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La Odisea

AL LECTOR

Luis Segalá y Estalella translation

Así como la Ilíada presenta la Grecia heroica en su lucha con los habitantes de la Tróade, la Odisea describe la época de paz, de tranquilidad y de bienandanza que siguió á la terminación de la guerra, relatando un drama doméstico y una serie de aventuras fantásticas y maravillosas; y ambas epopeyas reunidas forman el panorama más acabado, el eco más fiel de los primeros tiempos históricos de la raza griega y contienen tales ejemplos de heroísmo, de amor patrio, de fidelidad conyugal, de respeto á los ancianos, de buen acogimiento al peregrino, de amistad, etc., que con razón ha podido decirse que toda la poesía de Homero es un elogio de la virtud, salvo lo puramente accesorio[1].

Ya notó Aristóteles[2] cuán sencillo es el asunto de la Odisea: la vuelta de Ulises á su patria, después de peregrinar mucho tiempo y de luchar con las tempestades á causa del odio que le profesa Neptuno (esta larga ausencia del héroe motiva el viaje que hace Telémaco á Pilos y á Esparta), y la venganza que toma de los que se han establecido en su casa, pretenden casarse con Penélope é intentan matar á Telémaco. Mas en la narración no sigue el poeta el orden cronológico, como en la Ilíada, sino que in medias res, non secus ac notas, auditorem rapit[3], poniendo en boca del protagonista cuanto ocurriera desde que Ulises y los suyos se embarcaron en Troya hasta que el héroe llegó á la isla de Calipso, que es precisamente la parte más extraordinaria de sus aventuras.

Aunque la Odisea se ha atribuído á Homero[4], como la Ilíada, debe de ser algo posterior á juzgar por los caracteres que la distinguen (concepción más elevada de la divinidad[5], mayor parsimonia en el uso de las comparaciones[6], predominio de la descripción sobre la acción[7], abundancia de nombres abstractos en el lenguaje, etc.). Longino ó, por mejor decir, el autor del tratado De lo sublime, echa de menos en la Odisea el vigor, la sublimidad, la profusión de afectos y pasiones, el nervio oratorio y la multitud de imágenes de la Ilíada; de suerte, dice, que puede compararse á Homero en la Odisea con el sol en su ocaso, el cual no tiene fuerza ni ardor en los rayos pero guarda todavía su magnitud; y atribuye este poema á la vejez de Homero, porque los grandes escritores y poetas, cuando les falta el vigor del ingenio para lo patético, se dan á pintar las costumbres[8]. Pero, si mirada la Odisea á la luz del arte, resulta inferior á la Ilíada, lo mismo en el trazado del plan que en la variedad de la obra: son tan típicos, sin dejar de ser concretos y vivientes, los caracteres de algunos de sus personajes, como el ingenioso y paciente Ulises, la casta y discreta Penélope, y el fiel Eumeo; tan encantador el viaje que nos describe por regiones fantásticas en las que aparecen gigantes antropófagos, ciclopes, sirenas, escollos y monstruos como Escila y Caribdis, almas de los muertos, etc.; tan graduada la progresión del interés hasta que llega el desenlace no por previsto menos conmovedor; y tantas y tales las escenas del poema; que á la mayoría de los lectores les causa una impresión más agradable que la propia Ilíada. Las frases del lenguaje usual que proceden de la Odisea y los elementos que la misma ha proporcionado al folk-lore de las naciones modernas (la tela de Penélope, el suplicio de Tántalo, Escila y Caribdis, el ciclope Polifemo, las Sirenas, etc.), demuestran que ha sido siempre el más popular de los poemas homéricos.

De este libro inmortal, que es la segunda obra maestra de la épica griega y que el Estagírita consideraba como el magnífico espejo de la vida humana[9], se han publicado en España dos ediciones notables en verso endecasílabo: la clásica del secretario Gonzalo Pérez en castizo lenguaje, pero algo amplificada[10]; y la del eximio helenista contemporáneo D. Federico Baráibar y Zumárraga, que es la más fiel y exacta de cuantas conocemos en lengua castellana[11]. Menor importancia tienen otras traducciones que han visto la luz pública, como la de D. Antonio de Gironella[12], pues no suelen ser directas del texto original, sino resultado de la comparación de diferentes versiones en idiomas modernos. Y no queremos citar otra versión española, calcada servilmente sobre la literal francesa, que se ha dado á luz como si en España fuera desconocido no ya el griego sino hasta el idioma hablado allende los Pirineos.

Faltaba, pues, una versión directa y literal de la Odisea en prosa castellana, y nos atrevemos á dar la presente al público con el mismo temor y desconfianza con que anteriormente le ofrecimos la de la Ilíada[13].

