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La Argentina, o La conquista del Rio de La Plata. Poema histórico

LA ARGENTINA.

Reading edition

CANTO PRIMERO.

En que se trata del órigen de los Chiriguanas ó Guaranís, gente que come carne humana, y del descubrimiento del Rio de la Plata.

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Del indio Chiriguana encarnizado En carne humana, orìgen canto solo. Por descubrir el ser tan olvidado Del Argentino reino, ¡gran Apolo! Envìame del monte consagrado Ayuda con que pueda aquí, sin dolo, Al mundo publicar, en nueva historia, De cosas admirables la memoria. Mas ¡qué digo de Apolo, Dios eterno! A vos solo favor pido y demando. Què mal lo puede dar en el infierno El que en continuo fuego está penando. Haré con vuestra ayuda este cuaderno, Del Argentino reino recontando Diversas aventuras y estrañezas, Prodigios, hambres, guerras y proezas. Tratar quiero tambien de sucedidos Y estraños casos que iba yo notando. De vista muchos son, otros oidos, Que vine à descubrir yo preguntando. De personas me fueron referidos Con quien comunicaba, conversando De cosas admirables codicioso, Saber por escribirlas deseoso. Perú de fama eterna y estendida Por sus ricos metales por el mundo; La Potosì imperial ennoblecida, Por tener aquel cerro tan rotundo;[15] La tucumana tierra bastecida[16] De cosas de comer, con el jocundo Estado del Brasil, daràn subjecto A mi pluma que escriba yo prometo. Que aunque en esta obra el fundamento Primero y principal, Rio de la Plata, Y así es primero su descubrimiento; Con todo no serà mi pluma ingrata: Que aquí pintarà al vivo lo que siento Del nuevo orbe al Marques Mora:[17] y si trata Contrario à la verdad, yo sea borrado De su libro, y à olvido condenado. Tambien dirè de aquel duro flagelo, Que Dios al mundo diò por su pecado, El Drake que cubrió con crudo duelo[18] Al un polo y al otro en sumo grado. Trataré de castigos, que del Cielo Parece nuestro Dios nos ha enviado: Temblores, terremotos y señales Que bien pueden juzgarse por finales. En todo hallará bien, si lo quisiere, A su gusto el lector, gusto sabroso. Y guste lo que mas gusto tuviere, Y deje lo sin gusto y disgustoso. Hará al fin lo que mas gusto le diere: Què esto de escribir es azaroso. En nombre de Jesus comienzo agora, Y de la Vírgen para Emperadora. Despues del gran castigo y gran justicia, Que hizo nuestro Dios Omnipotente, Por ver como crecia la malicia Del hombre que compuso sabiamente, Habiendo recibido la propicia Señal del amistad, Noé prudente, De Japhet, hijo suyo, así llamado, Tubal nació valiente y esforzado.[19] Aqueste fué el primero que en España Pobló: pero despues viniendo gentes Con la de aqueste Tubal y otra estraña Mas, del mismo Noè remanecientes, España se pobló, y tanta saña Creció entre unos hombres muy valientes Tupìs, que por costumbre muy tirana Tomaron á comer de carne humana. Creciendo en multitud por esta tierra Estremadura bella, aquesta gente De tan bestial designio y suerte perra, Por atajar tal mal de incontinente Hicieron los Ricinos grande guerra[20] Contra aquestos caribes fuertemente; En tiempo que no estaba edificada La torre de Mambrós tan afamada.[21] Ni menos el alcazar trujillano, En que vive la gente trujillana: Ni la puente hermosa, que el Romano En Merida nos puso á Guadiana. Ni habia comenzado el Lusitano,[22] Que habita en la provincia comarcana. Empero habia Ricinos en la tierra, Muy fuertes y valientes para guerra. Aquestos son nombrados Trujillanos; Cual pueblo Castrum Julii fuè llamado:[23] Qué cuando le poblaron los Romanos El nombre de su Cèsar le fuè dado. Fronteros de estas tierras los profanos De aquel designio pèrfido, malvado, Caribes inhumanos habitaban, Y toda la comarca maltrataban. Corriendo las riberas del gran Tajo, Y à veces por las sierras de Altamira,[24] Ponian en angustia y en trabajo La gente con su rabia cruda y dira. No dejan cosa viva: que de quajo, Cuanto puede el Caribe, roba y tira; A cual quitan el hijo y los haberes, Y á otros con sus vidas las mugeres. Vistos por los Ricinos trujillanos, Con ánimo invencible belicoso, Contra aquellos caribes inhumanos Formaron campo grande y poderoso. Venido este negocio ya á las manos, De entre ambas partes fuè muy sanguinoso: Mas siendo los caribes de vencida, Las reliquias se ponen en huida. Espulsos de la tierra, fabricaron Las barcas y bateles que pudieron, Y à priesa muchos de estos se embarcaron Y sin aguja al viento velas dieron. A las furiosas aguas se entregaron, Y asì de Estremadura se salieron; Y à las islas, que dicen Fortunadas, Aportan con sus barcas destrozadas. Platon escribe y dice, que solia El mar del norte, Atlàntico llamado, Ser islas lo mas de él, y se extendia La tierra desde España en sumo grado. Y que en tiempos pasados se venia Por tierra mucha gente; y se han llamado Las islas Fortunadas que quedaron, Cuando otras del mar Norte se anegaron.[25] Y asì à muchos pilotos yo he oido, Que navegando han visto las señales Y muestras de edificios que han habido,[26] (Cosas son todas estas naturales, Que bien pueden haber acontecido) Por donde los Tupis descomunales, Irian facilmente à aquellas partes, Buscando para ello maña y artes.