VITORIA (continued 3)
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Los arcos, como en La Bastida y en Estíbaliz, ofrecen cada cual un motivo de ornamentación diverso; ahora son baquetones, luego conchas, luego frutas, luego vástagos.
En las columnas puede estudiarse el mismo alarde de fantasía ornamental y de ejecución primorosa y delicada.
En los fustes se ven labrados entrelazos, cada uno diferente y todos bellísimos; y los calados de los capiteles tan asombrosos, tan pasmosos, son verdaderamente admirables. (Lám. 93.)
ZALDUENDO
LA VILLA.
Está situada al noreste de Vitoria, con la que comunica por el camino vecinal de Salvatierra. Tiene cerca de 100 viviendas y 300 almas.
Lámina 94. URRIALDO Puerta de la ermita de la Asunción.

ZUAZO DE ÁLAVA Puerta de la iglesia. (Fotografías L. E.)

MONUMENTOS.
Zalduendo es una de las más antiguas villas alavesas, pues figura en el Catálogo de San Millán con el nombre de Zalduhondo, situado en la merindad de Eguílaz. Don Alfonso XI, en 1332, otorgó a Salvatierra el señorío sobre Zalduendo, y más tarde, cuando D. Pedro López de Ayala casó a su hija D.^a Constanza con D. Pedro de Guevara, la dió en dote la villa de Zalduendo, por lo que Zalduendo, desde entonces, perteneció a los Condes de Oñate. La Casa solariega de éstos es lo único notable de la villa.
ZALDUENDO Casa solariega de los Villafranca.

Trátase de un antiguo palacete, de un solo piso, que tiene una bonita portada, con un frontón liso y dos órdenes de columnas dóricojónicas.
Sobre el frontón y sosteniendo otras dos columnas más pequeñas que encuadran el escudo de armas, hay dos estatuas de Hércules. El escudo, en relieve, ostenta esculpidos los blasones de Oñate y de Villafranca.
ZAMBRANA
LA VILLA.
Está situada a 29 kilómetros de Vitoria, en un terreno fértil, regado por el Ebro, el Zadorra y el Inglares. Se compone de 120 viviendas y 380 habitantes.
MONUMENTOS.
La villa de Zambrana es antiquísima, pues con el nombre de Cembrana figura ya en los comienzos del siglo XI, según consta por escritura de donación hecha por el Rey de Navarra a favor de Fortunio Sánchez, cediéndole los solares y divisas que en ella tenía.
Con el mismo nombre de Cembrana figura en el Catálogo de San Millán. Fué aldea de Berantevilla hasta el año de 1744, en que Felipe IV le concedió el título de villa con jurisdicción propia. Perteneció al señorío del Marqués de Mirabel.
ZAMBRANA Ruinas de la ermita de San Roque.

Su iglesia parroquial del arciprestazgo de La Bastida, está consagrada a Santa Lucia y ha sufrido diversas transformaciones, con la consiguiente mezcla de estilos. En cambio, las ruinas de la vieja ermita de San Roque, en las afueras de la villa, dan la impresión de un estilo románico purísimo.
ZUAZO DE ÁLAVA
EL LUGAR.
Está a cuatro kilómetros de Vitoria, en la fertilísima llanura de este nombre y tiene 25 casas y unos 70 vecinos.
MONUMENTOS.
Su iglesia parroquial, dedicada a San Millán y adscrita al arciprestazgo de Armentia, es uno de los pocos monumentos románicos anteriores a la influencia ojival.
La fachada, sencilla y pobre, con aspecto de venta o de mesón, ofrece una portada característica por la regularidad de sus arcos de sobrio dovelaje y columnas lisas, sin otra ornamentación que las sencillas hojas de sus capiteles. (Lám. 94.)
El interior responde exactamente al espíritu adusto, noble y ascético que informara las construcciones románicas, por lo cual la iglesia de Zuazo de Álava—no incluída, por cierto, en el catálogo del señor Apraiz—es una de las más interesantes de la provincia.
ZUAZO DE CUARTANGO
EL LUGAR.
Cercano a la vía férrea de Bilbao a Miranda, como a siete kilómetros de Andagoya, está Zuazo de Cuartango, lugar de 17 viviendas y 60 vecinos.
Lámina 95. ZUAZO DE CUARTANGO Puerta de la iglesia. (Fot. L.E.)

