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Los Bombardeos Atomicos de Hiroshima y Nagasaki

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Lesiones en los ojos producidas por los bombardeos atómicos en las dos ciudades fueron el sujeto de investigaciones especiales. Los tipos regulares de lesiones mecánicos fueron vistos. Por añadidura, lesiones consistentes en hemorragia retinal y exudación fueron observadas y 75% de los pacientes que las mostraron tuvieron otras muestras de lesión de radiación.

El progreso de enfermedad de radiación de varios grados de severidad se muestra en la tabla siguiente:

SUMARIO DE LESION DE RADIACIÓN

SINTOMAS CLINICAS Y DESCUBRIMIENTOS

Día

después

de la

Explosión Más Grave Moderadamente Grave Benigno

1. 1. Nausea y vomitando 1.Nausea y vomitando

2. después de 1 o 2 horas. después de 1 o 2 horas.

3. NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS

4.

5. 2. Diarrea

6. 3. Vómito NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS

7. 4. Inflamación de la

boca y la garganta

8. 5. Fiebre

9. 6. Enflaquecimiento Rápido

10. Muerte NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS

11. (Mortalidad probablemente 2.Depilación comienza.

12. 100%)

13.

14.

15.

16.

17.

18. 3. Perdida de Apetito

19. y Malestar General 1. Depilación

20. 4. Fiebre 2. Perdida de Apetito

21. 5. Inflamación Grave y Malestar

22. de la boca y la garganta 3. Garganta Adolorada

23. 4. Palidez

24. 5. Petequias

25. 6. Diarrea

26. 7. Enflaquecimiento Moderado

27. 6. Palidez

28. 7. Petequias, diarrea

29. y hemorragias nasales (Recuperación salvo los que son

30. complicados por mal de salud o

31. 8. Enflaquecimiento Rápido lesiones o infección superpuestas)

Muerte

(Mortalidad probablemente 50 %)

La conclusión fue que las personas expuestas a las bombas al tiempo de la detonación mostraron efectos de radiación ionizanda y que algunos de estos pacientes, no lesionados de otra manera, murieron. Casualidades de radiación comenzaron casi una semana después de exposición y llevaron a cabo en 3 a 4 semanas. Casi dejó de suceder en 7 a 8 semanas.

Tratamiento de las quemaduras y otras lesiones físicas fue hecho por los Japoneses por métodos ortodoxos. Tratamiento de los efectos de radiación incluyeron medidas generales sustentadores aquellos que descansó y regímenes alimenticios caloríficos y con muchas vitaminas. Preparaciones de calcio y de hígado administradas por inyección y transfusiones de sangre fueron usadas para combatir hemorragia. Preparaciones especiales de vitaminas y drogas especiales usadas en el tratamiento de condiciones médicas similares fueron usadas por los oficiales del Servicio de Sanidad del Ejército Americano después de su llegada. Aunque las medidas generales puestas en efecto fueron de algún beneficio, un efecto definido de cualquiera de las medidas especificas durante el curso de la enfermedad no podía ser demostrado. El uso de drogas de sulfamidas por los Japoneses y particularmente de penicilina por los médicos americanos después de su llegada sin dudo ayudó a controlar las infecciones y aparece que fuera el tipo único importante de tratamiento que pudiera cambiar el curso más temprano de estos pacientes.

Una de las tareas más importantes asignadas a la misión que se investigó fueron los efectos del bombardeo fue ésta de determinar si los efectos de la radiación fueran debidos a las descargas instantáneas al tiempo de la explosión, o si gente fuera dañada por añadidura de radioactividad persistente. La cuestión fue investigada de dos puntos de vista. Medidas directas de radioactividad persistente fueron hechas al tiempo de la investigación. De estas medidas, cálculos fueron hechos de los dosises escalonados de radiación, es decir , la cantidad total de radiación podía estar absorbido por cualquier persona. Estos cálculos mostraron que el dosis más fuerte que habría estado recibido de radioactividad persistente en Hiroshima fue entre 6 y 25 roentgenes de radiación gamma; el más fuerte en la área Nagasaki fue entre 30 y 110 roentgenes de radiación gamma. La cifra más reciente no refiere a la ciudad misma, pero a una área localizada en el Distrito Nishiyama. Para interpretar eses encuentros tiene que entender que para obtener estos dosises, alguien tendría que quedar al punto de radioactividad más fuerte para 6 semanas continuamente, desde la primera hora después del bombardeo. Es aparente en consecuencia que en cuanto a podría estar determinado en Hiroshima y Nagasaki, la radiación residual sola no podía estar dañina a la salud de personas que entraron y vivieron en las áreas bombardeadas después de la explosión.

El segundo enfoque a esta cuestión fue para determinar si cualquier persona que no estuvo en

la ciudad al tiempo de la explosión, pero que vinieron inmediatamente después mostraron cualquiera síntomas o encuentros que podían estar debidos a radiación inducida de persistencia. A la hora de la llegada del Grupo de Ingenieros del Distrito de Manhattan, muchos estudios japoneses fueron hechos con tales personas. Ningunas de las personas examinadas en cualquier de estos estudios mostraron cualquier síntomas que podían estar atribuidas a radiación, y sus recuentos sanguíneos actuales fueron consistentemente a dentro de los límites normales. Durante todo el periodo de la investigación del Distrito de Ingenieros de Manhattan, médicos japoneses y pacientes fueron pedidos repetidamente que traer cualquier pacientes al Grupo que ellos pensaban podrían ser ejemplos de personas dañadas de radioactividad persistente. Tales sujetos no fueron encontrados.

Por siguiente la conclusión, como resulta de estos descubrimientos y falta de descubrimientos, es que aunque una cantidad medida de radioactividad inducida fue encontrada, no fue suficiente para causar ningún herida a personas que vivían en las dos ciudades después de los bombardeos.

ESCUDO DE RADIACIÓN

Cifras exactas sobre el grueso de ciertas sustancias para proveer protección completa o parcial de los efectos de radiación con relación a la distancia del centro de la explosión no pueden estar dadas a este tiempo. Estudios de datos coleccionados son ya en camino. Puede ser declarado, no obstante, que a una distancia razonable, casi 1/2 milla del centro de la explosión protección para personas contra lesión de radiación no puede ser dada por un estrato de concreto o otro material cuyo grueso no evita construcción razonable.

Radiación causó últimamente la muerte de pocas personas que no fueron agotadas por otros efectos y que fueron completamente expuestas a las bombas hasta una distancia de casi 1/2 milla de X. La Misión Británica estimó que gente al aire libre tuvieron una posibilidad de 50% de sobrevivir los efectos de radiación a 3/4 de una milla de X.

EFECTOS DE LOS BOMBARDEOS

ATÓMICOS SOBRE LOS HABITANTES

DE LAS CIUDADES BOMBARDEADAS

A ambas Hiroshima y Nagasaki la escala tremenda de desastre destruyó extensamente las ciudades como entidades. Mismo el peor de todos ataques previos de bombardeo sobre Alemania y Japón, así como ataques incendiarios sobre Hamburg en 1943 y sobre Tokio en 1945, no fue comparable al efecto paralizando de las bombas atómicas. Además del número enorme de personas que fueron matados o lesionados para que sus servicios en rehabilitación no fueran disponibles, una huida de la población ocurrió de ambas ciudades inmediatamente siguiente las explosiones atómicas a causa de pánico. Reconstrucción significante o trabajo de reparación no fue realizado a causa del regreso lento de la población; al fin de noviembre de 1945 cada una de las ciudades tuvo solamente casi 140.000 gente. Aunque el termino de la guerra casi inmediatamente después de los bombardeos atómicos destruyó mucho del incentivo de la gente japonesa que concierne reconstrucción inmediata de sus perdidas, su parálisis fue ya extraordinaria. Mismo el despejo de ruinas y la quemadura de muchos cuerpos atrapados adentro no fueron bien organizados algunas semanas después de los bombardeos. Como la Misión Británica declaró , la impresión que causan las dos ciudades es que bajaron, en un instante y sin lucha, al grado más primitivo.

Además de lesión física y daño, el efecto el más significante de las bombas atómicas fue que sobrecogió de terror a los pueblos de las dos ciudades bombardeadas. Este terror, resultante en actividad inmediata histérica y evacuación de las dos ciudades, tuvo un efecto especialmente pronunciado: personas que han encarecido acostumbradas a ataques aéreos masivos no pusieron atención a aviones únicos o pequeños grupos de aviones, pero después de los bombardeos atómicos la apariencia de un avión único causó más terror y disrupción de la vida normal que la apariencia de muchos cientos aviones podía causar antes de los bombardeos. El efecto de este miedo terrible del peligro potencial que hasta un avión del enemigo sobre las vidas de los pueblos del mundo en caso de cualquier guerra del futuro puede estar fácilmente conjeturado.

La bomba atómica no ganó la guerra sin ayuda, pero la terminó indudablemente, salvando algunas mil personas que habrían muerto en cualquier invasión de combata de Japón.

TESTIGO OCULAR

Hiroshima el 6 de agosto de 1945

por Padre John A. Siemes, Profesor de Filosofía a la Universidad Católica de Tokio

Hasta el 6 de agosto, bombas infrecuentes, que no hicieron grande daño, cayeron sobre Hiroshima. Muchas ciudades tortuosas, una tras otra, fueron destruidas, pero Hiroshima quedaba protegida. Había aviones de observación casi diario sobre la ciudad pero ninguno lanzó una bomba. Los ciudadanos se maravillaron de que ellos mismos quedaron serenos durante un espacio de tiempo tan largo. Había rumores fantásticos que el enemigo tuvo pensado especial para la ciudad, pero nadie sonó que el fin vendría en tal modo como la mañana del 6 de agosto.

El 6 de agosto comenzó con una mañana de verano calor y brillante. A ése de las siete, había un aviso de ataque aéreo que nosotros hemos oído casi cada día y algunos aviones aparecieron sobre la ciudad. Nadie puso atención y a cerca las ocho, la señal de que había pasado el peligro fue sonada. Yo estoy sentando en mi cuarto al Noviciado de la Sociedad de Jesús en Nagatsuke; durante la mitad pasada del año, la sección filosófica y teológica de nuestra Misión ha estado evacuada a este lugar de Tokio. El Noviciado está situado aproximadamente dos kilómetros de Hiroshima, en el medio de un valle arriba que extiende de la ciudad al nivel del mar a esta región alejada montañosa, y por la que un río recorre. De mi ventana, tengo una vista maravillosa por el valle a la fuera de la ciudad.

De repente,--- la hora es aproximadamente 8:14 - toda el valle llenó con una luz deslumbrante que se parece a la luz de magnesio que se usa para fotografía, y yo tengo consciencia de una onda de calor. Yo salto a la ventana para enterarme de la causa de este fenómeno, pero yo no voy más que esa luz brillante y amarilla. Como yo voy hacia la puerta, no me ocurre que la luz podría tener que ver con aviones del enemigo. De camino de la ventana, yo oigo una explosión moderadamente fuerte que parece que viene desde lejos y, al mismo tiempo, las ventanas rompen con un estallido fuerte. Había un intervalo de quizá diez segundas desde la ráfaga de luz. Yo estoy cubierto por fragmentos de vidrio. El cerco entero de la ventana fue introducido por fuerza en el cuarto. Yo me doy cuenta de que una bomba detonara y tengo la impresión de que detonó directamente arriba de nuestra casa o en la vecindad cercana.

Yo sangro por heridas de las manos y la cabeza. Yo intento salir por la puerta. Ha sido arrancada por la presión del aire y ha encarecido apretada. Yo fuerzo una apertura en la puerta por medio de bofetadas y golpes de pie y vengo a un corredor ancho del que desemboca en los varios cuartos. Todo está en estado de confusión. Todas las ventanas están rotas y todas las puertas forzadas hacia dentro. Las estanterías en el corredor se han derrumbado. No noto una segunda explosión y los aviadores parecen que estar en funcionamiento. La mayoría de mis colegas han estado lesionadas por fragmentos de vidrio. Algunos sangran pero ninguno ha estado lesionado gravemente. Todos nosotros hemos sido afortunados como ahora es aparente que la pared de mi cuarto frente de la ventana ha sido lacerada por fragmentos largos de vidrio.

Nosotros procedemos al frente de la casa para ver donde la bomba ha aterrizado. No hay evidencia, sin embargo, de un embudo; pero la sección sudoeste de la casa es dañada severamente. No queda ni una ventana ni una puerta. La ventolera de aire ha penetrado la casa entera del sudoeste, pero la casa ya está recta. Es construida al estilo japonés con un armazón de madera, pero es grandemente fortalecida por la labor de Compadre Gropper como se hace frecuentemente en casas japonesas. Solamente por la frente de la capilla que junta la casa, tres soportes han cedidos (fue construido de un templo japonés, enteramente de madera.)

Abajo en el valle, quizá un kilometro hacia la ciudad de nosotros, algunas casas de campesinos están ardiendo y los bosques al otro lado del valle están en llamas. Algunos de nosotros vamos allí para ayudar a controlar las llamas. Mientras tratamos de ordenar todo, una tempestad viene y comienza a llover. Sobre la ciudad, nubes de humo ascienden y oigo algunas pequeñas explosiones. Yo concluyo que una bomba incendiaria con una acción explosiva especialmente fuerte ha detonado en el valle. Algunos de nosotros vimos tres aviones a una altitud enorme sobre la ciudad al tiempo de la explosión. Yo mismo no vi ningún vehículo aéreo.

Quizá una media hora después de la explosión, una procesión de gente comienza a venir por el valle de la ciudad. La multitud se vuelve más numerosa continuamente. Algunos vienen por el camino a nuestra casa. Nosotros les damos primeros auxilios y los traemos dentro de la capilla, que hemos limpiado y hemos removido despojos en el tiempo medio, y los situamos a las esteras de paja que constituyen los pisos de casas japonesas para que puedan descansarse. Algunos tienen heridas horribles sobre las extremidades y la espalda. Las pequeñas cantidades de grasa que poseímos durante este tiempo de guerra fueron agotadas pronto para cuidar a las quemaduras. Padre Rektor que, antes de tomar sus ordenes sacerdotales, ha estudiado medicina, suministra a las personas lesionadas, pero nuestros vendajes y drogas son agotados pronto. Tenemos que estar contentos de depurar las heridas.

Más y más personas lesionadas nos vienen. Las personas menos lesionadas arrastran las que son lesionadas más gravemente. Hay soldados lesionados, y madres que traen niños quemados en sus brazos. De las casas de los granjeros en el valle vienen noticias: Nuestras casas son llenas de personas lesionadas y moribundas. ¿Pueden ayudar, a menos por tomar los casos peores?. Las personas lesionadas vienen de las secciones a la fuera de la ciudad. Vieron la luz brillante, sus casas se derrumbaron y enterraron las residentes en sus cuartos. Ellos que estuvieron al aire libre sufrieron de quemaduras instantáneamente, particularmente sobre las partes de cuerpo que fueron vestidas ligeramente o desvestidas. Numerosos incendios comenzaron que consumieron pronto el distrito entero. Concluimos ahora que el epicentro de la explosión estuvo a la fuera de la ciudad cerca de la Estación de Jokogawa, tres kilómetros de distancia de nosotros. Nos ocupamos de Padre Kopp que este mañana misma fue para celebrar misa a las Hermanas de los Pobres, que tienen una casa para niños a la fuera de la ciudad. No ya ha vuelto.

Cerca al mediodía, nuestra gran capilla y biblioteca son llenas de personas gravemente lesionadas. La procesión de refugiados de la ciudad continua. Finalmente, a casi una hora, Padre Kopp vuelve, junto con las Hermanas. Su casa y el distrito entero donde viven fue consumido por el fuego a la tierra. Padre Kopp sangra de la cabeza y el cuello, y tiene una grande quemadura sobre su palma derecha. Estuvo de pie delante del convento de monjas listo para ir a su casa. De repente, se dio cuenta de la luz, sintió la onda de calor y una grande ampolla formó sobre su mano. Las ventanas fueron arrancadas por la explosión en su vecindad cercana. El convento de monjas, también una estructura de madera hecha por nuestro Compadre Gropper, quedó ya pero pronto es notado que la casa está prácticamente destruida porque el incendio, que ha comenzado a muchos puntos en el barrio, viene más y más cerca, y no hay agua. Hay ya tiempo para rescatar ciertas cosas de la casa y para enterrarlas en un sitio libre. Entonces la casa es consumida por llama, y ellos luchan para volver a nosotros por la libera del río y por las calles ardientes.

