Note 19 — INTRODUCCIÓN X
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Hombre de temple debió de ser el bachiller Rojas, y que no se recataba de manifestar sus convicciones. En la misma Tragicomedia (aucto VII) alude con intensa ironía á los procedimientos inquisitoriales y manifiesta su predilección por la justicia ordinaria. Después de contar Celestina cómo salió á la vergüenza castigada por bruja su amiga Claudina, la madre de Pármeno, la interrumpe éste: «Verdad es lo que dizes, pero esso no fue por justicia», y Celestina le replica. «Calla, bouo; poco sabes de achaque de iglesia, e quánto es mejor por mano de justicia que de otra manera; sabialo mejor el cura, que Dios aya, que viniendola a consolar, dixo que la sancta Escriptura tenia que bienaventurados eran los que padescian persecucion por la justicia, e que aquéllos poseerian el reyno de los cielos. Mira si es mucho passar algo en este mundo por gozar de la gloria del otro; e mas que, segun todos dezian, a tuerto e sin razon, e con falsos testigos e recios tormentos, la hizieron aquella vez confesar lo que no era... Asi que, todo esto passó tu buena madre acá, deuemos creer que le daria Dios buen pago allá, si es verdad lo que nuestro cura nos dixo».
Esta genial y desenfadada libertad no es incompatible con la más exquisita prudencia, y á Rojas, que como escritor es tan vigoroso y tan sereno á un tiempo, no podían faltarle en la vida las mismas condiciones que tuvo en el arte. Gracias á ellas pudo esquivar, aunque no sin sospecha, la persecución de los de su raza.