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Dramas de Guillermo Shakspeare [vol. 4]

COMEDIA DE EQUIVOCACIONES. (continued 2)

José Arnaldo Márquez translation

El duque.—Es inútil; doy la vida á vuestro padre.

La cortesana (á Antífolo de Éfeso.)—Señor, es necesario que me volváis este diamante.

Antífolo de Éfeso.—Helo aquí, tomadle, y muchas gracias por vuestra buena carne.

La abadesa.—Ilustre duque, dignaos daros la molestia de entrar con nosotros en esta abadía; oiréis la historia entera de nuestras aventuras. Y vosotros todos, que estáis reunidos en este lugar y que habéis sufrido algún perjuicio por las equivocaciones recíprocas de este día, venid, acompañadnos, y tendréis plena satisfacción. Durante veinticinco años enteros, he sufrido los dolores del alumbramiento, á causa de vosotros, hijos míos, y no es sino en esta hora cuando estoy al fin desembarazada de mi penoso fardo. El duque, mi marido, mis dos hijos y vosotros que marcáis la fecha de su nacimiento, venid conmigo á una fiesta de puerperio; á tan largos dolores debe suceder tal natividad.

El duque.—Con todo mi corazón; quiero apadrinar esta fiesta. (Salen el duque, la abadesa, Ægeón, la cortesana, el mercader y el séquito.)

Dromio de Siracusa.—(A Antífolo de Éfeso.) Mi amo, ¿iré á tomar vuestro equipaje á bordo?

Antífolo de Éfeso.—Dromio, ¿qué equipaje á bordo has embarcado?

Dromio de Siracusa.—Todos vuestros efectos, señor, que teníais en el albergue del Centauro.

Antífolo de Siracusa.—Es á mí á quien quiere hablar: soy yo, quien soy tu amo, Dromio. Vamos, ven con nosotros: trataremos de arreglar eso más tarde: abraza á tu hermano y diviértete con él. (Los dos Antífolos salen.)

Dromio de Siracusa.—Hay en la casa de vuestro amo una amiga gorda, que hoy en la comida me ha ENCOCINADO tomándome por vos. En lo sucesivo será mi hermana y no mi esposa.

Dromio de Éfeso.—Me parece que sois mi espejo en lugar de ser mi hermano. Veo en vuestro rostro que soy un muchacho bonito. ¿Queréis entrar para ver su fiesta?

Dromio de Siracusa.—No es á mí, señor, á quien toca pasar el primero: sois el mayor.

Dromio de Éfeso.—Es una cuestión: ¿cómo la resolveremos?

Dromio de Siracusa.—Tiraremos á la paja corta para decidirla. Hasta entonces, pasa tú delante.

Dromio de Éfeso.—No, tengámonos así. Hemos entrado en el mundo como dos hermanos: entremos aquí mano en mano y no uno delante del otro. (Salen.)

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