← Table of contents
Thespis (novelas cortas y cuentos)

THESPIS

Reading edition

(NOVELAS CORTAS Y CUENTOS)

imagen no disponible
imagen no disponible

BUENOS AIRES

1907

Imp. y estereotipia de La Nación.—Buenos Aires

ÍNDICE

———

Prólogo

MÁSCARAS TRÁGICAS

El último grande de españa

El chucro

La madrina de Lita

La agonía de Cervantes

El justiciero

Pesadilla drolática (Impresiones de veinticuatro horas de fiebre)

MÁSCARAS CÓMICAS

El más zonzo

Almas y rostros

La tiranía del bridge

Monsieur Jaccotot

El canto del cisne

El capitán Pérez

PRÓLOGO

Al volver Baco de las vendimias, seguíale brillante séquito de faunos y ninfas. Y los corifeos del dios ventrudo y coronado de pámpanos, del dios de los árboles frutales y las viñas, cantaban su canción báquica, narrando hechos y casos...

Thespis, el «divino» creador, inventó entonces la sustitución del coro por un hombre viviente, de carne y hueso, que simulara y mimase los hechos y los casos. Él fue este hombre. Y para representar su serie de encarnaciones, cambiábase sucesivamente de trajes y de máscaras de lino. Actor único, personificaba hombres y mujeres, viejos y niños, reyes y mendigos. El coro se limitaba a replicarle.

Autor al mismo tiempo que actor, Thespis es el padre del teatro griego, la tragedia y la comedia, la máscara de Esquilo y la de Aristófanes. Por eso pudo Dioscoride escribir en su tumba el siguiente epitafio:

Aquí estoy yo, Thespis. Fui el primero en inventar el canto trágico, cuando Baco traía el carro de las vendimias, y era propuesto en premio un lascivo macho cabrío, con un cesto de higos áticos. Nuevos poetas han cambiado la forma del canto primitivo; otros, con el tiempo, lo embellecerán todavía. Pero el honor de la invención siempre queda para mí.

Tendrás eternamente razón, oh glorioso Thespis. El honor de la invención te pertenecerá siempre. Yo, hijo de tierras que no has conocido y de una civilización que no pudiste sospechar, lo reconozco; y te rindo homenaje, poniendo tu nombre al frente de este libro...

Pues este libro es un manojo de cuentos y fantasías, escrito en los más varios estados de ánimo. Presenta, puedo decirlo, distintos personajes y diversos estilos. Por mi rostro han pasado también las máscaras de lino, ya trágicas, ya cómicas... ¿No es acaso todo escritor—poeta, dramaturgo o novelista,—la sucesiva encarnación de sus personajes? Él siente, actúa y habla por ellos, ellos por él. Un autor es un actor en silencio... Su «sinceridad» no es más que su aptitud de sugestionarse con las máscaras que se suceden sobre su rostro.

¡Sedme pues propicios, oh manes de Thespis, padre común de todos los poetas, dramaturgos y novelistas!... Al poner mi libro bajo tu nombre, pido al buen árbol buena sombra.

Buenos Aires, Diciembre de 1906.

PRIMERA PARTE

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings