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Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

LIBRO QUINTO.

Francisco Crivell translation

ARGUMENTO.

Palas, que hasta allí habia acompañado á su hermano Perséo, habiéndose separado de él, se dirigió al monte Helicon para reconocer la fuente Hipocrene. Allí las Musas la cuentan la desgracia de Pirenéo y la transformacion de las Piérides en picazas, despues de vencidas en la contienda del concertado canto de varias transformaciones.

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(58) Finéo entra en la sala del banquete con el dardo en la mano dirigiendo la palabra á Perséo.

FÁBULA PRIMERA.

FINÉO DA UNA BATALLA Á PERSÉO.

Continuando aun Perséo la narracion de sus aventuras en presencia de Cefeo y de su corte, se llena el palacio de gente enfurecida, y ya no se oyen voces que solemnicen el himeneo, sino otras que declaran y publican una cruel guerra. La fiesta mudó tan de repente de aspecto, que bien se podia comparar al mar, quando de improviso se altera con la impetuosidad de los vientos.

Entra el primero Finéo, autor de aquel desordenado motin, blandiendo una lanza de fresno[75] con una hoja de cortante acero, y dirigiéndose á Perséo: „Aquí tienes, le dice, un enemigo que viene á tomar venganza de la injuria que le has hecho, robándole su esposa. Ni tus alas, ni el pretendido Júpiter que tú finges haberse convertido en lluvia de oro[76] para darte la vida, te librarán de mi furor.” Iba á arrojarle la lanza quando Cefeo exclamó, diciendo: „¿Qué vas á hacer, hermano mio? ¿Qué desenfrenada locura te mueve á tan enorme maldad? ¿Este pago quieres darle por el servicio que ha hecho salvando la vida de Andrómeda? Mas si exâminas el hecho hallarás que no te la quitó Perséo, sino la divinidad respetable de las Nereydas, el cruel oráculo de Amon, y aquel fiero monstruo[77] que venia á saciarse en la hija de mis entrañas. En el momento que iba á perecer te fue arrebatada. Bárbaro, ¿serias tan cruel que desearas hubiese perdido la vida, y que te alegrases con nuestro llanto? ¿No es para tí bastante afrenta el que siendo su tio y prometido esposo, consentiste el que fuese amarrada á tu presencia sin tratar de socorrerla, sino que añades la de dolerte de que otro la haya libertado, y quieres quitarle el premio? Y si te parece grande, debias haberlo buscado en aquel peñasco donde estaba atada: ahora pues dexa que aquel que lo ganó, y por quien mi vejez no se ve privada de una hija tan apreciable, goce lo que mereció y pactó: y ten entendido, que él no ha sido preferido á tí, sino á una muerte inevitable.” Nada respondió Finéo á esto; pero mirando unas veces á su hermano, y otras á Perséo con turbados ojos, duda á qual de los dos ha de herir primero; y deteniéndose un poco, vibra en fin, con el furor que le suministraba su indignacion, la lanza contra Perséo; pero en vano, porque no le hirió, aunque se clavó en el asiento en que se hallaba. Levantóse luego el fuerte Perséo, y con la misma lanza hubiera atravesado el pecho enemigo á no haberse refugiado Finéo detras del altar, cuya ara (¡qué indignidad!) favoreció al malhechor; pero no se perdió el tiro, porque la lanza se clavó en la frente de Reto, quien cayendo en tierra daba tan fuertes saltos despues de haberle sacado el hierro de la herida, que su sangre salpicó las mesas del banquete. Llena de furor é ira con tal accion la multitud que acompañaba á Finéo, unos disparan dardos, otros piden á gritos la muerte de Cefeo y su yerno; pero el primero habia ya escapado de Palacio, poniendo por testigos al derecho de gentes, á la fidelidad y á los Dioses de la hospitalidad,[78] de que no tenia culpa alguna en el tumulto acaecido, y habia procurado evitar. Aparécese á este tiempo la belicosa Palas, defiende á su hermano[79] con la Egida, infundiéndole brios para pelear. Hallábase presente el Indio Atis, á quien la Ninfa Limniace, hija del rio Ganges, habia dado á luz debaxo de las cristalinas aguas. Era de extremada hermosura, y la hacia mas sobresaliente la magnificencia del trage: su edad no llegaba á diez y siete años: estaba vestido de una clámide[80] Tiria, guarnecida con una faxa de oro; un collar del mismo metal adornaba su cuello, y una diadema sus rubios y hermosísimos cabellos empapados en mirra. Aunque diestro en acertar con el dardo los objetos mas distantes, lo era mucho mas en el manejo del arco; mas al tiempo que se preparaba á acometer á Perséo, tomó este del altar un leño encendido, con el que rompiéndole los huesos afeó su hermoso rostro. El Asirio Licabas, compañero é íntimo amigo de Atis, no pudiendo ocultar su amor sincero, al verle bañado en sangre, y que exhalaba el alma con la fuerza de la herida, llorando le arrebató el arco; y amenazando á su enemigo, le dice: „Conmigo lo has de haber ahora: no te gloriarás mucho tiempo de la muerte de un jóven, con la qual te has adquirido mas bien afrenta que alabanza.” Aun no habia acabado de hablarle en estos términos, quando disparó de la cuerda la penetrante saeta; pero Perséo evita el golpe, que pierde su fuerza en su vestidura llena de pliegues, quedando no obstante clavada en ella; y dirigiendo contra Licabas el corvo alfange con que habia cortado la cabeza á Medusa, le atraviesa con él el pecho. El soberbio Asirio, turbados sus ojos con la presencia de la muerte, mira sin embargo á su Atis, y se reclina sobre él, llevando á los infiernos el consuelo de haber muerto al lado de su amigo. Á este tiempo Forbas, natural de Siene, hijo de Metion, y el Livio Anfimedon, deseosos de entrar en pelea, caen resbalando en la sangre que por todas partes corria; y al tiempo que se esfuerzan á levantarse, una misma estocada, que atraviesa la garganta al primero, y traspasa el costado al segundo, les hace volver á caer: Erito, hijo de Actor, que tiene por arma una hacha de dos cortes muy grande: acomete con ella á Perséo; y este, en vez de recibirle con su espada, toma con ambas manos una gran vasija y de mucho peso que estaba en la mesa, y tenia esculpidas muchas imágenes de relieve;[81] y tirándosela á la cabeza, cae moribundo en tierra, arrojando por la boca la roxa sangre. Despues derriba á Polimedon, descendiente de Semíramis, á Abaris, que habia venido de las inmediaciones del monte Cáucaso, á Liceto, hijo de Esperquion, á Elix de prolongada cabellera, á Flegias y á Clito, y atropella á otros mil que se le ponian por delante. Finéo, no atreviéndose á lidiar de cerca con su enemigo, le tira un dardo desde lejos, el que vino á dar á Ida, que ningun partido habia tomado ni en uno ni otro bando. Este, mirando á Finéo con sañudos ojos: „Puesto, le dice, que me obligas á declararme, en mí encuentras el enemigo que buscas, recompensa una herida con otra herida;” mas al ir á arrojarle el dardo que acababa de sacar de su cuerpo, cayó desfallecido, por faltarle ya las fuerzas con la abundancia de sangre que le salia. Odites, el primero despues del Rey Cefeo, fue muerto por Climeno; Protenor por Hipséo, y este por Lincedes.

