Note 744 — LA CRISIS SOCIAL: ¿QUÉ DEBEMOS HACER?
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Amo y Criado (1895) es como una transición entre las lúgubres novelas que la precedieron y Resurrección, en la cual se derrama la luz de la caridad divina. Pero más todavía se siente en ella la cercanía de La Muerte de Iván Ilich y de los Cuentos Populares, que de Resurrección, que solamente anuncia, hacia el fin, la sublime transformación de un hombre egoísta y cobarde, por la acción de un ímpetu de sacrificio. La mayor parte de la historia es el cuadro, muy realista, de un amo desprovisto de bondad y de un criado resignado que son sorprendidos, en la estepa, de noche, por una tormenta de nieve y que pierden el camino. El amo, que trata desde luego de huir, abandonando a su compañero, regresa y, encontrándolo semihelado, se arroja sobre él, le cubre con su cuerpo, le calienta, sacrificándose por instinto; no sabe por qué, pero las lágrimas se agolpan a sus ojos; piensa que se ha convertido en aquél a quien salva, en Nikita, y que su vida ya no le pertenece a él, sino a Nikita. “Nikita vive, luego también yo vivo todavía”. Casi ha olvidado que él era él, Vasili. Piensa: “Vasili no sabía lo que debía de hacer... no lo sabía, y yo, yo sí lo sé ahora...”. Y escucha la voz de Aquél a quien esperaba, (en esta parte su sueño recuerda otro de los Cuentos Populares) de Aquél que, hacía un momento, le había dado la orden de acostarse sobre Nikita. Lleno de alegría clama: “¡Ya llego, Señor!” Y siente que ahora ya es libre, que nada lo retiene... ha muerto.