Hemos adoptado en la Odisea el mismo procedimiento de trasladar el texto íntegro, sin más adiciones que las necesarias para su cabal inteligencia, vertiendo hasta las circunlocuciones cuando son inteligibles y constituyen un modo respetuoso de nombrar á determinados personajes (ἱερὸν μένος Ἀλκινόοιο[14], la sacra potestad de Alcínoo, para designar al rey de los feacios etc.) En lo que se refiere á los epítetos, hubiéramos querido seguir el consejo que nos dió la Real Academia Española en su dictamen acerca de la versión de la Ilíada, de que se traduzcan los compuestos por otros análogos que se podrían formar en castellano como, por ejemplo, bracinívea, ojilúcida y argentípeda que hemos usado en nuestra reciente traducción de la Teogonía de Hesíodo[15], para interpretar las palabras λευκώλενος, γλαυκῶπις y ἀργυρόπεζα que son epítetos de las diosas Juno, Minerva y Tetis: pero, la necesidad de acomodarnos al sistema adoptado en la versión de la Ilíada y la conveniencia de aplicar el procedimiento recomendado por la Real Academia á todos los epítetos, aprovechando los que se hallen traducidos en los autores clásicos castellanos y forjando los demás al tenor de las leyes que en nuestro romance regulan la formación de palabras, lo cual requería un estudio que no nos era posible hacer en el breve tiempo de que disponíamos, nos han obligado á dejarlo para otra edición en la cual conservaremos también los nombres griegos de las divinidades (Zeus, Hera, Atenea, por Júpiter, Juno, Minerva, etc.) si el público se familiariza con los mismos.

Ha servido de base para la presente versión el texto de Dindorf-Hentze, publicado en la Bibliotheca scriptorum Graecorum et Romanorum Teubneriana[16]. Se han consultado varios diccionarios y de un modo especial el Lexicon Homericum editado por Ebeling[17]. Se han tenido á la vista para la interpretación de algunos pasajes, la traducción latina de la edición de Firmin Didot[18], las españolas de Gonzalo Pérez y Baráibar, anteriormente citadas; las francesas de Bitaubé[19], Dugas-Montbel[20], Mme. Dacier[21], Le Brun[22], Giguet[23], Leconte de Lisle[24], y Sommer[25]; las italianas de Pindemonte[26], Máspero[27], Ungaro[28], y de la Sig. Cornelia Sale-Mocenigo-Codemo[29]; la alemana de Voss[30]; las inglesas de Pope[31] y Butcher and Lang[32]; y la neogriega de Polylás[33]. Y para evitar, en lo posible, los barbarismos y conocer el recto significado de las palabras y locuciones castellanas, se ha acudido al Diccionario de Autoridades y á otras obras de la Real Academia Española, Baralt, Salvá, Cuervo, P. Mir, P. Nonell y Cortejón.

Réstanos dar público testimonio de agradecimiento á la Real Academia Española, al Consejo de Instrucción pública, á nuestro venerado maestro el Excmo. é Ilmo. Sr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo, y á los eminentes críticos y publicistas, que con tanta benevolencia juzgaron nuestra versión de la Ilíada en prosa castellana y nos alentaron para que emprendiésemos la de la Odisea. Y ojalá que estos humildes trabajos contribuyan á acrecentar el entusiasmo por la más rica, noble y hermosa de las que llamaba Cervantes las reinas de las lenguas, y sea cada vez más admirada la literatura de aquel pueblo artista, cuyas obras maestras son el prototipo, el modelo jamás superado de los respectivos géneros.

Luis Segalá y Estalella

NOTAS

Ilustración de cabeza de capítulo
Ilustración de cabeza de capítulo

Minerva propone á Júpiter que Mercurio se llegue á Calipso y le mande que despida á Ulises