[27] Llegando, pues, allí ya reformadas Sus barcas y bateles, con gran pio, Tornàronse à entregar á las hinchadas Ondas del bravo mar á su albedrío. Las barcas iban rotas, destrozadas, Cuando tomaron tierra en Cabo Frio, Que es tierra del Brasil, yendo derecho Al Rio de la Plata y al Estrecho. Comienzan á poblar toda la tierra, Entre ellos dos hermanos han venido. Mas presto se comienzan à dar guerra, Que sobre un papagayo ha sucedido. Dejando el uno al otro, se destierra Del Brasil, y á los llanos se ha salido. Aquel que queda ya Tupí se llama, Estotro Guaranì de grande fama.[28] Tupì era el mayor y mas valiente, Y al Guaraní menor dice que vaya Con todos sus soldados y su gente, Y que él se quedará allí en la playa. Con la gente que tiene incontinente El Guaraní se parte y no desmaya: Que habiendo con su gente ya partido, La tierra adentro y sierras ha subido. Pues estos dos hermanos divididos, La lengua guaranì han conservado: Y muchos que con ellos son venidos, En partes diferentes se han poblado, Y han sido en los lenguages discernidos, Que por distancia nadie ha olvidado. Tambien con estos otros, aportaron, Que por otro viage allà pasaron. Mahomas, Epuaes y Calchines, Timbues, Cherandies y Beguaes, Agaces, y Nogoès, y Sanafines, Maures, Tecos, Sansones, Mogoznaes. El Paranà abajo, y à los fines Habitan los malditos Charruaes, Naues y Mepenes, Chiloazas: A pesca todos dados y à las cazas. Los nuestros Guaranís, como señores, Toda la tierra cuasi dominando, Por todo el Paraná, y alrededores Andaban crudamente conquistando. Los brutos, animales, moradores Del Paraguay, sugetan à su mando. Poblaron mucha parte de esta tierra, Con fin de dar al mundo cruda guerra. Poblando y conquistando han alcanzado Del Perú las nevadas cordilleras; A cuyo piè ya tienen subyugado El rio Pilcomayo y sus riberas.[29] Muy cerca de la sierra han sugetado, A gente muy valientes y guerreras En el rio Condorillo y Yesuì, Y en el grande y famoso Guapaí. Una canina rabia les forzaba A no cesar jamas de su contienda. Qué el Guaraní en la guerra se hartaba, (Y así lo haria hoy, sin la rienda, Que le tenemos puesta), y conquistaba, Sin pretender mas oro, ni hacienda, Que hacerse como vivas sepulturas De símiles y humanas criaturas. Que si mirar aquesto bien queremos, Caribe dice, y suena sepultura De carne: que en latin caro sabemos Que carne significa en la lectura. Y en lengua guaranì decir podemos Ibí, que significa compostura De tierra, dó se encierra carne humana: Caribe es esta gente tan tirana. Teniendo, pues, la gente conquistada, En mil parages se poblaron de hecho. El Guaraní con ansia acelerada A los Charcas camina muy derecho. La cordillera y sierra es endiablada: Parece le será de gran provecho Parar aquì, y hacer asiento y alto, Con fin de allí al Perù hacer asalto. Muy largos tiempos y años se gastaron, Y muchos descendientes sucedieron, Desde que los hermanos se apartaron. De Tupì en el Brasil permanecieron Tupìes, y destotros que pasaron Guaranìes se nombran, y así fueron Guerreros siempres aquestos en la tierra, Que el nombre suena tanto como guerra.[30] Aquestos Guaraníes se han mestizado Y envuelto con mil gentes diferentes, Y el nombre Guaranì han renunciado, Tomando otro por casos y accidentes. Allà en las cordilleras, mal pecado, Chiriguanaes se dicen estas gentes, Que por la poca ropa que tenian, De frio muchos de ellos perecian. La costa del Brasil es muy caliente, Y el Paraguay y toda aquella tierra. Camina aquesta gente del oriente, Y para en las montañas y la sierra, Caminando derechos al poniente, Haciéndoles el frio cruda guerra. Que mal puede el desnudo en desafio Entrar y combatirse con el frio. Llegaron, pues, al fin á aquel parage Dó el frio les hizo guerra encarnizada, Y frio chiri suena en el lenguage Del Inga, que es la lengua mas usada; Guana es escarmiento de tal trage. Aquesta gente iba mal parada, Y el frio que tomaron, escarmiento Fué para el Chiriguana y cognomento.[31] En este tiempo ya habian venido Por otra parte y via al Perú gentes: Por ser tan exquisitos, no he querido Sus nombres referir tan diferentes. En una lengua muchos se han unido, Que es quichua, y los hidalgos y valientes, De aqueste nombre Inca se han jactado, Y à todos los demas han sugetado. Estando de esta suerte apoderados Los Incas, los Pizarros allegaron, Y siendo del Perù bien enterados, La tierra en breve tiempo conquistaron. Los Guaranís sus dientes acerados Alegres con tal nueva aparejaron, Pensando que hartarian sus vientres fieros, De la sangre de aquellos caballeros. El corazon pedia la venganza De sus pasados padres, que habian sido De la tierra Estremeña à espada y lanza Expulsos, como arriba habeis oido. Mas viendo de Pizarro la pujanza,[32] Temieron de pasar; y así han tenido Por seguros los montes despoblados, Sin ser á gente humana sugetados. De allí hacen hazañas espantosas, Asaltos, hurtos, robos y rapiñas, Contra generaciones belicosas, Que estan al rededor circunvecinas. En sus casas estan muy temerosas, Como unas humillisimas gallinas, Con sobrado temor noche y mañana, Temiendo de que venga el Chiriguana. Usan embustes, fraudes y marañas,[33] Tambien tienen esfuerzo y osadía, Y así suelen hacer grandes hazañas, Que arguyen gran valor y valentía. A aquestos ví hacer cosas estrañas En tiempo que yo entre ellos residía: Y el que no me quisiere á mi escuchallo, Al de Toledo vaya á preguntallo. Dejemos esto agora:—navegando Magallanes tambien vino derecho, La costa del Brasil atras dejando En busca fuè y demanda del Estrecho. Salió del mar del sur atravesando, Y hàllase contento y satisfecho, Y al mundo dà una vuelta con Victoria, Ganando en este caso fama y gloria. Despues à los quinientos y trece años, Contados sobre mil del nacimiento De aquel que padeció por nuestros daños, Dió Juan Diaz de Solìs la vela al viento, Al Paraná aportò, dó los engaños, Del Timbú le causaron finamiento, En un pequeño rio de grande fama, Que á causa suya de Traicion se llama. Por piloto mayor de Magallanes Al Estrecho venido aqueste habia; No harto de pasar penas y afanes, La conquista á D. Carlos le pedia. Entró el rio arriba con desmanes, Hasta que ya el postrero le venia, En que su alma del cuerpo se desata, Poniendo al Paraná nombre de Plata.