que ellos tenian captiva; i embiaron eftas, porque las Mugeres pueden contratar, aunque aia Guerra, i nofotros las feguimos, i paramos en vn Lugar, donde eftaba concertado que las efperafemos, mas ellas tardaron cinco Dias: i los Indios decian, que no debian de hallar Gente. Diximosles, que nos llevafen àcia el Norte: refpondieron de la mifma manera, diciendo, que por alli no havia Gente, fino mui lexos, i que no havia que comer, ni fe hallaba Agua; i con todo efto nofotros porfiamos, i diximos, que por alli queriamos ir, i ellos todavia fe efcufaban de la mejor manera que podian, i por efto nos enojamos, i Yo me falì vna noche à dormir en el Campo, apartado de ellos; mas luego fueron donde Yo eftaba, i toda la noche eftuvieron fin dormir, i con mucho miedo, i hablandome, i diciendome quan atemoriçados eftaban, rogandonos, que no eftuviefemos mas enojados; i que aunque ellos fupiefen morir en el camino, nos llevarian por donde nofotros quifiefemos ir, i como nofotros todavia fingiamos eftàr enojados; i porque fu miedo no fe quitafe, fufcediò vna cofa eftraña, i fue, que efte dia mefmo adolefcieron muchos de ellos; i otro dia figuiente murieron ocho Hombres. Por toda la Tierra, donde efto fe fupo, hovieron tanto miedo de nofotros, que parefcia en vernos, que de temor havian de morir. Rogaronnos, que no eftuviefemos enojados, ni quifiefemos que mas de ellos muriefen; i tenian por mui cierto, que nofotros los matabamos con folamente quererlo: i à la verdad, nofotros refcebiamos tanta pena de efto, que no podia fer maior; porque allende de vèr los que morian, temiamos, que no muriefen todos, ò nos dexafen folos de miedo, i todas las otras Gentes de al adelante hiciefen lo mifmo, viendo lo que à eftos havia acontecido. Rogamos à Dios Nueftro Señor, que lo remediafe, i anfi començaron à fanar todos aquellos que havian enfermado; i vimos vna cofa, que fue de grande admiracion, que los Padres, i Hermanos, i Mugeres de los que murieron, de verlos en aquel eftado tenian gran pena; i defpues de muertos, ningun fentimiento hicieron, ni los vimos llorar, ni hablar vnos con otros, ni hacer otra ninguna mueftra, ni ofaban llegar à ellos, hafta que nofotros los mandabamos llevar à enterrar; i mas de quince dias, que con aquellos eftuvimos, à ninguno vimos hablar vno con otro, ni los vimos reir, ni llorar à ninguna criatura; antes porque vna llorò, la llevaron mui lexos de alli, i con vnos dientes de Raton agudos la fajaron defde los hombros, hafta cafi todas las piernas. E Yo viendo efta crueldad, i enojado de ello les preguntè, que por què lo hacian? i refpondieron, que para caftigarla, porque havia llorado delante de mì. Todos eftos temores que ellos tenian, ponian à todos los otros, que nuevamente venian à conofcernos, à fin que nos diefen todo quanto tenian, porque fabian, que nofotros no tomabamos nada, i lo haviamos de dàr todo à ellos. Efta fue la mas obediente Gente que hallamos por efta Tierra, i de mejor condicion; i comunmente fon mui difpueftos. Convalefcidos los dolientes, i ià que havia tres dias que eftabamos alli, llegaron las Mugeres que haviamos embiado, diciendo, que havian hallado mui poca Gente, i que todos havian ido à las Vacas, que era en tiempo de ellas; i mandamos à los que havian eftado enfermos, que fe quedafen, i los que eftuviefen buenos fuefen con nofotros, i que dos jornadas de alli, aquellas mifmas dos Mugeres irian con dos de nofotros à facar Gente, i traerla al camino, para que nos refcibiefen, i con efto otro dia de mañana, todos