Note 34 — VIII.
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No esta de más repetir aquí la noble y sencilla respuesta, dada por Cádiz a la intimación hecha por los franceses para que se sujetasen a José Bonaparte: «La ciudad de Cádiz, fiel a los principios que ha jurado, no reconoce otro soberano que al señor don Fernando VII». Y tampoco parece excusado renovar aquí la memoria de los agravios y calumnias de la historia de El Consulado y el Imperio, de M. Thiers, que en lo referente a otros pueblos que al francés, no pasa de obra de invención. Dice el calumniador de España que los habitantes de Cádiz, muy confiados en la fuerza natural de su ciudad y en el apoyo de las tropas inglesas, dieron suelta a sus pasiones, opusieron insultantes bravatas a las intimaciones de los franceses, y anduvieron alborotados, divididos, mofándose unos a otros, y todo ello impunemente. A esto hay quien llame historia, e historia exacta e imparcial. Bien que ya va despertando el mundo en cuanto a la obra de Thiers. Los ingleses, que la llevaron con paciencia, comienzan a probar sus falsedades. Hasta hay ya franceses que la censuran con rigor. Y es de creer que se arrepientan de haberla alabado como imparcial y verídica españoles a quienes alucinó su indudable gran mérito; mérito, sin embargo, oscurecido por gravísimas faltas.