Notes in this chapter

Note 1 · Ὡς δ᾽ ἐγώ τινος ἤκουσα δεινοῦ καταμαθεῖν ἀνδρὸς ποιητοῦ διάνοιαν, πᾶσα μὲν ἡ ποίησις τῷ Ὁμηρῳ ἀρετῆς ἐστιν ἔπαινος, καὶ πάντα αὐτῷ πρὸς τοῦτNote 2 · Τῆς Ὀδυσσείας μικρὸς ὁ λόγος ἐστίν. Ἀποδημοῦντός τινος ἔτη πολλὰ καὶ παραφυλαττομένου ὑπὸ τοῦ Ποσειδῶνος καὶ μόνου ὄντος, ἔτι δὲ τῶν οἴκοι οNote 3 · Horacio.—Epístola á los Pisones, v. 148 y 149.Note 4 · Herodoto, Platón, Aristóteles, Longino y casi todos los griegos de la antigüedad asignaban á la Odisea el mismo autor de la Ilíada, es decirNote 5 · Los pretendientes no tienen ninguna divinidad que los proteja; las deidades no luchan entre sí, como en la Ilíada, y proceden casi siempre dNote 6 · Son 180 las de la Ilíada y 39 las de la Odisea.Note 7 · ... ἡ μὲν Ἰλιὰς ἁπλοῦν καὶ παθητικόν· ἡ δὲ Ὀδύσσεια, πεπλεγμένον (ἀναγνώρισις γὰρ διόλου), καὶ ἠθική. Aristóteles.—Poética, cap. XXIV.Note 8 · De lo sublime, cap. VII.Note 9 · ... καὶ τὴν Ὀδύσσειαν, καλὸν ἀνθρωπίνου βίου κάτοπτρον. Aristóteles.—Retórica, lib. III, cap III.Note 10 · La Ulyxea de Homero, traducida de griego en lengua castellana por el secretario Gonzalo Pérez.—Madrid, Imprenta de Francisco Xavier García, Note 11 · Homero.—La Odisea.—Traducida directamente del griego en verso castellano por D. Federico Baráibar y Zumárraga.—Madrid, Librería de Perlado, Note 12 · La Odisea de Homero, traducida por Antonio de Gironella.—Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1851.—En el prólogo dicNote 13 · Homero.—La Ilíada—Versión directa y literal por L. Segalá, con ilustraciones de Flaxman y del profesor A. J. Church.—Barcelona, Montaner y SNote 14 · Odisea: VII, 167, 178; VIII, 2, 4, 385, 421; XIII, 20, 24.Note 15 · Hesíodo—La Teogonía.—Texto griego, versión directa y literal por L. Segalá, é ilustraciones de Flaxman.—Barcelona, 1910.Note 16 · Homeri Odyssea, edidit Guilielmus Dindorf.—Editio quinta correctior quam curavit C. Hentze.—Lipsiae, In aedibus B. G. Teubneri, 1906 et 1893Note 17 · Lexicon Homericum composuerunt F. Albracht, C. Capelle, A. Eberhard, E. Eberhard, B. Giseke, V. H. Koch, C. Mutzbaver, Fr. Schnorr de CarolsNote 18 · Homeri carmina et cycli epici reliquiae.—Graece et latine cum indice nominum et rerum.—Parisiis.—Editore Ambrosio Firmin-Didot.—1877.Note 19 · Homère.—L’Odyssée—Traduction de Bitaubé.—Paris, 1899.Note 20 · Homère traduit en français par Dugas-Montbel.—Tome second.—Odyssée.—Paris, Typographie de Firmin Didot frères, 1834.Note 21 · L’Odyssée d’Homère, suivie du Combat des rats et des grenouilles, des Hymnes, des Epigrammes et des Fragments, traduits par Madame Dacier etNote 22 · L’Iliade et l’Odyssée d’Homère, traduites du grec par le prince Le Brun.—Paris, Lefèvre, 1836.Note 23 · Oeuvres complètes d’Homère.—Traduction nouvelle avec une introduction et des notes par P. Giguet.—Paris, librairie Hachette et C.ie, 1907.Note 24 · Homère.—Odyssée.—Traduction nouvelle par Leconte de Lisle.—Paris, Alphonse Lemerre, éditeur.Note 25 · L’Odyssée d’Homère.—Traduction française avec le texte en regard et des notes par E. Sommer.—Paris, librairie Hachette et C.ie, 1886.Note 26 · Odissea di Omero, tradotta da Ippolito Pindemonte.—Milano, Società editrice Sonzogno, 1901.Note 27 · Omero.—Odissea.—Traduzione di Paolo Máspero.—Firenze, Successori le Monier, 1906.Note 28 · Omero.—L’Odissea. Tradotta letteralmente del Dr. Salvatore Ungaro.—Napoli, Luigi Chiurazzi, 1903.Note 29 · Volgarizzamento in prosa dell’Odissea di Omero per Cornelia Sale-Mocenigo-Codemo.—Torino, Milano, Genova.—Casa editrice Renzo Streglio.Note 30 · Homers Odyssee übersetzt von Johann Heinrich Voss.—Wien, 1789.Note 31 · Pope’s Odyssey of Homer.—Edited with an introduction by professor A. J. Church.—London, Cassell and Company, 1907.Note 32 · The Odyssey of Homer, done into English prose by S. H. Butcher, M. A. and A. Lang, M. A.—London. Macmillan et C.º, 1906.Note 33 · Ὁμήρου.—Ὀδύσσεια.—Ἔμμετρος μετάφρασις Ἰακώβου Πολυλᾶ.—Ἐν Ἀθήναις, 1875, 1877, 1880 καὶ 1881.
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