los que mas recios eftaban, partieron con nofotros, i à tres jornadas paràmos, i el figuiente dia partiò Alonfo del Caftillo con Eftevanico el Negro, llevando por Guia las dos Mugeres; i la que de ellas era Captiva, los llevò à vn Rio, que corria entre vnas Sierras, donde eftaba vn Pueblo, en que fu Padre vivia, i eftas fueron las primeras Cafas que vimos que tuviefen parefcer, i manera de ello. Aqui llegaron Caftillo, i Eftevanico; i defpues de haver hablado con los Indios, à cabo de tres dias vino Caftillo adonde nos havia dexado, i traxo cinco, ò feis de aquellos Indios, i dixo como havia hallado Cafas de Gente, i de afiento, i que aquella Gente comia Frifoles, i Calabaças, i que havia vifto Maìz. Efta fue la cofa del Mundo que mas nos alegrò, i por ello dimos infinitas gracias à Nueftro Señor., i dixo, que el Negro vernia con toda la Gente de las Cafas à efperar al camino, cerca de alli; i por efta caufa partimos, i andada legua i media topamos con el Negro, i la Gente que venian à refcebirnos, i nos dieron Frifoles, i muchas Calabaças para comer, i para traer Agua, i Mantas de Vacas, i otras cofas. Y como eftas Gentes, i las que con nofotros venian, eran enemigos, i no fe entendian, partimonos de los primeros, dandoles lo que nos havian dado, i fuimonos con eftos, i à feis leguas de alli, ià que venia la noche, llegamos à fus Cafas, donde hicieron muchas Fieftas con nofotros. Aqui eftuvimos vn dia, i el figuiente nos partimos, i llevamoslos con nofotros à otras Cafas de afiento, donde comian lo mifmo que ellos; i de aì adelante hovo otro nuevo vio, que los que fabian de nueftra vida, no falian à refcebirnos à los caminos, como los otros hacian, antes los hallabamos en fus Cafas, i tenian hechas otras para nofotros; i eftaban todos afentados, i todos tenian bueltas las caras àcia la pared, i las cabeças baxas, i los cabellos pueftos delante de los ojos, i fu hacienda puefta en monton en medio de la Cafa; i de aqui adelante començaron à darnos muchas Mantas de Cueros, i no tenian cofa que no nos diefen. Es la Gente de mejores cuerpos que vimos, i de maior viveça, i habilidad, i que mejor nos entendian, i refpondian en lo que preguntabamos; i llamamos los de las Vacas, porque la maior parte que de ellas mueren, es cerca de alli: i por aquel Rio arriba mas de cinquenta leguas vàn matando muchas de ellas. Efta Gente andan del todo defnudos, à la manera de los primeros que hallamos. Las Mugeres andan cubiertas con vnos Cueros de Venado, i algunos pocos de Hombres, feñaladamente los que fon viejos, que no firven para la Guerra. Es Tierra mui poblada. Preguntamosles, como no fembraban Maìz? refpondieronnos, que lo hacian por no perder lo que fembrafen; porque dos Años arreo les havian faltado las Aguas, i havia fido el tiempo tan feco, que à todos les havian perdido los Maìces los Topos; i que no ofarian tornar à fembrar, fin que primero hoviefe llovido mucho: i rogabannos que dixefemos al Cielo que lloviefe, i fe lo rogafemos, i nofotros fe lo prometimos de hacerlo anfi. Tambien nofotros quefimos faber de donde havian traìdo aquel Maìz, i ellos nos dixeron, que de donde el Sol fe ponia, i que lo havia por toda aquella Tierra, mas que lo mas cerca de alli era por aquel camino. Preguntamosles, por donde iriamos bien? i que nos informafen del camino, porque no querian ir allà. Dixeronnos, que el camino era por aquel Rio arriba àcia el Norte, i que en diez i fiete jornadas no hallariamos otra cofa ninguna que comer, fino vna Fruta, que llaman