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Orígenes de la novela, Tomo III

Note 349 — XI

Reading edition

«Lozana.—Andate ahí, p... de Tesalia, con tus palabras y hechizos, que más sé yo que no tú ni cuantas nacieren, porque he visto moras, judías, zíngaras, griegas y cecilianas, que éstas son las que más se perdieron en estas cosas, y vi yo hacer munchas cosas de palabras y hechizos, y nunca vi cosa ninguna salir verdad, y todas mentiras fingidas, y yo he querido saber y ver y probar como Apuleyo, y en fin hallé que todo era vanidad, y cogí poco fruto, y ansí hacen todas las que se pierden en semejantes fantasías». (Pág. 267).

«Loz.—Como dixo Apuleyo, bestias letrados». (Pág. 303).

«Porfirio.—¡Oh Dios mío y mi Señor! como Balán hizo hablar á su asna ¿no haría Porfirio leer á su Robusto, que solamente la paciencia que tuve cuando le corté las orejas me hace tenelle amor? pues vestida la veste talar, y asentado y bello, como tiene las patas como el asno de oro de Apuleyo, es para que le diesen beneficios, cuanto más graduallo bacalario». (Pág. 324).

El mismo Porfirio dice de su asno que «no sabe leer, no porque le falte ingenio, mas porque no lo puede expremir por los mismos impedimentos que Lucio Apuleyo, cuando, siendo asno, retuvo siempre el intelecto de hombre racional». (Pág. 324).

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