Pronto vienen las noticias que la ciudad entera ha sido destruida por la explosión y que está ardiente. ¿Que han sido del Padre Superior y los otros tres padres que estuvieron al centro de la ciudad a la Misión Central y la Casa Parroquial? No hemos pensado en ellos hasta este tiempo porque no creímos que los efectos de la bomba circundaban la ciudad entera. También, no quisimos ir a la ciudad salvo si fuera extremamente necesario, porque pensamos que la población era grandemente perturbada y que podría vengarse a cualquier extranjero que ellos podrían considerar como espectadores maliciosos de su infortunio, o hasta espías.

Padre Stolte y Padre Erlinghagen van por el camino que está ya lleno de refugios y traen los que son gravemente lesionados que se han hundido cerca del borde del camino a la estación provisional en la escuela aldeana. Allí yodo es aplicado a las heridas pero son dejadas impuras. Ni ungüentos ni otros agentes terapéuticos son disponibles. Esos que fueron traídos a la casa se acostaban sobre el piso y nadie puede darlos mas atención. ¿Que podría hacer cuando nos faltan todas medidas? Bajo esas circunstancias, es casi inepto traerlos a la casa. Entre los transeúntes, hay muchos que están ilesos. En una manera insensata y vaga, perturbado por la magnitud del desastre la mayoría de ellos corren por todas partes y nadie conceptúa el pensado de organizar ayuda por iniciativa propia. Se ocupan del bienestar de sus familias propias. Se hizo claro a nosotros durante estos días que los Japoneses mostraron poco iniciativo, preparación, y destreza de organización por preparando para catástrofes que siguen su curso. Cuando nosotros los estimulamos a tomar parte en el trabajo de salvamento, hicieron todo gustosamente, pero hicieron poco por iniciativa propia.

A cerca de cuatro horas en la tarde, un estudiante de teología y dos niños a la edad de kindergarten que vivían a la Casa Parroquial y edificios colindantes que han encendido, entraron y dijeron que Padre Superior La Salle y Padre Schiffer han estado dañados gravemente y que se refugiaron en el Parque Asaro a la ribera. Es obvio que tenemos que admitirlos en nuestra casa porque están demasiado débiles para venir aquí a pie.

Apresuradamente, obtenemos dos estridores y siete de nosotros corremos de prisa hacia la ciudad. Padre Rektor pasa con comida y medicina. Como acercamos a la ciudad, hay más y más evidencia de destrucción y es más difícil avanzarnos. Las casas a la fuera de la ciudad están dañadas severamente. Muchas se han derrumbado o se han reducido a cenizas. Mas hacia el centro, casi todas las residencias han estado dañadas por fuego. Donde la ciudad estaba, hay una enorme cicatriz quemada. Avanzamos por el camino sobre la ribera entre los escombros que quemaban y ahumaban. Dos veces somos forzados al río mismo por el calor y el humo al nivel de la calle.

Personas quemadas terriblemente hacen senas a nosotros. De camino, hay muchos muertos y moribundos. Sobre el Puente Misasi, que llega a la sección central, una procesión larga de soldados que han sufrido de quemaduras nos juntó. Se arrastran con la ayuda de estacas o son traídos por sus camaradas menos dañadas...una procesión de infortunados continua.

Abandonado sobre la puente hay un número de caballos con cabezas subidas y grandes quemaduras sobre sus costados. Al lado extremo, la estructura de cemento del hospital local es el único edificio que queda recto. Su interior, no obstante, ha estado quemado. Actúa como un mojón para encaminarnos.

Finalmente llegamos a la entrada del parque. Una grande porción de la población se ha refugiado allí, pero mismo los arboles del parque ardiendo en algunos lugares. Caminos y puentes están cerrados por los troncos de arboles caídos y están casi impasibles. Nos dijeron que un viento fuerte, que podría resultar de la ciudad ardiente, había arrancado grandes arboles. Ahora es muy obscuro. Solamente los incendios, que están ya violentos en algunos lugares a una distancia, emiten un poquito de luz.

A la esquina extrema del parque, sobre la ribera misma, reunimos con nuestras colegas. Padre Schiffer está tan pálido como una fantasma. Tiene una herida incisa y profunda detrás de su oído y ha perdido tanto sangre que nos preocupamos de sus chances para supervivencia. El Padre Superior ha sufrido de una herida profunda de la parte baja de su pierna. Padre Cieslik y Padre Kleinsorge tienen lesiones menores pero están completamente agotados.

Mientras que comen la comida que hemos traído con nosotros, nos dicen de sus experiencias. Estuvieron en sus cuartos a la Casa Parroquial--fue un cuarto después de las ocho, exactamente el tiempo cuando oímos la explosión en Nagatsuke--cuando vinieron luz intensa y el sonido de ventanas que rompieron inmediatamente después. Fueron cubiertos por astillas de vidrio y fragmentos de despojos. Padre Schiffer fue enterrado debajo de una porción de una pared y sufrió de una lesión severa de la cabeza. El Padre Superior recibió la mayoría de sus astillas en su espalda y su extremidad más baja de la que sangró copiosamente. Todo fue agitado en los cuartos mismos, pero el armazón de madera quedó intacto. La solidez de la estructura que fue el trabajo de Compadre Gropper brilló otra vez.

Tenían la misma impresión que teníamos en Nagatsuke: que la bomba detonó en su vecindad cercana. La iglesia, la escuela, y todos los edificios en la vecindad inmediata se han derrumbado. Debajo de las ruinas de la escuela, niños gritaban para auxilio. Fueron librados con esfuerzo grande. Algunos otros fueron salvados también de las ruinas por residencias cercanas. Mismo Padre Superior y Padre Schiffer, despecho sus heridas, prestaron ayuda a otros y perdieron un montón de sangre en el proceso.