El anciano Emation, fiel observador de la justicia, y temeroso de los Dioses,[82] no hallándose en estado de pelear, y detestando aquellas armas impías, andaba por todas partes procurando con sus discursos persuasivos apaciguar el tumulto. Cromis, poco movido de sus exhortaciones, le corta la cabeza al tiempo que con sus manos trémulas se abrazaba al altar.[83] El desgraciado viejo, diciendo algunas imprecaciones contra el bárbaro, espira en medio del sagrado fuego. Broteas y Amon, hermanos gemelos, invencibles en el juego de los cestos,[84] (aunque estos no servian contra las espadas) murieron á manos de Finéo, como asimismo Ampico, Sacerdote de Ceres, á quien no reservaron las blancas cintas[85] con que adornaba sus sienes. Tú tambien pereciste, desgraciado hijo de Japeto, no convidado para tales debates,[86] sino para solemnizar la boda cantando al son armonioso de tu vihuela la paz y concordia. Viéndole Pétalo á lo lejos con el instrumento en la mano: „Ve á cantar, le dice burlándose, al infierno lo que te falta,” y le atravesó la sien izquierda con su espada. Cae este desgraciado, pero aun hiriendo las cuerdas de la vihuela con sus moribundos dedos, y por casualidad era lúgubre la cancion que cantaba. No puede el valiente Licormas dexar sin venganza la muerte del músico; coge una de las barras de hierro que servia para cerrar la puerta, y dándole un fuerte golpe en medio de la cerviz, cae acogotado como un novillo. Quando Pelates, Cinifeo, intentaba arrancar la otra barra, Corito, atravesándole la mano de un flechazo, le dexa clavado contra la puerta, y Abante le dió una estocada en el costado, de la que murió luego, quedando pendiente del postigo que le detenia la mano.

Menaléo, que seguia el partido de Perséo, y Dorilas, el mas rico entre los Nasamonios; Dorilas, repito, el hacendado que excedia á todos en posesiones y en la abundancia de sus cosechas, perecieron tambien en la refriega. El último recibió un golpe mortal en la ingle izquierda. Alcionéo, que fue el que le hirió, viéndole que iba á exhalar el alma, y que torcia los ojos: „De los muchos bienes, le dice, que poseias, conténtate ahora con solo el espacio que ocupa tu cuerpo.” En el mismo momento saca Perséo el dardo de la herida de Dorilas, y le clava en Alcionéo con tanta furia, que entrando por medio de la nariz le hizo salir por la cerviz, y se descubre por ambas partes: y acompañando la fortuna á su diestra, quita la vida á los dos hermanos de madre, Clitio y Clanis, con distinto golpe, porque el primero murió de un flechazo que le atravesó los dos muslos, y el segundo de otro que le entró por la boca. El Mendecio Celadon, Astreo, cuya madre era de Palestina, y su padre se ignoraba quien fuese; Etion, sagaz en otro tiempo en conocer lo futuro, pero burlado ahora con sus vaticinios; Toactes, escudero del Rey, y el parricida Agirtes, murieron tambien en este sangriento dia.

Mucha sangre se habia ya derramado, pero quedaba aun mucha mas por derramar. Todos se enfurecian contra Perséo, porque á él solo querian matar. Los esquadrones conjurados pelean por todas partes por la causa que ofende al mérito y justicia. En vano estan á su favor los suegros y esposa; y hacen resonar las salas con sus clamores, porque el ruido de las armas y el gemido de los moribundos no dexa oirlos. Belona,[87] no satisfecha con la sangre que habia hecho derramar, renueva la guerra. Finéo con mil soldados que le siguen rodean á Perséo: los dardos vuelan por uno y otro lado al rededor de sus ojos y oidos mas espesos que una granizada de invierno.[88] Para evitar parte de los tiros se estrecha contra una gruesa coluna; y teniendo seguras las espaldas, y vuelto á sus enemigos, sostiene con valor todos sus esfuerzos. Molpéo, Caonio, le ataca por la izquierda mientras que Etemon, Nabateo, le estrecha por la derecha. Así como la hambrienta tigre, oyendo en distintos valles los bramidos de dos vacadas, no sabe á qué parte abalanzarse antes, y arde en deseos de lanzarse sobre las dos; así duda Perséo si atacará al enemigo de su derecha, ó al de la izquierda: en fin se deshizo de Molpéo atravesándole una rodilla, y por lo mismo se vió precisado á retirarse; pero Etemon le estrecha fuertemente, se llena de furor, é intentando acalorado descargar el golpe en el erguido cuello de Perséo, rompió la espada manejada con poca destreza dando en la coluna, y saltando un pedazo de la hoja, se le clavó en la garganta: la herida sin embargo no fue de muerte; mas lanzándose sobre él Perséo, le atravesó el cuerpo con su alfange al tiempo que le alargaba humildemente los brazos ya desarmados para pedirle la vida.

FÁBULA II.

FINÉO TRANSFORMADO EN ROCA.

Viendo Perséo que eran desiguales sus fuerzas, comparadas con las de tantos contrarios: „pediré, dixo, auxîlio al enemigo, á ello me obligais vosotros: apartad la vista los que seguis mi partido,” y descubrió la cabeza de la Górgona. „No me asusta, le dixo Tescelo, la vista de ese monstruo;” y al levantar el brazo para disparar un dardo, se quedó convertido en estatua en la misma postura. Ampix, el mas inmediato á este, acomete lleno de valor con la espada al pecho de Lincéo, pero en vano; porque la mano quedó yerta conforme la habia tendido. Niléo, que habia fingido ser hijo del caudaloso Nilo, y en prueba de lo qual traia en su escudo las siete embocaduras de este rio esculpidas en oro y plata,[89] habló á Perséo de esta manera: „Mira en este escudo el antiguo blason de mi linage: tendrás á lo menos en la mansion de las almas el consuelo de haber sido muerto por tan ilustre y valerosa mano.”

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(59) Perséo no pudiendo resistir al gran número de enemigos les presenta la cabeza de Medusa.