Chacàn, i que la machucan entre vnas Piedras; fi aun defpues de hecha efta diligencia, no fe puede comer de afpera, i feca, i afi era la verdad, porque alli nos lo moftraron, i no lo podimos comer; i dixeronnos tambien, que entretanto que nofotros fuefemos por el Rio arriba, iriamos fiempre por Gente, que eran fus enemigos, i hablaban fu mifma Lengua, i que no tenian que darnos cofa à comer, mas que nos refcibirian de mui buena voluntad, i que nos darian muchas Mantas de Algodon, i Cueros, i otras cofas de las que ellos tenian, mas que todavia les parefcia que en ninguna manera no debiamos tomar aquel camino. Dudando lo que hariamos, i qual camino tomariamos, que mas à nueftro propofito, i provecho fuefe, nofotros nos detuvimos con ellos dos dias. Dabannos à comer Frifoles, i Calabaças; la manera de cocerlas es tan nueva, que por fer tal, Yo la quife aqui poner, para que fe vea, i fe conozca quan diverfos, i eftraños fon los ingenios, i induftrias de los Hombres humanos. Ellos no alcançan Ollas; i para cocer lo que ellos quieren comer, hinchen media Calabaça grande de Agua, i en el fuego echan muchas Piedras, de las que mas facilmente ellos pueden encender, i toman el fuego; i quando vèn que eftàn ardiendo, tomanlas con vnas Tenaças de Palo, i echanlas en aquella Agua que eftà en la Calabaça, hafta que la hacen hervir con el fuego que las Piedras llevan; i quando vèn que el Agua hierve, echan en ella lo que han de cocer, i en todo efte tiempo no hacen fino facar vnas Piedras, i echar otras ardiendo, para que el Agua hierva, para cocer lo que quieren, i afi lo cuecen.
CAP. XXXI. De como feguimos el camino del Maìz.
Pafados dos dias, que alli eftuvimos, determinamos de ir à bufcar el Maìz, i no quefimos feguir el camino de las Vacas, porque es àcia el Norte, i efto era para nofotros mui gran rodeo; porque fiempre tuvimos por cierto, que iendo la puefta del Sol, haviamos de hallar lo que defeabamos, i anfi feguimos nueftro camino, i atravefamos toda la Tierra, hafta falir à la Mar del Sur; i no baftò à eftorvarnos efto el temor que nos ponian de la mucha hambre que haviamos de pafar (como à la verdad la pafamos) por todas las diez i fiete jornadas, que nos havian dicho. Por todas ellas el Rio arriba nos dieron muchas Mantas de Vacas, i no comimos de aquella fu Fruta, mas nueftro mantenimiento era cada dia tanto, como vna mano de Vnto de Venado, que para eftas necefidades procurabamos fiempre de guardar, i anfi pafamos todas las diez i fiete jornadas, i al cabo de ellas travefamos el Rio, i caminamos otras diez i fiete. A la puefta del Sol, por vnos llanos, i entre vnas Sierras mui grandes, que alli fe hacen, alli hallamos vna Gente, que la tercera parte del Año no comen fino vnos Polvos de Paja; i por fer aquel tiempo, quando nofotros por alli caminamos, hovimoslo tambien de comer, hafta que acabadas eftas jornadas, hallamos Cafas de afiento adonde havia mucho Maìz allegado, i de ello, i de fu Harina nos dieron mucha cantidad, i de Calabaças, i Frifoles, i Mantas de Algodon, i de todo cargamos à los que alli nos havian traìdo, i con efto fe bolvieron los mas contentos del Mundo. Nofotros dimos muchas gracias à Dios Nueftro Señor por havernos traìdo allí, adonde haviamos hallado tanto mantenimiento. Entre eftas Cafas havia algunas de ellas, que eran de Tierra, i las otras todas fon de Eftera de Cañas; i de aqui pafamos mas de cien leguas de Tierra, i fiempre hallamos Cafas de afiento, i mucho mantenimiento de Maìz, i Frifoles, i dabannos muchos