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Descripción de la Patagonia y de las Partes Adyacentes de la América Meridional

DESCRIPCION

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De la parte mas meridional de la América, con sus valles, montañas, rios, &c., gran Rio de la Plata, con sus brazos, pesca y puertos.

Aquella parte de la jurisdiccion de Córdoba, que está al sur del rio Segundo (país en otro tiempo ocupado por los Puelches septentrionales), se extiende mas de cincuenta leguas, entrando en la de Buenos Aires, mas allá de la Cruz Alta. La primera vez que fuí á aquellos parajes, encontré algunas tropas de estos indios, que aun habitan á las orillas de los rios Segundo y Tercero, y unos pocos á las del Cuarto y Quinto. Todo el país, entre el rio Segundo y el Tercero, tiene cerca de doce leguas de travesia, siendo lo mas selvático; pero acercándose al rio Tercero cesan los bosques.

Los rios que bañan este pais nacen de las altas montañas de Yacanto, Champanchin y Achala, las cuales casi lo son tanto como los Andes de Chile, formando una especie de brazos de las del Perú. Todos estos rios, excepto el Tercero, se vuelven salados á pocas leguas despues de pasar por las quiebras de las montañas de Córdoba, y aquellas llanuras se disminuyen, por la sequedad del suelo arenisco, y se estancan, ó se pierden finalmente en alguna laguna.

El rio Tercero es el mas considerable de todos ellos. Antes de pasar las montañas de Córdoba (donde tiene un gran despeñadero), se engruesa con la union de los rios Champanchin, Gonzalez, del Medio, Quillimsa, Cachucorac, la Cruz, Luti y del Sauce; pero llegando á las llanuras, parte de las cuales son muy areniscas, se sepulta durante el verano, y vuelve á salir à alguna distancia. En tiempo de lluvias crece mucho, y lleva gran cantidad de madera en su rápida corriente. Hace muchas vueltas, encerrando grandes campos; y sus orillas, en mas de veinte leguas despues que deja las montañas, están cubiertas de sauces. El pais por donde pasa, cría excelentes ganados, teniendo muy buenos pastos y tierra para trigo, y produce tambien en algunos parajes melilos, y una especie de zarzaparrilla selvática: al cabo de veinte leguas se vuelve salado, pero no tanto que sea del todo malo para beber. De este modo toma su curso hasta la Cruz Alta, donde le llaman Carcarañal, por sus muchas vueltas; y continúa desde el norte-nordoeste al sur-sudeste, hasta que entra en el Paraná, en el rincon de Gaboto, cerca de diez y ocho leguas de Santa Fé.

No hay cosa particular en los rios Cuarto y Quinto. Su producto es casi el mismo que el de los primeros, excepto que hay grande escasez de madera en los parajes por donde pasan. Sus campos estàn llenos de ganado, muy bueno para la labranza. El rio Quinto, cuando sale de madre, tiene comunicacion por canales por el Saladillo, el cual se desagua en el de la Plata.

Entre este pais, y las llanuras de San Juan y Mendoza, (habitacion de la segunda division de los Puelches septentrionales, ó Tehuelches), están las montañas de Córdoba y Yacanto, que forman una larga cadena por entre sus quiebras, con muy mal los pasos, subidas y bajadas, casi perpendiculares é inaccesibles para carruages. Las cimas de estas montañas distan de 17 à 20 leguas unas de otras. El pais intermedio contiene muchos valles fructiferos, regados con arroyos y riachuelos, y adornados con colinas y ribazos. Estos valles producen todo género de àrboles frutales, como melocotones, manzanos, cerezos y ciruelos, y tambien trigo, si la tierra es cultivada: pero son mas famosos por las crias de ganados, ovejas y caballos, y especialmente mulas. La mayor parte de estas últimas, que pasan anualmente al Perú, se crian en este pais, y hacen su mayor riqueza, pues conducen en ellas la plata y el oro, desde las minas del Potosí, Lipes y el Perú.

En las faldas occidentales de las montañas de Yancato, ó Sancato, hay muchas cesáreas pertenecientes á los españoles; que convidados tanto por la fertilidad del terreno, susceptibles de todas suertes de labranza, estando bien regado por los riachuelos que bajan de las montañas, como por la facilidad de criar ganado, no habiendo mas bosques que los necesarios para fuego y edificios, han fijado allí sus establecimientos con la seguridad de no ser molestados por los indios, quienes incomodan á los que viven mas hácia el mediodia.

Todo el resto del pais hácia el norte, entre estas montañas y el primer desaguadero, consiste en llanuras, con sola la agua que dan los arroyos tiene muchos y buenos pastos, pero està despoblado. Algunas veces van allí los Tehuelches y Peguenches en pequeñas tropas á cazar yeguas silvestres, ó robar los pasageros, ó carromateros que pasan de Buenos Aires à San Juan y Mendoza.

Este pais rinde poco para exportar à Europa, excepto los cueros de bueyes y vacas, y algun tabaco que prospera muy bien en el Paraguay: pero no obstante es de importancia para los españoles, porque todas las mulas, ò la mayor parte de las que tienen en el Perú, van de Buenos Aires y Còrdoba, y algunas pocas de Mendoza; sin lo cual de ningun modo podrian traficar, ni tener comunicacion alguna con los paises vecinos, respecto de que solo las mulas pueden pasar por aquellas àsperas y altas montañas del Perú; en donde no es posible criar estos animales, siendo aun de corta vida los que pasan allí, por razon de su fuerte trabajo, malos caminos y falta de pastos; de manera que la pérdida de este pais podria atraer la del Perú y Chile. El camino de Buenos Aires á Salta es bueno para carruages; pero las mulas, conducidas de aquel parage y Còrdoba, estàn obligadas, despues de una jornada tan larga à detenerse un año en Salta, antes que puedan pasar à Potosí, Lipes ó Cuzco.

La gente de estos paises no sirve para soldados; fuera de que se halla tan disgustada con el gobierno español, por la pérdida de su comercio, la carestia de todos los géneros ó mercaderias de Europa, y sobre todo por los exhorbitantes tributos, etc., que se alegraria sugetarse à cualquiera nacion que la librase de la actual opresion; y sin embargo en todo este pais no hay mas guarnicion, que unas pocas tropas regladas en Buenos Aires y Montevideo; cuyas dos plazas tomadas una vez, asegurarian la rendicion de las demas, con solo marchar por ellas: á cuyo fin seria asistido el enemigo por los navios del pais, acarreando á los españoles la pérdida de aquellas dos plazas, la de los únicos puertos que tienen en estos mares, donde sus navíos, que deben pasar al Cabo de Hornos para el mar del Sur, pueden recibir algun socorro. Antes de la expulsion de los Jesuitas de las Misiones del Paraguay, habrian podido tener muy grande auxilio de los indios guaranís que estaban armados y disciplinados, y que los ayudaron á sugetar las sublevaciones del Paraguay, y á echar los portugueses de la Colonia del Sacramento, habiendo sido la mayor defensa de este importante pais.

La parte de la Cordillera, situada al poniente de Mendoza, es muy alta, y siempre está cubierta de nieve; por cuya razon llaman los indios á toda esta hilera de montañas, Pian mahuida, esto es, montaña blanca, ó Lil Mahuida, esto es, montaña nevada. Pásase algunas leguas por valles muy grandes, cercados de altas montañas, antes de llegar á la mayor cumbre que es altisima y escarpada, con muchos y profundos precipicios, siendo el camino en algunos parages tan estrecho y sumamente peligroso, por razon de sus grandes y proeminentes peñascos, que apenas hay bastante lugar para pasar por él una mula cargada. Los huecos y cóncavos, siempre tienen nieve aun en verano, habiendo en el invierno grande peligro de morir allí helado. Muchos han esperimentado esta desgracia, intentando pasarlas antes que la nieve estuviese en algun grado derretida. Al pie de estos precipicios hay muchos arroyos y rios, que estan, por decirlo así encarcelados en orillas altas y perpendiculares; siendo tan estrecho el espacio entre ellas, que en algunos parages se puede salvar de uno á otro lado con gran facilidad, bien que es imposible bajar por ellas. Estos rios y arroyos dan muchas vueltas en las montañas y precipicios, hasta que salen á los llanuras, donde se aumentan considerablemente. Para subir y pasar la grande cumbre se necesita un dia de jornada en Mendoza y Coquimbo, y casi lo mismo en algunos parajes, segun los informes que he recibido.

Estas montañas producen tan grandes pinos, como los de Europa, siendo su madera mas sólida y mas dura que la nuestra. Es tambien muy blanca, y se hacen de ellos diferentes mástiles, y otros materiales para fábricas de navios: de manera que, como observa Ovalle, los navios construidos en los mares del sur, duran frecuentemente 40 años. Del fruto cocido de estos pinos hacen provisiones para muchos dias; teniendo el gusto muy semejante á la almendra cocida, aunque notan ser muy aceitosa. Producen tambien estos àrboles mucha trementina ó goma, que se cria en una masa algo mas dura y mas seca que nuestra resina, pero mucho mas clara y trasparente, aunque no tan amarilla. Los españoles la llaman y usan como incienso, pero es un error, pues no tiene otra fragancia que la resina, bien que es un poco mas fina.

Los valles al pié de la Cordillera son en algunos parages muy fértiles, regados por riachuelos, pues producen, estando bien cultivados, escelente trigo y variedad de frutos, abundando asi mismo de manzanas silvestres, de que los indios hacen una especie de cidra para su uso diario, ignorando el modo de conservarla. Los volcanes ó montañas de fuego, de que abunda esta parte de la Cordillera, pueden competir con el Vesubio. Mongibelo, ò algunos de los que conocemos en Europa, por su magnitud ó furiosas erupciones. Estando en el volcan bajo el cabo de San Antonio, fui testigo de una gran porcion de cenizas que llevaron los vientos y oscurecieron toda la atmósfera, esparciéndose sobra una gran parte de la jurisdiccion de Buenos Aires, y uno y otro lado del Rio de la Plata; de manera que la yerba estaba cubierta de ellas. Prodújolas la erupcion de un volcan cerca de Mendoza, llevando los vientos las cenizas mas lijeras à la increible distancia de mas de 300 leguas.

El pais de Buenos Aires, antigua habitacion de los Querandis, està situado à la parte meridional del Rio de la Plata. La costa es baja y húmeda, con muchos pantanos, y su orilla està cubierta de bosques cuya madera sirve para el fuego. Este pais es llano con tal cual ribazo, debiéndose admirar que, en toda esta vasta jurisdiccion, en la de Santa Fé, y la de Santiago del Estero, no se encuentra una piedra, siendo el producto natural del pais; sucediendo lo mismo hasta llegar á las montañas del volcan Tandil y Cayrú, al suroeste de Buenos Aires.

El pais entre Buenos Aires y el rio Saladillo, (limites del gobierno español, al sur de esta provincia), es del todo llano, sin àrbol ni ribazo alguno, hasta llegar à las orillas de este rio, el cual dista cerca de 23 leguas de las colonias españolas. Este pais tiene como 20 leguas de ancho, desde el nord-este al sud-este, confinando con los lugares de Matanza y Magdalena. Al norte del Saladillo hay muchas y grandes lagunas y valles profundos. Las lagunas que conozco son, las de la Reduccion, Sauce, Vietes, Chascomus, Cerrillos y Lobos. Al sud-oeste de este pais hay una laguna larga y angosta de agua dulce, cerca del rio de San Borombon, cosa rara en este pais, distante ocho leguas de las colonias españolas mas inmediatas. Cerca de seis leguas mas adelante, està el gran rio, ó por mejor decir, la laguna de San Borombon, formada de las aguas que sobran à las de la Reduccion, Sauce, Vietes y Chascomus. Cuando se hinchan con grandes lluvias, algunas veces se estienden á una milla de ancho, no teniendo orilla ni caida, sino un fondo llano. Cuando està mas crecida esta laguna solo tiene una braza de profundidad en el medio, y la mayor parte del año suele estar enteramente seca. Despues de correr doce leguas, desde la de Chascomus, entra en el Rio de la Plata, un poco mas arriba de la Punta de Piedra.

De este rio al Saladillo hay doce leguas, caminando al sud-oeste. El pais intermedio es bajo y llano como lo demas, y en algunas partes tiene abundancia de pastos, especialmente en las orillas del Saladillo. En años secos, faltando la yerba en las orillas del Rio de la Plata, todo el ganado, perteneciente á los españoles de Buenos Aires, pasa á las orillas del Saladillo, donde encuentra alguna yerba, por razon de la humedad y profundidad de la tierra.

Estas llanuras se extienden al occidente hasta el Desaguadero ò territorio de Mendoza, y no tienen mas agua que la que cae del cielo, y se recojen en las lagunas, excepto la de los tres rios:—el Desaguadero, Hueyquey y el Saladillo. Este pais no está habitado ni cultivado por indios ni españoles, pero abunda en ganados, caballos silvestres, venados, avestruces, armadillos, gamos, patos silvestres ó ànades, y otra caza.

El rio Saladillo, por razon de ser salado, solo se bebe por el ganado: casi todo el año tiene tan poca agua, que en un parage, llamado el Callighen, á ocho leguas de su boca, donde es muy ancho, no llegan las aguas á los tobillos, y aun à su boca no podria pasar un barquito cargado. Sin embargo, á principios de Octubre, le he visto crecer tan prodigiosamente, que llegaba á sus orillas en veinte y cuatro horas, y con un brazo de agua, en el parage mencionado, de un cuarto de milla de ancho, y esto sin caida de mucha agua en sus contornos.

Estas avenidas generalmente duran dos ó tres meses. El Saladillo nace de una laguna, donde se descarga el rio Quinto que pasa por San Luis. Esta laguna, cuando sobresale con lluvias ò nieves derretidas que caen de las montañas, causa la inundacion de aquel rio: el cual, como toma su curso por el distrito de Buenos Aires, pasando hácia el mediodia, acercándose à las primeras montañas, volviéndose despues al norte y otra vez al este, recibe las aguas de muchas y grandes lagunas, que salen de madre en tiempo de lluvias: pero cesando estas, aquel rio està casi seco. A sus orillas, á cosa de ocho leguas de su boca, hay muchos bosques de un árbol llamado tala, que solo sirve para el fuego, ò hacer vallados. El último de estos bosques, llamados la isla Larga, llega hasta cerca de tres leguas de la entrada del Rio de la Plata.

Este rio es uno de los mayores de toda la América, y entra en el mar por una boca de setenta millas de ancho: algunos dicen que solo tiene sesenta, y otros lo extienden á ochenta. Llámanle el Rio de la Plata desde el paraje donde se junta con el Uruguay, corriendo con el nombre de Paranà mas arriba de su principal brazo. En este rio entran los del Bermejo, Pilcomayo, que pasa por Chuquisaca, y el Paraguay, (de donde toma aquella provincia el nombre), que va por la ciudad del Paraguay, ó Asumpcion, comunicàndose por brazos navegables, con las minas de oro portuguesas de Cuyabá y Matogroso, como tambien con el Perú, de la misma manera que el Paranà se comunica con las del Brasil, y montañas de San Pablo.

En las orillas del rio Carcarañal ò Tercero, cerca de tres ó cuatro leguas ante que entre en el Paraná, se encuentran muchos huesos de un tamaño extraordinarioque parecen humanos: algunos son mayores que otros, y con proporcion à personas diferentes en edad. He visto huesos de muslos, costillas, y varias piezas de calaveras. Vì tambien dientes de tres pulgadas de diàmetro, en sus bases.

Estos huesos, segun me informaron, se hallan tambien en las orillas de los rios Paranà y Paraguay, igualmente que en el Perú. El historiador Garcilaso de la Vega Inca, hace mencion de haberse encontrado tales huesos en el Perú, diciendo que los indios tienen tradicion de que los gigantes habitaron aquellos paises antiguamente, y que Dios lo destruyó por el crimen nefando.

Yo mismo encontré una concha de un animal de huesos sexagenales, teniendo cada hueso lo menos una pulgada de diàmetro, y la concha casi tres varas de ancho. Parecia en todo excepto en el tamaño, à la parte superior de la concha del armadillo, la cual solo tiene una cuarta de ancho. Algunos de mis compañeros encontraron tambien cerca del Rio Paranà un esqueleto de cocodrilo, ó lagarto, y yo vì parte de las vertebras, cada una de las cuales tenia cuatro pulgadas de grueso, y cerca de seis de ancho. Por la medida, ó exámen anatómico de estos huesos, está bien asegurado que este tamaño extraordinario no nacia de la adquisicion de otra materia; porque hallé que las fibras de estos huesos eran mayores, à proporcion de aquel tamaño. Las bases de sus dientes estaban enteras, pero sus raices gastadas, pareciendo exactamente á la figura de un diente humano. Estas cosas son bien sabidas de todos los que han vivido en este pais pues de otro modo no me atreviera à escribirlo.

El rio Paranà tiene la extraordinaria propiedad de convertir muchas sustancias en una piedra muy dura. Cuando fué la primera vez descubierto era navegables por navios pequeños, hasta la ciudad de Asumpcion; pero desde entonces se ha llenado de tanta arena, que aun los menores barcos mercantiles, no pueden pasar de Buenos Aires. Los mayores bajeles y navios de guerra, estàn obligados à descargar en Montevideo, necesitàndose de pilotos buenos en este rio, para libertarse de los dos bancos, llamados el banco Inglés, y el banco de Ortiz y de tropezar en la Punta de Piedras, que se estiende muchas leguas debajo del agua, y cruza todo el rio. El canal del norte es mas estrecho y mas profundo; el del mediodia mas ancho y menos profundo. El opuesto banco de Ortiz no tiene tres brazas de agua, con un fondo àspero y pedegroso. Este rio tiene dos inundaciones cada año, una grande y otra pequeña, provenientes de las lluvias que caen en aquellos vastos paises, de donde el Paraná y el Paraguay tienen su nacimiento. La pequeña sucede por lo comun en Julio, y se llama la avenida de los pejerreyes cubriendo las mas veces todas las islas del Paraná. La grande inundacion empieza en Diciembre, y dura todo Enero, y algunas veces Febrero, subiendo de 5 à 6 varas sobre las islas; de manera que solo se pueden ver las copas de los àrboles mas altos de que abundan las islas de este rio. En este tiempo dejan aquellos parajes, y nadan hácia tierra firme los leones, tigres, ciervos y aguará-guazú. En las avenidas estraordinarias algunas veces han pensado los moradores en desamparar la ciudad por miedo de un diluvio; bien que, cuando estas avenidas entran en el Rio de la Plata solo cubren los paises bajos que estàn á sus orillas.

Algunas de las islas del Paranà tienen dos ó tres millas de largo con gran porcion de madera, sirviendo de pasto ó abrigo à los leones, tigres, capibaras, ó cochinos de rios, lobos de rios, (los que me parecen ser como la nutria en Europa) aguará-guazú, y muchos cocodrilos. El aguarà-guazú es una especie de zorra grande con la cola larga: aguará en lengua paraguaya quiere decir zorra; y guazú grande. A la zorra comun dan el nombre de aguarà-chay.

Este rio abunda de pescados de todo género, con escamas y sin ellas: algunos conocidos y otros no conocidos en Europa. Los que tienen escama son, el dorado, el packú, el corvino, el salmon, el pejerey, el liza, el boga, el sábalo, el dentudo y otros de menor clase. Los que no la tienen, son el mongruyo, el zurubi, el erizo de agua, tortugas y bagres.

El dorado se halla en grande abundancia en la mayor parte de los rios del Paraná, y suele pesar cada uno 20 ó 25 libras: su carne, es blanca y sòlida.

El packú es el mejor y mas delicioso pescado que se encuentra por estos rios. Es grueso y ancho, semejante à nuestros rodaballos, de un color oscuro y misto, con mezcla de amarillo. Es ancho de dos tercias de largo; sus escamas pequeñas, y su cabeza no tiene proporcion con el cuerpo. Este pescado es de grande estimacion, y rara vez se encuentra sino en la primavera y en el estio: estando bien salado se mantiene algunos meses seco; pero despues, siendo muy gordo, se vuelve rancio. Me parece que es algo semejante á nuestra tenca, aunque mucho mas ancho.

El corbino es tambien de grande estimacion, y se encuentra á la boca del rio de la Plata, donde se mezcla la agua salada con la dulce. Es del tamaño del bacallao, pero en figura semejante à la carpa, tiene muchas y grandes espinas, y sus escamas son anchas. De este pescado, en su estacion, se toman grandes cantidades cerca de Maldonado y Montevideo para enviar à Buenos Aires, Córdoba, etc.; es muy regalado, ya fresco, ya salado.

El salmon no tiene semejanza con los nuestros, pues es seco é insípido sin comparacion.

Los pejereyes (ò como lo llaman los españoles pescado de rey), es una especie, ó muy semejante à nuestro smelt (pequeño pez de 3 á 4 pulgadas de largo, llamado por los ingleses smelt, cuya especie no me acuerdo haber visto en España) ó sparling, en color, figura y gusto, y aun en el tamaño: solo que la cabeza y la boca son mayores. No frecuentan el agua salada, sin embargo que el Rio de la Plata tíene abundancia de ellos. En las avenidas del Paraná, en el mes de Julio, suben à este rio en grandes cantidades, un poco mas arriba de Santa Fé, y dejan sus huevos en los riachuelos que entran luego en el Paraná. Los pescadores los cogen con anzuelos, los abren, secan y venden en las ciudades inmediatas: tienen escelente gusto, y su carne es muy blanca, y sin grasa. Cuando estàn frescos se tíenen por gran regalo; se han de secar sin sal, porque esta inmediatamente los consume, y si se mojan, despues de colgados para secar, se corrompen: son tan estimados como el packú y el corvino.

El liza en su figura, tamaño y gusto, parece á nuestra marcarela pero no tiene tan buen color, ni es tan delgado hácia la cola. Este pescado no pasa del Rio de la Plata, en cuya boca, y en tiempo de avenidas, se encuentran millares. Solo algunas veces suelen entrar con los novilunios y plenilunios en el rio Saladillo; donde una noche en dos ó tres redadas, saqué bastante porcion para mi y mis compañeros para toda una cuaresma. El sábado y boga son semejantes à nuestra carpa en los rios Paranà y la Plata: pesan de tres á cuatro libras. Todos los rios de estas provincias abundan de estos peces, y asi son muy baratos, haciendo los moradores gran provision de ellos, tanto salados como secos: es necesario mucho cuidado al comerlos por la muchedumbre y pequeñez de sus espinas. La boga cuando fresca, parece mejor que el sàbalo, aunque este es mas largo y ancho: el modo de cogerlo, es en red.

El dentudo (así llamado por sus grandes y agudos dientes) es algo inferior al sàbalo: suele pesar ordinariamente de libra, á libra y media, y aunque es de buen gusto, rara vez se come por el número grande de sus espinas. Es el pescado mas espinoso que he visto.

