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Historia de Venezuela, Tomo I

CAPITULO DIEZ

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De los principios que tubo la çiudad del Tocuyo en la governaçion de Venençuela, y de como el governador Tolosa enbio a Alonso Perez de Tolosa, su hermano, con gente, a descubrir las Sierras Nebadas, donde oy esta poblada Merida, del Nuevo Rreyno.

Despues de aber el governador Tolosa muerto á Carabajal de la manera dicha, luego procuro que aquel alojamiento donde Carabajal estaba, que ya en alguna manera tenia forma de pueblo, se hiciese y perpetuase, para que toda aquella gente española que alli estaba, por yr a buscar su sustento a otras partes, no fuesen cavsa de mayores daños; y asi procuro que se abezindasen y tomasen solares y estancias, y el nonbro y hizo nombramiento de alcaldes y rregidores que tubiesen a cargo la administraçion de la rrepublica, y dende en adelante se yntitulo çivdad; y este es el fundamento y prinçipio de la çiudad del Tocuyo, famosa en aquella governaçion por estos sus ynfeliçes prinçipios.

De la fundaçion deste pueblo lo que e hallado por mas çierta opinion, avnque algunos la atribuyen al capitan Francisco de Carabajal, por aber sido el propio pueblo el sitio de su alojamiento y aberse conservado y permaneçido alli algunos dias, otros la atribuyen a Billegas, que se hallo con Carabajal por su teniente y despues privo con Tolosa y fue tanbien su teniente; y como en esto vaya poco, cada qual podra arrimarse a quien tuviere el afiçion. Solo sobre el dire que segun pareçe, el Tocuyo fue poblado el año de quarenta y siete, y aquel propio año fue muerto Caravajal: yo tengo que la muerte de Caravajal fue primero que la poblazon del Tocuyo, segun me an ynformado algunas personas que en aquella tierra estan, y por esto me afirmo en mi opinion de que el governador Tolosa la poblo, el qual asi mesmo rrepartió los naturales que por alli çerca abia, entre los que quisieron ser vezinos y moradores de la çivdad del Tocuyo. I porque la gente española que alli abia era mucha, y todos no se podian sustentar en aquel pueblo, a persuasion de algunas personas, hordeno el governador que vn hermano suyo, llamado Alonso Perez de Tolosa, fuese con vna parte de la gente que alli abia, a descubrir la provinçia de Sierras Nevadas, donde al presente esta poblada la çiudad de Merida, del Nuebo Rreyno; avnque a[181] otros ançianos, de los que en aquel tienpo se hallaron alli, çertifican que no salio Alonso Perez de Tolosa con gente del Tocuyo a este efecto, sino que persuadido e ynducido el Governador de vn Cristoval Rrodriguez, que abia estado en el Rreyno, que se le seguiria aquella governaçion muy gran provecho y vtilidad de que obiese camino por donde tratase y comunicase los vezinos de ella con los del Rreyno, enbio a su hermano a que descubriese este camino(A).

Que sea de la vna o de la otra manera, por comisión del Governador salio del Tocuyo o çivdad nombrada, Alonso Perez de Tolosa, con çien honbres, entre los quales yva el capitan Diego de Losada, mas por administrador y governador de la persona del Alonso Perez que por soldado, porque como este capitan era persona grabe y de mucha esperiencia en cosas de Indias, fue por el propio Governador rrogado que fuese con su hermano, para encaminalle y rregille, en lo que abia de hazer, dandole titulo de maese de campo. Caminaron la bia del rrio del Tocuyo arriba çiertas jornadas, y dexandolo a mano izquierda, atravesaron çierta serrania que ay por alli, y fueron a dar a las bertientes de los llanos, a otro rrio que en lengua de los yndios es llamado Çaçaribacoa, por do acabaron de salir a lo llano. Este rrio entiendo ser el que agora comunmente llaman Guanaguanare, por el qual acabaron de baxar a lo llano, por do caminaron en seguimiento de su jornada; y en llegando en el paraje de las Sierras Nevadas, que desde lo llano suven, quisieron los capitanes atrabesar para con mas brevedad dar en la notiçia que yban a buscar, porque en aquel tienpo y mucho despues no dexo de ser sobervia aquella notiçia, hasta que despues, descubriendola y poblandola los del Rreyno el año de çinquenta y ocho, vieron quan poca y miserable era.