Durante el tiempo medio, incendios que comenzaron a una distancia lejos vienen más cerca. Fue obvio que todo fue a ser consumido por el fuego. Algunos objetos fueron salvados de la Casa Parroquial y fueron enterrados en el claro delante de la Iglesia, pero no podría encontrar ciertos objetos de valor y necesidades que fueron conservadas en caso de fuego a causa de la confusión. Es la hora de huir, como las llamas que se aproximan no dejan un camino. Fukai, el secretario de la Misión, está fuera de juicio. No quiere abandonar la casa y explica que no quiere sobrevivir la destrucción de su patria. Está completamente ileso. Padre Kleinsorge le arrastra por la casa sobre su espalda y es llevado vigorosamente.

Debajo de los despojos de las casas de camino, muchos están atrapados y gritan para estar salvados de las llamas que se vienen. Tienen que estar abandonadas a su suerte. El camino al lugar al que quiere huir no está claro y tiene que avanzar por el Parque Asano. Fukai no quiere avanzarse y se queda. (No hemos oído de él desde ése.) En el parque, nos refugiamos sobre la ribera del río. Ahora un torbellino muy violento comienza a arrancar grandes arboles, y los eleva muy alta en el aire. Mientras llega al agua, un pico de manguera forma que es aproximadamente 100 metros de altura. La violencia de la tempestad pasa por suerte. A una distancia, sin embargo, donde muchos refugiados se han abrigado, muchos son soplados al río. Casi todos en la vecindad están lesionados y han perdido parientes que fueron inmovilizados debajo de los despojos o que fueron perdidos durante la evacuación. No hay ayuda para las heridas y algunos mueren. Nadie presta atención al hombre muerto que está cerca.

La transportación de nuestros heridos es difícil. No es posible curar sus heridas correctamente en la obscuridad, y sangran otra vez cuando los movimos. Mientras les llevamos sobre literas temblorosas en la obscuridad sobre los arboles caídos del parque, sufrieron dolor intolerable como resultado del movimiento, y pierden cantidades peligrosas de sangre. Nuestro ángel de salvamento en este situación difícil es un pastor japonés y protestante. Ha llevado un barco y ofrece traer nuestros heridos río arriba a un lugar donde progreso es más fácil. Antes de todo bajamos la litera que contiene Padre Schiffer en el barco y dos de nosotros lo acompañamos. Nos proponemos revolver el barco para el Padre Superior. El barco vuelve casi una media hora después y el pastor pide que algunos de nosotros ayudemos para salvar dos niños que hemos visto en el río. Los salvamos. Tienen quemaduras severas. Pronto toman frío y mueren en el parque.

El Padre Superior es transportado en el barco de la misma moda que Padre Schiffer. El estudiante de teología y yo lo acompañamos. Padre Cieslik se considera tan fuerte para avanzar a pie a Nagatsuke con los demás de nosotros, pero Padre Kleinsorge no puede caminar tan lejos y lo dejamos y prometemos de volver para él y la ama de casa mañana. Del otro lado del río viene un relincho de caballos que son amenazados por el fuego. Bajamos sobre un banco de arena que se proyecta de la ribera. Está lleno de heridos que se han refugiado allá. Gritan para ayuda porque tienen miedo de que el río pueda elevar con el mar, y que cubra el banco de arena. Ellos mismos están demasiado débiles para moverse. No obstante, tenemos que avanzar de prisa y finalmente llegamos al sitio donde el grupo que incluye Padre Schiffer espera.

Aquí una partida de salvamento ha traído una grande caja de pasteles de arroz frescos pero no hay nadie para disribuirlos a los heridos numerosos que están. Los distribuimos a ellos que están cerca y nos servimos. Los heridos llaman para agua y venimos para ayudar a algunos. Gritos para ayuda son oídos de una distancia, pero no podemos acercarnos a los despojos de los que vienen. Un grupo de soldados viene por el camino y su oficial nota que hablamos una lengua extraña. Inmediatamente saca una espada, demanda estridentemente quien somos, y amenaza cortarnos. Padre Laures, Hijo, toma su brazo y explica que somos alemanes. Le aquietamos finalmente. Pensaba que seamos Americanos que han saltado con paracaídas. Rumores de paracaidistas están en boca de todos los ciudadanos. El Padre Superior que fue vestido solamente en una camisa y pantalones, se queja de sentirse congelante, despecho la noche cálida del verano y el calor de una ciudad ardiente. El único hombre que tiene un abrigo se lo da a él y, por añadidura, le doy mi camisa propia. Para mi, parece más confortable sin la camisa en el calor.

Ahora es medianoche. Como no hay suficiente de nosotros para tripular las dos literas con cuatro portadores fuertes, determinamos traer Padre Schiffer a las afueras de la ciudad. De allí otro grupo de portadores tiene que hacerse cargo a Nagatsuke; los otros tienen que volver para salvar el Padre Superior. Soy uno de los portadores. El estudiante de teología va en frente de nosotros para avisarnos de alambres, vigas, y fragmentos de despojos numerosos que cierren el paso y que son imposible que ver en la obscuridad. Despecho todas precauciones, nuestro progreso está desatinado y nuestros pies se enmararan en el alambre. Padre Kruer cae y lleva la litera consigo. Padre Schiffer está mitad consciente a causa de la caída y vomita. Pasamos un hombre herido que se siente solo entre los despojos calores y que hemos visto previamente de camino.

