Note 174 — CRÓNICA DEL PERÚ, (continued 3)
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De este no ménos generoso que apasionado arranque de indignacion tienen la culpa, no los españoles, sino la falta, muy natural, de conocimientos arqueológicos en Cieza y su excesiva credulidad en los relatos de las orejones y descendientes de los Incas, para los cuales todo lo bueno y grande que encontramos allí era obra exclusiva de estos soberanos. Hoy ya se sabe y se tiene por cosa averiguada que las ciclópeas y antiquísimas fábricas del Cuzco se erigieron por gentes muy anteriores á Inca Yupanqui áun á Manco Capac, si por ventura éste apareció por aquella comarca á principios del siglo XI; y no se ignora que los mismos Incas destruian unas veces y otras dejaban sin concluir edificios y monumentos de sus enemigos. No todas las ruinas del Perú deben cargar sobre nuestra conciencia. Además, es de saber que el virey don Francisco de Toledo y otros, léjos de contribuir á la destruccion de la fortaleza del Cuzco, trataron de conservarla y se opusieron en más de un caso á que la utilidad de particulares y de corporaciones coadyuvase á los estragos del tiempo, como sucedió el año de 1577 con los jesuitas del Cuzco, que pidieron que para su monasterio y casa se les dejase sacar la piedra que hubieran menester de la fortaleza del Inca.