← Table of contents
Reina Valera New Testament of the Bible 1865

CAPITULO 5.

Casiodoro de Reina translation

Y VIENDO [Jesus] las multitudes, subió á un monte; y sentándose él, se llegaron á él sus discípulos.

2 Y abriendo [él] su boca, les enseñaba, diciendo:

3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos.

4 Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolacion.

5 Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos.

7 Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los de limpio corazon; porque ellos verán á Dios.

9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos.

11 Bienaventurados sois cuando os maldijeren, y [os] persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

12 Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardon [es] grande en los cielos; que así persiguieron á los profetas que fueron ántes de vosotros.

13 & Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, )con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres.

14 Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder.

15 Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.

16 Así [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.

17 & No penséis que he venido para invalidar la ley, ó los profetas: no he venido para invalidar[los], sino para cumplir[los].

18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la^ ley, sin que todas las cosas sean cumplidas.

19 De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere, y enseñare, este será llamado grande en el reino de los cielos.

20 Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

21 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, estará expuesto á juicio.

22 Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razon con su hermano, estará expuesto á juicio; y cualquiera que dijere á su hermano Raca, estará expuesto al concilio; y cualquiera que [á su hermano] dijere: Insensato, estará expuesto al fuego del infierno.

23 Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu hermano tiene algo contra tí,

24 Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entónces vé, y ofrece tu presente.

25 Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prision.

26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado.

27 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No cometerás adulterio:

28 Yo pues os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazon.

29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácale, y échale de tí; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

31 & Tambien fué dicho: Cualquiera que despidiere á su mujer, déle carta de divorcio:

32 Mas yo os digo, que el que despidiere á su mujer, á no ser por causa de fornicacion hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio.

33 & Tambien oisteis que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos.

34 Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus piés, ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.

36 Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro.

37 Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

38 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente:

39 Mas yo os digo: que no resistáis al mal: ántes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele tambien la otra.

40 Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la capa.

41 Y á cualquiera que te forzare á ir una milla, vé con él dos.

42 Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de tí prestado, no les rehuses.

43 & Oisteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo; y aborrecerás á tu enemigo.

44 Yo pues os digo: Amád á vuestros enemigos: bendecíd á los que os maldicen: hacéd bien á los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y os persiguen;

45 Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos é injustos.

46 Porque si amareis á los que os amen, )qué galardon tendréis? )No hacen tambien lo mismo los publicanos?

47 Y si saludareis á vuestros hermanos solamente, )qué hacéis de más? )No hacen tambien así los publicanos?

48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings