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Catálogo Monumental de España; Provincia de Álava

VITORIA

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SUS MONUMENTOS Y RELIQUIAS DE ARTE

IMPRESIÓN GENERAL

EN llegando el tren a Vitoria, el viajero que lleve en si preocupaciones arqueológicas o prehistóricas, recibe una impresión de modernidad sorprendente.

Por la calle de la Estación, ancha, igual y tirada a cordel, circulan carruajes y automóviles como por una gran vía moderna. Los comercios, lujosos, ostentan sus escaparates y anaqueles brillantes a la luz de focos eléctricos. Hay una profusión de transeuntes que, llenando entrambas aceras, prestan animación de urbe a la calle, en cuyos edificios, casi iguales, de balconajes suntuosos y tachadas ricas, una arquitectura burguesa hace la ostentación de su dinero.

Un hotel, confortable, con su calefacción central, sus teléfonos y sus baños, colma en nosotros el asombro. ¿Qué venimos a investigar arqueología, aquí donde parece todo construído ayer, donde, entre los pregones de diarios con los últimos telegramas, el rodar de los carruajes y el bocinar de los automóviles, no hay más huellas históricas visibles que esa pareja de miñones, con sus bigotes veteranos y sus boinas rojas?

Como el devoto y férvido Topsius, de La Reliquia, al entrar en su hotel de Jerusalén, nosotros percibimos «el ultraje de la civilización». En el vagón que hace unas horas nos conducía, ordenando libros y planos, mapas y folletos, hemos ido evocando el paso de la Historia por estas tierras venerables. Tubalistas, iberos, celtas, romanos, visigodos, árabes, todas las razas invasoras fueron surgiendo a nuestra fervorosa evocación. Desde el hombre de las cavernas, con sus pieles y su quijada bíblica, hasta los alarifes medioevales, con su tabardo y su montera, las épocas históricas se nos aparecían como en sueños.

Saturados de la emoción por nuestros conjuros, pensando en dólmenes y lápidas, en lucillos y en cresterías, en árulas y en capiteles, henos aquí, desencantados del divino encanto, enfrente de esta realidad civilizada y confortable del hotel, con alfombras ricas, damas lujosas y camareros correctísimos bajo el frac.

Se nos anuncian las visitas de un familiar del señor Obispo, que viene a darnos hora para la audiencia; del director de La Libertad, que se apresura a saludar al compañero en periodismo; del Gobernador civil, que en persona acude a ser ya nuestro inseparable consejero. Las cartas de presentación que previamente fuéronle enviadas por amigos nuestros de Madrid, originaron la bondad de estas valiosísimas visitas, en las cuales se concertó el programa de nuestras excursiones e investigaciones.

Ya en estas entrevistas preliminares, sobre todo en las celebradas con el gobernador civil, D. Salvador Aragón, con el obispo, D. José Cadena y Eleta, y con el presidente de la Diputación provincial e insigne poeta y arqueólogo, D. Federico Baráibar, fué poco a poco resurgiendo la Vitoria monumental y artística que buscábamos.

Las primeras visitas a la Catedral vieja, con su portada y atrio ojival, sus estatuas con doselete y sus capillas; los sepulcros de San Pedro, labrados con suntuosidad florentina; la parte escalonada de la ciudad, con recinto murado y calles estrechas por donde aun esperamos ver el paso de las viejas merindades; la casa del Cordón, en cuyos umbrales oyó el cardenal Adriano la noticia de su elección para la Silla gestatoria; toda la red gremial de calles que se llaman, como en los cronicones y ordenamientos, de la Cuchillería, de la Herrería, de la Zapatería, de la Pintorería, de la Correría; el palacio, con torreón cuadrado y soberbio escudo, ante cuya portada, de labrada piedra, tal vez se ha detenido el nupcial cortejo de D. Pedro Martínez de Álava y de D.^a María Díaz de Esquivel; los diversos conventos, colegiatas, asilos, hospitales, asentados en edificios en donde un capitel, una fenestra, un arco o simplemente un pretil, tienen poder y fuerza de conjuros, nos revelaron bien pronto la Vitoria monumental y artística que pasamos a describir.

CATEDRAL VIEJA SANTA MARÍA DE SUSO

HISTORIA

Fué, según el Sr. Carreras Candi, en su Obispado y fueros de Álava, uno de los templos-fortalezas que hacia los años de 1181 fundara el rey de Navarra D. Sancho, el Sabio.

La obra primitiva era románica; pero ni de ella ni de la fortificación se conserva hoy nada.

Las obras del actual templo datan de la segunda mitad del siglo XIV.

ESTILO

Es ojival, aun cuando en la portada y atrio ofrece, por acción de varios revoques, ciertas muestras de modernismo tan irrespetuoso como deforme.

VITORIA Vista exterior de la Catedral vieja.

VITORIA Vista exterior de la Catedral vieja.
VITORIA Vista exterior de la Catedral vieja.

VITORIA Planta de la Catedral vieja. (Plano de D. Vicente Lampérez.)

VITORIA Planta de la Catedral vieja. (Plano de D. Vicente Lampérez.)
VITORIA Planta de la Catedral vieja. (Plano de D. Vicente Lampérez.)

DESCRIPCIÓN (Láminas 1 y 2)

La portada, bellísima, nos ofrece un arco triple de entrada con estatuas bajo doseletes. La archivolta es sencilla y tiene primorosos remates clásicos. Pero la torre que Amador de los Ríos en sus Estudios califica de «desdichada», es más que una desdicha, una verdadera profanación.

El pórtico, espacioso, denota por sus inscripciones que se le incorporó la antigua capilla de Paternina, y es muy labrado y elegante.

Lámina 1. VITORIA Santa María de Suso (Catedral vieja): Portada.

Lámina 1. VITORIA Santa María de Suso (Catedral vieja): Portada.
Lámina 1. VITORIA Santa María de Suso (Catedral vieja): Portada.

Lámina 2. VITORIA Santa María de Suso (Catedral vieja): Pórtico.

Lámina 2. VITORIA Santa María de Suso (Catedral vieja): Pórtico.
Lámina 2. VITORIA Santa María de Suso (Catedral vieja): Pórtico.

El templo consta de tres naves. En la de la Epístola están los altares del Nacimiento de San Bartolomé y de San José, de tallas muy poco notables e imágenes lamentablemente modernas. En la del Evangelio hay cinco capillas, que son: San Juan, Entierro, Óleos, Concepción y Victoria, esta última de la Casa de Verástegui.

En la nave del centro existe un altar frontero de Jesucristo, antes de la Esclavitud. En esta capilla está el sepulcro de su fundador, don Francisco de Galarreta, ministro de España en Flandes, el cual sepulcro tiene unos relieves italianos dignos de mención.

En la parte central del crucero se levanta la capilla mayor con un hermoso tabernáculo y un retablo altísimo, obra del Santero de Payueta, famoso escultor alavés.

Detrás del altar mayor están los sepulcros de Martín Salinas, tesorero de Isabel, la Católica, y de su hijo, del mismo nombre, embajador del Rey de Hungría.

Cerca del mismo altar se alzan dos elegantes púlpitos labrados, y sobre ellos se ven algunos trofeos militares de la primera guerra de África; la bandera del tercio alavés, y una espingarda y una gumía, tomadas en la batalla de Wad-Rás.

En el ábside están las capillas de San Ramón, San Marcos, el Pilar y el Rosario; en esta última hay una lápida conmemorativa de la erección de la Catedral, con la inscripción en latín, vascuence y castellano.

En la sacristía hay un cuadro representando una Piedad ó Descendimiento, que por el asunto, por la ejecución y por la soberana elegancia de ciertas figuras, se atribuye a Van-Dyck. También hay una Concepción y una Magdalena de Carreño.

La capilla de Santiago, ahora templo parroquial, tiene un altar estilo Renacimiento, con dos cuadros, uno de la Virgen y otro del fundador, D. Francisco Antonio de Echávarri, capitán general que fué de Nueva España; las tallas de un retablo de las ánimas, de un San Judas y de una Soledad, todas son del dicho Santero de Payueta, cuyo nombre fué Valdivieso. En el guardajoyas hay una cruz de plata, cuyas soberbias labores se atribuyen a Benvenuto.

La única obra románica que se conserva en este templo es una sencillísima Virgen de la Esclavitud, escultura que guarda grandes analogías con la de Nuestra Señora de Avendaño, que se venera en la ermita de San Martín, próxima a Vitoria. (Láminas 3 y 4.)

TEMPLO DE SAN VICENTE

HISTORIA

También, como Santa María de Suso, fué de antiguo una fortaleza, transformada en templo a principios del siglo XIII, y de la que fué alcaide D. Juan de Mendoza.

El templo actual se edificó en los comienzos del siglo XV.

ESTILO

Ojival, como el de Santa María de Suso, aunque menos exornado y rico.

DESCRIPCIÓN

Edificado el templo ex fortaleza en la parte más alta de la ciudad, hay que llegar a él subiendo la cuesta de su nombre.

La fachada es sencilla, casi pobre, y la torre, de construcción moderna y estilo bizantino, se edificó sobre la que servía de telégrafo óptico.

Lámina 3. VITORIA Ntra. Sra. de la Esclavitud en la Catedral vieja.

Lámina 3. VITORIA Ntra. Sra. de la Esclavitud en la Catedral vieja.
Lámina 3. VITORIA Ntra. Sra. de la Esclavitud en la Catedral vieja.

Lámina 4. VITORIA Ntra. Sra. de Avendaño en la ermita de San Martín.

Lámina 4. VITORIA Ntra. Sra. de Avendaño en la ermita de San Martín.
Lámina 4. VITORIA Ntra. Sra. de Avendaño en la ermita de San Martín.

No tiene pórtico, ni ábside, ni crucero, y las tres naves de que se compone son estrechas y reducidas.

Hay varios altares y capillas, de las cuales la más hermosa se llama de la Cruz o de los Pasos. El coro y los retablos carecen de valor artístico.

El altar mayor es semichurrigueresco, y se compone de tres cuerpos, con una iconografía detestable.

Son de notar en esta iglesia las pilas bautismales, dos hermosas conchas de cerca de 70 kilos cada una. Entre ambas pilas hay sendas sepulturas, en las que antes se enterraban en una los ajusticiados y en otra los verdugos.

En la citada capilla de los Pasos se guardan los de las procesiones de Semana Santa, alguno atribuído a Gregorio Hernández, de bastante mérito.

TEMPLO DE SAN MIGUEL

HISTORIA

En el fuero dado a Vitoria por el rey D. Sancho, el Sabio, de Navarra, se menciona ya una capilla románica fuera de las murallas de la antigua Villasuso, la cual capilla se convirtió en templo al ensancharse la ciudad, y por la altura de su emplazamiento hubo que hacer grandes desmontes y terraplenar gran parte de las viejas murallas, quedando, a pesar de todo, muy sobre el nivel de las calles que la rodean.

ESTILO

Como las anteriores, ojival, pero más moderno y elegante.

DESCRIPCIÓN

La fachada es airosa, y tiene una portada de gusto románico. El pórtico, muy alto, luce una doble puerta dividida por un machón central, sobre el cual, en su hornacina de jaspe, está la Virgen Blanca, patrona de Vitoria.

Consta el templo de tres naves y crucero.

La puerta principal da a la nave de la Epístola, adornada con la estatua de San Miguel, y el tímpano ostenta primorosas labores.

En esta nave de la Epístola están los tres altares de la Virgen y el de San Nicolás, con tallas estimables, y una pila lustral labrada, de gran mérito.

En la nave del Evangelio hay otros tres altares pequeños, con enterramientos, y una capilla consagrada a la Virgen Blanca.

El altar mayor es magnífico. Se compone de un gran retablo de tres cuerpos, todos tres con esculturas, hecho por Juan de Velázquez y dirigido por Gregorio Hernández. Se contrató en 1624, y fué entregado en 1632.

El estofado y pintado de las imágenes de San Miguel, la Concepción y los Ángeles los hicieron Diego de la Peña y Diego Valentini Díaz; el retablo lo pintó y doró el vitoriano Diego de Cisneros, y el zócalo, de mármol negro de Anda, lo hizo el cantero Sebastián de Amezti. Toda la obra importó 82.190 reales con 82 maravedises.

En la parte exterior del ábside está la hornacina, en donde se guardaba el célebre machete vitoriano sobre el cual juraba el síndico cumplir leal y fielmente su cometido.

TEMPLO DE SAN PEDRO

HISTORIA

Es el templo parroquial de construcción más moderna, pues se edificó a fines del siglo XV.

ESTILO

Ojival, con labores delicadísimas que le dan un mérito extraordinario.

DESCRIPCIÓN

La fachada, cuya puerta principal da a la calle de la Herrería, tiene un pórtico ancho adornado con doseletes, en cuyas hornacinas faltan las estatuas. (Lám. 5.)

Se compone de tres naves y un crucero. A entrambos lados del crucero hay dos capillas, la bautismal y la de los Reyes, ésta de estilo plateresco, donde hay algunos lienzos atribuídos a Ribera.

A la derecha del altar mayor se encuentran las capillas del Amor Hermoso, de la Soledad y del Pilar, con esculturas de Gregorio Hernández.

En la nave del Evangelio están los altares de San Isidro, San Antonio y San Cristóbal, con tallas de algún mérito, y en la sacristía se guarda una mesa de mármol negro de Cuartango, larga de 13 pies y ancha de cinco pies y medio.

Pero lo verdaderamente notable en la iglesia de San Pedro son sus monumentos funerarios, de los cuales ha dicho Amador de los Ríos:

Lámina 5. VITORIA Portada de la iglesia de San Pedro.

Lámina 5. VITORIA Portada de la iglesia de San Pedro.
Lámina 5. VITORIA Portada de la iglesia de San Pedro.

«Ninguna iglesia vascongada ha atesorado tantos y tan preciosamente artísticos como la iglesia de San Pedro, de Vitoria, que constituye en este punto un interesante, aunque breve, museo arqueológico.»

En el altar mayor, a ambos lados y en las capillas laterales, puestos sin orden, hay gran número de sepulcros de tres centurias: del siglo XIV, del XV y del XVI.

Carcomidos los unos por el tiempo y por la humedad, rotos los otros por la incuria humana, dos sólos, de entre tantos, se conservan en buen estado.

Son éstos los sepulcros de D. Pedro Martínez de Álava, guerrero insigne que acaudilló en la conquista de Granada las huestes alavesas, y de D. Diego de Álava y Esquivel, su hijo, obispo, sucesivamente, de Astorga, Ávila y Córdoba, el cual tuvo no escasa intervención en la Corte de Felipe II.

Entrambos monumentos funerarios son de bronce y ejecutados primorosamente con las más ricas galas del Renacimiento.

A la rara importancia artística de estas dos joyas tumulares consagró Amador de los Ríos los siguientes párrafos:

«Levántase la capilla mayor de la iglesia de San Pedro sobre el pavimento de la iglesia como unos 30 centímetros y elévase el presbiterio sobre la misma en análoga proporción, formando, en consecuencia, dos distintos planos.

»En el primero, bajo el arco apuntado que señala el intercolumnio, y al lado del Evangelio, existe el sepulcro de D. Pedro Martínez; en el segundo, ya tocando el retablo mayor, se halla el de su hijo D. Diego.

»Compónese el sepulcro de D. Pedro de un lecho mortuorio, cuyo perfil apenas puede gozarse, de borroso que está, y de la estatua yacente del capitán insigne, cubierta de una completa armadura y sobre ella una túnica o dalmática; apoya su cabeza en un rico almohadón, ostentando en la diestra la espada o montante (de que sólo se ha conservado la empuñadura, que es preciosa) y dibujados de resalto sobre el pecho los escudos de armas de su familia y de su esposa, doña María Díaz de Esquivel.

»A los pies y sobre el lado derecho, siguiendo la antigua usanza, mírase recostado un pequeño perro, el cual luce un collar elegante con los escudos de la Casa. En el frente del expresado lecho se ve grabada una leyenda castellana, que consagra la memoria del guerrero, declarando que pasó de esta vida «a XX de Enero de MDXXX».

»A esto se reduce, en suma, el monumento sepulcral de D. Pedro Martínez de Álava. La proporción general de la estatua, el exquisito modelado de la cabeza y manos, el gusto de la ejecución en armas y túnica y el acabamiento y gracia de todos los pormenores, lo elevan, sin embargo, a la categoría de una de las más preciosas joyas que durante la primera mitad del siglo XVI tributaron las artes italianas al Imperio de Carlos V.

»En un nicho, cerrado por sencillos balaustres de hierro y próximo al altar mayor, cual ya indicamos, guárdanse los restos mortales del obispo D. Diego de Álava y Esquivel; y sobre el mencionado nicho, bajo un arco redondo de sillería, contémplase el ya indicado sepulcro.

»Fórmase, como el de D. Pedro, de una cama o lecho funerario, y de la estatua yacente del Prelado, vestido de pontifical. Mucha es la belleza de este monumento, donde pareció el estatuario apurar así las grandes máximas del arte, como las galas de ejecución, y no faltará alguno que, pagado del noble partido de los paños y demás ventajas del hábito talar, prefiera la estatua del Obispo a la del guerrero. Nosotros nos inclinamos, sin embargo, a esta última, por representar más inmediata y genuinamente los buenos tiempos de la escuela florentina.

»Una y otra fueron fundidas en Italia; la de D. Pedro antes de 1540; la de D. Diego, después de 1526, en que el Obispo fallece; pues según expresa el epígrafe latino que exorna el sepulcro, fué costeada por su sobrino y homónimo. De todos modos son las más notables estatuas del siglo XVI que hemos visto en el país vasco.

»Entre los varios monumentos mortuorios que además de los dos citados hemos dicho que hay en San Pedro, también merece mencionarse la estatua de mármol que se ve en la segunda nave.

»Representa a un guerrero tendido en lecho funeral y cubierto todo de armas, las cuales aparecen enriquecidas por bellos y gallardos relieves y pertenecen a la mitad del siglo XVI.»

CONVENTO DE SAN FRANCISCO

HISTORIA

Según los cronistas de la Orden Fr. Lucas Vadingo y Fr. Francisco Gonzaga, asegura la tradición que este convento lo mandó construir el santo fundador cuando en su romería a Santiago pasó por Vitoria, por los años de 1214.

Un documento que se conservaba en el archivo hacía saber que ya existía el edificio en el año de 1248 «reinante el rey don Fernando de Castilla, don Diego teniendo a Álava por mano del rey».

En sus comienzos fué una modesta iglesia románica, que después quedó reducida a capilla del convento.

No tardó éste en tener poderosos protectores, como D.^a Berenguela López, hija de D. Diego de Haro, señor de Vizcaya, y doña Leonor, esposa del célebre cronista Ayala, y con sus auxilios se construyó un edificio de mucha capacidad, con un templo de estilo ojival, con trece capillas, siendo las mejores las de la Magdalena y la Asunción. En todas ellas existen aún enterramientos de varios alaveses ilustres.

El retablo del altar mayor era una hermosa obra de dos cuerpos; el primero, corintio, de 24 pies de altura, y el segundo de 16, de orden compuesto, dirigidos por el artífice Victoriano José Moraza.

Junto a la cabecera del altar mayor había una magnífica urna de alabastro, cuya inscripción, aunque borrosa, permitía leer:

✠ AQI: YAZE: DONNA: ISABEL: QU: DIOS: PDONE: AMEN: NIETA::: NOBLE: REI: DON: ALFONSO: DE: CASTIELLA: E: FIJA: DEL: CONDE: DON::: LLO: E: MUGIER: QE: FUE: DE: PERO: VELAZ: DE: GUEVARA: FIJO: DE: DON: BEL RAN: DE: GUEVARA: ET: FINO: XXX: DE: DECIEMBRE: ANNO: DEL: NASCIMIENTO: DEL: SALVADOR: IHUXPO: DE: MIL: CCCC: I: ANNOS.

En el oratorio de lo que fué enfermería del convento se guardaba un cuadro de la Purísima Concepción de unos diez palmos de alto por siete de ancho, debido al pincel de Carreño.

Fué este convento el principal que la Orden de San Francisco tenía en el Norte de España y uno de los mejores que había en nuestra nación, contando con magnífica biblioteca y cátedras de Teología, muy concurridas en su tiempo. También se celebraron en él las juntas generales de Álava y sesiones del Ayuntamiento.

Al incautarse de él el Estado lo destinó a cuartel, almacenes y hospital de Ejército. Actualmente se ha transformado en cuartel de Infantería.

CONVENTO DE SANTO DOMINGO

HISTORIA

Lo fundó el vitoriano Fr. Pedro Ochoa, reduciéndolo a forma de monasterio el año 1235.

Su local primitivo fué la casa-fortaleza, los palacios que el rey don Sancho, el Fuerte, de Navarra, poseía en Vitoria, y la ermita de Santa Lucía, próxima a ellos.

Su iglesia, de una sola y hermosa nave, se construyó en estilo ojival del siglo XV.

Aun se conservan entre la belleza de sus ruinas, arcadas de gallardos capiteles que se alzan, sin techumbre, bajo el cielo azul; y apuntaladas entre andamiajes con dos órdenes de columnas a cada lado, aun quedan las magnificencias de su portada, testimoniando el primor de la fábrica ojival.

El haber traído de Flandes, a principios del siglo XVI, el vitoriano D. Diego Martínez de Maestre, la imagen de la Virgen del Rosario, dió bastante importancia al convento por la gran devoción que despertó. Aumentaron las limosnas y donativos que permitieron edificar el claustro, mejorar las obras del templo y construir la bonita portada.

En lo que fué capilla del Noviciado había hermosos cuadros de Ribera, que hoy se conservan en la Diputación, regalados por el ministro de Carlos II, D. Pedro de Oreitia, natural de Vitoria, a quien se le enterró en el templo.

Actualmente el convento de Santo Domingo, en ruinas, conserva todavía la portada y gran parte del primoroso claustro ojival.

CONVENTO DE LAS BRÍGIDAS

HISTORIA

Se llamó antes de la Magdalena, y se ignora la fecha exacta de su fundación.

Por escritura otorgada entre la Cofradía de Arriaga y el Concejo de Vitoria, en 24 de noviembre de 1291, pasó la iglesia a ser del patronato y señorío de la ciudad, y en ella los canónigos y beneficiados de la colegiata dijeron misa los domingos y días festivos.

Después de hacer en el edificio algunas obras de importancia, en 1589 se establecieron en él cinco religiosas carmelitas descalzas, procedentes del convento de San José, de Santa Ana (Burgos), previa capitulación con la ciudad.

No pudiendo los frailes carmelitas de Logroño trasladarse a Vitoria y ocupar el convento de la Concepción, se marcharon las monjas a la capital riojana en 1651. Al siguiente año, las monjas de Santa Brígida, residentes en Valladolid, pidieron permiso a la ciudad para establecerse en el abandonado convento, y habiéndosele concedido, lo ocuparon en 15 de marzo de 1653.

Poco tiempo después aumentó bastante el número de religiosas, y de aquí salieron algunas para Méjico y otros países del Nuevo Mundo.

En 1784 se hicieron en el edificio importantísimas mejoras por el arquitecto D. Justo Antonio Olaguibel.

ESTILO

Ofrece una fachada hermosísima de estilo jónico. En el frontis, bajo la sencilla cornisa que sustenta un escudo con las armas de Álava, se mira una portada de resalto que representa el milagro de Lázaro el leproso. (Lám. 6.)

El edificio estaba en el lugar donde ahora se levanta la Catedral nueva. Actualmente, reedificado en las Cercas Bajas, no conserva del antiguo convento más que la portada ya descrita.

CONVENTO DE SAN ANTONIO

HISTORIA

Se llamó antiguamente de la Concepción, y está en la plaza del General Loma.

Lo fundaron D. Carlos de Álava y D^a María Vélez de Ladrón de Guevara, condesa de Tripiana, la cual mandó en su testamento que se erigiese en Vitoria un convento de religiosos recoletos de la Orden de San Francisco por los años de 1604.

En 15 de noviembre de 1627 los religiosos carmelitas de la provincia de Castilla tuvieron pleito con los franciscanos, y lo ocuparon por resolución a su favor.

Recayó el patronato en el Marqués de Mortara, como heredero de los fundadores, y se continuaron las principales obras de fábrica bajo la dirección de los arquitectos D. Juan Vélez de la Huerta y su hijo don Pedro.

ESTILO

La fachada, de estilo grecorromano, tiene a entrambos lados del frontis dos grandes hornacinas, con dos colosales estatuas de San Francisco y San Antonio, atribuidas a Gregorio Hernández. (Lám. 6.)

DESCRIPCIÓN

El templo es de una sola nave, con ocho altares.

En el altar mayor hay un retablo de talla dorada con varios huecos, donde en su tiempo aparecían estatuas de la Virgen y de los Apóstoles, que han desaparecido y que, como el retablo y las estatuas de la portada, se creen de Gregorio Hernández.

Lámina 6. VITORIA Convento de las Brigidas.

Lámina 6. VITORIA Convento de las Brigidas.
Lámina 6. VITORIA Convento de las Brigidas.

Convento de San Antonio.

Convento de San Antonio.
Convento de San Antonio.

A uno y otro lado del altar mayor se ven, en mármol negro, los sepulcros de D. Carlos de Álava y de la Condesa de Tripiana, fundadores.

Hasta la exclaustración hubo siempre en el edificio de 12 a 20 religiosos profesos y varios legos y novicios.

Al desamortizarse los bienes eclesiásticos pasó a ser propiedad de la Condesa de Monte Hermoso, que lo destinó a almacenes, y luego lo ocuparon las monjas de Santa Clara.

CASA DE MISERICORDIA (Hospicio)

HISTORIA

Ocupa lo que fué antiguo Colegio de San Prudencio, fundado por el vitoriano D. Martín de Salvatierra, obispo de Segorbe y Ciudad-Rodrigo, quien por los años de 1580 y 1602 hizo varias donaciones para construir un buen Seminario; pero las obras no comenzaron hasta 1638, dirigiéndolas el religioso franciscano Fr. Lorenzo Jordanes, reputado como uno de los mejores arquitectos de su época.

ESTILO

Dórico-jónico, en donde resplandecen por su severidad grandiosa y su elegancia austera los ideales arquitectónicos de Juan de Herrera y de Toledo. (Lám. 7.)

Lámina 7. VITORIA Casa de la Misericordia.