Sobre el Puente Misasa, reunimos con Padre Tappe y Padre Luhmer, que han venido de Nagatsuke para encontrarse con nosotros. Han roturado un familia de los despojos de su casa derrumbada cerca de cincuenta metros fuera del camino. El padre de la familia fue ya muerto. Han arrastrado dos niñas y les han situado por el lado del camino. Su madre fue ya atrapada debajo de algunas vigas. Ellos se han propongo completar el salvamento y entonces avanzar de prisa para encontrarse con nosotros. A las afueras de la ciudad, suprimimos la litera y dejamos dos hombres para esperar hasta que ellos que van a venir de Nagatsuke aparecen. Los demás de nosotros volvemos atrás para ir a traer el Padre Superior.

La mayoría de los despojos son consumidos por el fuego. La obscuridad esconde amablemente las varias formas que están sobre la tierra. Oímos llamadas para auxilio solamente de vez en cuando durante nuestro rápido progreso. Uno de nosotros nota que el olor quemado notable le hace acordar de cadáveres incinerados. La figura recta y acuclillando que hemos pasado previamente ya está.

Transportación sobre la litera, que fue construida de tablas, tiene que ser muy doloroso para el Padre Superior, cuya espalda está completamente llena de fragmentos de vidrio. En un paso estrecho a la fuera de la ciudad, un carro nos fuerza a la fuera del camino. Los portadores de literas al lado izquierda caen a una zanja de dos metros de profundidad que no podrían ver en la obscuridad. Padre Superior esconde su dolor con un chiste seco, pero la litera que no está en una pieza no puede estar llevada más lejos. Decidimos de esperar hasta que Kinjo puede traer un carro de mano de Nagatsuke. Revuelve pronto con uno que ha requisado de una casa derrumbada. Ponemos Padre Superior sobre el carro y le transporta en carretilla por lo demás del camino, evitando tanto como sea posible los hoyos en el camino.

A cerca de las cuatro y media de la mañana, llegamos finalmente al Noviciado. Nuestra expedición de salvamento ha durado casi doce horas. Regularmente, podría ir de detrás para adelante a la ciudad en dos horas. Nuestros dos heridos fueron, por la primera vez, vestidos propiamente. Duermo por dos horas sobre el piso; alguna otra persona ha tomado mi cama. Entonces leo una misa en gratiarum actionem, como es el 7 de agosto, el aniversario de la fundación de nuestra sociedad. Entonces nos incitamos a traer Padre Kleinsorge y otros conocimientos (fuera de la ciudad).

Quitamos otra vez con el carro de mano. El día brillante ahora revela el cuadro espantoso que la obscuridad de la noche pasada ha escondido parcialmente. Donde la ciudad estaba todo, tan lejos como podía ver, es un desierto de desechos y cenizas. Solamente algunos armazones de edificios que están quemados en el interior quedan. Las riberas son cubiertas con los muertos y los heridos, y el río ascendente ha escondido algunos cadáveres. Por la calle ancha en el distrito Hakushima, cadáveres desnudos y quemados son particularmente numerosos. Entre ellos están los heridos que están ya vivientes. Algunos se metieron debajo de autos y vagonetas quemados. Figuras heridas espantosamente nos hacen señas y entonces se caen. Una vieja mujer y una niña que ella tira caen a nuestros pies. Les ponemos sobre nuestro carro y les transportan en carretilla a la hospital a la entrada de la que hay un puesto de primero auxilio. Aquí los heridos están sobre el piso duro, fila después fila. Solamente las heridas las más grandes son curadas. Transportamos un otro soldado y una vieja mujer al lugar pero no podemos mover todas las personas que son expuestas al sol. Sería incesante y es cuestionable si los que podemos traer al puesto de primer auxilio puedan salir vivientes, porque mismo aquí nada que es eficaz puede ser hecho. Más tarde, nos cercioramos de que los heridos están en los corredores quemados de la hospital y allí murieron.

Tenemos que avanzar a nuestra meta en el parque y somos forzados de dejar los heridos a su destino. Avanzamos al lugar donde nuestra iglesia estaba y desenterramos esas pocas pertinencias que hemos enterrado ayer. Las encontramos intactos. Toda más ha quemado completamente. En los despojos, encontramos pocos remanentes de recipientes. En el parque, ponemos la ama de casa y una madre con sus dos niños sobre el carro. Padre Kleinsorge se siente tan fuerte, con la ayuda de Compadre Nobuhara, para avanzar a la casa a pie. El camino nos toma pasando los muertos y los heridos en Hakushima otra vez. Partidos de salvamento no están a la vista. Al puente Misasa está ya la familia que ha salvado Padre Tappe y Padre Luhmer ayer de los despojos. Una pieza de estaño ha estado situado sobre ellos para protegerles del sol. No podemos traerles porque nuestro carro está lleno. Les da a ellos y a otros cercanos agua para beber y decidimos de salvarles más tarde. A las tres de la tarde, estamos otra vez a Nagatsuka.

Después de comer pocas golondrinas y un poquita de comida, Padres Stolte, Luhmer, Erlinghagen y yo partimos otra vez y traemos la familia a la casa. Padre Kleinsorge pide que salvamos también dos niños que han perdido su madre y que estaban cerca de él en el parque. De camino, fueron saludados por desconocidos que han notado que estaban en una misión de compasión y que alabaron nuestros esfuerzos. Ahora nos encontramos con grupos de individuos que traían los heridos sobre literas. Cuando llegamos al Puente Misasa, la familia que ha estado allá no está más. Podrían llevarse en el tiempo medio. Había un grupo de soldados que trabajaban y ellos tomaron los que habían muerto ayer.