Ademas de estos hay un pescado ancho y chato, llamado palometas, lleno de espinas pero gustoso. Las alas con que bogan son feas y agudas, y llegan con ellas á los pescadores, que los cogen con demasiada prisa. Son intolerables las heridas que hacen con sus espinas; pudre é inflama de tal manera, que dan calentura, convulsiones, y tétanos, ó extension de nervios, terminando algunas veces en muerte.

Pescado sin escama.

El mongrullo es el pescado mas grande que se encuentra en este rio; hay algunos que pesan un quintal, y tienen dos varas de largo: su piel es lisa, y el color ceniciento, algo inclinado á amarillo, su cabeza está llena de espinas; su paladar áspero, y su gola ó tragadero ancho: es muy fuerte y pesado, y pide una red firme, y gran fuerza para cogerlo.

El zurubí es casi del tamaño del mongrullo y nada inferior en el gusto: su cabeza es casi una tercera parte de su cuerpo, y toda espinas: tiene la boca muy grande y chata, y su tragadero ancho: su piel suave y de color ceniciento, pintada como la de un tigre: su carne blanca, sólida, sana y de buen gusto, siendo el mejor de los pescados sin escama.

El patí no es de menor tamaño que los dos mencionados, aunque lo es su cabeza y tragadero. El color de este pez es como el del mongrullo, su carne es algo amarilla, y se estima tanto como el zurubí.

El armado es grueso y fuerte, pero no grande: su espalda y costados estan llenos de puntas fuertes y agudas: cuando le cogen, gruñe y hace lo que puede por llegar. Por lo que es necesario darle en la cabeza antes de tocarle con la mano. Este pez pesa ordinariamente de cuatro á seis libras; su carne es blanca y sólida.

Las rayas son tan abundantes en el Paraná, que los bancos de arena estan enteramente cubiertos de ellas: son de figura oval, de cerca de tres cuartas de vara de largo. La espalda es negra, y el vientre blanco, son chatas como las nuestras; tienen la boca en medio del vientre, siendo ciertamente la mejor parte de la carne. Las faldas solo tienen tres pulgadas de ancho, y son mucho mas delgadas que las nuestras. Como esta es casi la sola parte comestible, no tienen mucha estimacion. La cola de este pescado es larga y angosta, á la raiz de la cual sobre la espalda tiene una cola punteaguda con dos filos, semejante á una cierra de dientes pequeños, con que hiere á los que se le acercan. Las llagas hechas con esta espina, atraen algunas veces muy malas consecuencias, porque frecuentemente se quiebra la espina en la herida, y no puede sacarse sino por una incision peligrosa en las partes tendinosas de los pies. La llaga es insufrible, inflamase y no supura, ocasionando calentura con convulsiones, que terminan en ofiótomos ó tétanos, y causan al fin la muerte.

El erizo de agua es muy semejante al armado, y al erizo. Está armado de espinillas, pero no tan fuertes, ni tan numerosas como las de estos últimos: su piel casi de color gris, y parece llena de arrugas: gruñe como el armado cuando le cogen, y su carne es muy sabrosa: rara vez pesa dos libras, siendo aun menores los que se cogen en los pequeños rios ó arroyos, donde no pasan de media libra.

Los bagres son en todo, excepto en la magnitud, semejantes al patí: rara vez pesan libra y media, y los mas, mucho menos: tienen en cada ala, cerca de la cabeza, una espina fuerte y aguda, y se debe llegar á ellos con cuidado luego que son cogidos, porque viven largo tiempo fuera del agua. Su carne mollar y de buen gusto, y se pescan ya con redes ó con anzuelos.

Daré aquí razon de un animal estraño anfibio, que se cria en el rio Paraná, cuya descripcion jamas ha llegado á Europa, ni se ha hecho aun mencion de él, por los que han descubierto este pais. Lo que voy á decir nace de las declaraciones unánimes de los indios, y de muchos españoles que han obtenido varios empleos cerca de este rio: fuera de que yo, durante mi residencia á las orillas de él, por el espacio de cuatro años, ví una vez uno de ellos, de manera que no se puede dudar de la existencia de tal animal.

En mi primer viage á la costa de Madera el año de 1752 sobre el Paraná, estando á la orilla gritaron yaguarú, y mirando ví un grande animal al tiempo que se arrojó al agua desde la orilla; pero no tuve el necesario para examinarle, con algun grado de precision.

Llámanle yaguarú ó yaguaruich, que en lengua de aquel pais significa el tigre de agua. En la descripcion de los indios, se supone ser grande como un asno, de la figura de un lobo marino, ó nutria monstruosa, con garras punteagudas y dientes fuertes, las piernas gruesas y cortas, la lana larga, muy velludo, con la cola larga con disminucion hasta la punta.

Los españoles le describen de otro modo: con la cabeza larga, la nariz aguda, y recta como la de un lobo, y las orejas derechas. Esta diferencia puede nacer de que su especie se haya visto pocas veces, y aun entonces haya desaparecido tan repentinamente, que no habrá dado lugar á examinarle; ó de que talvez habrá dos especies de este animal: tengo por mas segura esta última informacion, por haberla recibido de personas de crédito y reputacion. Encuentrase cerca del rio, echado sobre la arena, de donde, oyendo el menor ruido, se arroja inmediatamente al agua.

Destruye el ganado que en grandes rebaños pasa todos los años al Paraná, y sucede que, haciendo una vez su presa, no se ve mas que los bofes y entrañas de lo que ha agarrado, flotando bien presto sobre el agua. Vive en las mayores profundidades, y especialmente en los remolinos causados por la concurrencia de dos corrientes, y duerme en las cuevas profundas que estan á la orilla.

Puertos del Rio de la Plata.

Los puertos de este rio son Buenos Aires, la Colonia del Sacramento, la bahia de Barragan, el puerto de Montevideo, y el de Maldonado; hay otros muchos para navios menores, especialmente á las bocas de varios rios que corren hácia él. Buenos Aires (hablando con propiedad) no tiene puerto, sino solo un rio abierto á todos vientos: por lo cual estan obligados los navios á anclar á tres leguas de tierra por falta de agua en la costa. Los vientos, especialmente los del sur, son muy violentos, y por esto estan los navios por lo comun provistos de cables y ancoras, de una fuerza extraordinaria para este paraje.

El puerto de la Colonia del Sacramento es algo mejor, por razon del asilo que recibe de la isla de San Gabriel y la tierra mas alta, pudiendo los navios anclar cerca de la playa; no obstante lo cual está demasiado abierto, y espuesto á los vientos, y tiene algunas peñas y escollos, siendo absolutamente necesario un buen piloto para navegar por él con seguridad.

La bahia de Barragan, que está 12 leguas al sud-oeste de Buenos Aires, es tambien muy ancha y abierta, y la tierra baja al rededor, no pudiendo los navios de carga mayor llegar mas que á dos ó tres leguas de tierra. El abrigo que tiene (si tal se puede llamar) es solo algunos bancos de arena que rompen la fuerza de las olas, pero al mismo tiempo son muy incomodos para los que entran y salen, y peligrosos en una fuerte tempestad, si se rompen los cables.

Montevideo es el mejor y el único puerto de este rio. Bien manifiestan los españoles la importancia de esta plaza, por el extraordinario cuidado que han tenido en fortificarla, habiéndola hecho mas fuerte que Buenos Aires.

La entrada de este puerto es angosta, y en medio de un estrecho formado por dos puntas de tierra. Sobre la occidental hay una montaña, que se puede ver á la distancia de mas de doce leguas, de donde esta plaza toma su nombre: es muy peligroso navegar cerca de aquella punta, por las muchas peñas que tiene debajo. La entrada es muy profunda, y mas segura por la parte oriental.

Detras de la occidental, hay una bateria graduada, construida muy cerca del agua. Cuando la ví era solo de piedra y barro; pero creo que despues ha sido reedificada con cal. La bahia tiene desde la entrada, mas de legua y media de largo, y esta misma bahia es casi redonda: en ella, hácia el este, hay una pequeña isla abundante en conejos, llamada por los españoles, la Isla de los conejos. La tierra que la circunda es tan alta, que ninguna tempestad puede incomodar en este puerto (aunque las hay muy grandes en el rio); estando la agua de él tan mansa como la de un estanque, y con la bastante profundidad para navios de primera clase; de los cuales ví allí uno, perteneciente en otro tiempo á los estados de Holanda, y entonces al Marques de Casa Madrid, que habia entrado á descargar en aquel puerto: el fondo de este es un barro mole.

Detras de la bateria está la pequeña ciudad de Montevideo, la cual ocupa toda la parte de un promontorio que forma la oriental de la bahia. Sus fortificaciones estan al norte, hechas segun las reglas modernas de la arquitectura militar, consistiendo en una línea tirada de mar á mar, ó del centro del puerto al rio; y todo el promontorio se encierra en un baluarte, ó ángulo en el medio, que hace cara al lado de tierra: está bien provisto de artilleria, y es muy fuerte con garitas para soldados, todo á prueba de bomba. Hácia la villa hay solo una muralla con un foso á ambos lados. Esta plaza tiene un Gobernador, y una guarnicion de 400 á 500 personas de tropa reglada.

El otro lado de la bahia está sin fortificaciones, y la gran montaña sin garita siquiera: si esta se tomára podria ser de gran perjuicio á la bateria, ciudad y guarnicion, por razon de su altura, aunque está 4 ó 5 millas distante de la ciudad.

El último puerto es Maldonado, el cual está abierto, con la entrada al norte del Plata, y al abrigo de los vientos del este, por una pequeña isla que tiene el mismo nombre. Aquí tienen los españoles un fortin con un destacamento de soldados. No sé mas de este puerto.

El lado septentrional del Rio de la Plata es desigual, con cuestas, montañas &a., regado por muchos arroyos y rios, algunos muy grandes, pero los mayores, son los de Santa Lucia, el Uruguay, y el Rio Negro. Este país es muy fertil, y produce toda suerte de ganados, cuando está bien cultivado, y tiene tambien mucha madera. Todos los rios y arroyos son de agua fresca: hay muchas caserias pertenecientes á españoles; pero el pais al norte de Montevideo es poseido por los Minuanes infieles.

Los Charonas y Garoes (dos de estas naciones) fueron en otro tiempo muy numerosos; pero han sido enteramente destruidos por los españoles. En este territorio habia antiguamente mucho ganado silvestre y domestico, procreando en él mas que á la parte meridional del Rio de la Plata. Aunque se ven grandes rebaños de ovejas y ganado vacuno, pero pocos caballos. El territorio español confina por el norte con el Rio grande, que le divide de las colonias portuguesas en el Brasil.

Continuacion de la descripcion del pais indiano, con sus valles, montañas, rios, &a., Tierras del Fuego, é islas de Falkland.

Al sur de la villa de la Concepcion, que está sobre la parte meridional del Rio de la Plata, está el monte de la Víbora, con dos bosques espesos casi redondos. Cerca de cuatro leguas al sur de ellos está el monte del Tordillo, que consiste en un gran número de bosques situados sobre un ribazo rodeado de un valle. Sus árboles son como los de los bosques del Saladillo. Lo mas es bajo y llano con yerba alta y aguanosa, donde se crian armadillos, ciervos, avestruces, caballos silvestres, así como en los bosques, leones y tigres.

Desde el Saladillo hasta las primeras montañas no hay rio ni riachuelo, ni mas agua que la que se coge en las lagunas en tiempo de lluvias.

