Note 316 — XI
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«El traer olores y el preciarse de ungüentos preciosos, aunque no es gran pecado, es a lo menos sobrado regalo, y aun vicio bien excusado; porque el caballero mancebo y generoso como vos, más honesto le es preciarse de la sangre que derramó en la guerra de Africa, que no de la algalia y almizcle que compró en Medina». Así escribía fr. Antonio de Guevara en 1529 á su amigo Micer Perepollastre (Epístolas familiares, 2.ª parte, XX). Esta donosa letra, en la cual se toca cuan infame cosa es andar los hombres cargados de olores y pomas ricas, confirma el exceso que en esto había. Los guantes adobados se vendían á seis y á diez ducados.