Note 19 — PRIMERA PARTE (continued 2)
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El jagüey al principio no es más que un bejuco que se enreda a un árbol. Crece prodigiosamente: cubre y oprime con sus ramas el tronco que le ha sostenido y acaba por secarle. Entonces conviértese él en árbol corpulento; y la multitud de sus ramas que tiende de una manera caprichosa, sus raíces gruesas y visibles sobre la superficie de la tierra y las desigualdades de su tronco le dan un aspecto particular.