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El Manuscrito de mi madre

EL MANUSCRITO DE MI MADRE

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AUMENTADO CON LOS COMENTARIOS, PRÓLOGO Y EPÍLOGO

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Dios no ha confiado a nadie sus propósitos; la Naturaleza y el tiempo no lo comprenden, y si deja transpirar algo de sus misterios, busquémoslo sólo en Él ¡porque en Él se basa todo!

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BUENOS AIRES 1911

CAPÍTULOS: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII, XXIX, XXX, XXXI, XXXII, XXXIII, XXXIV, XXXV, XXXVI, XXXVII, XXXVIII, XXXIX, XL, XLI, XLII, XLIII, XLIV, XLV, XLVI, XLVII, XLVIII, XLIX, L, LI, LII, LIII, LIV, LV, LVI, LVII, LVIII, LIX, LX, LXI, LXII, LXIII, LXIV, LXV, LXVI, LXVII, LXVIII, LXIX, LXX, LXXI, LXXII, LXXIII, LXXIV, LXXV, LXXVI, LXXVII, LXXVIII, LXXIX, LXXX, LXXXI, LXXXII, LXXXIII, LXXXIV, LXXXV, LXXXVI, LXXXVII, LXXXVIII, LXXXIX, XC, XCI, XCII, XCIII, XCIV, XCV, XCVI, XCVII, XCVIII, XCIX, C, CI, CII, CIII, CIV, CV, CVI, CVII, CVIII, CIX, CX, CXI, CXII, CXIII, CXIV, CXV, CXVI, CXVII, CXVIII, CXIX, CXX, CXXI, CXXII, CXXIII, CXXIV, CXXV, CXXVI, CXXVII, CXXVIII, CXXIX, CXXX, CXXXI, CXXXII, CXXXIII, CXXXIV, CXXXV, CXXXVI, CXXXVII, CXXXVIII, CXXXIX, CXL, CXLI, CXLII, CXLIII, EPÍLOGO

ADVERTENCIA

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Una circunstancia especial que es inútil dar a conocer al público, ha hecho entregar este libro a la imprenta. De intento y por su naturaleza, había de ser siempre un manuscrito; todo lo más, debía figurar en uno de estos archivos íntimos de familia, colección de documentos que eslabonan la generación presente con las que han dejado de existir; documentos que, en su manía escudriñadora, suelen encontrar en las arcas viejas los muchachos, los parientes, quienes se entretienen hojeándolos durante las tardes ociosas del otoño.

Ya que ha escapado, a pesar nuestro, de la semioscuridad del rincón casero y va a someterse a las miradas del lector desapasionado, lo dedicamos únicamente a la familia de la hermosa y tierna madre que inundó estas páginas con las efusiones de su corazón, sin prever que en la última hora de su vida le faltaría tiempo para quemar estos papeles. A los demás les rogamos que no lo lean: nada hay en él de lo que se busca en los libros; éste sólo tiene interés para aquellos a quienes esta mujer virtuosa ha de transmitir su sangre a la afinidad de su alma.

No podemos olvidar en nuestra dedicatoria a los amigos de la comarca donde vivió ella, los servidores ya viejos que no pronuncian su nombre sin verter una lágrima, ni a los labradores, cuyas pisadas desde hace veintiocho años, han privado de crecer hierba en el camino que conduce a su sepultura.

Saint-Point, 2 de noviembre de 1858.

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