Note 819 — LA CRISIS SOCIAL: ¿QUÉ DEBEMOS HACER? (continued 2)
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La Naturaleza fué siempre “el mejor amigo” de Tolstoi, como se complacía en decirlo: “Un amigo, está bien; pero morirá, se irá a cualquier parte y no se le podrá seguir, en tanto que la naturaleza, a la cual estamos unidos por acto de venta y la poseemos por herencia, es mejor. Mi naturaleza es fría, repulsora, exigente, estorbosa; pero es un amigo que se conservará hasta la muerte, y cuando muramos entraremos en ella”. (Carta a Fet, de 19 de mayo de 1861. Correspondencia inédita, página 31). Participaba de la vida de la naturaleza, renacía en cada primavera: “Marzo y abril son mis mejores meses para el trabajo”. (A Fet, el 23 de marzo de 1877). Lo amodorraba el fin del otoño: “Es para mí la estación más muerta, no pienso en nada, no escribo nada, me siento agradablemente estúpido”. (A Fet, el 21 de octubre de 1869). Pero la naturaleza que hablaba íntimamente a su corazón, era la naturaleza que lo circundaba, la de Yasnaia Poliana. Aun cuando, en el curso de su viaje a Suiza, haya escrito notas muy hermosas sobre el lago de Ginebra, allí se sentía extranjero, y su unión con la tierra natal le parecía entonces más estrecha y más dulce: “Amo a la naturaleza, cuando por todas partes me rodea, cuando por todas partes me envuelve el aire cálido que se derrama hasta la lejanía infinita, cuando esta misma yerba jugosa que he chafado al sentarme viste de verdura los campos infinitos; cuando estas mismas hojas que, agitadas por el viento, brindan sombra a mi rostro, se unen para formar el sombrío azul de la floresta lejana; cuando este mismo aire que respiro forma el azul claro del cielo infinito: cuando estoy solo para gozar de la naturaleza, cuando, en torno mío, revuelan y zumban millones de insectos y cantan los pájaros. El gozo principal de la naturaleza está para mí en cuanto me siento formar parte de toda ella. Aquí (en Suiza) las infinitas lejanías son hermosas, pero estoy desligado de ellas”. (Mayo de 1857).