Note 437 — XI (continued 3)
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«Pero mira, Floriano, que si tú como hombre buscas tu desatinado descanso, yo como donzella mamparo mi delicada honra. Y si tú buscas la consecucion de tu infectionada voluntad, yo defiendo mi libertad. E si tú quieres guiar tras tus venenosos y no limpios desseos, con tu amor desamador de mi honestidad, yo tengo de cerrar la puerta a todo lo que ni a mi ánimo trayga limpieza ni a mi spiritu reposada castidad. Por tanto como a hermano en tal amor te ruego me ames, y me quieras bien para mi bien, y no de suerte que queriendo me, quieras mal para ti y peor para mí. E con hazer tú esto, podras ganar en mí un amor que como a bien queriente de mi honra te tendre. De otra guisa, desamarte he como a enemigo de virtud, y perseguidor de mi honra, y menoscabador de mi limpieza, y matador de mi innocencia, y derramador de mi fama, y destruydor de mi reposo, y asolador de la casa de mi padre, y ensuciador de mi alta sangre. E si te han mentido de mí otra cosa, desapega la de tu imaginacion» (pág. 224).
«Agora que te hallo buen obediente, determino, para hazer más por ti, mandar te lo segundo, y es que en este cenadero, al sonido destas fuentezitas, te sientes en este poyo, y luego, porque vaya cumpliendo mi palabra de hacer algo por ti, me quiero yo sentar en el mesmo poyo par de ti. Pero mira que al ver me sentar tan cerca de ti pienses que es más para mejor oyr te y responder te sin sonido de voz, que para despertar en ti algun atrevimiento de los que soleys tener los hombres en semejantes trances puestos que agora tú». (Pág. 269).
Belisea, aunque inferior en prosapia al duque Floriano, era de muy noble linaje: «Y quiero que sepas que Lucendo, el padre della, con ser cauallero de tanta estima y casta y poder en el reyno, y con ser uno de los más sabios que oy tienen ditado en España, quiere y tiene en tanto a la hija, que no pensará que errará en cosa que haga; y hecho, qualquier cosa la perdonará ligeramente» (pág. 289).