Note 670 — LA CRISIS SOCIAL: ¿QUÉ DEBEMOS HACER?
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Tolstoi declaró varias veces su antipatía hacia los “ascetas que obran para ellos solos, apartados de sus semejantes”. Los coloca en el mismo saco que a los revolucionarios ignorantes y orgullosos, “que pretenden hacer el bien a los demás, sin saber lo que a ellos mismos les hace falta... Amo con el mismo amor, decía, a los hombres de estas dos categorías; pero odio sus doctrinas con el mismo odio. La doctrina única es la que ordena una actividad constante, una existencia que responda a las necesidades del alma y que trate de realizar la felicidad de los otros. Tal es la doctrina cristiana. Igualmente alejada del quietismo religioso y de las pretensiones altivas de los revolucionarios, que sueñan transformar el mundo sin saber en qué consiste la verdadera felicidad”. (Carta a un amigo, publicada en el volumen intitulado Placeres crueles, 1895. Traducción de Halpérine-Kaminsky).