Note 96 — XV.
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Este respetabilísimo personaje, poco antes de verse obligado a salir de España, se había casado con una señora viuda, de muy ilustre cuna y alguna riqueza. De ella recibía en la emigración los medios de vivir, lo cual le dolía sobremanera. Por lo mismo excusaba gastos, sujetándose a lo que para él hubieron de ser duras privaciones, aunque las llevase con ánimo sereno. Era fumador, y siempre lo había sido de buenos puros habanos, y en la emigración se redujo a fumar un pésimo tabaco picado llamado returns, muy barato, en pipas ordinarias de barro blanco, según uso de la ínfima plebe inglesa. Menudencias son estas, pero de aquellas que debe tener en cuenta quien desee conocer bien los sucesos y los caracteres de los hombres. Causaba pena y admiración ver al sobrino querido del poderoso ministro de Marina de Carlos III y Carlos IV, el bailío don Antonio Valdés, y al general que había ocupado tan altos puestos y disfrutado constantemente de los regalos de la vida, envuelto en una nube de tabaco pestífero, entre la cual asomaba su rostro risueño.