Venados, i muchas Mantas de Algodon, mejores que las de la Nueva-Efpaña. Dabannos tambien muchas Cuentas, i de vnos Corales que ai en la Mar del Sur, muchas Turquefa; mui buenas que tiene de àcia el Nortes i finalmente dieron aqui todo quanto tenian, i à mi me dieron cinco Efmeraldas hechas puntas de Flechas, i con eftas Flechas hacen ellos fus Areitos, i Bailes; i parefciendome à mi que eran mui buenas, les preguntè, que donde las havian havido? i dixeron, que las traìan de vnas Sierras mui altas, que eftàn àcia el Norte, i las compraban à trueco de Penachos, i Plumas de Papagaios; i decian, que havia alli Pueblos de mucha Gente, i Cafas mui grandes. Entre eftos vimos las Mugeres mas honeftamente tratadas que à ninguna parte de Indias que hoviefemos vifto. Traen vnas Camifas de Algodon, que llegan hafta las rodillas, i vnas Medias-mangas encima de ellas, de vnas faldillas de Cuero de Venado, fin pelo, que tocan en el fuelo, i enjabonanlas con vnas Raìces, que alimpian mucho, i anfi las tienen mui bien tratadas; fon abiertas por delante, i cerradas con vnas Correas; andan calçados con Çapatos. Toda efta Gente venia à nofotros à que les tocafemos, i fantiguafemos; i eran en efto tan importunos, que con gran trabajo lo fufriamos, porque dolientes, i fanos, todos querian ir fantiguados. Acontecia muchas veces, que de las Mugeres que con nofotros iban, parian algunas, i luego en nafciendo nos traìan la criatura à que la fantiguafemos, i tocafemos. Acompañabannos fiempre, hafta dexarnos entregados à otros; i entre todas eftas Gentes fe tenia por mui cierto, que veniamos del Cielo. Entretanto que con eftos anduvimos, caminamos todo el dia fin comer hafta la noche; i comiamos tan poco, que ellos fe efpantaban de verlo. Nunca nos fintieron canfancio; i à la verdad nofotros eftabamos tan hechos al trabajo, que tampoco lo fentiamos. Teniamos con ellos mucha autoridad, i gravedad, i para confervar efto les hablabamos pocas veces. El Negro les hablaba fiempre: fe informaba de los caminos que queriamos ir, i los Pueblos que havia, i de las cofas que queriamos faber. Pafamos por gran numero, i diverfidades de Lenguas, con todas ellas Dios Nueftro Señor nos favorefciò, porque fiempre nos entendieron, i les entendimos, i anfi preguntabamos, i refpondian por feñas, como fi ellos hablàran nueftra Lengua, i nofotros la fuia; porque aunque fabiamos feis Lenguas, no nos podiamos en todas partes aprovechar de ellas, porque hallamos mas de mil diferencias. Por todas eftas Tierras, los que tenian Guerras con los otros, fe hacian luego amigos para venirnos à refcebir, i traernos todo quando tenian, i de efta manera dexamos toda la Tierra en paz, i diximosles por las feñas que nos entendian, que en el Cielo havia vn Hombre que llamabamos Dios, el qual havia criado el Cielo, i la Tierra, i que efte adorabamos nofotros, i teniamos por Señor, i que haciamos lo que nos mandaba, i que de fu mano venian todas las cofas buenas, i que fi anfi ellos lo hiciefen, les iria mui bien de ello; i tan grande aparejo hallamos en ellos, que fi Lengua hoviera con que perfectamente nos entendieramos, todos los dexàramos Chriftianos. Efto les dimos à entender lo mejor que podimos; i de aì adelante, quando el Sol falia, con mui gran grita abrian las manos juntas al Cielo, i defpues las traìan por todo fu cuerpo; i otro tanto hacian quando fe ponia. Es Gente bien acondicionada, i aprovechada para feguir qualquiera cofa bien aparejada.
CAP. XXXII. De como nos dieron los coraçones de los venados.
