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La Odisea

ÍNDICE DE GRABADOS

Luis Segalá y Estalella translation

Páginas

Cabeceras de Flaxman

Minerva propone á Júpiter que Mercurio se llegue á Calipso y le mande que despida á Ulises. 11

Los pretendientes sorprenden á Penélope cuando está destejiendo la finísima tela. 23

Néstor ha reconocido á Minerva, al partir esta diosa, y le ofrece un sacrificio. 35

Minerva manda á Penélope un fantasma semejante á Iftima, para decirle que Telémaco volverá sano y salvo. 47

Mercurio, enviado por Júpiter, manda á Calipso que deje partir á Ulises. 68

Nausícaa guía á Ulises, que se le ha presentado cerca del río, al palacio de Alcínoo. 82

Refiere Ulises cómo partió de la isla Ogigia y llegó al país de los feacios. 91

Ulises se entristece y derrama lágrimas al oirle cantar á Demódoco la toma de Troya. 101

Ulises embriaga al ciclope Polifemo. 116

Ulises, compadeciéndose de la suerte de sus compañeros, suplica á Circe que les torne su anterior figura. 131

Ulises desciende al Orco, por consejo de Circe, á fin de consultar el alma de Tiresias. 146

Circe con algunas de sus criadas va á la orilla del mar al encuentro de Ulises. 162

Los feacios dejan en la playa de Ítaca á Ulises dormido. 174

Ulises, transfigurado en un anciano, conversa con el porquerizo Eumeo. 186

Cuando en la isla Siria envejecen los individuos de una generación, Apolo y Diana los matan con suaves flechas. 201

Minerva toca á Ulises con la vara y le devuelve su primitiva figura. 215

Ulises, al llegar á su palacio, es reconocido por el perro Argos, que muere en seguida. 228

Túrbasele el ánimo á Iro, después de haber provocado á Ulises, y los criados lo sacan á viva fuerza para que luche con el héroe. 244

Euriclea reconoce á Ulises al tocarle la cicatriz del muslo. 256

Las hijas de Pandáreo son arrebatadas por las Harpías. 271

Penélope, por inspiración de Minerva, les saca á los pretendientes el arco y las segures de Ulises y promete casarse con el que venza en el certamen. 282

Ulises, valiéndose del arco, mata á los pretendientes de Penélope. 294

Penélope reconoce á Ulises. 307

Mercurio conduce al Orco las almas de los pretendientes. 317

Láminas de Wal Paget

Volvieron á solazarse los pretendientes con la danza y el canto.—(Canto I, versos 421 y 422). 21

Acomodáronse en la popa Minerva y Telémaco, los marineros soltaron las amarras y el navío echó á andar al soplo del Céfiro.—(Canto II, versos 416 á 421). 33

Salvóme una diosa, Idotea, la cual me salió al encuentro y me dijo...—(Canto IV, versos 364 á 370). 57

¡Desdichado! No llores más, ni consumas tu vida, pues de muy buen grado dejaré que partas.—(Canto V, versos 160 y 161). 73

Vaga por el ponto, le dijo Neptuno, hasta que llegues á juntarte con esos hombres alumnos de Júpiter.—(Canto V, versos 377 y 378). 79

¡Yo te imploro, oh reina, seas diosa ó mortal!—(Canto VI, verso 149). 87

Al entrar Ulises en la población, se le hizo encontradiza Minerva, transfigurada en una doncella, y se detuvo ante él.—(Canto VII, versos 18 á 21). 93

Demódoco deje de tocar la melodiosa cítara, dijo el rey, pues quizás lo que canta no les sea grato á todos los oyentes.—(Canto VIII, versos 537 y 538). 113

El Ciclope arrancó la cumbre de una montaña y la arrojó delante de nuestra embarcación.—(Canto IX, versos 480 y 481). 127

Circe, tocándolos con su varita, los convirtió en cerdos y los encerró en pocilgas.—(Canto X, versos 237 á 240). 137

¿Por qué, oh infeliz, dejaste la luz del sol y vienes á ver á los muertos y esta región desapacible?—(Canto XI, versos 93 y 94). 149

Lampetia fué á decirle al Sol que habíamos dado muerte á sus vacas.—(Canto XII, versos 374 y 375). 171

La deidad disipó la nube y Ulises, holgándose de reconocer su patria, besó el fértil suelo.—(Canto XIII, versos 352 á 354). 183

Al llegar Ulises á la majada, los canes ladraron y corrieron á encontrarle.—(Canto XIV, versos 29 y 30). 189

Eumeo fué á acostarse en la concavidad de una peña, donde dormían los puercos al abrigo del Bóreas.—(Canto XIV, versos 532 y 533). 199

Minerva, tocando á Ulises con la varita de oro, le cubrió con una túnica y un manto, y le aumentó la talla y el vigor juvenil.—(Canto XVI, versos 172 á 174). 221

Ulises, como viera que Argos le halagaba con la cola y ya no tenía fuerzas para ir á encontrarle, enjugóse una lágrima que ocultó á Eumeo.—(Canto XVII, versos 301 á 305). 237

Retírate del umbral, oh viejo, para que no hayas de verte asido de un pie y arrastrado afuera.—(Canto XVIII, verso 10). 247

Forjaba su relato refiriendo á Penélope muchas cosas falsas que parecían verdaderas.—(Canto XIX, verso 203). 263

Veinte esclavas se encaminaron á la fuente de aguas profundas.—(Canto XX, verso 158). 277

Sentóse Penélope y lloró ruidosamente teniendo en sus rodillas el arco del rey.—(Canto XXI, versos 55 y 56). 285

¡Anciana! ¡Regocíjate en tu espíritu, pero no profieras exclamaciones de alegría!...—(Canto XXII, verso 411). 305

Penélope, derramando lágrimas, corrió á encontrarle, le echó los brazos al cuello, le besó la cabeza y le dijo...—(Canto XXIII, versos 207 y 208). 313

¿Quién eres, le preguntó Laertes, y de qué país procedes?—(Canto XXIV, verso 298). 325

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