Cerca de 15 ó 20 leguas al sud-oeste ó este, por sur de los bosques del Tordillo, está el gran promontorio del Cabo de San Antonio, que forma la parte meridional del Rio de la Plata. La figura de este cabo es redonda, y no punteaguda como está representado en algunos mapas. Este es una peninsula, y su entrada al occidente sobre una laguna pantanosa, que viene del mar, ó de la agua salada del Rio de la Plata. La mayor parte es de barro con muy poca tierra encima, y está regado en invierno por unos pequeños riachuelos de agua salada, que generalmente se secan en verano. Sus pastos no son tan buenos, ni la yerba tan alta como la del Tordillo y Saladillo. Al medio-dia de este promontorio entra un brazo del Océano occidental, formando una bahia, y terminando en lagunas. No se sabe si esta laguna, ó bahia puedo servir para estancia de navios, respecto de que jamas se ha sondeado, no atreviéndose á llegar allí los navios por miedo de los bancos, que llaman Arenas Gordas. He rodeado alguna parte de esta laguna, y pasado los canales por los cuales otros tienen comunicacion con la bahia; pero fué con gran peligro, no solo por los pantanos, sino tambien por los tigres, que son mas numerosos de lo que he visto en parte alguna. Sobre los bordes de estas lagunas hay bosques muy espesos, de tala y sauco, donde se refugian estos animales, cuyo alimento es el pescado.

Hácia la costa hay tres hileras de arena: la mas cercana á la mar es muy alta y movediza á todos vientos, pareciendo montañas á alguna distancia: la segunda está á media milla distante de la primera, y no es tan alta: la tercera aun dista mas, y está muy baja y angosta, no llegando la arena á dos pies de alto. La tierra entre estas hileras es esteril, y no cria yerba. La península abunda de caballos silvestres: es de advertir, que entraron en ella de los paises vecinos; pero que jamas hallaron camino para salir, circunstancia que atrae allí á los indios para cazarlos. Este pequeño territorio se llama por los españoles el Rincon de Tuyú, porque el pais inmediato tiene este nombre en mas de 40 leguas al occidente. Tuyú en lengua india significa bárbaro, que es el suelo de aquel pais, continuando así, hácia el medio dia, hasta cerca de 10 leguas de las primeras montañas.

Las hileras de arena arriba dichas llegan á tres leguas del Cabo de Lobos, teniendo al poniente pantanos bajos de dos ó mas leguas de ancho, que se extienden toda la costa antes de llegar á la tierra mas alta del Tuyú, no lejos de los bosques del Tordillo. En este pais hay muchas colinas pequeñas, que se extienden del levante al poniente, distantes unas de otras tres leguas. Comunmente son dobles, habiendo al pié de cada una de ellas una laguna de una, dos, y aun de tres millas de largo. Las mas principales de estas lagunas, son las del Bravo, el Palantelen, Lobos, Cerrillos, &a. Las mencionadas colinas forman en general altos, y collados hácia las lagunas, las cuales sin tener rios, riachuelos, ni fuente alguna que las supla, rara vez carecen de agua, sino en tiempo de gran sequía. Los españoles los llaman cerrillos, de que aun hay algunos al otro lado del Saladillo.

Este país, en ciertos tiempos del año, abunda de un número increible de caballos silvestres, y por esto se juntan en él para hacer sus provisiones los Tehuelches, y algunos de las tribus de los Puelches, Guilliches y Moluches. Hacen sus pequeñas casas movedizas, sobre las referidas colinas, y van todos los dias á la caza, hasta tener suficiente provision para volverse á sus tierras respectivas.

Cerca del mar, y casi junto á las hileras de arena, hay una laguna grande, llamada la Mar Chiquita, que está cerca de cinco leguas del cabo de Lobos, teniendo otras tantas de largo, aunque solo dos ó tres millas de ancho. Es salada, y tiene comunicacion con el Océano por un rio que atraviesa los bancos de arena. Hay dos, ó tres rios pequeños, que salen del norte de las montañas del Volcan y Tandil, y cruzan la llanura, de poniente á levante, causando algunos pantanos, y vaciándose finalmente en dicha laguna. Estos rios son de agua dulce, crian bagres, y gran número de nutrias, como ya he dicho. Los mayores vienen del Tandil, y entran en la punta septentrional de aquella laguna.

Al norte de estos rios es mucho mejor el terreno, y la yerba alta y verde, hasta el pié de las montañas. No hay bosques ni árboles sueltos, pudiendose ver las montañas en dia claro á distancia de 20 leguas, sin embargo de no ser muy altas: tan llano y anivelado está este pais.

Estas montañas estan dispersas, y sus valles intermedios son muy hermosos. Comienzan á 6 leguas de la costa, y continuan hasta 40 leguas hácia el poniente: desde su nacimiento empiezan á ser particulares, y estan cubiertas de yerbas, hasta cerca de 10 varas de sus cumbres, en donde hay muchas piedras casi en forma de muralla que cerca la montaña, excepto un cabo que declina gradualmente. Esta parte declinante se divide en montecillos y valles, con sus riachuelos que se juntan en el llano, y forman un corriente comun.

En las cimas de estos montes hay un grande espacio con variedad de peñascos, y colinas con profundos arroyos que corren entre ellas. Hay tambien bosques de árboles bajos y espinosos que sirven para el fuego. La variedad de este pais es de dos, ó tres leguas de largo, en algunas partes de una legua de ancho, y en otras mas, especialmente hácia el cabo que declina. Al pié de estas montañas hay muchos manantiales que caen en los valles, y forman arroyos. Los senderos, por donde se sube á ellos, son pocos y muy angostos. Los indios los tapan ó cierran para asegurarse de los caballos silvestres que cogen en el Tuyú, y los echan á pacer sobre estas cimas, de donde no pueden salir con facilidad por otra via, que estos pasos estrechos.

Entre estas montañas hay un espacio llano de dos ó tres leguas de ancho con tal cual ribazo, regado por riachuelos que corren, ya por medio, ó ya al rededor, formados de las fuentes ó manantiales que nacen de las montañas. Estos valles son muy fértiles, con el terreno negro y profundo, sin mezcla de arcilla: están siempre cubiertos de tan buena yerba, que el ganado engorda en poco tiempo. Estos pastos por lo comun están bien cerrados por un lado con las montañas, pero muy abierto al norte y nord-oeste. No he visto en el distrito de Buenos Aires parage alguno tan capaz de ser beneficiado como este: el único inconveniente á que está sugeto, es la falta de maderas para la fábrica de casas; lo que en pocos años, y con no mucho trabajo se podria remediar, mayormente cuando hay materiales bastantes para fabricar casas, que podrian durar y servir, cubriéndolas de cañas, hasta que tuviesen lo necesario para hacerlas mejor.

Los riachuelos que salen de estas montañas, alguna vez entran en el mar, ó forman lagunas, y de ellas son algunas de una legua y mas de largo. Una es de figura oval, que se extiende de montaña á montaña, y es muy tempestuosa cuando la baten los vientos. Hay otra, que la llaman la laguna de Cabrillos, y tan larga, aunque mas angosta que la primera. En esta laguna hay un gran número de patos de varios géneros y colores; algunos tan grandes como gansos. Vense á un lado de ella colinas, y al otro una orilla alta y quebrada: por una punta le entra un pequeño rio, que sale de las montañas, y no teniendo canal por donde vaciarse, corre bajo de tierra, hasta que á la distancia de una legua entre la laguna, y la costa vuelve á salir.

La parte de las montañas, que están al este, y mas inmediatas al mar, se llama por los españoles Volcan, por error ó corrupcion del nombre indiano Vuulcan, teniendo al sur una abertura muy grande, que es lo que significa Vuulcan en la lengua moluca. No hay volcanes, aunque la palabra española manifiesta haberlos en este país.

La parte intermedia se llama Tandil, tomado de una montaña de este nombre, mas alta que las demas. La última punta de esta hilera de montañas se llama Cairu.

Al este de aquel Vuulcan, ó grande abertura hácia la mar, no está la tierra tan igual en el espacio de dos leguas; pero despues es llana con sus riachuelos, donde, igualmente que en el suelo quebrado y costanudo, hay algunos bosques espesos y casi impenetrables, en los cuales se halla con abundancia un arbol bajo y espinoso, y saucos de seis á siete varas: su fruto es como el del nuestro, pero bueno para comer, teniendo un poco de agrio con una dulzura agradable. En los paises al norte de Buenos Aires y Córdoba, &a., este fruto es amargo y fastidioso, y el árbol no crece tanto. Junto á la costa, á cosa de tres millas, el terreno es mas alto, y continua á lo largo de la costa por cuatro leguas, siendo muy fertil, con ricos pastos donde presto engorda el ganado.

Cerca de la playa en esta parte hay dos colinas pequeñas y redondas, llamadas los Cerros de los Lobos Marinos. La playa consiste en peñas altas, y grandes piedras. Hay muchos rebaños de lobos y leones de mar, que (como ha escrito Lord Anson en su viage) duermen sobre aquellas peñas, en cuyas cuevas crian los cachorros.

Mas abajo, hácia el sur, toda la boca del rio Colorado, ó primer Desaguadero tiene sus orillas perpendiculares, de tan grande altura que inspira horror al mirarlas; pero terminan en arenas, y bajios. En esta costa hay muchos rios y riachuelos que cruzan las llanuras, desde las dichas montañas y entran en el Océano.

Este país, entre las primeras montañas y el Casubatí, es llano y abierto, y los indios comunmente necesitan cuatro dias para pasarle cuando andan sin tiendas. Los Pampas que van al rio Colorado, se dirigen desde el volcan mas cercano á la costa, y pasan entre el Casuhatí y el mar, cerca de 15 leguas al este de la montaña, y casi otro tanto desde la mar al poniente, para evitar un desierto arenoso, llamado Huecubu-mapu, ó pais del Diablo; donde ellos y sus familias se perderian si hubiese viento al tiempo de pasarle.

El Casuhatí es el principio de una hilera de montañas que forman una especie de triángulo, del cual este es el primer ángulo, y desde aquí se extiende un lado del triángulo, hasta la cordillera de Chile, y el otro termina en el estrecho de Magallanes: pero no de modo que no esté algunas veces interrumpido por valles y continuadas montañas, que corren del norte al sur haciendo varios rodeos. La parte que forma el Casuhatí es la mas alta. En el centro de algunas montañas menores nace una muy alta, que iguala á la Cordillera, y está siempre cubierta de nieve, á cuya cumbre rara vez se atreven á subir los indios.

De esta alta montaña se deriva el nombre de Casú, que en lengua de los indios de Puel, significa una montaña, y hati, alta. Los Moluches ó Molucas la llaman Uutyalel, monton grueso. De la parte del sur de esta montaña nacen algunos arroyos y corrientes, que tienen profundas orillas cubiertas de mimbres, de que se sirven los indios para hacer cestos, ó corrales para encerrar sus ganados. Corriendo hácia el sur se junta y forma un pequeño rio, que va al sudeste, y entra en el Hueyque-leubu, ó Rio pequeño de los sauces, á cierta distancia de su boca. Las montañas de Casuhati, continuando tres ó cuatro leguas hácia el poniente, tienen una abertura de 300 varas de ancho, por la cual los que toman este camino, (y no el de Casuhati, ó el rio Colorado) estan obligados á pasar. Llámase Huaminí, y tiene á los dos lados ásperas y casi perpendiculares montañas. Todo el pais inmediato á ella está cubierto, y tiene buenos pastos. La disposicion oportuna de estas colinas, para tener como encerrado en ellas el ganado, los arroyos, las llanuras del poniente, y la grande abundancia de caza, son la causa por que los indios de diferentes naciones lo habiten siempre.