Lámina 7. VITORIA Casa de la Misericordia.
Lámina 7. VITORIA Casa de la Misericordia.

Portada de la iglesia de la Misericordia.

Portada de la iglesia de la Misericordia.
Portada de la iglesia de la Misericordia.

DESCRIPCIÓN

La fachada principal es sencillamente un primor. Su primer cuerpo es dórico, con ocho columnas de piedra negra caliza, de Anda. El segundo cuerpo es jónico, y tiene el mismo número de columnas.

El cimborrio, de forma octogonal, está adornado por columnas pareadas de orden jónico. El vestíbulo, amplio, hermosísimo, es de un buen gusto, verdaderamente notable.

En la capilla hay una estatua de D. Martín de Salvatierra, en piedra blanca, con ropaje pontifical, colocada en un nicho junto al Evangelio, y atribuida a Gregorio Hernández.

El templo se compone de una rotonda y de una nave recta, con un coro poco notable. Los departamentos para asilados y demás dependencias, aun cuando están dotados de todos los modernos adelantos higiénicos, tampoco son, artísticamente, dignos de singular mención.

HOSPITAL CIVIL DE SANTIAGO

HISTORIA

Fué trazado y dirigido por el arquitecto D. Mateo de Garay.

Se comenzó en 1803, y las obras se dieron por terminadas en 1807. Su coste subió a más de 400.000 pesetas.

ESTILO

Indeterminado, con remates, labores y ventanales de cierta elegancia.

DESCRIPCIÓN

Situado en el camino de Salvatierra, se compone de un extensísimo paralelógramo, que en un principio constaba de dos martillos laterales y una galería central; después se le agregó un cuerpo saliente, de iguales dimensiones que el primitivo.

Carece de fachada principal y la entrada la tiene por la parte Oeste, donde hay una puerta sencillísima y un portal con columnas pareadas y algún adorno.

La capilla, de construcción más moderna, está fuera del edificio, con el que se comunica por una galería cubierta.

PALACIO DE LA DIPUTACIÓN

HISTORIA

Los planos son del arquitecto D. Miguel de Saracibar. Comenzaron las obras en 1833; surgió a poco la guerra civil y se suspendieron. Se hizo la paz, y hacia el año de 1844 se terminó el primer cuerpo del edificio. Luego se le añadió un segundo cuerpo, y por fin, hacia 1858, dióse el edificio por terminado.

ESTILO

Dórico moderno, pero sin particular gusto ni elegancia.

DESCRIPCIÓN

Se asciende por una ancha escalera de piedra, con descansos y antepechos laterales, vigilados por las estatuas de los ilustres alaveses Álava y Verástegui.

VITORIA Palacio de la Diputación.

VITORIA Palacio de la Diputación.
VITORIA Palacio de la Diputación.

La portada, de orden dórico, como hemos dicho, se compone de seis columnas de una sola pieza, que sirven de sostén a la gallarda balaustrada, tallada en piedra, del piso superior. Sobre la cornisa de la parte central se alza, esculpido también en piedra, el escudo de la provincia.

A los lados sobresalen los cuerpos laterales, teniendo en cada uno de los dos pisos que los forman tres balcones a la plaza, otros tres a las calles laterales y uno a la escalinata. En los adornos que coronan los balcones, y entre ondas de esculpido follaje, se ven los escudos de las principales villas y pueblos. Las paredes de la fachada son de piedra de sillería.

Tras de subir la escalinata y atravesar un corto vestíbulo, se entra en el salón de sesiones, que tiene una rotonda con precioso artesonado de luz cenital.

Cerca del testero principal está la mesa y asiento del diputado general; a los costados, y formando casi una elipse, los bancos de los antiguos procuradores; en las paredes hay seis grandes hornacinas con las estatuas de Vela Giménez, Fernán González, Alfonso XI de Castilla, Isabel la Católica, Carlos V y Felipe V: las seis de tamaño natural.

Los respaldos de los escaños y la baranda tienen tallas de gusto.

En los cuerpos salientes de la planta baja están, a la derecha, la biblioteca y el archivo, y a la izquierda, los despachos del Presidente y de la Comisión provincial. En el despacho presidencial están el San Pedro y San Pablo, ambos maravillosos lienzos de Ribera, y en el salón de sesiones, el verdaderamente excepcional y admirable lienzo del mismo pintor, Cristo en la agonía. La restauración de este lienzo, hecha con gran respeto y fortuna por Nicolás Gato de Sema, costó más de 25.000 reales.

Frente al palacio, en un jardín con verja, se alza la estatua de don Mateo Benigno de Moraza; los dos primeros árboles de la entrada son dos retoños del famoso Árbol de Guernica.

PLAZA NUEVA

HISTORIA

Empezó a construirse en 1781 y se acabó en 1791. Fué dirigida por el arquitecto D. Justo A. de Olaguibel.

ESTILO

Grecorromano, sin el menor adorno, de una sobriedad casi lúgubre.

DESCRIPCIÓN

Se compone la plaza Nueva, como la Mayor de Madrid, por la que se diría planeada, de cuatro lienzos grandes de sillería, sustentados por otros tantos pórticos, de numerosos arcos.

VITORIA Plaza Nueva y Ayuntamiento.

VITORIA Plaza Nueva y Ayuntamiento.
VITORIA Plaza Nueva y Ayuntamiento.

Su planta es un cuadrado perfecto, de unos 61 metros de lado. Cada lienzo mural tiene 19 arcos, y la elevación de éstos es de 12 metros.

Los pórticos, de cuatro metros de anchura, están bien enlosados, y tienen bovedillas que dividen los pilares.

Todas las casas son de construcción igual: planta baja y dos pisos. Las fachadas que dan a la plaza son de mampostería, y las laterales de sillar. Los mejores comercios están situados en los pórticos, y los soportales son el paseo predilecto de invierno.

AYUNTAMIENTO

HISTORIA

La misma que la de la plaza Nueva, puesto que su edificio está en el centro del lienzo sur.

ESTILO

Se diferencia de los demás edificios de la plaza en que las columnas de su pórtico, que sobresale un poco de la línea general, son de orden toscano. Sostienen una balaustrada de piedra y sobre ella el balcón corrido del piso principal. En el ático está el escudo de armas de la ciudad, y debajo de él, una lápida con la inscripción: «¡Viva Alfonso XIII!»

La escalera es magnífica, y las dependencias, instaladas con cierto lujo. En la sala capitular se guardan numerosas reliquias de las pasadas guerras civiles, descollando entre todas la bandera que regaló la Reina Gobernadora a la milicia urbana por su heroico comportamiento al rechazar las fuerzas carlistas, que, al mando de Zumalacárregui, habían entrado en la ciudad el 16 de marzo de 1834.

CASA DEL CORDÓN

HISTORIA

En la calle de la Cuchillería, como su edificio más característico y más notable, está la llamada «Casa del Cordón» (lám. 8), cuya antigüedad se remonta al siglo XVI, y en la que el cardenal Adriano de Utrech recibió la noticia de su elevación al Pontificado cuando pensaba en rendir a Fuenterrabía.

ESTILO Y DESCRIPCIÓN

Ojival, de la época florida, según se advierte en los adornos de su fachada, entre cuyos dos típicos arcos, rodeados por un cordón de piedra, hay una puertecilla con la inscripción: «Ave María», en caracteres góticos.

Sobre uno de los arcos, y también rodeada del cordón, está la imagen, esculpida en piedra, de San Francisco, arrodillado y recibiéndo la inspiración divina. Sobre el otro arco, tallado en piedra, se ve un sol, y más arriba de él, primorosamente esculpido, un escudo de armas.

PALACIOS DE VENDAÑO, ÁLAVA Y OTROS

HISTORIA

Aun cuando en lamentable estado de ruina, en la citada calle de la Cuchillería está el palacio de los Marqueses de Vendaño, que tuvo un magnífico torreón cuadrado, de fortísima sillería, obra del siglo XV, hoy derruída casi por completo.

Lámina 8. VITORIA Casa del Cordón.

Lámina 8. VITORIA Casa del Cordón.
Lámina 8. VITORIA Casa del Cordón.

El aspecto exterior del edificio es el de una fortaleza medioeval y representó un papel importante en las discordias intestinas que tantas veces ensangrentaron las calles de la ciudad. La construcción interior también está en ruinas, transformada en inverosímil casa de vecindad; pero, a juzgar por algún detalle que el ojo escrutador percibe, debió ser suntuosa, y este palacio de Vendaño uno de los mejores de Álava y aun del reino.

VITORIA Patio del Palacio de Vendaño.

VITORIA Patio del Palacio de Vendaño.
VITORIA Patio del Palacio de Vendaño.

Al lado de la Casa del Cordón hay otra, cuya fachada, estilo Renacimiento, es curiosísima, y más abajo otras dos, con portadas en piedra de bastante mérito.

Lámina 9. VITORIA Palacio de Álava.

Lámina 9. VITORIA Palacio de Álava.
Lámina 9. VITORIA Palacio de Álava.

En la calle de la Correría también hay varias casas con escudos interesantes de rancio abolengo.

En la de la Pintorería existe un palacio, de fachada plateresca, con un hermoso escudo de armas labrado en su frontis. Se edificó en el siglo XVII sobre el propio solar en donde estuvo el palacio de los reyes Alfonsos, el Sabio y el Justiciero.

Especialmente digna de mención entre tanto edificio notable es la llamada de los Álava, emplazada entre las calles de la Zapatería y de la Herrería. Por lo que de ella resta se comprende que debió ser un soberbio y espléndido palacio de hacia la mitad del siglo XV. (Lám. 9.)

La fachada que da a la calle de la Zapatería es de estilo serio, formada de grandes sillares, y en ella hay dos amplias puertas con arcos apuntados y ventanales con escudos de armas, follajes y labrados de imponderable gusto. La otra fachada está formada por una galería ojival, de arcos elegantes y columnas de esbeltez noble.

Toda esta parte alta de la ciudad, tan señoril, tan típica y tan melancólica está llena de ruinas verdaderamente interesantes.

Aun podríamos glosar ciertos edificios, como la cárcel, los mercados, el teatro y la plaza de toros, si hubiese en ellos algo digno de mención. Pero son tan vulgares, que el buen gusto impone sobre ellos una previa censura y será prudente callarlos.

CATEDRAL NUEVA (EN CONSTRUCCIÓN)

HISTORIA

La extensión de la Diócesis alavesa, que comprende, como se sabe, las tres provincias vascongadas; lo insuficiente de la Catedral vieja, según vimos al describirla, y el propósito, ya de luengos años, de dotar al Episcopado y a Vitoria de una Catedral digna de tan amplia diócesis, fueron razones que abonaron la actividad del prelado Sr. Cadena y Eleta, el cual acometió la empresa magna de construir la nueva Catedral. (Láminas 10 a 16.)

El 24 de febrero de 1900 convocó en el Palacio Episcopal a los representantes de las fuerzas vivas y entidades intelectuales y artísticas de la población, exponiéndoles el proyecto, que fué acogido con entusiasmo.

Se designó una ponencia técnica, compuesta de los arquitectos Sres. Iñiguez de Betolaza, Aguirre y Apraiz, los que dictaminaron como lugar más apropiado para el emplazamiento de la Catedral nueva el convento de las Religiosas Brígidas, situado entre las calles del Prado, de Castilla y de la Magdalena.

Se resolvió la celebración de un concurso, y el 27 de febrero de 1906 publicó las bases la Gaceta. El coste de las obras se fijaba en cinco millones de pesetas. El jurado, compuesto de los Sres. D. Augusto Font, profesor de Composición y Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Barcelona; de D. Ricardo Magdalena, arquitecto municipal de Zaragoza; de D. Joaquín Pavía, arquitecto de San Sebastián; de D. Fausto Iñiguez de Betolaza, arquitecto diocesano de Álava, y de D. José María Basterra, arquitecto de Bilbao, acordó, por unanimidad, premiar el proyecto de los Sres. D. Javier de Luque y D. Julián Apraiz, que es el que se está ejecutando.

La colocación de la primera piedra—con asistencia de los Reyes, del Nuncio, a nombre de Su Santidad, de los Arzobispos y Obispos de Burgos, de Sevilla, de Santander, de Pamplona, de Vitoria, de León y de Tarazona, y de todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la provincia,—fué una efemerides gloriosa, y la fecha del 4 de agosto de 1907 va unida al nacimiento oficial de la grandiosa fábrica.

Lámina 10. VITORIA Proyecto de la nueva Catedral en construcción.

Lámina 10. VITORIA Proyecto de la nueva Catedral en construcción.
Lámina 10. VITORIA Proyecto de la nueva Catedral en construcción.

ESTILO Y DESCRIPCIÓN

Según el proyecto de los Sres. Luque y Apraiz, el estilo de la nueva Catedral será el ojival puro del siglo XIII, con todo el adorno, filigrana y riqueza de líneas que dicho estilo permite y sin perjuicio de la severa gravedad que lo caracteriza.

VITORIA Catedral nueva: Detalle de un ventanal de la cripta.

VITORIA Catedral nueva: Detalle de un ventanal de la cripta.
VITORIA Catedral nueva: Detalle de un ventanal de la cripta.

La fachada principal, lo mismo que las laterales, situadas en los extremos de la nave transversal del crucero, serán primorosos trabajos de calado y crestería, de igual modo que los pináculos, ventanales y agujas.

