EL SANTO EVANGELIO (continued 2)
Casiodoro de Reina translation
10 Entónces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?
11 Respondió Jesus: Ninguna potestad tendrias contra mí, si [esto] no te fuese dado de arriba: por tanto el que á tí me ha entregado, mayor pecado tiene.
12 Desde entónces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á este sueltas, no eres amigo de César. Cualquiera que se hace rey, á Cesar contradice.
13 Entónces Pilato oyendo este dicho llevó fuera á Jesus, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en Hebréo, Gabbatha.
14 Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta; entónces dijo á los Judíos: Hé aquí vuestro Rey.
15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro rey he de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á César.
16 Así que entónces se lo entregó para que fuese crucificado: y tomaron á Jesus, y le llevaron.
17 Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en Hebréo, Gólgotha;
18 Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada lado, y Jesus en medio.
19 Y escribió tambien Pilato un título, que puso encima de la cruz: y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y estaba escrito en Hebréo, en Griego y en Latin.
21 Y decian á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas, Rey de los Judíos; sino que él dijo: Rey soy de los Judíos.
22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesus, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes, (para cada soldado una parte), y la túnica: mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.
24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella de quien será. Para que se cumpliese la escritura que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi^ vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto.
25 Y estaban junto á la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre, María [mujer] de Cleofas, y María Magdalena.
26 Y como vió Jesus á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre:
Mujer, hé ahí tu hijo.
27 Despues dice al discípulo: Hé ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.
28 Despues de esto, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.
29 Y estaba [allí] un vaso lleno de vinagre. Entónces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada á un hisopo se la llegaron á la boca:
30 Y como Jesus tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
31 Entónces los Judíos, por cuanto era la víspera [de la Pascua,] para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sábado, pues era el gran dia del Sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.
32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que habia sido crucificado con él.
33 Mas cuando vinieron á Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:
34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.
35 Y el que [lo] vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros tambien creais.
36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la escritura: Hueso no quebrantaréis de él.
37 Y tambien otra escritura dice: Mirarán [á aquel] al cual traspasaron.
38 Despues de estas cosas, José de Arimatéa, el cual era discípulo de Jesus, mas secreto, por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesus: y permitió[selo] Pilato. Entónces vino, y quitó el cuerpo de Jesus.
39 Y vino tambien Nicodemo, el que ántes habia venido á Jesus de noche, trayendo un compuesto de mirra y de aloes, como cien libras.
40 Tomaron pues el cuerpo de Jesus, y envolviéronle en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.
41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el huerto, un sepulcro nuevo en el cual aun no habia sido puesto alguno.
42 Allí, pues, por causa de la víspera [de la Pascua] de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesus.
CAPITULO 20.
1 Y EL primer [dia] de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vió la piedra quitada del sepulcro.
2 Entónces corrió, y vino á Simon Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesus, y díceles: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.
3 Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.
4 Y corrian los dos juntos, mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5 Y bajándose [á mirar,] vió los lienzos echados; mas no entró.
6 Llegó luego Simon Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados;
7 Y el sudario que habia estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
8 Y entónces entró tambien el otro discípulo, que habia venido primero al monumento, y vió, y creyó.
9 Porque aun no sabian la escritura: Que era necesario que él resucitase de los muertos.
10 Y volvieron los discípulos á los suyos.
11 Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando, bajóse [á mirar] el sepulcro.
12 Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los piés, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto.
13 Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no se donde
le han puesto.
14 Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesus que estaba [allí;] mas no sabia que era Jesus.
15 Dícele Jesus: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, díjole: Señor, si tú le has llevado, díme dónde le has puesto, y yo lo llevaré.
16 Dícele Jesus: María. Volviéndose ella, dícele: Raboni, que quiere decir, Maestro.
17 Dícele Jesus: No me toques, porque aun no he subido á mi Padre: mas vé á mis hermanos, y díles: Subo á mi Padre, y á vuestro Padre, y á mi Dios, y á vuestro Dios.
18 Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos que habia visto al Señor, y le habia dicho estas cosas.
19 Y como fué tarde aquel dia, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas, donde los discípulos estaban juntos, por miedo de los Judíos, vino Jesus, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros.
20 Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Y los discípulos se gozaron viendo al Señor.
21 Entónces les dijo Jesus otra vez; Paz á vosotros: como me envió el Padre, así tambien yo os envio.
22 Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:
23 A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos.
24 Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesus vino.
25 Dijéronle, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: vino Jesus, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.
27 Luego dice á Tomas: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y alarga acá tu mano y méte[la] en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
28 Entónces Tomás respondió, y dícele: Señor mio, y Dios mio.
29 Dícele Jesus: Porque me has visto, oh Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
30 Y tambien hizo Jesus muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.
31 Estas empero son escritas para que creais que Jesus es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre.
CAPITULO 21.
1 DESPUES se manifestó Jesus otra vez á sus discípulos á la mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera.
2 Estaban juntos Simon Pedro y Tomás, llamado el Dídimo, y Natanael, el que [era] de Caná de Galiléa, y los [hijos] de Zebedéo, y otros dos de sus discípulos.
3 Díceles Simon: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros tambien contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.
4 Y venida la mañana, Jesus se puso á la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesus.
5 Y díjoles: Mozos ¿teneis algo de comer? Respondiéronle: No.
6 Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entónces echaron, y no la podian en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.
7 Entónces aquel discípulo, al cual amaba Jesus, dijo á Pedro: El Señor es. Y Simon Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar.
8 Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban léjos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.
9 Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10 Díceles Jesus: Traed de los peces que cogisteis ahora.
11 Subió Simon Pedro, y trajo la red á tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompió.
12 Díceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de sus discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13 Viene pues Jesus, y toma el pan, y dáles; y asimismo del pez.
14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifestó á sus discípulos, habiendo resucitado de los muertos.
15 Y cuando hubieron comido, Jesus dijo á Simon Pedro: Simon, [hijo] de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele: Si, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.
16 Vuélvele á decir la segunda vez: Simon, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.
17 Dícele la tercera vez: Simon, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesus: Apacienta mis ovejas.
18 De cierto, de cierto te digo [que] cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querias: mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará adonde no quieras.
19 Y esto dijo, dando á entender con que muerte habia de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.
20 Volviéndose Pedro, ve á aquel discípulo al cual amaba Jesus, que seguia, el que tambien se habia recostado á su pecho en la cena, y [le] habia dicho: Señor ¿quién es el que te ha de entregar?
21 Así que Pedro vió á este, dice á Jesus: Señor, ¿y este, qué?
22 Dícele Jesus: Si quiero que él quede hasta que [yo] venga, ¿qué [se te da] á tí? Sígueme tú.
23 Salió entónces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no habia de morir. Mas Jesus no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que [yo] venga, ¿qué á tí?
24 Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.
25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrian los libros que se habrian de escribir. Amen.