Sus últimas palabras fueron interrumpidas á medio articular, quedando su boca en ademan de hablar, pero sin poder hacerlo.[90] Erix,[91] viendo tímidos á sus compañeros, les dice con altivez: „Valor, amigos, seguidme; no la cabeza de la Górgona, sino el temor, os hace estar inmobles: acometed conmigo, y echad por tierra á un temerario que solo tiene por armas unos vanos encantamientos:” ya iba á acometerle, y el suelo le detuvo los pies convirtiéndose en estatua de piedra armada: justamente pagaron estos su merecido; pero el desgraciado Acontéo, soldado de Perséo, miró por desgracia en la pelea la cabeza de Medusa, y sin culpa quedó transformado en piedra. Astiages, juzgando que aun vivia, le dió una estocada, y sonó la espada como quando se dan golpes sobre un mármol: y al admirar tal prodigio se convierte en piedra baxo la figura de un hombre que conserva todas las señales de su admiracion.

Seria nunca acabar referir uno por uno de tantos como fueron castigados. Doscientos combatientes quedaban aun; pero con la vista de la Górgona se petrificaron. Ya en fin se arrepiente Finéo de la injusta guerra que habia movido; pero ¿qué ha de hacer? Por todas partes ve estatuas de piedra en diversas posturas; conoce á los suyos; los llama por su nombre pidiéndoles socorro, y no queriendo creer lo que veia, toca á los que estaban á su lado, y se desengaña por último que eran mármol: aparta la vista de la fatal cabeza, y tendiendo los brazos á Perséo, le habla humillado de este modo: „Me doy por vencido, Perséo: solo te ruego que ocultes el semblante de tu Medusa, que convierte en piedra á qualquiera que lo mira: apártalo por vida tuya; has de saber que ni el odio ni el deseo de reynar me ha compelido á la guerra que te he dado, sino solo el amor de Andrómeda me ha hecho tomar las armas: tu causa fue mejor en mérito, y la mia en tiempo. Me pesa, ó valerosísimo Perséo, de no habértela cedido, concédeme solo la vida, y todo lo demas sea tuyo.” Así habló Finéo sin atreverse á mirar á su enemigo. „Te concederé, le responde Perséo, lo que puedo concederte, y es mucha gracia para un cobarde como tú: no morirás por hierro: quiero quedes aquí para perpetua memoria, y que estés siempre en la casa de mi suegro, para que consuele tu vista á mi esposa.” Dicho esto mudó la cabeza de Medusa á aquella parte á que miraba el temeroso Finéo: quien al querer apartar su vista se le quedó yerta la cabeza, el humor de sus ojos helado, y él hecho piedra en la actitud de un suplicante que pide la vida con los brazos tendidos y el semblante humillado.

Luego que cesó la batalla partió el nieto de Abante con su esposa para los patrios muros;[92] y aunque no debia grandes favores á su abuelo Acrisio,[93] determinó no obstante vengarle de su hermano Preto que le habia echado de sus estados. La fuerza de las armas y fortaleza de que se apoderó este usurpador no le sirvieron de nada contra la cabeza de Medusa. No obstante esto, ni el valor de este jóven, que se habia distinguido por tantas acciones ilustres, ni los peligros que habia corrido, pudieron ablandar tu corazon, Polidectes, Rey de la pequeña isla de Serifo, sino que exercitas tu odio inflexîble, no queriendo acabar de deponer la ira que sin razon tienes á Perséo:[94] quieres disminuir su fama, y dices que no ha quitado la vida á Medusa: Perséo por fin va á convencerte y á darte pruebas de la verdad: apartad, dice á sus compañeros, la vista, y presentándote la cabeza de Medusa quedas transformado en una descarnada piedra.

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(60) Minerva va al monte Helicon á visitar á las Musas.

FÁBULA III.

CONVERSACION DE LAS MUSAS CON PALAS.

Hasta aquí acompañó Palas á su hermano Perséo, engendrado de la lluvia de oro, y ocultándose despues en una nube parte de la isla de Serifo, dexando á la derecha las de Cythno y Giarea,[95] y por donde la pareció mas corto el camino se dirige á Tebas, y de allí al monte Helicon, consagrado á las Musas, adonde luego que llegó las habla de esta manera: „La fama de una fuente[96] que abrió el duro casco del alado Pegaso, nacido de la sangre de Medusa, en este sagrado monte, es la causa de mi viage. Como le vi nacer de la sangre de su madre, quiero averiguar ahora si las maravillas que he oido de la admirable fuente son verdaderas.”[97] „Sea qualquiera el motivo que te trayga á nuestra morada, respondió Urania[98] á la diosa, estamos con razon muy contentas por el honor que nos dispensas. No te ha engañado la fama en lo que has oido de la fuente: el Pegaso es seguro que la abrió:” diciendo esto guió á Palas á las sagradas aguas, de las que maravillada bastante tiempo, registra despues los bosques de las antiguas selvas, las grutas y yerbas adornadas de innumerables flores. Alabó á las Musas sobre sus sabias ocupaciones,[99] llamándolas felices por su estudio y por el sitio que habitaban. „¡Ó Tritonia, la dixo una de ellas, que habias de ser nuestra compañera, si la virtud[100] no te hubiera destinado á cosas mayores!; no puedo negarte que dices bien, y con razon alabas nuestro exercicio y sitio, y en efecto seríamos dichosas si la malicia agena nos dexase; pero hasta ahora nada se ha prohibido á la maldad, y todo causa miedo á unas castas doncellas; aun me parece que estoy viendo al cruel Pirenéo:[101] todavía no nos hemos recobrado del susto que nos causó: este tirano se apoderó con tropas de Tracia, de los campos Dauticos y Foceos, y tenia ocupados injustamente aquellos Reynos. Nos vió un dia que íbamos á visitar los templos del sagrado Parnaso; y venerándonos con semblante engañador: Musas, nos dice (porque ya nos conocia), ruegoos que os quedeis aquí; no temais; libraos de la abundancia de la lluvia que despide el cielo; entrad en mi casa: muchas veces han entrado los dioses en otras menores. Movidas de sus ofertas y de la tempestad fuimos á su palacio y nos guarecimos en la entrada de él.[102] Luego que dexó de llover, y huian las opacas nubes, serenado el cielo, quisimos continuar nuestro camino, pero nos lo impidió el tirano cerrando las puertas, é intentó violarnos. Felizmente huimos de su fuerza valiéndonos de nuestras alas; y como nos vió en medio de los ayres subió á una torre alta diciendo: „seguiré el mismo camino que vosotras.” Creyó en efecto volar como nosotras, y el desatinado se arroja de lo alto de una torre cayendo boca abaxo; y al morir se esparcieron en la tierra la sangre de este malvado y los huesos de su cara y cabeza.”

Hablaba aun la Musa quando oyeron resonar por los ayres ligeras alas, y una voz que parecia descender de los altos ramos y saludar á Minerva. Alzó la vista la diosa, llena de admiracion, preguntando de donde salia aquella voz que parecia humana. Eran nueve picazas, aves que repiten quanto oyen, y parándose entonces en las ramas, se quejaban amargamente de la desgracia que les habia sucedido. La Musa, para sacar á Palas de la admiracion en que se hallaba, la habló de esta manera: „Hace poco tiempo que vencidas estas en un certámen, fueron transformadas en aves. Piero, Rey de Macedonia, tuvo nueve hijas de la Reyna Evipe su esposa. Esta Princesa parió nueve veces, y nueve veces invocó á la poderosa Lucina:[103] desvanecida la numerosa turba de las necias hermanas se atrevió á penetrar el Parnaso, despues de haber atravesado la Tesalia y parte de la Grecia, y nos desafiaron en estos términos: No engañeis al vulgo ignorante con vuestro canto; si teneis alguna satisfaccion entrad en competencia con nosotras: tantas á tantas somos;[104] mas estamos seguras de no ser vencidas ni en la voz ni en la destreza de tocar: ó confesaos vencidas, y cedednos la fuente Hipocrene y la de Aganipe,[105] ó si nos venciereis, os cederemos los agradables valles de Tesalia, y nos retiraremos á las nevadas montañas de Tracia: he aquí las condiciones de la competencia; las Ninfas de esta comarca serán nuestros jueces. Indecoroso era seguramente el admitir el desafio; pero lo hubiera sido mas el dexarlo de aceptar. Las Ninfas elegidas por jueces, despues que juraron por los rios que harian justicia al mérito, ocuparon unos asientos formados naturalmente de piedra viva.

Entonces, sin echar suertes, la primera[106] que se convidó á disputar cantó la guerra de los Gigantes[107] con deshonor de los Dioses, y disminuyó quanto pudo las hazañas de estos: dixo que Tiféo,[108] producido de las entrañas de la tierra, de tal modo atemorizó á los moradores del cielo que fueron huyendo hasta Egipto; que este formidable Gigante habiendo ido tras ellos les obligó á mudarse en diferentes figuras; que Júpiter Amon, que se venera en Libia, se hizo carnero; que Apolo se disfrazó en cuervo, Baco en cabron, Diana en gata, Juno en vaca blanca, Venus en pez y Mercurio en Ibis.[109]

Hasta aquí habia cantado en su cítara la hija de Piero; en seguida nosotras fuimos solicitadas; pero, acaso, gran Diosa, no tendrás tiempo para detenerte á oir la referencia de lo que contamos. „Sí tendré, respondió Palas, sentándose en la suave sombra de la selva, porque quiero tambien enterarme de lo que vosotras cantásteis.” La Musa prosiguió su narracion de esta manera: „Á Caliope,[110] nuestra hermana, le confiamos por nuestra parte el certámen: se levantó esta, y despues de haber recogido sus sueltos cabellos con yedra, y templado la vihuela, cantó al son de sus dulces cuerdas la historia del rapto de Proserpina del modo siguiente.”

FÁBULA IV.

PLUTON HERIDO POR EL AMOR.

„Ceres fue la primera que rompió la tierra con el corvo arado; á ella se debe la produccion de los frutos, del trigo, y de todo lo que sirve de alimento al hombre. Ella antes que otro promulgó leyes; y quantos bienes poseemos son dones de su divinidad.[111] Á esta he de elogiar hoy; ¡y oxalá pudiera cantar himnos dignos de una diosa que por tantos motivos merece ser alabada! En la célebre isla de Sicilia hallaron su sepultura los Gigantes. Aquel Tiféo que pretendió subir al Olimpo mismo está sepultado debaxo de la vasta mole de muchas montañas: en vano hace esfuerzos para levantarse, porque sobre su mano derecha está el promontorio de Peloro, y sobre la izquierda el de Pachino; y tú, Lilibeo, le oprimes sus piernas; su cabeza yace baxo el monte Etna, desde donde vomita torrentes de fuego y arena.

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(61) Venus ruega á su hijo que hiera con una de sus flechas el corazon de Pluton.

Los esfuerzos continuos que hace por sacudir de sí el peso que le oprime, y sacar su cuerpo de entre los pueblos y montes, estremecen la tierra,[112] y aun Pluton, Rey del infierno, teme no se abra una gran abertura, por la qual, penetrando el dia con su luz, atemorice é inquiete á las pavorosas almas de los muertos. Para remediar esta desgracia, salió de su region tenebrosa en su carro, tirado por dos caballos negros,[113] visitó los cimientos de Sicilia; y despues de haber reconocido que todo estaba en buen estado, y que nada tenia que temer por su imperio, pasó al monte Erix.”

„Venus que le vió discurrir por él, abrazando á su alado hijo,[114] le habló de esta manera: „Hijo mio, armas mias, manos mias, y todo mi poderío; toma, ó Cupido, de aquellas flechas con que triunfas de todos, emplea las mas eficaces y ligeras en el corazon del terrible Dios á quien tocó por suerte el señorío del infierno. Tú vences á los Dioses y al mismo Júpiter; las deidades del mar y el que las gobierna, tampoco estan libres de tus tiros; ¿por qué pues lo han de estar los infiernos? ¿por qué no dilatas el imperio de tu madre y el tuyo hasta sujetar á él esta tercera parte del mundo? Sin embargo de nuestro poder, tenemos que sufrir que en el cielo nos desprecien, y las fuerzas del amor se disminuyen conmigo. Por ventura ¿no ves como han huido de mi imperio Palas y la cazadora Diana? La hija de Ceres tambien, si nos estamos en inaccion se nos escapará, y seguirá el exemplo de aquellas. Pero si eres sensible al interes de nuestra gloria, haz de modo que Pluton se enamore de ella, y que venga á ser esposa de su tio.”[115] Esto dixo Venus, y tomando Cupido su aljaba, escogió entre mil flechas la mas aguda y certera, y la mas acomodada al arco, segun la voluntad de su madre, y puesta la rodilla en tierra estiró su arco flexîble, é hirió con una harpada flecha el corazon de Pluton.

FÁBULA V.

RAPTO DE PROSERPINA.

Hay un lago muy profundo no lejos de los muros de Ena[116] llamado Pergo: sus riberas, aun mas que las del Caistro,[117] resuenan sin cesar con los dulces cantos de los cisnes. Está ceñido por todas partes de una amena selva, que con sus hojas, como con un verde toldo, no dexa penetrar á los ardientes rayos del sol; los ramos mantienen una agradable frescura; la tierra por todas partes está matizada de las mas hermosas flores, y reyna allí una perpetua primavera. En este delicioso bosque se entretenia Proserpina en coger flores, y en hermanar en graciosos ramilletes las obscuras violetas con las blancas azucenas. Mientras con ansia juvenil llena su canastillo y regazo, y se afana por coger mas flores que sus compañeras, la ve Pluton, y el verla, amarla y robarla, todo es al mismo tiempo. ¡Tanto como esto se apresura el amor!

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(62) Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente á Ciane porque queria impedírselo.

Amedrentada la Diosa, llamaba con acentos tristes y repetidos á su madre y compañeras; pero mas veces á su madre. Por desasirse de Pluton rasgaba sus vestidos, de modo que soltando el regazo se le cayeron las flores que habia cogido; y era tanta su candidez en aquellos años juveniles, que sintió mucho y lloró la pérdida de las flores. Discurre el robador con gran velocidad en su carroza; instiga á sus caballos, y para estimularlos mas los llama por su nombre, y les afloxa las riendas. Atraviesa profundos lagos, y en particular el de los Pálicos,[118] que huele á azufre, y que hierve por la hendida tierra; pasa por aquella ciudad, que se construyó antiguamente entre dos puertos desiguales por los dos hijos de Baquia,[119] oriundos de Corinto, ciudad ceñida de dos mares.[120] Entre Ciane y Aretusa[121] hay un espacio de mar contenido por algunas rocas, que por todas partes le rodean. Habitaba aquí Ciane, una de las mas hermosas Ninfas de Sicilia, de quien tomó nombre el estanque. Habiendo salido esta Ninfa del fondo del agua, y conocido á Pluton, le habló de esta manera: „No pasarás adelante; no debes pretender ser yerno de Ceres contra su voluntad: antes debiste pedirla que robarla. Y si me es permitido comparar las cosas pequeñas con las grandes, diré que tambien á mí me amó Anapo: me casé con él, rendida á sus instancias, pero sin amedrentarme como tú á esta.” Dixo esto, y tendiendo los brazos de frente queria estorbar el paso; pero el hijo de Saturno, llenándose de ira, agita á los briosos caballos, y lanzando con poderoso brazo su cetro á lo profundo de la corriente, hizo una hendidura en la tierra que les abrió paso á su reyno, por donde baxaron los caballos y carro. Ciane, sintiendo, ya el robo de la Diosa, ya tambien el desprecio del derecho de su fuente, conservó en lo interior de su corazon una pena tan grande, que desde entonces jamas dexó de derramar lágrimas, hasta que por último fue transformada en aquellas mismas aguas de que poco há habia sido Diosa soberana. Insensiblemente todas las partes de su cuerpo comenzaron á ablandarse, sus huesos se tornan flexibles, y las uñas dexan de ser duras: en una palabra, sus hermosos cabellos, dedos, pies y rodillas se convierten en agua; porque quanto mas sutiles y delicadas son las partes del cuerpo, tanto mas fácilmente se liquidan. Sus espaldas, hombros, costados y pecho se transforman en otros tantos arroyuelos. En fin, el agua se entró por las venas viciadas en lugar de la sangre que antes corria por ellas, y nada quedó en su persona que no tuviese la fluidez de este elemento.

En tanto Ceres, llena de sobresalto, busca inútilmente á su hija por mar y tierra. Ni la aurora que sale con su dorada madexa, ni el lucero de la tarde la vieron parada en ninguna parte: tomó dos teas, que encendió en el volcan del Etna, y continuó así buscándola durante la noche. Al dia siguiente, luego que la luz ocultó las estrellas, recorrió toda la tierra desde el occidente al oriente. Fatigada de andar tenia bastante sed por no haber querido pararse á beber en ninguna fuente, quando por casualidad descubrió una cabaña cubierta de paja; llama á la pequeña puerta, sale una vieja, y quando le pedia de beber la Diosa, la presentó una especie de poleada[122] bien agradable que acababa de cocer. Mientras ella tomaba aquella confeccion, un muchachuelo atrevido y desvergonzado se echó á reir, llamándola voraz y glotona. Ofendida la Diosa de esta burla, roció al muchacho con la poleada y agua que la quedaban. Su rostro se vió luego lleno de manchas, sus brazos se mudaron en piernas, una larga cola le salió de la extremidad del cuerpo, y todos sus miembros tomaron una forma diferente: y porque nunca pudiera hacer mucho daño, le contrae á una figura muy pequeña; en una palabra, fue transformado en lagartija ó estelion. Admirada, llorando y amedrentada la vieja de este prodigio, y queriendo acercarse al reptil, huye este de ella y se oculta en una rendija. Á este animalito se le puso oportunamente el nombre de Estelion,[123] por estar su cuerpo pintado y lleno de manchas estrelladas.

Seria demasiado prolixo si me parase á contar los diversos paises y mares que corrió la desgraciada Ceres en busca de su hija: despues de haber recorrido todo el orbe en su busca, se vuelve á Sicilia, y registrando todos los lugares por donde pasaba, llegó tambien al lago en que vivia en otro tiempo Ciane, quien todo se lo hubiera descubierto, á no haber padecido la transformacion ya mencionada; y aunque deseaba hablar, le faltaba ya entonces la boca y lengua con que hacerlo. No obstante se explicó por señas, y mostró á esta madre afligida la cinta que habia servido á Proserpina de ceñidor, que se le habia caido en aquel lugar,[124] y que andaba sobrenadando en las aguas. Luego que la Diosa la conoció, renueva su pena y sentimiento, y como si supiera entonces por la primera vez que habian robado á su amada hija, se arranca la descompuesta cabellera, se hiere el pecho una y muchas veces; y aunque ignora dónde está, maldice sin embargo á todas las tierras, llamándolas ingratas é indignas de los dones con que las enriquecia todos los años.[125]

Pero principalmente maldice la Sicilia, en donde acababa de descubrir los primeros indicios de la desgracia de Proserpina. Allí pues quebró todos los arados; dió muerte sin distincion á los bueyes y labradores que los conducian: la tierra fue condenada á una eterna esterilidad, y vició la semilla para que allí no naciera en adelante trigo. Es ya una memoria vana la fertilidad de aquella tierra tan celebrada por todo el mundo; y las mieses se secaban apenas nacian: unas veces un excesivo calor las quema; otras, un grande aguacero las inunda: los vientos y tempestades las daña. Las aves se comen el grano conforme se siembra, y lo que se escapa á su voracidad se ahoga con el ballico y otras yerbas malas. Movida Aretusa de todas estas calamidades sale del fondo de las aguas, y apartando de la frente los cabellos mojados habló á Ceres de esta manera: „Gran Diosa, madre de una hija que buscas por todo el mundo, madre tambien de todos los frutos, pon ya fin á un tan ímprobo trabajo, dexa ya de desfogar tu ira sobre una tierra que te ha sido siempre fiel; ella no tiene la culpa, antes bien, mal de su grado, abrió su seno para dar paso al hurto.

