IX. EL VAPOR «COMPAÑÍA DE FILIPINAS»
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Al poco tiempo se presentó en Cavite el vapor español Compañía de Filipinas, apresado por los revolucionarios en aguas de Aparri. Inmediatamente fué artillado y despachado con tropas para Olongapó; pero hubo de darse orden á otro cañonero nuestro para que volviera á petición del almirante Dewey, á fin de resolver la reclamación del cónsul francés acerca de dicho vapor. Enterado el almirante de que el Compañía de Filipinas había sido apresado con bandera española, se abstuvo de entender en el asunto, remitiéndome la carta reclamación del cónsul francés, afirmando el Almirante que él y sus fuerzas nada tenían que ver en el asunto.
Asi concluyó este incidente, que demuestra con claridad el reconocímiento y la protección que dispensaba el almirante Dewey á la revolución filipina.
El «Filipinas», que así se llamó desde entonces el vapor en cuestión, siguió en viaje á Olongapó, y á su vuelta llevó la expedición de tropas para libertar del poder de España las provincias del valle de Gagayán y las islas Batanes.—Este vapor que de nuevo cambió de nombre y que hoy se llama Luzón, se encuentra en el rio grande de Cagayán, varado por haber sufrido averiaavería, en su máquina.
En todas las expediciones, nuestros barcos antes de zarpar saludaban al Olimpia como buque insignia, cumpliendo así deberes de cortesía internacional, siendo contestados nuestros saludos con iguales demostraciones de amistad.