[34] No fué sin causa, creo, de secreto, Y señal de misterio y buen agüero.[35] Aunque es así que todo está sugeto Al divino juicio verdadero, Y aunque usó este nombre por respeto, Que vido cierta plata allí primero, Yo entiendo que ha de haber grande tesoro Algun tiempo de plata allí y de oro. La muerte pues de aqueste ya sabida, El gran Carlos envia al buen Gaboto,[36] Con una flota al gusto proveida. Como hombre que lo entiende y que es piloto. Entró en el Paraná, y ya sabida La mas fuerza del rio le ha sido roto Del Guaraní, dejando fabricada La torre de Gaboto bien nombrada. Algunos de los suyos se escaparon De aquel río Timbus dó fué la guerra, Al rio San Salvador despues bajaron, Donde la demas gente estaba en tierra. A nuestra dulce España se tornaron, Huyendo de esta gente infiel y perra. Mas no pone temor esta destroza A D. Pedro Guadix y de Mendoza. D. Pedro de Guadix, como diremos, Despues de haber de Roma malvenido, Cuando hubo disencion en los supremos, El gobierno Argentino hubo pedido. Empero algun tanto ahora descansemos, Que no le dejaremos por olvido, Pues su hambre rabiosa y grande ruina Ayuda á lamentar á la Argentina. De nuestro rio Argentino y su grandeza Tratar quiero en el canto venidero, De sus islas, y bosques y belleza, Epilogo haré muy verdadero. Ninguno en lo léer tenga pereza, Que espero dar en él placer entero, De cosas apacibles y graciosas, Y dignas de tenerse por curiosas.

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CANTO SEGUNDO.

En este canto se trata de la grandeza del Rio de la Plata, del Paraguay, y de las islas, peces, aves que hay en ellos.

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La obra excelentísima y grandiosa Arguye grande artifice y maestro: Que no puede hacer obra preciosa El hombre que en el arte no está diestro. Como la creacion maravillosa Enseña, Señor mio, el poder vuestro, En su tanto tambien aqueste rio Muestra grande saber y poderío. Inmensas gracias, Dios Señor, os damos, Pues todo á nuestra causa lo criastes; Y á nosotros que mal os lo pagamos, Para vuestro servicio nos formastes. Cuanto sois, mi Señor, si bien miramos Las cosas que en el mundo vos plantastes, Nos da bien á entender, y la grandeza De vuestro gran saber y la riqueza. El rio que llamamos Argentino,[37] Del indio Paraná ó mar llamado, De norte á sur corriendo su camino En nuestro mar del norte entra hinchado. Parece en su corriente un torbellino, O tiro de arcabus apresurado. Más con el viento sur placidamente Se vence navegando su corriente. De mas de treinta leguas es su boca, Y dos cabos y puntas hace llanas. Al tiempo que en la mar brava se emboca, Al un cabo dos islas, como hermanas, Estan, que cada cual parece roca. Los Castillos se dicen, muy cercanas Al cabo que nombré Santa Maria, Que poco de estas islas se desvía. Al otro cabo, Blanco le llamamos, El cual en la mar entra mas derecho Y mas bajo, y por esto navegamos, Por mas seguro este otro, un poco trecho. Despues al otro cabo nos tornamos, El cual está á la banda del Estrecho: Entrambas costas son muy peligrosas, Y de futuros casos portentosas. Pasadas estas islas de Castillos, Adelante estan dos algo mayores: De los Lobos se dicen, que lobillos Como becerros hay, poco menores. Un poco mas arriba dos islillos Estan, nombrados islas de las Flores, Y habiendo treinta leguas caminado, Al puerto San Gabriel hemos llegado. Siete islas hay en él, altas, graciosas,[38] Un poco de la tierra desviadas, De palmas y laureles muy copiosas, Estan aquestas islas bien pobladas. Aquí llegan las naves poderosas, Como salen de España despachadas. Frontero es Buenos Aires ya poblado, Y del sur importuno resguardado. De ancho nueve leguas ó mas tiene El rio por aquí, y muy hondable. La nave hasta aquí segura viene: Que como el ancho mar es navegable, Pasado este parage le conviene Al piloto mirar el gobernable, En la mano llevando siempre sonda, O seguir la canal que va bien honda. Doce leguas de aquí Martin Garcia,[39] Una isla de este nombre está llamada: Una legua de tierra se desvía, Y mas de legua y media es prolongada. A partes por el bosque está sombria, Y á partes tierra alta y asombrada, Don Pedro, y Juan Ortiz allí poblaron, Y de hambre mucha gente sepultaron. Aquí llegó Eduardo de Fontano, El año sobre mil y los quinientos De ochenta con mas dos, con viento sano, Mas no supo de pueblos ni de asientos: Que si acaso supiera el luterano Que allí habia poblados y cimientos, Sin duda en pesadumbre nos pusiera, Que habia el aparejo en gran manera. Cuatro leguas de aquí ya navegadas Las islas de San Lázaro estan juntas, De tierra media legua desviadas A dó enderezan ambas sendas puntas. Estan aquestas islas separadas, Aunque al parecer no estan disjuntas, Y habiendo media legua navegado, Está el Uruguay, rio afamado. Es rio de caudal y poderoso, Su boca legua y media casi tiene. Entra en este parage muy furioso, Que de peñas y riscos altos viene. En él entra otro rio con reposo, Que al parecer entrando se detiene; Al cual San Salvador llamó Gaboto, Antes que de los indios fuese roto. A dos leguas entra otro, que es nombrado El Rio Negro, que Hum tenia por nombre. Aquí en nuestros tiempos se han hallado Pescados semejantes mucho al hombre.