„Y porque no juzgues te ruego por mi patria, decirte debo que tuve mi nacimiento en Pisa, mi orígen de la Elide, que vivo aquí extrangera, y por ser mas agradable esta tierra que qualquiera otra, he determinado fixar en ella mi domicilio; y te suplico que la conserves baxo tu proteccion. No es ahora tiempo de referirte por qué causa he dexado mi patria, y atravesado tantos mares para llegar aquí; pero cuidaré de darte cuenta, quando tus cuidados hayan calmado, y te halles mas tranquila. Basta que sepas ahora que la tierra me abre camino, y que despues de haber atravesado las mas profundas cavernas, levanto aquí la cabeza, y miro un cielo desacostumbrado. Andando pues por la laguna Estigia, he visto allí á Proserpina por mis ojos.[126] Ella seguramente está triste, y aun no ha acabado de volver del sobresalto; mas con todo es Reyna, esposa de Pluton, y manda en el vasto imperio de las sombras.”

FÁBULA VI.

CERES CONSIGUE QUE SU HIJA VIVA CON ELLA SEIS MESES EN EL AÑO Y OTROS SEIS CON SU MARIDO.

Quedó Ceres como una estatua de mármol al oir este discurso; y pasando despues de algun tiempo de la pena al furor, sube sobre su carro, atraviesa la inmensa extension de los ayres, y se presenta ante Júpiter con el rostro bañado en lágrimas y desgreñado el cabello: „Soberano de los Dioses, le dice, vengo á suplicarte por tu prosapia y la mia:[127] y si á nada puedo yo moverte, muévate á lo menos tu hija; y te ruego que no te muestres poco sensible por haber nacido de mí. Sabe pues que he hallado por fin á mi hija despues de haberla buscado tanto tiempo, si se llama hallarla, lo que es mas cierto haberla perdido sabiendo dónde está. Disimularé el que me la hayan robado, con tal que la restituya el ladron, porque por ser hija tuya no es digna de un marido de esta clase, aunque por ser mia lo mereciera.”

Illustration from Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

(63) Aretusa cuenta á Ceres que Pluton se habia llevado á su hija Proserpina.

„Siendo tu hija, respondió Júpiter, prenda igual de nuestra ternura, no puedo menos de tomar parte en la pena que te aflige; pero si te he de hablar sin rebozo, este arrojo no es una injuria, sino un amor verdadero; y no debemos tener á deshonra el que Pluton sea nuestro yerno, con tal que prestes tu consentimiento. Porque aun quando no tuviera todas las brillantes qualidades de los demas Dioses, ¿no es bastante que sea hermano de Júpiter? Pero no, no es inferior á ninguno, y solo la suerte le reduxo á ser menos que yo. Mas si á pesar de todo esto quieres el divorcio, vuelva Proserpina enhorabuena al cielo, con tal que no haya comido nada desde que entró en los infiernos, porque así está establecido en las leyes de las Parcas.”[128]

Esto dixo; pero ninguna fuerza hizo á Ceres el discurso de Júpiter: insistió en la resolucion de recobrar á su hija; pero no se lo permiten los Hados, porque Proserpina habia quebrantado el ayuno. Paseándose pues por los jardines del palacio de Pluton, habia cogido una granada, y comido de ella siete granos: nadie habia sido testigo de esto sino Ascalafo, hijo de Orphne, una de las mas célebres Ninfas del infierno, y á quien tuvo de su Aqueronte dentro de las negras cavernas. Lo vió pues, y publicándolo, impidió la salida de Proserpina. Llena de sentimiento la Reyna del infierno, castigó al indiscreto delator transformándole en ave, y rociando su cabeza con agua del Flegetonte, la transformó en un feo pico con plumas y ojos grandes: de todo su cuerpo solo le quedó unas alas rubias, cabeza grande y unas uñas retorcidas; pero con dificultad puede mover sus brazos con el impedimento de las alas. En una palabra, fue convertido en buho, ave fatal, y que solo anuncia fatalidades á los mortales.[129]

Es cierto que la indiscrecion de Ascalafo podia merecer este castigo; pero decidme, Sirenas, hijas de Aqueloo, ¿por qué teneis plumas y pies de ave, y los rostros de doncellas?[130] ¿Es acaso porque acompañabais á Proserpina, quando fue robada por Pluton al tiempo mismo que estaba cogiendo flores? Con efecto; porque despues de haberla buscado inútilmente por todo el mundo, deseábais con ansia, para que los mares fuesen testigos de vuestro cuidado, poder tener alas para buscarla tambien por este elemento. Os lo concedieron los Dioses, é inmediatamente se cubrieron vuestros miembros de plumas; pero quedándoos aquella habilidad para cantar que encanta á los mas delicados oidos, y tambien la voz y rostro de doncellas.

Júpiter pues, para ajustar la diferencia que habia entre Pluton y Ceres, mandó que Proserpina estuviera cada año seis meses con su marido y seis con su madre.[131] Con esto se tranquiliza el corazon y semblante de Ceres, que hasta entonces habia parecido triste al infierno mismo, así como se dexa ver el sol despues de haber disipado las opacas nubes que cubrian su faz brillante.

FÁBULA VII.

ALFÉO Y ARETUSA.

Tranquilizada Ceres con haber hallado en seguridad á su hija, te pregunta Aretusa la causa de tu viage,[132] y por qué estás convertida en fuente sagrada. Suspenden su murmullo las aguas, y sacando tú, Ninfa, la cabeza, la cuentas despues de haberte enxugado tu verde cabellera,[133] los antiguos amores de Alféo. „Fui una, la dices, de las Ninfas de la Grecia, y no hubo ninguna que me ganase á recorrer los bosques, ni que supiese tender las redes con mas destreza que yo; pero aunque nunca anhelé por parecer hermosa, si bien era esforzada, me tenian sin embargo por bella, mas no por eso me engreia la hermosura que tanto ensalzaban en mí; y yo como rústica me avergonzaba de lo que otras suelen alegrarse, porque tenia por un delito el llegar á agradar á alguno.

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(64) ¿Á dónde huyes, hermosa Aretusa, exclama entonces Alféo, á dónde huyes?