Tendrá la Catedral una innovación muy conveniente; la de que el coro estará rodeando el ábside, y así no quitará la vista del altar y capilla mayor, como sucede en la Catedral vieja de Vitoria y en otras varias.

VITORIA Catedral nueva: Detalles del pórtico.

VITORIA Catedral nueva: Detalles del pórtico.
VITORIA Catedral nueva: Detalles del pórtico.

La planta de la Catedral tendrá la forma de una cruz latina. Le precede un gran pórtico, compuesto de tres bóvedas, cuya magnificencia anunciará la riqueza y grandiosidad interior.

Sobre los tramos extremos se alzarán las dos torres que, desde su planta a la cúspide, tendrán 97 metros de altura y serán muy ligeras y afiligranadas. El cimborrio, también bellísimo, está, por su estructura, inspirado en el célebre de Burgos.

El pórtico da acceso por tres grandes puertas al interior, que se compone de cinco naves.

El coste de la Catedral será de siete a ocho millones de pesetas.

Se instalará calefacción por el sistema de vapor y tuberías de agua condensada.

El alumbrado eléctrico será espléndido, conforme a los últimos adelantos.

Las cinco naves han de ser muy espaciosas; la central, de 14 metros de anchura, de eje a eje; las dos laterales inmediatas, de ocho metros, y las otras dos laterales alejadas, de seis metros y medio.

VITORIA Catedral nueva: Capitel del pórtico.

VITORIA Catedral nueva: Capitel del pórtico.
VITORIA Catedral nueva: Capitel del pórtico.

Lámina 11. VITORIA Detalles del pórtico de la Catedral nueva.

Lámina 11. VITORIA Detalles del pórtico de la Catedral nueva.
Lámina 11. VITORIA Detalles del pórtico de la Catedral nueva.

Detalle de un capitel de la nave baja.

Detalle de un capitel de la nave baja.
Detalle de un capitel de la nave baja.

El futuro templo ocupará una extensión total de 118 metros de largo por 48 de ancho.

Adosada a la Catedral, y en el lado correspondiente a la calle de la Magdalena, por la cual tendrá su entrada principal, se construirá la parroquia, que ocupará una extensión de 40 metros de largo por 24 de ancho.

A la derecha de la entrada de la parroquia se hallará la capilla bautismal y siguiendo la misma línea y hacia el fondo, el comulgatorio, la sacristía, el archivo parroquial, la colecturía y un vestíbulo.

En el costado izquierdo de la parroquia se habilitarán, entre otras dependencias, el vestuario, sala de monaguillos, despacho del Director y salón de ensayo de los músicos. En el fondo, detrás del altar mayor, un hermoso patio y a continuación el almacén y taller.

En la parte posterior izquierda, o sea con orientación al Mediodía, se construirá el claustro, que será cuadrado, tendrá grandes arcadas y ocupará una extensión de 900 metros cuadrados. En el fondo del claustro, la sacristía de canónigos y la sala capitular.

Detrás de la sala capitular el archivo y la secretaría; a la derecha, el despacho del Secretario, con antesala y vestíbulo, y a la izquierda, la sala particular del Obispo, con antesala y vestíbulo también.

En total, el claustro y sus dependencias ocuparán una extensión de 1.600 metros cuadrados.

Entre las adosadas a los muros y las aisladas, el templo constará de 82 grandes columnas.

Lámina 12. LA IRA LA CARIDAD LA FALSA AMISTAD LA PEREZA VITORIA Capiteles simbólicos de la Catedral nueva.

LA IRA
LA IRA
LA CARIDAD
LA CARIDAD
LA FALSA AMISTAD
LA FALSA AMISTAD
LA PEREZA
LA PEREZA

La cripta ocupa la extensión de la girola, y tanto las torres como el cimborrio y el crucero rematarán en cruces de hierro esbeltas y airosísimas.

LA CRIPTA.

La cripta de la nueva Catedral, que hemos visitado varias veces, acompañados del arquitecto, Sr. Luque, el cual, con el Sr. Apraiz, es autor, como ya se ha dicho, del proyecto en obras, se destina a panteón de los Obispos de la diócesis vascongada, y está situada debajo del espacio que en la Catedral propiamente dicha constituirá la girola.

Es la cripta de forma semicircular, y se compone de la nave de circulación y de siete capillas, entre las cuales se destacan por su arte primoroso y suntuario las del Rosario, la de Vizcaya, la de la Virgen de Begoña y la capilla de Navarra.

En la capilla central se ha colocado el altar del Cristo de la Buena Muerte, labrado todo en mármol de Carrara por el notabilísimo escultor D. Emilio Molina. En los entrepaños están los sepulcros de los Prelados y varios bocetos en barro que dan perfecta idea de cómo quedarán el día en que estén terminados.

El estilo general de la cripta es el mismo que ha de presidir en toda la obra, o sea el ojival del siglo XIII, con las influencias modernas que, necesariamente, han de prestarle los progresos artísticos conseguidos.

Todos los arcos ojivales son rebajados, de una gran robustez, y están reunidos en los centros de las bóvedas por 14 enormes claves de afiligranadas y variadísimas tracerías.

Lámina 13. VITORIA Gárgolas de la Catedral nueva.

Lámina 13. VITORIA Gárgolas de la Catedral nueva.
Lámina 13. VITORIA Gárgolas de la Catedral nueva.
Lámina 13. VITORIA Gárgolas de la Catedral nueva.
Lámina 13. VITORIA Gárgolas de la Catedral nueva.

Lámina 14. VITORIA Catedral nueva: Friso de un ventanal ornamentado con motivos de la guerra de Melilla.

Lámina 14. VITORIA Catedral nueva: Friso de un ventanal ornamentado con motivos de la guerra de Melilla.
Lámina 14. VITORIA Catedral nueva: Friso de un ventanal ornamentado con motivos de la guerra de Melilla.

Lámina 15. VITORIA Cripta de la nueva Catedral.

Lámina 15. VITORIA Cripta de la nueva Catedral.
Lámina 15. VITORIA Cripta de la nueva Catedral.

Lámina 16. VITORIA Catedral nueva: Estado de las obras en octubre de 1912.

Lámina 16. VITORIA Catedral nueva: Estado de las obras en octubre de 1912.
Lámina 16. VITORIA Catedral nueva: Estado de las obras en octubre de 1912.

Los capiteles de las columnas, que son, como las bases, de mármol de Escobedo, representan: los unos, asuntos religiosos, como los Mandamientos, las Obras de misericordia, los Pecados capitales; los otros, asuntos profanos, escenas y pasajes de historia y guerra; y algunos están compuestos de figuras grotescas y animales fantásticos, entrelazados por hojas de cardo, laurel, roble, etc., según el simbolismo del capitel.

La cripta recibe luz durante el día por 21 vidrieras (tres por cada capilla), cada una de las cuales reproduce un pasaje bíblico. Por fuera, los arcos de cada ventanal están también decorados en delicadísimas tallas de hojarascas y figuras grotescas del propio estilo.

El pavimento de la cripta es de mármol blanco, contorneado por fajas del mismo material y de color salmón.

La cripta es aneja á la Catedral, y cuando el templo esté acabado se descenderá a ella por un tramo de escalera que, arrancando detrás de la capilla mayor conducirá a la mesilla que actualmente sirve de pórtico de ingreso, y en la cual la escalera se bifurca en otros dos tramos que terminan en el suelo de la cripta.

Esta escalera va provista en toda su longitud de un monumental pasamanos de mármol de Escobedo con tracería ojival y cubierta por bóvedas de crucería rampantes. La clave de la bóveda de la escalera está exornada de los atributos episcopales.

JUICIOS SOBRE EL PROYECTO.

El juicio que tan grandiosa fábrica ha merecido a las autoridades más doctas, nos excusa de todo comentario.

La impresión que lo hasta ahora construído, la cripta, nos produjo las varias veces que la visitamos, es de grandiosidad, de suntuosidad, de austeridad, de elegancia, de arte majestuoso, severo y rico.

Críticos de arte tan reputados como los Sres. D. José Ramón Mélida, D. Francisco Alcántara y D. Rafael Domenech, juzgaron la instalación de fotografías y modelos en yeso de las obras de esta Catedral nueva en la Exposición de Arquitectura de Madrid, por abril de 1911, como algo extraordinario por su arte y su magnificencia. Y la Sociedad Central de Arquitectos, en oficio suscrito por su presidente, Sr. Lampérez, se dirigió con tal motivo al Presidente de la Junta de Obras de la nueva Catedral de Vitoria, felicitándole calurosamente por lo grandioso y acabado del proyecto, el cual, terminado en su ejecución, será, como tan repetidamente hemos dicho, honor de Vitoria, de su diócesis y de España entera.

BASÍLICA DE ARMENTIA

HISTORIA

«En lo más alegre, sano y ópimo de la llanura de Álava»—según Ibáñez en su Vida de San Prudencio—está situada Armentia, aldea del Ayuntamiento de Vitoria, a dos kilómetros de la capital.

La tarde en que, guiados por el Gobernador de la provincia, don Salvador Aragón, visitamos la admirable basílica, pudimos gratamente testimoniar el ambiente de campo y de égloga que D. Federico Baráibar señala en su Epigrafía armentiense.

«El caserío—dice el Sr. Baráibar—disperso en planos distintos, es ventilado y sano, y el paisaje que le sirve de fondo, abierto, amenísimo, con alternativas de tierras de labor, cerrados bosques y todas las incomparables bellezas de la Llanada de Álava.

»A las casas y palacios han sucedido nogales gigantescos; a las calles y plazas, muros de madreselvas y abillurris, y setos de perenne brusco. No hay bullir de gentes como cuando aquello fué refugio de cristianos batidos por los árabes; pero tampoco deprimente silencio; al contrario, las simpáticas voces de los campos suenan por allí libres y señoras, descollando entre todas, dulcísima y perpetua, la de la fuente que brota en Mendibe, y corriendo por el pueblo, se para a veces y forma remansos apacibles.»

¿De dónde viene el nombre de Armentia? Para Hernao, Larramendi y otros convencidos tubalistas, es simplemente variante del de Armenia, e impuesto por el propio Túbal, estirpe obligada de otras poblaciones españolas. Ibáñez dice que Armentegui quiere decir en vascongado «lugar de armenios», y que en las llanuras de Álava estableció Túbal su colonia, cuya capital fué Armentia.

Para el Sr. Baráibar la composición del vocablo Armentia da una etimología razonable. En vascuence arr es piedra y mendi monte; y el artículo ad, sufijado o pospuesto, dieron el término de Armentia, que significa «monte pedregoso o cantera», aludiendo a alguna notable en aquel lugar.

Según el Sr. Carreras Candi, en su Obispado y fueros de Álava, hacia el año 871, aparece ya como Obispo de Álava o de Armentia, puesto que con entrambos nombres figura el prelado Bivere, oriundo de una noble familia leonesa, refugiada en Álava.

«Bivere—escribe el Sr. Carreras Candi—debió ejercer muchos años el episcopado o hubo algún Obispo intermedio del cual nada se sabe hasta ahora.» Después, en la cronología episcopal hasta el siglo XII Armentia es sucesivamente incorporada y desmembrada de la Sede de Calahorra, hasta que D. Rodrigo de Cascante, al firmar en 1181 el Fuero que otorgó a Vitoria D. Sancho, el Sabio, de Navarra, se tituló Armentiensis episcopus.

«Consagrada la basílica bajo la advocación de San Andrés—dice el Sr. Amador de los Ríos,—y mientras Calahorra está en poder del sarraceno, Armentia es respetada desde los últimos días del siglo VIII como una nueva diócesis. Sólo en 1088, muerto el obispo Fortunio II, uno de los sabios Prelados que defienden en Roma el Rito Isidoriano, es agregada por autoridad de Alfonso VI a su antigua matriz, rescatada ya Calahorra del poder árabe.

»Desposeída de la silla episcopal, fué convertida la basílica de Armentia en colegiata, cuyo carácter conservó hasta 1498, en que trasladaron título y autoridad los Reyes Católicos a la parroquia de Santa María de Suso, armados al propósito de una bula pedida a Alejandro VI.

»Así pasó la importancia jerárquica de la basílica de San Andrés de Armentia; trescientos sesenta y tres años ha servido de parroquia, cuatrocientos diez fué colegiata; sobre dos siglos alcanzó la categoría de sede episcopal.»

ESTILO Y DESCRIPCIÓN

¿Ha conservado en tantas vicisitudes la integridad y la pureza de su primitiva construcción? Las investigaciones arqueológicas del señor Amador de los Ríos han realizado en este punto una empresa tan ardua como inmejorable. Gracias a los desvelos del insigne erudito podemos hoy trazar la historia de este glorioso monumento, verdadera joya románica, aun cuando profanada por dos reconstrucciones incalificables e increíbles.

Planta de San Andrés de Armentia. (Plano de D. Vicente Lampérez.)

Planta de San Andrés de Armentia. (Plano de D. Vicente Lampérez.)
Planta de San Andrés de Armentia. (Plano de D. Vicente Lampérez.)

Desde el siglo VIII, en que se construyó, hasta los años de 1776, en que, según la Academia de la Historia, «se mudó enteramente el semblante de la antigua fábrica», en el larguísimo trayecto de diez centurias, la basílica de Armentia ha sido despojada y trastornada de modo bárbaro.

