Note 407 — XI (continued 2)
Reading edition
Las coplas de Jorge Manrique le eran tan familiares que desde la primera escena de la Eufrosina intercala varios versos en el diálogo: «Dexemos a los troyanos que sus males no los vimos». «Recuerde el alma dormida». Y á continuación dos pedazos de romances que él mismo califica de antiguallas: «Por aquel postigo, viejo», «Buen Conde Fernán González». Dos veces está citado Macías en la misma escena, y poco antes el «Huid que rabio» de Juan Rodríguez del Padrón, páginas 63, 64 y 65 de la presente edición). Nueva reminiscencia de Jorge Manrique en la escena 2.ª: «Todo tiempo pasado fué mejor». (Pág. 71). De los elevamientos de Garci Sánchez se habla en el acto 3.º, escena 2.ª (pág. 105).
De la popularidad de los pliegos sueltos que contenían romances es buena prueba lo que dice Cariofilo á Zelotipo en la segunda jornada del acto tercero: «Partios a Castilla y dexad a Portugal a los castellanos, pues les va tan bien en ella. Poned tienda en Medina del Campo y ganaréis de comer con glosar romances viejos, que son apacibles, y poneldes por título «obra nueva sobre mal huvistes los franceses la caza de Roncesvalles»; mas temo que ande ya allá el trato tan dañado como acá, donde lo censuran todo estos críticos, que no medran ya chocarreros». (Pág. 106).
En el mismo acto hay tres canciones castellanas, puestas en boca de Zelotipo. El traductor sólo ha conservado la tercera: «Aora quiero os dezir unas coplas que hize poco ha en castellano, por ser más recebido y menos glosado». Las otras dos tienen los siguientes principios, que bastarán para mostrar su directa filiación de la poesía de los Cancioneros:
De grado en grado ha sobido La pena a la fortaleza, Del ansia y mayor tristeza Que ay en el mundo. Cayó se me hasta el profundo Con dolor el pensamiento, Del más subido cimiento De la esperanza... En mal punto fue nacido Un corazon desdichado, Qual el mio[A], que ha querido Ser más vuestro desdeñado Que de otra favorescido...
(Nota A: El niño dice la incorrectísima edición de Sousa Farinha, 1786, pág. 172).
Tiene en portugués otras composiciones del mismo gusto. La mejor es un villancico que canta Silvia de Sousa en la escena 1.ª del acto 4.º:
Aquelle cavaleiro, Que d' amores me falla, Querolhe bem na alma... (Pág. 229 de la ed. de 1786).
El capitán Ballesteros traduce estos versos, pero omite ó mutila arbitrariamente otros, así castellanos como portugueses, en todo el curso de la obra. No tiene disculpa, por ejemplo, la supresión de esta linda cantiga que entona Eufrosina en el acto 4.º, escena 5.ª:
Castigado me ha mi madre Por vos, gentil cauallero, Mandame que no os hable: No lo haré, que mucho os quiero. Fuerça me por vos amor, Venceme vuestro deseo: Cuanto me riñen, si os veo, Se me olvida, y el temor. Defiende me lo mi madre, Que no os vea, cavallero, Mandame que no os hable, Y yo por hablar os muero. ¿Qué valen consejos sanos, Quando está mal sana el alma? Si el amor lleua la palma, Vencen los cuidados vanos. Que me mate la mi madre Por vos, gentil cavallero, No quitará que no os hable, Pues sin vos vida no quiero. (Pág. 248 de la misma edición).
El nombre de Jorge Ferreira debe añadirse al Catálogo de los autores portugueses que escribieron en castellano formado con tanta erudición y diligencia por mi difunto é inolvidable amigo el Dr. García Peres, no sólo por estas y otras piezas poéticas, sino por una parte del diálogo de la comedia Aulegrafia.
No encuentro citadas en la Eufrosina más obras en prosa que el Clarimundo, libro de caballerías de Juan de Barros (pág. 110 del presente volumen), la novela de Diego de San Pedro y el Marco Aurelio del obispo Guevara: «En esta materia pocos aciertan y todos reprehenden y no dexan de aferrarse con Carcel de Amor en lugar solitario, y tienen por tanto convertillo en portugues como si fuese Homero; mas pues llegamos a tratar de antiguedades, qué malo sería hablar por Marco Aurelio, que tiene gran copia en el dezir?». (Pág. 111).
De Petrarca y aun de Dante hay indudables reminiscencias: «De la señora Eufrosina no se puede hablar como de cosa deste mundo, sino como de una muestra que Dios nos quiso dar de su poder» (p. 137). «La mayor congoja en estas adversidades es acordarme que fui algun tiempo venturoso» (p. 140).
En la Vlysippo (fol. 149 vuelto de la ed. de 1618) se encuentra un soneto, único tributo que pagó á la métrica italiana. No sabemos si puede tomarse por expresión de su propio pensamiento ó meramente de la persona que habla, el siguiente pasaje de la Aulegrafia (act. II, sc. 10, fol. 78 vuelto). En el primer caso habría que creer que cambió de rumbo en sus últimos años, como lo hizo también Gregorio Silvestre: «Eu, senhor, tenho minha poesia nova e faço minha viagem por fora da rota de João de Lenzina, e terzo-me da vitola dos antigos como de espirro: porque são musicas le fantasia sem arte, e não alcançam o bem d' agora, que tem furtado o corpo a idolatrias contemplativas quando lhe dizia: En tus manos la my vida encomiendo condenado, etc., e então logo morrem e vinhan os Testamentos, os Infernos do amor, e tudo era ayre».
Poco antes se había quejado del abandono de la lengua portuguesa y del predominio de la nuestra: «Somos tāō incrinados á lingua castelhana, que nos descontenta a nossa, sendo dina de maior estima, e nāō ha antre nós quem perdoe a hua trova portugueza, que muytas vezes é de vantagem das Castelhanas, que se tem aforado comnosco, e tomado posse do nosso ouvido, que nenhumas lhe soan melhor: emtanto que fica em tacha anichilarmos sempre o nosso, por estimarmos o alheyo» (fol. 66 vuelto).