[40] Aquesto de pasada lo he tocado, Ninguno de léerlo aquí se asombre, Que, siendo Dios servido, en otro canto Diré cosas de vista y mas espanto. Dejemos este rio, que corriendo De allá hácia el Brasil viene derecho; Y en él se vienen otros mil metiendo, Que le tienen famoso y grande hecho. Al nuestro de la Plata revolviendo, Desde aquí él comienza á ser deshecho, Y en once brazas grandes se reparte, Tirando cada cual su larga parte. Del rio Nilo refieren escritores Lo mismo: pero es tanta la grandeza De aqueste y de sus brazos, que mayores Los juzgo, que no estiman la braveza Del Nilo en tanto grado los autores. Y si del Nilo fuera la estrañeza Tan grande como este, y se escríbiera, Al mundo admiracion mayor pusiera. En el nuestro se forman muy hermosas Islas, de á doce leguas y mayores: En sus tiempos muy frescas y frondosas, Pobladas de mil rosas y de flores: De caza y bastimentos abundosas; En ellas Guaranís son pobladores, Sin que alguna nacion otra se atreva En él poblar, en ella hacer prueba. Pasadas estas islas, torna el rio A su primera madre acostumbrada. De una y otra parte gran gentío La tierra firme tiene bien poblada. El Guaraní les manda con gran brio, Que tiene la mas tierra sujetada: Entre ellos Yamaudú, gran hablador, Que se titula y nombra Emperador. Este malvado y perro como artero, A todos los mas indios comarcanos Los trae á su opinion al retortero: Y como son los indios tan livianos, Y el pica su poquillo en hechicero, Donde el pone los pies ponen las manos: De suerte que si quiere hacer la guerra, Al punto le vereis juntar la tierra. Y no piense el que lea aquesta história Que al falso Yamandú perecedero Le falta quien levante su memoria, Que en mi tiempo murió: mas su heredero Levantar procurò su fama y gloria: Y lo hizo en mas grado que el primero. Así que Yamandú, es el dictado, Y nombre que se pone el que ha heredado. De aquelle trataremos adelante, De sus embustes, falsos y marañas. De cuerpo y parecer era gigante, Y así lo demostraban sus hazañas. Un poco tiempo fuí su doctrinante, Teniendole en prision, á dó sus sañas Procuré doctrinar: trabajé en vano, Porque era muy malvado este pagano. De aquí el rio arriba, navegadas Ciento y veinte leguas ya del rio, Otras islas estan tan bien pobladas De gentiles naciones y gentío. Timbues las mas de ellas son llamadas, Que muy poco temor tienen al frio. La torre de Gaboto está cercana Y la gente llamada Cherandiana. De allí á veinte leguas, otro asiento, Que Santa Fé se dice, está poblado: Garay le dió principio y fundamento, Cuando Martin Suarez ha mandado. Tratarse ha en otra parte aqueste cuento: Volvamos al negocio comenzado. El rio hace aquí muchos islones, Poblados de onsas, tigres y leones. Al pié de ochenta leguas adelante El grande Paraguay entra famoso, Con mas quietud se muestra, y mas semblante A este rio corriendo con reposo. El Paraná se aparta allá á levante, De á dó corre con fuerza muy furioso; Del norte corre el otro, consumiendo Las aguas que el Perú viene virtiendo. Entrando el Paraná está Santa Ana, De Guaranís provincia bien poblada. Es tierra aquesta firme buena y llana, Que mucha de la dicha es anegada. Empero esta enjuta es muy galana, De nuestros españoles conquistada; Y así tienen aquí repartimiento Los que en el Paraguay tienen asiento. La peña pobre está mas adelante: Es alta como roca muy crecida. Aquí han visto muchos un gigante De gran disposicion y muy crecida. No está, segun yo supe, el aquí estante: Que allá la tierra adentro es su guarida; Mas viene aquí á pescar muy á menudo, De sus redes cargado, mas desnudo. Arriba de aquí están los remolinos, Que es cosa de admirar y gran espanto. En el medio del agua hay torbellinos, Como suele acá en tierra: y esto tanto, Que navegando algunos, los vecinos Celebran sus exéquias con gran planto, Diciendo que Caribdis está á punto, Para lo que viniere tragar junto. Aquí muchas canoas se han perdido, Y muchos en mi tiempo se anegaron. Muy mal al de la Puente ha sucedido, Y á aquellos que con él aquí bajaron. Que habiéndoles Caribdis sumergido, Las vidas y haciendas trabucaron, Y aquellos, que mejor les fué en la féria, Aun lloran todavia su miseria. El Salto ya me está gran priesa dando, Diciendo este lugar ser propio suyo: Y yo, solo en lo estar imaginando, De miedo, y de pensarlo de mí huyo. Decir aqueste cuento procurando La mano está temblando, y lo rehuyo; Por ser la cosa horrible y espantosa, Y en todo el Paraná maravillosa. Por aquí el Paraná dos leguas tiene, Y peñascos y sierras hasta el cielo: Y al pié de una gran legua de aquí viene Con impetu furioso y crudo vuelo. Cualquiera que navega le conviene Con tiempo tomar tierra, que en el suelo De mil picas en alto dará cierto: Por tanto muy de atras se toma puerto. De legua mas atras encanalado El Paraná desciende poderoso: Un peñasco terrible está tajado De á dó se arroja y cae muy furioso. El estruendo que hace es muy sobrado, Y el humo al aire tiene tenebroso, Una noche dormí en una sábna, Dos leguas de él, mas fué la Toledana. Yo proprio lo he oido á naturales, Tratando de este salto y su grandeza, Que estaban con temores desiguales, A oir aquel sonido y su braveza. Las aves huyen de él; los animales, Oyendo su estruendo, sin pereza Caminan, no parando apresuradas, Y con temor las colas enroscadas. Despues está Guaira, ciudad enferma, Y que por Malgarejo fué poblada. Mas él, podrá decir cierto Belerma, De mi para mi mal fué engendrada. Es causa que Rui Diaz nunca duerma, La gente Chiriguana levantada, Por donde el pobre viejo anda á la guerra Con tino, por tener en paz la tierra. Poblada está tambien otra ciudad, Cuarenta leguas mas arriba de esta. En ella hay de metales cantidad, Empero, aunque los haya ¿de que presta?