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Orígenes de la novela, Tomo III

Note 447 — XI (continued 3)

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«Risdeño.—Sabed que con vos tengo de ir, y lo que de vos fuere será de mí; ni quiero que penseis que aunque el cuerpo no es muy aventajado, que me faltará corazon para cualquier caso de afrenta, especialmente en vuestro servicio...

«Flerinardo.—Por mi fe, Risdeño, si fueras del tamaño de San Cristóbal y tuvieras esfuerzo conforme al que con ese pequeño cuerpo demuestras, que tú solo tuvieras más aventajada fortaleza que todo el mundo.

«Risd.—¿Cómo, señor, y tan á pocas hablas en mi gran valentía? Pues yo os aseguro que sin que San Cristóbal me prestase su cuerpo, osase entrar en campo sobre un caso de honra con quatro tales como vuestro criado Escalion, y aun pensaria de les llevar los despojos.

«Flerin.—Por mi vida, Risdeño, que si fueras en tiempo de los epimeos, á quien tú pareces, que dellos fueras en rey elegido, porque los defendieras de las grullas, que con ellos tienen batalla» (pp. 210 á 211).

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