En el Pueblo donde nos dieron las Efmeraldas, dieron à Dorantes mas de feifcientos coraçones de Venado abiertos, de que ellos tienen fiempre mucha abundancia para fu mantenimiento, i por efto le pufimos nombre, el Pueblo de los Coraçones, i por èl es la entrada para muchas Provincias, que eftàn à la Mar del Sur; i fi los que la fueren à bufcar, por aqui no entraren, fe perderàn; porque la Cofta no tiene Maìz, i comen Polvo de Bledo, i de Paja, i de Pefcado, que toman en la Mar con Balfas, porque no alcançan Canoas. Las Mugeres cubren fus verguenças con Yerva, i Paja. Es Gente mui apocada, i trifte. Creemos, que cerca de la Cofta, por la via de aquellos Pueblos, que nofotros truximos, ai mas de mil Leguas de Tierra poblada, i tienen mucho mantenimiento, porque fiembran tres veces en el Año Frifoles, i Maìz. Ai tres maneras de Venados, los de la vna de ellas fon tamaños como Novillos de Caftilla: ai Cafas de afiento, que llaman Buhios, i tienen Yerva, i efto es de vnos Arboles, al tamaño de Mançanos, i no es menefter mas de coger la Fruta, i vntar la Flecha con ella; i fino tiene Fruta, quiebran vna Rama, i con la Leche que tienen hacen lo mefmo. Ai muchos de eftos Arboles, que fon tan ponçoñofos, que fi majan las Hojas de èl, i las laban en alguna Agua allegada, todos los Venados, i qualefquier otros Animales, que de ella beben, rebientan luego. En efte Pueblo eftuvimos tres dias, i à vna jornada de alli eftaba otro, en el qual nos tomaron tantas Aguas, que porque vn Rio crefciò mucho no lo podimos pafar, i nos detuvimos alli quince dias. En efte tiempo Caftillo viò al cuello de vn Indio vna Evilleta de Talabarte de Efpada, i en ella cofido vn Clavo de herrar: tomòfela, i preguntamosle, què cofa era aquella? i dixeronnos, que havian venido del Cielo. Preguntamosle mas, que quien la havia trìdo de allà? i refpondieron, que vnos Hombres que traìan barbas como nofotros, que havian venido del Cielo, i llegado à aquel Rio, i que traìan Caballos, i Lanças, i Efpadas, i que havian alanceado dos de ellos; i lo mas difimuladamente que podimos les preguntamos, què fe havian hecho aquellos Hombres? i refpondieronnos, que fe havian ido à la Mar, i que metieron las Lanças por debaxo del Agua, i que ellos fe havian tambien metido por debaxo, i que defpues los vieron ir por cima, àcia puefta del Sol. Nofotros dimos muchas gracias à Dios Nueftro Señor, por aquello que oìmos, porque eftabamos defconfiados de faber nuevas de Chriftianos: i por otra parte nos vimos en gran confufion, i trifteça, creiendo que aquella Gente no feria fino algunos, que havian venido por la Mar à defcubrir: mas al fin, como tuvimos tan cierta nueva de ellos, dimonos mas priefa à nueftro camino, i fiempre hallabamos mas nueva de Chriftianos; i nofotros les deciamos, que les ibamos à bufcar, para decirles, que no los matafen, ni tomafen por Efclavos, ni los facafen de fus Tierras, ni les hiciefen otro mal ninguno, i de efto ellos holgaban mucho. Anduvimos mucha Tierra, i toda la hallamos defpoblada, porque los Moradores de ella andaban huiendo por las Sierras, fin ofar tener Cafas, ni labrar, por miedo de los Chriftianos. Fue cofa de que tuvimos mui gran laftima, viendo la Tierra mui fertil, i mui hermofa, i mui llena de Aguas, i de Rios, i vèr los Lugares defpoblados, i quemados, i la Gente tan flaca, i enferma, huìda, i efcondida toda; i como no fembraban, con tanta hambre, fe mantenian con corteças de Arboles, i Raìces. De efta hambre à nofotros alcançaba parte en todo efte camino, porque mal nos podian ellos proveer, eftando tan defventurados, que parefcia que fe querian morir. Truxeronnos Mantas, de las que havian efcondido por los Chriftianos, i dieronnoslas: i aun contaronnos, como otras veces havian entrado los Chriftianos por la Tierra, i havian deftruìdo, i quemado los