MONUMENTOS.
Su iglesia, que es aneja a la parroquia de Aprícano, está dedicada a San Pedro y es un curioso monumento románicoojival.
La portada, compuesta de un cuádruple arco formando con sus elegantes y atrevidas dovelas una ojiva bastante pronunciada, es rica de ornamentación en sus labrados capiteles y en las conchas y baquetones de su arcada. (Lám. 95.)
El templo, en su interior, ha sufrido ciertas reformas, que no corresponden a las esperanzas artísticas que su hermosa portada hace concebir.
ZURBANO Estatua.

ZURBANO
EL LUGAR.
Está a cinco kilómetros de Vitoria, en terrenos fértiles regados por el río Alegría y varios arroyos, y tiene unas 50 casas y cerca de 300 vecinos.
MONUMENTOS.
Son dignos de mención en este lugar: la iglesia parroquial, del arciprestazgo de Armentia, que está consagrada a San Esteban y es de las contadísimas modernas de la provincia, con su portada y torre de un estilo imitando al Renacimiento; el llamado «palacio de los hijosdalgo»—con un cuerpo central de dos pisos y dos cuerpos laterales que lo flanquean, más altos y bastante más modernos,—que ofrece en su portada las señales de un severo arco románico, y encima de él, grabado en piedra toscamente, un escudo de armas sostenido por dos figuras como de leones, una estatua mutilada, de análogo carácter a las de Armentia, y, finalmente, la curiosísima «columna de Zurbano»—especie de trofeo situado en las afueras del lugar, a campo libre,—que es uno de los monumentos más extraños y singulares.
Sobre un ancho sillar de piedra se eleva un pedestal sencillo, de carácter completamente moderno, que desdice del resto del monumento y aun hace sospechar que en nada se relacione con él.
El monumento propiamente dicho, es simplemente una columna de altura como de unos cinco metros, formando una pirámide invertida.
ZURBANO Columna.

Esta pirámide, cuadrangular, tiene dos caras lisas y dos labradas, puestas alternativamente. Las caras lisas arrancan del pedestal y suben, rectamente, hasta el remate, donde aparecen cobijadas por un tejadillo labrado en la misma piedra. Las caras con labores arrancan desde el pedestal y ofrecen: la del Norte, un mascaroncillo entre dos piernas; luego una mujer desnuda, en actitud de sujetarse el vientre y, por fin, un medio cuerpo humano que asciende, por esfuerzo de sus piernas y tiene entre ellas, en la región posterior, otro mascaroncillo burlesco.
La cara de la columna que da al Sur ofrece en el arranque del pedestal una figura semejante, casi diríamos idéntica, al San Lucas del Tetramorfo, de Armentia; y luego, como cabalgando sobre él, abrazado a la columna y en actitud de ir escalándola, un precioso desnudo que tiene colocada burlescamente una cabeza de asno.
El realismo de estos grotescos sorprendentes parece indicar un origen románico, como tantas otras figuras semejantes estudiadas en la ornamentación de portadas y fenestras. De todas suertes, la «columna de Zurbano», cuyo origen, ni documental ni fabuloso, hemos podido averiguar, es un interesante y curiosísimo monumento.
LÍNEAS FINALES
Al terminar este CATÁLOGO, tras de un esfuerzo personal que hubiera sido inútil y baldío, de no haber sido bondadosamente aconsejados, inspirados y aun dirigidos, por aquellas personas que se enumeran en el Prólogo, queremos refrendar el testimonio de nuestra gratitud, recabando para ellas cuantos aciertos se advirtieren y pidiendo para nosotros el cargo de los desaciertos que se hallaren en esta obra.