— Hablando como es justo la verdad, Que el hombre es lo que solo allá les resta, Pues vemos plomo saca Melgarejo, Y hierro, con tener poco aparejo. Al Paraná es ya tiempo que dejemos, Y al Paraguay ameno revolvamos; En el cual á la clara bien veremos, Que está cifrado el bien que deseamos. El bien, digo, que en tierra pretendemos, Que agora del divino no hablamos; Que aquese solo y sumo bien superno, Está solo en gozar de Dios eterno. Entrando al Paraguay á izquierda mano, El Ipití se vé, que es rio famoso: Muy plácido desciende por un llano De palmas y laureles muy copioso. El Paraná-miri está cercano, Que al Paraná traviesa caudaloso, Haciendo triangular una isla llana, De doce leguas casi de sabána. Si en este riachuelo el otro fuera, Que dicen á buscar su muger iba, El rio arriba espanto no pusiera; Pues vemos que este corre hácia arriba Algunas veces, y es de esta manera, Que es justo la razon aquí se escriba: Está cuando uno crece el otro bajo, Y el chico corre arriba y corre abajo. No corre el Paraguay tanto furioso, Y es un rio mayor que él de Sevilla, De vista y parecer es muy gracioso, Con ribera vistosa y linda orilla. De frescas arboledas muy copioso, Y en partes prado verde á maravilla. Tambien tiene en los valles mas cercanos Lagunas, negadizos y pantanos. Una laguna tiene de gran fama Llegada al Ipití que dicho habemos. De los Mahomas es, y así se llama, Que aquesta gente habita sus extremos. En el rio Bermejo se derrama, Y que esta tenga perlas lo sabemos, El Mahoma, Señor de esta laguna, Estando en la Asumpcion me diò mas de una. En gran precio las perlas estos tienen; Empero ellos no saben horadarlas. Si en su asiento españoles se detienen, De los hostiones procuran de sacarlas, Y al español con ellas luego vienen. El órden pues que tienen en pescarlas Es facil; que en pequeños redejones, A veces sacan veinte y mas hostiones. Antes de la Asumpcion hay angostura Del rio, y así corre allí furioso. Alegre es por allí y de frescura, De muchas arboledas muy umbroso: Con islas que hay en él de hermosura Estraña, y parecer muy deleitoso. Entra aquí Pilcomayo que, vertiendo Sus aguas, del Perú viene corriendo. Cuatro leguas arriba está situada La gran ciudad, antigua y populosa, Que es dicha la Asumpcion, que fué poblada, Por Salazar en era muy famosa. Es aquesta ciudad tan regalada, Que mi pluma escribirlo aquí no osa: Algunos, por baldon con mal aviso, La llaman de Mahoma paraiso. Poblóse de muy buena y noble gente, En tiempo de D. Pedro de Mendoza, Aunque hay, como sabemos, al presente En abundancia ya de toda broza. La causa de este mal inconveniente Pareceme será la gente moza, Que, aunque salen valientes y esforzados, Al mal y no al bien son muy inclinados. Gran copia de mestizos hay en ella, Pero mas abundancia de mugeres: Porque la guerra hace en ellos mella, La cual sin interes y sin haberes, Con solo el fin la siguen de tenella. Y así, lector curioso, si quisieres El número saber de las doncellas De cuatro mil ya pasan como estrellas. De frutos de la tierra y de Castilla, De pan, y vino, y carnes y pescado Hay copia; pero oid la maravilla, Que sé que aconteció un dia pasado. Un peje palometa, que freilla Pensaba una muger enharinado, De la sartén saltó muy derrepente, Y el dedo le cortó redondamente. Un palmo y mas tendrá la palometa, Y mayor en el ancho que una mano. A donde hace presa fuerte aprieta, Como suele hacer el crudo alano. Es cosa de notar ver que acometa Este pequeño pez á todo humano. Del rio ví salir un dia un soldado Gritando, y en el muslo un gran bocado. Jugóse allí al presente que faltaba De carne media libra al desdichado, Y el peje palometa lo llevaba En la boca redondo aquel bocado. Mas de otro oí decir que lamentaba Su suerte desastrosa y triste hado, Que en la boca de un pez perdido habia, Lo que el pez le cortó con gran porfia. Dorados hay enormes y crecidos, Mandís, rayas, pacues amarillos: Muchos pescados hay desconocidos, Por tanto determino no escribillos. Los indios naturales mantenidos Los mas son de pescado y venadillos, Los Guaranís son solo labradores, Los mas dados á caza y pescadores. Aves la tierra cria diferentes, Que habitan por las islas de este rio, Pavas y avestruces muy valientes, Neblies y falcones de gran brio. Culebras hay y vívoras, serpientes, Que han tenido con hombres desafio: En otro canto aquesto contaremos, Y cosas admirables trataremos. Que aquesto ahora tocamos de pasada; Y cierto que en pensar yo la estrañeza De las cosas que he visto, embelezada Me queda la memoria, y mi rudeza En estasis se pone enagenada, De toda la humana naturaleza: Y habiendo de escribirlo todo en suma La mano está temblando con la pluma. Dejemos, pues, ya el rio, que corriendo Por èl quinientas leguas sin contento, Del enemigo á veces yo huyendo, Jamas pude hallarle nacimiento. De otros con porfia les siguiendo, He hallado el principio y fundamento; Y quiero darle ya al canto tercero, Que cosas espantosas cantar quiero.

