GLORIA IN EXCELSIS DEO
Reading edition
Al Sr. Jorge A. Mitre
¿Qué es el hombre para que un Dios tan grande se digne hacerle objeto de sus pensamientos y cuidados? Vos, Dios mió, le hicisteis casi igual a los ángeles, le adornasteis con los dones más gloriosos de naturaleza y gracia, y le establecisteis en la tierra sobre todas vuestras obras. (Salmos de David. Salmo 8)
DIOS en mí ha encendido la más sagrada llama, Poder indestructible del tiempo que la inflama. Dios en mí ha vertido tantos dotes humanos, Que a través de los siglos se tornan sobrehumanos. El en mí ha infiltrado la más gran maravilla: Vibrar con toda vida, brillar con lo que brilla; Con todo lo que canta, que llora, ríe o gime; Con lo desconocido, esta verdad sublime Del eterno misterio, cercano o infinito; Con el día y la noche, con su sagrado mito. Con el júbilo intenso de toda la esperanza; Con la fe que nos guía con inmensa confianza Hacia el poder grandioso de Tu reinado abstracto, Que siempre se prodiga y queda siempre intacto.. Como toda alabanza, como toda canción, Haré de mí Tu obra de glorificación. Incrustaré en mi vida Tu gran magnificencia, Que es la virtud divina de toda quinta esencia. Infiltraré en mi sangre aquel sacro rocío, Con el que ungieras almas, les das valor y brío. Me impregnaré en Tu imagen; infundiré en mis fibras La llama del gran Todo en que siempre Tú vibras. Regaré las raíces de mi amor reverente Con Tu lluvia benéfica, Tu luz resplandeciente. Renovaré mis ansias, mis celos, mis clamores, Con Tu serenidad ungida de fervores, Y heme aquí arrodillada ante Tu tribunal, Prosternada mi vida por el bien, por el mal. Yo quiero ¡Dios eterno! cerrar el gran problema Del ser que todo puede, de la piedad suprema. Yo quiero ¡Dios eterno! ser el numen ingente De lo que se confirma, de lo que se presiente. Ser en la vida eterna sólo una afirmación, Y de todo propósito la irreductible acción. Ser la divina chispa de la sagrada llama; El Cáliz y el Santuario del que creyendo te ama. Y en un sublime arranque de infinita bondad Condensar en mí misma la gran Humanidad!