Note 197 — CAPÍTULO III
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El Señor envió, por aquel entonces, al Santo Padre Ignacio al mundo para que, con sus nuevos soldados, llevase adelante esta santa y gloriosa empresa y los repartiese y derramase por tan nuevas y extendidas tierras, y ellos, con la luz del santo Evangelio, desterrasen de los corazones de los moradores de ellas las horribles tinieblas de la idolatría, y se edificaban nuevos templos, se levantaba y adoraba el estandarte glorioso de la Cruz y nuestra santísima fe florecía y resplandecía con nueva y maravillosa claridad.
La bula apostólica de la confirmación de la Compañía dice que es instituída principalmente para defensa y dilatación de nuestra santa fe católica. Le fe se defiende entre los herejes y se dilata y extiende entre los gentiles.