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CANTO TERCERO.

En que se trata de la calidad de la tierra, animales reptiles, y espantosìsimas víboras y serpientes; de la sirena, del carbunclo, de unas mariposas, que se tornan en gusanos, y despues en ratones, y otras maravillas.

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Demas de que en nosotros señalada La lumbre està de Dios como creemos, Y el alma por él mismo fué criada A su bendita imagen, lo leemos. Para que de esta suerte doctrinada En bien fuese así mismo; si queremos Mirar las corporales criaturas, Veremos que son vivas escripturas. La flor de la granada ó granadilla De Indias, y misterios encerrados, ¿A quien no causarà gran maravilla? Figúranse los doce consagrados, De una color verde y amarilla: La corona y los clavos tresmorados Tan natural estan, y casi al vivo, Que yo me admiro agora que lo escribo. Un àrbol hay pequeño de la tierra Que tiene rama y hoja menudita: En tocando la hoja ella se cierra, Y en el punto se pone muy marchita. Yo he visto yendo veces à la guerra Por los campos aquesta yerbecita, Caycobé se llama, y es tenida Por yerba viva, y nòmbranla de vida.[41] Quièn no se admirarà luego en oyendo Que hay un papagallo muy hermoso, La hembra cuando huevos va poniendo, Tres pone, que es el nùmero gracioso. Al punto que los pollos van saliendo Conoce el papagallo el que es vicioso Y sobra; y asì le mata en aquel dia, Dejando macho y hembra para cria. Al Micuren diò Dios una bolsilla[42] Por medio de los pechos, en que encierra Siete ù ocho hijuelos: si seguilla Procura otro animal, le hace guerra A quien le sigue; y guarda su cuadrilla Como suele hacer la brava perra: Y en viendose de mal libre y de duelos, Abre la bolsa y salen los hijuelos. El Yumirì, que es oso hormiguero, ¿A quien no espantará su compostura? Por boca tiene un muy chico agujero, Como un novillo grande, y de hechura Del oso acà comun: no es carnicero, Y prívale de serlo el angostura De la boca: mas vence al tigre fuerte, Causàndole por hambre cruda muerte.[43] El instinto de un vil animalejo, Eyra ha por nombre, me ha admirado; De suerte es y de forma de un conejo, Mas mata, como vemos, un venado. Salta y aferra firme en el pellejo, Y en el seseso dá fiero bocado, Haciendo con las uñas tal camino, Que saca al animal el intestino. Lo mismo hace al hombre y otra cosa Una horrenda culebra, que es nombrada Curiyú; muy grande y espantosa,[44] De largo, y de grosor descompasada. Lo que ha comido y traga no lo bosa, Ni echa por abajo: mas posada En tierra la barriga, se abre y echa Aquello que de nada le aprovecha. Las víboras que son mas ponzoñosas, Cascabel en la cola tienen puesto, De diversas colores son vistosas, Saltando de la tierra, y de su puesto, Arremeten al hombre muy furiosas. Hasta morder con rabia el rostro y gesto. A dó las hay criò Dios una yerba, Que es dicha por su nombre contrayerba. El hombre ò animal á quien le hiere Algunas de estas víboras malvadas, En un dìa natural, sin falta, muere, Y en él son medicinas escusadas. Empero si la yerba el tal bebiere, Antes que doce horas sean pasadas, Escapa. Aquesta yerba Dios le ha dado, El mismo cascabel muy apropiado. ¡A quien no admiraràn las cosas tales! Pues mas he de decir en este canto: Que contarè en él cosas desiguales, Muy raras, peregrinas y de espanto. Agora de la tierra y naturales De la Asumpcion digamos tanto cuanto; Y luego escribiremos mil cosillas, Que bien podrè llamarlas maravillas. El temple la Asumpcion tiene gracioso, Apacible, sereno y claro cielo; Invierno frio; estio caloroso, Algunas veces nieve, tambien yelo. De invierno y de verano está hermoso El campo todo el año, verde el suelo, Porque de cuando en cuando bien se moja, Y casi siempre està de verde hoja. La gente natural y comarcana, Es de muchas naciones diferentes. Empero la mas es la Chiriguana, Que estàn à los cristianos obedientes. Ya no comen aquestos carne humana, Si no es por exquisitos accidentes En guerras y conquistas con paganos, Empero no de carne de cristianos. Una pestilencia grande hubo venido, De que muchos Guaranìs se murieron, Que carne de cristianos han comido, La peste les sucede atribuyeron. Tambien por desabrida aborrecido La tienen, segun muchos me dijeron: Que mas les sabe carne de un pagano, Que no la de español ó castellano. Los Guaycurús habitan la otra banda: Es gente muy valiente y belicosa. Cuando nuestro español en guerras anda, Alquila Guaycurús por donde osa Al Guaranì seguir, que le dán tanda Aquestos de tal suerte, que medrosa La gente Guaraní queda y deshecha, Que el Guaycurú jamas teme su flecha. Los Agaces estaban bien poblados En tiempo de D. Pedro de Mendoza, Y aun eran muy valientes y esforzados. Los cristianos hicieron tal destroza En ellos, que los indios y soldados Mataban sin piedad à toda broza: Y así vino la cosa à tal estado Que no hay hoy del Agaz pueblo poblado. Tambien habia muchos Guatataes, Que es gente muy amiga de cristianos, Y otros que se llaman Mogolaes, Que viven en esteras por los llanos; Aquestos, y tambien Coñamequaes, Estàn de la ciudad algo cercanos: Acuden á servir con gran contento, Aunque de ellos no hay repartimiento. Los Guaraníes solos repartidos Están, que las demas generaciones, Aunque lo estàn, y han sido sometidos Al español, mas son por ocasiones, Que tienen los que mandan eximidos Del servicio, y acuden con mil dones; De suerte que hablando mas de vero, Es de estos el que manda encomendero. Junto à la Asumpcion está una sierra, Nombrada Lambaré, sierra afamada; En gran parte de toda aquesta tierra, Ninguna tan alta hay, tan encumbrada. Allì diò Salazar muy cruda guerra A Lambaré, y su gente rebelada. Y muy cerca de allí, bajando al rio, Oid una batalla y desafio. Habiendo Salazar aquì vencido El bravo Lambaré y toda su gente; A los pies de alta sierra le ha salido Una