Más de treinta horas habían pasado antes que la primera partida de salvamento llegó. Encontramos los dos niños y los llevamos afuera del parque: un niño de seis años fue indemne, y una niña de doce años que estuvo quemada por la cabeza, las manos, y las pierna, y que estuvo en el parque por treinta horas sin ayuda. El lado izquierdo de su cara y su ojo izquierdo fueron cubierto completamente con pus, de modo que pensamos que había perdido el ojo. Más tarde cuando la herida fue lavada, notamos que el ojo fue intacto y que los párpados han estado unidos. Camino de nuestro domicilio, llevamos otro grupo de tres refugios con nosotros. Ellos querían saber antes, sin embargo, de que nacionalidad fuimos. Ellos, también tenían miedo de que podíamos ser americanos que se lanzaron en paracaídas. Cuando llegamos en Nagatsuka, acabó de anochecer.

Tomamos bajo nuestro cuidado un grupo de cincuenta personas que han perdido todo. La mayoría de ellos estuvieron heridos y varios tuvieron quemadas peligrosas. Padre Rektor atendió a las heridas tan bien como podía con los pocos medicamentos que podíamos, con esfuerza, recoger. Tuvo que limitarse en general a purificar las heridas de materia purulenta. Hasta ellos con los quemados más pequeños están muy débiles y todos sufren de diarrea. En las alquerías en la vecindad, casi por todo, hay heridos también. Padre Rektor hacía visitas sucesivas y actuó en calidad de un médico esmerado y fue un Samaritano excelente. Nuestro trabajo fue, a juicio de la gente, un empuje para Cristiandad más grande que todo de nuestro trabajo durante los largos años precedentes.

Tres de los que fueron gravemente quemados en nuestra casa murieron dentro los próximos días. Repentinamente el pulso y respiraciones cesaron. Es ciertamente una indicación de nuestro cuidado bueno que tan pocos murieron. En las estaciones de auxilio oficiales en hospitales, un tercero o una mitad de ellos que fueron llevados murieron. Ellos reparten golpes a diestra y siniestra casi sin cuidado, y un por ciento alto sucumbieron. Todo faltaba: médicos, asistentes, vendajes, drogas, etcétera. En una estación de auxilio en una escuela de una aldea cercana, un grupo de soldados hizo únicamente traer y cremar los muertos detrás de la escuela.

Durante los días siguientes, procesiones pasaron por nuestra casa de mañana hasta noche, y trajeron los muertos a un pequeño valle cercano. Allí, en seis lugares, los muertos fueron quemados. La gente trajeron su propia madera y hicieron la cremación ellos mismos. Padre Luhmer y Padre Laures encontraron un hombre muerto en una casa cercana que fue ya hinchado y emitió un olor espantoso.

Trataron sistemáticamente de encontrar nuestros conocidos y las familias de refugios que habíamos asilado. Frecuentemente, después del transcurso de varias semanas, alguien fue encontrado en una aldea cercana o en un hospital pero no se encontraron muchos, y éstos fueron aparentemente muertos. Tuvimos la suerte de encontrar la madre de los dos niños que encontramos en el parque. Después de tres semanas, ella vio a sus niños una vez más. Mientras la reunión fue alegre, había lágrimas para ellos que no veremos otra vez.

La magnitud del desastre que sucedió en Hiroshima el 6 de agosto fue reconstruido lentamente a la mente. Yo sobreviví la catástrofe y la veía en partes, que fueron fusionadas gradualmente para darme una imagen completa. Lo que pasó en la ciudad simultáneamente es como sigue: Como resulta de la explosión de la bomba a las 8:15, casi la ciudad entera fue destruida de un solo golpe. Solamente distritos pequeños y remotos en las partes del sur y las partes orientales de la ciudad escaparon destrucción total. La bomba detonó sobre el centro de la ciudad. Como resultado del estallido, las casas japonesas pequeñas en un diámetro de cinco kilómetros, que comprimió 99% de la ciudad, se derrumbaron o fueron explosionadas. Ellos que estaban en las casas fueron enterrados en las ruinas. Ellos que estaban en el aire libre tuvieron quemadas como resulta de contacto con la substancia o los rayos emitidos por la bomba. Donde la substancia golpeó en cantidad, incendios comenzaron. Estos crecieron rápidamente.

El calor que se levantó del centro creó un torbellino que extendió incendios por toda la ciudad. Ellos que fueron atrapados debajo las ruinas no podían ser librados rápidamente, y ellos que fueron en las llamas fueron casualidades. Tanto como seis kilómetros del centro de la explosión, todas las casas fueron dañadas y muchas se derrumbaron y prendieron fuego. Mismo a quince kilómetros, vidrios fueron rotos. Se rumoreaba que aviadores del enemigo esparcieron una materia explosiva e incendiaria por la ciudad y pues crearon la explosión y ignición. Algunos mantuvieron que ellos vieron una paracaídas lanzada por los aviones que traía algo que detonó a una altura de 1.000 metros. Los periódicos llamaron la bomba una bomba atómica y notaron que la fuerza del estallido resultó de la explosión de átomos de uranio, y que rayos gamma fueron emitidos como resulta de éste, pero nadie sabía por cierto algo que concernía la natura de la bomba.

