Volume 3 — APPENDIX. (continued 4)
Reading edition
A el non acaesca,
Nin se alegre del mal
Que a otre se acontesce.
De haber alegria
Sin pesar nunca cuide,
Como sin noche dia
Jamas haber non puede.
La merced de Dios sola
Es la fusia cierta,
Otra ninguna dola
En el mundo que non mienta.
De lo que a Dios plase
Nos pesar non tomemos,
E bien es cuanto face
E nos nol lo entendemos.
Al ome mas le dio
E de mejor mercado,
De lo que entendio
Que le era mas forzado.
De lo que mas aprovecha,
De aquello mas habemos,
Pan e del agua mucha
E del ayre tenemos.
Todo ome de verdat
E bueno estuptor
De contar la bondat
De su buen servidor.
Cuando serviese por prescio
O por buen gualardon,
Mayormente servicio
Que lo serviendo merescio.
Por ende un servicial
De que mucho me prescio,
Quiero tanto es leal
Contar el su bollicio.
Ca debdor so forzado
Del gran bien conoscer,
Que me han adelantado
Sin gelo merescer.
Non podria nombrar,
Nin sabria en un año
Su servicio contar,
Cual es cuan estraño.
Sirve boca callando,
Sin faser grandes nuevas,
Servicio muy granado
Es sin ningunas bielmas.
Cosa maravillosa
E milagro muy fiero,
Sin le decir yo cosa
Fase cuanto quiero.
Con el ser yo mudo,
Non me podria noscir,
Ca fas quanto quiero,
Sin gelo yo desir.
Non desir e faser,
Es servicio loado,
Con que tome plaser
Todo ome granado.
Ca en quanto ome ē desir,
Tanto ha mengua
Del faser, e fallescer
La mano por la lengua.
Leyendo e pensando
Siempre en mi servicio,
Non gelo yo nombrādo
Fase quanto cobdicio.
Esta cosa mas ayna
Que del ninguna nasce,
Nin quier capa nin saña,
Nin zapato que calze.
Tal qual salio
Del vientre de su madre,
Tal anda en mi servicio,
En todo lo que el mande.
E ningunt gualardon
Non quiere por su trabajo,
Mas quiere servicio en don,
Es sin ningunt trabajo.
Non quier manjar comer,
Sy non la boca
Un poquillo mojar
En gota de agua poca.
E luego que la gosta,
Semejal que tien carga,
E esparse la gota
Jamas della non traga.
Non ha ojos, nin ve
Cuanto en corazon tengo,
E sin orejas lo oye,
E tal lo fase luego.
Callo yo e el calla,
E amos non fablamos;
En callando non fabla,
Lo que amos buscamos.
Non quier ningun embargo
De comer rescebir,
De su afan es largo
Para buenos servir.
Si me plase o pesa,
Si fea o fermosa,
Tal mesma la fase,
Qual yo pienso la cosa.
Vesino de Castilla
Por la su entencion,
Sabrá el de Sevilla
En la su cobdicion.
Las igentes han acordado
Despagarse del non,
Mas de cosa tan pagado
Non so yo como del non.
Del dia que preguntado
Ove a mi señora, si non
Habia otro amado,
Sy non yo, dije que non.
E syn fuego ome vida
Un punto non habria,
E sin fierro guarida
Jamas non fallaria.
Mil tanto mas de fierro
Que de oro fallamos,
Por que salvos de yerro
Unos de otros seamos.
Del mundo mal desimos,
E en el otro mal
Non han, si non nos mismos
Nin vestijelos siñal.
El mundo non tien ojo,
Nin entiende faser.
A un ome enojo
E a otro plaser.
Rason a cada uno
Segunt la su fasienda,
El non ha con ninguno
Amistad contienda.
Nin se paga, nin se ensaña,
Nin ama, nin desama,
Nin ha ninguna maña,
Nin responde, nin llama.
El es uno todavia
Cuanto es denostado,
A tal como el dia
Que es mucho loado.
El vicio razonable
Vien e tenlo por amigo,
La cuita lo baldona
E tienlo por enemigo.
Non se fallan ningunt
Canbio los sabidores,
Los canbios son segunt
Los sus rrecebidores.
La espera del cielo
Nos fase que nos mesce,
Mas amor nin celo
De cosa non le cresce.
So un cielo todavia
Encerrados yacemos,
E fasemos noche é dia
E nos a el non sabemos.
A esta lueñe tierra
Nunca posimos nombre,
Si verdat es o mentira,
Della mas non sabe ome.
E ningunt sabidor
Non le sopo u ombre cierto,
Sy non que obrador
Es de su cimiento.
De Dios vida al Rey,
Nuestro mantenedor,
Que mantiene la ley
E es defendedor.
Gentes de su tierra
Todas a su servicio
Traiga, e aparte guerra
Della, mal e bollicio.
E la mercet que el noble
Su padre prometio,
La terrna como cumple
Al Santob el Judio.
Aqui acaba el Rab Don Santob.
Dios sea loado.
In all three of the inedited poems contained in this Appendix, and especially in that of the Rabbi Santob, are mistakes and false readings, that have arisen directly from the imperfections of the original manuscripts. Many of them are obvious, and could have been corrected easily; but it has not seemed to me that a foreigner should venture into a field so peculiarly national. I have confined myself, therefore, to such a punctuation of each poem as would make it more readily intelligible,—leaving all further emendations, and all conjectural criticism and illustration, to the native scholars of Spain. To them, and to the loyal patriotism for which they have always been distinguished, I earnestly commend the agreeable duty of editing, not only what is here published for the first time, but the “Rhymed Chronicle of Fernan Gonzalez,” the “Rimado de Palacio” of the great Chancellor Ayala, the “Aviso para Cuerdos” of Diego Lopez de Haro, the works of Juan Alvarez Gato, and other similar monuments of their early literature, of which I have already spoken, but which, existing sometimes, like the “Poema de José,” only in a single manuscript, and rarely in more than two or three, may easily be lost for ever by any one of the many accidents that constantly endanger the existence of all such literary treasures.