Pueblos, i llevado la mitad de los Hombres, i todas las Mugeres, i Muchachos, i que los que de fus manos fe havian podido efcapar, andaban huiendo. Como los viamos tan atemoriçados, fin ofar parar en ninguna parte, i que ni querian, ni podian fembrar, ni labrar la Tierra, antes eftaban determinados de dexarfe morir, i que efto tenian por mejor, que efperar fer tratados con tanta crueldad, como hafta alli, i moftraban grandifimo placer con nofotros, aunque temimos, que llegados à los que tenian la frontera con los Chriftianos, i Guerra con ellos, nos havian de maltratar, i hacer que pagafemos, lo que los Chriftianos contra ellos hacian. Mas como Dios Nueftro Señor fue fervido de traernos hafta ellos, comenençaronnos à temer, i acatar, como los pafados, i aun algo mas, de que no quedamos poco maravillados: por donde claramente fe vè, que eftas Gentes todas, para fer atraìdas à fer Chriftianos, i à obediencia de la Imperial Mageftad, han de fer llevados con buen tratamiento, i que efte es camino mui cierto, i otro no. Eftos nos llevaron à vn Pueblo, que eftà en vn cuchillo de vna Sierra, i fe ha de fubir à èl por grande afpereça: i aqui, hallamos mucha Gente, que eftaba junta, recogidos, por miedo de los Chriftianos. Recibieronnos mui bien, i dierronos quanto tenian, i dieronnos mas de dos mil cargas de Maìz, que dimos à aquellos miferables, i hambrientos, que hafta alli nos havian traìdo; i otro dia defpachamos de alli quatro Menfageros por la Tierra, como lo acoftumbrabamos hacer, para que llamafen, i convocafen toda la mas Gente que pudiefen; à vn Pueblo, que eftà tres jornadas de alli; i hecho efto, otro dia nos partimos con toda la Gente, que alli eftaba: i fiempre hallabamos raftro, i feñales adonde havian dormido Chriftianos; i à medio dia topamos nueftros Menfageros, que nos dixeron, que no havian hallado Gente, que toda andaba por los Montes efcondidos, huiendo, porque los Chriftianos no los matafen, i hiciefen Efclavos: i que la noche pafada havian vifto à los Chriftianos, eftando ellos detràs de vnos Arboles, mirando lo que hacian, i vieron como llevaban muchos Indios en Cadenas: i de efto fe alteraron los que con nofotros venian, i algunos de ellos fe bolvieron, para dàr avifo por la Tierra, como venian Chriftianos, i muchos mas hicieran efto, fi nofotros no les dixeramos que no lo hiciefen, ni tuviefen temor: i con efto fe afeguraron, i holgaron mucho. Venian entonces con nofotros Indios de cien Leguas de alli, i no podiamos acabar con ellos, que fe bolviefen à fus Cafas; i por afegurarlos, dormimos aquella noche alli, i otro dia caminamos, i dormimos en el camino; i el figuiente dia, los que haviamos embiado por Menfageros, nos guiaron adonde ellos havian vifto los Chriftianos; i llegados à hora de Vifperas, vimos claramente, que havian dicho la verdad: i conocimos la Gente, que era de à Caballo, por las Eftacas en que los Caballos havian eftado atados. Defde aqui, que fe llama el Rio de Petutàn, hafta el Rio donde llegò Diego de Guzmàn, puede haver hafta èl, defde donde fupimos de Chriftianos, ochenta Leguas: i defde alli al Pueblo donde nos tomaron las Aguas, doce Leguas; i defde alli, hafta la Mar del Sur, havia doce Leguas. Por toda efta Tierra, donde alcançan Sierras, vimos grandes mueftras de Oro, i Alcohol, Hierro, Cobre, i otros Metales. Por donde eftàn las Cafas de afiento es caliente, tanto, que por Enero hace gran calor. Defde alli àcia el Mediodia, de la Tierra que es defpoblada, hafta la Mar del Norte, es mui defaftrada, i pobre, donde pafamos grande, i increìble hambre; i los que por aquella Tierra habitan, i andan, es Gente crudelifima, i de mui mala inclinacion, i coftumbres. Los Indios, que tienen Cafa de aliento, i los de atràs, ningun cafo hacen de Oro, i Plata, ni hallan que pueda haver provecho de ello.