Al poniente de este vasto pais de Tuyú, hasta los bosques que estan frente del Casuhati, está el país de los Guilliches, teniendo los bosques al sur, los Theulches y la jurisdiccion de Córdoba al norte, y los Peguenches al poniente. La parte de este pais que está hácia el este, está abierta con muy pocos bosques, algunas matas y muy sugeta á inundaciones, por las grandes lluvias que caen en ella, y el sobrante de muchas lagunas. Algunas de ellas que estan al poniente y al sur de la tierra, producen una sal fina y cristalina como la de San Lucas. Los españoles de Buenos Aires van cada año á estas lagunas con su guardia de soldados para defenderse, y su ganado, de los ataques de los indios, y cargar 200 ó 300 carros de sal. La distancia entre Buenos Aires y estas lagunas es de 150 leguas. Son muy largas y anchas, y algunas de ellas rodeadas de bosques á buena distancia: sus orillas son blancas con sal, que no pide mas preparacion que ponerla á secar al sol.

Mas adelante al poniente hay un rio con muy altas y perpendiculares orillas, llamado por los españoles el rio de las Barrancas. Los indios le llaman Hueyque-leubu, ó rio de mimbres, que nacen en sus orillas. Este rio es muy grande, aunque no tanto, comparado con el Rio Colorado, y el Negro. En general se puede vadear, pero tambien tiene á veces algunas avenidas de las lluvias y nieve derretida que recibe. Fórmase en un país llano, entre las montañas de Achala y Acanto, y el primer desaguadero, ó Rio Colorado, de un gran número de arroyos que salen de estas montañas; y toma su curso hácia el sur y sud-este, hasta que para á 12 ó 14 leguas al este de Casuhatí, y entra en el Océano, despues de haber recibido otro pequeño rio que nace de aquellas montañas. Pero tengo algunas dudas, por relacion de los indios, que este rio se vacie inmediatamente en el Océano, y no en el rio Colorado, poco mas arriba de su boca. Todo este país abunda de caballos silvestres, sobre todo la parte del este, que está mas cerca del Tuyú y las montañas.

El país entre el Hueyque-leubu y el rio Colorado es casi lo mismo, aunque hay mas lagunas y pantanos entremezclados con bosques.

El primer Desaguadero, ó rio Colorado, es uno de los mayores rios de este país. Nace de un gran número de corrientes, que vienen del lado occidental de la Cordillera, casi tan alto como Chuapá, la villa mas septentrional de Chile, y tomando un curso casi directo del norte al sur, coge todos los rios que nacen del lado de la Cordillera, y gran porcion de nieve derretida. Tiene una corriente muy rápida y profunda, casi á diez leguas de San Juan y Mendoza. Cerca de este último recibe las aguas del gran rio de Tunuyan, y otro llamado el rio del Portillo, que se le junta, y se pierde poco despues en las lagunas de Guanacache.

Estas lagunas son famosas por las muchas frutas que se cogen en ellas, pero aun lo son mas, porque esconden en su seno tan grande rio, pues parece que aquí se sepulta, terminando solo en algunos riachuelos y pantanos, bien que á pocas leguas de ellas vuelve á salir, haciendo muchos riachuelos, que se juntan otra vez, y forman un rio comun arriba dicho. El camino por este rio consiste en montañas, valles y cumbres pedregosas con muchos bosques, y tan espesos, que solo se pasan por dos senderos muy estrechos que conducen al rio Colorado. Uno se dirige hácia el poniente y otro al mediodia, continuando dichos bosque mas de 20 leguas al norte del Colorado, y extendiéndose al sur hasta el segundo Desaguadero, aunque no tan espesos, y al poniente hasta el rio Sanquel, en donde disminuye notablemente su espesura. A cosa de 5 ó 6 leguas al poniente del rio Hueyqué, y en medio de los bosques, hay un gran estanque de sal, y á la misma distancia, otro mas adelante. Hay tambien otros dos, uno al mediodia y otro al norte, con abundancia de sal limpia, de que se proveen los indios en grandes cantidades para sus jornadas. Hállase así mismo otro gran estanque de sal no lejos de la costa, entre el primero y segundo Desaguadero.

Desde el rio Hueyqué hasta el primer Desaguadero, ó rio Colorado, hay cuatro, y algunas veces cinco dias de jornada con tiendas, cuyo camino, por la parte que se inclina al mediodia, vá por entre bosques espesos y bajos. Desde allí, dirigiéndose aun al poniente sobre la orilla de este rio, y dejando los bosques al norte por 5 ó 6 dias, se podrá llegar á un parage, donde se viene al norte, y se dobla al este, y allí se pasa, dejándose ver desde las montañas mas altas, (despues de una larga jornada directamente al mediodia por unos parages peñascosos, ásperos y cubiertos de bosques donde apenas hay lugar para descansar) el rio Negro, ó segundo Desaguadero, que corre por un valle profundo y de cerca de dos leguas de ancho, por uno y otro lado de dicho rio.

Este rio es el mayor de Patagonia: se vacía en el Océano occidental, y es conocido por varios nombres; como el segundo Desaguadero, ó el Desaguadero de Nahuelhuapí. Los españoles le llaman el gran Rio de Sauces, algunos indios Choelechel; los Puelches, Leubu-comó, ó el rio por antonomasia, y Curú-leubú quiere decir rio Negro, que es el nombre que le dan los Guilliches y Peguenches. El parage por donde le pasan desde el primero al segundo desaguadero, Choelechel.

No se sabe exactamente la fuente ú orígen de este rio, pero se supone tenerla del rio Sanquel: compónenle muchos rios y arroyos. Vá escondido por entre peñas quebradas, y se estrecha en un canal profundo y angosto, hasta que finalmente se manifiesta otra vez con grande y rápida corriente algo mas arriba de Valdivia, pero al lado opuesto de la Cordillera. A poca distancia de su aparicion se descargan en él muchos rios, algunos grandes que vienen de la Cordillera, y entran principalmente en el norte de ellas.

Un Tehuel, ó Cacique meridional, me describió sobre una mesa como unos diez y seis rios. Díjome sus nombres, pero no teniendo á mano materiales para escribir, no pude apuntarlos, y se me olvidaron. Añadió ademas que no sabia parage alguno de este rio, aun antes que entrasen los menores en él, que no fuese muy ancho y profundo. Ignoraba donde nacia, y solo dijo que venia del norte. Era hermano del viejo cacique Cangapol; parecía hombre de 60 años, y habia vivido todo su tiempo á la orilla de este rio.

De estos rios, que entran por la parte septentrional, hay uno muy ancho y profundo, y nace de una gran laguna cerca de 12 leguas de largo, y casi redonda, llamada Huechun-lauquen, ó Laguna del límite, la cual está dos dias de jornada de Valdivia, y se forma de varios arroyos, fuentes y rios que nacen de la Cordillera. Ademas de este rio envia la laguna al levante y al medio dia lo que forma parte del gran rio, y puede enviar otro brazo al poniente que comunique con el mar del sur, cerca de Valdivia: pero esto no lo puedo afirmar por no haberlo examinado suficientemente.

Tambien viene de hácia el norte otro pequeño rio, que sale del pié de la Cordillera, y cruza el pais desde el nor-oeste, al sud-oeste descargándose en el Desaguadero, en el espacio de dia y medio de jornada al este de Huechun, pais del cacique Cangapol. Llámanle Pichen Picurtu-leubu, esto es, rio pequeño del norte, para distinguirle del Sanquel, que tambien entra en el segundo Desaguadero; siendo cada uno de ellos llamado por los indios, el rio del norte. La boca de este rio dista de la del Sanquel, cerca de 4 dias de camino.

El rio Sanquel es uno de los mayores de este pais, y puede pasar por otro Desaguadero de las montañas nevadas de la Cordillera. Viene del norte muy lejos, corriendo por entre montañas y precipicios, y engrosándose con los muchos arroyos que se le juntan en el camino todo. El parage, donde primero se deja ver, se llama el Diamante, cuyo nombre le dan tambien los españoles. A corta distancia de su origen entran en él muchos arroyos que nacen del pié de la Cordillera mas al norte, y mas abajo hácia el mediodia, el rio Solquen. Este rio es tan grande, que los indios del rio Negro, llaman indistintamente á su corriente, Lauquel-leubu, y Solquen: es ancha y rápida, aun en su primera aparicion, y crece con la union de muchos arroyos y fuentes que recibe de las montañas, y del pais humedo por donde pasa, por el espacio de trecientas millas, tomando un curso casi directo desde el norte al sur para el este, hasta que entra en el segundo Desaguadero, ó rio Negro por una boca ancha.

En el confluente de estos dos rios, hay un gran remolino, por donde no obstante se atreven á pasar los indios nadando á caballo. Sus orillas estan cubiertas de cañas, y de muy grandes mimbres.

Hácia el sur del grande, ó segunda Desaguadero no entran sino dos rios de alguna consideracion. Uno se llama Lime-leubu por los indios, y por los españoles el Desaguadero de Nahuel-huapí, ó Nauveli-vapí. Los chilenos dan el mismo nombre al Rio Grande, pero es un error, porque ignoran algunos de sus brazos, de los cuales este es solamente uno, y no tan grande como el Sanquel, y mucho menos que el principal brazo, aun en su primera aparicion fuera de la Cordillera.

Este rio continua con grande y rápida corriente, desde la laguna Nahuel-huapí, casi al norte, por entre valles y pantanos, cerca de 30 leguas; recibiendo grandes arroyos de las montañas inmediatas, hasta que entra en el segundo Desaguadero, algo mas abajo del que viene de Huechun-lauquen, ó Laguna del límite. Los indios le llaman Lime-leubu, porque los valles y pantanos por donde pasa, abundan en sanguijuelas, y los Guilliches le llaman Lime, y al pais Mapu-lime, y á sus moradores Limochéas.

La laguna de Nahuel-huapí es la mayor que forman las aguas de la Cordillera (segun la relacion de los misioneros de Chile), pues tiene 15 leguas de largo. A un lado junto á la orilla está una isla baja, llamada Nahuel-huapí, ó la isla de Tigres: Nahuel significa tigre, y huapí isla. Está situada en una laguna rodeada de bocas y montañas, de donde nacen manantiales, arroyos y nieves derretidas. Tambien entra en esta laguna, por el lado meridional, un pequeño rio que viene de Chonos, en el continente, en frente de Chile.

El otro rio, que entra en el segundo Desaguadero, y viene del sur, es pequeño, y llamado por los indios Machi-leubu, ó rio de Hechiceros; pero no sé la razon porque sale del país de los Guilliches, y corre del sur al norte, descargándose al fin en el rio principal, mas abajo del Lime-leubu.

El segundo Desaguadero toma desde aquí su curso, haciendo una pequeña vuelta hácia el norte, hasta llegar á Choelechel, donde se acerca á 10 ó 12 leguas del primer Desaguadero, luego se vuelve al sud-este, hasta que entra en el Océano.

