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Orígenes de la novela, Tomo III

Note 378 — XI (continued 2)

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«Celestina.—Más me precio, hija, de dar consejos que de tales vencejos; de un rosario, digo, hija, y sus misterios, de una oracion del Conde ó de la Emparedada: esto te podré yo amostrar, mi amor, si lo quieres aprender». (Pág. 218).

Estas dos oraciones supersticiosas del Conde y de la Emparedada, en romance, fueron prohibidas en el Indice del inquisidor general Valdés (pág. 237 de la reimpresión de Reusch) y en el de Quiroga de 1583 (pág. 438).

De las irreverencias y profanaciones que en el templo se cometían da idea lo que Polandria cuenta de Felides: «Al tiempo que llegué á tomar el agua bendita, hizo él que tomaba la agua, y apretóme un dedo; y despues en la misa toda ponía las manos hácia mí como que pedía piedad, cuando vía que no miraba naide; estando alzando el fraile, hacía él señas que no adoraba la hostia, sino á mí; y desto no pude estar que no me sonriese de su necedad y herejía» (pp. 151-152).

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