CAP. XXXIII. Como vimos raftro de Chriftianos.
Defpues que vimos raftro claro de Chriftianos, i entendimos, que tan cerca eftabamos de ellos, dimos muchas gracias à Dios Nueftro Señor, por querernos facar de tan trifte, i miferable captiverio; i el placer que de efto fentimos, juzguelo cada vno, quando penfare el tiempo que en aquella Tierra eftuvimos, i los peligros, i trabajos porque pafamos. Aquella noche Yo roguè à vno de mis Compañeros, que fuefe tras los Chriftianos, que iban por donde nofotros dexabamos la Tierra afegurada, i havia tres dias de camino. A ellos fe les hiço de mal efto, efcufandofe por el canfancio, i trabajo: i aunque cada vno de ellos lo pudiera hacer mejor que Yo, por fer mas recios, i mas moços, mas vifta fu voluntad, otro dia por la mañana tomè conmigo al Negro, i once Indios, i por el raftro que hallaba, figuiendo à los Chriftianos, pasè por tres Lugares, donde havian dormido: i efte dia anduve diez Leguas; i otro dia de mañana alcancè quatro Chriftianos de Caballo, que refcibieron gran alteracion de verme tan eftrañamente veftido, i en compañia de Indios. Eftuvieronme mirando mucho efpacio de tiempo, tan atonitos, que ni me hablaban, ni acertaban à preguntarme nada. Yo les dixe, que me llevafen adonde eftaba fu Capitan: i afi fuimos media Legua de alli, donde eftaba Diego de Alcaràz, que era el Capitan; i defpues de haverlo hablado, me dixo, que eftaba mui perdido alli, porque havia muchos dias, que no havia podido tomar Indios, i que no havia por donde ir, porque entre ellos començaba à haver necefidad, i hambre; Yo le dixe, como atràs quedaban Dorantes, i Caftillo, que eftaban diez Leguas de alli, con muchas Gentes, que nos havian traìdo: i èl embiò luego tres de Caballo, i cinquenta Indios, de los que ellos traìan: i el Negro bolviò con ellos para guiarlos, i Yo quedè alli, i pedì, que me diefen por Teftimonio el Año, i el Mes, i Dia, que alli havia llegado, i la manera en que venia, i anfi lo hicieron. De efte Rio, hafta el Pueblo de los Chriftianos, que fe llama Sant Miguèl, que es de la Governacion de la Provincia, que dicen la Nueva Galicia, ai treinta Leguas.
CAP. XXXIV. De como embiè por los Chriftianos.