„Un dia, si mal no me acuerdo, volvia fatigada del bosque de Estínfalo; el calor era grande, y le habia hecho en mí mas excesivo el cansancio: encontré luego una fuente, cuyas aguas eran tan hermosas y claras que se pudieran contar todas las piedras que habia en el fondo, y caminaba tan lentamente que apenas se percibia su curso. Unos antiguos sauces y álamos frondosos, que el agua del arroyo conservaba siempre verdes, formaban sobre sus riberas una apacible sombra. Luego que llegué, mojé las plantas de los pies; despues entré hasta las rodillas, y no contenta con esto, me desnudo del todo, y poniendo mi ropa en las ramas de un sauce, me arrojo al agua. En tanto que yo nadaba, y que movia las aguas bañándome de mil modos, oí no sé qué murmullo debaxo de la corriente, y salté asustada prontamente á la ribera. ¿Á dónde vas bella Aretusa? ¿á dónde vas? me dixo dos veces Alféo desde sus raudales, pero con voz ronca. Mis vestidos estaban por desgracia al otro lado de la ribera, y mi desnudez me hizo parecerle mas hermosa, y por lo mismo mas se abrasa y me persigue: iba á mas andar, y él corria tras mí con tanto ahinco, que yo parecia á una tímida paloma acosada del azor, y él á la misma ave de rapiña que hace todos los esfuerzos por coger á la tímida paloma. Pude correr hasta las inmediaciones de la ciudad de Orcomeno: pasé cerca de Psofis: atravesé las montañas de Cileno, de Menalo y Erimanto, y llegué á la Elide, y no me excedia en velocidad; pero como mis fuerzas iban ya decayendo, no podia continuar mas tiempo la carrera; su robustez podia sostener este ímprobo trabajo. No dexé sin embargo de correr por los campos, por los montes cubiertos de árboles, y tambien por las rocas y por lugares escarpados é inaccesibles.

„Como me daba el sol de espaldas, vi ante mis pies su sombra, á no ser que fuese efecto del miedo que tenia; mas no era así, porque sentia sus pisadas, y su respiracion hacia mover mis cabellos. En fin no pudiendo pasar mas adelante, imploré la proteccion de Diana: Ó Dictina,[134] la dixe, socórreme, y no abandones en una necesidad tan grande á una Ninfa que, fiel en acompañarte, muchas veces tuvo el honor de conducir tu aljaba, flechas y arco. Oyó mi súplica la Diosa, y me cubrió al instante con una nube muy obscura; Alféo, viéndome desaparecer tan pronto, me busca en la obscuridad de la nube que me cubria, é ignorante de lo acaecido, da dos vueltas al sitio donde la Diosa me habia ocultado: Aretusa, Aretusa, decia, ¿dónde estas? ¡Con qué ánimo estaria yo, infeliz, entonces! ¿No te persuades que me pareceria á la inocente cordera, que oye aullar al carnicero lobo al rededor de su redil, ó á la tímida liebre que se oculta en los abrojos, sin osar á moverse, acosada de los solícitos galgos que pretenden su muerte? Como Alféo no vió pisadas algunas hácia otra parte que le pudieran hacer creer que yo estuviera mas lejos, se detuvo al rededor de la nube que me ocultaba.

„Entonces un sudor frio empezó á esparcirse por todo mi cuerpo, de tal modo que por todo él corrian gotas de agua; y por qualquiera parte que movia el pie salia un manantial, y aun de mis rubios cabellos caia rocío: en una palabra, me vi convertida en fuente en menos tiempo que te he referido mis desgracias. El Dios del Rio,[135] que me conoció mudada en agua pura, dexando la figura de hombre que habia tomado, se vuelve á tornar agua para mezclarse conmigo. Diana entonces abre la tierra; me facilita paso por medio de las profundas cavernas,[136] y llego á Ortigia, donde determiné quedarme, ya por lo delicioso del sitio, y ya tambien por amor á Diana.”

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(65) Ceres transforma á Linco en Lince porque iba á quitar la vida á Triptolemo.

FÁBULA VIII.

LINCO TRANSFORMADO EN LINCE.

Despues que Aretusa acabó su historia, la abundante Ceres unció dos dragones á su carro, y llevada por el ayre por medio del cielo y la tierra, fue hasta Atenas, donde entregó á Triptolemo[137] su ligero carro, dándole órden para que fuera por todas partes á esparcir las semillas en las tierras, parte en las enteramente incultas, y parte en las que hallase no cultivadas despues de mucho tiempo. Despues que él recorrió la Europa y el Asia, aportó á las orillas de la Escitia, donde reynaba Linco. Habiendo ido á su palacio, el Príncipe le preguntó de dónde venia, el designio de su viage, su nombre y patria. „Mi patria es la célebre Atenas, le respondió su huesped; mi nombre Triptolemo; no he venido aquí por mar ni tierra; el ayre me ha abierto el camino[138] que me ha conducido á tus estados. Yo traygo los preciosos dones de Ceres; los quales, esparcidos por los anchos campos, producirán fértiles cosechas.” El bárbaro, envidioso del honor que recibia el extrangero, y esperando poder atribuirse esta gloria, le da hospedage, é intentó quitarle la vida al primer sueño; pero á tiempo que iba á atravesarle el pecho, fue convertido en lince por Ceres, mandando al jóven ateniense subir de nuevo en su sagrado carro, y executar sus órdenes.

„Con esto acabó su canto la mayor de nosotras;[139] y las Ninfas, que habian sido nombradas por jueces de la contienda, declararon acordes por nuestra la victoria. Prorumpiendo en dicterios las hijas de Piero contra nosotras, supuesto, las dixe, que es poca la pena que habeis merecido en el certámen, y aumentais con injurias vuestro delito provocando nuestra paciencia, sufrireis los castigos de nuestra justa indignacion. Echáronse á reir las Piérides, despreciando nuestras amenazas, y quando iban á hablar, y á extender contra nosotras sus protervas manos, con mucha algazara, vieron cubrirse de plumas manos y brazos; que su boca toma la figura de un dilatado pico, y que se añadian por nuevas aves á las selvas. Quisieron quejarse y golpearse el pecho; pero sus brazos, que eran alas, habiéndolas levantado en el ayre, las encaramaron en los árboles vecinos. De este modo fueron convertidas en picazas las hijas de Piero; quienes conservando siempre los mismos deseos de hablar, hacen resonar con sus gritos importunos y voces roncas los bosques, de los que son la vergüenza y el oprobio.”