A corta distancia, mas abajo de esta última vuelta, hace un grande círculo formando una península, que es casi redonda; cuyo cuello, ó entrada tiene cerca de 3 millas de ancho, de 6 leguas de travesía. Llámase el cercado de los Tehuelches, ó Tehuel-malal. El rio tiene, hasta la formacion de esta península, altos ribazos, y montañas por uno y otro lado, pero tan distantes, que hay en muchos parages entre ellas y el rio, dos ó tres millas de ancho, muy abundante, en pastos. En estos parages se acercan mas las montañas al agua: las orillas están cubiertas de sauces, y contienen unas pocas islas acá y allá, entre las cuales hay una muy grande en el pais del cacique Cangapol, donde este y sus vasalles guardan sus caballos para que los Peguenches no se los hurten. Jamas he oido que haya alguna cascada en este rio, ó sea vadeable por alguna parte. Es muy rápida, y las avenidas muy extraordinarias, cuando las lluvias y nieves derretidas bajan de la parte occidental de la Cordillera; comprendiendo todas las que caen desde el grado 55 hasta el 44 de latitud meridional, haciendo una hilera ó cadena de montañas de 720 millas. Las avenidas de este rio son tan rápidas y repentinas, que, aunque se oigan á mucha distancia el golpeo y ruido que hacen entre bocas y peñas, apenas da lugar á las mugeres para bajar sus tiendas, y cargar su bagaje, ni á los indios para asegurarse y pasar sus ganados á las montañas. Estas avenidas causan frecuentemente muchas desgracias, pues estando anegado todo el valle, arrastra su impetuosa corriente, tiendas, ganado, y algunas veces ganados y niños.

La boca de este rio, que se abre en el Océano Atlantico, creo que jamas ha sido sondeada. Llámase la Bahia sin Fondo, por su gran profundidad, ó porque no la tiene como algunos piensan. Cual de las cosas es, no lo sé, aunque me inclino que la llaman así por lo primero; porque no puedo pensar que un rio tan rápido, que corre cerca de 300 leguas, desde el pié de la Cordillera, entre peñascos y piedras, pudiese llevar consigo gran cantidad de arena, ni que, aun llevándola, pudiese hacer asiento á su boca contra la fuerza de tan violenta corriente. Los españoles la llaman la Bahia de San Matias, poniéndola en el grado 40 y 42 minutos de latitud meridional, aunque en el mapa de Mr. d' Anville está puesta dos grados mas allá de Lineu. No pienso que la distancia es tan grande entre el primero y segundo Desaguadero, conviniendo todos los indios con migo en cuanto el parage donde uno y otro rio entran en el mar, y por esto he tomado en mi mapa una distancia media.

En la expedicion del año de 1746 para examinar la costa &a. entre el Rio de la Plata y el estrecho de Magallanes, no se examinó la boca de este rio, porque aunque instaron al capitan de navio á que diese las disposiciones necesarias para ello, no hizo caso, ni tomó razon alguna cuando se acercó á su latitud, diciendo en defensa de su conducta:—"Que sus órdenes solo se extendian á ver si habia algun puerto capaz de una colonia, cerca ó no muy lejos de la boca del estrecho de Magallanes, donde pudiesen abastecer sus navios en su pasage al mar del sur. Que él habia bien mirado y medido todo, desde el puerto Gallegos, sin encontrar parage alguno apto para formar en él una colonia, por la esterilidad del terreno, y falta de leña y agua. Que habia hecho bastante para aquietar el ánimo del Rey de España, con respecto á los celos que podria tener de una potencia del norte, siendo tan loca, que intentaba hacer un establecimiento en donde todos debian perecer. Que la Bahia sin Fondo estaba muy distante del cabo de Hornos, para que viniese dentro del círculo de sus instrucciones. Que su provision de agua fresca no era bastante para llegar al Rio de la Plata, y que no estaba cierto de encontrar alguna mas á la boca del rio Sauces."

Una colonia á la boca de este rio seria mucho mas conveniente para los navíos que van al mar del sur, que en Buenos Aires, donde un navio suele estar quince dias ó un mes antes que pueda salir, por razon de los vientos contrarios, y la dificultad de pasar sobre los bajios sino con marea alta: necesitando ademas de esto una semana para llegar á la Bahia sin Fondo, mientras que un navío, que saliese de esta bahia, podria llegar en dicho tiempo, doblar el cabo de Hornos, y pasar el mar del sur.

Si alguna nacion intentára poblar este país podria ocasionar un perpetuo sobresalto á los españoles, por razon de que de aquí se podrian enviar navíos al mar del sur, y destruir en él todos sus puertos antes que tal cosa ó intencion se supiese en España, ni aun en Buenos Aires: fuera de que se podria descubrir un camino mas corto para caminar ó navegar este rio con barcos hasta Valdivia. Podríanse tomar tambien muchas tropas de indios moradores á las orillas de este rio, y los mas guapos de estas naciones, que se alistarian con la esperanza del pillage; de manera que seria muy facil el rendir la guarnicion importante de Valdivia, y allanaria el paso para reducir la de Valparaiso, fortaleza menor, asegurándo la posesion de estas dos plazas, la conquista del reyno fértil de Chile.

En este puerto de la Bahia sin Fondo seria mas practicable una colonia que en las islas de Malvinas, ó de Falkland, ó en los puertos Deseado, y de San Julian, por razon de la abundancia de leña y agua: de ser muy bueno para la agricultura, y capaz de mantener sus moradores. Son muy grandes las conveniencias que hay para fundar una colonia en las tierras de los Tehuelches, estando defendido por este grande y rápido rio que forma, por decirlo así, un foso natural de 18 millas de largo, en un paraje fecundo y abundante en pastos, liebres, conejos, volalla silvestre, venados, &a. pudiéndose tambien coger en este rio pescado de varios géneros.

Débese tambien considerar que los nuevos colonos podrian proveerse de ganado, como vacas, caballos, &a. En el mismo parage, y á poca costa podriase establecer asimismo un comercio con los indios, quienes por los vidrios azules, cuentas de rosario, cascabeles de laton, sables, puntas de lanzas y achas, cambiarian su ganado para el uso de la colonia, y aun pellizas finas para enviar á Europa; siendo tan raro navio en estos mares, que todo este se podria hacer y mantener muchos años, sin que los españoles lo supiesen. Los españoles, por ejemplo, estuvieron establecidos largo tiempo en las islas Malvinas, antes que nacion alguna de Europa tuviese noticia de ello.

Los bosques de sus inmediaciones se componen del mismo género de árboles que ya se ha descripto, á excepcion de uno que los indios tienen por sagrado; el cual produce una goma de la misma consistencia y color que nuestra cera amarilla. En quemándole despide un olor fragante muy diverso de nuestras gomas de botica: nunca ví este árbol, pero los nativos me digeron que era pequeño. He tenido algunas porciones de goma, de la cual mezclada con cera hacen bugias.

Toda la costa, por cosa de 20 leguas al sur del segundo Desaguadero, es un pais seco, esteril, con muy poco pasto, é inhabitado por hombres ni bestias, excepto algunos guanacos que bajan de cuando en cuando de las montañas vecinas al poniente. No tiene mas agua en una parte del año, que la que se coge en las lagunas, despues de las grandes lluvias, en cuyo tiempo bajan los indios á este pais por encerrar los difuntos, visitar los sepulcros, recoger sal en la Bahia de San Julian, ó sobre la costa. Vense algunas colinas pedregosas, aquí y allá; en una de las cuales cerca del puerto Deseado, se halló tambien un mineral métalico de una especie de cobre.

En el viage hecho en el año de 1746, no se descubrió en toda esta costa rio alguno, aunque en todas partes (especialmente en los puertos descritos en los mapas antiguos) bajaron los españoles á tierra, y registraron al rededor de diferentes puertos. Convenciéronse del error en que estaban, siendo probablemente ocasionado por los remolinos que hacían las aguas, al volverse de la tierra en mareas menores. Por lo que mira al rio Camarones, descripto en el mapa de Mr. d' Anville, con tres bocas al fondo de la Bahia de San José (y no en la de Camarones, como lo he visto en mapas antiguos), lo he puesto así en el mio por su autoridad: pero se debe observar al mismo tiempo, que no se descubrió tal rio en dicho viage, aunque entramos en esta gran bahia. Quizá la distancia en que estaba el navio de la playa seria tan grande, que no podiamos hacer ciertas nuestras observaciones. Es verdad que los indios hablan de un rio del pais Chulelaw; pero no pude descubrir de donde venia, ni á donde terminaba, ni si siendo pequeño, se sepultaba en aquellos desiertos, como sucede á otros grandes rios descriptos en el mapa.

En la Bahia de los Leones, bajaron á tierra los españoles, y no encontraron rio alguno. En la de Camarones, no habia cosa notable, sino muchas y grandes peñas que parecian una ciudad anegada. Tenia tan poca agua esta bahia, que la fragata se quedó en la peña hasta que volvió la marea. En la de Gallegos tambien desembarcaron, pero los llamaron antes que pudiesen examinar si habia ó no rio alguno.

El territorio de los Tehuelches y otras naciones patagonas, confina con las partes occidentales de este pais inhabitado, y segun la relacion de algunos cautivos españoles que rescaté (uno de los cuales habia vivido allí tres años), toda esta tierra consiste en valles cercados de hileras bajas de montañas, regados por fuentes y arroyos, que se estancan en pequeñas lagunas secas en verano. De manera que muchos de sus moradores se van en esta sazon á vivir al segundo Desaguadero, llevando consigo sus mugeres y familias, bagage, &a. y aun algunos pasan al Casuhatí, Vulcan, y el Tandil.

Estos valles abundan en pastos con pequeños bosques para el fuego. Hay muchos guanacos, de cuya piel hacen en algunas partes sus tiendas, y no menor número de antas, cuyas pieles venden los Tehuelches á los Puelches para armarse con ellas.

La anta es una especie de ciervo, pero sin astas; su cuerpo es como el de un asno, su cabeza larga, menguándose hasta que acaba en un pequeño hocico. Su cuerpo muy fuerte, sus hombros y ancas muy anchas, sus piernas largas y fuertes, y sus pezuñas hendidas como la del ciervo, pero algo mayores. La fuerza del anta es muy grande, pues es capaz de arrastrar un par de caballos: cuando está acosada abre su camino por entre los bosques mas espesos, rompiendo todo lo que se le opone. No me consta que se haya domesticado este animal, aunque no es feroz, ni daña, sino á las chacras ó plantaciones; pero no es dudable que seria muy útil, por razon de sus fuerzas, si se le pudiera hacer trabajar.

En este pais no hay caballos silvestres, y los domésticos son muy superiores de hermosura y fuerza á los de la América meridional: aguantan largas jornadas, sin mas provision que lo que pacen en el camino, y exceden á todos en corage y ligereza. Hay tambien mucha caza menor, de que viven principalmente los indios. Encuéntrase igualmente gran cantidad de bezóar occidental, no solo en los estómagos de los guanacos y vicuñas, sino tambien en los del anta, aunque el de este es mas ordinario y comun. Cuando se administra en cantidad considerable, promueve muy bien un diaphoresis. Experimenté que daba grande alivio en los dolores de estómago, desmayos, &a. Su dosis consiste en una dracma, ó dos escrúpulos, tomado en cualquiera cosa; bien que se podria administrar mayor cantidad con toda seguridad. En muchos casos vale mas que el polvo de oculi, cancron, ó polvos de testaceos, y otras sustancias minerales. He tenido algunas de estas piedras que pesaban 18 onzas.

Hay mucha especie de volalla en esta tierra, como pichones, tórtolas, ánades, faisanes, perdices, &a., de las cuales hago mencion, como útiles, aunque los indios no las estiman. Vénse tambien aves de rapiña, como aguilas, buitres, milanos, lechuzas y halcones, pero no leones ni tigres, sino en la Cordillera.

El país de los Guilliches, frente de Tehuel-mapu, y al sur de Valdivia, es segun relacion de los misioneros, muy pobre y destituido de todo lo necesario para vivir en el; sucediendo lo mismo á toda la costa mas abajo de Chile hasta el estrecho de Magallanes.

