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Orígenes de la novela, Tomo III

Note 285 — XI

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Su efecto no se destruye ni con el inmediato castigo de los amantes, ni mucho menos con una piadosa oración que pronuncia Darino, porque ésta se halla al principio de la obra (pág. 8) y la escena de la violación de Finoya al fin (pág. 66), después de los chistes de cuerpo de guardia con que se obsequian Renedo y Santoyo.

Por lo demás, no puede dudarse de la ortodoxia de Urrea, y aun del recelo que le inspiraba las especulaciones filosóficas. Así lo indica este curioso pasaje:

«Darino.—Dexa de hablar en la filosofia natural: todos los filosofos se perdieron; Dios es sobre natura. Como harás tú creer a un filosofo, que cree las cosas naturales, que Dios esté en la ostia que es carne suya y el vino sangre? No creen lo que Dios manda, syno lo que ellos pueden comprender. Saben la fisica y no saben en lo de Dios; el mayor filosofo dixo que el mundo nunca tuvo principio ni tendria fin: mira qué grande eregia! No hables de filosofos falsos, que materia tenemos entre manos de qué hablar». (Pág. 58).

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