¿Cuantas personas fueron sacrificios a esta bomba? Ellos que sobrevivieron la catástrofe dijeron que el número de muertos fue a menos 100.000. Hiroshima tuvo una población de 400.000. Datos estadísticos oficiales mostraron que el número que murieron hasta el 1 de septiembre fue 70.000, sin incluir los desaparecidos.y 130,000 estaban heridos, entre ellos 43.500 estaban heridos gravemente. Cálculos que hicimos nosotros mismos a base de grupos conocidos a nosotros indican que el número de 100.000 no es demasiado alto. Cerca de nosotros hay dos cuarteles, y en cada vinieron cuarenta trabajadores coreanos. El día de la explosión, ellos trabajaron en las calles de Hiroshima. Cuatro personas volvieron a un cuartel y dieciséis al otro. 600 estudiantes de la escuela de niñas protestantes trabajaron en una fábrica, de las cuales solamente treinta o cuarenta volvieron. La mayoría de las familias de campesinos en la vecindad perdieron uno o más de sus miembros que trabajaron en fábricas en la ciudad. Nuestro vecino, Tamuro, perdió dos niños y sufrió de una quemadura grande como estuvo en la ciudad este día. La familia de nuestra lector perdió dos miembros, padre y hijo; así, una familia de cinco sufrió la perdida de dos a menos, incluyendo solamente los muertos y los que estaban heridos gravemente. Allí el alcalde murió, y también el Presidente del Distrito de Japón, el Comandante de la ciudad, un príncipe coreano que estuvo en Hiroshima en calidad de oficial, y varios otros oficiales de alto rango. Treinta y dos de los profesores de la Universidad fueron asesinados o heridos gravemente. Los soldados estaban severamente afectados. El Regimiento de Zapadores fue casi totalmente extirpado. Los cuarteles estaban cerca del centro de la explosión.

Miles de heridos podrían estar salvados si habían recibido trato o cuidado propios, pero nadie previo salvamento en una catástrofe de esta magnitud; como la ciudad entera fue destruida de un solo golpe, todo lo que fue ya preparado para emergencias fue destruido, y no había preparaciones para los distritos remotos. Varios heridos murieron porque sufrieron de desnutrición y en consecuencia no tenían la fuerza para recobrar. Ellos que tenían su fuerza y recibieron cuidado sanaron sus quemaduras. Había casos también, sin embargo, cuyo pronóstico aparecieron bien, y murieron repentinamente. Había algunos también que tenían solamente heridas pequeñas y murieron dentro de una semana, después que inflamación de la faringe y de la cavidad oral tuvo lugar. En primer lugar pensamos que fue el resultado de inhalación de la sustancia de la bomba. Más tarde, una comisión estableció la tesis que rayos gamma fueron emitidos al tiempo de la explosión, siguiente lo que los órganos internos fueron heridos a la manera de irradiación de Roentgen. Este produce una disminución de corpúsculos blancos.

Estoy enterado personalmente de varios casos en los cuales individuos que no tenían quemaduras murieron más tarde. Catorce días después de la explosión, Padre Kleinsorge y Padre Cieslik, que no tenían quemaduras pero estaban cerca del centro de la explosión, se debilitaron. Hasta este tiempo, los heridos sanaron normalmente, pero después los heridos que fueron ya incicatrizados se empeoraron y están hasta la fecha (en septiembre) cicatrizados incompletamente. El médico lo diagnosticó como leucopenia. Así, parece como es verdad que la radiación afectó la sangre. Yo soy de la opinión, sin embargo, de que su condición debilitada fue parcialmente la causa de estos veredictos. Se rumoreaba que las ruinas de la ciudad emitieron rayos mortíferos y que trabajadores que fueron allí para ayudar a limpiarlo murieron, y que el distrito central sería inhabitable por mucho tiempo. Dudo que ésta sea la verdad como yo y otros que trabajaron en la área destruida poco después de la explosión no sufrimos de estos efectos malsanos.

En esa época ninguno de nosotros oyó un arranque contra los americanos de parte de los japoneses. No había ningún aparecido vengativo. Los japoneses sufrieron de estos golpes como una parte de las fortunas de guerraalgo que tienen que aguantar sin quejarse. Durante esta guerra noté poco odio hacia los aliados de parte de la gente ellos mismo, aunque la prensa trató de fomentar estos sentimientos. Después de las victorias al comienzo de la guerra, se tenía al enemigo a menos, pero cuando la ofensiva aliada obtuvieron ímpetu y especialmente después de la llegada de los B-29s majestuosos, la habilidad técnica de América llegó a ser un objeto de maravilla y admiración.

La anécdota siguiente indica el espíritu de los japoneses: Algunos días después del bombardeo atómico, el secretario de la universidad nos vino para sostener que los japoneses estuvieron listos para destruir San Francisco por medio de una bomba igualmente efectiva. Es dudoso que él creyó lo que nos dijo. Quería solamente convencernos de que los japoneses fueron capaces de descubrimientos similares. En su orgullo nacionalista se indujo a creerlo. Los japoneses insinuaron también que el principio de la nueva bomba fue un descubrimiento japonés. Fue solamente la falta de materias primas, ellos dijeron, que impidió su construcción. En el tiempo medio, se rumoreaba que los alemanes mejoraron el secreto y fueron listos para iniciar tal bombardeo. Se decía que los americanos aprendieron el secreto de los alemanes, y que ellos entonces terminaron su fabricación industrial.

Discutimos entre nosotros las éticas del uso de la bomba. Algunos lo consideran en la misma categoría que gas tóxico y fueron contra su uso sobre una población civil. Otros pensaban que en guerra total, como pasaba en Japón, no había ninguna diferencia entre civiles y soldados, y que la bomba misma tuvo el efecto de terminar el derramamiento de sangre, como avisó a los japoneses que se rindiera para evitar destrucción total. Me parece lógico que él que sustenta guerra total en principio no puede quejarse de guerra contra civiles. El enigma del asunto es si guerra total en su forma presente sea justificable, hasta cuando sirve para un caso justo. ¿Es malo material y espiritual una consecuencia que podría exceder el bueno que resulta? ¿Cuando nos darán los moralistas a nosotros una solución a esta problema?

EL FIN DEL TEXTO DEL PROYECTO GUTENBERG DEL BOMBARDEO ATÓMICO DE HIROSHIMA Y NAGASAKI

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