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Orígenes de la novela, Tomo III

Note 164 — INTRODUCCIÓN X (continued 3)

Reading edition

El origen del segundo y bellísimo dúo shakespiriano (Act. III, sc. V):

Wilt thou be gone? it is not yet near day...

se encuentra, según recientes investigadores, en el poema de Chaucer Troylus and Cryseide (Vid. E. Koeppel, Juliet Capulet and Chaucer's Troylus, en el Jahrbuch der Shakesp. Gesellschaft, 1902, pp. 238 y ss.). Pero este poema, á su vez, está imitado del Filostrato de Boccaccio y de la Crónica Troyana (Vid. G. C. Hamilton, The indebtedness of Chaucer's «Troilus and Criseyde» to Guido delle Colonne's «Historia Troyana», New York, 1903). Ambas obras eran seguramente familiares á Rojas, y pueden explicar algunas semejanzas entre él y Shakespeare.

En el Bursario, traducción de las Heroidas de Ovidio, atribuída, creo que con fundamento, á Juan Rodríguez del Padrón, se encuentran algunas epístolas añadidas por el traductor, y entre ellas dos muy notables de Troylo y Bresayda (sic, por Criseyda). En la primera se lee este pasaje, verdaderamente poético, que coincide en gran manera con los de Chaucer y Shakespeare: «Miémbrate agora de la postrimera noche que tú e yo manimos en uno, é entravan los rayos de la claridat de la luna por la finiestra de la nuestra cámara, y quexávaste tú pensando que era la mañana, y decias con falsa lengua, como en manera de querella: «Oh fuegos de la claridat del radiante divino, los quales haziendo vuestro ordenado curso, vos mostrades y venides en pos de la conturbal hora de las tinieblas! Muevan vos agora a piedat los grandes gemidos y dolorosos sospiros de la mezquina Breçaida, y cesat de mostrar tan ayna la fuerza del vuestro gran poder, dando logar a Bresayda que repose algun tanto con Troylos, su leal amigo!» E dezias tú, Bresayda: «Oh quánto me ternia por bienaventurada si agora yo supiese la arte mágica, que es la alta sciencia de los mágicos, por la qual han poder de hazer del dia noche y de la noche dia por sus sabias palabras y maravillosos sacrificios!... ¿E por qué no es a mí posible de tirar la fuerza al dia?» E yo, movido a piedat por las quexas que tú mostrabas, levantéme y sallí de la cámara, y vi que era la hora de la media noche, quando el mayor sueño tenía amansadas todas las criaturas, y vi el ayre acallantado, y vi ruciadas las fojas de los arboles de la huerta del alcazar del rey mi padre, llamado Ilion, y quedas, que no se movian, de guisa que cosa alguna no obraban de su virtut. E torné a ti, y dixete «Breçaida, no te quexes, que no es el dia como tú piensas». E fueste tú muy alegre con las nuevas que te yo dixe...». (Obras de Juan Rodríguez del Padrón, publicadas por la Sociedad de Bibliófilos Españoles, Madrid, 1884, pp. 303-304).

Palabra por palabra se encuentran repetidas algunas frases de este trozo en el Tirant lo Blanch (ed. de Aguiló, tomo II, p. 365, Resposta feta per lo Conestable a la letra de Stephania... «Recordam aquella darrera nit que tu e yo erem en lo llit, e tu pensant fos lo dia, deyes en manera de querella... E mes deyes: O quant me tendria yo per benaventurada si yo sabes lart magica que es lalta sciencia dels magichs en la qual han poder de fer tornar del dia nit»).

¿Existirían también en catalán estas epístolas ó las traduciría del castellano Juan Martorell? De todos modos, resulta oscuro para mí el origen de estas cartas, que no se explican sólo con el canto ó parte quinta del Filostrato. Mucho más se parece el segundo capítulo de la Fiammetta, pero las principales bellezas tampoco están allí. Otro, con más datos que yo, resolverá este punto, que aquí es incidental.

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