Los moradores de esta costa viven principalmente del pescado, y se distinguen por el nombre de Chonos, Pay-yus y Rey-yus. De estas dos últimas naciones, los que viven lejos de la costa cazan á pié, siendo muy ligeros, y criados en este ejercicio desde la niñez. Envíase de Valdivia y de otros puertos del mar de Chile gran parte de los víveres necesarios para los misioneros, y guarnicion española que está en Chile.

En esta isla hay una pequeña ciudad, ó mas bien villa, llamada Castro, donde reside un capitan español, ó teniente gobernador.

Las montañas de los Guilliches son mucho menores que las que estan hácia el norte, de modo que se pueden andar en todos tiempos del año, á mas de que tienen muchas aberturas. Estan cubiertas de bosques, donde se halla un árbol peculiar á estos parages, que los indios llaman lahuan, y los españoles alerce. No me han descripto lo que tiene de particular, pero me parece ser del género del pino, teniendo la ventaja de poderse hender de arriba abajo en tablas de cualquier espesura de líneas rectas, quedando mas liso é igual que si se aserrasen. Estos árboles, como me han dicho, son muy grandes, pero no puedo decir cual es por lo comun su diámetro.

Si las plantas, ó semillas de este árbol se transportasen á Inglaterra, es muy probable que prosperarian en ese reino, por ser su clima tan frio, como el donde se crian.

Es de mucha estimacion por su hermosura y duracion; y no debo omitir que por medio de los rios de Nahuel-huapí, Sanquel, y Longen, se podrian trasportar grandes cantidades de este árbol, pinos, &a., al gran rio de los Sauces, y á la Bahía de San Matias, para la construccion de navios, casas, &a.

Los Guilliches tienen una especie de tabaco, que machacan cuando está verde, y le componen en rollos gruesos y cilíndricos. Es de color verde obscuro, y cuando le fuman despide un olor fuerte y desagradable, algo diferente del tabaco de Virginia. Es tan fuerte, que luego embriaga, y por eso pasan la pipa de uno á otro, tomando muy poco á la vez, porque de otro modo aniquilaria los sentidos.

El país de los Tehuelches, que viven mas cerca de los estrechos, como los Leuau-cunis, y los Yacana-cunis, es casi lo mismo que el de los otros Tehuelches. Tiene tierra adentro, bosques altos, y una pequeña mata, que produce una fruta semejante á nuestras moras, pero mas caliente: cómese, y es muy propia para el clima.

La Tierra del Fuego se compone de varias islas: las del occidente son pequeñas y bajas, llenas de pantanos é inhabitables, estando frecuentemente llenas de agua; pero las del este son mayores, y la tierra mas alta, con montañas, y bosques habitados por los indios Yacana-cunis, quienes tienen frecuente comunicacion con los españoles y franceses, que iban allí por leña desde las islas Malvinas, ó Falkland. No sé si hay alguna caza en estas grandes islas fuera de la volalla; pero es muy creible que los indios no viven en ellas con solo el pescado, porque es muy dificultoso el cogerle en estos climas en tiempo de invierno.

En el año de 1765, ó 66, se perdió un navio español en la costa de la isla del Fuego, cerca de 14 leguas de la boca del Estrecho. La tripulacion que se salvó, hizo por si un barco de bastante porte para transportarse con sus provisiones á Buenos Aires, donde informaron al Gobernador D. Pedro de Zeballos, que los indios nativos de esta isla habian sido muy humanos y caritativos, ayudándoles á pasar madera para la construccion de su barco, y asistiéndoles en todo. Que asimismo habian sido muy liberales, en distribuir entre ellos los géneros de mas valor, como sedas, brocados, tisues, &a., estimando esta gente mas los paños ordinarios para estar bien abrigados. Que al principio bajaron con sus armas, arcos y saetas, echándolas por tierra en señal de paz y amistad, inclinando el cuerpo, y luego saltando, rascandose y palmeteando. El Gobernador envió relacion de todo á la corte de España, y propuso establecer una colonia en esta isla; pero estando entonces los franceses tratando sobre la compra de las islas Malvinas, se frustró el prudente designio del Gobernador, quien tuvo órden de retirarse á España.

Tami, cacique de Yacana-cunis, me dijo que usaban de una especie de flota para pasar á veces los estrechos, y que tenian comunicacion con los de su nacion; de que se sigue que este país tiene las conveniencias de leña, agua y suelo; y que si se pudiera hallar algun puerto tolerable, seria mucho mas conveniente, y auxiliaria mejor el pasage al mar del sur, que las colonias de las islas de Falkland.

Estas islas son muchas, algunas pequeñas, pero dos muy grandes. Lo que puedo referir tocante á ellas, es conforme á la relacion que me han hecho algunos oficiales españoles, (que fueron á tomar posesión de ellas de los franceses, y transportar allí á los españoles de Buenos Aires), y un artillero frances que navegó desde el rio de la Plata hasta el puerto de Cadiz, y habia vivido muchos años en aquellas islas. Todos estos fueron testigos de excepcion.

Son tan bajas y pantanosas dichas islas, que despues de una lluvia no se puede salir de casa sin hundirse en el lodo hasta las rodillas. Las casas son de tierra, y estan verdes y tomadas del moho por la excesiva humedad del país, no pudiéndose hacer ladrillos por falta de fuego. Los colonos han sembrado varios géneros de granos, como trigo, cebada, guisantes, habas, y otras cosas: pero la tierra es tan estéril, que todo se redujo á yerba y paja, sin rendir fruto alguno. Con toda la industria de los franceses por muchos años, solo pudieron coger un poco de ensalada, y estercolándola con la basura de las vacas, puercos y caballos. Los únicos animales peculiares á estas islas son penguinos, y butardas, siendo solo estos últimos comestibles, matándolos con escopeta, y cuando hay pocos se venden muy caros: cógese tambien algun pescado, pero en tan corta cantidad, que no basta para los moradores. Es tan grande la pobreza de este país, que el gobierno español de Buenos Aires estuvo obligado á enviar navíos cada tres ó cuatro meses, para mantener la gente y guarnicion, sin que pudiese esperar retorno alguno; y aunque enviaron puercos, vacas, y caballos á estas islas, su clima es tan frio, humedo y estéril que jamas criaban. De manera que estos gastos durarán mientras dure la colonia. No hay leña, ni cosa que sirva para el fuego, sino una mata baja como el acebo, y está en abundancia, por cuya razon están obligados los moradores á enviar los pequeños barcos por leña á la Tierra del Fuego. El agua es el único bien que tiene este país, ademas de un buen puerto, el cual no obstante no responde al fin de este establecimiento, porque como este país de la Soledad es tan abierto al norte ó nord-este, necesita un navío tener viento de este lado para entrar en él. Ahora pues, como un tal viento es el mas favorable para pasar el cabo de Hornos para el mar del sur, seria perder tiempo entrar en dicho puerto, mayormente cuando debe esperar viento contrario para salir de él, y luego otro para navegar al Cabo mencionado; y esto en un parage, donde no hay esperanzas de hacer otra provison de agua.

Los franceses enviaron gente á estas islas en la última guerra, para asegurar un puerto á sus navios, que venian de las Indias Orientales para el mar del sur, carrera necesaria para libertarse de los corsarios ingleses. Pero acabada la guerra, y cansados de una colonia tan pobre y miserable, y de tan grandes gastos, cesando su fin, determinaron dejarla, con la intencion no obstante de cobrar ó recobrar (si fuese posible) el dinero que habian expendido en ella: á cuyo fin representaron estas nuevas adquisiciones de una manera tan favorable á la corte de Madrid, que el Rey de España acordó pagarles 500,000 pesos, (otros dicen 800,000, y otros aun los alargan hasta un millon), para que cediesen esta colonia á España, de cuya cantidad habia de recibir una parte el Rey de Francia, quedando el resto para Mr. Bougainville, su propietario, y la permision de vender en Buenos Aires algunas mercaderias compradas con este dinero en Rio Janeiro. Todo esto se hizo presente con grande libertad por el capitan de una fragata española al Gobernador de Buenos Aires, en presencia de Mr. Bougainville, quejándose del modo con que engañaban al Rey de España, y protestando que la persona encargada de recibir dichas islas, no podia, por el respeto y lealtad que debia á su soberano, y á la obligaciones de buen cristiano, aceptar dicha entrega hasta dar aviso, y recibir nuevas órdenes de la Corte de España; siendo evidente que la habian engañado. No pareció conveniente á Mr. Bougainville contradecir la exposicion de este oficial, quien ademas de ser el mismo testigo de vista, podia corroborarla, si fuese necesario, con testimonios de cien personas, que habian arribado poco antes de la exportacion de los franceses que estaban en aquella isla.

Los españoles transportaron á su colonia dos frailes franciscanos con un Gobernador, quienes luego que la vieron se llenaron de melancolia, y el Gobernador, Coronel Catan, á la vuelta de los navios para Buenos Aires, declaró con lágrimas, que tenia por dichosos los que habian salido de tan miserable país, y que él mismo se alegraria mucho poder dar á otro su comisión, y volverse á Buenos Aires, aunque fuese en clase de grumete.

Relación de los moradores de la parte meridional de América.

Los indios que habitan estas partes, se distinguen por las denominaciones generales de Moluches y Puelches. Los Moluches, ó Molucas, son conocidos entre los españoles por los nombres de Aucas y Araucanos. El primero de estos es un mote, que significa rebelde, salvaje ó bandido. La palabra aucani, significa rebelar, levantar ó amotinar, y se aplica á hombres y á bestias y asi auca-cahual, significa caballo silvestre, aucantun, aucantul, griteria ó levantamiento.

Llámanse Moluches de la palabra molun, que significa declarar guerra, y moluche es un guerrero. Están dispersos por el país, y lado oriental y occidental de la cordillera de Chile, desde los confines del Perú hasta el estrecho de Magallanes, y se dividen en diferentes naciones de Picunches, Peguenches y Guilliches.

Los Picunches son los que viven mas hácia el norte, y se dicen Picun, que significa en su lengua norte, y che gente. Habitan las montañas, desde Coquimbo hasta casi mas abajo de Santiago de Chile. Estos son los mas valientes y altos entre los Moluches, especialmente los que viven al poniente de la Cordillera, entre quienes están los de Penco, Tucapel y Arauco. De estos últimos llaman por error los españoles Araucanos á todos los demas indios de Chile. Los que viven al este de la Cordillera, llegan hasta mas abajo de Mendoza, y se llaman, por los que viven al otro lado, Puelches; puel, significa este; pero por otros que viven hácia el sur, se llaman Picunches. Conocí algunos de sus caciques, cuyos nombres eran Tseucanantu, Piliquepangí, Carupangí y Caruloncó.

Los Peguenches se acercan á los Picunches por el norte, y llegan desde frente de Valdivia hasta 35° de latitud meridional. Toman su nombre de la palabra peguen, que significa pino, porque el país abunda de tales árboles. Como viven al sur de los Picunches, algunas veces se llaman Guilliches ó pueblo meridional, pero mas generalmente se llaman Peguenches. Sus caciques se llaman Colopichun, Amolepí, Nocolasquen, Guenulep, Cusuhuanque, Colnancon, Iyalep, y Antucule: este último era jóven, y á todos los conocí muy bien.