Lámina 17. ARMENTIA Vista exterior de la basílica.

Lámina 17. ARMENTIA Vista exterior de la basílica.
Lámina 17. ARMENTIA Vista exterior de la basílica.

FACHADA.

«La fachada principal, esto es, la imafronte—dice el Sr. Amador de los Ríos,—tal como había llegado a los tiempos modernos, constaba de dos cuerpos; encerraba el primero la portada, compuesta de un arco adintelado, sobre el cual se levantaba un tímpano de medio punto, ornado de relieves y coronado por bella cimbra; mostraba el segundo cuerpo, en su centro, al Salvador, rodeado de los Apóstoles, en figuras de alto relieve, y veíase a los lados otros relieves, que en más antiguas esculturas representaban pasajes del Nuevo Testamento.

»Quedó la imafronte, en 1776, despojada de toda decoración y cerrada enteramente al acceso público; los miembros arquitectónicos y los relieves que la enriquecían fueron trasladados a un pórtico viñolesco, de cinco arcos redondos, el cual ofrece ahora entrada a la iglesia, y colocados allí con cierto desorden, que produce, en verdad, muy extraño efecto. (Lám. 17.)

»Entretanto, las impostas que, adornadas de un falso ajedrezado o de vástagos y flores, y siempre dispuestas en bisante, señalaron la división de los referidos cuerpos, y los canecillos y modillones, que recibieron y formaron el primitivo tejaroz, fueron distribuídos en la nueva fachada de 1776, ya para recibir las jambas de las ventanas, ya para servir de asiento a la cornisa que sostiene la armadura de aquella desdichada construcción, arrimada a la antigua basílica, para dar posada al párroco. Esta singular dislocación de miembros arquitectónicos aumenta por extremo el raro y desagradable efecto del pórtico.»

PÓRTICO.

Fijando en él la investigadora mirada no es difícil reconocer, sin embargo, que esas inarmónicas incrustaciones, en que se muestra cierto loable respeto a los restos de la basílica, cuyo exterior se destruía, dan claro testimonio de tres diferentes edades artísticas, las cuales abarcan por entero la época más floreciente de la historia de Armentia.

Lámina 18. ARMENTIA Pórtico de la basílica.

Lámina 18. ARMENTIA Pórtico de la basílica.
Lámina 18. ARMENTIA Pórtico de la basílica.

Compruébase esta observación en el muro lateral de la cabeza del pórtico, dentro de dos arcos de medianas dimensiones que allí pudieron armarse.

Vese la parte central de los mismos ocupada por preciosos fragmentos de los relieves que, antes de 1776, llenaban las extremidades del segundo cuerpo de la imafronte, y que pertenecieron, sin duda, a la primera construcción de la basílica, debida a los cristianos acogidos en el suelo alavés durante la segunda mitad del siglo VIII o primeros años del IX. (Lám. 18.)

RELIEVES DEL PÓRTICO.

Difícil es determinar hoy lo que estos relieves individualmente figuran, reducidos como están a inconexos fragmentos y asentados en el muro de una manera tan fortuita.

Como se ha insinuado ya, todos estos relieves representan pasajes de la vida de Jesucristo; y por la disposición especial del conjunto; por la rara proporción de las figuras, que revela un arte que se transforma o tiende a desaparecer; por la rudeza del diseño; por el plegado característico de los paños, y, finalmente, por la manera tradicional de ejecución y la forma típica de producir el claroscuro, no vacilamos en colocar tan singulares esculturas bien andado ya el referido siglo IX.

Así, pues, los relieves pertenecieron a la basílica, que ya era Catedral en tiempos de Alfonso, el Casto, en los últimos días del arte latino bizantino y primeros del románico. (Lám. 19.)

Lámina 19. ARMENTIA Relieves del pórtico de la basílica.

Lámina 19. ARMENTIA Relieves del pórtico de la basílica.
Lámina 19. ARMENTIA Relieves del pórtico de la basílica.

LÁPIDAS E INSCRIPCIONES DEL PÓRTICO.

Al estilo románico, en las dos épocas de su largo desarrollo, pertenecen las columnas y capiteles, que indican su mayor florecimiento, y los arcos, que muestran su decadencia, iniciada ya en ellos la manifestación ojival.

Muéstranse los fustes adornados por monumentales estatuas adheridas, que hacen oficio de cariátides, como en la Cámara Santa de Oviedo y en otras construcciones religiosas de los siglos XI y XII; apúntanse los arcos ligeramente, como en algunas iglesias parroquiales de Asturias y Castilla y en todas las que se construyeron en Sevilla y Córdoba, recién conquistadas por San Fernando. La basílica, pues, había experimentado dos transformaciones dentro de los siglos XI y XII. ¿Qué documentos positivos podían confirmar esta deducción arqueológica? Con sólo volver la vista a los relieves y miembros arquitectónicos incrustados en el muro longitudinal, nos era dado, por fortuna, hallar camino para autorizar históricamente la hipótesis.

LOS TÍMPANOS.

Contémplase, en efecto, en la parte central, el gran tímpano que hasta 1776 decoró el segundo cuerpo de la imafronte; en él se halla representado el Salvador rodeado de los doce Apóstoles. Jesús, cuya figura es harto mayor que las de sus discípulos, aparece como éstos, en pie, vistiendo amplia túnica talar y cubriendo sus hombros afibrado manto.

Para quien, guiado de espíritu investigador y crítico haya estudiado los monumentos que se erigen en Asturias, León y Castilla durante los siglos XI y XII, no puede ser dudoso que este interesante relieve si no pertenece de lleno a la gloriosa era del imperio español, inaugurada por un Fernando I y cerrada por el no menos esclarecido Alfonso VII (1038 a 1157), lleva impreso profundamente el sello de aquel arte que tantas maravillas había producido en la basílica de San Juan Bautista, consagrada desde 1032 al preclaro Isidoro de Sevilla, y en la ya referida Cámara Santa de la Catedral ovetense, ampliada por la magnificencia de Alfonso VI.

A la derecha de este gran tímpano mírase asimismo el de la portada, que constituía la decoración del primer cuerpo del imafronte; el arquitecto de 1776 armóle allí de tal manera, que semejó con él cierta especie de sepulcro, en cuyo centro colocó un bulto o estatua yacente del siglo XIV. Delante, sin exceder de la línea del muro, poníale varias columnas ochavadas, que tomó tal vez de otros monumentos interiores del trastornado templo. (Lám. 20.)

Sobre este remedo de enterramiento, que no han vacilado en señalar como tal sepulcro entendidos investigadores, asentóse, pues, el referido tímpano, obra en verdad muy digna de detenido examen.

Fórmalo un arco de medio punto, orlado en su periferia externa de una franja enriquecida de vástagos serpenteantes y de flores, que acusan su origen bizantino, y enriquecido en la interna por una inscripción de caracteres latinos, todavía isidorianos, la cual ofrece la lección siguiente:

+REX SABBAOTh MAGNVS DEVS EST ET DICITVR AGNVS
+REX SABBAOTh MAGNVS DEVS EST ET DICITVR AGNVS

Ocupa el semicírculo una tabla de piedra, dividida en dos zonas; hállase la superior ennoblecida por la representación simbólica del inmaculado Cordero, y la Cruz dominicana, encerrado todo en un nimbo sencillo con este expresivo verso leonino, grabado en su contorno:

Lámina 20. ARMENTIA Lucillo del pórtico de la basílica.

Lámina 20. ARMENTIA Lucillo del pórtico de la basílica.
Lámina 20. ARMENTIA Lucillo del pórtico de la basílica.
+MORS EGO SVM MORTIS VOCO R AGNVS SVM LEO FORTIS
+MORS EGO SVM MORTIS VOCO R AGNVS SVM LEO FORTIS

«El primer verso—escribe el Sr. Baráibar—alude, sin duda, a las proféticas palabras de Oseas (c. 13, v. 14); Ero mors tua, o mors. En el segundo, el león simboliza a Cristo: Ecce vicit leo de tribu Juda, radix David. (De Apocalipsis, v. 5.) Este victorioso león, de la tribu de Judá, descendiente de David, siempre se ha entendido que es del Salvador del mundo.

El cordero, representación profética de Jesús, desde el Génesis y el Éxodo, y su más augusta figuración en la ley de gracia, es emblema frecuente en los monumentos cristianos y presta al de Armentia extraordinario realce. El verso grabado en el nimbo consuena con el Ego sum resurectio et vita, palabras de Jesús antes de que resucitara a Lázaro.

A una y otra parte del nimbo se ve arrodillada una figura, coronadas las dos por nimbos aconchados; la de la derecha del espectador es de Isaías, ostentando un pergamino, donde se lee: Pax vobis; y la de la izquierda un San Juan Bautista, presentando el mote: ECCE AGNUS DEI. En la faja que separa las dos zonas hállase esta leyenda, que también forma un verso leonino:

+PORTA P HANC CELI FIT PERVIA CUIQVE FIDELI
+PORTA P HANC CELI FIT PERVIA CUIQVE FIDELI

La traducción de Baráibar, corrigiendo las de Amador de los Ríos y Becerro de Bengoa, que leyeron e interpretaron equivocadamente, es así: «Por ésta se hace accesible a todo fiel la puerta del cielo», en relación con el versículo del Génesis: «Aquí está la casa de Dios y la puerta del cielo», palabras de Jacob, muy frecuentes en las portadas de los templos en aquella época.

Lámina 21. ARMENTIA Puerta de entrada a la basílica.

Lámina 21. ARMENTIA Puerta de entrada a la basílica.
Lámina 21. ARMENTIA Puerta de entrada a la basílica.

En el centro de la zona interior del tímpano, se ve el divino monograma de Cristo, nimbado como el Cordero y exornado del alfa y omega, pendientes de los brazos superiores del aspa. Sostienen el nimbo dos ángeles, cuyos pies se pierden entre nubes, como para mostrar que descienden del cielo, y en la mitad de la faja, en caracteres iguales a los de la periferia, esta inscripción, que Amador de los Ríos da incompleta, y Baráibar, tras eruditas disquisiciones, tampoco pudo interpretar completamente:

HUJUS OPERIS AUTHORES RODERICYS EP (...)
HUJUS OPERIS AUTHORES RODERICYS EP (...)

Hay otros epitafios de menor significación e importancia, por los cuales, como por los citados y descifrados anteriormente y por la dispersión arbitraria de los miembros decorativos del pórtico, se confirma, sin duda de ningún género, la primera modificación de la basílica, realizada en el siglo XII.

INTERIOR DE LA BASÍLICA.

Descriptos la fachada y pórtico, penetramos en la basílica por una puerta—colocada tal vez desde la restauración, hecha por el obispo D. Rodrigo de Cascante—en el hastial o muro del lado derecho del crucero, o sea en el extremo izquierdo del pórtico actual. (Lám. 21.)

Esta puerta se halla exornada con sencillas jambas latinas, que la adintelan; el dovelaje está enriquecido por una gallarda serie de hojas de acanto, perfectamente adheridas a la forma general del arco, que es de medio punto.

Lámina 22. ARMENTIA Interior de la basílica.

Lámina 22. ARMENTIA Interior de la basílica.
Lámina 22. ARMENTIA Interior de la basílica.

Lámina 23. ARMENTIA Detalle del crucero de la basílica.

Lámina 23. ARMENTIA Detalle del crucero de la basílica.
Lámina 23. ARMENTIA Detalle del crucero de la basílica.

La sencillez y belleza de esta decoración; la especial manera de su talla y la naturaleza misma de sus elementos en relación con la forma total de la portada, hicieron sospechar a Amador de los Ríos si esta puerta sería la primitiva de la imafronte.

Apenas se penetra en el templo, recíbese una impresión de estupor. ¿Quién dirá que aquel templo fué románico? Primero, la desproporción entre la portada y el pórtico, entrambos de pequeña altura, y la altura elevadísima de su bóveda. Después, la discordancia arquitectónica de lo de afuera con lo de adentro.

«Cualquiera—anota Amador de los Ríos,—acostumbrado a estudiar las basílicas románicas de los siglos XI y XII, al penetrar en la de Armentia juzgaría que iba a encontrarse debajo de una media naranja o de un suntuoso «domo». Esta racional esperanza queda, sin embargo, desvanecida apenas se entra en el recinto.»

El templo está cubierto de bóvedas ojivales, que, como en Las Huelgas de Burgos, en la de Santa María de Vadedios (Asturias), en la de San Vicente, Cristeta y Sabina, de Ávila, revelan ya el triunfo de un nuevo y fastuoso estilo arquitectónico. (Lám. 22.)

El crucero ostenta asimismo un agrupamiento de tres bóvedas apuntadas, elevándose la central sobre las laterales, bien que mucho menos de lo que había menester para constituir el característico cimborrio de las grandes construcciones del mencionado estilo. ¿Era esto una falta del artista o el resultado de una transformación? (Lám. 23.)

Las investigaciones personales del Sr. Amador de los Ríos dieron ya por resuelto este interesante problema. El insigne arqueólogo lo explica así:

«A la verdad, aunque alterada la planta, pues que ante el arco triunfal se colocó, sin duda, en 1776 un retablo que cierra el antiguo presbiterio formado por el ábside, no es difícil reconocer que la disposición general de la basílica y su decoración hasta el arranque de las precitadas bóvedas han triunfado de las últimas transformaciones.