Pafados cinco dias, llegaron Andrès Dorantes, i Alonfo del Caftillo, con los que havian ido por ellos, i traìan configo mas de feifcientas Perfonas, que eran de aquel Pueblo, que los Chriftianos havian hecho fubir al Monte, i andaban efcondidos por la Tierra, i los que hafta alli con nofotros havian venido, los havian facado de los Montes, i entregado à los Chriftianos, i ellos havian defpedido todas las otras Gentes, que hafta alli havian traìdo; i venidos adonde Yo eftaba, Alcaràz me rogò, que embiafemos à llamar la Gente de los Pueblos, que eftàn à vera del Rio, que andaban afcondidos por los Montes de la Tierra, i que les mandafemos que truxefen de comer, aunque efto no era menefter, porque ellos fiempre tenian cuidado de traernos todo lo que podian; i embiamos luego nueftros Menfageros à que los llamafen, i vinieron feifcientas Perfonas, que nos truxeron todo el Maìz que alcançaban, i traìanlo en vnas ollas tapadas con barro, en que lo havian enterrado, i efcondido, i nos truxeron todo lo mas que tenian, mas nofotros no quifimos tomar de todo ello, fino la comida, i dimos todo lo otro à los Chriftianos, para que entre sì lo repartiefen; i defpues de efto pafamos muchas, i grandes pendencias con ellos, porque nos querian hacer los Indios que traìmos Efclavos; i con efte enojo, al partir dexamos muchos Arcos Turquefcos, que traìamos, i muchos Çurrones, i Flechas, i entre ellas las cinco de las Efmeraldas, que no fe nos acordò de ellas, i anfi las perdimos. Dimos à los Chriftianos muchas Mantas de Vaca, i otras cofas que traìamos: vimonos con los Indios en mucho trabajo, porque fe bolviefen à fus Cafas, i fe afegurafen, i fembrafen fu Maìz. Ellos no querian fino ir con nofotros, hafta dexarnos, como acoftumbraban, con otros Indios; porque fi fe bolviefen fin hacer efto, temian que fe moririan, que para ir con nofotros no temian à los Chriftianos, ni à fus Lanças. A los Chriftianos les pefaba de efto, i hacian, que fu Lengua les dixefe, que nofotros eramos de ellos mifmos, i nos haviamos perdido muchos tiempos havia, i que eramos Gente de poca fuerte, i valor, i que ellos eran los Señores de aquella Tierra, à quien havian de obedefcer, i fervir. Mas todo efto los Indios tenian en mui poco, ò nonada de lo que les decian: antes vnos con otros, entre sì platicaban, diciendo, que los Chriftianos mentian, porque nofotros veniamos de donde falia el Sol, i ellos donde fe pone: i que nofotros fanabamos los enfermos, i ellos mataban los que eftaban fanos: i que nofotros veniamos defnudos, i defcalços, i ellos veftidos, i en Caballos, i con Lanças: i que nofotros no teniamos cobdicia de ninguna cofa, antes todo quanto nos daban, tornabamos luego à dàr, i con nada nos quedabamos, i los otros no tenian otro fin, fino robar todo quanto hallaban, i nunca daban nada à nadie; i de efta manera relataban todas nueftras cofas, i las encarefcian por el contrario de los otros; i afi les refpondieron à la Lengua de los Chriftianos, i lo mifmo hicieron faber à los otros, por vna Lengua, que entre ellos havia, con quien nos entendiamos, i aquellos que la vfan llamamos propriamente Primahaitu (que es como decir Vafcongados) la qual mas de quatrocientas Leguas de las que anduvimos, hallamos vfada entre ellos, fin haver otra por todas aquellas Tierras. Finalmente nunca pudo acabar con los Indios creer, que eramos de los otros Chriftianos, i con mucho trabajo, i importunacion los hecimos bolver à fus Cafas, i les mandamos, que fe afegurafen, i afentafen fus Pueblos, i fembrafen, i labrafen la Tierra, que de eftàr defpoblada eftaba ià mui llena de Monte, la qual fin dubda es la mejor de quantas en eftas Indias ai, i mas fertil, i abundofa de Mantenimientos, i fiembran tres veces en el Año. Tiene muchas Frutas, i mui hermofos Rios, i otras muchas Aguas mui buenas. Ai mueftras grandes, i feñales de Minas de Oro, i Plata: la Gente de ella es mui bien acondicionada: firven à los Chriftianos (los que fon Amigos) de mui buena voluntad. Son mui difpueftos mucho mas que los de Mexico; i finalmente, es Tierra, que ninguna cofa le falta; para fer mui buena. Defpedidos los Indios, nos dixeron, que harian lo que mandabamos, i afentarian fus Pueblos, fi los Chriftianos los dexaban; i Yo afi lo digo, i afirmo por mui cierto, que fi no lo hicieren, ferà por culpa de los Chriftianos.