Estas dos naciones fueron antiguamente mas numerosas, y mantuvieron largas y sangrientas guerras con los españoles, á quienes casi echaron de Chile, destruyendo las ciudades de Imperial, Osorno y Villa Rica, y matando dos de sus Presidentes, Valdivia y D. Martin de Loyola: pero están ahora muy disminuidas, no pudiendo hacer revista de cuatro mil hombres entre todos ellos, lo que nace de las frecuentes guerras que han tenido con los españoles de Chile, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires, con sus vecinos los Puelches, y aun los unos con los otros; igualmente que del aguardiente que compraban á los españoles, y su pulcú ó chicha, que hacen en su país. Muchas veces empeñan hasta sus mugeres é hijos á los españoles, por aguardiente con que se embriagan, y matan unos á otros; sucediendo rara vez que la parte ofendida aguarde largo tiempo la ocasion de vengarse. Las viruelas introducidas en este país por los europeos, causan mayores estragos entre ellos, que la peste, desolando villas enteras con sus malignos efectos. Este mal es mucho mas fatal á estas gentes que á los españoles ó negros, por razon del grosero vestido, mala comida, falta de cobertura, medicinas y cuidado necesario. Sus parientes mas cercanos huyen de ellos para evitar el mal, dejándolos perecer aun en medio de un desierto. Ha cerca de cuarenta y cinco años que la numerosa nacion de Guilliches, habiendo cogido este mal en las cercanias de Buenos Aires, hizo diligencia para huir á sus propias tierras, distante doscientas leguas, caminando por entre vastos desiertos. Durante su larga jornada dejaron tras de sí sus parientes y vecinos enfermos, solos y sin mas asistencia que un cuero levantado contra el aire, para abrigo, y un jarro de agua. Este mal redujo tanto su número, que no tienen ahora mas de trescientos hombres capaces de tomar las armas.

Los Guilliches y Moluches meridionales llegan desde Valdivia hasta el estrecho de Magallanes, dividiéndose en cuatro naciones. La primera llega hasta Chiloé, y mas allá de la laguna de Nahuel-huapi, y habla la lengua chilena. La segunda son los Chonos, que viven cerca de la isla de Chiloé. La tercera se llama Pay-yuy, ó Peyes, y viven en las costas, desde el grado 48 hasta 51 de latitud meridional; y desde allí hasta el estrecho de Magallanes, el pais es habitado por la cuarta nacion, llamada Rey-yus ó Reyes. Estas tres últimas naciones son conocidas por el nombre de Buta Guilliches, porque son mas altos y gruesos que la primera, llamada Pichi-Guilliches, ó pequeños Guilliches. Parecen tambien diferentes gentes, porque su lengua es una mezcla de la de Moluche y Tehuel. Los otros Guilliches y los Peguenches hablan del mismo modo uno y otro, diferenciándose solo de los Picunches en el uso de la letra S en lugar de la R, y de la D, donde otros el Ch.; por egemplo:—Romo por Somo. Una muger Huaranca, por Huasanca, Mil buda, por bucha grande. Estas naciones son numerosas, especialmente los Vutu-Guilliches. Los caciques de la primera, ó Pichi guilliches, eran Puelman, Paniacal, Tepuanca, á quienes ví, con otros muchos, de cuyos nombres no me acuerdo. Los Puelches ó orientales, (así llamados por los de Chile, porque viven al oriente de ellos), confinan por el occidente con los Moluches, hasta abajo del estrecho de Magallanes, donde terminan por el sur con los españoles de Mendoza, San Juan, San Luis de la Punta, Córdoba y Buenos Aires por el norte, y con el Océano por el este. Tienen diferentes nombres, segun la situacion de sus respectivos paises, ó porque fueron en su orígen de diferentes naciones. Los de hácia el norte se llaman Tehuelches; los del occidente y mediodia, Diviheches, los del sud-este Guilliches, y los del sur de estos últimos Tehuelches, ó en su propia lengua, Tehuel-kuni; esto es, hombres del sur.

Los Tehuelches confinan por el occidente con los Picunches, y vienen al este del primer Desaguadero, hasta las lagunas de Guanacache, en las jurisdicciones de San Juan y San Luis de la Punta, dispersos en pequeñas tropas, y rara vez fijos en un parage: hay algunos en la jurisdiccion de Córdoba, á las orillas de los rios Cuarto, Tercero y Segundo; pero la mayor parte, ó fue destruida en sus guerras con los otros Puelches, y Moscovios, ó se refugió entre los españoles. En otro tiempo habia alguno de esta nacion en el distrito de Buenos Aires, á las orillas de los rios Lujan, Conchas y Matanza, pero ya no los hay. Sus caciques eran Mugelup, Alcochorro, Galeliam y Mayú. Han quedado tan pocos de esta nacion, que casi no pueden levantar trecientos soldados, haciendo solo una especie de guerra pirática en pequeñas partidas, excepto cuando estan auxiliados de sus vecinos los Picunches, Peguenches y Diviheches, y aun entonces no pueden poner en campaña mas de 500 hombres. Esta nacion y la de los Diviheches son conocidos por los españoles, con el nombre, de Pampas.

Los Diviheches confinan por el occidente con el pais de los Peguenches, desde el grado 36 hasta el 33 de latitud meridional, y se extienden á lo largo de los rios Sanquel, Colorado y Huique, hasta 40 millas de Casuhati por el este. Tienen el mismo génio vagabundo que los Taluheches, y no son mas numerosos, por haber sido destruidos en sus ataques con los españoles, tomando parte algunas veces con los Taluheches, otras con los Peguenches, y haciendo solo frecuentemente sus incursiones, sobre las fronteras de Córdoba y Buenos Aires, desde el Arrecife hasta Lujan, matando los hombres, cautivando las mugeres y niños, y robando el ganado. Los caciques de esta nacion eran, Còncalcac, Pichivele, Yahati y Dunoyal.

Estas dos naciones subsisten principalmente con la carne de las yeguas que cazan en pequeñas cuadrillas, de 30 á 40 cada una, en las vastas llanuras entre Mendoza y Buenos Aires, donde suelen encontrarse con grandes tropas de españoles, enviados á propósito, para ejecutar las leyes del talion, ó á lo menos con igual crueldad: pero no es el único peligro que corren, porque si los Tehuelches ó Guilliches han llegado al Casuhati, ó al Vulcan y Tandil, al tiempo que los Diviheches y Taluheches estan para retirarse con su presa, se echan sobre ellos (particularmente en parages donde estan obligados á pasar, para que descancen sus ganados), matando á todos los que se resisten, robando á los demas, y levantándose con la caza.

El pais de los Puelches, ó gente oriental, está juntamente entre el rio Huique, y el primero Desaguadero, ó rio Colorado, y se extiende al segundo Desaguadero ó Rio Negro; pero vagan continuamente, moviendo sus habitaciones, y separándose por motivos frívolos, y muchas veces sin mas razon, que su natural inclinacion á vagar. Este pais abunda en todo género de caza menor, como liebres, armadillos, avestruces, &a.; produce pocos ó ningun guanaco. Cuando suben á las montañas del Tandil, y el Casuhati, por la escasez de caballos, son tan poco expertos en la caza, que se vuelven á sus casas sin cosa alguna, á menos que sus vecinos los Tehuelches no se la den, ó no tengan la fortuna de sorprender algunas cuadrillas de los Peguenches, quienes vuelven generalmente bien provistos. Por otra parte es una pobre gente inocente y síncera, y mas hombres de bien que los Moluches y Tehuelches; son muy superticiosos, inclinados en extremo á la adivinacion y hechiceria, y facilmente engañados. En general son altos y robustos, como sus vecinos los Tehuelches, pero hablan diferente lengua. Aunque en tiempo de paz es gente humilde y tranquila, son en el de guerra audaces y altivos, como experimentaron los Tehuelches y Diviheches, muy á su costa; pero ya estan reducidos á un pequeño número, habiendo sido la mayor parte destruidos por las viruelas. Sus caciques, que aun viven, son Geijeihu, y Daychaco.

Los Tehuelches que se conocen en Europa, con el nombre de Patagones, han sido llamados, por ignorar su idioma, Tehuelchus, porque chu significa patria ó morada, y no gente, lo que se expresa por la palabra che, y mas al sur por la palabra cuní. Estos y los Checheheches, se llaman por los españoles Serranos ó Montañeses: subdividense en varias ramas, como son los Leubuches, ó gente del rio, y Calilliches, ó gente de las montañas, entre los cuales estan los Chulilau-cunis, Lehuau-cunis, y Yacana-cunis; todos estos, excepto los del rio, se llaman por los Moluches, Vucha-guilliches.

Los Leubuches viven á las orillas del norte y sur del Rio Negro, ó como ellos le llaman, Casu-leubu. Al norte tienen un vasto país; pero no habiendo, por razon de la espesura, posibilidad de ser habitado, solo se encuentran bosques, lagunas y pantanos, llenos de cañas fuertes y espinosas, á las que llaman Sanquel, de forma que por allí está cerrada toda comunicacion. Pero marchando hácia el poniente por el pié de la Cordillera, ví hácia el este, que por la costa está abierta. Parece que esta gente está compuesta de Tehuelches, y Checheheches; pero hablan mas bien la lengua de estos últimos, con una pequeña mezcla de Tehuel. Extiéndese por el este hasta los Checheheches, y por el poniente se juntan con los Peguenches y Guilliches; confinan por el norte con los Diviheches, y por el sur con los otros Tehuelches. Caminando al rededor de la gran laguna Huechum-lauquen, llegan de Valdivia en seis dias de jornada desde Huichun. Parece que esta nacion es la cabeza de los Checheheches, y Tehuelches, y sus caciques Cancapol y su hijo Cangapol, como unos pequeños soberanos de los demas. Cuando declaran la guerra se juntan inmediatamente con los Chuchuheches, Tehuelches y Guilliches, y con los Peguenches, que viven mas al sur, poco mas abajo de Valdivia.

Por si mismos son pocos en número, teniendo gran dificultad en levantar 300 hombres capaces de tomar las armas, por causa de las viruelas, que redujeron el número de los Checheheches, y porque habiéndose juntado y pasado á las llanuras de Buenos Aires para atacar con una partida de Thaluheches cerca de la laguna de los Lobos al famoso D. Gregorio Mayu-Pilqui-ya, fueron vencidos por este, y obligados los que quedaron á retirarse al Vuulcan con los vestidos, que por desgracia, poco antes habian comprado en Buenos Aires inficionados de las viruelas. Disminuyéronse tambien mucho en las guerras con sus vecinos al norte los Picunches, Peguenches, y Taluheches, quienes aliándose, bajan algunas veces del lado de la Cordillera, y los sorprenden; en cuyo tiempo, no tienen otro recurso para librarse de los enemigos que atravesar el rio nadando, lo que los otros no pueden hacer; pero con la prisa y confusion de la fuga, dejan sus hijos detras, caen en las manos de los enemigos inhumanos, que los deguellan, sin perdonar aun los de cuna. Sin embargo, no son siempre estos ataques tan secretos que no tengan algunas veces noticias de ellos, y no escapen entonces muchos de la furia de esta bárbara nacion, cuyo cacique Cancapol hace vanidad de mostrar á sus huéspedes montones de huesos, calaveras, &a. La política de este cacique es de mantener la paz con los españoles para que su gente pueda cazar con seguridad en los campos de Buenos Aires, dentro las fronteras de Matanza, Conchas y Magdalena, y las montañas: no permitiendo que las otras tribus pasen de Lujan, para mantenerla tambien al sur; á cuyo fin se ponen sus caciques y confederados á cazar en los meses de Julio, Agosto y Setiembre, en los parages donde pueden observar los movimientos de sus enemigos, á quienes muchas veces atacan y destruyen, pero por esta razon jamas hicieron estos indios la guerra á los españoles (aunque son en extremo celosos de ellos), hasta el año de 1738 y 40, cuyos motivos fueron los siguientes.

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