Lámina 24. ARMENTIA Capiteles bajo el coro de la basílica.

Lámina 24. ARMENTIA Capiteles bajo el coro de la basílica.
Lámina 24. ARMENTIA Capiteles bajo el coro de la basílica.
Lámina 24. ARMENTIA Capiteles bajo el coro de la basílica.
Lámina 24. ARMENTIA Capiteles bajo el coro de la basílica.

»Elévanse, en efecto, en la intersección sobre característico basamento ocho columnas dispuestas de dos en dos y coronadas de grandes y tallados capiteles de follajes, aves y cuadrúpedos, hasta recibir una imposta general de falso ajedrezado; y no cabe dudar que toda esta obra es fruto, y muy apreciable, del último desarrollo en que el estilo románico desplegó cierta grandeza y magnificencia. (Lám. 24.)

»De allí en adelante, nada armoniza ya con esta construcción, incluso el coro, exornado de columnas pareadas y de capiteles que parecen pugnar por asociársele.»

La iglesia, tal como hoy existe, ofrece huellas, signos, pruebas indudables de dos construcciones diferentes, correspondiente cada cual á un diverso estilo. Por si ello no bastase, el Sr. Amador de los Ríos, en unión de alaveses tan ilustres como D. Sotero Manteli, D. Ricardo Becerro de Bengoa, D. Cristóbal Vidal, D. Obdulio Perea y otros, investigó personalmente sobre las bóvedas del cuerpo de la iglesia y del crucero.

Sus hipótesis fueron confirmadas. La armadura total que cubre al exterior la fábrica no era la de la antigua media naranja, ni la del cuerpo de la basílica en restauración por D. Rodrigo de Cascante; el muro sobre que había estribado el primitivo cerramiento de la iglesia, alzábase más de dos metros sobre las bóvedas ojivales; y sobre la central del crucero se levantaban por completo los cuatro tímpanos, que recibieron un día el anillo del «domo». También en las enjutas se apoyaban los cuatro evangelistas simbólicos, cuyas estatuas tocaban con sus cabezas el mencionado anillo, haciendo, por tanto, el oficio de las trompas sobre las cuales descansaban, como se sabe, las más antiguas construcciones de este género.

LOS EVANGELISTAS.

Constituyen el tetramorfo más interesante de las iglesias románicas, y como los evangelistas de los frescos de San Isidoro, de León, ostentan cada uno la cabeza nimbada del animal cuya propiedad simbolizan.

San Juan está representado por un águila, símbolo del arrebatado y majestuoso vuelo de su lenguaje; San Marcos, por un toro, que representa la fortaleza indomable del estilo; San Mateo, por un ángel, que personifica su candidez encantadora, y San Lucas, por un león, que retrata su generosa energía. (Láminas 25 y 26.)

LOS DOS ESTILOS.

Del minucioso examen realizado por Amador de los Ríos, primero, y después por Díaz de Arcaya, por Baráibar y por el arquitecto diocesano Sr. Iñíguez de Betolaza, resulta comprobado hasta la evidencia que la actual basílica se compone de dos cuerpos, correspondientes cada cual a un estilo característico e inconfundible.

El primer cuerpo o zona de la construcción es románico, y el segundo cuerpo y las bóvedas, de estilo ojival. Y la razón de que las bóvedas y el crucero, siendo ojivales, tengan tan poco desarrollo, está bien apuntada por Amador de los Ríos. «Concibiérase—escribe,—concibiérase en verdad holgadamente, siguiendo las leyes de su respectivo desarrollo, una basílica románica dentro de un templo ojival; pero un templo ojival dentro de una basílica románica, ni se concibe sin una dolorosa historia de guerras con otras diócesis, como la de Armentia con Calahorra, ni se contempla sin la fatiga que produce en el ánimo de todo ilustrado espectador, la iglesia de San Andrés, sucesora de la antigua Catedral alavense.»

Lámina 25. ARMENTIA El Tetramorfo: San Juan con la cabeza de águila.

Lámina 25. ARMENTIA El Tetramorfo: San Juan con la cabeza de águila.
Lámina 25. ARMENTIA El Tetramorfo: San Juan con la cabeza de águila.

ARMENTIA El Tetramorfo: San Marcos con la cabeza de toro.

Lámina 25. ARMENTIA El Tetramorfo: San Marcos con la cabeza de toro.
Lámina 25. ARMENTIA El Tetramorfo: San Marcos con la cabeza de toro.

Lámina 26. ARMENTIA El Tetramorfo: San Mateo con la cabeza de ángel.

Lámina 26. ARMENTIA El Tetramorfo: San Mateo con la cabeza de ángel.
Lámina 26. ARMENTIA El Tetramorfo: San Mateo con la cabeza de ángel.

El Tetramorfo: San Lucas con la cabeza de león.

El Tetramorfo: San Lucas con la cabeza de león.
El Tetramorfo: San Lucas con la cabeza de león.

Lámina 27. ARMENTIA Ábside de la basílica.

Lámina 27. ARMENTIA Ábside de la basílica.
Lámina 27. ARMENTIA Ábside de la basílica.

Tenemos, pues, como reliquias del románico, la imafronte, el pórtico, los tímpanos del «domo», las estatuas y el ábside, y como testimonio de la reconstrucción ojival, las bóvedas y el crucero. Es decir, los dos cuerpos de la basílica; los dos siglos que se la disputaron: el XI y el XII. (Lám. 27.)

BASÍLICA DE ESTÍBALIZ

HISTORIA

NUESTRA VISITA.

Uno de los más bellos panoramas que hemos visto es el que contemplamos desde la colina donde se alza la basílica de Estíbaliz.

Llegamos al mediar la tarde de un día espléndido de otoño. El coche que nos conducía desde Vitoria hizo las dos escasas leguas de camino en media hora, y durante tan corto tiempo las sensaciones fueron tantas y tan intensas, que al llegar ante la basílica hubimos de implorar descanso a nuestros guías.

EL PANORAMA.

¿Por qué las sensaciones? Porque unas horas antes intentábamos respirar en el irrespirable ambiente de Madrid, y horas después, en pleno monte, bajo la libertad de un cielo altísimo y entre robles, hayas y maleza, pudimos olvidar el Congreso por la Horaciana y la conversación de los políticos por las estrofas de García del Castañar.

Desde la altura en que se asienta el templo, al sol poniente del otoño, el campo se extendía, verde y fértil, en inmensas llanuras plácidas. Los expedicionarios, todos a nuestro modo artistas, hubimos de gustar «el divino silencio del paisaje», sintiendo el alma de las arboledas, como Rousseau o como Amiel.

El llanete, como atalaya, domina la campiña de Vitoria, pintorescamente sembrada de aldeas, pueblos, villas, bosques, alquerías, maizales, huertos.... No recordamos de un paisaje igual o parecido, a no ser el que se divisa desde las torres del Generalife en la histórica vega granadina.

LOS JUICIOS DE DIOS.

Largo rato permanecimos gustando las bellezas del panorama, y bien pronto surgió la evocación, animándolo y como resucitándolo. Fue allí, en aquel mismo carrete, delante de la airosa fábrica cuya portada es vieja, de diez siglos, donde se celebraban «los juicios de Dios».

Precisamente el día 1.º de mayo, de sol á sol, el Justicia y cofrades de Arriaga presidían la patriarcal ceremonia.

«Aquel día—nos dice el Sr. Carreras Candi—las campanas de Estíbaliz no sonaban como en señal de luto. Los que acudían al «juicio de Dios» iban acompañados de sus amigos y parientes, atravesando los caminos diligentemente, a fin de estar en el santuario al amanecer.

»A esa hora el abad de Estíbaliz, que ya estaba en la puerta de la basílica, saludaba a los que venían a presidir:

»—Dios guarde al Justicia mayor y cofrades del campo de Arriaga.

»Los que llegaban respondían:

»—Dios guarde al señor abad de Estíbaliz.

»Unos y otros, los cofrades como el abad, tomaban asiento en un banco de piedra situado al final de una explanada frente a la puerta del templo, y el Justicia mayor decía:

»—Pueden llegar a mí los agraviados.

»Los querellantes se acercaban a decirles quién o quiénes les habían ofendido y las razones que tenían para batirse. El tribunal examinaba las armas para ver si eran o no de las admitidas por la ley. Luego, el abad, dirigiéndose a la congregada multitud, decía:

»—En nombre de nuestra santa religión, yo os requiero que penetréis en la iglesia.

Lámina 28. ESTÍBALIZ Fachada del mediodía de la basílica.

Lámina 28. ESTÍBALIZ Fachada del mediodía de la basílica.
Lámina 28. ESTÍBALIZ Fachada del mediodía de la basílica.

»Entraban todos y comenzaba la misa. Una vez terminada, el abad exhortaba varias veces a los rivales para que se reconciliasen, y si no lo lograba, salían todos del templo, cuyas puertas cerrábanse, quedando dentro solamente el abad.

»La lucha se efectuaba entonces peleando los contendientes hasta que el tribunal la daba por concluída.

»Al ponerse el sol, el Justicia mayor decía a grandes voces:

»—Quedan conclusos los agravamientos y desafíos hasta que el sol de mayo vuelva a surgir entre esos montes.»

LA BASÍLICA.

Se ignora a ciencia cierta el año de su fundación. Ni Amador de los Ríos, ni Carreras Candi se atreven a fijarla con exactitud. Sin embargo, por documentos irrefutables se sabe que existía ya en el siglo XI, erigida como monasterio, o de los canónigos regulares de San Agustín o de los monjes de San Benito, únicas Órdenes religiosas existentes en la Península en aquella época.

Según una escritura del año 1074, Alvar González hizo donación «del altar de la derecha» del monasterio de Santa María de Estíbaliz. Otro documento de por entonces hace referencia a un Conde, bajo cuya protección estaba el templo.

Andando ya el año de 1138 la ricahembra D.^a María González López, hija tal vez de Alvar González, dona, con otras posesiones, «todo el Monasterio» al Superior de los benedictinos de Nájera.

Durante cerca de tres siglos el monasterio fué propiedad de estos benedictinos, los cuales, en precio de dos mil maravedises de renta sobre las alcabalas de Nájera y mil florines de oro del cuño de Aragón, al contado, poníanlo con todas sus pertenencias en poder de D. Fernán Pérez de Ayala, hijo y heredero del Gran Canciller de Castilla, a 5 de julio de 1431.

¿Habían hecho en la fábrica estos monjes alguna obra o modificación importante antes de enajenar la donación de la ricahembra alavesa?

Amador de los Ríos se inclina a creer que, «a excepción de algunos miembros decorativos, los cuales dan razón de la centuria oncena, en que se erigió, sin duda, todo cuanto constituye desde el siglo XI la iglesia de Santa María de Estíbaliz fué debido a los abades de Nájera.

ESTILO Y DESCRIPCIÓN DEL TEMPLO

LA FACHADA.

La fachada principal, o sea la del Mediodía, se compone de tres cuerpos diferentes. El primero lo constituye la portada; el segundo, un riquísimo ventanal; el tercero, es el de la espadaña o campanario. (Lámina 28.)

La puerta es un primor de elegancia y buen gusto. Hállase decorada por gallardas columnas, cuajadas en su totalidad de entrelazos, dados y flores cuatrifolias de apacible relieve; de capiteles que se alzan entre hojas bellamente picadas y pájaros bizarramente esculpidos; de baquetones que se desenvuelven con notable galanura y gracia, formando en semicírculo la archivolta y en el extremo superior de la misma, de una proporcionada cimbra, ennoblecida de follajes tallados asombrosamente. (Láminas 29 y 30.)

Esta primera zona o cuerpo está cerrada por una imposta suntuosísima, todavía dispuesta en bisante y exornada de vástagos serpenteantes, hojas y flores esculpidas con valentía, con lo que se completa la decoración fastuosa del primer cuerpo.

Menos rico y proporcionado el segundo, ostenta, cobijada por un arco redondo, una ventana destinada a dar luz al crucero. Son las jambas que la decoran muy sencillas y sencillísimos también los volteles que describen sus intradós.

Lámina 29. ESTÍBALIZ Puerta del hastial del sur de la basílica.

Lámina 29. ESTÍBALIZ Puerta del hastial del sur de la basílica.
Lámina 29. ESTÍBALIZ Puerta del hastial del sur de la basílica.

Lámina 30. ESTÍBALIZ. Detalle de la portada de la basílica.

Lámina 30. ESTÍBALIZ. Detalle de la portada de la basílica.
Lámina 30. ESTÍBALIZ. Detalle de la portada de la basílica.

Lámina 31. ESTÍBALIZ Interior del ábside de la basílica.

Lámina 31. ESTÍBALIZ Interior del ábside de la basílica.
Lámina 31. ESTÍBALIZ Interior del ábside de la basílica.

La ventana sustituyó sin duda a los característicos rosetones de que hacían gala los templos románicos, y por las proporciones de su abertura cree Amador de los Ríos que cuando se trazó «no se cubría ya aquel espacio con láminas de yeso ni con otras cristalizaciones naturales».

El tercer cuerpo es la espadaña o campanario, que se componía de tres arcos; pero que por haber destruído el central una centella, quedaron reducidos a dos. No ofrece el menor particular, ni por los arcos, ni por las campanas.