No faltaron muchos soldados que con yntençion de açercarse al Rreyno, para ver si se podian meter en el, contradixeron esta entrada y subida por la Sierra Nevada, puniendo a ella muy grandes ynconvinientes, como de çierto los abia, porque con aber ya cerca de diez años que esta aquella provinçia poblada de españoles, los de Merida jamas por esta parte por donde esta gente yntentaba subir, an podido bajar caballos a lo llano por la aspereza y maleza de las sierras y estrechos caminos que por alli ay, que avn con dificultad los caminan a pie. Paso la gente adelante sin se detener en ninguna parte hasta llegar al rrio de Apure, rribera del qual se alojaron; y como a los naturales que por alli abia poblados les pareçiese poca gente aquella para la que otras vezes abian visto pasar por alli, y demas deso los viesen estar con algun rreposo, procuraron, como se suele deçir, tentarse las coraças, y juntandose todos los naturales de aquella provinçia en conçierto y horden de guerra, vinieron a dar muy de mañana sobre los españoles, los quales como hasta entonçes no abian rreçebido ninguna alteraçion de los yndios, estaban con mas descuydo del que se rrequeria y era permitido a gente que estaba entre sus enemigos; lo qual obiera de ser cavsa de que rreçibiesen algun notable daño; pero como todos los mas eran honbres ya hechos a las alteraciones y tumultos con que los yndios suelen acometer a sus enemigos, no se turbaron punto, mas tomando con toda presteza las armas, los detuvieron, aunque con algun daño, porque los hirieron algunos españoles y les mataron vn soldado, pero juntandose los mas de los nuestros con sus armas en las manos facilmente fueron rrebatidos y ahuyentados los yndios con harto daño que rreçibieron, porque demas de los que coriendo sangre yvan heridos de los alcançes que hazian los de a caballo, que entre yndios suelen ser los mas dañinos, quedaron atualmente muertos mucha parte de aquellos barbaros, que con sus cuerpos desnudos y rrusticas y flacas armas, les pareçia que por haber vsado de aquella yndustria de tomar la mañana tenian ya la bitoria en casa; pero ellos quedaron tan hostigados que no solo no bolvieron los propios acometer a los nuestros, pero en mucha distançia de tierra que turaba la gente de aquella naçion, no obo yndio que tomase armas en la mano ni avn osase asomar a dar grita desde lo alto de los cerros, que es cosa muy vsada entre ellos.

Descansaron en este alojamiento los españoles donde les fue dada esta guaçavara algunos dias por curar sus heridos.

NOTAS AL CAPÍTULO X

(A) Sobre el objeto de la jornada de Alonso Pérez de Tolosa escribe el Gobernador D. Juan Pérez de Tolosa, en carta al Rey, de 15 de Octubre de 1546, lo siguiente:

«Al valle de que hago relación, que es muy bueno, he enviado por teniente mío y por capitán á Alonso Pérez de Tolosa, mi hermano, y á Diego de Losada, maestre de campo, para que lo descubran y sepan lo que es, con quarenta de á caballo y sesenta peones; y si en este valle se hallan minas, esta tierra, con sola aquella parte, se remediará y terná aparejo para las mejores poblaciones destas partes.»

En carta de 3 de Diciembre de dicho año añade sobre la misma jornada:

«Lo que de presente hay que avisar á vuestra Alteza, es que la gente caminó por las montañas, y no pudiendo atravesarlas por su braveza, vinieron á caer en los llanos de Acarigua, de que se haze mención en la relación que á vuestra Alteza envié, por donde pasaron Jorge de Spira y Felipe de Huten y todos los otros que han entrado á descubrir tierras.

»Escribiose mejor por el maestre de campo, que aquel era camino para el Nuebo Rreyno, y que se temia que la gente se amotinara para ir allá, que les diese licencia para ir por otra via á la culata que dizen de Maracaybo, porque allí habría tierra donde la gente se podría entretener; y porque su intención principal era ir á robar y destruir indios; e aun la salida por allí la tenia mas cierta, segun fuí informado de isleños esperimentados; porque su Magestad no es servido que esto se haga, sino que se busque tierra comoda para que se haga poblazón, envie á mandar que siguiesen su camino hasta dar en dos rios muy grandes que hay en los Llanos, tierra de mucho mantenimiento, y que yendo apegado á las montañas buscasen entrada para este valle que van á buscar; que segund tengo relacion hay contratacion á este valle por dos partes, por ciertas cargas de sal en grano que se han tomado en los Llanos, que dizen los indios que la llevaban de la laguna de Maracaybo; y deste valle dizen que salen los ríos de que se haze la Laguna de Maracaybo, é que está cercado de muy bravas montañas: está la dificultad en si podrán pasar los caballos, que sin ellos no se puede hazer conquista. Mandoseles que si no se hallase pasada hasta los ríos, que se volviesen á este asiento. La perpetuidad desta provincia está en hallarse este valle, y que tenga minas de oro, porque sin estas no se pueden sustentar cristianos en esta provincia, y mayormente gente tan pobre y tan mísera.»

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