terribilísima serpiente. Con ànimo gallardo y muy crecido Embraza la rodela diligente, Y comenzando á darla con la espada, En tierra echa una mano destroncada. La sierpe con la cola revolviendo, Al buen Capitan diera muy airada Un golpe tan terrible, que cayendo Venia el Capitan, y con la espada, En el suelo se tuvo, y acudiendo Con una venturosa cuchillada, Tal golpe de reves dà con destreza, Que ahì la sierpe queda sin cabeza. La del tigre no fué tan grande hazaña, Aunque era muy terrible y espantoso: Matòlo antes que fuese à nuestra España Aqueste Capitán tan valeroso. Y habiendo ido, volviò, cosa estraña, Que siendo tan valiente y poderoso, Muriò pobre, dejando muchos hijos, Con pleitos y demandas y litijos. Por armas le dió el Rey el tigre fiero Con Lambarè, la sierra que he contado, Y un hàbito y señal de caballero, Con que á las Indias vuelve muy honrado. Mas como nunca dió en tener dinero, Murió sin dejar solo ni un cornado: Que aquesto de tener la plata à sobra, Yo tengo firmemente que Dios obra. De que me sirve á mi querer riqueza, Y andar aperreado por habella, Si Dios por me azotar me dà pobreza. ¿A quien presentarè yo mi querella, Si la Suprema Causa y Suma Alteza Dispone que no haya de tenella? De arriba, de lo alto todo viene: Dejadlo al que poder en todo tiene. Volviendo á nuestra história; rio arriba Una laguna está muy afamada: Itapuà se llama una peña viva, Está en medio de aquella levantada. Compèleme el temor que no lo escriba, Mas no lo dejarè: es prolongada De cien codos la piedra, y muy derecha, Y arriba en lo supremo una vesecha. Es como el ave Fenix muy graciosa, Que pintan los autores y su nido, Compuesto es de especiosa y olorosa Madera, que en mis manos la he tenido; La Sirena tambien bella, y hermosa Como una bella dama, ha parecido En medio esta laguna, y aun gemiendo, Y sus doradas crines esparciendo. Otra laguna grande mas crecida, De mas admiracion que aquesta vemos, Que està la tierra adentro algo metida; Los indios del Acay en sus extremos[45] Habitan, y ellos dicen que fundida Antiguamente fué gente, y creemos, Nos dicen, està el diablo atormentando Aquellos que pecaron en nefando. Gran grita y alarido y gran estruendo Allá dentro parece que resuena; Cuando se allega junto, estremeciendo El cuerpo queda todo con gran pena. Algunos de temor vuelven huyendo; Pajas, se les antoja, y el arena Que son diablos que vienen en pos de ellos, Y vuelven erizados los cabellos. Y no lejos de aquí, por propios ojos, El Carbunclo animal veces he visto:[46] Ninguno me lo juzgue por antojos, Que por cazar alguno anduve listo. Mil penas padecí, y mil enojos En seguimiento de èl; ¡Mas cuan bien quisto, Y rico y venturoso se hallàra Aquel que Anagpitan vivo cazára! Un animalejo es, algo pequeño, Con espejo en la frente reluciente, Como la brasa ignita en recio leño. Corre y salta veloz y diligente: Asì como le hirieren echa el ceño, Y entùrbiase el espejo de repente: Pues para que el Carbunclo de algo preste En vida el espejuelo sacan de este. ¡Cuan triste se hallò, y cuan penoso Rui Diaz Melgarejo! que hallado Habia, à mi me dijo, de uno hermoso; Perdiólo por habérsele volcado Una canòa en que iba muy gozoso. Yo le ví lamentar su suerte y hado, Diciendo—"si el carbunclo no perdiera, Con él al Gran Philipo yo sirviera." Andando por la guerra, y escuadrones, De mì fueron mil cosas conocidas. Trataré de una forma de ratones, Y de vista hablaré y no de oidas. Unas cañas he visto, y cañutones Tran gruesos como piernas muy crecidas; Catorce y quince tiene pocos menos Cada caña, y de agua todos llenos. El agua es muy sabrosa, clara y fria, Mas yendo ya la caña madurando, Un gusano se engendra adentro y cria, Y al cañuto el gusano horadando Afuera mariposa parecia. Con las alas comienza de ir volando, Y por tiempo las pierde, y queda hecho De forma de raton hecho y derecho. Al tiempo que en la caña estan metidos, A gente natural son nutrimento. Frutos sabrosos son: mas ya salidos A luz, causan dolor, pena y tormento, Porque tornados ya y convertidos En ratones, consumen el sustento; Y privan muchas veces de la vida Al natural, quitando su comida. De veinte mil pasaron, naturales, Que murieron á causa del estrago Que hicieron aquestos animales: Que en todo el Ubay dejaron pago De planta, ni maiz, ni sementales, Sin pasar por aquel tan crudo trago. Dejando desta vez tan asolada La tierra, que tardó de ser poblada. No hay bruco, ni langosta perniciosa, Ni erugo, ni otra plaga que yo entienda, Que iguale á esta maldita mariposa, Terrible, si comienza su contienda. Así està desta plaga tan medrosa La gente del Ubay, que viendo senda Por do huir su tierra y nacimiento, La dejan por tener algun contento. Tambien hay otras cañas muy mayores, (Del grueso son de un roble bien crecido) En que se crian gusanos, y mejores. De los unos y de otros he comido: En muy poco defieren sus sabores. Estando el uno y otro derretido, Manteca fresca à mi me parecia, ¡Mas sabe Dios el hambre que tenia! En los mojos de aquestas cañas vimos, Con agua bien sabrosa, mas gusanos, Ni dentro ni de fuera los sentimos En toda la montaña ni en los llanos. Las cañas por cumbreras las pusimos, Con tener otros palos muy cercanos, Mas no habia que temer, que la corteza Tenian de terrible fortaleza. Es tanta la espesura de las cañas, A dò las hay, que es cosa de gran grima: Y aunque dentro se crian alimañas, Estan tan encerradas como encima. Quien á cortar va cañas, por mil mañas Que tenga, á las veces se lastima, Con puas, con espinas, con abrojos, Y el mal sale mil veces à los ojos. Mas ya estoy enfadado en este canto, ¡Cuanto mas lo estarà quien le leyere! Degemos de contar cosas de espanto, Volver quiero á D. Pedro. Quien quisiere Las mudanzas saber y crudo llanto De fortuna, y de aquel que las siguiere, Con mucha atencion lea diligente El canto lastimoso aquí presente.

