Note 79 — INTRODUCCIÓN X (continued 2)
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No es imposible que Celestina tuviese ya en la mente del autor el sentido de Scelestina que le dieron algunos de sus censores morales. Pero pudo ser sugerido también por el Libro del esforzado caballero D. Tristán de Leonis, como ha notado el Sr. Bonilla en el tomo I, pág. 410 de su colección de Libros de Caballerías. En el capítulo LII de Don Tristán se lee: «Dize la historia que quando Lançarote fue partido de la doncella, ella se aparejó con mucha gente, y fuese con ella su tia Celestina». El nombre de Lucrecia parece inspirado, más que por el recuerdo de la matrona romana, por la reciente lectura del libro de Eneas Silvio. Tristán, no hay que decirlo, se deriva del ciclo bretón. Alisa nos trae á la memoria cierta fábula de la ninfa Cardiama convertida en fuente por amores del gentil Aliso, que trae Juan Rodríguez del Padrón en el Triunfo de las donas. El nombre de Sempronio (eterno compañero de Ticio) no puede ser más natural en un bachiller legista. El Melibeo de las églogas virgilianas pasó a nuestra tragicomedia cambiando el sexo. Nada hay que advertir en cuanto á Calisto (no Calixto, como muchas veces se ha impreso), derivado del superlativo griego κάλλιστος (hermosísimo).
En algunos de los nombres, no en todos, se ajustó el autor de la Tragicomedia á la práctica de los cómicos latinos, según la explica el gramático Donato comentando los primeros versos de los Adelfos de Terencio: «Nomina personarum, in comoediis duntaxat, habere debent rationem et etymologiam. Etenim absurdum est, comicum aperte argumentum confingere: vel nomen personae incongruum dare, vel officium quod sit a nomine diversum (Lessing, en el número 90 de la Dramaturgia, propone que se lea et nomen, y no vel nomen, para que resulte más clara la frase). Hinc servus fidelis Parmeno: infidelis vel Syrus vel Geta: miles Thraso, vel Pole non: juvenis Pamphilus: matrona Myrrina, et puer ab odore Storax: vel a ludo et gesticulatione Circus, et item similia». (En el Terencio de la colección de Valpy, pág. 1392).
De antiguo viene reparándose en la intención con que están aplicados los nombres de la Celestina. Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana (2.ª ed. 1674, p. 184) dice á este propósito: «Çelestina, nombre de una mala vieja que le dió á la tragicomedia Española tan celebrada, Dixose assi quasi scelestina a scelere, por ser malvada alcahueta embustidora; y todas las demás personas de aquella comedia tienen nombre apropiado á sus calidades. Calixto es nombre griego, pulcherrimus; Melibea vale tanto como dulçura de miel, mel et vita», etc.