Note 542 — LA LUZ QUE ACABA DE EXTINGUIRSE
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“Me imaginaba que no había felicidad posible sobre la tierra para un hombre que tenía, como yo, la nariz tan grande, los labios tan gruesos y los ojos tan pequeños”. (Infancia, XVII). Habla además con desolación de “este rostro sin expresión, de rasgos flojos, blandos, indecisos, sin nobleza, que recuerdan a los simples mujiks; y estas manos y estos pies tan grandes”. (Juventud, I).