El muro que forma en toda su extensión el cuerpo de la iglesia mostrábase enteramente liso y únicamente animaban su tejaroz algunos modillones y canecillos semejantes a los de Armentia.

LOS ÁBSIDES.

Son tres, y corresponden a la fachada de Levante. Semejantes a los de Armentia, presentan la disposición, decorado y formas generales de esta clase de cerramientos en las basílicas románicas de tres naves, construídas durante el siglo XII; mas abiertos los arcos de las fenestras, que daban templada luz al santuario, parecen indicar, según observaciones de Amador de los Ríos, que «se acercaba el momento en que la aplicación del vidrio iba a transformar aquellas construcciones impulsando el desenvolvimiento de un nuevo y más grandioso estilo arquitectónico». (Lám. 31.)

INTERIOR DEL TEMPLO.

No tiene, como la de Armentia, pórtico. Entre la puerta ya descrita y el interior del templo, hay un recinto, como de dos varas en cuadro, de paredes lisas, cerrado por puertas de madera, lisas también.

Entrando ya en la iglesia, se advierte a simple vista su carácter completamente románico. La planta, como la de Armentia, es de cruz latina, y también de una sola nave, aun cuando está cerrada por los tres ábsides ya descritos.

ESTÍBALIZ Capiteles del crucero de la basílica. (Lado del Evangelio.)

ESTÍBALIZ Capiteles del crucero de la basílica. (Lado del Evangelio.)
ESTÍBALIZ Capiteles del crucero de la basílica. (Lado del Evangelio.)

El desarrollo de su alzado hasta el arranque de los arcos, determinado por una cornisa muy saliente, ajústase a las prescripciones del estilo románico en su postrera época; embasamento, columnas, capiteles, muestran, por cierto, extremada variedad y pertenecen al gusto predominante en la parte románica de la basílica de Armentia; y los arcos torales, elevándose ligeramente sobre el medio punto, acentúan ya de un modo inequívoco el desenvolvimiento natural de la ojiva, que siguen de igual modo las bóvedas.

ESTÍBALIZ Capiteles del crucero de la basílica. (Lado de la Epístola.)

ESTÍBALIZ Capiteles del crucero de la basílica. (Lado de la Epístola.)
ESTÍBALIZ Capiteles del crucero de la basílica. (Lado de la Epístola.)

LA VIRGEN.

La Virgen de Estíbaliz se levanta sobre un altar lleno siempre de cirios y de flores, produciendo, por la desproporción y tosquedad de su tallado, cierta impresión de primitivismo.

Está sentada en un sillón, teniendo en su regazo al Niño Jesús y sosteniéndolo con su mano izquierda. Mide 1,18 metros de altura por 0,30 centímetros de ancho, y el pintado y la talla de sus ropas acusa una antigüedad que se remonta al siglo XII.

EL FRONTAL.

En el altar donde se alza la Virgen, situado a la derecha del presbiterio, y único de la iglesia, hay un frontal notabilísimo.

Consiste en una gran tabla de mármol, enriquecida de labores caladas, que descubren a simple vista ser derivaciones, no muy lejanas, del arte latino-bizantino, cuyo florecimiento, como se sabe, se realiza bajo la dominación visigoda, después de la conversión de Recaredo.

El mármol, trabajado primorosamente, está, como decimos, cuajado de calados lindos, en dos circunferencias tangentes, muy caprichosas y notables.

LA PILA BAUTISMAL.

También es una obra de arte por su riqueza y delicadísimas labores, la pila bautismal, de una sola piedra, tallada en doce arcos separados por columnitas, representando extraños mascarones y descansando sobre tres columnas de caprichosos capiteles. Se desconocen el artífice y la antigüedad; pero se juzga, generalmente, obra muy posterior a la del templo. (Lám. 32.)

Lámina 32. ESTÍBALIZ Pila bautismal de la basílica. (Fot. L. E.)

Lámina 32. ESTÍBALIZ Pila bautismal de la basílica. (Fot. L. E.)
Lámina 32. ESTÍBALIZ Pila bautismal de la basílica. (Fot. L. E.)

Lámina 33. ABERÁSTURI Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)

Lámina 33. ABERÁSTURI Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)
Lámina 33. ABERÁSTURI Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)

ABERÁSTURI

EL LUGAR.

A unos siete kilómetros de Vitoria, en un paraje poco fértil, entre tierras de labrantío y monte bajo, está el lugar de Aberásturi, compuesto de 40 edificios, con escuela incompleta y unos 200 habitantes.

LA IGLESIA.

Su iglesia parroquial, de entrada, está bajo la advocación de San Esteban. Además tiene dos ermitas: una en el mismo pueblo y otra en el sitio que se denomina de Uriarte, distante poco más de un kilómetro.

La iglesia está clasificada entre las románicas por D. Ángel de Apraiz, en su autorizado estudio sobre El románico en Álava.

Es una fábrica cuya antigüedad data de los comienzos del siglo XII. Muy pobre de ornamentación, lo único verdaderamente notable en ella es la portada, exornada con tres órdenes de columnas a cada lado, sencillas, con los capiteles desnudos y una archivolta muy severa y muy característica. (Lám. 33.)

El interior del templo es, igualmente, sobrio y acusa por la sencillez de sus elementos y la adustez de sus bóvedas, el carácter arqueológico de la centuria que lo construyó.

ALEGRÍA

LA VILLA.

Situada en la llanura de Álava, como a tres leguas de Vitoria, entre huertas, poblados y alamedas fértiles; su nombre es adecuado al paisaje risueño y encantador.

Tiene en la actualidad unos 140 edificios y cerca de 700 habitantes. Su parroquia, dedicada a San Blas, es de entrada, y pertenece al arciprestazgo que da nombre a la villa; además tiene las ermitas de Nuestra Señora de Ayala, de San Miguel de Henayo, de Nuestra Señora de Larraza, de San Julián, de San Pedro Larraz y de San Martín, y un convento de religiosas clarisas, cuya fundación data de 1581.

RUINAS DE LA FORTIFICACIÓN.

En un cerrete próximo a la iglesia de San Blas quedan aún vestigios del recinto amurallado que, flanqueado por cuatro grandes cubos en los ángulos, y por otros cuatro menores en los centros, defendía a la villa de las incursiones enemigas.

Notabilísima era esta obra de fortificación, pues la base de circunferencia de los cubos grandes llegaba a 37 metros, y la de los pequeños a ocho. De cubo a cubo había siete metros de distancia, y el perímetro de la fortificación alcanzaba 124. Había 15 troneras con emplazamiento para la artillería gruesa, y el recinto tenía tres puertas empotradas en el murallón.

HISTORIA

Se ve, pues, que la villa alcanzó tiempos memorables y que su historia es digna de recordación.

En la antigüedad Alegría se llamó Dulanci, y por sus cercanías pasó la famosa Vía romana de Astorga a Burdeos, registrada en el Itinerario de Antonino.

En diferentes excavaciones se han encontrado monedas de Augusto y de Tiberio, y alguna lápida.

Por privilegio que otorgó en Sevilla D. Alfonso XI, dado a 20 de octubre de 1375, se decía:

Lámina 34. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Exterior.

Lámina 34. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Exterior.
Lámina 34. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Exterior.

ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Fachada del sur y ábside. (Fotografías L. E.)

ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Fachada del sur y ábside. (Fotografías L. E.)
ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Fachada del sur y ábside. (Fotografías L. E.)

«Y porgue la dicha villa sea mejor poblada, e los moradores de ella valan más é hayan mejor con qué nos servir, tenemos por bien que la dicha villa haya nombre Alegría de Dulanci... é que hayan el fuero de las leyes, según que le habían primero, porque sean mantenidos en paz e en justicia, é que se juzguen todos por él los que moraren, é que los alcaldes dende que libren é judguen los pleitos criminales e civiles por el dicho fuero.»

Además, el propio Alfonso XI les concedió que sus vecinos nombrasen todos los años alcalde y merino del pueblo, y pudiesen tener todos los lunes un mercado franco.

Don Fernando, el Católico, les confirmó estos privilegios en 1480, y años después, en 1501, la reina D.^a Isabel compraba en 600.000 maravedises las fortalezas de Alegría a la casa de Lazcano.

En la guerra con la primera República francesa, por los años de 1795, el ejército francés, vencido en Azcárate, fué perseguido hasta Alegría y obligado a abandonarla.

En la guerra civil de los siete años, el 27 de octubre de 1834, se libró también en la villa un combate sangriento, que ocasionó la célebre derrota de los liberales al mando del brigadier O’Doyle, por los carlistas que mandaba Zumalacárregui. Las bajas liberales fueron más de 1.000 muertos, y las de los carlistas, más de 700.

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE AYALA.

El monumento más característico y notable de esta villa histórica es, sin duda, la ermita de Nuestra Señora de Ayala, uno de los contados templos románicos que se conservan sin huellas de reconstrucción, ni en su fachada, ni en su pórtico. (Lám. 34.)

Tanto el citado Sr. Apraiz, como D. Federico Baráibar, la diputan por una verdadera joya. Y el ilustre arquitecto D. Vicente de Lampérez, que tan sabia y prolijamente la describió, también proclama las bellezas características de su pórtico.

Por la parte del Mediodía, entre un verde pretil de rosales y los penachos de ramaje de algún árbol, blanquea la gentil arcada de su pórtico.

Forma el pórtico como el primer cuerpo de la fábrica y está adosado a ella, más bajo, y recubierto de un tejado sin cornisa, ni canecillos, ni impostas de ninguna especie. (Lám. 35.)

Tres arcos de elegante y severa faz, apuntados ligeramente en ojiva dos de ellos, y el tercero, desarrollado en la natural curva románica, prestan su luz al pórtico de la ermita. Los dos de los extremos, tapiados en su base por gruesos muros, ostentan verjas de barrotes primitivos; el arco central tiene tres escalones que dan acceso al interior del pórtico.

Los pilares de tan severa arcada forman un haz macizo de columnas sencillas, rematadas en capiteles muy de la época, y el tono general de la fachada, por la disposición de sus elementos y el orden primitivo de la sillería, es de un carácter sorprendente.

El interior del pórtico (lám. 36) ofrece las bellezas de sus tres arcos y la adustez de sus paredes lisas. El lienzo que es frontero de la arcada nos presenta la puerta del Santuario (lám. 37), enriquecida con cinco órdenes de columnas que descansan en basamentos de rica talla y terminan en capiteles de un ajedrezado purísimo.

El interior del templo ofrece ya, en el desarrollo de sus columnas y en la resolución de sus bóvedas, la influencia ojival. La nave donde, en un altar de talla relativamente moderna está Nuestra Señora de Ayala, no conserva apenas carácter románico. (Lám. 38.)

En el ábside semicircular (lám. 39) abre una ventana de arco muy abocinado y ojival.

Cuanto a la imagen, por su expresión, pintado y talla, parece una escultura del siglo XV.

Lámina 35. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Pórtico. (Fot. L. E.)

Lámina 35. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Pórtico. (Fot. L. E.)
Lámina 35. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Pórtico. (Fot. L. E.)

Lámina 36. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Interior del pórtico. (Fot. L. E.)

Lámina 36. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Interior del pórtico. (Fot. L. E.)
Lámina 36. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Interior del pórtico. (Fot. L. E.)

Lámina 37. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Puerta de entrada al templo. (Fot. L. E.)

Lámina 37. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Puerta de entrada al templo. (Fot. L. E.)
Lámina 37. ALEGRÍA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Puerta de entrada al templo. (Fot. L. E.)

Lámina 38. ALEGRÍA Ntra. Sra. de Ayala: Interior de la ermita. (Fot. L. E.)

Lámina 38. ALEGRÍA Ntra. Sra. de Ayala: Interior de la ermita. (Fot. L. E.)
Lámina 38. ALEGRÍA Ntra. Sra. de Ayala: Interior de la ermita. (Fot. L. E.)

OBJETOS ARTÍSTICOS.

Existen en la ermita, a uno y otro lado del altar de Nuestra Señora, dos lienzos de factura muy diferente, pero de cierto mérito los dos. El de la izquierda representa la Coronación y el de la derecha la Concepción de Nuestra Señora. A pesar de los buenos oficios del arcipreste de Alegría, D. Galo Ladrón de Guevara, y de nuestros esfuerzos propios, nos fué imposible discernir sobre los autores, aun cuando no fuera arriesgado el asentar que son por su factura dos lienzos de distinta mano, por más que en el asunto y ejecución parezcan de la misma escuela española.

Hay además en la iglesia parroquial de San Blas un hermoso relieve policromado, en piedra, representando a Nuestra Señora del Rosario, sentada, con el niño en su regazo, a la manera de las Madonas de Rafael.

El perfil aguileño de la Virgen, la gracia con que se desrizan sus trenzas sobre el plegado del manto, la actitud risueña y graciosa del Niño Jesús, asentado uno de sus pies sobre la cabeza de un angelito, de los dos que rematan el relieve por su parte inferior, así como la paloma que en lo alto presta al cuadro su candor simbólico, avaloran extraordinariamente esta obra, que está preciosa y noblemente ejecutada, así en la parte de relieve como en la del policromado, cuyo autor y época, aunque desconocidos, creemos sean del siglo XVI.

