Note 323 — XI
Reading edition
Sabido es que este libro inmundo y soez, cuyo único ejemplar conocido existe en el Museo Británico, fué reimpreso en Londres, 1841, por D. Luis de Usoz y Rio, con el extravagante propósito de mostrar la educación que el clero había dado á la sociedad española. Para Usoz, fanático protestante, era cosa fuera de duda que todas las indecencias del Cancionero habían sido escritas por clérigos y frailes. Tesis igualmente disparatada que la de los que suponen á tontas y á locas que toda nuestra literatura de los siglos XVI y XVII está informada por el espíritu católico y es una escuela práctica de virtudes cristianas. La composición más extensa y brutal del Cancionero de burlas, es decir, la parodia de las Trescientas de Juan de Mena con su glosa, tiene algún interés para ilustrar las Celestinas secundarias y la historia anecdótica de la prostitución á principios del siglo XVI. Todos los nombres que en ella se citan tienen traza de ser reales. Fué escrita, ó á lo menos terminada en Valencia, á la cual se refieren las últimas glosas; pero el autor debía de ser castellano por la soltura y desenfado con que maneja nuestra prosa y por las muchas noticias que trae de Salamanca, Valladolid, Guadalajara y otros pueblos del interior de España.