Notes in this chapter

Note 1 · Antes de la moderna invencion de la pólvora, y en los antiguos tiempos á que se concretan los sucesos fabulosos de esta inimitable obra de ONote 2 · En esto llama á Perséo espurio, dándole á entender que habia querido su madre disfrazar con un engaño su delito.Note 3 · Esta fue la causa por que le prometió la hija.Note 4 · Deidades y respetos muy á propósito para que autorizasen la protesta de Cefeo.Note 5 · De padre; como hijos ambos de Júpiter, el qual hubo á Perséo de Dánae, y á Palas ó Minerva de sí mismo sin muger: algo mas podria decirse soNote 6 · Ropage militar propio solo de los Emperadores ó Generales.Note 7 · Debia ser el vaso, que se llamaba Gentilicio, en el que habian libado, brindado y bebido todos los mayores del linage, y que se conservaba cNote 8 · Estas dos qualidades, y la de defensor y benemérito á la patria, eran las principales virtudes que reconocian los gentiles.Note 9 · Parece era uno de los ritos de los banquetes el poner en ellos aras ó altares, como tambien lo era el poner almohadas para los Dioses que crNote 10 · Eran como unos guantes de cuero y hierro, con los quales se armaban las manos para entrar en la pelea, que se llamaba pugilato.Note 11 · Eran unas vendas que constituian parte del adorno sacerdotal.Note 12 · Para combates bélicos.Note 13 · Renombre de Palas.Note 14 · En esta expresion se contrae Ovidio, no á nuestro clima, sino á otro alguno mas septentrional, y de aquellos en los que, y no en el nuestro,Note 15 · De estas expresiones se dexa rastrear la antigüedad de los escudos heráldicos, en que se pintan ó ponen de relieve las empresas ó hazañas deNote 16 · Este es el pago de los soberbios y altivos.Note 17 · En las siguientes palabras alude á la historia fabulosa; pues creian tal poder ó hechizo en la cabeza de Medusa, que á su vista se petrificaNote 18 · Argos.Note 19 · Por la accion que hizo de encerrar á su hija Dánae.Note 20 · Polidectes trazó enviar á Perséo al combate con la Górgona por separarle de sí, y en la inteligencia de que pereceria en él, y no depuso su Note 21 · Para averiguar la situacion de estas islas, que parece eran del mar Egeo, es menester recurrir á la geografía mitológica; y no basta la antiNote 22 · Llamábase la tal fuente Hipocrene, abierta de una patada por el caballo alado Pegaso, segun la fábula.Note 23 · La prerogativa de esta fuente era la facilidad de versificar, y de ella parece bebian las Musas y los Poetas, en quienes excitaba el númen yNote 24 · Era el nombre de una de las Musas, que fueron nueve, y las llamaban Clio, Euterpe, Talía, Melpomene, Tersícore, Erato, Polimnia, Caliope y UNote 25 · Son las que á cada Musa se atribuian, segun en la nota anterior.Note 26 · Aquí la voz virtud debe entenderse por el valor, por el espíritu marcial, y por la grandeza del ánimo.Note 27 · Fue un Rey de Tracia, á quien sucedió lo que se refiere en lo que sigue del contexto.Note 28 · Era lo que los antiguos latinos llamaban atrio, en el qual estaban y ponian las estatuas é imágenes de sus mayores.Note 29 · Era un epíteto ó renombre de Juno, baxo el qual la invocaban en los apuros de los partos, y creian tenia virtud para facilitarlos.Note 30 · Nueve eran las Musas y nueve las Piérides.Note 31 · Es otra fuente á la falda del monte Helicon, en la que fue convertida Aganipe, hija del rio Permeso.Note 32 · Se entiende una de las Piérides.Note 33 · Para entender esta guerra, que hicieron los Gigantes contra Júpiter para destronarle, es menester saber que fueron hijos de Titan, hermano dNote 34 · Era uno de los Gigantes.Note 35 · Es un ave parecida á la cigüeña, ó la misma cigüeña, que se alivia el vientre usando del pico como de clister, y por eso la tomó Ovidio por Note 36 · Con razon confiaron el desempeño del certámen á esta Musa; porque lo que cantó pertenece á la poesía épica que á ella se atribuye.Note 37 · Dos invenciones de Ceres, á quien por ellas llamaban Frugífera y Legífera.Note 38 · Los mitológicos, para explicar el terrible fenómeno de los freqüentes terremotos que se observan en la isla de Sicilia y las erupciones de sNote 39 · La fábula atribuye á cada deidad su propio carro: el de Pluton tirado de caballos negros; el de Juno de pavos reales; el de Baco de tigres; Note 40 · Cupido, Dios del amor, y que le inspiraba con sus flechas inficionadas.Note 41 · En la genealogía de los Dioses que confunde los grados, los nombres y los derechos de la naturaleza, era Proserpina hija de Ceres y de JúpitNote 42 · En donde robó Pluton á Proserpina estando cogiendo flores.Note 43 · Era un rio cerca de Efeso muy freqüentado de los cisnes, que volaban y nidificaban en sus riberas.Note 44 · Dos lagos de Sicilia, fétidos por el azufre de las erupciones de los volcanes.Note 45 · El nombre patronímico era Baquiades, de su madre Baquia, que se gloriaba de ser descendiente de Baco; y habiendo venido de Corinto á SiciliaNote 46 · Porque está en el célebre istmo llamado de Corinto, el qual forman por un lado el mar Egeo y por otro el Jonio.Note 47 · Dos fuentes de Sicilia.Note 48 · Esta poleada la hacian de harina de cebada tostada, agua, miel y queso.Note 49 · Por ser un animalejo pintado y salpicado de varios colores le hicieron símbolo y geroglífico de los fraudulentos y engañadores; y de aquí prNote 50 · Quando Proserpina forcejeaba y se descomponia su vestido por desasirse de Pluton.Note 51 · Atribuian á esta Diosa y ponian en su arbitrio la suerte estéril ó abundante de las cosechas.Note 52 · Para indicar á Ceres que Proserpina estaba en el reyno de Pluton y debaxo de la tierra, induce aquí á Aretusa, fuente de Sicilia, que se comNote 53 · Quiere decir por Proserpina, hija de ambos.Note 54 · Deberia decir de los Hados, que era una ley inexôrable, y que no podian inmutar los dioses; pero los poetas, para la versificacion, confundeNote 55 · El Buho es una de las aves ominosas y nocturnas, en la que fue convertido Ascalafo, y el cantar y andar de noche proviene de que era una cenNote 56 · Las Sirenas fueron tres, hijas de Aqueloo y de la Musa Caliope; las fingian medio doncellas y medio aves, diestras en la música, una en la vNote 57 · El fundamento de esta fábula es que Proserpina es la Luna; y como esta está seis meses obscura y otros seis con luz, fingieron que seis meseNote 58 · Lo dice porque creian que traia su orígen de la Grecia, y caminando por el centro debaxo de mares y tierra, venia á renacer en Sicilia.Note 59 · Figura mitológica, y uno de los atributos con que pintaban á las fuentes y á los rios.Note 60 · Renombre de Diana, tomado de una Ninfa que se llamaba Dictina, y que inventó las redes para la caza.Note 61 · Alféo, pues los Gentiles imaginaban que asistia una deidad en cada fuente, cada rio, cada árbol &c.Note 62 · Por el centro de la tierra para libertarla de Alféo, y en este camino finge el poeta que vió á Proserpina en el infierno, y últimamente vinoNote 63 · Fue hijo de Celéo, Rey de Elusina, á quien Ceres dió el pecho, y siendo ya jóven le enseñó el arte de cultivar las tierras, y le envió en suNote 64 · Porque habia viajado en el carro de Ceres por los ayres.Note 65 · Caliope, la que se encargó de la defensa contra las hijas de Piero.
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