En la dicha iglesia parroquial nos mostró su amable Arcipreste unos santorales, con las hojas de piel, verdaderamente extraños y curiosos.

A más, en la parroquia de Echábarri-Urtupiña, hay un cuadro en relieve sobre madera, «con varias figuras representando la Purificación», y un copón, de plata, con tallas de indudable mérito.

Lámina 39. ALEGRÍA Ntra. Sra. de Ayala: Abside. (Fot. L. E.)

Lámina 39. ALEGRÍA Ntra. Sra. de Ayala: Abside. (Fot. L. E.)
Lámina 39. ALEGRÍA Ntra. Sra. de Ayala: Abside. (Fot. L. E.)

En la parroquia de Argomániz se guarda un Crucifijo con diadema, que tiene carácter de las tallas del siglo XIII.

Ni la iglesia parroquial, donde no hay nada de notable más que el relieve de piedra ya descrito, ni las ermitas de San Miguel de Henayo, de Nuestra Señora de Larraza, de San Julián, de San Pedro Larraz y de San Martín—todas ellas muy semejantes por su insignificancia,—ni el convento de las Clarisas, donde no fué posible alcanzar visita, a pesar de los buenos oficios del Arcipreste, merecen singular mención.

Únicamente hay que citar, más por su antigüedad y valor histórico que por sus excelencias artísticas, la Casa-Ayuntamiento, que ostenta en su fachada los tres arcos de un pórtico severo y el escudo de esta gloriosa villa, que D. Alfonso, el Justiciero, mandó poblar.

AMURRIO

EL PUEBLO.

Se llega a Amurrio de Vitoria por la carretera de Bilbao. A la entrada del pueblo hay un precioso grupo de chalets, de tipo suizo, que le dan un aspecto exótico.

Está situado Amurrio en una llanura rodeada de montañas; tiene 98 casas y cerca de 500 vecinos, que se dedican a la agricultura y ganadería.

Se compone este Municipio de los lugares, aldeas y barrios de Amurrio, Aldama, Alday, Alturriaga, Arisqueta, Arrechoncho, Arrieta, Berganza, Cerrajería, La Calle, Landaburo, Larra, Mendíjur, Olaco, Onsoña, Orúe, Oscate, Pardio, Sagalíbar, Sargarribay, San Roque, Saracho, Ugarte y Zamora, los cuales, esparcidos por el término, en la llanura de sus prados, ofrecen un hermoso y pintoresco panorama.

HISTORIA

La fundación de Amurrio es antiquísima, tomando parte en las obscuras epopeyas de los primeros tiempos de la invasión goda. Los anales y cronicones registran este nombre de Amurrio junto al de merindades y cofradías de la Reconquista, sobresaliendo el nombre del fundador de la casa-solar de Mariaca, D. Juan de Mariaca, de quien, según el Sr. Carreras Candi, se registran hazañas comparables a las de Hércules.

Hasta el año 1839 existió en Amurrio una torre antiquísima que perteneció al Duque de Berwick, el cual percibía por juro los frutos decimales.

En 1813 se reunió allí la división española, al mando de D. Pedro Girón, encaminándose a Vitoria para tomar parte en la batalla de este nombre.

Durante la guerra civil Amurrio sirvió más de una vez de cuartel general a las tropas del Pretendiente.

AMURRIO Capiteles de la portada de la iglesia.

AMURRIO Capiteles de la portada de la iglesia.
AMURRIO Capiteles de la portada de la iglesia.

MONUMENTOS.

Entre sus edificios notables merecen ser citados: el palacio de Guinea, del antiguo linaje de los Cejudo, que tiene una fachada con notables pórticos ojivales y dos escudos labrados primorosamente en piedra; el Ayuntamiento, construcción de severas líneas grecorromanas, con tres arcos de entrada al pórtico en su planta baja, y otros tres que dan al balcón de su planta principal; y la iglesia parroquial hermoso testimonio románico, notabilísimo por su fachada, con tres columnas rematadas en capiteles muy característicos y una archivolta valentísima, de airosas curvas y elegante sencillez.

OBJETOS ARTÍSTICOS.

Según nuestras investigaciones, refrendadas por el autorizado testimonio del párroco D. Faustino de Mendieta, no existen tallas, ni lienzos, ni ornamentos, dignos de mención, fuera de un cáliz, con un sol entre dos águilas, repujado con gracia y delicadeza.

ANDAGOYA

EL LUGAR.

Está en el Municipio de Cuartango, enclavado en paraje agreste, a la izquierda del ferrocarril de Miranda a Bilbao, cerca de las canteras de Anda y entre pinos y robledales.

Tiene unos 24 edificios y 120 vecinos. Su situación es pintoresca, y sus vecinos, muy industriosos.

HISTORIA

En lo antiguo del valle de Cuartango y todos sus lugares, entre ellos el de Andagoya, formaron hermandad con la cuadrilla de Zuya, y pertenecieron al señorío de los Condes de Salvatierra.

Uno de éstos, D. Pedro de Ayala, que se alió a la causa de los Comuneros, fué despojado del señorío por el emperador Carlos V, y para que Andagoya no volviese al poder de ningún Señor, sus habitantes compraron al Monarca los derechos.

Se gobernaba por dos alcaldes, ambos con iguales atribuciones, nombrados: uno, por los labradores, y otro, por los nobles. Éstos celebraban sus juntas en la hoy derruída iglesia de San Vitores, y el estado llano, en la que ahora es parroquia de la Asunción.

MONUMENTOS.

A más de las iglesias desaparecidas de San Vitores y San Mamés, se registra la subsistente de Nuestra Señora de la Asunción; como las anteriores, de carácter románico, pero bastante más pequeña, sin pórtico, con el ábside medio derruído, notable únicamente por la Virgen, hermosa talla del siglo XIII.

Nuestra Señora está sentada dentro de la hornacina en un sillón, y tiene en su regazo al Niño-Dios, con la diestra erguida en actitud profética y un libro en la siniestra mano. (Lám. 40.)

Ambas imágenes están primorosamente talladas, sobre todo el Niño Jesús, cuyo pelo, rizado en forma de diadema, denota el buen gusto del artífice.

OBJETOS ARTÍSTICOS.

Fuera de la citada talla, ninguno hay digno de especial mención.

ANGOSTINA

EL LUGAR.

A la orilla izquierda del Ega, y a dos kilómetros de Bernedo, de cuyo Municipio forma parte, está el lugar de Angostina, compuesto de 70 casas y unos 130 vecinos.

Lámina 40. ANDAGOYA Imagen de Nuestra Señora. (Fot. L. E.)

Lámina 40. ANDAGOYA Imagen de Nuestra Señora. (Fot. L. E.)
Lámina 40. ANDAGOYA Imagen de Nuestra Señora. (Fot. L. E.)

Lámina 41. ANGOSTINA Imagen de Nuestra Señora. (Fot. L. E.)

Lámina 41. ANGOSTINA Imagen de Nuestra Señora. (Fot. L. E.)
Lámina 41. ANGOSTINA Imagen de Nuestra Señora. (Fot. L. E.)

HISTORIA

Agregado desde su fundación a la merindad de Bernedo, su historia arranca del fuero que á esta villa otorgó D. Sancho, el Sabio, de Navarra, por los años de 1118.

MONUMENTOS.

Su único monumento digno de mención es la ermita de San Bartolomé, donde se guarda una imagen de Nuestra Señora, tan semejante a la de Andagoya que se diría una réplica.

Iguales actitudes, la misma sensación de naturalismo, se diferencian solamente en que el cetro que ambas sostienen en la mano diestra es en la de Angostina más floreado y el rostro de facciones más bastas. En todo lo demás ambas imágenes son de tan asombroso parecido y de un bizantinismo tan pronunciado, que su clasificación no ofrece dudas de ninguna clase. (Lám. 41.)

AÑÚA

EL LUGAR.

Distante dos kilómetros de El Burgo, a cuyo Ayuntamiento pertenece, consta de 17 casas y unos 75 habitantes, lo cual dice su insignificancia.

MONUMENTOS.

Merece mencionarse la ermita de Santa Lucía, adonde acuden los romeros de toda la comarca en peregrinaciones famosas.

Lámina 42. AÑÚA Ábside de la iglesia. (Fot. L. E.)

Lámina 42. AÑÚA Ábside de la iglesia. (Fot. L. E.)
Lámina 42. AÑÚA Ábside de la iglesia. (Fot. L. E.)

Es un templo, como los anteriores, pequeño, de pronunciado estilo románico, que tiene ábside ojival, de notabilísimas fenestras, y portada severa y elegante, igualmente ojival. (Láminas 42 y 43.)

Las columnas de esta portada ostentan capiteles exornados de interesantes mascarones, y en la archivolta, enriquecida de cordelajes, aparece ya la elegancia de las ojivas.

La ermita en su interior no ofrece nada de particular, ni en imaginería ni en ornamentos.

ARCINIEGA

LA VILLA.

En la llanura que se extiende al pie de la sierra de la Encina, muy poblada de huertas y arbolado, está la villa de Arciniega.

Se compone de 152 edificios y de unos 500 habitantes, los cuales se dedican principalmente al pastoreo.

HISTORIA

Según un privilegio de D. Alfonso, el Sabio, otorgado en 1272, se concedió «a los pobladores de la puebla de Arciniega el fuero e las franquezas que han Vizcaya e el concejo de Vitoria».

Los Reyes Católicos confirmaron el privilegio en 1480.

Cuando, en la guerra de la Independencia, los franceses suprimieron el fuero, representantes de todo Álava, reunidos en el monasterio de Arciniega, nombraron diputado general de su provincia a D. Miguel Ricardo de Álava.

Lámina 43. AÑÚA Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)

Lámina 43. AÑÚA Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)
Lámina 43. AÑÚA Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)

MONUMENTOS.

A más de los edificios modernos levantados por las Hermanas Carmelitas y de la Compañía de María, y por los Hermanos Maristas y de las Escuelas Cristianas, todos sujetos al «arte social» de que hablábamos en el prólogo para lamentar que anteponga la utilidad a la belleza, existen en la histórica villa monumentos de arqueología muy notables.

El convento de las Agustinas, fundado en 1586 por Pedro Ruiz de Montellano y su esposa, Inés de Oribe, ostenta una portada de estilo jónico y un sobrearco con un notable escudo en piedra.

Los dos palacios de Álava y de Murga, entrambos con fachadas platerescas y relieves muy elegantes en sus escudos, tienen aún restos de murallas y algún cubo con aspillera casi intacto.

La ermita de la Virgen de la Encina, que se alza en la sierra, es un templo ojival relativamente espacioso, con sus tres naves, su crucero y un retablo magnífico, en el que se destaca la Virgen, menos apreciable en su talla descuidada y en el estofado de sus telas.

OBJETOS ARTÍSTICOS.

Al lado del Evangelio hay un túmulo en piedra, labrada primorosamente, y sobre él, de rodillas, vestido de pontifical y a su tamaño, está la estatua del que fué obispo de Salamanca y de Canarias don Cristóbal de la Cámara y Murga, hijo de Arciniega.

ARGANDOÑA

EL LUGAR.

Como a siete kilómetros de Vitoria, junto a la carretera de Estella, entre álamos y frutales, está Argandoña, lugar compuesto de unas 16 viviendas, agregado a la capital con sus 75 habitantes.

LA IGLESIA.

Su parroquia, de categoría rural, pertenece al arciprestazgo de Armentia y está consagrada a Santa Columba. Además, en el caserío que llaman barrio de Arriba, hay una ermita dedicada a San Miguel.

«Próxima a Estíbaliz—nos dice D. Ángel Apraiz en su curioso estudio El románico en Álava—álzase la iglesia de Argandoña que, al igual de otras mencionadas abajo, ostenta detalles idénticos a los de aquella fábrica, privándola de cierta singularidad que en ella se ha pretendido.»

La iglesia de Argandoña, efectivamente, es más rica, más elegante, más airosa de portada y ábside que muchas iglesias románicas de Álava, las cuales, en su mayoría, son la sobriedad, cuando no la pobreza misma. Pero acaso no pueda sostenerse, sin evidente exageración, su cotejo con la basílica de Estíbaliz, fuera de cierta semejanza en la esbeltez de su portada y en el exornado de sus columnas.

Esta portada, no tan ricamente labrada como la de Estíbaliz, carece de las hojas, pájaros y flores que tanto avaloran la basílica; pero ofrece en los dados de sus columnas y en el entrelazo y figuras de sus capiteles una suntuosidad realmente inesperada por la insignificancia y pequeñez del edificio, que en todo lo demás—amén de su ábside, muy hermoso y bien conservado, con ricas fenestras,—que en todo lo demás, repetimos, no ofrece nada digno de mención. (Láminas 44 y 45.)

Lámina 44. ARGANDOÑA Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)

Lámina 44. ARGANDOÑA Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)
Lámina 44. ARGANDOÑA Puerta de la iglesia. (Fot. L. E.)

Lámina 45. ARGANDOÑA Ábside. (Fot. L. E.)

Lámina 45. ARGANDOÑA Ábside. (Fot. L. E.)
Lámina 45. ARGANDOÑA Ábside. (Fot. L. E.)

ARZUBIAGA

EL LUGAR.

Es una agrupación de siete viviendas, con unos 26 habitantes, perteneciente al Municipio de Arrazua.

LA IGLESIA.

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