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Notes in this chapter

Note 1 · Cosa muy sabida es de todos la riqueza del Perú, y del famoso cerro de Potosí, que es á la manera de un monton de trigo mirádole de lejos: yNote 2 · Tucuman es una provincia abundante de comida. Chile es la mas parte floresta y jardin, tiene oro, y en particular Santiago de Chile. Es tierNote 3 · D. Cristoval de Mora, Marquez de Castel Rodrigo, Virey, Gobernador y Capitan General de Portugal, por el Rey Felipe III. Fué la persona á quNote 4 · El capitán Francisco Drake, que fué azote de Dios en el mar del norte y la del sur, pues saliendo de Inglaterra que está hácia el polo árticNote 5 · Notoria cosa es, á los que tienen lumbre de fé, el diluvio, y como Noé hizo el arca, en que se salvó con los suyos; y como habiendo cesado eNote 6 · Ricinos, en la comarca de Trujillo: vivian en tiendas.Note 7 · La torre de Mambrós, es Placencia.Note 8 · La gente de Portugal, esto es, Portus Gallicus.Note 9 · Castrum Julii, de Julio Cesar, fué dicho Trujillo, y segun otros, de Juliano Merida, que en otro tiempo fué la Roma de las Españas.Note 10 · Estas sierras de Altamira, segun algunos, son las sierras de Magacella, y segun otros, la de Santa Cruz, tres leguas de Trujillo.Note 11 · Cosa comun es cuanto rompió el mar Atlantico: quedaron las islas de Canaria y Cabo Verde libres, y así son hoy en dia llamadas Fortunadas, eNote 12 · Navegando por la mar del norte, se han visto por debajo de agua vestigios de edificios antiguos.Note 13 · Pedro de Medina en el libro de "Grandezas y cosas memorables de España, cap. 34."Note 14 · Los dos cabezas que salieron de España eran hermanos, Tupí y Guaraní, eran casados, la muger del uno pidió á la del otro un papagayo, y no dNote 15 · Este rio Pilcomayo corre de la provincia de los Charcas, y entra á cuatro leguas de la Asumpcion, en el Paraguay, y toma nombre de Araquai. Note 16 · Guaraní significa una mosca muy importuna, que hay en aquella tierra, á la manera del tábano, que chupa la sangre, y por serles tan importunNote 17 · El Gaan-zapainga, que significa solo señor, les puso este nombre á los Guaranies, diciendo, que á gente que venia desnuda, de donde nace el Note 18 · Muy trillada cosa es el descubrimiento del Perú, y lo que los Pizarros hicieron. Dice, pues, que el corazon pedia la venganza, idest, que loNote 19 · Usan los Chiriguanas muchos embustes en la guerra; son grandísimos traidores en la paz, son de suyo animosos, crueles y vengativos. Dice queNote 20 · Magallanes, por quien tomó nombre el Estrecho, que lo eternizará hasta el fin, descubrió aquel pasage. Llevaba en su compañia á un D. Juan DNote 21 · Dice, que no fué sin causa de buen agüero, porque se hallan grandes muestras el dia de hoy de oro y plata, y el autor las ha visto, y trajo Note 22 · Sebastian de Gaboto era tambien piloto: pidió la conquista, diósela el Emperador nuestro Señor, fué al Rio de la Plata, subió 80 leguas por Note 23 · El rio Argentino, ó Rio de la Plata es llamado por los indios Paraná, que quiere decir "mar" por su grandeza. Corre del norte al sur, aunqueNote 24 · Hay en este parage, que dista 80 leguas de la mar, aunque menos del agua salada, 7 islas despobladas, pero muy hermosas de palmas y laurelesNote 25 · La isla de Martin Garcia tiene de longitud legua y media, y de latitud media legua. Es muy poblada de arboleda, y tiene en él mucha tierra bNote 26 · El rio Hum, que quiere decir río Negro, porque su agua es negra, por atravesar lagunas y pantanos de tierra negra. Corre muy manso, y es muyNote 27 · La yerba viva llamada caycobé, ca significa yerba, ycobé, que vive.Note 28 · Es la bolsa á la manera de unos sacos con puerta, que usaban antiguamente los labradores.Note 29 · El tigre es canino: movido pues el Yumirí, por instinto natural, en viendo venir al tigre, abrázase con él, y déjase caer en tierra; y tenieNote 30 · La culebra llamada Curiyú es de doce varas de largo, y del grosor de un buey. Tiene en la cola una navaja de hueso, que abre por el seceso áNote 31 · Acai en lengua Guaraní suena tanto como en lengua castellana: Valgame Dios y que maravilla es esta; y así llaman como con espanto á la lagunNote 32 · El carbunco es un animal, llámase este animal en lengua guaraní Añang-pitá: ó diablo, porque reluce como fuego.
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